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  • De #YoSoy132 a Wikipolítica, una historia que contar

    De #YoSoy132 a Wikipolítica, una historia que contar

    De #YoSoy132 a Wikipolítica, una historia que contar
    Foto: El Informador

    A lo largo de mi última década de vida he tenido el privilegio de observar el crecimiento de una generación de jóvenes que aspiran a revolucionar el panorama político de nuestro país. No se trata de alguna cosa espontánea, sino de un movimiento que ha ido madurando con el tiempo, a base de caídas, de prueba y error, de experiencia. 

    A pesar de que he sido parte de varias organizaciones civiles en mi última década de vida, casi nunca participé activamente dentro de ese conglomerado que ahora amenaza con irrumpir en la política nacional; pero sí tuve la oportunidad de conocerlo muy de cerca y ser testigo de su evolución. Por ello es que narraré lo que viví y me tocó presenciar en Guadalajara. Sé que este fenómeno no es exclusivo de mi ciudad pero sí que ha tomado un rol muy importante (junto con la Ciudad de México) ya que es en Guadalajara donde surge el fenómeno de los candidatos independientes quienes, alimentados por el boom de la participación ciudadana en la ciudad, deciden irrumpir en la política.

    Posiblemente mucha gente recuerde varias de las etapas pero las vea como fenómenos aislados, tales como la campaña del Voto Nulo en 2009, #YoSoy132 en 2012 y el ascenso de Pedro Kumamoto y Wikipolítica en 2015. En realidad están muy conectadas y explican una parte del crecimiento de la participación ciudadana en nuestro país. A lo largo del texto verán por qué:

    Todo comenzó con la campaña del Voto Nulo en 2009, fecha que marcó, a su vez, el inicio de una fuerte ruptura entre la ciudadanía y la clase política. Los primeros síntomas de desgaste comenzaban a aparecer, el discurso de la «transición democrática» que repetía el gobierno y los medios ya había perdido su atractivo, las nuevas generaciones ya no se sentían identificadas con los partidos políticos. En ese entonces yo participaba en una organización civil llamada Un Metro por Guadalajara, una de tantas organizaciones y colectivos que comenzaban a surgir con la ayuda de las redes sociales. No eramos expertos siquiera en urbanismo (el tema de la movilidad alternativa comenzaba a tomar fuerza en la ciudad) y en realidad estábamos motivados por nuestro contacto directo con los modelos de transporte de otras latitudes del mundo. Algunos de los integrantes venían de estudiar en Europa, yo había quedado maravillado con el metro de Nueva York, y soñábamos con algo parecido para nuestra ciudad. 

    Wikipolítica no es un fenómeno aislado, es el resultado de la evolución que participación ciudadana tuvo en Guadalajara. 

    Gracias a las redes que las diversas organizaciones civiles suelen tejer es que tuve conocimiento de aquella campaña del Voto Nulo, que si bien buscó propagarse a nivel nacional, tomó más fuerza en ciudades como Guadalajara y la Ciudad de México, ciudades que hasta la fecha son pioneras en el desarrollo de la participación ciudadana. El movimiento tuvo muchos adherentes pero también recibió varias críticas, y ciertamente a estas alturas es muy discutible si votar nulo puede cimbrar las estructuras políticas, pero lo cierto es que fue, de alguna forma, el inicio de algo más grande. 

    Tuve la oportunidad de ir a uno de los congresos se organizaron. Fui, junto con algunos amigos de la organización a la que entonces pertenecía, al ITESO donde tenía lugar dicho congreso, al cual asistieron varias personas y organizaciones de otras latitudes del país. Recuerdo que el propósito era crear una agenda o un acuerdo para darle fortaleza y durabilidad al movimiento. Fue un desmadre, había bastante desorganización, era difícil conciliar las diferencias entre los diversos participantes y yo di por sentado que no se iba a llegar a nada. Y según recuerdo, no llegó a mucho en ese momento. Pero también era claro que faltaba mucha experiencia. 

    El Voto Nulo no logró más que mandar un mensaje de que la ciudadanía se estaba desencantando de la política. Ello no logró ningún cambio dentro de las estructuras políticas en ese momento ya que si bien el porcentaje de votos anulados fue mayor que en cualquier otra elección, tampoco se trató de un porcentaje muy alto; y dado que los partidos recibían recursos de acuerdo a la proporción del voto y no al número de votos, básicamente no les importó ni les afectó en lo más mínimo. El PRI fue el mayor beneficiado gracias a su voto duro.

    A pesar de que haya podido parecer un fiasco, un cambio se estaba comenzando a gestar. Comenzaron a aparecer varias organizaciones civiles y colectivos dentro de la ciudad, muchas de ellas relacionadas con la movilidad. Las universidades como el ITESO (IBERO), y en menor medida el ITESM o la U de G, ayudaron mucho para que esta nueva ola de ciudadanía participativa apareciera y se comenzara a propagar dentro de las clases medias de la ciudad. Dichas organizaciones lograron tejer redes entre ellas, organizaron eventos de movilidad como Carfree e incluso lograron cancelar la Vía Express propuesta por el Gobierno de Jalisco cuyo propósito era seguir fomentando el uso del automóvil. Este movimiento que se estaba comenzando a gestar tuvo su primera coyuntura política importante dentro del movimiento #YoSoy132. A su vez, es de este movimiento que se deriva lo que ahora conocemos como Wikipolítica. 

    Wikipolitica, #YoSoy132, Pedro Kumamoto, Elecciones 2018
    Evento de Carfree en el Nodo Colón en Guadalajara.

    Dada la horizontalidad del movimiento #YoSoy132, este evolucionó de forma diferente en las distintas regiones del país. Todo había empezado con la visita de Enrique Peña Nieto a la Ibero de donde salió abucheado, y mientras que dentro del PRI buscaban estrategias para desarticularlo ya que dentro de la coyuntura política en la que se encontraba, la campaña de Peña Nieto era la más perjudicada, los jóvenes buscaron darle fuerza al movimiento, e incluso lograron organizar un debate que con todo y su improvisación fue mejor que los del organizados por el IFE. Pero crear unidad fue un tanto difícil por las evidentes diferencias entre los jóvenes de la Ibero y del ITAM y los de la UNAM (estos últimos más inclinados a la izquierda y con mayor experiencia política).

    Si bien, el movimiento logró mantener una postura apartidista (es decir, no representaban o simpatizaban con algún partido) al final parte de este movimiento fue seducido, sobre todo en la región central del país, por algunos grupos de interés (como el SME) e incluso MORENA, que en ese entonces era el movimiento de López Obrador, intentó, en los albores del día de la elección, influir sobre el #YoSoy132. En Guadalajara intentaron hacerlo sin éxito alguno. 

    Pero la llama del movimiento no se apagó por completo y para ello debemos explicar lo que ocurrió en Guadalajara, ya que su mayor herencia se gestó aquí. Mientras que en la Ciudad de México su herencia se puede palpar más bien en forma de periodistas y comunicadores como Genaro Lozano y Antonio Attolini, en Guadalajara evolucionó a lo que ahora conocemos como Wikipolítica. 

    Alguna vez llegué a ir a alguna de las conferencias que el movimiento (también llamado Más de 131) organizó en el ITESO y que estaba representado por miembros de las organizaciones civiles y académicos de Guadalajara como la doctora Rossana Reguillo, quien ha tenido un papel muy importante dentro del desarrollo de este movimiento. Ya se notaba una mayor experiencia y articulación dentro este conglomerado ciudadano que estaba evolucionando en nuestra ciudad y, a diferencia de lo que terminó por ocurrir en la Ciudad de México, siempre logró mantener distancia de los partidos políticos y grupos de interés, cosa que puede ser algo difícil dentro de una coyuntura política tan importante como lo es una elección. 

    Pasaron las elecciones y el trago amargo de ver a una figura como Enrique Peña Nieto, quien a la postre sería el presidente peor evaluado en la era moderna de nuestro país, y el movimiento se difuminó. #YoSoy132, además de su oposición al candidato del PRI, buscaba democratizar los medios dada la concentración en el duopolio televisivo. No fracasaron del todo ya que el desprestigio, en conjunto con la convergencia tecnológica producto del Internet, les ha quitado a las televisoras una gran capacidad de influencia. Pero su gran éxito no estuvo en «lo inmediato», sino en aquello que dejaron sembrado.

    #YoSoy132 Guadalajara.

    Pasaron tres años para que llegaran las elecciones del 2015 y donde Wikipolítica, heredera natural de #YoSoy132 en Jalisco, haría su aparición. Algunos de los activistas decidieron tomar un camino propio y participan en la política por medio de un puesto público (sobre todo en aquellos relacionados con la movilidad), pero gran parte de los restantes decidieron apoyar un proyecto que al principio se antojaba muy difícil, y ese era llevar a un candidato independiente, Pedro Kumamoto, al Congreso del Estado. Y lo lograron. Si el triunfo de Peña Nieto en 2012 los tenía muy frustrados, el triunfo de su candidato los recompensó. Se ganaron el cariño de la gente y contra todo pronóstico, el candidato independiente le arrebató el distrito 10 al PAN (en el cual nunca había perdido). 

    Tres años después, Wikipolítica tiene presencia en varios estados de la República, aspiran llegar al Senado de la República (lo cual lograrán con toda seguridad) y su presencia a nivel nacional es creciente. Kumamoto ya es un fenómeno a nivel nacional gracias a campañas como «Sin Voto no hay Dinero» con lo cual se ha ganado a gran parte de los activistas, analistas, académicos e intelectuales de todo el país. Jalisco es la única entidad de toda la República donde los candidatos independientes tienen mayor preferencia sobre todas las coaliciones que contenderán en las elecciones de este año.

    2018 será un año muy importante para este movimiento que en sus inicios tuvo que aprender de sus errores y de la falta de experiencia, pero que logró llegar al poder. Si bien es muy sano y deseable que este movimiento también sea objeto de crítica (no son perfectos y considero que tienen algunos puntos criticables), también es cierto que algunos han intentado, con recelo, minimizar o despreciar a este movimiento, sobre todo aquellos que siguen enclavados en las viejas formas de hacer política. 

    A mi parecer, uno de los atractivos de este movimiento es que tiene que ver más bien poco con la política tradicional ya que no se asumen como aquellos que «les van a resolver los problemas a la gente» sino como aquellos que aspiran involucrar a la gente al proceso. Su trayectoria dentro de la participación ciudadana y a su lejanía de las formas de la política tradicional les permite involucrarse dentro de la política con otra cultura muy diferente y les permite ser capaces de establecer una relación horizontal y recíproca con la ciudadanía, cosa que lograron mantener cuando Kuma estuvo dentro del Congreso del Estado.

    Y eso se nota, porque a pesar de ser reconocidos por la sociedad, no se «han mareado». No he conversado con Pedro Kumamoto personalmente, pero en las ocasiones que lo he visto su comportamiento dista muchísimo del de un político tradicional: no busca reflectores, e incluso en muchas ocasiones se sienta atrás en alguna conferencia y pasa desapercibido. Lo mismo puedo decir de Susana Ochoa, quien estuvo encargada de la comunicación y contenderá por la diputación que Kuma dejará para irse al senado y con quien tuve la oportunidad de conversar cuando fui a darle mi firma.

    ¿Perdurará el movimiento? ¿Cimbrará las estructura políticas de nuestro país? ¿Sucumbirá ante las tentaciones del poder? Eso sólo lo dirá el tiempo, pero lo cierto es que Wikipolítica es un movimiento con mucho potencial y al que no le debemos de dejar de prestar atención, ya que es el resultado de un proceso de maduración ciudadana de varios años. 

  • Lo bueno y lo malo ocurrido en México en el 2012

    Lo bueno y lo malo ocurrido en México en el 2012

    2012 fue un año importante en México. Ciertamente tuvo mucho que ver la coyuntura que representó el año, pero sin lugar a duda fue más movido que los últimos años. Un año de aprendizaje, de lo que se debe y no se debe de hacer. Puedo listar más cosas malas que buenas en nuestra naturaleza humana de prestarle más atención a lo negativo que a lo positivo, pero trataré de ser justo, porque creo que si se tuviera que hacer una moraleja, tenemos una más nutrida.

    Lo bueno y lo malo ocurrido en México en el 2012

    Empezaré con lo negativo. Deseo que lo positivo quede al final para que el lector no termine angustiado o enojado. El que mencione sucesos negativos no quiere decir que no se pueda aprender de ellos, y de esta forma puedan ser canalizados a un estadio positivo superior.

    1.- El papel de los políticos en el proceso electoral 2012 creo que es una de las cosas negativas que hay que mencionar. Empezando por unas campañas que siendo justos parecen poco menos que un insulto contra el intelecto mexicano. Le sigo con la forma en que se dieron los resultados de las elecciones. Que ahora sí se respetaron los votos y los oficiales fueron efectivamente los que se depositaron en las urnas, pero la forma en que llegaron ahí fue lamentable. Una compra masiva de voluntades por parte del PRI, junto con el apoyo de las televisoras, encuestas truqueadas, unas elecciones muy sucias que lastiman la aspiración democrática del país. La posición displicente del PAN que por un lado también criticó estos hechos y a la vez decidió no hacer nada, al igual que el papel de López Obrador, que si bien, estuvo en lo correcto en buscar la anulación de unos comicios lamentables, estuvo falto totalmente de autocrítica, apeló al encono, y al final optó por «salirse de las instituciones», en lugar de optar trabajar por dentro para enmendar las severas fallas que han mostrado algunas de ellas.

    2.- El sistema de justicia. Los casos de Tres Marías, la presunta muerte de «El Lazca» y las detenciones arbitrarias en el 1D (día de toma de protesta de Peña Nieto), dejaron la impresión de que el estado no tiene la capacidad de aplicar la justicia en sus gobernados (vaya que hasta el asesinato del hijo de alguien con tanto poder como Humberto Moreira). Mentiras, verdades a medias, tergiversaciones, engaños, fueron la constante. Genaro García Luna, el Secretario de Gobernación de Felipe Calderón, tuvo mucho que ver en lo ocurrido en los primeros dos casos. El asunto de las detenciones fue algo demasiado penoso que termina siendo sujeto a diversas interpretaciones, se detuvo a manifestantes que no hicieron uso de la violencia por ningún motivo (algunos de ellos duraron casi un mes en prisión) y por otro lado casi (o más bien ninguno) de los porros que destruyeron (posiblemente a sueldo) mobiliario urbano, fue aprehendido.

    Pero también hubieron cosas positivas en este 2012, cosas que podrían ser redituables en un futuro.

    1.- La estabilidad económica. En cualquier otra época del mundo no daríamos mucho crédito a quienes dirigieron la economía del país, nuestro poder adquisitivo no ha aumentado mucho y los empleos tampoco. Pero dado lo que se vive en el mundo, es de rescatar el hecho de que se haya mantenido el barco a flote, en un globo esférico donde países como España y Grecia están prácticamente quebrados, y donde Estados Unidos tantea la posibilidad de un «precipicio fiscal». Las proyecciones para México son positivas, y será cuestión de las decisiones que el gobierno en turno tome.

    2.- El papel de la ciudadanía en las elecciones. Si los políticos «se vieron mal», los ciudadanos hicieron lo contrario. Lo primero a destacar fue el movimiento surgido de la Ibero, y el hecho de que un sector de los ciudadanos no dejaran sus inconformidades políticas en la sobremesa. El #YoSoy132 le quitó lo aburrido al proceso electoral, y por primera vez un movimiento ciudadano tuvo una fuerte incidencia en las elecciones, que si bien no lograron revertir resultados, al menos si evitaron que el PRI llegara con carro completo. Todos los actos ilegales cometido por el partido que ahora nos gobierna dentro de las elecciones quedaron patentes gracias a la irrupción de las nuevas tecnologías. Este movimiento, si bien con el tiempo ha sufrido deterioro, marcó seguramente una división entre el antes y el después. Y a la vez tenemos que aplaudir a los ciudadanos, porque su involucramiento en el proceso electoral. Tanto quienes se encargaron de participar en el proceso, como quienes votaron, porque la participación ciudadana en las elecciones fue muy alta.

    ¿Qué otras cosas buenas y malas creen que hayan ocurrido en México este año? Seguramente hay muchas más. Pero me limito a mencionar estas, que para mí son las más importantes y relevantes.

  • ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    Triste fue ver un nivel de violencia tan descarado en la toma de protesta, donde se destruyó propiedad privada y se dañaron inmuebles históricos. También es cierto que este tipo de actos a los que no estamos muy acostumbrados, suelen ocurrir en otros países. En Europa últimamente se han vivido manifestaciones incluso más violentas, causadas por la crisis económica. Pero ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    Todavía es difícil saberlo, hay muchas especulaciones. La mayoría de los columnistas afines al oficialismo hablan de que fue López Obrador, lo repiten, lo recalcan, culpan también a Marcelo Ebrard de no sé cuantas cosas (no han mostrado prueba alguna). ¿Podría estar López Obrador detrás de todo lo ocurrido? No puedo descartar esta opción, pero en realidad lo veo difícil. La estrategia para competir en las elecciones pasadas tuvo como fin naturalmente, reducir sus negativos para ser más competitivo. Sería un suicidio político si López Obrador quiere aspirar a buscar la presidencia en 2018, más cuando siempre se ha querido vender como el pacifista e incluso así lo hizo desde la crisis electoral del 2006. Lo que me pudiera imaginar es lo siguiente: Que López Obrador haya mandado a causar los disturbios para después presentarse como víctima de la «represión policíaca» y que todos están contra él para ganar fuerza. Pero eso también lo vería demasiado riesgoso sabiendo que los medios de comunicación tienen una mayor capacidad de influencia que él, e incluso lo vemos cuando varios ya están culpando al tabasqueño. Esta opción, que no la puedo descartar totalmente, me parece particularmente difícil. Más porque los movimientos de López Obrador (desde Tabasco) se mueven por medio de las calles y las protestas y estos actos deslegitiman las manifestaciones ante la sociedad.

    Tenemos la versión de los anarquistas. Algo que es muy notorio es que el grueso de la manifestación no fue con ninguna intención de violentar nada (los grandes destrozos provocados por los vándalos suelen genera la percepción de que fue lo contrario). Un día antes de la toma de protesta surgió un movimiento radical anarquista que tomó irresponsablemente el nombre de Flores Magón incitando a la violencia. Esta es la teoría que sostuvo Marcelo Ebrard, y habló de organizaciones como Bloque Negro que tiene presencia internacional. Es notorio que fueron grupos focalizados, pero muchos se cuestionan la veracidad de este «anarquismo» dado que algunos de estos miembros pintaron consignas de Marx (comunista, no anarquista). Aunque ciertamente en las evidencias fotográficas y filmadas, se puede percibir la vestimenta anarquista de la mayoría de los revoltosos inadaptados que causaron estos actos violentos.

    La versión del #YoSoy132 empezó ser por la más fuerte (en un principio creí que ya se habían alebrestado y se habían salido de control, pero al ver los niveles de violencia, algo no me empezó a cuadrar). Sobre el asunto del Distrito Federal tengo la misma información que la que ustedes pueden consultar (muy confusa, aún), pero en Guadalajara, al tener conocidos que presenciaron la marcha e incluso alguno que estuvo en ella, se puede notar que fueron infiltrados quienes causaron los destrozos en Televisa y en la sede del PRI. Según relatan, cuando estos «porros» causaron ademanes en la televisora, los policías no hicieron absolutamente nada para detenerlos cuando era notorio quien estaba haciendo esos actos. Un conocido que había participado me comentó en Facebook que cometieron el error de no tomar una postura muy firme ante estos desadaptados, y que en un principio pensaron que era gente «muy enojada» que no pertenecían al movimiento. Al llegar a la FIL, los policías se abalanzaron sobre los jóvenes, la mayoría de los detenidos fueron inocentes y no los porros que habían causado los destrozos. En Facebook se hizo una colecta para pagar la liberación de quienes habían estado presos, mostraron su indignación exigiendo que quienes habían lanzado las piedras dieran la cara. Al menos en Guadalajara puedo asegurar con severidad que este movimiento no tuvo que ver en los actos vandálicos que lamentablemente se presentaron. No sé el caso de la Ciudad de México.

    La otra versión fue la que el PRI (es decir, el Gobierno Federal) infiltró la manifestación para reventarla. Algunos comentaristas no afines al oficialismo como Javier Solórzano, Carmen Aristegui o Denise Dresser, afirman que esta posibilidad puede existir, aunque a diferencia de los que optan por la opción de AMLO, no lo aseguran, dado que no existen pruebas contundentes de que hayan sido ellos. Esta versión sale a flote, dado los antecendentes históricos del PRI desde el 68 hasta Carlos Salinas. También porque naturalmente el PRI saldría muy beneficiado (el que más) al deslegitimar a parte de la oposición, tanto política como ciudadana. Hasta ahora no hay indicios directos de que estos grupos hayan sido mandados por el PRI, pero si existen algunos hechos que dejan algunas dudas y no descartan esta posibilidad. como la evidencia fotográfica y filmada de que algunos porros (con vestimenta similar a quienes causaron los destrozos) caminaban detrás del contingente del granaderos sin que les hicieran nada e incluso platicaban con los policías. Esta versión terminaría no concordando con la postura de Peña Nieto donde por medio de actos como el Pacto por México, busca la negociación y la conciliación como un acto para legitimarse. También el PRI de Peña con estos actos correría el riesgo de  que le saliera el tiro por la culata y terminara con una mayor deslegitimación.

    Lo único que se ve claro, es que esto fue un plan orquestado, no fue una manifestación ciudadana que se salió de control. Si fue AMLO se sabrá, si fueron los anarquistas también, pero si fue el PRI de Peña veo difícil que se sepa y se ocultarán las evidencias. Lo que sí se es que cualquiera de los escenarios es preocupante para nuestro país, desde una insurrección violenta, hasta una guerra sucia por parte del gobierno. Es irresponsable (sobre todo por los medios oficialistas) asegurar quien fue cuando ni siquiera se han hecho investigaciones a fondo. Quien haya sido responsable debe de ser severamente sancionado.

  • Attolini con el dedo

    Attolini con el dedo

    Keep your friends close and your enemies closer.

    Attolini con el dedo

    Dicen que le demos el beneficio de la duda. Me cuesta muchísimo trabajo hacerlo, porque darle el beneficio de la duda no solo implica pensar que existe la posibilidad de que Antonio Attolini está siendo congruente al entrar a trabajar al medio que hasta hace unas semanas criticó fervientemente, sino que implicaría que Televisa «ya cambió». Porque de otra forma no nos explicaríamos que la televisora contratara a Attolini sin alguna intención perversa.

    Attolini era uno de los líderes visibles de #YoSoy132. Hace no mucho, en una toma simbólica a Televisa, este personaje afirmó con enojo lo que le diría a Emilio Azcárraga si lo viera. Dos meses después, Attolini es contratado para el programa de Foro TV (propiedad de Televisa) «Sin Filtro». Al haber sido contratado, naturalmente le llovieron críticas en Twitter, sobre todo de los usuarios más rijosos (aunque los moderados tampoco se quedaron callados). Busca presentar la misma cara de frente, dice que va a criticar directamente a Televisa dentro de Televisa. A Carmen Aristegui, a quien Attolini afirma que emulará, la despidieron de W Radio por mucho menos que eso.

    En una entrevista con ADN Político, Attolini criticó fervientemente a Televisa a pesar de que lo habían contratado en esa empresa. Su discurso lleno de «todo eso» que ya sabemos y nada nuevo, no parecía sugerir que esa fuera a ser su posición. Más bien se dejó absorber por el sistema, y saben que hace más daño un ex líder que aparenta tener el mismo discurso, que otro que cambió repentinamente su discurso a uno oficialista. A Televisa no le afecta que Attolini se justifique al criticar fuertemente a la empresa que le dio trabajo, dado que quienes siguen la noticia en su mayoría, son aquellos que ya conocen lo que se dice de la televisora. De esta forma, dicha televisora tratará de engañar a más de uno haciéndoles creer que tienen una mayor apertura. Incluso Emilio Azcárraga usó su Twitter para defender este hecho tratando de tachar de incongruentes a aquellos que critican a la televisora, a pesar de su «apertura»: –Cuando abrimos, porque abrimos.. Cuando no abrimos, porque no abrimos.. Yo a favor de la apertura-.

    Dentro de la política (incluso un partido político) se pueden dar casos donde ciertos personajes critican las malas prácticas y logran alguna mejora dentro del partido o institución en el que se encuentran, pero para poder incidir necesitan cierto apoyo y poder. Entonces es imposible que dentro de Televisa Antonio Attolini pueda hacer eso, y si lo hace, es porque ese discurso tiene una doble intención, entre la que se encuentra la legitimación de la televisora. Pero naturalmente, si tiene la intención de «democratizar» la televisora desde dentro, va a fracasar, eso cualquiera lo sabe, y es por eso que ciernen serias dudas sobre su decisión.

    Estamos viendo una reedición del 68 donde después de la masacre, el gobierno de Echeverría (que en ese entonces se deslindó de Díaz Ordaz) le dio trabajo a varios líderes estudiantiles en su gobierno para acabar con el movimiento, y lo logró. Ahora vuelve a suceder lo mismo. No sé si sea ingenuidad o incongruencia de su parte. Pero Attolini ha dado motivos para ser considerado un traidor. Los miembros de #YoSoy132ITAM afirman que dejó de participar en las asambleas desde agosto, no participaba mucho y era, más bien, un líder mediático y visible. Attolini nunca comunicó a sus compañeros su decisión, los cuales vieron su llegara a Televisa como una inesperada sorpresa.

    Es preocupante que existan personas que vendan tan fácil sus ideales al mejor postor. Cierto que se debe tratar más de buscar la democratización y la pluralidad de los medios que de atacar a las televisoras así porque sí. Pero la democratización de los medios como quiera que sea, terminaría afectando los intereses de las televisoras. Por eso es que no se puede combatir desde adentro, desde un programa de televisión hecho y financiado por la televisora que busca no perder sus intereses. El régimen entrante ha dado un golpe duro a su todavía fuerte oposición.

  • Un necesario análisis sobre nuestra realidad mexicana

    Un necesario análisis sobre nuestra realidad mexicana

    Los patrones de una cultura son muy difíciles de cambiar, pero se pueden cambiar. Estos son aprendidos y no genéticos, pareciera ser lo último por lo arraigados que estos están, pero la historia nos ha demostrado lo contrario. Culturas que antes fueron muy fuertes ahora son más débiles (los árabes por un ejemplo) y viceversa.

    Un necesario análisis sobre nuestra realidad mexicana

    El año pasado decidí escribir un libro enfocado en la participación ciudadana. Para esto no solo hice investigación en fuentes, sino que me entrevisté con actores importantes en la ciudad de Guadalajara como activistas, especialistas e incluso terapeutas. El libro quedó a un poco más de la mitad, pero el proyecto no quedó abandonado de ninguna manera, sino que quedó en una necesaria pausa. En tiempos de elecciones tuve mucho trabajo y surgieron movimientos como el #YoSoy132 entre otros. Debido a esto decidí pausar mi libro debido a que este acontecimiento podía ser un parteaguas y quería ver en que concluía todo esto. A finales de este año posiblemente retome mi libro, y lo lance el siguiente año, ya que las aguas estén más calmadas (creo que mi libro será más útil en una etapa de aletargamiento aunque con nuestro nuevo Presidente, no sé si con una metidita de pata pueda volver a agitar las cosas).

    Este libro me ha dejado muchas enseñanzas. Y me doy cuenta el peso que tiene nuestra cultura en el porvenir del país. Cómo es cierto que los políticos son una representación de la ciudadanía, empezando porque muchos de ellos antes de ser políticos fueron ciudadanos (y a los «otros» no me refiero así porque desde pequeños los adiestraron para ser políticos). Personajes criticados como Peña Nieto y López Obrador por un decir, podrían pasar a ser una especie de arquetipos de la sociedad mexicana. Se les critican sus defectos porque muchos los conocen muy bien, porque como dicen por ahí, «lo que te choca, te checa».

    La tesis de mi libro parte del antecedente de nuestra sociedad atrapada en el paternalismo, en el aletargamiento, en las estructuras verticales. Cosa que no fue inventada por el PRI (como muchos incluso sugieren, como si no existiera la historia antes de la Revolución Mexicana), sino que viene desde nuestros antepasados, los tlatoanis, del sometimiento histórico. Y en este aspecto la globalización puede jugar un aspecto positivo, dado que podemos absorber cosas positivas de otras culturas, cosas que funcionan. En mi obra relato como es que parte de este lento pero progresivo e importante despertar ciudadano, el exterior influye. Desde jóvenes que viajan a otros países y logran contrastar la realidad de un país desarrollado con el nuestro, universidades que también reciben influjos del exterior, debido a su «universalidad», a sus relaciones con entidades internacionales.

    El movimiento #YoSoy132 muestra un choque de dos generaciones. Aquella más abierta, y aquella más cerrada, atrapada en el pasado y en el burocratismo. La primera la vimos en el inicio del movimiento, que surgió en las universidades privadas como la UIA (Universidad Iberoamericana) o el ITAM. Jóvenes que se daban cuenta del papel oligopólico de los medios de comunicación y su capacidad de impulsar candidatos en su beneficio. Su postura ideológica era más pragmática y apartidista. En cambio la segunda, surgida de instituciones como la UNAM, parece estar más reacia a dejar al pasado, a las cosas que ya no funcionan. Con una postura evidentemente izquierdista, pero más parecida a una izquierda revolucionaria, que añora la economía en base al modelo ISI (sustitución de importaciones). Muestra una mayor verticalidad, burocratismo, cerrada al debate, a la reflexión, la cual pareciera tumbar un régimen hegemónico para tumbar otro. Su postura totalmente llena de ideología, claramente partidista, y quienes de estos disienten con López Obrador es porque lo ven «muy moderado» de acuerdo a lo que ellos creen que debería ser un mandatario.

    Siempre he pensado que el 68 fue uno de esos acontencimientos que pudo haber marcado un parteaguas, pero no lo hizo. Era el momento ideal para lograr una mayor apertura democrática, eran los últimos años en el cual el país avanzaba económicamente, y darle un giro democratizador podría haber consolidado dicho crecimiento. Pero eso no sucedió, debido a que el gobierno entrante de Luis Echeverría, supo absorber el movimiento (algunos estudiantes tuvieron puestos en gobierno, a otros se les becó en el extranjero). La figura del tlatoani prevaleció sobre el deseo de libertad. No alcanzamos a desprendernos del aparato burócrata vertical y autoritario.   Esta ala radical y burocratizada de #YoSoy132 es un reflejo de ese intento frustrado, que en su lucha posiblemente sincera, absorbieron esa cultura vertical y arbitraria de los gobiernos pasados.

    Ese verticalismo, ese aletargamiento, ese paternalismo, características de nuestros antecedentes culturales, son las que se deben extirpar porque si alguna vez funcionaron para cohesionar a la sociedad, pues es que la verdad ya no funcionan. Necesitamos hacer la transición a la democracia, no solo como gobierno, sino como sociedad, y eso significa aprender a vivir en libertad, aprender a ser tolerantes, a ser buenos ciudadanos. Esa transición no es fácil, es dolorosa. Pero no hay otra forma. De todos modos nuestro estancamiento es una forma de un dolor crónico.

  • Cuando los ciudadanos sí pueden

    Cuando los ciudadanos sí pueden

    Cuando los ciudadanos si puedenAyer tuve la oportunidad de asistir con mi organización civil, Movimiento Propuesta Ciudadana, al llamado «Día Mundial sin Autos» que forma parte de un movimiento mundial que busca naturalmente, recuperar los espacios públicos que están invadidos por… si, adivinaron ¡por autos!. Cada ciudad organiza este evento a su manera, y en el caso de Guadalajara, se hizo una intervención en el barrio de Santa Tere, uno de los más tradicionales de la ciudad, donde participamos varias organizaciones civiles.

    Se escogió este lugar no solo por su carácter tradicional, sino porque carece de espacios públicos, áreas verdes, y el automóvil ha sido totalmente privilegiado (aunque aún así los automovilistas tienen que lidiar con el tráfico). En dicha intervención se «invadieron» parte de las calles que normalmente utilizan los automóviles para hacer actividades recreativas, desde mariachis, futbolitos, pastizales, y en el caso de nosotros, un espacio para que los niños jueguen bebeleche y Lotería. En la tarde a su vez se llevó a cabo una rodada en bicicleta por varias de las avenidas principales de la ciudad.

    Este día me mostró como los ciudadanos si podemos incidir en la vida pública de nuestra sociedad. Ciertamente en Guadalajara todavía se le da preferencia a los automóviles, pero ver como el diario El Informador puso la noticia en primera plana, como Milenio publicó varias notas e incluso publicó una galería de fotografías, o La Jornada quien también abordó el asunto, es muy positivo porque el hecho de que los medios le den mucha importancia a estas manifestaciones logra que el tema se vuelva primordial, y tarde o temprano las autoridades tomen cartas en el asunto.

    Esto en lo particular me dio un aire de frescura después de la progresiva desilusión que me terminó causando el movimiento #YoSoy132, que terminó siendo secuestrado por grupos de radicales que están logrando que este conglomerado totalmente auténtico y loable en sus orígenes pierda la oportunidad de ser una oposición real al gobierno de Enrique Peña Nieto y a cualquiera que pueda haber (porque ser una oposición es algo más inteligente que ir a bloquear la boda del hijo de Carlos Salinas, que la cerrazón al diálogo, y alianza con grupos dudosos llenos de intereses como el SME y el CNTE). Me quedo con la primera parte de este movimiento (formado por el ala moderada) como una expresión ciudadana auténtica. Y de igual forma catalogo a esta expresión a nivel nacional (y mundial) de varias organizaciones civiles en el Día Mundial sin Autos como algo totalmente loable y auténtico.

    Me agrada la creatividad con la cual los jóvenes y no tan jóvenes se manifiestan para poner temas necesarios en la mesa. Y no solo eso, sino que estas expresiones fueron agradecidas por los habitantes del barrio de Santa Tere, lo cual ayuda todavía más a generar conciencia. Los niños que jugaron al bebeleche, a la lotería y al futbolito en unos años posiblemente recordarán que hubieron movimientos a favor de la recuperación de espacios públicos y probablemente tendrán ya esa conciencia que nosotros tuvimos que construir de más grandes. El ver a más de 10 niños turnarse para jugar bebeleche fue una grata experiencia para mí por más simple que parezca. No solo por darles a los niños un grato fin de semana, sino porque dejaremos dentro de ellos una semilla.

    Tal vez lo sucedido con #YoSoy132 nos mostró que todavía existe ingenuidad (de la que se valieron grupos radicales más preparados). Pero yo creo que es natural ante un despertar ciudadano que va en crecimiento. Aunque es importarse darse cuenta de ello, y también darse cuenta que si bien un movimiento puede surgir debido a la inconformidad y molestia contra un actor político u otra situación, este tiene que transitar hacia la parte propositiva, lo cual tal vez es el paso más difícil. Lo que se vio ayer en Santa Tere aunado a los logros que ya se han hecho en movilidad nos deja ver que ese difícil paso se ha dado, y que se pueden (y deben) de dar en otros temas.

  • #YoSoyDemocraciaEnPañales

    #YoSoyDemocraciaEnPañales

    No se trata de decirle a la gente que se ponga a trabajar, se trata de decirle que siga luchando e involucrándose, pero que se debe de hacer un replanteamiento y que se debe de aprender de los errores.

    #YoSoyDemocraciaEnPañales

    Hoy en Animal Político apareció un texto, una crítica al movimiento #YoSoy132 escrito por Gisela Pérez (quien fue parte de este). Esta vez no se trató de una crítica destructiva ni de la intención de un partido de acabar con este movimiento (como llegó a suceder con el PRI). Me parece un texto de lo más honesto que nos deja entrever lo que ha sucedido con este movimiento, y que ahora sí me concuerda. Pero lo interesante de esta nota es el trasfondo social y cultural que se mueve detrás de la sociedad mexicana. La intención no es descalificar de ninguna manera las expresiones sociales que se dan en el país, por el contrario, las aplaudo, y en este espacio las aplaudí. Más bien esto nos debe de servir de experiencia para ver donde estamos parados, y tal vez me preocupa un poco porque me pregunto si podemos aspirar a ser una nación democrática cuando pareciera ser que el grueso de la población no comulgan con sus principios.

    Lo que dice la carta en resumen (la pueden ver completa en el enlace anterior) nos habla de que #YoSoy132 fue un movimiento genuino por universitarios inconformes con unos medios de comunicación que desde su posición monopólica tenían la capacidad de impulsar presidentes (y vaya que lo lograron). Este movimiento fue creado por organizaciones privadas como la Ibero (que vaya que el corte socialista que imprimen los jesuita en el alumnado tuvo mucha influencia), la ITAM, el ITESM y otras universidades. Naturalmente al tratar de hacer crecer el movimiento, admitieron a alumnos de universidades públicas como la UNAM de donde se creó el ala radical de este movimiento. Dicho bloque liderado por una izquierda dura, dogmática y reaccionaria, encabezado por los llamados «Los Ultras» literalmente se comieron al ala de los moderados, dado que estos primeros tenían mucho más experiencia en realizar asambleas y reventar movimientos estudiantiles, con lo cual buscaron apropiarse del movimiento. Estos naturalmente vieron a los alumnos de las escuelas privadas como «fresitas burgueses neoliberales».

    Gisela Pérez en su carta profundiza como ocurrió todo esto. Pero a mí me deja algo claro, y es la falta de madurez social que permea todavía nuestro país, donde se cree que el autoritarismo debe de ser combatido con autoritarismo, como lo hacen estos sectores, quienes también en su mayoría son aficionados al futbol y son artífices de muchos altercados en los partidos de los Pumas de la UNAM. Las formas de estos grupos son parecidas a las de los partidos, con un alto tufo burocrático y verticalidad. Ese «modus operandi» no es muy diferente al del PRI que tanto critican. Donde pueden diferir en la política económica, pero donde sin darse cuenta, se parecen más en las cuestiones sociales. Tan efectivas son estas formas que tanto el PAN y el PRD han echado mano de ellas para hacer política, y tanto para que de alguna manera, los sectores más duros del estudiantes de universidades como la UNAM las usen.

    Es de hacer un verdadero análisis ver como un movimiento pudo sortear los embates del partido de Enrique Peña Nieto con gran eficacia, pero que pasado el tiempo, no pudo soportar sus propios embates y su autosaboteo. Esta semana, el movimiento trabajó en una propuesta para la democratización de los medios de comunicación. Algo que necesitaba el movimiento. El problema es que la propuesta más que enfocarse en la pluralidad, pareciera que buscan que el estado intervenga en dicha democratización con subsidios. Parece ser ya una batalla contra el duopolio y no a favor de la democratización. En esta propuesta fue notoria una mayor presencia del ala radical que del ala moderada quien pugnó por la apertura de más medios. Hace tiempo ya había señalado mi desacuerdo en la concepción de lo que debería ser la democratización de los medios.

    Este deterioro del movimiento es preocupante, porque en nuestro país se necesitan bloques opositores que tengan la capacidad de tolerar el disenso. Un movimiento así hubiera podido ser una mejor oposición ante el PRI (y ante cualquier partido que gobierne). Un movimiento que ataque ya no el efecto, sino las causas; que luchen por una mayor pluralidad en los medios, acabar la condición duopólica de lo dos medios principales, una reforma electoral (que hoy en día se ve sumamente necesaria) entre otros temas. Este deterioro y absorción por parte de los grupos radicales condenarían al movimiento al ostracismo, porque nadie querrá dialogar con ellos. Se vale disentir del resultado de las elecciones, del fallo del TEPJF, es totalmente válido. Pero ante una postura donde se desconoce la figura del nuevo presidente no se podrá hacer mucho y ya la historia lo ha mostrado. Si un Presidente electo tiene un grado de ilegitimidad tan alta que llega a la mitad de la población (como lo presumen algunos estudios) tendrá la necesidad de ceder, y es aquí donde los ciudadanos de a pie agrupados tendrían una gran oportunidad. Pero al caer en el dogmatismo, la pierden completamente. Si la llegada de Peña Nieto les significa una regresión su postura terminará siendo una mala noticia para ellos mismos.

    No sería malo en lo absoluto que el ala moderada se desprendiera del movimiento y formaran uno nuevo. Aquellos del «masde131», aquellos que fueron los que organizaron el tercer debate, y que sin la carrera terminada en su mayoría organizaron uno mejor que los realizados por el IFE. De todos modos no se como se sentirían los «Ultras» al usar el hashtag de #YoSoy132 que sería relativo a aquellos que decidieron separarse. Claro que se lamentaría que fueran menos, y también que hubiera una férrea oposición entre los moderados y los radicales. Y curiosamente, este conflicto entre moderados y radicales no sería nuevo. En la misma UNAM, en la famosa huelga, existieron estas dos facciones.

  • #YoSoy132 ¿Pues donde están?

    #YoSoy132 ¿Pues donde están?

    La democracia mexicana tiene un serio problema con los Juegos Olímpicos, las manifestaciones terminan donde los juegos comienzan.

    #YoSoy132 ¿Pues donde están?

    No ha muerto, pero empieza a dar signos de moribundez; hace dos meses eran tan fuertes que ni las técnicas disuasivas más agresivas del PRI pudieron afectar al movimiento. Ahora con el «triunfo» de Peña Nieto, el PRI para cuidar a su candidato decidió guardarlo, y solo salió para defenderse de las acusaciones (tanto las sustentadas como las que no tanto, como el presunto zoológico del voto) de López Obrador, cosa que la verdad hicieron mal. Es decir, las intenciones de disuadir a #YoSoy132 bajaron, y curiosamente en ese instante, el movimiento vino a menos. Se decía que no iban a pasar del 1 de Julio, pero al menos duraron un mes más fuertes. Es curioso que la inflexión que separa a un movimiento fuerte con presencia internacional, a un movimiento que se ve cada vez más de capa caída hayan sido las olimpiadas. Es curioso, porque ellos criticaron la influencia de los medios de comunicación monopólicos, pero los Juegos Olímpicos hicieron en parte lo que nunca pudo hacer el PRI.

    ¿A que se debe esto? Se podrán inventar muchas teorías de la conspiración. Pero en gran parte creo que nuestro hábito de no pensar a largo plazo muy común de los mexicanos fue una de las variables que debilitó al movimiento creado por los estudiantes. Cierto que cuando el movimiento no tenía ni un mes, los detractores les criticaron de no tener todo un programa armado, exigiendo a unos estudiantes como si su movimiento llevara varios meses. Ahora si se podría hacer este reclamo con justa razón, porque no hay propuestas concretas sobre las demandas que hacen.

    #YoSoy132 se ha concentrado tanto en Peña Nieto que se han olvidado de atacar el problema de raíz que permite que una televisora pueda decidir quien será el próximo Presidente de la República. Ciertamente no se puede olvidar el cochinero que fueron las elecciones, y es prudente realizar acciones que al menos dejen en evidencia a aquellos que participaron en él. Pero también es cierto que ante el inminente fallo a favor de Enrique Peña Nieto, será muy difícil cambiar las cosas en esta cuestión, pero aún así se podrá ir construyendo ciudadanía. Yo estoy convencido de que Peña Nieto puede ser un peligro para México, pero esto también va en función del papel que juegue la oposición. Si la oposición es fuerte, se puede generar un equilibrio e incluso se pueden generar avances «a pesar de Peña Nieto», de lo contrario se les dejará hacer lo que quieran a sus anchas.

    La marcha contra la imposición de Peña de este fin de semana (que no solo está compuesto por el movimiento #YoSoy132) solo tuvo 5000 asistentes, cuando antes se hablaban de entre 40,000 y 100,000 personas en el Distrito Federal; esto se le puede atribuir al cansancio. Pero lo que me llamó mucho la atención, es que este movimiento no tuvo ningún posicionamiento ante el conflicto de MVS que atañe directamente a la democratización de los medios; no termino de entender la displicencia ante la decisión de retirarle la concesión de los 2.5 Ghz que muy posiblemente le serán entregados a Televisa. Esto porque esta decisión podría concentrar más el poder del duopolio, y porque a todas luces, esto es un favor de Felipe Calderón a Peña Nieto, con lo cual este último podrá tener más control sobre las telecomunicaciones (y viceversa, sabiendo que Peña Nieto llegó allá gracias a ellas). #YoSoy132 ¿Dónde están?

    Si habría que tomar un punto de inflexión fueron, como dije, los Juegos Olímpicos. Hasta el día de la inauguración, el movimiento que decidió hacer un cerco fuera de Televisa, se veía fuerte. Pasaron las dos semanas de las olimpiadas y todo cambió. Y creo que parte también viene porque ya era tiempo de ver propuestas. Más que hacer un contrainforme del gobierno de Calderón, debieron aprovechar el tiempo para realizar propuestas dado que en septiembre entrará la nueva legislatura al congreso. Y la coyuntura haría que fuera más fácil incidir. Un PRI totalmente necesitado de legitimidad, un PAN que está en el fondo y que necesita resurgir, y una izquierda (cuyas propuestas son más parecidas a la del movimiento) que está esperando a que AMLO no meta la pata para llegar fuerte e ir construyendo para buscar la presidencia en el 2018. En este escenario a ningún partido le conviene la cerrazón y habría más posibilidades de incidencia.

    Cierto que hay una gran desconfianza en todos los partidos políticos, pero el buscar reformas donde se le de más fuerza a la ciudadanía hará que los partidos tengan que cambiar de posición. Deberían haber ya propuestas para una reforma en cuestión de medios de comunicación. Otra que urge y que es una reforma que «México Necesita» es la educativa. Y por último, una reforma política y electoral de fondo. Incluso en el PRI con Manlio Fabio Beltrones como líder de su bancada en la Cámara de Diputados, podrían haber esperanzas, porque si algún priísta dentro de todas las «sátrapas» que hay dentro de ese partido, se ha molestado en presentar reformas que coadyuven en el mejoramiento de la democracia, es él; y así lo buscó como semador. El no hacer nada en cuanto a buscar la incidencia en la toma de decisiones, provocará lo que tanto se critica, que los partidos terminen trabajando para sus propios intereses.

    El movimiento todavía tiene posibilidades de sobrevivir, y por tanto tiene que replantearse. Después del fallo que se emitirá en menos de dos semanas para calificar la elección, deberán buscar reformar el sistema de fondo. Si la linea después de eso es seguir pensando en que se puede dar marcha atrás al «triunfo» de Peña Nieto, será suicida.   Incluso esa postura es la que ha desanimado ya a muchas personas, porque saben que si solo viven de ella, al terminar el proceso electoral, los condenará a su desaparición. El movimiento parece vivir algo similar a lo que vive Felipe Calderón con la «guerra contra el marco», se enfocan en las acciones correctivas, pero no en las preventivas. Y solo enfocándose en estas últimas se podrá evitar que se pueda a repetir este proceso vergonzoso, de lo contrario el PRI en el 2018 podría pensar en… Eduardo Verástegui, o Justin Bieber… o Lady Gaga.

    El movimiento tiene la opción, pasar a la historia o ser una mera anécdota. Para lo primero hay que construir y crear ideas. Aún así a veces es difícil. En España el 15M propuso, creó pliegos petitorios, y aún así les ha costado mucho trabajo. Si en México no se hace, creo que ya sabremos cual será el resultado.