
No existe nada más subjetivo que la música.
No hay una métrica para definir qué es buena música y qué no lo es. A lo mucho, existen ciertos consensos entre distintos grupos sociales, y esos consensos suelen chocar entre sí.
¿Es buena música la que te hace bailar? ¿La que te transmite emociones? ¿Aquella cuyos músicos son virtuosos que estudiaron durante décadas? ¿O la que es compleja y sofisticada en su armonía y sus arreglos?
¿Por qué escuchamos música, y por qué escuchamos esa música y no otra? Las razones son muchas. La escuchamos para bailar, para cuando estamos tristes, para relajarnos, para apreciarla; como manifestación de identidad y pertenencia, por nostalgia, por arraigo o por costumbre; porque nos prende, porque nos identificamos con sus letras o porque está en la vanguardia; porque los medios que consumimos nos expusieron a ella y no a otra; porque nos trae recuerdos o la ligamos a algún acontecimiento significativo; para socializar, para no aburrirnos, para sentir, para escapar de la realidad, para regular nuestro estado de ánimo o porque es una zona segura.
Las modas musicales no son producto de una meritocracia en la que los mejores intérpretes o los mejores músicos son los que más fama, reconocimiento y regalías obtienen. Lo que está en tendencia se explica en gran medida por su contexto: la cultura en la que surge, el diseño y la estructura de los medios de comunicación vigentes (desde Siempre en Domingo hasta TikTok) y una industria musical que prioriza maximizar utilidades por encima de "promover la cultura". Así, puedes ser un gran músico con una propuesta muy particular y saltar a la fama en un contexto, pero quedarte prácticamente encerrado en tu cuarto componiendo en otro.
También pasa que una banda de rock o de pop salta a la fama y vende muchísimo, pero luego el contexto cambia y pierde relevancia sin que su calidad musical se haya deteriorado necesariamente. Algunas bandas deciden reinventarse (no siempre con éxito); otras dejan los estadios por auditorios más pequeños para centrarse en sus fans más leales. A unas se les acusa de "traicionar sus orígenes" cuando se reinventan; a otras, de no proponer nada nuevo y repetir la fórmula. A veces, incluso, el público evalúa los nuevos álbumes no por una supuesta calidad "intrínseca", sino por las expectativas que tenía sobre ellos. Si un artista innovó en su álbum anterior, se espera que vuelva a hacerlo; si hace algo que se sale de lo esperado, se tiende a considerarlo malo (aunque hay álbumes que "envejecen bien" con el tiempo).
Hay tantas variables en juego que ni los músicos ni las bandas pueden controlarlas por completo. A veces el contexto juega a tu favor y a veces en tu contra. Buena parte de las decisiones artísticas de una banda son, en cierta medida, un salto de fe, e incluso cuando más "se esfuerzan" por mantenerse vigentes, las cosas no suelen salirles tan bien: hasta las bandas más reconocidas tienen álbumes muy criticados, rarísima vez se sostienen mucho tiempo en su apogeo y terminan viviendo una especie de declive (que algunas saben administrar mejor que otras).
Nadie puede negar que Aleks Syntek es un buen músico: tiene habilidades de composición y de arreglos, y en su momento contribuyó mucho al pop mexicano. Quienes vivimos su auge recordamos que, frente al pop que promovía la industria en ese entonces y que siempre tenía que pasar por el filtro de Siempre en Domingo, su propuesta era más fresca y tendía a romper con lo establecido. Incluso se mantuvo vigente en los dosmiles, cuando la televisión por cable puso sobre la mesa un sinfín de propuestas musicales. Aleks Syntek es uno de los músicos más importantes en la historia del pop mexicano y eso nada lo va a quitar.
El problema de Aleks Syntek es de ego. Parece haber anclado toda su identidad en la idea de ser un músico innovador, reconocido y famoso, y cuando los vientos dejaron de soplar a su favor, la frustración empezó a acumularse. Lo que circuló en redes de su desafortunada presentación en la Benito Juárez no me parece un brote psicótico. Ese cúmulo de frustraciones había crecido tanto que tenía que explotar, y explotó en el contexto propicio: uno donde la gran mayoría de los asistentes no era fan suyo.

Anclar tu identidad en una sola cosa, ya sea una profesión o una expectativa que puede cambiar o no cumplirse porque humanamente es imposible controlar el entorno, es una pésima decisión. No solo les pasa a los músicos. Les pasa a políticos que pierden campañas en contextos desfavorables, aunque nadie ponga en duda sus capacidades, y les pasa a muchas personas en el ámbito profesional. Mantener cierta flexibilidad, reconocer que no puedes controlar el entorno y enfocarte en lo que sí depende de ti es algo que tu salud mental te va a agradecer mucho.
Hay varios ejemplos de bandas que ya no tienen la vigencia de antes y, sin embargo, se la han sabido llevar bien y hasta lo disfrutan. Me vienen a la mente Pearl Jam, que ya no es el fenómeno cultural que fue en los noventa, o bandas y músicos como Suede, Alice in Chains o Johnny Marr (The Smiths), que ya no tienen el auge de antes y tocan en recintos más pequeños, pero siguen disfrutando de la música.
A Aleks Syntek le frustra haber estudiado música tantos años para que después lleguen exponentes como Karol G o Bad Bunny, que no tienen sus habilidades musicales. Podría argumentarse que la industria, en su afán de maximizar utilidades, ha apostado por este tipo de figuras en lugar de músicos más preparados (aunque no me parece una práctica nueva), y esa sería una crítica válida.
Pero también es cierto que estudiar música no te hace "merecedor" de nada. Simplemente te da un abanico más amplio de posibilidades para crear y componer. Eso no le quita a alguien musicalmente más limitado (Kurt Cobain, por poner un ejemplo) el derecho a armar canciones con acordes de quinta y saltar a la fama porque su música desenfadada hizo que toda una generación se sintiera identificada. Recordemos que el disfrute de la música es completamente subjetivo: no responde a reglas meritocráticas ni está ligado intrínsecamente al virtuosismo. Bajo esa misma lógica, un músico virtuoso que hace música de nicho, toca en auditorios pequeños y no tiene ni de lejos la fama de Aleks Syntek podría reclamar por qué Syntek sí la tiene y él no.
Aleks Syntek ya no es vigente simplemente porque el contexto ya no le favorece como antes, no porque sea mal músico. Quizá pudo haberse subido a las nuevas tendencias, aunque, dado su desprecio por ellas, habría sido un acto de hipocresía. El problema es que parte de su caída en prestigio es también una profecía autocumplida. Como se siente frustrado por haber perdido relevancia, se ha dedicado a atacar otros géneros, al grado de insultar con arrogancia, y hasta con clasismo, al público que los escucha. Esa postura, sumada a episodios desafortunados como el del cute british boy, lo ha convertido en un meme y en blanco de burlas en redes sociales, lo que de alguna forma ha opacado su trayectoria y solo le va a traer más frustraciones.
Tal vez desaparecer un rato de los reflectores y buscar ayuda profesional sea una buena decisión para él en este momento. Vivir con tanta frustración y resentimiento acumulados no es nada sano para su salud mental, y a mi parecer mucho tiene que ver la forma en que interpreta la realidad y las expectativas que tiene de ella. También podría dedicarse a actividades menos expuestas donde sus habilidades de composición sigan siendo necesarias, como la producción musical.
Porque un músico jamás puede culpar al público de su desgracia (a menos que le avienten una botella a la cabeza en pleno escenario). El público tiene derecho a evaluar su música como se le venga en gana, a tener los gustos que quiera y a defender o criticar al artista con total libertad. Un músico nunca debe decirle al público qué escuchar y qué no, mucho menos cómo vestirse, y todavía menos pedirle que lo defienda.
Y el músico necesitado de atención y fama termina, irremediablemente, reflejando esa necesidad en su música. Quizá por eso se dice que Raúl Alejandro Escajadillo lleva años sin sacar nada interesante.
Imágenes generadas con ChatGPT






