Etiqueta: Marcelo Ebrard

  • Marcelo Ebrard y el PRD fracturado

    Marcelo Ebrard y el PRD fracturado

    Ayer me invitaron a una plática de Marcelo Ebrard en Guadalajara. Vino a promocionar su Movimiento Progresista (yo creí que se trataba más bien de una plática de los temas actuales o algo así) y naturalmente vinieron algunas personas del PRD tanto de Jalisco como de México.

    Marcelo Ebrard y el PRD fracturado

     

    Ebrard fue el principal orador, aunque hablaron tres personas más, dos pertenecientes al PRD Jalisco, y un bejaranista de la corriente Izquierda Democrática Nacional (IDN). Lo primero que dijeron fue que el PRD había tocado fondo, estaba fracturado, y necesitaban unirse en un proyecto en común para crecer. Pero sólo bastó una plática abierta al público para exponer las múltiples fracturas que tiene ese partido.

    Yo vi como tres PRD distintos, y eso que no faltan más, faltaba la representación de los «Chuchos». A pesar de dar un mensaje de unidad, se veían las rotundas diferencias entre cada corriente, e incluso algunas indirectas. El PRD Jalisco, por ejemplo, está secuestrado por Raúl Padilla e incluso es cercano al PRI. Por esa razón, el ex candidato Enrique Alfaro (al cual criticaron duro los de esa corriente en la plática)  decidió no postularse por el PRD y tomó a Movimiento Ciudadano como su «carro».

    La alternativa de Marcelo Ebrard es la que me parece más sensata. Naturalmente no es de esperarse una conversación profunda en una plática en la cual se invita a personas a formar parte de su movimiento. Aunque será menos frívola que otras, tomando en cuenta que su target (al menos en esta plática) fueron los jóvenes con estudios y en general gente de clase media a los que está «invitando» a ser agentes activos, que no es lo mismo que platicar señoras a cuales les dieron su torta para asistir a un mitín.

    Su proyecto está orientado al tejido social (aunque nunca lo mencionó por su nombre), a la creación de comunidad, y gran parte de éste lo basa en su exitosa experiencia en el Distrito Federal, el cual le dio un puesto relativo a ciudades seguras en la ONU. Él mismo ha aceptado buscar contender al 2018, su proyecto es interesante, pero si le pongo un pero, es que parece que está orientado a gobernar ciudades, y a lo que él quiere aspirar es a gobernar un país.

    La fractura del PRD es un fuerte problema, al grado en que basta asistir una plática que apenas excede la hora para percatarse de las profundas diferencias que hay dentro del partido de izquierda (y luego tendremos que tomar en cuenta a las izquierdas no perredistas como MC, PT y MORENA) Si Ebrard quiere aspirar a una candidatura presidencial, tendrá que sortear muchísimos obstáculos. Ciertamente muchos le reconocen su trabajo en el DF. Pero estamos en un México donde todavía son más exitosos los líderes mesiánicos y los políticos sacados de una telenovela. Por lo cual su persona no será lo suficiente y necesitará un partido lo suficientemente fuerte que lo respalde, de lo contrario será difícil.

    Aquí les dejo parte de la práctica que grabé. Si querían saber como está la relación con AMLO, vean el minuto 3.

  • Ebrard 2018

    Ebrard 2018

    México necesita de una izquierda moderna, progresista, representada por un estadista. Marcelo Ebrard con sus defectos y sus virtudes creo que es el más capaz para comandarla. En un momento donde varios sectores políticos están en crisis, ha llegado el momento de darle oportunidad a esta izquierda.

    Ebrard 2018

    Fue algo extraño, hasta hace algunos años (principios del año 2000) no me gustaba mucho viajar al DF, no me gustaba estar en la ciudad. Pero hubo un momento en que esto empezó a cambiar, que comenzó a ser una ciudad más agradable con todo y los problemas de tráfico. La seguridad fue el tema que más me impresionó. En estos últimos años viajé constantemente a la capital, algo así como una vez al año. De pronto empecé a notar que la gente se notaba más tranquila, relajada (antes la sentía muy a la defensiva), me sentía más seguro en las calles de la ciudad. Y quise averiguar si era me imaginación así que le pregunté a un taxista que me llevó del Foro Sol al hostal donde me había hospedado. Este me comentó que la ciudad era mucho más segura que antes, que el gobierno del DF había tenido mucho que ver, pero también la participación ciudadana y el involucramiento de la gente había ayudado a bajar los niveles de seguridad. Pensé que igual el taxista hablaba muy bien del gobierno, por naturales razones.

    Después le pregunté a unos amigos capitalinos y me comentaron que la seguridad había mejorado. Luego, en Internet encontré que Marcelo Ebrard había sido muy reconocido por este tema, hasta el punto en que el puesto que le dieron en la ONU, se lo dieron precisamente por su destacable mejoramiento de la seguridad en la capital. Claro que no es un oasis, todavía tiene problemas, y con esto no quiero invitar a la gente a ir a caminar a la Buenos Aires por la noche. Pero es notorio porque antes el DF era la capital más insegura del país, y ahora entre que se ha vuelto más segura y otras se han vuelto más inseguras por el tema del narco, la capital ya ni siquiera figura en las listas.

    Ebrard es un claro ejemplo de estadista. Claro, no comparto todas sus ideas, sobre todo las relacionadas con el aborto. Cierto que durante su gestión no todo fue perfecto, como las supervías que implicaron un atentado contra la naturaleza y que generó el repudio de los vecinos. Pero al final del día su trabajo en el Distrito Federal fue lo suficientemente destacable para haber sido nombrado el mejor alcalde del mundo. Si algo me ha llamado la atención de Marcelo Ebrard, es el fuerte involucramiento que tiene con todas las políticas públicas realizadas en el DF. Mientras en el Estado de México (esto lo vi en Atizapán), cuando tapan un bache, colocan como 20 lonas publicitarias con el slogan de «Compromiso en el Estado de México» y «Peña Nieto te cumple» al más puro estilo viejo PRI. En el DF Marcelo Ebrard explica con lujo de detalle, como se realizará cierta política pública, desde un programa social, una obra vial.  Marcelo Ebrard a veces parece incluso involucrarse en temas que otros políticos delegarían.

    Muchos critican a Marcelo Ebrard de ser snob (por ser de clase media-alta) y decirse de izquierda. A menos que se trate de un comunista radical, no veo el problema. Ni siquiera en que un empresario, o una persona bien acomodada pueda ser de izquierda, porque tiene que ver más con una convicción que con una posición económica o social, porque vaya, entonces todos los que se dicen de izquierda tendrían que vivir en las cavernas. Otros claro, dicen que no es de izquierda porque estar dentro de una izquierda moderada para ellos es ser de derecha.

    Creo yo, Marcelo Ebrard es alguien con mayor preparación política que la mayoría de esos que dicen gobernarnos. Es un hombre pragmático en el buen sentido de la palabra (ese pragmatismo cuyo fin es el mejoramiento de la sociedad que del poder), sabe negociar, trabajar junto con sus opositores con el fin de beneficiar a su entidad gobernada (así lo hizo con Peña Nieto tomando en cuenta que las políticas públicas implementadas en el Estado de México, específicamente en el área conurbada, afecta al Distrito Federal y viceversa). Marcelo Ebrard mostró su profundo desacuerdo con el fallo del TEPJF en las elecciones, pero sabía que en su posición, lo más prudente no era  desconocer al «Presidente Electo» durante 6 años (reconocer su posición no implica de ninguna manera, reconocer su triunfo legal y legítimo). Tomó una decisión prudente donde los panistas primero critican y luego se arrastran ante el «Presidente Electo», o los obradoristas que lo desconocen a un grado en que no cabe ningún margen de negociación. Tal vez para grupos sociales como los del #YoSoy132, lo más prudente sea insistir en que las elecciones fueron fraudulentas. Pero muchas veces los políticos tienen más margen de maniobra usando el poder que les confiere su puesto para buscar mejoras, que el simple desconocimiento de una «figura pública» (entre comillas porque a Peña Nieto le queda grande ese nombre).

    Espero de corazón que en el 2018 veamos a izquierdistas como a Marcelo Ebrard, a Mancera o De La Fuente. Creo que la izquierda se tiene que renovar,  y ahora más porque ya tienen «menos compromisos».

  • Del caudillismo al racionalismo, por una nueva izquierda

    Del caudillismo al racionalismo, por una nueva izquierda

    Del caudillismo al racionalismo, por una nueva izquierdaSeguramente López Obrador pasará a estar en los libros de historia décadas después a pesar de no haber llegado a la presidencia, generalmente la historia es benevolente con los luchadores sociales. También será benevolente porque al no estar presente, ya no existiría ese miedo que genera en algunos, y al no existir dicho miedo, la gente abordará su figura de otra forma (no toda la población claro). Pongo un ejemplo, Emiliano Zapata. La historia lo ha juzgado positivamente, a un punto en que ha inspirado movimientos contemporaneos (el EZLN), si le preguntas a la mayoría de la gente sobre Zapata, te dará una respuesta positiva de él. Pero si lo traes a la actualidad y lo haces candidato, seguramente será aplastado por los medios, los empresarios, algunos intelectuales; más porque Zapata es un hombre de armas tomar.

    Pero independientemente de este beneficio que recibirá López Obrador de la historia, no significa que sea el político que deba tener México. Naturalmente tiene un historial de luchador social, pero el mundo no se cambia con buenas intenciones, y menos cuando un personaje se aclama una superioridad moral la cual es difícil de sustentar. Ciertamente AMLO es menos corrupto que el político promedio, pero tampoco es una persona totalmente limpia, ciertamente tiene el mejor diagnóstico de los problemas del país, pero su receta es malita, y a veces también peca de incongruente, sobre todo con su relación con Carlos Slim. Ciertamente tiene una vocación para mejorar al país, pero al no controlar dichos impulsos y al dejarse llevar por ellos, se transforma en una megalomanía, que deja rastros caudillistas y redentoristas. Y esto podría resultar contraproducente, porque a la hora de querer «cambiar las cosas» podría caer en la necedad de querer cambiarlas a su manera.

    Los cambios no siempre son benéficos (aunque sean bien intencionados), por lo cual es importante tener líderes capaces que tengan dominio de sí mismos, y donde predomine el uso de la razón. Al haber un cambio, se configura una nueva estructura (no necesariamente se deshace de la anterior, donde se debería procurar conservar las cosas buenas) y para que esta estructura crezca sanamente, se necesita mucha inteligencia y prudencia, si no la hay, crecerá viciada y de esta forma el «cambio» habrá sido en vano. Es aquí donde me pregunto si López Obrador tendría la capacidad de liderar un cambio y aquí es donde tengo mis reservas. Precisamente por ese espíritu caudillista que emana. Que aclaro, no significa que en automático las cosas saldrían mal, podrían salir bien o mal (y dependería de él), podría sorprendernos y convertirse en el Humala, en el Miterrand mexicano (algunos de ellos fueron considerados caudillos y al llegar al poder fueron más pragmáticos), o por el otro lado, podría poner en jaque al país, este riesgo es el que muchos mexicanos no quieren asumir (yo voté por él, porque prefiero el riesgo a la seguridad de que con Peña nos irá mal).

    Pero creo que las izquierdas deben de dar el paso al racionalismo, de la figura predominante donde existe un líder y luego lo demás, a un estadista, alguien que logre cambiar las cosas de una forma efectiva y acertada, y creo ver a un Ebrard o un Mancera en esa necesaria posición. No es que el liderazgo no deba existir, por el contrario, pero este no debe de llegar de un redentorismo donde «el líder hará todo, el líder es el que tiene toda la autoridad moral». Se necesita más bien gente capaz, que gente que despierte emociones. Aunque en una sociedad racional y preparada un político capaz por consecuencia debería despertar emociones. Claro está que muchas de las políticas de AMLO son consideradas populistas, y en realidad no lo son tanto, un claro ejemplo lo vemos en el Presidente de Francia François Hollande,

    Esta diferencia que comento la noto entre López Obrador y el también izquierdista Enrique Alfaro, ex candidato a Gobernador por el Estado de Jalisco. Los dos impugnaron las elecciones y buscan la anulación de la elección (y con razón). Los dos generan esperanza en la sociedad, pero a Alfaro se le ve como un estadista moderado, y a AMLO como estadista más o menos y moderado no. Esto se nota en el discurso de cada uno, a pesar de que buscan el mismo objetivo. Alfaro es un líder, más no es un redentor.

    La izquierda deberá hacer esta transición, más que cada vez aparecen políticos interesantes que en un futuro podrían liderar al país. Por esto, creo que el PRD deberá apostar por sangre nueva. Todos los partidos de izquierda en el mundo ahora considerados moderados han dado este tipo de transición, el PRD tiene que dar en este caso una transición de una izquierda dura (más bien revolucionaria y con aroma a viejo PRI) a una izquierda moderna, que digo, acá en México por más moderna que sea, creo que algunos la querrán ver como peligrosa, porque digo, si un candidato propone políticas como el francés Hollande, seguramente será visto como no sé, dictador venezolano.

  • Isabel Miranda de Wallace. El hueso ciudadano

    Isabel Miranda de WallaceA Isabel Miranda de Wallace le tenía mucho respeto como activista ciudadana, y ciertamente a veces es sano que activistas ingresen a la política mientras sean lo suficientemente fuertes para mantener sus ideales y servirse de dicha política para buscarlos. Activistas sociales en el mundo político hay realmente pocos por dos situaciones, en México no existen muchos activistas sociales y por su naturaleza activa muchas veces o no los quieren, y cuando los quieren lo hacen porque ven que por su perfil los pueden absorber (de esos activistas que no tienen ideales tan sólidos) y de esta forma dejen de ser incómodos para el gobierno; los consienten, los tienen bien mimados, les dan puestos bien remunerados a cambio de que no estorben.

    Lo de las candidaturas ciudadanas fue una buena idea, y a esta altura sigo pensando en que lo es (aunque tampoco es una garantía); cierto que los candidatos ciudadanos no tienen ese bagaje político que los tradicionales (lo que se traduce en menos experiencia), pero si tienen ideas más frescas y en su mayoría, ideas más firmes. Pero el caso de Isabel Miranda de Wallace es un ejemplo de lo que no se debe de hacer, y es que parece que ha perdido todas las ventajas que le suponía ser candidata ciudadana pero ha mantenido todas las desventajas que ello implica, y lo peor de todo, que en tan solo unos meses ya se aprendió todas las mañas políticas y está muy, pero muy lejos de llamarse candidata independiente, más cuando ha abrazado por completo al PAN (partido que la postuló), aunque ella dice (y nunca lo hemos visto) que también ha criticado al panismo. Se supone que en el caso de los candidatos ciudadanos, si bien son candidatos postulados por un partido, estos son independientes y el partido es el que se adapta a las ideas del candidato y no viceversa. Un buen ejemplo es Enrique Alfaro, candidato a la gobernatura de Jalisco por Movimiento Ciudadano, quien a pesar de estar postulado por Movimiento Ciudadano, el partido es el que se adapta a las ideas que el tiene.

    Miranda de Wallace al momento de ser postulada, lo primero que hizo fue arremeter contra el PRD, defender a capa y espada la «Guerra de Calderón» y a Genaro García Luna, como muchos panistas afiliados ni siquiera lo hacen. En el asunto del PRD se equivocó y no es que esté mal que arremeta contra la oposición, el problema es que lo hace como si estuviera representando a un partido político y defendiendo sus intereses. Un ejemplo son las críticas a la inseguridad del DF. Es cierto que podemos encontrar bemoles en la administración de Marcelo Ebrard, pero no me dejarán mentir que de varios años a la fecha la inseguridad se ha reducido. Y esto aunado a los problemas que viven ciudades como Ciudad Juárez, Acapulco o Monterrey, hace que la capital ya no sea considerada como una de las ciudades más inseguras del país. Cierto que hacen falta muchas cosas que mejorar, pero Isabel Miranda parece que en lugar de proponer mejoras para que la reducción de la inseguridad se acelere, hace un hábito criticar a Marcelo Ebrard en el tema de la seguridad. Y por alguna razón el procurador de la capital Miguel Angel Mancera, está arrasando en las encuestas a Jefe de Gobierno cuando Isabel Miranda con todo su loable esfuerzo que hizo como ciudadana terminó rezagada en el tercer lugar sin posibilidad de ganar.

    Pudo haber criticado al gobierno del DF en otras cuestiones, como por ejemplo la corrupción e intereses que existe con los taxistas o el comercio ambulante (del cual el PRD se ha beneficiado electoralmente), pero tal vez pensando que su bandera debería ser la inseguridad porque como ciudadana buscó combatir el secuestro, sería buena idea utilizar ese flanco, pero lo hizo mal, sobre todo porque no reconoce los avances que ha habido y suena a que quiere romper lo ya construido para levantar algo nuevo, en vez de dar continuidad e incluso mejorar lo que está haciendo el gobierno actual. Wallace también se muestra despectiva con la gente menos afortunada y eso la desacredita más que como política, como lo que presume ser: «Ciudadana». Afirmó que el PRD ha hecho de Iztapalapa su bastión (es decir, que ahí tiene su voto duro) porque el 24% de esa delegación es analfabeta. Cierto que el voto del PRD está en cierta medida en las clases vulnerables y por ende Iztapalapa es su bastión principal (partido que no tenga esas prácticas que arroje la primera piedra); pero el analfabetismo en Iztapalapa es del 6%. Tácitamente afirma que la gente de Iztapalapa es ignorante y por eso votan al PRD, una actitud bastante clasista y despectiva.

    Cierto que el mundo político es muy diferente al mundo de las asociaciones civiles, pero el adaptarte no implica jugar a ser uno de ellos con todo lo que conlleva; se me hace increíble el cambio que ha dado esta señora. Porque en solo unos pocos meses aprendió a buscar hueso y de forma cínica, con solo decirles que el PAN otorgó candidatura al sobrino de Wallace como diputada plurinominal (lo cual es una burla porque las candidaturas ciudadanas fueron logradas por el empuje de los anulistas del 2009 y que también pedían la desaparición de los plurinominales). Me pregunto ¿eso es ser un candidato ciudadano?. Lo peor de todo es que no solo tiene cantada la derrota en las elecciones a Jefe de Gobierno del DF, sino que también su reputación como activista la tiene perdida, ¿cómo volverá a las trincheras de la ciudadanía después del comportamiento típico «político tradicionalista»? ¿Con que cara?

     

  • Andrés Manuel

    ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADORCuando se comenzaba a delinear quiénes serían los o las candidatas que competirían por la Presidencia de la República, yo estaba esperanzada en que Marcelo Ebrard Casaubón quedara como favorito para el PRD. Sin ser perfecto, me gustaba el trabajo que había realizado en el Distrito Federal; me agradaba su respeto por los derechos humanos, su lucha por la inclusión, la defensa al Estado laico, el reconocimiento por que el trabajo doméstico de las mujeres sea considerado como trabajo y deba ser remunerado, su apoyo a los medios de transporte alternativos, etcétera.

    Su gobierno se caracterizó por ser de vanguardia, y las leyes que pasaron durante su mandato probaban un entendimiento real del concepto constitucional de igualdad, no uno fingido o de segunda, como lo era la Ley de Sociedades de Convivencia antes de que se aprobara el matrimonio homosexual.

    Realmente me gustaba Ebrard. Hasta me gustó, no sin cierto pesar, cómo acató el resultado de la encuesta que señalaba como favorito a su antecesor en la Jefatura de Gobierno del DF, y se hizo a un lado, respetando la preferencia mayoritaria para Andrés Manuel López Obrador.

    Fue un revés para mí el saber que Andrés Manuel había sido el ungido como candidato del PRD, y que Marcelo se quedaba al margen, ya que de esa forma me quedaba sin favorito o favorita alguna para acudir a las urnas en julio próximo.

    No me agradaba lo que el PAN estaba haciendo en el país, no sólo en el aspecto del combate a la violencia, cuya necesidad es discutible, sino la forma en cómo, ideológicamente, estaba regresando a México al siglo XIX. Tampoco me gustaba el PRI, no por su pasado, sino por su presente, por la traición que sus integrantes habían estado cometiendo a su propia historia partidista, olvidando su característico centro para dar un contundente paso hacia la derecha; por las historias de corrupción y cacicazgo; por la condonación que han hecho de sus gobernantes cuestionados, tan sólo por no dañar la imagen del tricolor.

    Por eso me habría agradado que nominaran a Ebrard, porque así hubiera podido apoyar a algún candidato por convicción, y no por eliminación, como lo haré en esta ocasión para no ceder mi voto a la cargada de ningún partido. ¿Pero qué nos ofrece el PRD? AMLO se presenta nuevamente como el candidato de la izquierda, pero no llega con la fuerza, ni el impulso de hace 6 años, donde una inercia parecía catapultarlo naturalmente desde la Jefatura del DF hasta la Presidencia de la República; en esta ocasión llega debilitado.

    Para quienes recordamos el clima electoral de 2006, no nos es fácil digerir a este nuevo Andrés Manuel, quien intenta revertir los derroches agresivos del pasado que ahuyentaron a la clase empresarial del país, con un discurso de amor y tolerancia que todavía no suena creíble. Su irrespetuoso “cállate, chachalaca” dirigido al entonces presidente Vicente Fox, y la campaña de miedo que le montó el PAN, con el slogan “López Obrador es un peligro para México”, aún resuenan en la memoria popular, lo que hace que nos preguntemos: ¿Quién es este hombre que hoy vuelve a pretender la máxima magistratura del país? ¿El aprendiz de dictador enfermo de poder, o el idealista amoroso convencido de tener los elementos para redirigir el rumbo de México? No son las respuestas el problema, sino el que las preguntas existan.

    Por otro lado, es de reconocer el equipo que Andrés López ha armado, los nombres que ha sabido poner a su lado en su propuesta para su gabinete en caso de resultar ganador: Marcelo Ebrard como secretario de Gobernación, Juan Ramón de la Fuente en Educación Pública, Elena Poniatowska para la Secretaría de Cultura y Genaro Góngora Pimentel en la Consejería Jurídica de la Presidencia, tan sólo por mencionar algunos. La importancia del éxito de cualquier gobierno no reside solamente en su cabeza, sino en el cuerpo que lo conforma, y en este caso López Obrador ha sabido armar un buen equipo, aunque me habría gustado que en el mismo se contemplara la equidad de género.

    Como dije anteriormente, ningún candidato o candidata me convencen aún, faltará ver cómo se desarrollen una vez que comiencen formalmente las campañas, pero el PRD, aun cuando viene como tercero en las encuestas, tiene la ventaja de no haber estado anteriormente en el poder, lo que le permite fungir como una verdadera oposición, y establecer una crítica más creíble, además de ser el único partido que, en los hechos, todavía se mantiene en la izquierda.

    Como una mexicana preocupada por el destino de mi país, siento la responsabilidad de no dejarme llevar por prejuicios y hacer un análisis crítico, pero objetivo, que me dirija a la mejor decisión según las cartas que me presenten, lo que, por el momento, me lleva a observar de cerca el desempeño de Andrés Manuel. Veremos qué pasa una vez que se inicien las campañas.

  • Ganó López Obrador, perdió la izquierda y perdió México

    A veces no se si lo que la mayoría de la gente quiere es lo más bueno para la sociedad. En sí la forma en que eligió la izquierda al candidato fue respetable, porque  le preguntaron a la gente a quien quería y no eligieron al candidato por caprichos o dedazo, era lo mejor para una izquierda fracturada A Priori, pero el resultado es malísimo, porque con esto se condena la izquierda a perder en las elecciones del 2012 y le abren el camino a Enrique Peña Nieto.

    También fue respetable la postura que tomó Marcelo Ebrard, quien tristemente nos mostró que podría haber sido un candidato decente para el 2012. La inminente terna para el 2012 dice que el PRI va con Peña Nieto, el PAN con Vázquez Mota y el PRD con López Obrador. Creo que desde hace mucho tiempo, los electores no habíamos tenido una oferta tan pobre. Los dos hombres son populistas, cada uno a su manera, y a mi juicio, los dos representan un retroceso al pasado. Vazquez Mota, la mujer, marca el continuismo de una mediocre presidencia de Felipe Calderón que no ha dejado al país con buenos resultados.

    Marcelo Ebrard, como bien mencionó Enrique Krauze, es el único que podía representar a esa izquierda progresista que necesitaba México, alguien que se acercara un poco aunque sea, al modelo de Lula. Se puede no estar de acuerdo en el en algunas cosas, y tal vez su gestión en el D.F. no ha sido como para calificarla de excelente. Pero si mostraba una diferencia con respecto a los otros candidatos y tenía ideas progresistas de una izquierda moderna, y no de una izquierda que se quedó atorada en los preceptos de la revolución.

    También, el que López Obrador se presente como candidato, es una buena noticia para Peña Nieto. López Obrador en la actualidad, si, es más popular que Marcelo Ebrard. Pero de ahí ya no puede avanzar más, porque su popularidad está basada en el voto duro y los que no son parte de este son opositores a López Obrador. El Peje sería incapaz de arrebatarle voto útil a Enrique Peña Nieto. En cambio Marcelo Ebrard como candidato (el cual también es menos conocido que AMLO, hay que aclararlo), hubiera podido hacer una gran campaña, atraer muchos votos útiles (que al parecer era más popular que Vázquez Mota) y tener parte del voto duro de López Obrador, en el caso de que este lo hubiera apoyado como habían quedado (aunque existía alguna posibilidad de que Obrador por necio rompiera el pacto y decidiera ir por el PT y Movimiento Ciudadano fracturando más la izquierda). El caso del 2006 de Calderón (el cual era un desconocido) y que le arrebató prácticamente toda la ventaja a AMLO me dice que tampoco era imposible pensar que Ebrard pudiera hacer lo mismo con Peña Nieto (aunque de todos modos se antojaba difícil).

    Ahora el candidato a vencer es Enrique Peña Nieto. Pero a diferencia de lo sucedido con López Obrador en el 2006, el tendrá a los poderes fácticos de su lado. Será más difícil para el PAN o el PRD hacer una campaña de desprestigio, además de que la ciudadanía ya está cansada de ese tipo de campañas, como lo vimos en el 2009.

    El futuro político de México se ve muy oscuro. Y pensar que Felipe Calderón le va a tocar a desempeñar uno de los dos vergonzosos papeles: 1.-Regresarle la presidencia al PRI, como un símbolo de derrota y muestra de que no pudo (el más probable, por mucho) o bien, 2.- entregarle la envestidura presidencial a su némesis, al personaje antagónico que le recriminó un fraude y lo llamó espurio.

  • Entre Marcelo Ebrard y Josefina Vazquez Mota

    La verdad que las opciones de valor que tenemos los mexicanos rumbo al 2012 para votar son pocas. Los perfiles democráticos escasean y los autoritarios, los que quieren el regreso pasado abundan (tal vez no en cantidad de candidatos, pero si de peso político), me he puesto a meditar entre las opciones que tenemos los mexicanos para elegir, y realmente yo solo veo a dos políticos que puedan llegar a hacer algo por México. No se me hacen unos políticos ejemplares o unas grandes promesas, pero como dicen por ahí, en el planeta de los ciegos el tuerto es el rey. Esas dos opciones son Marcelo Ebrard y Josefina Vazquez Mota, si, son muy diferentes entre si, uno es de izquierda y otro es derecha, pero veo convicción democrática en ellos, cosa que no veo en los demás.

    Vamos a empezar con Marcelo Ebrard, en algunos temas sociales como el aborto o la adopción de parejas gay no estaré muy de acuerdo con él, pero creo que no ha hecho las cosas mal en el DF. A pesar que que todavía hay mucha inseguridad en la capital, ha logrado borrarlo del mapa de inseguridad actual. Ahora cuando hablamos de inseguridad nos referimos a Chihuahua, a Nuevo León, a Tamaulipas o a Michoacán. No tanto porque el DF ya sea una ciudad segura, sino porque no se ha permitido que la capital sea invadida por los cárteles, y eso es de agradecer al Jefe de Gobierno. Ha implementado programas sociales y de asistencia que de seguro han ayudado a que muchas personas no terminen lléndose por el camino del narco. Otra cosa que veo positiva en él, es que a pesar de no reconocer el triunfo electoral de Felipe Calderón, no busca ponerle el pie en el camino, de hecho defiende (parcialmente) su lucha contra el narcotráfico, pero dice que falta modificar esa estrategia para que sea efectiva. Hace poco saludó al Presidente de mano, lo cual se me hace positivo (y que yo se que también tiene que ver con el dar una buena imagen a la sociedad), porque de esta forma está dispuesto a negociar y no quedarse encerrando dándole la contra al Presidente, sea bueno o malo lo que haga. Me gusta su postura socialista pero que no está cerrada tampoco al mercado ni a la iniciativa empresarial.

    Seguimos con Josefina Vazquez Mota. Precandidata del PAN. Muchos me dirán que Santiago Creel es buena opción, pero ya mostró en su ocasión ser una persona corrupta (véase el asunto de los casinos y Televisa) o Cordero (el cual se me hace muy gris y no tiene la personalidad para ser presidente). ¿Por qué Vazquez Mota?. Ella es de derecha, y en eso tal vez yo difiero con ella, porque yo estoy un tanto cargado a la izquierda. Pero hay cosas que me hablan bien de ella. Ella fue jefa de campaña de Felipe Calderón, pero fue destituída al oponerse a la guerra sucia («Peligro para México») lo que me habla bien de su ética, a diferencia de muchos panistas que basan en la descalificación, la forma de hacer política. También se opuso tajantemente a Elba Esther Gordillo cuando fue Secretaria de Educación. Lo que nos dice que si llega al poder, seguramente la educación básica mejorará al disminuír la influencia del SNTE. Ella tendrá la oportunidad para acabar con ese sindicato. Además es una mujer que muestra sensibilidad, esto lo digo porque hay mujeres gobernantes que han sido más duras e injustas que los hombres como Margaret Tatcher, pero ella creo que si puede mostrar más corazón por aquellos que no tienen. Ella dice que continuará la guerra con el narcotráfico lo que A priori me preocupa un poco (el que lo vaya a seguir en la misma linea), pero creo que es una persona más abierta al debate y a las otras ideas que Felipe Calderón (que según sus colaboradores más cercanos, tiene rasgos autoritarios), lo cual pudiera hacerla convencer de que se necesita un replanteamiento en la estrategia.

    Tal vez no son los políticos perfectos, pero a ninguno de los dos se les ha comprobado casos graves de corrupción ni nada por el estilo. Hay cosas que si, que no me gustan de ellos. Pero creo que si los comparamos con Enrique Peña Nieto, AMLO, o Manlio Fabio Beltrones, son opciones mejores y no representan un peligro para el quehacer democrático en México. La duda es si ellos tendrán la capacidad de hacer lo que falta, la reforma fiscal (donde se tiene que obligar a los ricos a pagar), la laboral, la energética, acabar con los monopolios públicos y privados.

    Otra cosa, yo creo que el cambio en México, si es que lo queremos, se va a gestar desde la población, desde las organizaciones civiles y grupos de presión. Para eso necesitamos un ambiente democrático, y no un gobierno represor o un papá gobierno. Y yo creo que solo ellos dos cumplen con el perfil para poder lograr ese ambiente.

     

  • El saludo letal de Marcelo Ebrard

    Un día, a Marcelo Ebrard se le ocurre saludar de mano a Felipe Calderón. El Jefe de Gobierno de la Ciudad de México era el único mandatario de una entidad federativa que no reconocía el triunfo de Felipe Calderón en el 2006, pero ahora decide saludarlo. ¿Cómo se puede interpretar esto?. Fácil, no creo que Marcelo con esto haya aceptado los resultados electorales, simplemente quiso dar un mensaje. A mi forma de interpretar las cosas, quiere mostrarse al pueblo como un candidato izquierdista que quiere debatir, que esta abierto a las opiniones divergentes y que es un demócrata. Quiere alejarse de esa izquierda intolerante que representa para muchos López Obrador, que si bien tiene muchos seguidores, estos, al menos en su mayoría, no estarán dispuestos a votar por Ebrard.

    El saludo pone en evidencia el rompimiento con López Obrador. Aunque AMLO diga que el saludo entre ellos dos fue intrascendente. Ebrard ya sabe que irán por distintos caminos, y que cómo bien López Dóriga afirmó alguna vez, López Obrador va a aparecer en la boleta el 2012, llueve, truene, o relampagué. Las casas encuestadoras han jugado un confuso papel, mientras Consulta Mitofksy en sus estudios decía que en unas elecciones abiertas entre ellos dos, López Obrador ganaría (por muy poco, pero ganaría), la casa encuestadora GEA-ISA dijo que por el contrario, Ebrard tendría más posibilidades. ¿Qué metodología habrán utilizado ambas casas encuestadoras para que los resultados fueran tan diferentes?. Las huestes de AMLO ya hablan de un ‘compló’. “Otro fraude contra AMLO vía encuestas del CISEN”, cabeceó el SDP (Sendero del Peje), voz oficiosa del tabasqueño en la red.

    Ebrard la tiene difícil, sabe que no le podrá arrebatar a AMLO el capital político que tiene. Si Obrador se va por el PT o Convergencia, sus seguidores seguramente votarán por este partido. Marcelo Ebrard aspirará a obtener votos entre los indecisos, pero no puede obtenerlos de los dos extremos del espectro político mexicano. Ni de la derecha conservadora (por sus posturas liberales) ni de la izquierda dura (que siguen a López Obrador), tendrá que apostar a obtener votos del centro, pero muchos de estos estan acaparados por Enrique Peña Nieto, entonces tendrá que ver la forma de arrebatárselos. También estarán con el las minorías (homosexuales, feministas), pero son eso, minorías.

    Unos dicen que el saludo con FCH fue porque espera una alianza con el PAN en el 2012, lo dudo, lo veo muy difícil, los presidentes de ambos partidos ya han descartado esa posibilidad. Ebrard simplemente se quiere mostrar como el izquierdista demócrata, como si fuera un Zapatero o un Lula da Silva. El despido de Martí Batrés ante la crítica por dicho saludo a Calderón aclara todavía más el mensaje que le envía a López Obrador, aunque algunos lo tachen de autoritario por dicha decisión (no creo que le preocupe tanto a Ebrard sobre todo de donde vienen esas críticas).

    Si estuvieramos en un país con más convicción democrática, y mas madura socialmente, posiblemente Ebrard tendría más posibilidades. No por esto quiero decir que esté de acuerdo con todo lo que el hace. Pero creo que el voto duro (que beneficia a Peña Nieto y a López Obrador) va a hacer muy difícil que Marcelo gane las elecciones en el 2012. Creo que estratégicamente fue una buena decisión de distanciarse de López Obrador y mostrarse como una figura diferente a él. Pero repito, lo veo muy difícil, creo que Marcelo Ebrard no cabe en un país como México, el cual está más acostumbrado a preferir a políticos con cierto talante autoritario, y donde la mayoría de su población está descontenta con la democracia.