Masas mexicanas maleables, manipulables, al gusto

27 marzo 2012

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manipulacion masivaMe sorprende, bueno, en realidad no tanto; más bien se me hace indignante y siento coraje con ambas partes, tanto con los manipuladores como con quien se deja manipular, pero pareciera que a las masas uno las puede dirigir a donde uno quiera. Claro, se necesita su trabajo, no las puedes soltar demasiado ni las puedes ahorcar, tienes que encontrar el punto medio para que dichas masas sean dóciles, piensen y actúen como deseas; y de esta forma sin que ellas se den cuenta, terminen siendo como tus siervos, obedezcan y trabajen para ti, mientras los integrantes de las masas se asumen como independientes y autónomas (aunque algunos de ellos no conocen estos conceptos) cuando no lo son.

Traigo a colación dos casos: AMLO 2006 y Enrique Peña Nieto 2012. Una mayoría relativa (pero suficiente para que cambiaran el resultado en las urnas) fue convencida de que López Obrador era un “Peligro para México”. Todo esto fue hecho en base a suposiciones. Si AMLO en su gestión en el DF mostró alguno que otro rasgo autoritario, entonces es Hugo Chávez, si AMLO se pronunciaba en contra de la oligarquía AKA empresarios honestos y motor de desarrollo del país (aunque sabemos que los que sostienen a México son las pequeñas y medianas empresas), entonces era Hugo Chávez o Fidel Castro. Como algunas de sus propuestas tenían tintes populistas, entonces también era Hugo Chávez (aunque varias de esas medidas asistenciales terminaron siendo copiadas parcialmente por el PAN, como el Seguro Popular), e incluso también se usó una que otra mentirilla para ponerle la cereza al pastel, como el hecho de que AMLO había endeudado el DF, que si, cargaba una fuerte deuda, pero así estaba cuando llegó, y la dejó casi igual cuando se fue (es decir, la variación de la deuda fue mínima), ese dato lo pueden consultar en el INEGI o solicitarlo al IFAI.

La gente se espantó y la sociedad se polarizó, claro, AMLO cayó en el juego de una forma poca inteligente y contribuyó a radicalizar más las cosas, pero quedó en eso, en un político nocivo para el país, que si, tiene bastantes defectos, pero que entre ellos no se encuentran (hasta lo que sabemos) la corrupción, y la falta de integridad. Todavía a 6 años, existe gente que le tiene miedo a pesar de que en el 2012 es muy difícil que gane. Todo el bombardeo mediático hizo que la gente pensara como querían que pensara, como si hubieran sido programados para ello. Cierto que algunos de nosotros no simpatizamos mucho con López Obrador (al menos yo no lo hago con ninguno de los 4 candidatos), pero lo hacemos por convicciones propias y no por el efecto de la manipulación mediática.

Tomamos ahora a Enrique Peña Nieto, si hiciéramos una campaña sucia, no tendríamos que basarnos en suposiciones o “pronósticos de lo que podría pasar”, simplemente tendríamos que apelar a los hechos para poder convencer a al gente del peligro que podría representar el mexiquense; basta con hojear sus resultados en el gobierno, basta con ver la estela de corrupción que ha dejado y ver quienes integran su círculo cercano. Como detalles minoritarios y menos trascendentes podríamos incluir los incidentes de la FIL, el asunto de su hija y la prole y otros más. ¿Qué pasa con Peña Nieto?, que va en un todavía cómodo primer lugar. Es cierto que ha perdido algo de ventaja, y eso es debido a un sector minoritario de la población que está menormente expuesta a la “mass media” y se informa por otros medios como Internet; pero sigue ahí arriba. Si hubieran decidido hacer una campaña en contra de Peña Nieto como en el 2006 con AMLO, seguramente no solo hubiera perdido las elecciones, sino que quedaría relegado hasta el tercer lugar. Pero la campaña mediática juega a su favor, se presenta como un galán de telenovela aprovechando la forma en que un importante sector de la población se siente identificado con los personajes telenoveleros y automáticamente le dan su voto.

Es muy fácil cambiar la percepción de la gente, y de esa forma es fácil llevarla a donde la deseén llevar. Tal vez por eso a la gente que ostenta el poder no le molestó tanto la cacareada transición democrática, porque incluso en este escenario, donde la democracia se limita a tener más de un partido en el congreso, votar cada 3 años y que un sector minoritario pueda expresarse libremente, para ser escuchado solamente por ese sector minoritario; esta gente puede estar tranquila porque el poder no se le va a ir de las manos. Los mecanismos de control ya no son tan brutos y despiadados (represiones violentas, asesinatos), más bien son sutiles y en lugar de usar la fuerza utilizan la psique de las personas. Este corporativismo político y empresarial puede sobrevivir en un estado llamado democrático (aunque habría que ver si se aplica bien el término). En un estado democrático se asume que las personas son libres, pero la mayoría no lo son. Dirán que no estamos presos ni que estamos rodeados por mercenarios apuntándonos a la cabeza, pero incluso así, en un estado frankliano se puede ser libre donde a pesar de vivir en un campo de concentración nazi, Victor Frankl nunca perdió la libertad de pensamiento. Acá en México la libertad de pensamiento existe para unos pocos a pesar de no estar bajo los barrotes de una prisión o con una pistola en la sien, y solo la ejercen aquellos que tienen el valor de asumirla.

En tanto los demás, seguirán siendo una especie subhumana como individuos, pero muy útiles en su rol como masa, porque para los poderes dos cabezas no son mejor que una, más bien un millón son mejor para ellos que una, porque entre ese millón de cabezas se anulan y tienen menos capacidad de pensar que una sola cabeza.

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