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  • Hay agua en Marte, y no somos el centro del universo

    Hay agua en Marte, y no somos el centro del universo

    En lo particular no me cayó de sorpresa la noticia, esto debido a que ya desde hace algunos años se estaba tanteando la posibilidad de su existencia y ya se daba por hecho que ese planeta habría contenido agua en su superficie hace algunos millones de años. Aunque no haya sido algo sorpresivo para mí, la verdad es que este descubrimiento marca un antes y un después. No sólo porque la tierra no es el único planeta que conocemos y que contiene agua, sino que ello hace más factible crear en un futuro asentamientos humanos. El agua de Marte técnicamente podría ser potable, es decir, que podríamos consumir el líquido para sobrevivir.

    Hay agua en Marte, y no somos el centro del universo

    En un principio nos concebimos como el centro del universo. Nuestros antepasados, quienes se desarrollaron en sociedades más precarias y con un nivel de conocimiento más básico que el actual, no tenían los elementos para argumentar que no eramos el centro del mundo. Miraban el cielo y creían que el sol, la luna y las estrellas giraban en torno a la Tierra. Tuvieron que pasar siglos para llegar a la conclusión de que en realidad no era así, no solo se trataba del progreso del conocimiento o de los avances tecnológicos, se trataba de sociedades e instituciones reacias a aceptar cuestionamientos a lo que consideraban la verdad absoluta. – ¡Y sin embargo se mueve!

    Solo somos una raza de monos avanzados en un planeta más pequeño que una estrella promedio. Pero podemos entender el universo. Eso nos hace muy especiales – Stephen Hawking

    La existencia del agua en Marte marca un paso más allá. Si bien, físicamente ya no nos consideramos el centro del universo, seguimos pensando que moralmente lo estamos; consideramos que somos el único planeta con vida inteligente cuando en realidad existe alguna posibilidad de que en nuestro planeta vecino exista algún tipo de vida unicelular. El problema es que el universo es tan extenso que posiblemente jamás lo sepamos, o bien, tengan que transcurrir algunos siglos o milenios para enterarnos de ello. El universo es tan grande que se requerirían miles o millones de años para que una señal emitida llegue a su punto de destino.

    El punto es ese, si en un planeta vecino (se entiende que al ser vecino, tenga características más similares a nuestro hogar que otros planetas) existe el líquido vital y por ende, existe alguna posibilidad de que ahí se aloje algún tipo de vida ¿Qué no habrá más lejos? Posiblemente algún otro tipo de vida inteligente se encuentre suficientemente lejos para conocerlo, si llegáramos a saber de algún tipo de vida así, nuestro sistema de creencias se vería afectado. Parte de nuestra cultura e idiosincrasia toma como referencia el hecho de que estamos solos en el universo; las religiones no suelen hacer referencia a otro tipo de vida inteligente, y si ésta existiera, se encontrarían en un grave problema.

    Pero este tipo de «descubrimientos» también trabajan internamente sobre nuestras mentes. A veces la realidad puede diferir de lo que suponen nuestras creencias, y afirmaciones que damos por sentado. Nuestros antepasados argumentaron que éramos el centro del universo, dado que desde acá abajo, parecía que los astros giraban en torno a nosotros. En esa época, arriesgarse a hacer una afirmación contraria podría provocar en el mejor de los casos, la risa y las burlas de la gente, que al igual de nosotros, eran personas pensantes. De igual forma que ellos ignoraban cosas que para nosotros son obvias, nosotros seguramente ignoramos algunas verdades que en un futuro serán universales y que no sólo serán descubiertas gracias a los avances tecnológicos, sino a los progresos sociales:

    Por ejemplo, hace algunos siglos la esclavitud no era mal vista y era considerada algo natural, hace un tiempo no se podría entender como una mujer podría participar en un proceso electoral. Posiblemente lo que ahora consideramos como tabúes, en un tiempo no lo serán, y es que los seres humanos somos reacios a cambiar y a salirnos de nuestra zona de confort; aunque posiblemente esa resistencia tenga una explicación en torno a la supervivencia humana, tal vez un cúmulo de cambios drásticos pueda provocar inestabilidad dentro de las sociedades que hemos creado y en las que convivimos, y tal vez por ello generamos cierta resistencia, para que dichos cambios no cimbren la estructura de la sociedad en la que vivimos.

    Y de esta forma, la súbita aparición de otro tipo de vida inteligente no sólo podría representar una amenaza en la forma en que nos traten dichos extraterrestres, sino que su propia existencia podría alterar toda nuestra estructura de pensamiento. Aunque los más ingenuos (los que gustan de creer la sarta de tonterías de «expertos» como Jaime Maussan) posiblemente estén psicológicamente más preparados que el promedio.

     

  • El juego de la vida

    El juego de la vida

    Todos los seres humanos nos hemos preguntado las razones por las que existimos: ¿Por qué existimos en vez de no existir? ¿Cómo realmente surgió la vida? A través de la historia, las religiones han tratado de darnos respuestas, muchas de ellas han sido progresivamente desmentidas gracias al progreso de la ciencia (aunque en sí, la ciencia no ha podido afirmar ni negar la existencia de un Dios creador). La ciencia nos habla del carbono como elemento indispensable (al igual que el oxígeno y algunos otros elementos más) para la creación de vida, los científicos nos han contado que la vida comenzó con elementos simples y unicelulares que han evolucionado hasta lo que nosotros somos. Otros científicos como el biólogo Richard Dawkins en su libro «El Gen Egoísta» afirman que los seres humanos somos simples máquinas de supervivencia de los genes, es decir, los genes crearon (por decirlo de una forma) a las especies como si fueran máquinas que tienen el propósito de lograr su supervivencia a través de varias generaciones.

    El juego de la vida

    Lo que es muy cierto es que se tuvieron que dar condiciones demasiado específicas para que la vida pudiera surgir. Desde la forma en que surgió el universo con el Big Bang, las leyes de la física que tuvieron que ser de una forma tan precisa tal (y que estas están supeditadas a las leyes de la física cuántica, tan reales pero tan misteriosas la vez) para que pudieran dar las condiciones para que surgieran las estrellas, a y su vez, estas explotaran para formar otras por medio de su material cósmico, y éstas a su vez pudieran propiciar la creación de planetas que giren alrededor del sol; y dentro de todos los sistemas solares formados, la estrella tuvo que ser de tales características, la relación con los planetas, las características del planeta, la distancia entre los dos astros, el tamaño del sol, el tamaño del planeta, la excentricidad de su rotación con el sol, los materiales de los que se compone dicho planeta, todo eso para que pudiera surgir vida. Pero ahí no termina todo. Tuvieron que existir condiciones muy específicas también para que las especies unicelulares mutaran en especies pluricelulares y surgiera la vida hasta el punto en que nosotros existimos como seres humanos.

    La vida surge gracias a varias combinaciones, y su inicio tendría que ver más bien con algo parecido a un sistema binario (como el de las computadoras) y no a una teoría creacionista todavía promovida por algunas religiones. El Juego de la Vida de John Conway (un modelo creado en una computadora), simple, pero demasiado asombroso, nos da una luz. Pero ¿De qué trata este juego?:

    Las reglas son muy fáciles y sencillas. Se trata de un conjunto de células colocadas en algo parecido a un tablero de ajedrez. Solo hay 2 valores, la célula está viva o está muerta. Sabiendo esto, solo hay 4 reglas:

    1. Cada «célula» con uno o ningún vecino vivo «muere» es decir es retirada del tablero.
    2. Cada célula con cuatro o mas vecinos vivos muere por superpoblación.
    3. Una célula con dos o tres vecinos sobrevive.
    4. Un espacio vacío rodeado de tres vecinos vivos «engendra» una nueva célula, es decir que hay que poner una «ficha» en ese lugar.

    Esta dinámica parece sencilla, de hecho es mucho más sencilla que un juego de ajedrez, pero ¿qué es lo que pasa? Este primer video es un modelo muy simple (en el primer paso selecciono cierta configuración de células vivas o muertas) donde no pasa gran cosa, pero sirve para que entiendan como va el juego:

    Ahora que entendieron el mecanismo, éste es otro video donde el modelo usado hace no sólo muchas cosas interesantes, sino que parece que crea vida. Podemos ver como a partir de una sola colocación de puntos, podemos generar algo parecido a una especie viva que puede hacer simbiosis con otra especie. Todo a partir de un patrón que sigue un conjunto de leyes simples (4 solamente):

    Esto es tan poco complejo que basta algún lenguaje como Javascript para poder emular éste juego. Ahora que vieron como funciona, les comparto una página donde ustedes pueden crear su propio modelo y ponerlo a correr. Traten de dibujar cualquier patrón o garabato y verán que cobra vida pero ésta dura muy poco tiempo. Para que el experimento pueda durar más y crear células más complejas, se necesita dar con un patrón muy específico.

    Abrir juego aquí

    A lo que voy es que incluso a la hora del surgimiento de especies unicelulares, se tuvieron quedar condiciones muy específicas para que surgieran especies más grandes y de ahí que surgiéramos nosotros. Dentro de miles de millones de posibilidades en el universo, se tuvo que dar una que contuviera el equilibrio perfecto para que nosotros existamos. Posiblemente existan otros universos y otras posibilidades (como lo sugiere le física cuántica), pero lo asombroso de la naturaleza y las leyes que nos rigen es que tuvieron que ser perfectas. Al punto en que nuestro comportamiento, aunque sea de forma mínima, puede alterar el equilibrio. Si yo estudio urbanismo y me lanzo a la política, puedo incidir en la planeación de mi ciudad, dicha planeación incide en la calidad de vida de sus habitantes dentro de la cual toman diferentes decisiones que condicionan escenarios posteriores, como si se tratara de un efecto mariposa.

    Así de asombrosa es la naturaleza, así de asombroso es nuestro universo, y falta mucho por descubrir. El siglo pasado se descubrió por medio de la física cuántica, que la física tradicional no podía formular una teoría única que lo explicara todo. Ahora con la física cuántica, se ha apostado por la teoría M (que tiene su origen en la teoría de las cuerdas) como candidata a una «teoría del todo», lamentablemente sigue siendo una teoría incompleta.

     

  • Nacer, crecer, trabajar, casarse, y morir

    Nacer, crecer, trabajar, casarse, y morir

    Los medios masivos y el sistema promueven lo siguiente: Naces, te compran pañales, te enseñan a caminar, entras a estudiar a la escuela, primaria, secundaria ( if ($prole) {exit;} ), preparatoria, universidad, te diviertes, consigues novia, sexo, luego, después de tanta «diversión», debes encontrar pareja y casarte, debes de ascender en el escalafón empresarial, ser gerente, si te va bien, debes aspirar a una maestría para después obtener un mejor puesto, compras tu casa, tu coche, tienes hijos, los ves repetir el mismo proceso, envejeces y mueres.

    Nacer, crecer, trabajar, casarse, y morir

    Resulta que romper este proceso te puede convertir en una persona anormal. Salirte de ahí puede acarrear críticas por parte de la sociedad o en caso extremo, hasta del gobierno. Si decides no terminar la universidad (cuando existen los medios económicos) eres señalado. No importa si quieres ser poeta, músico, o un empresario como Jobs o Bill Gates. -¡No es normal que no termines la universidad!-. ¿Si quieres llevar acabo alguna aventura yéndote a otro país? -¡Anormal, ajústate a los cánones sociales!-.

    Estás en los veinte y no has tenido relaciones sexuales: -¡Perdedor!- ¿Y si por tus creencias has decidido no hacerlo? ¿Si tu novia no quiere y han decidido esperar? ¿Tienes que ser juzgado por eso?. ¿Qué tal si los que te gustan no son los del otro sexo? -¡Anormal, pecador, puto, maricòn!- No mataste a nadie pero automáticamente has sido rechazado por un sector de la sociedad. ¿Qué tal si eres una persona distraída y activa? -¡Este niño está mal, hay que sedarlo con Ritalìn!- Tiene TDAH (enfermedad ficticia según palabras de su propio descubridor), ser normal es ser sano,dicen, pero ¿es sano ser normal según los parámetros de una sociedad enferma? ¿Si quiero ser sacerdote y no empresario, futbolista y no empleado?

    Y todos los humanos tenemos la presión de vivir y actuar de cierta forma, la presión de los padres que pueden confundir el cariño sincero con el deseo de ver realizados sus sueños frustrados en sus hijos. La presión de los amigos, la presión de los agentes mediáticos, la presión de las instituciones, las ideologías y dogmas. Siempre habrá una corriente tratando de homologarnos, de hacernos masa. Por eso queda en nuestro inconsciente una sensación de que si hacemos lo que nos han dicho que tenemos que hacer, estamos haciendo lo correcto, independientemente de si nos sintamos satisfechos o no.

    La gente que ha aportado cambios al mundo, es gente que necesariamente tuvo que romper con el proceso al cual están llamados todos los humanos hechos en serie. Y no tienen que ver las posturas ideológicas. Jesús, Confucio, Marx, Nietszche, La Madre Teresa, Mark Zuckerberg. Pueden tener ideas antagónicas, pero ¿Qué no todo es parte de una síntesis, de una tesis confrontada a una antítesis? Queda claro que aspirar a nacer,crecer, trabajar, y morir, no logrará que marques una diferencia en este mundo.

    Lo peor del asunto es que a veces aspirar a esa «normalidad» es algo difícil, al punto en que la gente tiene que aparentar serlo. Si conociéramos a fondo la psique de nuestros semejantes, nos daríamos cuenta de que todos estamos locos. Si todos fuéramos con un especialista, tendrìamos, al menos, la mayoría, detectado algún tipo de trastorno (algunos lo tendrán más marcado que otros sí). El problema es que en ese esfuerzo por ser «normal», cancelamos nuestra posibilidad de trascender.

    Las personas más «normales» suelen ser las más mundanas. Se conforman con la información que les llega, no la cuestionan, no la someten a crítica. Si esta información les implica no pensar mucho mejor. Por eso muchas veces son víctimas de estafadores, y muchas veces, ante una supuesta normalidad que crea un criterio endeble, el normal puede llegar a trastornarse igual o más que aquel que ha decidido no hacer lo que dicen que se tiene que hacer.

    Buscar salir de este círculo vicioso no significa rebelarse sin prudencia alguna (un rebelde con causa y no sin ella). Toda rebeldía deberá tener una razón de ser. Todo el riesgo deberá tener una razón y también deberá estar sujeto a crítica. La crítica no solo debe de ir a aquello que se quiere romper, sino a la forma en que se quiere romper. Es decir, así como emitimos una crítica al sistema, debemos ser, a la vez, autocríticos, para evitar actuar por meros impulsos.

     

  • Sé un hombre de bien, esfuérzate, ¿y?

    Sé un hombre de bien, esfuérzateTomo un taxi en Río Churubusco a la altura de Coyoacán que me llevará al Foro Sol (sobre la misma avenida pero al otro lado de la Ciudad de México), son las 6:30 de la tarde, hay mucho tráfico y el trayecto dura aproximadamente una hora. El taxista me cobra $90 pesos. Saliendo del Foro Sol a las 12:00 de la noche, busco otro taxi, un poco asustado (la Delegación Iztacalco no es muy bonita que digamos) y después de media hora de caminar y buscar, encuentro uno que me llevará de regreso a Coyoacán, es decir, la misma ruta pero de regreso, al no haber tráfico el trayecto duró 10 minutos. Este taxista me cobró $250 pesos (casi el triple).

    A veces creemos que ante alguna acción obtendremos los mismos resultados y en realidad es una falacia, porque muchas circunstancias tanto endógenas como exógenas cambian totalmente las reglas del juego. Por el mismo servicio, dos taxistas me cobraron una tarifa totalmente diferente y el tiempo del recorrido del trayecto también cambió. La vida es un caos total; y no es que sea malo, es que así es pero muchas veces no lo entendemos y por lo mismo siempre buscamos aplicar en nuestras vidas especies de «recetas de cocina» presumiendo que estas tendrán éxito porque hemos visto que a alguna otra persona le funcionó, o en el peor de los casos, porque se transformó en una leyenda urbana. Me llega a la mente esa receta que dice, sé un hombre de bien, esfuérzate y todo lo demás vendrá por añadidura (palabrita que encanta a los religiosos).

    Y no es que esté invitando a los lectores a ser malos o a ser «güevones», simplemente que ese «universaloide» consejo que se les da a los niños y jóvenes en la familia o en la escuela termina siendo insuficiente para que per sé, me lleve al éxito. Aclaro, el éxito no significa como piensan muchos en convertirse en millonario, o seguir los estereotipos presentdos por el mundo consumista, sino en autorrealizarse como persona, en alcanzar una felicidad duradera. El problema es que ese consejo solo sienta las bases para muchísimas otras cosas que uno deberá de hacer para lograr lo que se propone. Haciendo la analogía del taxi, el decirle a una persona que sea un hombre de bien y se esfuerze, sería como decirle, toma el taxi de Coyoacán al Foro Sol, y al terminar el concierto te regresas. Pero lo que no le decimos es que para que el viaje sea eficiente tiene que buscar un taxi que sea más barato, o igual de regreso conseguir un aventón, o si el metro sigue abierto a esas horas, avanzar una estaciones y tomar el taxi en algún lugar donde los taxistas no se aprovechen con los precios altos (dado que siempre al terminar los conciertos y no solo en México D.F. ante la escasez para encontrar taxistas, estos aumentan sus precios).

    Posiblemente si hubiera tomado otra estrategia para trasladarme al Foro Sol, me hubiera ido mejor; aunque claro, el ejemplo que pongo es una nimiedad porque en un viaje como estos uno termina por no importarle tanto pagar ese dinero. Pero en el juego de la vida una mala estrategia como esa puede llevarte al fracaso, aunque seas un hombre de bien y aunque te esfuerzes. Y así yo conozco muchas personas que realmente se esfuerzan, tienen valores, pero les va mal en los negocios o en su empleo; e incluso en el amor, a pesar de que están matándose, trabajan horas extras y tienen que hacer traslados largos (a veces en camión) lo cual los deja con muy poco tiempo libre. Y es donde se preguntan ellos ¿Qué he hecho yo, por qué la vida es tan injusta?

    Más bien yo veo una deficiencia en la capacidad de adaptarse a los vaivenes de la vida, si el ser humano como plan de vida sigue ideas fijas y rígidas, por más valiosas que puedan ser, muy probablemente se condenará; porque tendrá poca capacidad de adaptación al entorno. Y es que esto último en realidad es difícil, porque para saber adaptarse es necesario salir de la zona de confort y a veces llega a ser un poco doloroso. En la vida se tiene que tener una estrategia, ni las buenas intenciones o el esfuerzo bastan a pesar de que van implícitas en ella como una primera condición. Pero disculpen que duela, pero si uno no actúa de una forma inteligente, la divina providencia no se encargará de llenar esos «huecos» que deja uno por las malas decisiones que toma en la vida (aunque sean de buena fe) ni tampoco el hecho de que uno se pare en el templo a pedir al Señor que la vida sea justa con él, si la persona no se dedica a obrar con inteligencia para obtener los mejores resultados posibles.

    No existe fórmula mágica como algunos piensan. Por eso soy recitente a los libros de autoayuda que te ofrecen soluciones puntuales y prefiero libros que se limiten a hacerte razonar. Lo que funciona para unos, no funciona para otros. Y es peor si reducimos la estrategia a simplemente «esforzarse y ser hombre de bien», ni no pregúntenle a los niños chinos que trabajan en las sweatshop. Prácticamente todos los que tenemos la capacidad de navegar en Internet y por ende, la posibilidad de ver este artículo, ganamos mucho más dinero que estos niños chinos y trabajamos menos horas. ¿Quién se esfuerza más? ellos, ¿A quienes les va mejor? a nosotros.

    Cada uno tiene la capacidad de forjar su vida, vida solo hay una y sería una absurda tontería tratar de sobrellevarla por medio de «fórmulas mágicas».

     

  • ¿Toda vida es sagrada?

    “Toda vida es sagrada”  es la frase repetida por médicos, padres, profesores de ética y líderes religiosos y espirituales, pero… ¿qué es la vida?

    El término vida, desde el punto de vista de la biología, hace alusión a aquello que distingue a los reinos animal, vegetal, fungí, mónera y protista del resto de realidades naturales. Implica las capacidades de nacer, crecer, reproducirse y morir, y, a lo largo de sucesivas generaciones, evolucionar.

    es.wikipedia.org/wiki/Vida

    Las células, claramente, entran en la definición anterior (nacen, crecen, se reproducen y  mueren), lo que quiere decir que las células están vivas, entonces… ¿la vida de las células es sagrada?, de ser así cosas como quemarse la mano o rasparse contra la pared son actos homicidas que merecen ser castigados…

    Las células forman tejidos, los tejidos forman órganos, los órganos forman aparatos y sistemas, los aparatos y sistemas forman individuos, los individuos forman poblaciones… Lo anterior se conoce como niveles de organización, que son los distintos grados de agrupación que hay en la materia viva desde la célula hasta las interacciones entre los organismos desarrollados (humanos, perros, caballos, etc,.) La vida se considera sagrada cuando se alcanza el nivel de individuo, entonces, ya entrando al punto crucial de este texto… ¿por qué se considera la vida de un feto es sagrada?

    Argumentos:

    • La vida de un feto, como tal, no existe ya que un feto es una maraña de células en formación.
    • Si dicha maraña celular llegará o no a conformar a un ser vivo es irrelevante a la hora de practicar un aborto ya que dicho ser vivo no existe aun.
    • Se puede alegar que el producto siente dolor durante el aborto hasta el tercer mes de gestación, antes de eso el sistema nervioso (el que nos da el sentido del tacto) no está bien formado.
    • Los argumentos contarios a los abortistas son, en su mayoría, ideas románticas sobre la vida.
    • Antes de preocuparse por los fetos y los embriones hay que ver por los organismos ya formados que son miserables en el mundo.

    ¿Qué nos hace mejores que los demás seres vivos con lo que compartimos este mundo?, ¿la capacidad de razonar? ¿o simplemente nuestra natural ególatra, misma que nos hace pensar en un Dios creador que nos heredó la Tierra, nos hace sentir superiores a las otras especies?;  aun perteneciendo al mismo nivel de organización que los animales, plantas y hongos tenemos que proclamarnos como dioses de este paraíso terrenal al que llegamos y convertimos en infierno…

    El corazón del caballo late, igual que el nuestro, sus pulmones y estómagos funcionan de manera similar a los humanos y de aun así los montamos como muestra simbólica de la superioridad del “hombre sobre la bestia”…

    Así como un feto humano abortado pudo llegar a ser un hombre o una mujer saludable un huevo  pudo llegar a ser un gallo, la diferencia radica en que por uno se llora y se le pide a Dios un perdón y que el otro yace inerte en la cocina esperando que el hambriento humano rompa su membrana… Vivimos en una mentira, pues no toda vida es sagrada, al contrario, para cualquier miembro de nuestra raza ninguna vida ajena lo es… no nos interesan los bosques que talamos ni las especies que aniquilamos, ni siquiera los similares que marginamos y condenamos a la pobreza, entonces, ¿cómo podemos decir que nos importan un montón de células dentro del vientre de una mujer…  Tenemos necesidades, y  comer es una de ellas, pero desde tiempo atrás confundimos el comer con asesinar.

    Discutía con un conocido sobre el tema y él me dijo que lo criticable del aborto está en que es un proceso invasivo para la mujer, cosa que es verdadera, pero lo es igualmente la extracción de un apéndice:

    -Puede ser- le dije- que el problema con el aborto esté en que involucra a la vagina y en que se cree se mata a un ser humano, cuando lo que se está “matando” no es un ser humano aun.

    El aborto y la masturbación son temas polémicos meramente por su carácter sexual; pero el pene y la vagina son sólo los órganos con los que perpetuamos la especie… ¿qué tienen de vergonzoso?, sería interesante analizarlo en otra ocasión.

  • Salir de la zona de confort

    Leía una noticia que no era tan trascendental y que ya todos sabíamos, y es que Kodak está en quiebra. Naturalmente esta cuesta abajo de Kodak que se originó por las cámaras fotográficas digitales hizo que tuviera que hacer si o si, recortes de personal para que la empresa se pudiera solventar. Así como Kodak tuvo que despedir a varios de sus empleados, las otras empresas que se empezaron a beneficiar de las nuevas tecnologías, como Canon, HP, Sony, y muchas otras, naturalmente tuvieron que contratar más empleados para poder desarrollar su nuevo modelo de negocio. Y en un mundo competitivo, donde la tecnología avanza cada vez más rápido, igual que la innovación; uno ya no se puede dar el lujo de tener un empleo, o una empresa y pensar que haciendo las cosas de la misma manera ya uno tendrá la vida resuelta.

    La vida es caótica y así siempre ha sido, a veces te mantendrá en la cima, y luego posiblemente, en la sima. Existirán épocas en las que todo se le puede dar a uno, se podrá dar lujos, gastos; y de pronto tendrá que ajustarse el cinturón. La vida de cierta forma ha sido así, y los hombres naturalmente tienen que adaptarse a sus vaivenes. Naturalmente el que sufrirá más es aquel que se queda estático, el que no cambia de estrategia, pensando que lo que le funcionó antes, le funcionará por siempre. En cambio quienes se adaptan, podrán no solo neutralizar un poco esas mareas altas, sino que por el contrario incluso podrán aprovecharlas a su favor.

    El salir de la zona de confort no es algo fácil. Porque a veces los humanos nos quedamos con nuestras ideas, y pensamos que estas son inmutables; incluso algunas personas piensan que el modificar su estructura de pensamiento es una traición. Pero sucede lo contrario, las ideas no son inmutables, pueden funcionar a la perfección en algún momento de la vida, pero luego pueden ya no funcionar. Y es por eso que el hombre siempre se tiene que mantener abierto a los cambios e irse adaptando a ellos, por lo cual siempre se tiene que manener activo y flexible, seguir aprendiendo, estar actualizado. Dejar de añorar tiempos pasados y ver que es lo que depara el futuro. Ese conservadurismo mental era ideal para la edad media, pero no para la postmodernidad.

    En algún momento de la vida, un economista marxista se dió cuenta que sus teorías ya no aplicaban y eran obsoletas, con los economistas neoliberales empieza a ocurrir algo parecido. Y el problema es que al «abrazar una ideología» una persona se niega a ver los cambios y busca justificar todas aquellas lagunas que van surgiendo y las atribuye a otros factores de una manera erronea. Todos los que estudiamos carreras universitarias nos encontraremos que en unos años, parte de lo aprendido ya no será tan útil y tendremos que actualizarnos y modificar nuestra estructura de pensamiento.

    Si somos conscientes de esta mecánica natural de la vida, nos será mucho más fácil adaptarnos. El adaptarse inevitablmente genera ciertas dosis de ansiedad porque no sabemos a ciencia cierta si las estrategias que utilizaremos para adaptarnos sean las correctas, pero aquí entra la prueba del acierto y el error, de experimentar, seguir con lo que funciona y lo que no irlo desechando. Lo peor es que uno se quede petrificado y esperando a ver que lo que le funcionó antes le funcionará después aunque la verdad empírica demuestre lo diametralmente opuesto.

  • Defender la vida

    Relata la antropóloga Françoise Héritier, en su libro Masculino/Femenino II, disolviendo la jerarquía, cómo se dio en la antigüedad la apropiación de la sexualidad femenina. En los orígenes, los hombres se maravillaron de la capacidad de las mujeres, no sólo de reproducirse a ellas mismas, a lo igual, sino también a lo diferente, a los hombres, por lo que consideraron necesario apropiarse de aquel extraño bien para poder asegurar su trascendencia. Más tarde, comenzaron a observar que una mujer no podía reproducirse sin antes haber tenido contacto sexual con un hombre, y que el producto de su embarazo tendría rasgos físicos que recordaban a aquél, por lo que infirieron que, aun cuando en ella se hubiera gestado aquel nuevo individuo, éste no le pertenecía, pues había sido puesto ahí por su divinidad o sus ancestros, siendo ella sólo el recipiente del mismo. Nace así la mujer-receptáculo, cuyo contenido cobra una importancia capaz de nulificar su voluntad.

    El tema del aborto es particularmente complicado, porque involucra creencias e ideologías religiosas que difícilmente tendrán una conciliación con los grupos que están a favor de su despenalización. Aunque la ley, la razón y los organismos internacionales de derechos humanos estén a su favor, la idea planteada por la Iglesia Católica Romana sobre la implantación de la vida en el cigoto desde el momento mismo de la concepción tiende a colarse hasta en los más renombrados integrantes de la política, el mundo intelectual, e incluso el jurídico, con resultados como el que pudimos contemplar la semana pasada, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación quedó a un voto de declarar la inconstitucionalidad de las reformas de las Constituciones locales que protegen la vida desde el momento de la concepción.

    Hay que tener claridad, sin embargo, de lo que en realidad está en juego. A pesar de que el discurso público en favor de mantener estas reformas apela a la defensa del no nacido, en realidad lo que se está negando es la autonomía de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. Las leyes que dicen proteger la vida desde el momento de la fecundación derivan en una criminalización de las mujeres que, por la razón que sea, no desean convertirse en madres; en Baja California, por ejemplo, según datos de www.elnformador.com.mx, al menos 20 mujeres esperan un proceso judicial por haber abortado.

    Las leyes que penalizan la interrupción del embarazo son exclusivas para las mujeres, por la sencilla razón de que los hombres no pueden embarazarse, lo que constituye una discriminación doble, tanto al marcar esta diferencia en los Códigos Penales, como al no enfocarse en la otra parte indispensable para que una gestación pueda suceder. El pretender obligar a una persona a hacer cualquier cosa sobre su cuerpo es negar la autonomía que ésta puede tener por el mismo, es desposeerla de su libertad de decidir sobre lo más personal que puede llegar a tener, donde, además, las consecuencias serán para sí misma.

    El discurso apasionado por la protección de la vida se termina en el momento en que ésta comienza, es decir, en el momento en que el niño o la niña nacen y pasan a formar parte del patrimonio exclusivo (y en ocasiones inexistente) de la madre, sin que sus posibilidades por continuarla sean ya motivo de grandes discusiones entre liberales y conservadores. El tema entonces no es por la «defensa de la vida», sino por la libertad de una mujer al definir su sexualidad y todo lo que esto implica, incluyendo la maternidad.

    Los argumentos utilizados por los sectores conservadores tienden a culpar a las mujeres por el uso irresponsable de sus gónadas, aduciendo que en estos tiempos cualquier persona sabe que el intercambio sexual entre un hombre y una mujer puede ocasionar un embarazo. Estas personas olvidan que la educación sexual que existe en nuestro país es deficiente, y en muchos casos nula; que efectivamente hay jóvenes y adolescentes que no saben cómo se produce un embarazo, y que incluso hay bastantes casos en los cuales éste es fruto de una relación sexual no consentida. Pero fundamentalmente dejan de lado el machismo implícito en su moralina retórica, donde las consecuencias, físicas, morales, legales, económicas, sociales, etc., son todas para la mujer preñada, quedando el ausente padre suficientemente libre de culpa y responsabilidad, a veces porque no quiere hacerse cargo, en ocasiones porque desaparece. ¿Por qué se tolera esta diferencia? ¿Por qué se toma a la mujer como la única culpable al optar por un aborto, sin considerar que hubo otra persona involucrada para que éste tuviera lugar? ¿Por qué se le criminaliza sólo a ella? ¿No sería más justo, ante la imposibilidad de incluir a los hombres, evitar penalizar a las mujeres?

    A pesar de «los tiempos en los que vivimos», seguimos uniendo el sustantivo mujer con el de madre, confundiéndolos con uno mismo, creyendo que sólo porque tenemos la capacidad física de procrear, la responsabilidad de convertirnos en madre es solamente nuestra. La prueba podría ser el número de mamás solteras que hay en México por abandono del cónyuge, contra el de padres solteros. Hasta donde yo sé, la inmaculada concepción no se da desde los tiempos de María, y a menos que se haga uso de costosos desarrollos tecnológicos, para lograr un embarazo se requiere un mínimo de dos. ¿Por qué entonces se observa sólo a la mujer cuando se discute el aborto?

    Porque se supone que el sueño de toda mujer es el de convertirse en madre, así lo sugirió en una ocasión el presidente del Colegio de Médicos en Colima, por lo que cualquier mujer que decida no hacerlo es una aberración ante los que comparten esta mentalidad; es una disidente, una mala mujer que intenta recuperar la posesión de su sexualidad, aquella que es tan celosamente guardada por los hombres que las gobiernan.

    Estar a favor de la vida, en mi opinión, no implica salvaguardar la integridad de un cigoto, sino brindar completa autonomía a un ser humano del uso de su cuerpo, así como abrir canales para brindar información suficiente y acceso a métodos anticonceptivos, para no tener que llegar a una decisión tan difícil y controvertida como ésta. Defender la vida no es sólo cuidar que el fruto de la concepción se logre y nazca, sino tomar responsabilidad de lo que ocurra después; es dejar de obviar a los cientos de mujeres que cada año mueren por recurrir, desesperadas, a métodos abortivos alternativos, o a clínicas insalubres y no autorizadas. Defender la vida es dejar de ocultarnos en discursos moralinos destinados a hacernos sentir bien, olvidando la historia de mujeres vivas, que sufren consecuencias reales por la discriminación obcecada de México.

  • El aborto, ¿Cómo prevenirlo?.

    abortoVimos que hace unos días en Baja California y en San Luis Potosí se criminalizó la práctica del aborto desde la concepción. Es decir desde la unión de de el espermatozoide con el óvulo. Yo estoy de acuerdo en que el abortar a una criatura es algo malo (a excepción de que la vida de la madre esté en peligro), no porque la Iglesia lo diga, sino porque se está privando a un ser vivo de poder tener vida. Alejándonos un poco de los argumentos de la Iglesia para poder adaptar mis argumentos a aquellos que no son religiosos, considero que la vida es algo que va más allá de procesos químicos y materiales de nuestro cuerpo, el hecho de tener conciencia nos dice que nuestra vida va más allá, aunque dependa de ellos para su buen funcionamiento. Se habla de que la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo, pero al tener una criatura ya estamos hablando de otro cuerpo el cual ya no es parte de ella, y funciona de manera independiente.

    Pero también hay otra cosa que es cierta, es que a pesar de que esté prohibido, las mujeres de todos modos abortan en clínicas clandestinas o insalubres, poniendo en serio riesgo su vida, lo cual termina siendo peor, porque entonces estamos hablando de la posible pérdida de dos vidas, no de una. Es por eso que yo me la pensaría dos veces el penalizar el aborto si lo vemos desde un punto de vista pragmático. Lo importante aquí es reducir el número de abortos, el hecho de penalizarlo tal vez no lo haga con la eficiencia que se cree y tal vez sea contraproducente. Creo que las autoridades deberían buscar otras alternativas para reducir el número de abortos en su mínima expresión.

    Uno de los medios más eficaces es el uso de los anticonceptivos. La Iglesia los prohibe, pero el tener sexo es una necesidad natural del ser humano. En otros tiempos, las familias tenían muchos hijos, por lo cual la gente tenía sexo frecuentemente y su necesidad estaba satisfecha, de hecho los condones no existían para ese entonces. Pero en estos tiempos la gente no se puede dar el lujo de tener varios hijos, y de hecho las parejas contraen matrimonio más tardíamente que antes porque ante la difícil situación económica (y la promoción constante de que las familias tengan menos hijos, dado que el tamaño de la población no puede seguir aumentando como lo hace por la escasez de recursos naturales) existe más miedo al compromiso. Eso explica en parte el aumento de las relaciones prematrimoniales o las uniones libres. No creo tanto que la sociedad se esté depravando (gente depravada y promiscua ha existido a lo largo de todos los siglos, basta con ver algunas biografías de personajes históricos), sino que las condiciones económicas y socioculturales hacen que la gente no se quiera comprometer y por lo tanto opta por tener relaciones prematrimoniales.

    La Iglesia por más que promueve la abstinencia cómo único método de prevención, y condena las relaciones prematrimoniales o el uso del condón, se ha visto rebasada totalmente por la dinámica social. De hecho, a la gran mayoría de la población, incluída la que se considera católica, le tiene sin cuidado el llamado de atención de la jerarquía eclesiastica. Solo un pequeño sector conservador de la población sigue a rajatabla las normas de la Iglesia, y no todos logran cumplirla, por lo cual muchas veces a los conservadores se les tacha de «doble moral». Es cierto que mucha gente no se cuida a la hora de tener relaciones sexuales, y varias mujeres al embarazarse y tener la carga de mantener un bebé deciden abortar, lo cual no solo provoca la muerte del bebé, sino que dichas mujeres muchas veces terminan afectadas psicológicamente por su decisión.

    Es por eso que yo apoyo la promoción de los anticonceptivos para evitar los embarazos no deseados, y consecuentemente que las mujeres se orillen a abortar. Pero no debe de ser la única medida para evitar los abortos (porque es cierto que su efectividad no es del 100%), además de crear una cultura de la prevención en la sociedad, se deberían implementar leyes para desincentivar la decisión del aborto entre las mujeres. Por ejemplo, se debería de crear un programa para que las mujeres puedan dar sus hijos en adopción, dado que hay muchas parejas que por problemas de fertilidad no pueden tener hijos (de esta forma se desincentivaría el aborto, sobre todo en casos por violación). Otro de los factores que orillan a las mujeres a abortar es que el hombre no quiere hacerse responsable del hijo procreado y le deja toda la carga a la mujer. En este caso el gobierno debería obligar al hombre a aportar una cantidad mensual para mantener al hijo que procreó, esto mediante una prueba ADN que confirme su paternidad. De esta forma la mujer no tendría tanta presión económica para mantener al hijo y reduciría el índice de abortos.

    El aborto hay que evitarlo y reducirlo a su mínima expresión, pero su penalización no es garantía de ello. Hay que buscar medidas efectivas para desincentivar el acto. Yo entiendo que la Iglesia ha dejado muchas enseñanzas positivas a la sociedad, pero también es cierto que sus dogmas y la evasión al análisis de estos no logran evitar lo que prohiben. El mundo es caótico, es dinámico y es cambiante, y a veces una postura fija ante algún hecho que pudo haber sido eficiente en algún momento ya no lo es, y es el problema que yo veo en los jerarcas eclesiásticos. Aplaudo su intención de apoyar la vida y buscar salvaguardarla, pero no estoy de acuerdo con las formas. No siempre el dogmatismo, el castigo o la represión son las soluciones idoneas para solucionar un problema o promocionar un valor, más cuando esta postura de la Iglesia ha hecho que pierda credibilidad ante la sociedad. Millones de personas siguen siendo católicas y lo seguirán siendo, pero muchos de esos millones también discrepan con la posición de la Iglesia en algunos temas.

    Yo creo que el aborto hay que erradicarlo, pero hay que buscar soluciones pragmáticas, adecuadas a las circunstancias socioculturales y económicas actuales.