Hace unos pocos días, Felipe Calderón se encontraba en San Luis Potosí inaugurando un centro comercial propiedad de Grupo Carso (Carlos Slim) y este se aventó un «speech» de prácticamente doce minutos donde habló sobre la generación de empleos que dicho centro comercial iba a generar (recordemos que fue su frustrada promesa de campaña), y sobre todo explicó como los centros comerciales han venido a suplir las tradicionales plazas hace décadas donde los hombres caminaban hacia la dirección contraria a las mujeres, esto con el afán de encontrar a su prometida (a lo cual le dio una connotación positiva). No se si esté bien asesorado económicamente, pero independientemente de que este centro comercial vaya a crear empleos, no es como que vaya a detonar un boom económico en la ciudad potosina, más bien, estos centros se construyen para satisfacer la demanda potencial que ya existe en los habitantes de una ciudad, de lo contrario, Grupo Carso, ni de asomo hubiera invertido su dinero ahí.
El Presidente de la República se atrevió a aseverar que con esta plaza, los potosinos ya no tendrán que ir a Estados Unidos de compras, lo cual se me hace súmamente ridículo. En Guadalajara, la ciudad donde vivo, por su tamaño, tiene mayor número de plazas, son más grandes y dirigidos a casi todos los segmentos de la población. Aún así, mucha gente de la ciudad (sobre todo la que tiene la capacidad económica de viajar) va a Estados Unidos a realizar sus compras (especialmente las navideñas), por el simple hecho de que los precios son más baratos. ¿O qué, se decretó que «El Buen Fin» se aplicará permanentemente en la plaza?. En las palabras del presidente hay mucha demagogia: Habla de las sanas finanzas de la economía, y que es cierto, ha sido uno de los puntos positivos en el régimen panista, pero esto no se ha traducido en nada.
Mientras el Presidente hace esto, y va a una plaza de Cancun a comprar el DVD de «Los Miserables» aprovechando «El Buen Fin«. Su querida hermana «Cocoa» promueve en Michoacán lo que en el 2006 el principal adversario de Calderón pidió, el «voto por voto, casilla por casilla», porque que no está de acuerdo con el voto y asegura que el PRI le cometió un fraude electoral. Sinceramente esto a mí ya se me hace un chiquero, no se si reír o llorar. Pero cada vez que veo a Felipe Calderón en televisión, me da como un sentimiento de lástima, como que lo que dice ni el mismo se lo cree, y lo veo poco preparado para lo inminente, porque el será el encargado de entregarle la investidura presidencial a Enrique Peña Nieto, como una fehaciente muestra de que el PAN «no pudo con el paquete» en los 12 años. Aunque también cabe otra mínima posibilidad, la cual sería entregársela a su acérrimo enemigo Andrés Manuel López Obrador (aunque yo creo que Calderón optaría por la primera opción).
No es de gratis que tengamos una terna presidencial tan «jodida» y ensombrecedora para el 2012. Es casi un hecho, por el PRI irá Peña Nieto, por el PAN Vázquez Mota y por el PRD López Obrador. Por Twitter le dije al analista Eduardo Ruiz Healy, ¿oye, que opinas de estos candidatos por los cuales tendremos que votar, que hago?, el pobre analista me recomendó anular mi voto, lo cual hice ya en el 2009 con la esperanza de que el movimiento anulista despertara un «poquito» de conciencia en los políticos, pero no fue así. Aunque pensándolo bien, no estaría mal volver a hacerlo, más en un país donde los políticos le llaman democracia a un sistema donde los ciudadanos se limitan a votar, voto que no siempre se respeta, se impugna o se mal contabiliza, y donde el presidente el turno al tomar al poder se dedica a inestabilizar el país, ya sea económicamente como lo hicieron los candidatos del PRI, o en la cuestión de la seguridad con el gobierno actual.
No quiero ser agresivo, simplemente quiero decir lo que siento, Felipe Calderón es un patético. Ya hasta resultó más necio y cerrado que el peje con su chocorrepública amorosa y su supuesta recoinciliación con Televisa (el Peje hablando de amor, por el amor de Dios). El presidente simplemente ha cavado la tumba del PAN para el 2012. En este país con una democracia «simulada» creo que es hora de que el ciudadano tome un papel activo en el quehacer público y se deje de borreguismos y paternalismos, es la única forma de esclarecer un poco el oscuro panorama que se nos viene para el próximo sexenio. Si dejamos que los políticos hagan, de plano estaremos jodidos. Y no, no necesitamos un líder, ya basta de estar como borregos creyendo que tenemos que seguir a alguien más, la ciudadanía tiene que crear su propio liderazgo y debe de ser autónoma.
No se que vaya a sentir Felipe Calderón al terminar su mandato, no se como lo vaya a juzgar la historia (muy bien no creo), pero ya basta de charlas demagógicas que a nadie interesa, que simplemente se ponga a trabajar, en lugar de presumirnos sus precarios logros como presidente.

Ya analicé seriamente a todos los candidatos, promesa. Hice un exhaustivo análisis de la personalidad y plataforma política de Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones, Josefina Vázquez Mota, Ernesto Cordero, Marcelo Ebrard, y Andrés Manuel López Obrador. Y he llegado a una conclusión, ¿quién podría gobernar mejor que todos ellos?: Pues mi perro.Y es cierto, como a todos los políticos a mi perro le gusta «el hueso», pero tiene otras características que me dice que el si podría sacar adelante al país.
Dicen que para ganar unas elecciones presidenciales lo más prudente es aproximarse al centro. Cuando un candidato se arrincona en la izquierda o en la derecha, adquiere simpatizantes fieles con su causa que nunca le fallarán, pero será detestado por aquellos que se mantienen cerca del centro del espectro político y estos son quienes normalmente definen las elecciones. En el 2006 Andrés Manuel vivió esto, se arrinconó tanto en la izquierda que espantó a muchos de los votantes indecisos. Y eso no le ha pasado solo a él. En las elecciones de Estados Unidos, John McCain se precipitó al final, y terminó arrinconándose a la derecha al afirmar que Obama negociaría con Castro y con Chávez, naturalmente terminó perdiendo.
La verdad que las opciones de valor que tenemos los mexicanos rumbo al 2012 para votar son pocas. Los perfiles democráticos escasean y los autoritarios, los que quieren el regreso pasado abundan (tal vez no en cantidad de candidatos, pero si de peso político), me he puesto a meditar entre las opciones que tenemos los mexicanos para elegir, y realmente yo solo veo a dos políticos que puedan llegar a hacer algo por México. No se me hacen unos políticos ejemplares o unas grandes promesas, pero como dicen por ahí, en el planeta de los ciegos el tuerto es el rey. Esas dos opciones son Marcelo Ebrard y Josefina Vazquez Mota, si, son muy diferentes entre si, uno es de izquierda y otro es derecha, pero veo convicción democrática en ellos, cosa que no veo en los demás.
La realidad de la violencia estructural del país y la descomposición del tejido social va acompañada de la fortaleza que adquieren los “cacicazgos locales”, la impunidad estatal y la inoperancia e ineficiencia nacionales. Habiendo arribado al final del sexenio y entrando en tiempos de pre-electorales, nuestras autoridades y la clase política nacional, han encontrado el mejor momento para repartir culpas y sacrificar a ciertos “puercos”, con tal de que minimizar los riesgos e incentivar la confusión de los electores.
Un día, a Marcelo Ebrard se le ocurre saludar de mano a Felipe Calderón. El Jefe de Gobierno de la Ciudad de México era el único mandatario de una entidad federativa que no reconocía el triunfo de Felipe Calderón en el 2006, pero ahora decide saludarlo. ¿Cómo se puede interpretar esto?. Fácil, no creo que Marcelo con esto haya aceptado los resultados electorales, simplemente quiso dar un mensaje. A mi forma de interpretar las cosas, quiere mostrarse al pueblo como un candidato izquierdista que quiere debatir, que esta abierto a las opiniones divergentes y que es un demócrata. Quiere alejarse de esa izquierda intolerante que representa para muchos López Obrador, que si bien tiene muchos seguidores, estos, al menos en su mayoría, no estarán dispuestos a votar por Ebrard.
Desde que tengo noción de la vida, Cuauhtemoc Cárdenas ha querido ser presidente. En 1988 le robaron las elecciones y luego no volvió a pintar. Tanto en las elecciones de 1994 como en la del 2000 se tuvo que conformar con un tercer lugar, se ha quedado en el «ya merito» y tal vez su mayor logro fue haber sido el primer político no priísta en gobernar el Distrito Federal, su mandato pasó inadvertido, no fue tan bueno como el pudiera presumir, pero no fue tan malo como los medios televisivos lo quisieron vender (lo culparon directamente, en especial TV Azteca, por el asesinato de Francisco Stanley, como si el gobernante fuera responsable de cualquier homicidio que se comete), usó como casi todo político, su puesto para lanzarse a la presidencia, sin éxito.