Etiqueta: machismo

  • Hablar de #MiPrimerAcoso, romper paradigmas, y evolucionar como sociedad

    Hablar de #MiPrimerAcoso, romper paradigmas, y evolucionar como sociedad

    Me encontré con una dinámica muy interesante en Twitter con el hashtag #MiPrimerAcoso. Posiblemente ya la viste porque se le dio mucha difusión como respuesta a la exposición continua de casos donde la mujer es degradada o abusada (México es el primer lugar en violencia sexual según la ONU). Hay que recordar que uno de los mayores temores de una mujer es ser víctima de un abuso sexual, sobre todo cuando se trata de una violación. Cuando ellas buscan una pareja o relación, tratan de percatarse (tanto a nivel consciente como subconsciente) que el hombre en cuestión muestre signos de ser una persona psicológicamente estable de tal forma que no sea un riesgo para la mujer.

    Hablar de #MiPrimerAcoso, romper paradigmas, y evolucionar como sociedad

    La dinámica se me hizo muy interesante y a la vez escalofriante. Muchas mujeres (y también algunos hombres) quienes aprovecharon este hashtag en las redes, entre ellas amigas y conocidas mías, expusieron casos donde fueron víctimas de un acoso sexual.

    Se me hizo interesante porque con este ejercicio los hombres podemos dimensionar de una mejor forma por lo que pasan las mujeres. Personas comunes expusieron casos donde hombres que manosean su vagina mientras dormían en un trayecto largo en el transporte público; personas que aprovechan el tumulto para meter los dedos «por debajo de las nalgas» de las mujeres; mujeres que vieron como algún hombre se masturbaba y eyaculaba mientras las veían; abusos de familiares, sacerdotes, maestros; niñas que temían salir a la calle porque un hombre les levantó la falda; mujeres a quienes les agarraron una nalga o un seno y después les recriminaron a ellas por vestirse así. Son muchos los casos, y varios de ellos habían quedado en el anonimato.

    Y se me hizo escalofriante pensar que como sociedad hemos permitido que pasen estas cosas, y sobre todo, que las hayamos tolerado.

    Lamentablemente ha habido muchas personas que se han burlado de esta iniciativa. Es algo predecible y lamentable a la vez.

    Porque cuando tratas de cambiar un status quo donde muchos están acostumbrados a ver estos actos como «normales», lo natural es que seamos testigos de actos de resistencia, de quienes no quieren que cambien las cosas, de quienes quieren seguir pensando que «la mujer es un objeto para el hombre», por parte de aquellos que no saben controlar sus instintos sexuales. Esos mismos son los que se mofan, los que llaman feminazis a mujeres y hombres que tratan de exponer estos casos.

    Existen sectores de esta sociedad donde este tipo de «cultura» es más notoria, por ejemplo, en aquellos que tienen relación con la música grupera. Hace no mucho, un conductor acosó sexualmente a su compañera al aire; el cantante Gerardo Ortiz quien en un video asesina a una mujer por despecho, o Julión Álvarez quien cargando rumores donde presuntamente golpeó a una dama, afirmó que si una mujer no trapea no sirve, y que ésta debería de estar al servicio del hombre.

    El problema más grave viene cuando tanto hombres como mujeres aprueban este tipo de actos y formas de pensar con tal de defender a sus «artistas». Terminan reafirmando y avalando sus actos:
    julion

    Esta cultura del machismo en conjunto con una sociedad actual y medios de comunicación que invitan a experimentar la sexualidad de una forma descontrolada nos ha llevado hasta aquí.

    Ciertamente, la forma en que los hombres experimentamos nuestra sexualidad es diferente; los hombres tendemos más a excitarnos con el físico de las mujeres, que lo que lo hacen ellas con el nuestro. Pero no somos animales, ni siquiera los animales se comportan de esa forma. Los hombres tenemos la capacidad de moderar y controlar nuestros impulsos, y para eso la educación en casa es muy importante, con padres que enseñen a valorar y respetar a las mujeres.

    Pero también es importante que como sociedad cambiemos paradigmas, donde reprobemos abiertamente el acoso sexual y donde no condenemos ni señalemos a las mujeres por ser víctimas de este tipo de abusos.

    Para combatir este problema debemos reprobar con más contundencia este tipo de actos. No sólo se trata de que las autoridades actúen, sino que nosotros como ciudadanos le pongamos un precio más alto a los actos de los abusadores; que sepan que este tipo de personas serán relegadas de la sociedad y condenadas al ostracismo social.

    Ojalá cada vez más mujeres hablen sobre aquellas ocasiones en que fueron abusadas, y ojalá cada vez menos hombres las juzguen (por más absurdo que parezca que se juzgue a quien fue víctima).

    Ojalá logremos construir una cultura donde el abuso sea completamente condenable, tanto por la sociedad como por las instituciones.

    Y por cierto, felicidades a las mujeres que se atrevieron a exponer sus casos en Twitter, un aplauso por su valentía:

    Acoso Sexual

     

     

  • Y te agarré una chichi.. pero no pasa nada

    Y te agarré una chichi.. pero no pasa nada

    Y seguramente la culpa la tendrá la mujer por vestirse así, por «exhibirse», es que andaba hormonal, se les subieron las ubres, no, no te agarré nada o sólo fue poquito, te agarré una chichi, pero apenas. No, no pasa nada.

    Puedo casi asegurar que si al conductor se le hace un estudio para calcular su cociente intelectual, los resultados serían bastante lamentables (para él). Basta ver la forma en que el hombre se desenvuelve, la forma en que se ríe y bromea, propio de alguien que no es inteligente. Basta ver su vulgaridad, su falta de cultura (notoria en ese tipo de programas), sus ademanes. Su lenguaje corporal es propio de una persona poco inteligente. Juzgue usted:

    Pero independiente de los rasgos intelectuales de un hombre, lo más indignante del caso es que haya quienes piensen que este tipo de actos y ademanes son normales e incluso los vean como graciosos. Televisa (televisora donde te tienes que «sentar» con el productor para hacer carrera) da fe de esto al no despedir al conductor por lo sucedido. De hecho fue la conductora quien no apareció en el siguiente programa.

    El machismo es algo que no hemos logrado erradicar de nuestra sociedad, pero hay ambientes donde este tipo de expresiones se notan más. No es casualidad que esto se de en un «programa de revista» con contenidos superfluos y banales, dirigidos a personas ignorantes o con un cociente intelectual bajo.

    Los ambientes de cierto tipo de música como la banda o el reaggeton promueven este tipo de comportamientos. Estos presentan al hombre como un ser dominante sobre el otro sexo, que presume de la cantidad de conquistas, con el sombrero y la camisa desabotonada, un lenguaje soez y agresivo muestra de su poca cultura. Las letras de este tipo de música suelen ser misóginas al presentar a la mujer como un trofeo para el hombre. En el reaggeton esto va más allá, las mujeres son explícitamente objetos para los hombres «de reversa mami«.

    Ahorita te aclaro, que el tierno se fue. Pienso en desnudarte, y te la voy a pasar. Por tu pecho, tu espalda y de pronto hacer que grites mi nombre una y otra vez. – Calibre 50 – El tierno se fue.

    Está comprobado que los hombres que engañan a sus mujeres, o que buscan conquistar mujeres para satisfacer sus necesidades sexuales, son personas con un cociente intelectual menor. El hombre primitivo era promiscuo, en tanto que la monogamia y la fidelidad constituye una novedad evolutiva.

    La promiscuidad y la infidelidad son una constante en este tipo de personas que ven a las mujeres como mero objeto. Es cierto, por naturaleza el cuerpo de las mujeres atrae más a los hombres que en el caso contrario, y esto tiene una explicación biológica. Pero la «gran» diferencia que hay es que los hombres menos desarrollados consideran que las mujeres son un objeto para satisfacer sus necesidades genitales (no sexuales), y los más desarrollados e inteligentes tienen más a respetar al sexo femenino, su dignidad y a tratarlas como sus pares (no como personas menos valiosas). Los avances en la equidad de género y la lucha porque las mujeres se encuentren en condición de igualdad con sus pares es parte de la evolución humana.

    Pero los humanos como individuos no evolucionamos exactamente al mismo ritmo. Algunos (los más aptos) se mantienen en la vanguardia, y los menos aptos se quedan rezagados. No es coincidencia que este hombre que trata en vivo y a todo a color a su compañera como un objeto, tenga conductas infantiloides y se mueva en ambientes que presentan al hombre como el «macho dominante».

    No es casualidad que los fans del reaggeton tengan un cociente intelectual más bajo que el promedio, y no es casualidad que los amantes de este género tiendan a tratar más a las mujeres como objeto. Ni mucho menos es una casualidad la relación entre los dos fenómenos. Las personas menos inteligentes tenderán más a ser promiscuas y a respetar menos al sexo opuesto, en tanto gustan de expresiones musicales como el reaggeton.

    Ponme esa nalga que a tí te voy a inyectar, si te duele por detrás te doy el frente. Palomio & Daniel – Pipicilina.

    Pero no necesariamente todas las personas misóginas son menos inteligentes y el problema por tanto no es algo que esté completamente ligado a la inteligencia, sino más bien es un problema cultural, y las personas menos inteligentes tardan más en adaptarse a los cambios evolutivos.

    Este conductor naturalmente debería de ser despedido. Una empresa no debe permitir de ninguna manera que uno de sus elementos acose sexualmente a una mujer, menos en público, lo cual representa una humillación para ella.

  • Big Brother pt 2, la apología al insulso mirrey

    Big Brother pt 2, la apología al insulso mirrey

    Valía la pena escribir un segundo capítulo. Me enferma ver esto, de verdad. La película «Nosotros los Nobles» se queda muy corta al representar la pedantería que existe en las clases sociales más altas de nuestro país. En la película uno podía dar por sentado que muy dentro de los personajes principales había algo de bondad, eran niños descarrilados que nada más necesitaban una lección para vivir sus vidas con rectitud (que es lo que al final sucede en la obra de Alazraki). Los concursantes de Big Brother, por el contrario, me enferman.

    Big Brother pt2, la apología al insulso mirrey

    Es más, los videos de los mirreyes del Cumbres no son absolutamente nada nada en comparación con esto ¿Qué Televisa no se dio cuenta que la mayoría de la gente está harta de ver estos desplantes? ¿O creyeron ingenuamente que generarían críticas de tal forma que al final, todos terminarían pegados a la pantalla de la televisión viendo Big Brother?

    Vale la pena hablar porque Big Brother ejemplifica claramente varios de los problemas sociales que actualmente tiene nuestro país. No en forma de crítica, más bien lamentablemente en forma de promoción. No entiendo como es que en un momento de la historia de México donde se habla constantemente de la profunda desigualdad económica y social, donde se busca reconocer un problema de racismo, clasismo y discriminación que lacera a nuestra sociedad, Televisa tiene el descaro de presentar un programa de este tipo incluyendo a personajes (en su mayoría) de lo más desagradables, patéticos, superficiales y vacíos, como algo cool y divertido. Televisa nos pretende restregar en la cara la idea de que ser ignorante, estúpido y machista debería de ser el modelo aspiracional que debemos de seguir.

    Yo creo que ves tu presa, indefensa, chiquita, muy tímida; lo primero que tienes que hacer es que se sienta confiada, y después de eso, llegar y rematar. El «Rudo» Rudovsky – Integrante de la casa de Big Brother.

    A ojos de la mayoría de los habitantes de la casa, nosotros somos unos losers; no despilfarramos dinero, no nos vestimos con ropa de marca (y si lo hacemos es por gusto, no por presumir), buscamos parejas estables (sí, uno de los habitantes asegura que el amor es para perdedores) y llevamos una vida más tranquila (más interesante que irse de antro y emborracharse, pero sus mentes limitadas hacen que no lo entiendan). Televisa prácticamente nos está discriminando a quienes no llevamos a una vida vacía, superflua y superficial. Seguramente para Televisa, ser un asiduo lector o ser una persona que tiene conversaciones más profundas que todo lo que se verá en ese programa con sus amigos, es un outsider, es una persona aburrida, poco interesante.

    Lo peor del caso, es que este tipo de gente puede trascender aprovechando la abundante ignorancia que hay en este país. Un personaje patético como el «Pato» Zambrano pudo ser candidato por un partido de izquierda a la alcaldía de Monterrey (con todo y la vergüenzas que él mismo se hizo pasar). Este tipo de personas llega a dominar la esfera política del país, como el Goberndador de Chiapas, mocosos sin ninguna sensibilidad, a quienes sólo les gusta «disfrutar del momento».

    Televisa ni siquiera tuvo la sensibilidad de entender que es lo que está pasando en la sociedad mexicana, Televisa promueve lo que mucho trabajo nos cuesta combatir. No es indeseable que en una nación existan élites en lo más alto de la pirámide, lo malo es que quienes la conforman sean así: personas ignorantes, vacías, y al verlas entendemos por qué México está como está. Justo ahora cuando en México vivimos episodios tan sensibles como el asesinato de los estudiantes de Ayotzinapa, escándalos de corrupción y una gran desconfianza hacia la clase política y las élites, Televisa llega con Big Brother y estos personajes (que son los típicos mirreyes que se benefician de este México disfuncional) y se burla de nosotros en nuestra cara.

    ¿Tienes el valor, o te vale?

    Soy casi perfecto, no, soy perfecto… ¿Qué si estoy dispuesto a enamorarme? Yo no creo en el amor, el amor es para perdedores. Christopher Basteris – Integrante de la casa de Big Brother.

    La apuesta de Televisa es la siguiente: Incluir modelos aspiracionales de buen parecido y con cierto perfil, de tal manera que el espectador presencie peleas de lo más banales (eso vende) sexo, chichis y culos (Televisa ya lo prometió). El morbo en su máxima expresión, y parece que la televisora ni siquiera eso entiende ahora que los consumidores tienen acceso a discusiones polémicas y escenas de sexo entre personas comunes y corrientes a un solo clic.

    Televisa, quien ha incluido nuevamente como conductora a Adela Micha (una conductora que presume hacer análisis político y después ser la conductora de un programa tan banal no puede ser respetada en ninguna de sus dos facetas) presume que las fuertes críticas que ha recibido Big Brother en la serie son «estrategia» para que todo el mundo sepa del programa y la vea, incluso han contratado influencers para «criticar» la nueva temporada de Big Brother. Lo que no parecen darse cuenta es que gran parte de las críticas no son palabras al aire (como suele suceder también con el partido político que tiene una mejor relación con la televisora), se trata de gente que se siente enojada e insultada.

    Y tengo que ser sincero, solo la gente ignorante verá ese programa. Solo lo hará la gente morbosa cuya vida es lo suficientemente vacía como para ver que es lo que hace gente mediocre y mediana dentro de una casa llena de publicidad. De verdad, si estás pensando en ver Big Brother, yo te puedo ayudar, te puedo ayudar a organizar tu tiempo libre, a recomendarte libros para leer, a recomendarte películas para ir al cine, obras de teatro o museos a los que puedes ir. Por favor ¡Respétate a ti mismo y no contamines tu mente con esta programación basura que solo pretende venderte estereotipos y personas trastornadas vendidas al público como algo cool!

    Ojalá quiebre Televisa, nada más por ver esto, me darían ganas de ver a esta empresa cerrar.

    Tendría que ser estúpido, primero, para divertirme con alguien que me ofende y, segundo, para comprar los productos y servicios que se anuncian en esa clase de televisión… Entre eso y apoyar al crimen organizado la única diferencia está en el reparto – Alvaro Cueva – columnista de Milenio.

  • Del Campus Party a la misoginia

    Del Campus Party a la misoginia

    El Campus Party es el evento geek más importante, el cual se originó en España y donde se organizó en sus primeros años para después internacionalizarse y viajar también a América Latina (así como a Alemania y Londres quienes fueron sede una vez). Muchas veces todas las tendencias tecnológicas y de nuevas formas de comunicación, van acompañadas de alguna forma de las nuevas tendencias sociales. Parte de esto es la inclusión, el respeto por las minorías y la equidad de género. Por eso en un evento que visto desde un cliché tradicionalista se podría pensar que está conformado por puros hombres (que las mujeres no le entran a eso de la programación y cosas para nerds aducen) vemos a muchas mujeres participando.

    Del Campus Party a la misoginia

    Lamentablemente incluso en este tipo de eventos, los mexicanos seguimos mostrando esos vicios culturales que tienen que ver con ver a la mujer como un objeto para el hombre. Algunas empresas «tecnológicas» pero conformadas por gente con una visión demasiado arcaica de las cosas, tienen la capacidad de llevar a cabo puestas en escena donde se denigra a la mujer tal cual Expo Ferretera (que sería visto como algo normal, pero que no lo es, o no lo debería de ser).

    En el primer caso, la empresa tecnológica Mi PC, tuvo la particular ocurrencia de poner un código QR en las «pompas voluptuosas» de una edecán para que los asistentes la escanearan, en lo que fue un acto un tanto vergonzoso y muy vulgar. Peor no terminó ahí, la empresa de tecnología Applícate tuvo la osadía de hacer una conferencia impartida por Eduardo Zepeda, llamada «Cómo hackear al sexo femenino». Al parecer no entendieron que muchos de los asistentes eran precisamente del sexo femenino, del cual se burlaron con frases como «las mujeres no se entienden ellas mismas» o «sé y compórtate como un macho alfa (típico de las escuelas para seducir mujeres y llevártelas a la cama), conferencia que sí, tenía cierto tono de broma, pero que al final sí resulta en cierta ofensa al sexo femenismo.

    Usar a mujeres como accesorios de venta, como el caso de Mi PC, y como el caso de varias exposiciones donde algunas empresas tratan de llamar la atención por medio de edecanes voluptuosas, es algo muy utilizado en México, pero no porque sea común está bien. Este tipo de «publicidad» en un evento como el Campus Party hace todavía más ruido (y qué bueno) porque se trata de un evento incluyente, que entiende a las nuevas tendencias y a las nuevas generaciones. Naturalmente los organizadores del Campus Party nunca alentaron este tipo de actos (responsabilidad de las empresas que lo organizaron) pero sí se molestaron en sacar un documento donde se deslindaban de los hechos.

    Afortunadamente con las redes sociales (y vaya que si algún evento está muy cubierto por las redes es éste) se hizo la denuncia que llegó a la boca de muchas personas y también fue abordado por muchos medios. Empresas como Mi PC y Applicate tendrán que soportar las críticas. Afortunadamente también, cada vez más personas ven con malos ojos el que se utilice al sexo femenino de esta forma. Quien quiera sacar a relucir su misoginia en público se la tendrá que pensar dos veces. Porque deberíamos aspirar a ser un país civilizado, y no uno que vive dentro de esa doble moral tradicionalista donde se perciben muchos actos por pecaminosos, pero por otro lado se permite la cosificación de la mujer como objeto (práctico y sexual) al servicio del hombre.

     

  • Las mujeres como accesorio

    Las mujeres como accesorio

    -¡Ponte una falda larga! ¿Cómo puedes salir a la calle así? La gente te va a tratar como un objeto. -¡Una mujer no debe de hablar de política en la mesa, eso es tarea de hombres!. ¡El espacio de una mujer es la casa, una mujer puede cambiar al mundo desde su casa!, -¡Te vi, te vi, navegando en esa página de elcerebrohabla.com, eres una zorra, una puta, una cualquiera, degenerada, no tienes principios!.

    Las mujeres como accesorio

    Se me hace curioso que a una mujer le digan que no puede usar falda corta, que se tape los hombros, porque eso hará que los hombres la vean como un objeto. Caray, pero si históricamente han tratado a las mujeres como objeto, como accesorio de los hombres. Leyendo ese libro de El Espíritu de las Leyes del francesito Montesquieu ese, veo como en la mayoría de las culturas a la mujer le daban menor valor que a los hombres. La mujer ha sido sometida históricamente al hombre, posiblemente en algún momento de la historia funcionó. El hombre tenía que salir a cazar mientras la mujer se quedaba a cuidar a sus hijos. Físicamente el hombre era fuerte y la mujer más débil. El problema es que para sobrevivir en el mundo actual se necesita más cerebro que músculo, y las mujeres tienen cerebro, mucho, con la capacidad de sobresalir al igual que el hombre.

    Un hombre fuerte físicamente en épocas antiguas era signo de admiración, de supremacía. Hoy esa «ventaja» te sirve para ser modelo de comida energética, güarura de alguien importante, o atleta, pero nada más. El cerebro es tan importante que en la actualidad una persona que padece esclerosis múltiple (Stephen Hawking) puede ser un líder intelectual a nivel mundial mientras en otra época hubiera sido matado por deforme.

    Por eso no entiendo el machismo en estas épocas. Todavía en algunos sectores de la población se cree que la mujer se tiene que quedar a barrer y a trapear la casa mientras el esposo «se la raja en el trabajo». Menos entiendo como algunos países de medio oriente no han llegado siquiera al renacimiento, y siguen vistiendo a sus mujeres con un velo tan insultante que solo permite ver sus ojos, incluso países que han tratado de occidentalizar sus gustos como Irán.

    Dicen que la mujer «no debe de enseñar» porque provocan la lujuria en el hombre. Pero históricamente, con o sin ropa, los hombres han tenido fantasías sexuales con las mujeres, o han querido abusar de ellas. Incluso algunos de quienes critican a las mujeres por esta situación, son los mismos que se atreven a culpar a las mujeres por ser violadas y no a los hombres que cometieron la violación. Una forma muy útil para evitar el abuso hacia las mujeres es invitarlas a que se respeten, se valoren, y para eso es necesario dejar la cultura del machismo. En general las mujeres en la actualidad usan «poca ropa» por comodidad más que para pervertir a los hombres. Naturalmente a varias de ellas les gusta tener una buena figura y resaltarla con la ropa, pero haciendo a un lado aquellas que se dedican a la prostitución, no creo que las mujeres se vistan de tal o cual forma para pervertir a los hombres.

    Montesquieu hablaba de las religiones. Decía que la protestante se acomodaba más a la república (ahí el caso de los países europeos), la católica a la monarquía, y la mahometana a los déspotas. Se ven muchas similitudes con los estados actuales y podemos ver que el patrón del que habló hace 3 siglos sigue vigente. Pero lo que me importa aquí son los déspotas árabes, que a diferencia de los estados cristianos, no pasaron por la etapa de la  ilustración y quedaron estancados socialmente (y muchos de esos países también en el sentido económico). Los árabes pueden tener varias esposas, los hombres tienen más ventajas ante la ley, una mujer violada tiene muchos problemas para demandar al violador dado que las leyes favorecen al último. Mientras que en las entidades cristianas (protestantes y católicas) vemos un avance en materia de derechos civiles y donde la mujer tiene cada vez una participación más activa en la sociedad, en las musulmanas se les sigue tratando como objeto, como una de tantas opciones que tiene el déspota para hacerse placer en la noche.

    Triste es que a las mujeres se les vea como accesorio. Tanto la pornografía como el velo, y el sometimiento, denigran a la mujer (paradójico que quienes más condenan la pornografía son también los que someten más a la mujer). Creo que debemos superar como sociedad tabúes y mitos falaces que atentan a la humanidad.

  • Machismo y Hembrismo

    Josefina Vázquez MotaComo triunfadora indiscutible de los comicios internos del Partido Acción Nacional, Josefina Vázquez Mota se convierte en la primera mujer en la historia en tener posibilidades reales de llegar a la Presidencia de México.

    Siendo la candidata del partido gobernante, con una amplia experiencia en el ambiente político y un gran carisma, Josefina fue reduciendo la ventaja que llevaba Enrique Peña Nieto, aspirante del PRI, incluso antes de convertirse en la abanderada virtual de su partido, colocándose en un segundo lugar por delante de Andrés Manuel López Obrador, demostrando que es una contrincante seria, e incluso, peligrosa.

    Como mujer, me da gusto que una persona de mi sexo pueda llegar a ocupar el cargo político más alto del país, independientemente del partido que sea, pero como feminista, me preocupa –e incluso me molesta– que se use erróneamente el discurso de género.

    Me da gusto porque significa un avance en la lucha por la reivindicación del lugar de las mujeres en la sociedad, porque significa que la lucha feminista ha ido rindiendo frutos, y también porque, personalmente, considero que al ser mujer tiene una experiencia distinta de quienes la han precedido en el puesto, la cual requiere ser visibilizada y tomada en serio. Me agrada porque, independientemente del resultado, el tema de género estará presente durante todo el periodo electoral; sin embargo, me preocupa el hecho de que se intente lucrar políticamente con el resultado de una simple coincidencia cromosómica.

    Varias veces he sostenido que el ser mujer no nos hace por definición feministas, ni siquiera nos garantiza una sensibilidad de género. Así como hay hombres que luchan activamente por nuestros derechos, también hay muchas que parecen trabajar en contra. El machismo no es exclusivo del género masculino, también hay mujeres que resultan beneficiadas en la preservación de este injusto sistema de poder.

    Actualmente México continúa siendo un país sexista, aunque se han hecho grandes avances en el terreno de los derechos de las mujeres en los últimos tiempos, también ha habido serios retrocesos, los cuales han sido impulsados precisamente por el partido que hoy lanza democráticamente a una mujer a la Presidencia. Desde el gobierno, el Partido Acción Nacional ha emprendido cruzadas destinadas a restringir el poder de las mujeres, a limitarnos más el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo, y a hacernos sentir culpables al ser violentadas sexualmente por la forma como vestimos o nos comportamos.

    Por supuesto que Acción Nacional no ha sido el único partido en intentar limitar el alcance de las mujeres, pero sí ha sido uno de los más radicales y persistentes. Es precisamente este fardo el que pesa hoy en día sobre la espalda de Vázquez Mota, y el cual hace que los hombres y mujeres que defendemos los derechos humanos no nos dejemos convencer tan fácilmente con el discurso de género de la candidata presidencial.

    Cometerían los panistas un error garrafal al creer que por el hecho de proyectar a una mujer a la Presidencia tendrían asegurado el voto femenino, pues dicho partido tiene una gran deuda con quienes abogamos por la equidad, quienes además sabemos que lo importante no es el sexo de la persona que esté en el poder, sino el conocimiento y la conciencia que ésta tenga, así como las políticas que implemente y promueva, lo cual se demuestra en sus actos a través de la historia.

    Josefina Vázquez no cuenta con un historial de lucha de género, no se le exige que lo tenga, pero no se ve bien que lo utilice como un ardid de campaña, ya que puede resultarle contraproducente, pues irónicamente estaría reproduciendo los mismos estereotipos del machismo que juzgan a la persona por su sexo biológico y no por su capacidad. Estaría cayendo entonces en el mujerismo, o hembrismo, que es la otra cara de una misma moneda: el sexismo.

  • ¿Igualismo = Equidad de Género?

    Muchas empresas en la actualidad tratan de invocar a los valores sociales, a veces para legitimarse y demostrarle a la sociedad que no solo son una máquina de generar dinero, sino que también pueden contribuir con la sociedad; lo cual independientemente de si sea un postura honesta, en un sentido pragmático termina siendo bueno (al menos en la mayoría de los casos). Pero hay veces en que las empresas antes de lanzarse al ruedo de ser «activistas sociales» o «empresas socialmente responsables», no profundizan sobre lo que quieren decir o hacer. Esto lo digo a raíz de un anuncio de la cervecera argentina «Quilmes» (que con todo respeto, esa cerveza sabe horrible, todavía más que la Sol), que lanzó donde promueve lo que según ellos (o su agencia de publicidad) llaman el «igualismo».

    La equidad de género es uno de los grandes logros de la sociedad del siglo XX y XXI, que si bien todavía no se llega al punto deseado, existe cada vez un mayor avance: Ya no es «malo» que las mujeres salgan a trabajar, pueden salir a votar, poco a poco empiezan a escalar en cargos públicos y empresariales; la tendencia es positiva. Y por la equidad de género se entiende que los dos géneros deben de ser iguales, tener los mismos derechos y las mismas obligaciones (tal vez exceptuando aquellas que por su naturaleza física tendrán que ser diferentes, como por ejemplo, el hecho de que una mujer pueda embarazarse y un hombre no); es decir, busca la igualdad de las dos partes, pero sin dejar a un lado las particularidades que cada sexo tiene.

    El anuncio de Quilmes muestra a los dos sexos en pie de guerra, lo que ellos llaman el machismo contra el feminismo (dos antivalores, el primero más arraigado en el inconsciente colectivo porque el dominio del hombre ha sido patente en la historia, y el segundo como una ferrea respuesta al primero), cada sexo critica al otro y menciona sus más profundos defectos. Pero a la hora de que los dos bandos se encuentran en el campo de batalla  «se convierten al igualismo» abrazándose y diciéndose lo mucho que se quieren. Pero creo que el mensaje de los publicistas es contraproducente. A mi me dejó una sensación de hipocresía, me da la sensación de que se terminan demostrando cariño y afecto pero sin haberse deshecho de sus prejuicios. Un claro ejemplo, es la mujer que dice: -trae toda la ropa íntima que teneis que te la lavo a mano-.

    Esto es de recalcarlo porque ese cariño que se muestran al final del anuncio, es el cariño y el afecto que se han mostrado ambos sexos en todos los tiempos, incluso en la edad media. En realidad no se de que trate ese igualismo, pero no se me hace muy parecido a la «equidad de género», y creo que ese comercial termina siendo contraproducente en su mensaje, porque estigmatiza aun más el «machismo» y el «feminismo» y en realidad no ofrece solución alguna a este problema. Da la sensación de cuando los sexos se regresen a sus bandos, volverán a criticarse.

    La equidad de género no consiste en aceptar que cada sexo tiene sus prejuicios y puedan convivir con ellos (que es lo que yo logro interpretar de ese comercial), sino en despojarse de esos prejuicios y saber que los hombres y las mujeres valen exáctamente lo mismo, y por lo tanto deberían tener los mismos derechos. En el comercial de Quilmes no lo hacen. Personalmente no había escuchado usar el término «igualismo» para describir cierta condición de ambos géneros. Pero por la etimología de la palabra si puedo asegurar que está mal usada. El anuncio, muestra un bagaje emocional, pero en realidad no promueve una real igualdad entre ambos géneros.

    A continuación les dejo el video para que lo vean y juzguen (y no les recomiendo tomar esa cerveza, sabe como a alcantarilla):

  • El Día de las Mariposas

    En el libro de Julia Álvarez, que inspirara después la película del mismo nombre, En el tiempo de las mariposas, protagonizada por Salma Hayek y dirigida por Mariano Barroso, se relata la historia de las hermanas Mirabal, activistas políticas que fueron brutalmente asesinadas por orden del dictador de la República Dominicana, Rafael Trujillo.

    Su historia es la representación de la lucha de las mujeres contra el patriarcado, donde la feminidad se extiende más allá del cuerpo para cubrir a todo el territorio nacional, donde Trujillo fungía como el padre, el esposo, el benefactor y el violador de la tierra y la gente que allí habitaba.

    Recordando este atropello fue que en 1981, durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, que tuvo lugar en Bogotá, Colombia, se decidió conmemorar el 25 de noviembre como el Día Internacional por la No Violencia contra las Mujeres, y el 17 de diciembre de 1991, la Asamblea General de las Naciones Unidas lo declaró como el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, destinado a organizar actividades para sensibilizar a la población sobre esta problemática. Sin embargo, a pesar de haber transcurrido 20 años desde su implementación, la violencia contra las mujeres no ha disminuido.

    Quizás para muchas personas la violencia hacia las mujeres no forme parte de su realidad, pero si esto es así no es porque no ocurra, o porque no la atestigüen, sino porque no la saben reconocer como tal. Al día de hoy los actos violentos contra el género femenino están tan naturalizados que se pasan de largo, aun cuando ocurren frente a nuestros propios ojos.

    A pesar de vivir en los albores del nuevo milenio, todavía se observa con cierta “normalidad” que la esposa pida permiso al marido para salir o hacer una compra importante, e incluso se acepta el que éste se lo niegue, o que le prohíba ir a la calle vestida con determinado tipo de ropas.

    Las jovencitas, adolescentes y muchas mujeres adultas no presionan a sus parejas a usar protección durante el sexo, dejándoles esta decisión a ellos, y pidiéndoles permiso para usar pastillas anticonceptivas, como si las consecuencias corporales más comunes, como el embarazo, fuera algo con lo que ellos –y no ellas– tuvieran que lidiar después.

    Se observa como “normal” que después de un largo día de trabajo, los hombres lleguen a su casa a relajarse, cenar, tomar alguna bebida y sentarse frente al televisor, mientras las mujeres llegan a cumplir una doble jornada que implica limpiar la casa, hacer de cenar, lavar y planchar ropa, además de atender a los y las niñas. Algunos hombres podrían asegurar que ellos no las obligan a hacerlo, o que ellas no les piden su colaboración, pero esto se deriva de un entendido tácito que se remonta a la retrógrada mentalidad de que son las mujeres las que deben atender la casa, o ¿por qué no ocurre al contrario?

    También nos hemos acostumbrado a que los hombres nos celen al grado de no permitirnos tener amigos varones, y mucho menos salir con ellos en plan amistoso; si esto llegara a ocurrir, las consecuencias para la mujer conllevan a una violencia emocional, y en ocasiones física. La misma medida no sucede al revés, e incluso se considera aceptable que los hombres casados acudan a burdeles, o cierren tratos de negocios en alguno de los tan abundantes tables dance.

    Aunado a lo anterior, se le da prácticamente ninguna importancia al acoso sexual que las mujeres tenemos que soportar en forma de “piropos” cuando salimos a las calles, incluso hay hombres y mujeres que los consideran como parte del romanticismo mexicano, como un halago, “reconocimiento” a la belleza “típica” del género femenino, alentando esta conducta en los niños sin tomar en cuenta la incomodidad, que transita de la molestia al miedo, cuando una mujer pasa cerca de un grupo de hombres lanzándole frases sexuales.

    Sin importar el lugar en el que vivamos, el grado de educación que tengamos, o la clase social a la que pertenezcamos, segura estoy que lo anterior les es familiar, lo que indica que efectivamente conocen y/o han atestiguado hechos de violencia sexista, los cuales no sólo implican el observar cómo un hombre muele a palos a su esposa o su novia.

    Es por tanto la ignorancia uno de los principales factores por los cuales ésta no ha disminuido, sino que por el contrario, parece irse incrementando. Tan es así que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) reportó que en este año las desapariciones de mujeres aumentaron de 17 casos en 2010 a 201 en 2011, además de asegurar que las cifras oficiales indican que seis de cada 10 mujeres mayores de 15 años reportan haber sufrido agresiones.

    Según datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2006 (ya pronto saldrá un nuevo estudio más actualizado), 43 por ciento de las mujeres en México han sido víctimas de algún tipo de violencia; 44.7 por ciento de mujeres obreras confesaron haber sufrido violencia laboral, seguidas por el 32.2 por ciento de las jornaleras y 28.8 por ciento de las empleadas.

    En espacios comunitarios como la calle, el mercado, transporte, cine, iglesia, etc., 40 por ciento de las mujeres han vivido la violencia, padeciendo 42 por ciento de ellas la de tipo sexual y 92 por ciento intimidación.
    De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2010 (Enadis), 39.8 por ciento de las mujeres consultadas afirmó haber pedido permiso a sus esposos para salir por la noche, y 8.6 por ciento lo hizo para tomar anticonceptivos.

    En Colima, Guadalupe Quijano, integrante de la organización Espacio Feminista, denunció que la situación de las mujeres en la entidad es crítica, ya que la violencia de género se encuentra por encima de los estándares nacionales. Indicó que el Estado tan sólo destina el .038 por ciento de su presupuesto en políticas públicas para las mujeres, a pesar de que tenemos el tercer lugar nacional en homicidios de mujeres, el segundo sitio nacional en violencia sexual, y el tercero en violencia emocional.

    Es precisamente la apatía por incrementar el nivel de conciencia entre la población que fortalezca la equidad de género; el rechazo a crear políticas públicas que cierren la brecha entre hombres y mujeres; la costumbre de utilizar a las segundas como pantalla para cubrir las cuotas en el Congreso, haciéndolas renunciar después para que su cargo lo ocupe algún hombre; la agresión más importante que actualmente recibimos las mujeres, pues constituye una violencia sistémica que perpetúa una condición de vida desigual, que somete a una perenne discriminación a la mitad de la ciudadanía mexicana.

    La única forma de salir de esta condición es aprender a usar nuestra voz, recuperar el valor que por tanto tiempo se nos negó, de una forma u otra, por el hecho de ser mujeres; reconocer que este mundo es tan nuestro como de los hombres, y tenemos el derecho de vivirlo plenamente; darnos cuenta de que es urgente dejar de pelearnos entre los sexos, para aliarnos y exigir políticas que nos sirvan y protejan a ambos. Que tenemos que salvarnos a nosotras mismas, porque si seguimos confiando en que el gobierno lo hará, podríamos morir, o ser asesinadas, esperando.