Hay agua en Marte, y no somos el centro del universo

2 octubre 2015

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En lo particular no me cayó de sorpresa la noticia, esto debido a que ya desde hace algunos años se estaba tanteando la posibilidad de su existencia y ya se daba por hecho que ese planeta habría contenido agua en su superficie hace algunos millones de años. Aunque no haya sido algo sorpresivo para mí, la verdad es que este descubrimiento marca un antes y un después. No sólo porque la tierra no es el único planeta que conocemos y que contiene agua, sino que ello hace más factible crear en un futuro asentamientos humanos. El agua de Marte técnicamente podría ser potable, es decir, que podríamos consumir el líquido para sobrevivir.

Hay agua en Marte, y no somos el centro del universo

En un principio nos concebimos como el centro del universo. Nuestros antepasados, quienes se desarrollaron en sociedades más precarias y con un nivel de conocimiento más básico que el actual, no tenían los elementos para argumentar que no eramos el centro del mundo. Miraban el cielo y creían que el sol, la luna y las estrellas giraban en torno a la Tierra. Tuvieron que pasar siglos para llegar a la conclusión de que en realidad no era así, no solo se trataba del progreso del conocimiento o de los avances tecnológicos, se trataba de sociedades e instituciones reacias a aceptar cuestionamientos a lo que consideraban la verdad absoluta. – ¡Y sin embargo se mueve!

Solo somos una raza de monos avanzados en un planeta más pequeño que una estrella promedio. Pero podemos entender el universo. Eso nos hace muy especiales – Stephen Hawking

La existencia del agua en Marte marca un paso más allá. Si bien, físicamente ya no nos consideramos el centro del universo, seguimos pensando que moralmente lo estamos; consideramos que somos el único planeta con vida inteligente cuando en realidad existe alguna posibilidad de que en nuestro planeta vecino exista algún tipo de vida unicelular. El problema es que el universo es tan extenso que posiblemente jamás lo sepamos, o bien, tengan que transcurrir algunos siglos o milenios para enterarnos de ello. El universo es tan grande que se requerirían miles o millones de años para que una señal emitida llegue a su punto de destino.

El punto es ese, si en un planeta vecino (se entiende que al ser vecino, tenga características más similares a nuestro hogar que otros planetas) existe el líquido vital y por ende, existe alguna posibilidad de que ahí se aloje algún tipo de vida ¿Qué no habrá más lejos? Posiblemente algún otro tipo de vida inteligente se encuentre suficientemente lejos para conocerlo, si llegáramos a saber de algún tipo de vida así, nuestro sistema de creencias se vería afectado. Parte de nuestra cultura e idiosincrasia toma como referencia el hecho de que estamos solos en el universo; las religiones no suelen hacer referencia a otro tipo de vida inteligente, y si ésta existiera, se encontrarían en un grave problema.

Pero este tipo de “descubrimientos” también trabajan internamente sobre nuestras mentes. A veces la realidad puede diferir de lo que suponen nuestras creencias, y afirmaciones que damos por sentado. Nuestros antepasados argumentaron que éramos el centro del universo, dado que desde acá abajo, parecía que los astros giraban en torno a nosotros. En esa época, arriesgarse a hacer una afirmación contraria podría provocar en el mejor de los casos, la risa y las burlas de la gente, que al igual de nosotros, eran personas pensantes. De igual forma que ellos ignoraban cosas que para nosotros son obvias, nosotros seguramente ignoramos algunas verdades que en un futuro serán universales y que no sólo serán descubiertas gracias a los avances tecnológicos, sino a los progresos sociales:

Por ejemplo, hace algunos siglos la esclavitud no era mal vista y era considerada algo natural, hace un tiempo no se podría entender como una mujer podría participar en un proceso electoral. Posiblemente lo que ahora consideramos como tabúes, en un tiempo no lo serán, y es que los seres humanos somos reacios a cambiar y a salirnos de nuestra zona de confort; aunque posiblemente esa resistencia tenga una explicación en torno a la supervivencia humana, tal vez un cúmulo de cambios drásticos pueda provocar inestabilidad dentro de las sociedades que hemos creado y en las que convivimos, y tal vez por ello generamos cierta resistencia, para que dichos cambios no cimbren la estructura de la sociedad en la que vivimos.

Y de esta forma, la súbita aparición de otro tipo de vida inteligente no sólo podría representar una amenaza en la forma en que nos traten dichos extraterrestres, sino que su propia existencia podría alterar toda nuestra estructura de pensamiento. Aunque los más ingenuos (los que gustan de creer la sarta de tonterías de “expertos” como Jaime Maussan) posiblemente estén psicológicamente más preparados que el promedio.

 

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