Paleros contra opositores

14 diciembre 2014

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Seguramente los tienes identificados, cuando abres el periódico (o más bien entras a su página) o a los portales de Internet, consultas el artículo de un columnista al cual seguramente ya le has puesto una etiqueta, incluso varias: Conservador, izquierdista, liberal, estatista, nacionalista. Pero ahora me voy a enfocar en dos para tratar de expresar mis argumentos, que son la primera división que podríamos hacer entre ellos, y es la de quienes defienden al sistema y quienes la critican. A los primeros se les llama peyorativamente paleros y los segundos simplemente como opositores (y se les puede etiquetar de forma peyorativa más bien por su preferencia ideológica).

Paleros contra opositores

Seguramente acabas de dibujar en tu mente una lista rápida de quienes son los unos y quienes son los otros. La diferencia entre la lista que tú hiciste y la que hizo otra persona estará condicionada por muchos factores y por lo tanto puede ser diferente, aunque también pueden tener muchas coincidencias. Incluso algunos que tu tildabas de “paleros” puede que para ti ya no lo sean después de algún tiempo o viceversa. Incluso, un columnista pro sistema puede dejar de serlo porque ha dejado de comulgar con éste (algo un poco común en estos días) o sólo ha defendido al sistema porque le ha dado un voto de confianza, el cual se puede perder con ciertos eventos (cosa que también ha sucedido en México).

En una democracia, lo ideal es que las dos partes existan. Así como es muy sano e indispensable que los opositores tengan voz y tengan los canales para llegar al públicos, el sistema también tiene derecho a dar a conocer su versión de las cosas. La cuestión es que dicho sistema tiene una mayor facilidad para procurar su derechos y los opositores no tanto. De hecho sería utópico pensar en un estado donde solo existan los opositores porque dado esto, un gobierno con nulo apoyo caería pronto del poder para ser sustituido por otro; el cual también tendría a sus “paleros”, algunos de los cuales habrían sido ex opositores en el antiguo régimen. Por el contrario, basta un gobierno autoritario para tener entre los columnistas y escritores, solamente a aquellos que defienden el sistema.

¿Razones por defenderlo? Creo que las más importantes son tres, el primero es obtener un beneficio personal por hacerlo (que reciba dinero o incentivos para hablar bien de alguien), el segundo por razones profesionales (un columnista que trabaje en un medio afín al régimen), o bien, que simplemente dicho columnista o periodista comulgue con el sistema o con una linea ideológica.

Dicen que el periodista tiene como fin buscar la verdad. El problema es que en general (y dado por la condición humana) se busca lo que éste percibe como la verdad, se trate del periodista más honrado. Si bien hay verdades absolutas, también hay realidades que se tienen que interpretar; además el periodista es imperfecto y se puede equivocar, y lo puede hacer por muchas razones.

El lector responsable debería usar su criterio propio y llegar a una conclusión por sí mismo después de haber leído varias opiniones. Pensar que el noticiero de Televisa o el programa radiofónico de Carmen Aristegui son templos de la verdad es un ejercicio pobre e incompleto. Ciertamente cuando un gobierno como el actual está muy deslegitimado, es muy difícil hacerles caso a quienes lo defienden. Pero en el ciudadano que aspira a informarse está la responsabilidad de hacer una síntesis propia a partir de las tesis propuestas por varias voces que difieren entre sí.

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