Etiqueta: psicología

  • Yendo con el psicólogo

    Yendo con el psicólogo

    Ir con el psicólogo, ir con uno, ¿Me tacharán de loco? ¿La sociedad me verá como un débil mental quien necesita de un tercero para que lo rescate de sus fantasiosas tragedias? ¿Sólo me sacarán el dinero a costa de mis traumas y complejos mentales? ¿Es símbolo inequívoco de que no puedo con mi vida ni conmigo mismo?

    Yendo con el psicólogo

    Muchas personas tienen la creencia de que los psicólogos no sirven de mucho y que quienes van son personas débiles que necesitan ser rescatados de una vida con la que deberían poder salir adelante por sí mismos. Aunque no es casualidad que quienes piensen así nunca hayan ido con uno, o bien, tuvieron alguna mala experiencia y dejaron de buscar algún terapeuta que pudiera haber sido el indicado.

    En realidad un psicólogo no te resolverá tus problemas, más bien te ayudará a que tú los resuelvas. De hecho la dinámica en muchos casos es la opuesta a la que los escépticos creen que es. Un buen psicólogo acelera ese momento donde el individuo tiene que salir de su zona de confort para hacer frente a sus problemas y salir adelante.

    Es un proceso difícil porque el psicólogo, sea cual sea su corriente (que sea bueno, claro está), te confronta, y si piensas que el psicólogo trata sobre acostarte sobre un diván para contar tus problemas y sentir que alguien te «escucha y te comprende» entonces tienes un concepto totalmente erróneo sobre ellos.

    Un psicólogo sería algo así como la invención del teléfono móvil. Antes de que se inventara, el individuo se podía comunicar y realizar sus actividades, pero cuando se inventó el teléfono, éste le hizo la vida más fácil a los individuos de tal forma en que ahora pueden comunicarse de una forma mucho más eficiente. En este caso es algo parecido. Antes no existían los psicólogos como tales (aunque habían quienes tomaban roles parecidos, como consejeros o religiosos) y el ser humano podía vivir y tratar de solucionar sus problemas, pero con la llegada del psicólogo, los individuos han podido resolver sus conflictos de una forma más eficiente.

    Podría hablar más de los psicólogos, y tal vez me mientas la madre por estar escribiendo este corto y escueto artículo, o me la mientes por criticar a Slim, a Peña o al rayito de esperanza (o séase AMLO)  pero en este caso tal vez necesites ir con un psicólogo. Te lo recomiendo. Yo iba con uno y ahora mira, entras todos los días a mi blog a ver que cosas pongo.

    ¡Carpe Diem!

    Feliz día del psicólogo

     

     

  • El amargamiento de López Obrador

    El amargamiento de López Obrador

    Quien fungiera como líder social se apaga, quien logró atraer a las masas, quien puso sobre las mesas temas que no se tocaban y ahora al estar en la conciencia de todos los mexicanos, los políticos saben que tienen que hacer algo con ellos. Quien tal vez en algún momento pudo representar un cambio, no solo se apaga, sino que se amarga; un personaje que no necesita un libro de economía, de filosofía, de política, sino un psicólogo, y si no se apura, posiblemente un psiquiatra.

    El amargamiento de López Obrador

    Como ustedes son sabedores, yo voté por él y en algún momento expliqué mis razones. Obrador no me parece una persona corrupta, al menos que como el político promedio, de hecho no creo que sea mala persona. Pero noto mucho, pero mucho resentimiento en él. Algunos rasgos que para ojos de algunos son «de manipulación» a mi me parecen sinceros. Este hombre no está bien.

    En las elecciones pasadas yo aseveré que existieron muchas muchas irregularidades y cochinero (que creo que sucedió eso no por las impugnaciones de AMLO, sino por hechos que me enteré por otras partes). Pensé que AMLO hizo bien en impugnarlas, y lo sigo pensando. Pero hice la comparación del izquierdista de Movimiento Ciudadano Enrique Alfaro que se quedó a una nada de haber ganado y quien justificadamente buscó la impugnación y la nulidad, y es que veo dos actitudes totalmente distintas. En López Obrador percibí una vibra totalmente negativa, cuando vi los streamings que acostumbró hacer en los avances de la impugnación me sentía incómodo, nunca terminé de ver un streaming y por otros medios (impresos) quise ver que avances se tenían (junto con las demandas que hicieron con el PAN). En cambio Alfaro a pesar que no aceptó el resultado, decidió acatar el fallo, y buscó seguir adelante. Con Enrique Alfaro se notó una «vibra» positiva, de que sí, fue muy injusto, pero hay todo un mundo por delante. Con López Obrador creo que hubo un pacto con los mayas, porque parecía que el mundo se había acabado.

    Su postura me parece triste, cerrado a cualquier diálogo, negociación, encerrado en su mundo, en su realidad alterna. Todo lo que tenga que ver con apertura se relaciona con una conjura en su contra. Un ejemplo es el Pacto por México que firmaron los partidos, y que solo se negaba a hacerlo «su pedazo del PRD» y creo que también dentro del PAN hubieron rencillas. Todo mundo sabe que el Pacto por México tiene un fin de legitimación (digo, que mucha gente dude de tu legitimidad, y la gente no te baje de pen…, hace que Peña y su equipo tengan que tomar medidas como estas), pero al ser firmado por los otros partidos, puede servir como contrapeso. AMLO no lo quiso ver así, y vio un insulto a su persona en ello.

    López Obrador ha sufrido algunas injusticias a lo largo de su carrera, pero no ha entendido que la política es así, no es justa, y sobre todo, no es personal. Pareciera que el de Macuspana quiere pensar que todos lo quieren dañar, cuando lo que hay en realidad, es una lucha por el poder, y el bien lo sabe porque le gusta, y mucho. Nunca he pensado que AMLO sea un político radical, sus políticas nunca me han parecido radicales, más bien es una persona que se ha vuelto resentida, con un gran ego que crece como mecanismo de defensa para atenuar sus conflictos personales. Y desde esta perspectiva es difícil que pueda gobernar pensando en un mejoramiento del país, dado que necesita satisfacer sus conflictos personales.

    No se le hizo el sueño de ser presidente. Pero creo que millones de personas quisieran haber sido líderes sociales que incluso podrían ser más importantes en los anales de la historia que algún presidente, que hubieran sido nombrados el segundo mejor alcalde del mundo. En vez de eso, todo lo positivo que pudo aportar (y lo hizo en su momento) lo tira por la borda. En la actualidad AMLO no aporta, se condena poco a poco al ostracismo, y eso incluso podría implicar que en el 2018 la izquierda esté totalmente dividida. En la llegada de un nuevo régimen priísta que genera miedo a más de uno ¿Qué está aportando él, lo saben? Yo tampoco, bueno sí sé. ¡Nada!.

    Atrás quedó ese hombre que gobernó bien el DF, y sacó a la luz mucha información que debíamos saber. No hay propuesta, ¿Qué propone?. El siguiente texto, me habla de los conflictos personales que tiene. Posiblemente lo que diga pueda ser verdad, pero la forma en que lo expresa me habla de su conflicto psicológico:

    POR NO ACEPTAR EL PACTO DE LA DESHONRA, YA DESATARON DE NUEVO LA CAMPAÑA DE CALUMNIAS CONTRA NOSOTROS

    Son tan predecibles o cínicos los de la mafia del poder que, en menos de 72 horas, con halcones en Gobernación, propaganda hitleriana en los medios de manipulación y comprando lealtades a diestra y siniestra, crearon la atmósfera opresiva que, piensan, les ayudará a mantener el régimen de corrupción y privilegios.

    Actualmente, López Obrador estorba en la izquierda. Dialogar no significa aceptar algo que no fue (en la toma de protesta, Luis Miguel Barbosa, de la corriente de los chuchos, afirmó que las elecciones fueron tramposas, pero se mostró abierto al diálogo y su facción fue la que promovió la firma del Pacto por México), dialogar no significa ocultar la trampa para aparentar ser institucional; significa ser inteligente, significa buscar el bien común en lugar de entrar en un conflicto interno por rencillas personales, significa construir. Y eso, López Obrador ya no lo está haciendo, y ya no lo va a poder hacer.

    Lo mejor es que se retire. Sé que a algunos no les va a gustar esto que digo. Pero creo que es lo mejor. El diálogo y la vigilancia creo que podrán hacer mejor papel para evitar las tentaciones autoritarias del gobierno en turno.

  • Masas mexicanas maleables, manipulables, al gusto

    manipulacion masivaMe sorprende, bueno, en realidad no tanto; más bien se me hace indignante y siento coraje con ambas partes, tanto con los manipuladores como con quien se deja manipular, pero pareciera que a las masas uno las puede dirigir a donde uno quiera. Claro, se necesita su trabajo, no las puedes soltar demasiado ni las puedes ahorcar, tienes que encontrar el punto medio para que dichas masas sean dóciles, piensen y actúen como deseas; y de esta forma sin que ellas se den cuenta, terminen siendo como tus siervos, obedezcan y trabajen para ti, mientras los integrantes de las masas se asumen como independientes y autónomas (aunque algunos de ellos no conocen estos conceptos) cuando no lo son.

    Traigo a colación dos casos: AMLO 2006 y Enrique Peña Nieto 2012. Una mayoría relativa (pero suficiente para que cambiaran el resultado en las urnas) fue convencida de que López Obrador era un «Peligro para México». Todo esto fue hecho en base a suposiciones. Si AMLO en su gestión en el DF mostró alguno que otro rasgo autoritario, entonces es Hugo Chávez, si AMLO se pronunciaba en contra de la oligarquía AKA empresarios honestos y motor de desarrollo del país (aunque sabemos que los que sostienen a México son las pequeñas y medianas empresas), entonces era Hugo Chávez o Fidel Castro. Como algunas de sus propuestas tenían tintes populistas, entonces también era Hugo Chávez (aunque varias de esas medidas asistenciales terminaron siendo copiadas parcialmente por el PAN, como el Seguro Popular), e incluso también se usó una que otra mentirilla para ponerle la cereza al pastel, como el hecho de que AMLO había endeudado el DF, que si, cargaba una fuerte deuda, pero así estaba cuando llegó, y la dejó casi igual cuando se fue (es decir, la variación de la deuda fue mínima), ese dato lo pueden consultar en el INEGI o solicitarlo al IFAI.

    La gente se espantó y la sociedad se polarizó, claro, AMLO cayó en el juego de una forma poca inteligente y contribuyó a radicalizar más las cosas, pero quedó en eso, en un político nocivo para el país, que si, tiene bastantes defectos, pero que entre ellos no se encuentran (hasta lo que sabemos) la corrupción, y la falta de integridad. Todavía a 6 años, existe gente que le tiene miedo a pesar de que en el 2012 es muy difícil que gane. Todo el bombardeo mediático hizo que la gente pensara como querían que pensara, como si hubieran sido programados para ello. Cierto que algunos de nosotros no simpatizamos mucho con López Obrador (al menos yo no lo hago con ninguno de los 4 candidatos), pero lo hacemos por convicciones propias y no por el efecto de la manipulación mediática.

    Tomamos ahora a Enrique Peña Nieto, si hiciéramos una campaña sucia, no tendríamos que basarnos en suposiciones o «pronósticos de lo que podría pasar», simplemente tendríamos que apelar a los hechos para poder convencer a al gente del peligro que podría representar el mexiquense; basta con hojear sus resultados en el gobierno, basta con ver la estela de corrupción que ha dejado y ver quienes integran su círculo cercano. Como detalles minoritarios y menos trascendentes podríamos incluir los incidentes de la FIL, el asunto de su hija y la prole y otros más. ¿Qué pasa con Peña Nieto?, que va en un todavía cómodo primer lugar. Es cierto que ha perdido algo de ventaja, y eso es debido a un sector minoritario de la población que está menormente expuesta a la «mass media» y se informa por otros medios como Internet; pero sigue ahí arriba. Si hubieran decidido hacer una campaña en contra de Peña Nieto como en el 2006 con AMLO, seguramente no solo hubiera perdido las elecciones, sino que quedaría relegado hasta el tercer lugar. Pero la campaña mediática juega a su favor, se presenta como un galán de telenovela aprovechando la forma en que un importante sector de la población se siente identificado con los personajes telenoveleros y automáticamente le dan su voto.

    Es muy fácil cambiar la percepción de la gente, y de esa forma es fácil llevarla a donde la deseén llevar. Tal vez por eso a la gente que ostenta el poder no le molestó tanto la cacareada transición democrática, porque incluso en este escenario, donde la democracia se limita a tener más de un partido en el congreso, votar cada 3 años y que un sector minoritario pueda expresarse libremente, para ser escuchado solamente por ese sector minoritario; esta gente puede estar tranquila porque el poder no se le va a ir de las manos. Los mecanismos de control ya no son tan brutos y despiadados (represiones violentas, asesinatos), más bien son sutiles y en lugar de usar la fuerza utilizan la psique de las personas. Este corporativismo político y empresarial puede sobrevivir en un estado llamado democrático (aunque habría que ver si se aplica bien el término). En un estado democrático se asume que las personas son libres, pero la mayoría no lo son. Dirán que no estamos presos ni que estamos rodeados por mercenarios apuntándonos a la cabeza, pero incluso así, en un estado frankliano se puede ser libre donde a pesar de vivir en un campo de concentración nazi, Victor Frankl nunca perdió la libertad de pensamiento. Acá en México la libertad de pensamiento existe para unos pocos a pesar de no estar bajo los barrotes de una prisión o con una pistola en la sien, y solo la ejercen aquellos que tienen el valor de asumirla.

    En tanto los demás, seguirán siendo una especie subhumana como individuos, pero muy útiles en su rol como masa, porque para los poderes dos cabezas no son mejor que una, más bien un millón son mejor para ellos que una, porque entre ese millón de cabezas se anulan y tienen menos capacidad de pensar que una sola cabeza.

  • Hipócrita

    hipocrita1.- El término hipócrita viene del griego hypokrites, que significa actor, pero si profundizamos más, esta palabra está compuesta del prefijo «hypo» (debajo de), y «Krynein» de donde se desprenden las palabras criticar y crisis), significa «alguien que critica por debajo»

    2.- La hipocresía, a diferencia de la mayoría de los antivalores, no se percibe al primer instante, porque paradójicamente el hipócrita trata de evitar que los demás lo reconozcan como tal. Se necesita una buena percepción para reconocer a una persona hipócrita o bien ser víctima de las hipocresías de dicha persona para darse cuenta que esta es hipócrita.

    3.- La gente hipócrita es gente insegura y acomplejada, porque tiene miedo a mostrarse como es y utiliza técnicas evasivas para sacar ventaja de las situaciones ante la incapacidad de aceptar su naturalidad y su condición.

    4.- La gente hipócrita a veces se esconde bajo la máscara de evitar hacer daño al otro (al evitar cualquier acto de sinceridad con sus semejantes), pero en realidad no solo le hace más daño del que cree, sino que en realidad no busca evitar hacer daño al otro, sino evitarse problemas a sí mismo. Por eso el hipócrita teme decirle alguna verdad a algún ser querido suyo, pero generalmente les cuenta dichas verdades a terceras personas con lo cual daña aún más la integridad de aquella persona.

    5.- La hipocresía es peor que la mentira (aunque claro, la hipocresía es una manera de mentir), porque una mentira puede ser accidental y la hipocresía es permanente y deliberada. El hipócrita jamás dejará de serlo hasta que haya resuelto sus conflictos emocionales, y hasta que haya aprendido que la relación con sus semejantes es de fraternidad y no es un pragmatismo utilitario donde se busca sacar el mejor beneficio de las demás personas.

    6.- El hipócrita no tiene honor y dignidad, al serlo rebaja su condición humana, porque pisotea su esencia a cambio de recibir beneficios superfluos; para él, los demás son una especie de objetos a utilizar para satisfacer sus necesidades. El hipócrita puede llegar a ser admirado mientras los demás no se den cuenta que su virtud es un disfraz, a partir de ahí, sera repudiado e ignorado por los demás, por simple instinto de supervivencia (no me junto con aquellas personas que me hacen daño)

    7.- El hipócrita finge tener mucho interés en tí, y a veces te puede llegar a hacer creer que su sentimiento es genuino, pero en cuanto esta persona por la cual finje interés pasa por un problema, el hipócrita se aleja. También lo hace cuando deja de serle útil.

    8.- Si una persona pierde posición social, económica, entra en un estado de sufrimiento (que pudiera romper con la imagen que se tenía de la persona), la gente que termina dando la espalda es la gente hipócrita, porque solo estuvo ahí por interés.

    9.- La gente hipócrita no solo es hipócrita para con los demás, tambien suelen serlo con ellos mismos. El hipócrita también se mentirá y se ocultará la verdad, se pisoteará a sí mismo al igual que como pisotea a los demás.

    10.- El hipócrita no tiene una escala de valores, pero es la persona que finge tenerla con más vahemencia. Un hipócrita se puede arropar en una religión sin ningún problema, aunque estos son los primeros que pasan a ser llamados «doble moral», es decir, tiene dos morales diferentes que entre sí se anulan y por lo tanto termina siendo una persona inmoral.

    11.- Ciertamente, todos los seres humanos alguna vez hemos cometido algún acto de hipocresía, pero la diferencia entre el que es hipócrita y el que no lo es, es que el primero hace de la hipocresía un estilo de vida, mientras que el segundo termina reconociendo su error y busca recomponerlo (aunque pueda volver a incidir, porque si alguien tropieza dos veces con la misma piedra es el ser humano)

    12.- Finalmente, la hipocresía es un antivalor subestimado, pero debería ser demasiado importante porque es la raiz de los otros antivalores más denostados, e incluso el hipócrita disfraza esos antivalores ocasionando que el que intime con el hipócrita se encuentre en un serio peligro sin saberlo.

  • La diferencia entre el querer y el tener que.

    Tanto Juan como Carlos quieren tener una relación de noviazgo con Sofía.

    Carlos dice: Yo anhelo tener una relación con Sofía, deseo con todas mis ganas que ella acepte andar conmigo.

    Juan dice: Yo tengo que andar con Sofía. Debo de conseguir que ella ande conmigo.

    ¿Se fijaron que a pesar de que ambos quieren lo mismo, hay una gran diferencia en la connotación de lo que están diciendo?. Carlos tiene una actitud propositiva y constructiva ante la situación, y Juan no. ¿Por qué razón?.

    Carlos está deseando, está anhelando algo. Si no lo logra obtener, se sentirá frustrado, se pondrá triste, se sentirá mal, pero nada más. Ante la frustración buscará otra alternativa, que podrá ser el buscar otra forma de conquistar a Sofía o bien, buscar otras mujeres entre las cuales pueda buscar a su mujer idonea. Como me dijo un terapeuta hace tiempo: la frustración es la que ha construído la civilización en la que vivimos.

    Juan por el contrario se está obligando a andar con Sofía, ve el hecho como una obligación. El se está diciendo por el contrario que «debe de andar con Sofía», es mandatorio hacerlo, es todo o nada ¿Que va a pasar si no logra obtener el resultado?: Se va no solo a sentir frustrado, sino que se va a sentir impotente de no haber alcanzado lo que se estaba obligando a alcanzar, se enojará consigo mismo, y terminará sintiéndose incapaz. Al sentirse incapaz, probablemente se resignará y dirá: –yo no soy capaz de conquistar a Sofía. Por lo tanto no buscará alternativas.

    A veces en la sociedad moderna se nos dice que tenemos que evitar el sufrimiento a toda costa y eso es un error. Porque lo único que crea el hedonismo es una baja tolerancia a la frustración. Y el hombre necesariamente tiene que «frustrarse» para avanzar. El hombre, al estar aprendiendo, está sometiéndose ante la prueba y el error, lo cual inevitablemente conducirá a la frustración, pero esta, bien canalizada hará que el hombre busque otra alternativa para lograr su objetivo. Por eso decía que la frustración es la que ha construído nuestra civilización.

    Este es un pequeño consejo que me dió hace tiempo un terapeuta y lo comparto con todos ustedes, seguramente les podrá ser útil en sus vidas.

  • Sobre los psicólogos y los psiquiatras.

    Existe mucha gente que cuando escucha la palabra psicólogo o psiquiatra rehuye y se dice -¿Que yo necesito un psicólogo, ni al caso?, los psicólogos no sirven, los psiquiatras solo son para personas que tienen problemas muy graves. Existen muchos mitos en torno a la psicología y a la psiquiatría, porque hay gente que ha pasado por ellos y no ha visto un cambio sustancial en sus vidas (claro que hay malos y buenos doctores), hay gente que cree que solo los débiles mentales necesitan un psicólogo (otro grave error) o se asusta al escuchar la palabra psiquiatra porque cree que no lo necesita (cuando en realidad las estadísticas dicen que en México hay millones de personas con transtornos no detectados).

    Yo he estado bajo el cuidado de algún psicólogo o psiquiatra a través de mi vida, porque padezco un trastorno de ansiedad generalizada (es decir, padezco más ansiedad que lo que debería padecer comúnmente) lo cual ha llegado a afectar en mi estado de ánimo. El problema lo tuve desde siempre pero me lo detectaron hasta hace poco. Fuí con un terapeuta (con el que sigo asistiendo porque me ha ayudado mucho) y actualmente voy con un psiquiatra con el cual afortunadamente he podido atenuar el trastorno que padezco.

    Que los psicólogos no sirven y son para débiles mentales.

    Existen personas que van con psicólogos y psicólogos y no logran solucionar sus problemas. Hay que dejar algo aquí en claro, la psicología no es un sustituto de la actitud y la fortaleza de la persona. Por el contrario, a veces se necesita valor para ir con el psicólogo, porque muchas veces ellos son los que te dicen las verdades en la cara que nadie se atreve a decirte. El psicólogo es un guía que te dirá auxiliando para saber que camino tomar en tu vida y te dirá si lo estás haciendo bien o mal, pero el que tiene que recorrer dicho camino es uno mismo, y si uno no tiene el caracter para recorrerlo por su cuenta, entonces de nada servirá estar llendo con psicólogos. El psicólogo con el que yo he estado me ha ayudado mucho porque me ha confrontado varias veces y me ha ayudado a enderezar el camino cuando he estado en aprietos, pero el que ha tenido que tener el valor de enderezarlo he sido yo mismo.

    Yo pienso que el psicólogo no es indispensable, pero recomendaría a quien pueda pagarlo que tuviera uno de cabecera y más aún que cuando alguien no sepa resolver sus problemas (porque a veces más que caracter, es cuestión de sabiduría) acuda con uno. Uno puede tener la fortaleza necesaria para resolver sus problemas, pero a veces no sabe por donde empezar, y es ahí donde el psicólogo puede ser una gran ayuda. Pero que siempre tome en cuenta que para que la «medicina funcione» se necesitará una actitud positiva y proactiva del paciente, y que esté dispuesto a resolver sus problemas. De lo contrario, el asistir con psicólogos no servirá de mucho.

    Que los psiquiatras son para locos.

    Es cierto que los dementes mentales necesitan psiquiatras, pero ellos solo son un pequeño sector de la gente que lo ocupa. Vivimos en un mundo competitivo donde todo se mueve muy rápido y es tan demandante que los trastornos psiquiátricos estan a la orden del día, sobre todos los relacionados con los trastornos de ansiedad. En Estados Unidos, el 17% de la población padece un trastorno de ansiedad, lo que quiere decir que 2 personas de cada 10 lo padecen, y los trastornos de ansiedad para ser curados necesitan ser tratados por un psiquiatra que proporcione una solución medicamentosa, dado que más que ser un problema psicológico, ya es un problema químico del cerebro (aunque también junto con el tratamiento psiquiátrico, en algunas ocasiones también se recomienda un psicólogo).

    Les comentaba que yo padezco de un trastorno de ansiedad generalizada y no creo que ninguna persona me perciba como un loco ni tengo actitudes raras para ser considerado como tal. Los trastornos de ansiedad son algo tan común en nuestros días, pero lamentablemente la mayor parte de los enfermos lo ignoran y nunca se tratan. También existen otros padecimientos como la depresión crónica, en donde la actitud ya no es suficiente para poder salir de ella, y por lo cual esas personas deben de ser tratadas. Una causa muy común de estas depresiones es la falta de litio en el cerebro.

    Es cierto que la influencia de nuestro entorno no es de lo más positivo para llevar una vida sana mentalmente. Pero por eso existen a la mano especialistas que nos pueden ayudar a poder afrontar dichos problemas de una manera más asertiva. Yo les recomiendo que en caso de que tengan ganas de salir adelante pero no sepan como resolver sus problemas acudan a ellos. Pero recuerden, sin fortaleza ni actitud, ni el mejor remedio les será útil.