Isabel Miranda de Wallace. El hueso ciudadano

29 marzo 2012

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Isabel Miranda de WallaceA Isabel Miranda de Wallace le tenía mucho respeto como activista ciudadana, y ciertamente a veces es sano que activistas ingresen a la política mientras sean lo suficientemente fuertes para mantener sus ideales y servirse de dicha política para buscarlos. Activistas sociales en el mundo político hay realmente pocos por dos situaciones, en México no existen muchos activistas sociales y por su naturaleza activa muchas veces o no los quieren, y cuando los quieren lo hacen porque ven que por su perfil los pueden absorber (de esos activistas que no tienen ideales tan sólidos) y de esta forma dejen de ser incómodos para el gobierno; los consienten, los tienen bien mimados, les dan puestos bien remunerados a cambio de que no estorben.

Lo de las candidaturas ciudadanas fue una buena idea, y a esta altura sigo pensando en que lo es (aunque tampoco es una garantía); cierto que los candidatos ciudadanos no tienen ese bagaje político que los tradicionales (lo que se traduce en menos experiencia), pero si tienen ideas más frescas y en su mayoría, ideas más firmes. Pero el caso de Isabel Miranda de Wallace es un ejemplo de lo que no se debe de hacer, y es que parece que ha perdido todas las ventajas que le suponía ser candidata ciudadana pero ha mantenido todas las desventajas que ello implica, y lo peor de todo, que en tan solo unos meses ya se aprendió todas las mañas políticas y está muy, pero muy lejos de llamarse candidata independiente, más cuando ha abrazado por completo al PAN (partido que la postuló), aunque ella dice (y nunca lo hemos visto) que también ha criticado al panismo. Se supone que en el caso de los candidatos ciudadanos, si bien son candidatos postulados por un partido, estos son independientes y el partido es el que se adapta a las ideas del candidato y no viceversa. Un buen ejemplo es Enrique Alfaro, candidato a la gobernatura de Jalisco por Movimiento Ciudadano, quien a pesar de estar postulado por Movimiento Ciudadano, el partido es el que se adapta a las ideas que el tiene.

Miranda de Wallace al momento de ser postulada, lo primero que hizo fue arremeter contra el PRD, defender a capa y espada la “Guerra de Calderón” y a Genaro García Luna, como muchos panistas afiliados ni siquiera lo hacen. En el asunto del PRD se equivocó y no es que esté mal que arremeta contra la oposición, el problema es que lo hace como si estuviera representando a un partido político y defendiendo sus intereses. Un ejemplo son las críticas a la inseguridad del DF. Es cierto que podemos encontrar bemoles en la administración de Marcelo Ebrard, pero no me dejarán mentir que de varios años a la fecha la inseguridad se ha reducido. Y esto aunado a los problemas que viven ciudades como Ciudad Juárez, Acapulco o Monterrey, hace que la capital ya no sea considerada como una de las ciudades más inseguras del país. Cierto que hacen falta muchas cosas que mejorar, pero Isabel Miranda parece que en lugar de proponer mejoras para que la reducción de la inseguridad se acelere, hace un hábito criticar a Marcelo Ebrard en el tema de la seguridad. Y por alguna razón el procurador de la capital Miguel Angel Mancera, está arrasando en las encuestas a Jefe de Gobierno cuando Isabel Miranda con todo su loable esfuerzo que hizo como ciudadana terminó rezagada en el tercer lugar sin posibilidad de ganar.

Pudo haber criticado al gobierno del DF en otras cuestiones, como por ejemplo la corrupción e intereses que existe con los taxistas o el comercio ambulante (del cual el PRD se ha beneficiado electoralmente), pero tal vez pensando que su bandera debería ser la inseguridad porque como ciudadana buscó combatir el secuestro, sería buena idea utilizar ese flanco, pero lo hizo mal, sobre todo porque no reconoce los avances que ha habido y suena a que quiere romper lo ya construido para levantar algo nuevo, en vez de dar continuidad e incluso mejorar lo que está haciendo el gobierno actual. Wallace también se muestra despectiva con la gente menos afortunada y eso la desacredita más que como política, como lo que presume ser: “Ciudadana”. Afirmó que el PRD ha hecho de Iztapalapa su bastión (es decir, que ahí tiene su voto duro) porque el 24% de esa delegación es analfabeta. Cierto que el voto del PRD está en cierta medida en las clases vulnerables y por ende Iztapalapa es su bastión principal (partido que no tenga esas prácticas que arroje la primera piedra); pero el analfabetismo en Iztapalapa es del 6%. Tácitamente afirma que la gente de Iztapalapa es ignorante y por eso votan al PRD, una actitud bastante clasista y despectiva.

Cierto que el mundo político es muy diferente al mundo de las asociaciones civiles, pero el adaptarte no implica jugar a ser uno de ellos con todo lo que conlleva; se me hace increíble el cambio que ha dado esta señora. Porque en solo unos pocos meses aprendió a buscar hueso y de forma cínica, con solo decirles que el PAN otorgó candidatura al sobrino de Wallace como diputada plurinominal (lo cual es una burla porque las candidaturas ciudadanas fueron logradas por el empuje de los anulistas del 2009 y que también pedían la desaparición de los plurinominales). Me pregunto ¿eso es ser un candidato ciudadano?. Lo peor de todo es que no solo tiene cantada la derrota en las elecciones a Jefe de Gobierno del DF, sino que también su reputación como activista la tiene perdida, ¿cómo volverá a las trincheras de la ciudadanía después del comportamiento típico “político tradicionalista”? ¿Con que cara?

 

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