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  • La diferencia entre crítica y criticonería que muchos mexicanos deberían entender

    La diferencia entre crítica y criticonería que muchos mexicanos deberían entender

    La diferencia entre crítica y criticonería que muchos mexicanos deberían entender

    El día de ayer, un tuitero me «reprendió» por apoyar lo que él considera mediocridad. Me decía que aplaudir a una gimnasta que no ganó nada era mediocre y que estaba apelando a la lástima (porque algunos, él entre ellos, la criticaban por «ser gorda»). Su sticky post (o sea, el tweet que está fijado en su timeline) era una burla grosera a la gimnasta donde la comparaba con la mascota de Bodega Aurrerá.

    Después, otro grupo (supongo amigos suyos) se me vino encima por la misma razón. Varios de ellos con nombres como «Mariguano Phelps», y demás, cuyos timelines estaban llenos de basura e insultos a atletas y demás personas. No era indignación y descontento, era un modo de vida, ellos disfrutan humillar a los demás.

    Con base en esto, quise escribir este artículo para diferenciar lo que es la crítica de la criticonería. Hay críticos y criticones, los primeros son muy útiles a la sociedad, los segundos son un lastre. Los términos son parecidos, pero los actos tienen un fin diferente, en tanto son resultado de motivaciones diferentes, e incluso opuestas.

    ¿Qué es la crítica?

    Primero debemos entender que la crítica es necesaria dentro de una sociedad para que ésta funcione y se perfeccione. La crítica, señalar aquello que está mal, es una condición necesaria para mejorar procesos, realidades, estructuras o instituciones. La crítica puede estar movida por la indignación. Puede ser desde un tweet, hasta un ensayo, o un documento académico. En tanto el hombre es un animal político, la crítica puede tener ciertas subjetividades, puede no ser acertada, e incluso puede estar mal informada (aunque el crítico siempre tratará de buscar información para fundamentar su crítica), pero es resultado de una genuina preocupación sobre el estado de las cosas.

    Para que exista un cambio dentro de una sociedad, la crítica es condición primera:

    crítica

    De un problema surge la crítica, ésta surge porque el problema produce una inconformidad. La crítica funge como diagnóstico del problema y reconoce su existencia. La propuesta surge de ese diagnóstico, al reconocerse el problema, entonces el paso a seguir es buscar un modelo de cambio. Cuando éste se tiene, entonces, se ejecuta un plan de acción para resolver el problema. Generalmente existe no sólo un diagnóstico, una sola propuesta o un plan de acción. Sino que, en cada tramo del proceso, se debe de llegar a una especie de consenso; o bien, ante las diferencias, diferentes sectores pueden proponer diferentes modelos.

    La crítica puede ser sobre cualquier cosa: el fracaso en las olimpiadas, las casas blancas de Peña Nieto, la crisis económica, el rezago educativo, los derechos de las minorías etc. También se puede llevar a cabo en cualquier lado, un tweet, en forma de meme de Facebook, una columna en un periódico, una tesis de maestría. Claro, dependiendo del contexto, unas críticas serán más eficaces que otras. Algunas serán instintivas e inmediatas, otras estarán muy planeadas y calculadas, pero todas son valiosas.

    Pongo como ejemplo la #Ley3de3. Muchas personas estaban indignadas ante el enriquecimiento de muchos políticos (problemas), varias organizaciones como el IMCO y Transparencia Mexicana propusieron un mecanismo de acción para obligar a los políticos a declarar sus bienes (propuestas) y lo ejecutaron presionándolos a hacerlo, buscando que esa dinámica se convirtiera en ley, haciendo lobbying en el congreso al presentar las firmas de cientos de miles de ciudadanos.

    ¿Qué es la criticonería?

    La criticonería es otra cosa totalmente distinta, y muchas veces se suele confundir con la crítica.

    Se confunde, porque en muchos casos los criticones creen estar haciendo crítica. La diferencia consiste en que la criticonería no surge de la necesidad de un mejoramiento de un problema, o al menos no está orientada a mejorar las cosas.

    Y las redes sociales, en especial Twitter, están llenas de criticones.

    La criticonería incluye calumnias, burlas «con mala leche» hacia otras personas, falta de tolerancia, insultos a quien tiene una opinión diferente.

    Los criticones tratan de disfrazar su injuria como si fuera una crítica. Un crítico puede ser severo y demoledor con el Presidente en tanto considera que el diagnóstico del problema lo amerita; un criticón puede burlarse de ciertos rasgos del Presidente porque disfruta hacerlo y ello le ocasiona placer.

    Criticonería

    En el caso de la criticonería, el problema puede ser o no real. Lo que menos importa es lo sustancial del problema en tanto sea una excusa para sentir placer a la hora de atacar. El problema puede ser incluso una diferencia ideológica o de opinión, lo importante es «acabar con el otro», su destinatario no es el problema sino el contrario por sí mismo.

    El criticón puede sentirse indignado, pero esa indignación es una excusa para sentir placer y no para resolver un problema. El crítico puede caricaturizar al causante del problema, puede ser sarcástico, pero lo hace como medio para hacer el diagnóstico y hacer énfasis en el problema, no para atacar personalmente a la otra persona como el fin único. El criticón participa en un juego de suma cero, donde espera que el otro pierda para que él gane.

    Muchos criticones sienten placer en su psique cuando ven, por ejemplo, a México fracasar, porque esa condición les da más razones para seguir criticando y disfrutando de ello. En las redes se muestran indignados, pero en realidad no lo están. Si el problema que toman como excusa se solucionara, les causaría frustración, porque una fuente de recursos para criticar estaría extinguida.

    Los criticones no construyen. De hecho, muchos permanecen en el anonimato mediante un avatar, porque de esa forma las posibilidades de enfrentar represalias por humillar al otro son mínimas. Los criticones muestran en Internet una faceta que no se atreven a mostrar en persona. En las redes suelen ser muy activos, suelen tomar bandos de forma convenenciera; pero allá afuera, muchos de ellos se caracterizan por su pusilanimidad, son personas inseguras, retraídas, o bien, son agresivas.

    Los criticones pululan por el mundo virtual de las redes, pueden burlarse de una gimnasta por un supuesto sobrepeso, pueden linchar en las redes a quienes no piensan como ellos y recurren a los ataques personales cuando el debate está perdido (si es que en algún momento les interesó debatir en realidad). Piensan que son parte de un gran campo de batalla…

    … pero son irrelevantes.

  • Paleros contra opositores

    Paleros contra opositores

    Seguramente los tienes identificados, cuando abres el periódico (o más bien entras a su página) o a los portales de Internet, consultas el artículo de un columnista al cual seguramente ya le has puesto una etiqueta, incluso varias: Conservador, izquierdista, liberal, estatista, nacionalista. Pero ahora me voy a enfocar en dos para tratar de expresar mis argumentos, que son la primera división que podríamos hacer entre ellos, y es la de quienes defienden al sistema y quienes la critican. A los primeros se les llama peyorativamente paleros y los segundos simplemente como opositores (y se les puede etiquetar de forma peyorativa más bien por su preferencia ideológica).

    Paleros contra opositores

    Seguramente acabas de dibujar en tu mente una lista rápida de quienes son los unos y quienes son los otros. La diferencia entre la lista que tú hiciste y la que hizo otra persona estará condicionada por muchos factores y por lo tanto puede ser diferente, aunque también pueden tener muchas coincidencias. Incluso algunos que tu tildabas de «paleros» puede que para ti ya no lo sean después de algún tiempo o viceversa. Incluso, un columnista pro sistema puede dejar de serlo porque ha dejado de comulgar con éste (algo un poco común en estos días) o sólo ha defendido al sistema porque le ha dado un voto de confianza, el cual se puede perder con ciertos eventos (cosa que también ha sucedido en México).

    En una democracia, lo ideal es que las dos partes existan. Así como es muy sano e indispensable que los opositores tengan voz y tengan los canales para llegar al públicos, el sistema también tiene derecho a dar a conocer su versión de las cosas. La cuestión es que dicho sistema tiene una mayor facilidad para procurar su derechos y los opositores no tanto. De hecho sería utópico pensar en un estado donde solo existan los opositores porque dado esto, un gobierno con nulo apoyo caería pronto del poder para ser sustituido por otro; el cual también tendría a sus «paleros», algunos de los cuales habrían sido ex opositores en el antiguo régimen. Por el contrario, basta un gobierno autoritario para tener entre los columnistas y escritores, solamente a aquellos que defienden el sistema.

    ¿Razones por defenderlo? Creo que las más importantes son tres, el primero es obtener un beneficio personal por hacerlo (que reciba dinero o incentivos para hablar bien de alguien), el segundo por razones profesionales (un columnista que trabaje en un medio afín al régimen), o bien, que simplemente dicho columnista o periodista comulgue con el sistema o con una linea ideológica.

    Dicen que el periodista tiene como fin buscar la verdad. El problema es que en general (y dado por la condición humana) se busca lo que éste percibe como la verdad, se trate del periodista más honrado. Si bien hay verdades absolutas, también hay realidades que se tienen que interpretar; además el periodista es imperfecto y se puede equivocar, y lo puede hacer por muchas razones.

    El lector responsable debería usar su criterio propio y llegar a una conclusión por sí mismo después de haber leído varias opiniones. Pensar que el noticiero de Televisa o el programa radiofónico de Carmen Aristegui son templos de la verdad es un ejercicio pobre e incompleto. Ciertamente cuando un gobierno como el actual está muy deslegitimado, es muy difícil hacerles caso a quienes lo defienden. Pero en el ciudadano que aspira a informarse está la responsabilidad de hacer una síntesis propia a partir de las tesis propuestas por varias voces que difieren entre sí.

  • De críticas a críticas

    De críticas a críticas

    Para tener una mejor sociedad, para que el quehacer político y público mejore, debemos por ende, tener un buen nivel de crítica. Lo he mencionado varias veces, la crítica en una sociedad es absolutamente necesaria, y yo no comparto esa postura evasiva hacia ella que algunos toman, debido a que muchos la ven con una connotación negativa (en cierta medida así es, porque en la crítica se señala algo que está mal o se percibe como que está mal). La crítica es el primer paso para la construcción. Cuando construimos lo hacemos para suplir una carencia. Bueno, lo que hace la crítica es señalar dicha carencia con el ulterior objetivo de buscar soluciones para saciarla. Esas afirmaciones donde se dice: «no te quejes de lo malo de tu país, tenemos playas, gente alegre», «no critiques, el cambio está en uno mismo», más que ayudar, entorpecen el proceso y fomentan el conformismo con el entorno en que se vive. Pero también cabe señalar que para que la crítica sea efectiva se debe de procurar que el nivel de esta sea alto y me explico:

    De críticas a críticas

    Tomo el ya manoseado caso de la postura de un gran sector hacia el ahora Presidente Enrique Peña Nieto. Durante y después de las elecciones era algo totalmente normal y entendible que la gente se mofara del personaje. Parte de los ciudadanos (entre los que me encuentro yo) se sintieron insultados por todo lo que rodeaba al personaje, a las elecciones; y como una expresión de catarsis se mofaban de este. Pero sabemos que cuando las pasiones no son educadas con la razón, terminamos yendo hacia ninguna parte. Lo digo porque veo un preocupante fenómeno donde la gente se sigue mofando del personaje, pero no se molesta siquiera en analizar sus políticas, que son las que en dado caso pueden determinar el rumbo del país, y no lo será la mala pronunciación de una palabra o el sweater de un osito cariñosito. ¿Supiste de que trató la Reforma a las Telecomunicaciones? ¿Te preguntaste que tanto va a beneficiar a la sociedad dicha reforma? ¿Te tomaste un minuto para analizar desde el contenido de esta hasta el por qué Carlos Slim compró los derechos de las Olimpiadas? Para analizar se necesita pensar, y me preocupa que sea muy poca gente la que se moleste en hacer un análisis, de uno de los temas que fueron centrales para el surgimiento de movimientos estudiantiles como el #YoSoy132.

    No, no se trata de olvidar, aquellas cosas que nos indignaron no se deben de olvidar porque deben de servir de referencia, pero tampoco es sano obsesionarse con ellas. Y a estas alturas veo que la crítica mundana ha bajado solo «algo», mientras que la crítica profunda ha desaparecido. Pareciera que nos esforzamos en «pensar» solo ante una coyuntura, desaparece esta y el esfuerzo también, aunque aquello que criticamos en realidad sigue ahí presente y puede volverse más grande si dejamos de prestar atención. Dentro de un gobierno que muchos cuestionamos se han generado algunas cosas positivas en gran medida gracias a la presión de la población. Si esta se relaja, la presión que recibe el gobierno por hacer bien las cosas se relajará también.

    Llegamos a un punto donde lo más prudente sea emplear críticas profundas. Dónde tenemos que ver más allá a la adversidad hacia un personaje. No se trata en lo absoluto de decir «ya, es el Presidente y lo vamos a apoyar», por el contrario, tenemos que ser garantes de que las políticas que se traten de implementar sean lo más adecuadas, donde un contrapeso como lo puede ser la sociedad, limite la capacidad del gobierno de actuar en forma corrupta y ventajosa. Para eso se necesita esfuerzo, se necesita informar, leer, analizar. Una sociedad que funja como contrapeso será una piedra más grande para los gobernantes corruptos, que una sociedad que les haga una crítica meritoria de una «sopa de videos«. Se necesita además, una sociedad crítica lejos de dogmas rígidos y paradigmas, lejos de fanatismos, que tenga la capacidad de generar una crítica propia, retroalimentada, y no una vil copia de la retórica de un tercero, de un político, o una televisora.

    Es simple, llegó la hora de pensar, en un momento que a los ojos comunes y corrientes no es coyuntural, pero que en realidad sí lo es, porque la política está viva los 365 días de año las 24 horas. Un descuido y daremos a las autoridades la capacidad de hacer lo que se venga en gana. Una democracia se basa en los contrapesos, si los partidos no quieren asumir el papel, nosotros lo tendremos que hacer.

  • De la crítica a la propuesta

    De la crítica a la propuesta

    La crítica es necesaria, porque las propuestas surgen de una crítica. Entonces se supone que la crítica nos debe hacer reflexionar y tomar acción. Podemos criticar que el país está mal, pero entonces hay que buscar como corregirlo, podemos criticar a otra persona, entonces hay que ayudarla. pero cuando la crítica se queda solo en crítica se convierte ya no en algo útil, si no en algo nocivo. Y eso es algo que pasa mucho en México, estamos muy acostumbrados a criticar, porque señalar es fácil, lo difícil es proponer porque esto implica tener iniciativa, valentía y creatividad.

    Este sitio, en parte está concebido como un blog de crítica, donde se hablan de diferentes temas y a veces recojo sucesos que tienen una connotación negativa. Muchas veces no me toco el corazón con lo que escribo y digo las cosas como pienso, pero al menos en mi caso, la intención de hacer crítica (cuando la hago) es para generar conciencia. A esta crítica le debe de seguir una propuesta, y tal vez en mi blog no he realizado tantas propuestas como críticas, porque pues no es el lugar para hacerlo, porque puedo listar aquí un montón de propuestas para mejorar al país, pero quedan en el tintero. Para esta cuestión más bien actúo en mi vida diaria y trato de hacer un cambio positivo en la sociedad, ya lo he dicho, soy miembro de una organización civil y participo en otras actividades.

    Lo que a veces me preocupa es que en México muchas veces la crítica se queda en eso, en crítica, y a veces creo que eso en vez de ayudar termina perjudicando, porque pareciera que en vez de hacernos reaccionar nos sumerge en una depresión colectiva, en un sentimiento de que todo está mal y que somos incapaces de cambiar nuestra realidad. Es cierto bien, que una sola persona no puede comerse al mundo, pero esta especie de pesimismo es como un círculo vicioso, porque para hacer un cambio, se necesita que un grupo de personas busquen un mismo propósito, y muchas veces al no ver eso, el mexicano termina sumergiéndose en la pasividad.

    Con esto no quiero decir que no existan mexicanos activos, a través de la historia han existido ciudadanos que han buscado impulsar un cambio, o en determinados momentos el mexicano de pronto despierta y ve que puede hacer algo (sobre todo en los casos donde es necesaria la solidaridad colectiva como en el terremoto de 1985), pero generalmente la mayoría de las personas sigue asumiendo un papel pasivo, y las críticas solo terminan siendo una justificación para deprimirse más, o bien, para conformarse con la realidad actual. A la vez el mexicano en su generalidad ocupa un ente paternalista para tomar acción, porque se cree incapaz de tomar iniciativa por sí mismo.

    Tal vez a veces por eso me preocupa que los lectores al leer mis críticas hacia la política, la sociedad, más que ayudarles a tumar conciencia, termine creando una especie de sentimiento de que ya nada se puede hacer y creo que debería ser lo contrario, creo que los problemas son los que deberían de motivarnos a resolverlos y a construir una sociedad mejor. Un terapeuta me dijo sabiamente una vez que la ansiedad era la constructora del mundo moderno, que la ansiedad era la que hacía que la gente se moviera y actuara, buscara alternativas e innovara lo cual terminaba beneficiando a toda la sociedad. Me decía el terapeuta, esa ansiedad es positiva y necesaria; pero cuando dicha ansiedad excede un límite ocurre lo contrario, la persona termina «apachurrándose» e inhibe su capacidad de reacción ante los problemas. Pienso que el creernos incapaces de hacer un cambio hace que la ansiedad crezca y se dispare. Por lo cual nos limitamos a sobrevivir y tratamos de evadir los problemas que nos rodean.

    Yo espero que los lectores tomen los artículos que escribo como una forma para darse cuenta de los problemas que vivimos y en consecuencia, actuar y buscar generar un cambio positivo. Tal vez es fácil decirlo por aquí, pero nadie dijo que es fácil, se requiere de voluntad para construir las cosas negativas en cosas positivas, y si lo logran hacer, sentirán el placer de haber logrado un cambio.

  • Todo en México es malo, malo, malo

    Todo en México es maloLa crítica (mientras esté acompañada de una segunda fase propositiva o al menos ayude a alimentarla) es buena para el desarrollo de un país o una nación. Sin la crítica ni cuenta nos daríamos de los problemas que tenemos. No se puede proponer sin haber criticado antes, porque entonces la «propuesta» no tendría razón de ser. Cuando escribo en este blog, y hago crítica (que es a lo que me dedico porque digamos, construir desde un blog es algo cercano a lo imposible y para eso realizo otras actividades) siempre espero que los lectores tomen lo que creen cierto y los inspire a hacer un cambio. Si critico a la política o a la sociedad, esperaría que se den cuenta de los problemas que tenemos y por ende exista un motor que haga que mis lectores se lanzen a contribuir para que las cosas cambien, aunque sea desde su trinchera sin hacer obras magmánimas.

    Pero a veces parece que los mexicanos nos ahogamos en la crítica, como si a alguien le dijeran que está pasado de peso y en lugar de ir con un nutriólogo, se encerrara a su cuarto a deprimirse. Y el problema es que dicha crítica no se asimila, no se procesa y entonces terminamos siendo tan pesimistas (ante la ausencia de propuesta alguna) que vemos todo más malo de lo que es. Ciertamente México tiene muchos problemas, no podemos evadir la realidad. Ayer un colombiano me escribió en la Fan Page de Facebook y me dijo que mi blog le gustaba porque los problemas que yo le relato se parecen a los que viven en su país. México tiene muchos problemas como muchos otros países lo tienen. Generalmente nos comparamos con quienes están mejor que nosotros (Estados Unidos, Canadá, Japón, Suecia) y no está mal tomarlos como referencia de que si se puede crecer, el problema es que creemos que somos un país en desgracia, al cual «todo» le sale mal. Y eso creo que nos ha sumergido en una especie de depresión colectiva, que a su vez hace que se generen más problemas ante la pasividad que tomamos, como si todo fuera resultado de las circunstancias.

    Frases como la de «como México no hay dos» que siempre se usa en forma peyorativa, es un claro ejemplo de este pesimismo. Y es curioso que nos sintamos tan desgraciados en diversos temas: Empleo, economía, etc. cuando estamos en realidad arriba de media tabla si hacemos un comparativo con todos los países del mundo. Y claramente no habría que conformarnos, sino aspirar a estar lo más arriba posible de esas tablas, pero sería mejor si lo viéramos como algo positivo, como un reto por el que vamos a trabajar, más que buscar quitarnos una carga de encima. Somos un país mediano con sus problemas, con cierta influencia global (cosa que muchos países latinoamerican0s no tienen), ciertamente la vida política de nuestro país no es la mejor y le falta avanzar mucho, pero esa vida política es un cruel pero real reflejo de la sociedad a la que todos pertenecemos. Si estamos tan preocupados que con la llegada de Peña Nieto regrese la dictadura del PRI, que con Vázquez Mota haya más violencia y otros 60,000 muertitos, o que López Obrador se vuelva loco al sentarse en la silla presidencial, es porque ellos, los candidatos, nunca dejaron de ser mexicanos y ciudadanos, son representativos del pueblo. Y naturalmente se refleja en ellos una idiosincrasia pesimista (además de que llevan a cabo las prácticas comunes de nuestra sociedad como la corrupción, nepotismo), lo cual se refleja en sus políticas públicas.

    Creo que más que preocuparnos por quien va a llegar, deberíamos preocuparnos por no ser tan fatalistas y buscar construir. Tenemos la equivocada idea de que los políticos deben hacer nuestro trabajo, y lo peor, ese tipo de paternalismo se ve reflejado en ellos. Por ejemplo, Felipe Calderón les dijo a las compañías extranjeras a que les ayudara a generar empleos, o a Estados Unidos para que les ayude con la cruzada contra el narcotráfico. Pero falta sentirnos más independientes y más capaces. Si vemos ese México malo, muy malo, es porque nosotros no hemos hecho nada para cambiar la realidad, que a su vez es una percepción distorsionada. Porque si las cosas estuvieran realmente mal, tu no estarías leyendo este artículo.

  • Historia del periodismo en México.

    La era virreinal.

    Si bien el primer periódico como tal aparece hasta el siglo XIX, en México antes de la conquista aunque no como un germen periodístico como tal, existieron los huehuetlatolli, que eran los discursos de los reyes indígenas ante su pueblo. No fue sino hasta la llegada de los españoles y la  conformación gradual de las ciudades novohispanas que comenzaría el desarrollo de la prensa en México.

    La primera imprenta en América fue precisamente instalada en nuestro país, si bien ya se imprimían libros gracias al rápido desarrollo de la imprenta, el germen periodístico nació en México con pequeñas notas informativas que daban cuenta de hechos que acontecían no sólo en México, sino en los demás reinos españoles en América. Pero no fue sino hasta la aparición de las hojas volantes que se comenzaba a manifestar el quehacer periodístico en nuestro país. En estas hojas volantes se informaba más que nada los acontecimientos que se suscitaban en los diferentes reinos novohispanos, así como algunas notas de acontecimientos españoles y las buenas nuevas de los viajeros que llegaban a la nueva España. Pero distaba mucho de lo que sería el periodismo contemporáneo, ya que su uso era más bien utilizado para relatar historias exageradas y que muchas veces rayaban en lo grotesco y mágico,

    Pronto las gazetas dejaron este tipo de estructura y entonces serian de vital importancia, para una nueva España que se había desarrollado y crecido sustancialmente, con nuevas clases y necesidades. Por lo cual, las gazetas serían una herramienta importante para informarse sobre lo acontecido en España y sus designios sobre sus reinos en el nuevo mundo, lo cual trastocaba la vida social, económica y política de la nueva España.

    El periodismo durante la guerra de  independencia.

    En esta época el periodismo fue un factor importante que ayudaría a los criollos en su lucha por la independencia de España. El Pensador Mexicano de José Joaquín Fernández de Lizardi fue uno de los periódicos más comprometidos dentro de este contexto.

    Sin duda los criollos que intentaban sublevarse contra la corona española y buscar la ansiada independencia, tuvieron en los periódicos una herramienta para de alguna manera influir en la opinión de las elites que los leían, y de los que como Lizardi, tratan de hacer llegar a todos en la nueva España, no sólo a las elites. Fue tal la importancia de los periódicos como escenario de ideas y sueños libertarios que es Miguel Hidalgo uno de los que en este fervor independentista, de manera clandestina en Guadalajara funda El Despertador Americano, uno de muchos diarios que ayudarían a transmitir las ideas de un movimiento criollo que tomaba cada vez más importancia para toda la población mexicana. La prensa era perseguida por su carácter político y crítico hacia la figura de la corona española en México.

    Atrás habían quedado aquellas hojas volantes y gacetas que se ocupaban más de alimentar el morbo novohispano, ahora aunque de manera gradual, el periódico era usado como un medio de poder y de oposición a los designios reales y sus vicios.

    Con el triunfo de los independentistas, y ante el reconocido impacto de los diarios en la sociedad mexicana,  Agustín de Iturbide decide dar a conocer los pormenores y devenires de esta nueva etapa por medio de los diarios, sabiendo el alcance que esto traería al llevar la consumación de la independencia y sus por menores a todos.

    Los primeros años del México independiente.

    El periodo posterior a la independencia estuvo marcado por una gran disputa partidista por como llevar el rumbo del país y el consecuente desorden que esto desato a lo largo del país. La disputa entre liberales y conservadores fue una constante, así como las guerras que se suscitaron durante este periodo y que dejaron un país devastado y en bancarrota.

    Los proyectos de nación eran dos, los liberales que apostaban a un modelo como el estadounidense que era claro ejemplo de progreso en aquellos años, y el conservador que veía más próspero seguir el modelo europeo que de alguna manera se reproducía en los años de la corona española, y así de manera gradual, pero segura, alcanzar el desarrollo deseado. Estas ideologías y sus luchas por el poder, hicieron que México tuviera en 30 años 30 presidentes, lo que sin  duda trajo una inestabilidad hasta la llegada de Juárez y la reforma, y posteriormente con la controversial llegada de Porfirio Díaz al poder.

    Es en estos años y ante los acontecimientos que se suscitaban que el periodismo sufrió pues un auge meramente partidista. Existían periódicos conservadores y otros liberales, cada uno manejaba su visión y su línea, con la cual buscaban transmitir las ideas y os valores que les merecieran el apoyo de la mayoría de la población. No fue fácil pues esta transición, no olvidemos que incluso Iturbide antes su efímera estado en el poder, echo mano de los periódicos para mostrar su visión y tratar de seguir legitimando su mandato en el país en su diario La Gaceta Imperial del Gobierno de México, entre otros que simpatizaban a su causa.

    Este clima hizo que la posición con respecto a la prensa fuera cambiante, mientras muchas veces fue perseguida, en otros gobiernos fue tolerada. Más sin embargo estas persecuciones, sobretodo en el mandato de Santa Ana, dieron vida a revistas literarias, en las cuales se pudieron canalizar otros contenidos, más sin embargo no dejaron de tener un tinte político y crítico. Destacaron tres personajes en el periodo de la Reforma y posteriormente, los tres liberales radicales que apoyaron la época de la Reforma y  que serían grandes colaboradores del periódico Siglo XIX: Francisco Zarco, Ignacio Ramírez “El Nigromante” y Guillermo Prieto. El periódico mantuvo un aspecto crítico a los diferentes gobiernos, lo que lo hizo sobresalir ante la sociedad y la opinión pública.

    El siglo XIX.

    Un diario que logro convertirse en un referente nacional, de gran alcance y con gran acogimiento social fue el Siglo XIX. Su postura que buscaba la unidad nacional, aunque no lo logro por completo, hizo eco después de la guerra contra Estados Unidos, la fragmentación nacional sería por un tiempo algo desconocido para los mexicanos.

    Pero sin duda el gran logro, fue que la información de periódico lograba alfabetizar a mucha gente, ser punto de encuentro para debatir los acontecimientos nacionales, y un gran referente de la opinión pública y de los políticos respecto a esta. Ya que logro disminuir las barreras que existían entre los letrados y la sociedad general. Y además ser un contrapeso político.

    Si bien la censura gubernamental y la calumnia por parte de otros diarios fue constante, la posición del diario fue siempre la de informar a como diera lugar, sin importar la cárcel etc. Fue así que salvo un decreto presidencial, ni siquiera el mismo Santa Anna logró acallar las plumas de este diario. Ya con Juárez y su lucha de tres años por la Reforma, se abría otro horizonte periodístico en México, y claro un acontecimiento muy importante, la guerra francesa.

    La reforma.

    En esta época continua la lucha entre liberales y conservadores por adoptar la mejor manera de gobernar al país. En los diarios hay una lucha de posiciones y de tratamiento a la información. Pero es también un  periodo en el cual el periodismo polémico que venía desarrollando la prensa se ve mermado, México un país devastado por las guerras necesitaba una unidad nacional, la cual paulatinamente fue buscada por los intelectuales, es así que ya no era primordial el debate si el progreso estaba al norte o al otro lado del atlántico. Sino que se buscaba darle prioridad a lo que acontecía en México y las expectativas por un mejor país.

    Un hecho interesante fue la reelección de Benito Juárez, muchos diarios criticaban la decisión, mientras que el diario siglo XIX que era para ese entonces Juarista, defendía el hecho. Esto nos muestra el punto de lucha de los diarios, en el aspecto ideológico que estaba en sus adentros.

    Con la muerte de Juárez y el arribo de Díaz al poder, la política en los individuos dio paso a una sociedad más pragmática. Aunado a esto, el periodismo de clase obrera surgía, y aunque la política siempre continúo en los contenidos de los diarios, la divulgación científica e histórica, así como el contenido literario comenzaban a mostrarse en las páginas de los periódicos.

    Eso sí, ante la falta de un medio que legitimara a Díaz, nació El Imparcial, un diario oficialista que siempre defendió las acciones gubernamentales.

    Fin del periodismo polémico.

    Después de la muerte de Juárez, y el ascenso de Díaz al poder, la prensa tuvo un cambio encaminada a la unidad nacional. El progreso era visto pues como un denominador común para el país. Acabar con el sentimiento de lo extranjero como sinónimo de lo mejor y el menosprecio hacia lo propia fue una constante hasta lo que fue la segunda reelección de Díaz.

    La revista literaria tomo fuerza, las novelas costumbristas, políticas e históricas, y la incursión de esta literatura en los diarios fue símbolo de nuevas necesidades y de una elite porfirista intelectual. Aun así, el alfabetismo era poco, y el analfabetismo mucho.

    El positivismo que veía en el progreso la unidad nacional, y el camino hacia una realización nacional fue también una constante que se encaminaba a la industrialización que durante el periodo de Díaz el país vivió.

    La rebelión de Tuxtepec.

    La prensa tuxpeca que nacía con la declaración de guerra contra Juárez por parte del general Porfirio Díaz,  tuvieron choque con los diarios que apoyaban a Juárez, su muerte en 1872, dejo a la deriva esta prensa tuxtepeca. Pero el gobierno interino de Lerdo fue golpeado por la prensa de Díaz también.

    Mientras la prensa oficial hablaba de la paz, la prensa opositora caricaturizaba a la nueva burguesía porfirista, pero estos tildaba de metafísicas sus críticas y de obstruccionistas. México que estaba en la bancarrota había abierto las puertas a las empresas extranjeras.

    Nace entonces otra oposición, la clase obrera impulsa la prensa obrera. En esta se pone de manifiesto las carencias y abusos de las empresas extranjeras hacia los trabajadores. Los gremios formados por estos buscan socializar sus demandas y poner en relieve su problemática. Es interesante como Díaz ante los grupos que lograron unirse, los disocia comprando a muchos de ellos y encarcelando a los que se resistieron. Aun así, los gremios obreros continuaron organizándose y podemos ver en sus exigencias cuestiones interesantes: la no participación en las elecciones, la emancipación de la mujer, la creación de cooperativas y la difusión de las organizaciones ya existentes. Esto sin duda es muy interesante, ya que no era una línea marxista, sino un anarquismo de corte español la que guiaba a estos grupos.

    El porfiriato.

    Durante la época del porfirismo la censura fue una constante, si bien su era comenzó con un intento de conciliación con muchos diarios, su libertad se fue minando. Muchos de los periódicos fueron clausurados y muchos de sus editores fueron desterrados del país. Aunque siguieron publicando de manera clandestina y tratando de que las publicaciones llegaran al país.

    Sin embargo, muchos periódicos extranjeros tuvieron un auge dadas las condiciones que Díaz ofreció, y los capitales que tenían invertidos en el país. Inclusive se les agradecía su injerencia.

    Pero una nueva manera de represión hacia la prensa nación en esta época: la presión económica hasta su eliminación. Pero fue entonces que la prensa se comenzó a concebir como una empresa, ejemplo de ello fue El Imparcial, que con claro apoyo gubernamental salió a la venta por un centavo. Este periódico tenía su influencia en los diarios norteamericanos y fue producto de los primeros linotipos que llegaron al país.

    Muchos de los diarios no lograron sobrevivir. A pesar de que algunos periódicos independientes continuaron publicando, en sus páginas hacían eco de la represión que vivían, los cateos e inclusive los asesinatos. Fue así que muchos se vieron forzados a escribir en el anonimato y en una baja de 300 periódicos (contabilizados en 1883) a 200 en el año de 1891.

    Tras la segunda reelección de Díaz, la burguesía e intelectuales apoyaban su régimen, era tal el desdén con que se veía a la población que no formaba parte de su elite, que incluso Porfirio Díaz, declaro que sólo dejaría el poder cuando el pueblo mexicano estuviera educado para la democracia. Y es que la excusa intelectual es que los hechos tras la independencia (guerras, disputas) mostraban la inmadurez del pueblo mexicano para gobernarse a sí mismo.

    A pesar de que le bienestar económico lograba llegar hasta las clases populares, la oposición a Días iba en aumento. Los estudiantes comenzaron a adherirse a los grupos opositores existentes. Pero no duraría mucho su apoyo, ya que muchos fueron encarcelados y multados, pero fueron perdonados muchos de ellos que se adhirieron al régimen, con lo cual se disipo su actuación en los diarios y el régimen pudo seguir manteniéndose sin mucho ruido.

    El grupo de los científicos, un grupo afín al porfirismo formularia un proyecto de nación. Aunque tenían una posición “critica” hacia el régimen e inclusive aceptaban que se vivía bajo una dictadura, era este grupo era necesaria. Su visión para construir una nación, se basaba en el positivismo de moda, y bajo la máxima “no hay orden sin progreso, no hay progreso sin orden”, la cual reprodujeron en México con la ayuda de revistas propagandísticas. Pero a pesar de esto, la realidad nacional era otra y la represión un hecho cotidiano.

    La oposición seguía satirizando al régimen y el diario El Hijo del Ahuizote daba clara muestra de ello. También muchos de los diarios de oposición terminaron a formar parte del aparato gubernamental. La represión volvió a obligar a la publicación de revistas donde la censura era casi nula. En estas revistas el arte y la cultura, así como los artículos científicos tuvieron un gran auge. Pero así como muchas duraron muy poco, algunas comenzaron a consolidarse.

    Grupos liberales volvían a exigir la democracia y la prensa nacional volvió a despertar y a transformarse. Es así que el diario Regeneración de los Flores Magón y Armando Horcasitas ve la luz en 1900. Pero la represión se incrementó una vez más, tanto que las elecciones de aquel año pasaron totalmente inadvertidas.

    Díaz sufrió una enfermedad, durante ese corto periodo las pugnas por el poder no tardaron en emerger, lo cual dio asueto a los liberales que volvían a buscar consolidar un grupo opositor. Mas sin embargo en 1902 al regreso de Porfirio Díaz, estos grupos fueron disueltos de nuevo, e inclusive clausurados sus diarios y muchos de ellos encarcelados y juzgados ahora por un juez militar (muchos de ellos ya habían sido liberados de las cárceles en donde purgaron sus condenas anteriores). Un delito de prensa fue turnado a la jurisprudencia militar, algo nunca visto.

    La oposición sin embargo, se exilió, tuvo su centro de operaciones en Estados Unidos, y desde ahí se siguió publicando para el pueblo mexicano. Aunque de manera clandestina se publicaba, lograron establecer grupos de apoyo que congeniaban con sus ideas, lo cual fue una constante hasta la gran crisis de 1908. Díaz seguía condenando a muchos periodistas a bartolinas sin compasión, su posición para el exterminio total de la oposición y sus ideas contra era más que nunca una prioridad, la opinión pública sabía más de lo que él deseaba.

    Después de una entrevista hecha en estados unidos donde Porfirio aseguraba que estaba dispuesto a dejar el poder, democráticamente, que el pueblo ya estaba listo, La oposición comienza a organizarse, y la prensa es otra vez una aliada más. Si bien Díaz termina por renunciar, los intentos que hubo por parte de Madero y Carranza, con la ayuda de sus respectivos diarios y el apoyo de un pueblo que exigía y demostraba su inconformidad con el gobierno porfirista, el germen revolucionarios esta por desarrollarse.

    Por último habrá que resaltar como la caricatura mexicana fue un gran ingrediente dentro de esta época, y que en ella el reflejo de los acontecimientos nacionales fue satirizado de manera increíble. El hijo del Ahuizote como su principal exponente, y gente como Posada, como autores magistrales de una crítica punzante y artística, que conectaba con el pueblo y que sobrepaso la función ilustrativa como tal.

    La revolución.

    Durante esta época la prensa nacional gozo de una libertad que nunca se había visto. De la mano de Madero y su Plan de San Luis, esto se llevó a cabo al grado de que fue la misma prensa la que termino por desprestigiarlo. Madero al ascender al poder nunca imagino que la prensa se desbordaría en información que mucha de las veces carecía de fuentes y más bien eran dimes y diretes de barrio. La prensa se vio rebasada por esta libertad, a la par, las políticas que Madero adopto cuando veía fuera de control a la prensa fue reprimirla, como la anterior dictadura, aunque no fue tan mordaz, las tomas de imprenta e incendios volvieron.

    Madero tuvo varios desaciertos muchos políticos y otros de mala estrategia, ya que inclusive el diario El Imparcial fue adquirido por el gobierno, pero la plantilla porfirista no fue removida. A la postre el asesinato de Madero fue el epitafio de su corta y empantanada etapa al frente del país.

    Por otra parte los diarios revolucionarios divididos según la filiación que se tenía, Carrancista, villista, zapatista u oficialista (Huertistas a la muerte de Madero), todos enfrentaban las carestías de papel, tinta etc. Cabe mencionar que en esta etapa, con Carranza en el poder, los diarios independientes como tal no existían, todos estaban bajo la influencia de Carranza y su constitucionalismo. Es así como surge El Universal con Palavicini, ya con el uso de maquinaria estadounidense. El Nacional fue el único que podía decirse independiente, pero fue clausurado en 1917 y reapareció en 1921, ya como un órgano de difusión gubernamental para el PRN después PRI.

    Si bien con Carranza la libertad de prensa también estuvo presente, un nuevo periodismo vería la luz a la caída de Carranza, la época posrevolucionaria había traído nuevos retos y nuevas consecuencias para el país, un nuevo diarismo surgiría entonces en el país como espejo de su sociedad, un periodismo monopolizado y capitalista.

    La prensa posrevolucionaria y contemporánea.

    La prensa pasaba pues a ser un producto comercial en la nueva sociedad mexicana. Su estilo estadounidense en cada uno de los periódicos estaba presente: propaganda. Además de que el modelo a seguir era el estadounidense, de las cuales inclusive gracias a las agencias que ya tenía estados unidos, nutrían los diarios nacionales. En México la prensa seguía siendo algo de elite, no todos tenían el acceso a sus páginas. Y muchos de los intelectuales de aquellas épocas utilizaban la prensa, según dice Monsiváis, como una universidad pública donde se esgrimían debates intelectuales, de los cuales la mayoría no entendió nunca el porqué, ni los contextos, fue excluido, es más nunca fue invitado a participar.

    Nacían más periódicos cuyo objetivo era vender y mantener al público atento a la información, una información que no era precisamente informativa. Las noticias eran una carrera por el hecho más increíble o escandalosos, con desplegados que por su inmediatez no estaban diseñados para ahondar o seguir la noticia, lo efímero era lo vendible, y la propaganda más.

    Hacer periodismo en esta era no era barato, es así que muchos diarios desaparecieron, sobre todo los de provincia, además excepto la ciudad de México, en provincia aun la represión periodística era fuerte, los cacicazgos se mantenían fuertes y no era tarea fácil. Además el gobierno crea una empresa reguladora de papel, con la encomienda de reducir los costos de prensa, mas sin embargo esto le daría el control de la venta y por tanto, una manera de presión hacia los diarios mismos. Además el gobierno tenía controlado y en su poder a distintos diarios a lo largo del país.

    Pero vendría 1968, entonces el periodismo tendría otra catarsis. El Excélsior fue un ejemplo del periodismo que se venía dando y que en 1968 también se ve trastocado, no es ya un periodismo de ataque al contrario, sino un periodismo que si bien informa de manera más clara, y de alguna manera crítica, no deja de ser comercial, su posición demostró que la censura continuaba dándose en el país.

    A la caída de los estudiantes, también cayó años después la de Julio Scherer al frente del Excélsior pero la oleada de diarios que comenzaron a surgir mostraba el fruto de lo sembrado por aquella coyuntura nacional. Surgieron muchos, unos al desaparecer otros, pero se ganaba un poco más de libertad, aunque condicionada. Pero producto de su comercialidad, el amarillismo y la nota roja, serian en muchos de los diarios el aumento de tiraje y ganancias.

    Lo que no podemos dejar de lado, es que a final de cuentas son en todos los casos que revisamos en la era moderna, los dueños de los periódicos son prominentes empresarios, que veían en el auge del periodismo mundial, un negocio redondo, tal y como se vivía en estados unidos. La libertad estaba coartada para el periodista, el editorialista, etc. Los intereses y favores entre empresarios y políticos no era algo nuevo, y esto causaba muchas de las veces conflictos y ceses inmediatos, así como censuras editorialistas, como la que inclusive ejerció el Excélsior en aquel fatídico 1968.

    Sin duda el trabajo y quehacer periodístico no es una práctica sencilla, conlleva una infinidad de relaciones y procesos que, en es en ese recorrido entre buscar la nota y la redacción, que mucha información no encuentra cabida, y es esa libertad condicionada la que impera.

    Bibliografía.

    Argudín, Yolanda (1987). Historia del periodismo en México. Desde el virreinato hasta nuestros días. Ed. Panorama. México.

  • Nacionalismo mal entendido

    Navegando por Internet y revisando Twitter me entero de una peculiar noticia. Resulta que en un programa de la BBC llamado Top Gear se burlaron del automóvil Mastretta fabricado en México y de paso criticaron nuestra idiosincrasia, o lo que ellos más bien suponen que es. Aquí un extracto de lo que Mark Hammond, uno de los conductores de ese programa dijo: “¿Por qué querrías un auto Mexicano?, autos reflejan las características nacionales ¿No es así? autos alemanes son buscados por estar bien construidos y muy eficientes, los autos italianos por rápidos y extravagantes, autos mexicanos van a ser perezosos, inocentes, con flatulencia, pasados de peso y recargados en una barda dormidos y viendo un cactus y cubiertos con una sábana con un hoyo en el medio usándola como abrigo”.

    La crítica me llamó la atención porque por lo que he visto, los ingleses nos tienen en un buen concepto. Pero pues lamentablemente muchas veces, varios extranjeros tienen prejuicios no solo de nosotros los mexicanos, sino de muchas otras naciones. Yo nunca he visto el programa Top Gear, pero por lo que sé, en ese programa siempre son crueles a la hora de criticar, no es que tengan algo en contra de los mexicanos, así critican ellos a todo mundo. Yo se que a uno no le da precisamente mucho gusto que critiquen así a su país, pero creo que las dimensiones que ha tomado este asunto en mi país, es para cuestionarnos por qué dejamos que nos afecte tanto lo que algún extranjero pueda opinar sobre nosotros.

    No concuerdo en toda la descripción que de nosotros hicieron ellos. No creo que el mexicano sea particularmente flojo (de hecho muchas empresas de otros países aprecian nuestra mano de obra) como afirma el dueño de la marca de automóviles Carlos Mastretta. Y pues lo del ranchero durmiendo bajo un nopal con su sombrero es parte de nuestra cultura, de hecho nosotros también lo hemos promovido, hasta me puedo jactar de tener una figura con esa imagen en mi casa.

    Me llama la atención que el embajador Eduardo Medina Mora exija disculpas a la BBC, como si nosotros no hiciéramos lo mismo con muchos de los extranjeros. Gringos = libertinos; argentinos = ególatras; peruanos = Laura Bozzo; gallegos = estúpidos; franceses = desaseados que no se bañan etc… No es la primera vez que nos critican y ni será la última.

    Me llama la atención sobremanera como nos ofende cualquier crítica que hacen sobre nosotros, mientras somos nosotros mismos quienes nos encargamos de pisotear al país, de pasarnos los altos, de no pagar nuestros impuestos y de hacer miles de cosas más que perjudican a nuestra nación. Creo que eso es parte del nacionalismo mal entendido. Parece ser que los mexicanos somos como aquel tipo que se repite a diario «soy un pendejo, soy un pendejo» pero cuando alguien le dice que es un pendejo, lo agrede hasta dejarlo inconciente.

    A mí la verdad me tiene sin cuidado lo que algún inglés atarantado pueda opinar sobre nosotros. Si quieren decir que somos flojos o ignorantes que lo digan, yo preferiría que nos enfocáramos más bien en no serlo.