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  • La sutil pero notoria diferencia entre Obama y Peña Nieto

    La sutil pero notoria diferencia entre Obama y Peña Nieto

    Obama puede cantar «Grace», puede hacer chistes de sí mismo en la Correspondents Dinner, puede aparecer en programas de comedia donde se mofan de su persona y no sólo no pasa nada, sino que esta informalidad le ayuda a reafirmar su liderazgo. Obama puede estar con Jimmy Page y ver un espectacular cover de «Stairway to Heaven» al tiempo que le rinde tributo a esa banda Led Zeppelin que marcó a muchos de su generación, y a muchos que no estamos tan grandes. El líder Obama se presenta como humano ante una sociedad lo suficientemente moderna como para no creer en tlatoanis. Obama está en su mejor momento, su Presidencia había dado tumbos y no había terminado de levantar en la mitad de su gobierno y un poco más (contando los 8 años). Contrario a lo que pudiera parecer, más que vulgarizar a la silla presidencial, Obama reafirma su posición.

    La sutil pero notoria diferencia entre Obama y Peña Nieto

    No es que todos quieran a Obama (posee 50% de aprobación), pero Obama sabe ponerse en los zapatos del estadounidense común, sabe crear una sensación de cercanía entre el pueblo y el Presidente, y varios líderes lo respaldan: cantantes, artistas. Muchos podrán no concordar con él y lo desaprueban pero el mandatario no deja de generar respeto. Obama lo respalda con hechos, la recuperación de la economía estadounidense, la recuperación del dólar (que tan infelices nos hace a los mexicanos) y la reanudación de relaciones con Cuba lo pone en un gran momento después de que pareciera que se convertiría en una decepción, en un Fox estadounidense.

    En tanto Obama bromea sobre sí mismo y se expone al público, Peña Nieto hace todo lo contrario. Para evitar una rechifla histórica, Peña Nieto no inaugura el estadio BBVA en Monterrey, asiste un día antes, sólo, sin público, las butacas vacías representando el casi nulo apoyo que tiene por parte de la sociedad. La estratega de redes sociales seguramente le recomendó usar el «Periscope» antes de correr 10 kilómetros para «subirse» a la nueva moda. El resultado es algo penoso, incluso se le percibe algo ensayado y muy poco natural. Habla sobre la carrera y saluda gente, pero nada más, se nota que Peña está solo.

    Peña Nieto se ha alejado de la sociedad no sólo por sus malos resultados, sino por su naturaleza y la naturaleza de su gobierno, quienes están acostumbrados solamente a desempeñarse en escenarios controlados, donde no reciben críticas y solamente aplausos a modo. Una activista hispana transexual le recriminó a Obama por las deportaciones de forma agresiva y la invitó a salir de la Casa Blanca de una forma amable:

    Escuche, usted está en mi casa, no es respetuoso.  No va a tener una buena respuesta interrumpiéndome de esa manera.

    Peña Nieto calla o evade las pocas críticas ante las que se expone. No contesta y los güaruras hacen el trabajo sucio, huye, se esconde en el baño, manda a su esposa para que «aclare» el caso de la Casa Blanca al tiempo que crea teorías de la conspiración. Si un grupo de artistas y escritores como Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Denise Dresser le escribe una carta para que tome cartas en el asunto sobre la persecución a los reporteros, él no contesta y envía a un funcionario de segundo nivel (Roberto Campa Cifrián, ex candidato del PANAL en 2006 y ahora encargado del área de RRHH de la Segob) a que conteste.

    El Presidente se ha autocensurado, no hay vasos comunicantes entre él y la sociedad. Peña la ignora y la sociedad no lo respeta. Su Presidencia está condenada debido a su nula incapacidad para dar un golpe de timón y de cambiar las formas a las que está acostumbrado. Mientras Obama se puede reír de un chiste que hacen sobre él, el equipo de Peña Nieto los ignora, se enoja, o llama a control de daños. Esa es la gran diferencia entre un Presidente cercano y un «no» Presidente, que representa a la sociedad en el papel pero no en la práctica.

    Imagen: El Universal

  • Intromisiones

    Intromisiones

    Cuando uno trata de imaginar las razones por las que Washington decidió espiar seriamente a Felipe Calderón termina por convencerse de que la única manera en la que alguien puede creer que el ex mandatario mexicano es una persona peligrosa es por un malentendido… A continuación una propuesta de cómo pudo haber ocurrido:

    Barack Obama, Felipe Calderon

     

    21 de enero del 2007, 01:23 horas. Dos agentes de la CIA empiezan a cubrir su turno de la madrugada cuando se les ocurre una idea: grabar las conversaciones telefónicas que el presidente mexicano sostenga en un lapso de veinticuatro horas. El objetivo es simple; echarse unas buenas carcajadas antes de empezar su próxima jornada laboral.

    Lo que encontraron al día siguiente, sin embargo, los sorprendió.

    Llamada registrada a las 03:31 horas del 21 de enero del 2007.

    —Bueno, eh, uhm,… quiero hablar con el encargado del despacho.

    —Él habla.

     

    —Did he say “encargado del despacho”?

    —He must be talking with a national secretary.

     

    — ¡Soy yo!

    —Sí señor, ya lo noté.

    —Ya sé que, ehm, es un poco tarde, uh, pero quiero consultarte sobre algo.

    —Aja, pero antes de que continúe, dígame, ¿ha estado beb…

    — ¡No, no, no!… Bueno, un poquito; es que recordé que había unos “Cabritos” con los que no había acabado, y, pues, ya sabes como soy de, uhm, perseverante.

     

    —Apparently he has been working a lot; he sounds tired.

    —Yes, but, what is “cabrito”?

    —Well, I remember that is a word that the mexicans use to talk about an enemy.

    —I see. So he has been studying the moves of the “Zetas” or another cartel.

    —Now we know that he’s talking with the secretary of defense.

     

    —Definitivamente, señor.

    —En fin, ehm, estaba ya por irme a la cama cuando me pregunte “¿qué tan poderoso sería un “caballito” combinado?”, y. ehm, quién mejor para responder eso que mi consultor de cabecera.

    — ¿Un “caballito” combinado”? ¿Se refiere a uno hecho con varias…

    — ¡Claro!, ¡uno patrocinado por todas las empresas!

     

    —I don’t understand, it seems that they are talking in a kind of…

    —Wait a minute!, he said “horse”, maybe he’s talking about the war… I get it!, he wants to create special fighting groups with people different forces.

    —You say commands with militaries, police officers, special agents…

    —This guy is smarter than what I thought.

     

    —Definitivamente sería muy fuerte, por no decir peligroso.

    — ¿Sólo peligroso? No, pues, una vida sin riesgos no es una vida de hombre, ¡¿qué no?!

     

    —Did you listen to him?

    —The man won’t rest until he finishes with everyone.

     

     

    — Como usted diga, señor, ¿me necesita para algo más?

    —Pues, uhm, nada más para que me mandes pronto lo mejor que tengas en tus reservas.

    —No hay problema.

    —Perfecto, perfecto…

    —Ahora, si me disculpa, volveré a descansar.

    —Sí, buena idea, mañana será un día duro… especialmente para mí.

     

    —We need to follow him closely.

    —Absolutely.

     

     

     

     

  • El IFE y las elecciones estadounidenses

    El IFE y las elecciones estadounidenses

    Querer reafirmar algo (la democracia electoral) haciendo una comparativa con un país desarrollado es algo tonto, porque las circunstancias en las dos entidades son totalmente diferentes. Triste es que dentro de las «instituciones mexicanas» no haya sentido de crítica alguna, porque así a lo mejor que podemos aspirar es a lo que ya tenemos.

    El IFE y las elecciones estadounidenses

    Valdés Zurita, el denostado Presidente del IFE, viajó a los Estados Unidos como observador del proceso electoral donde ganó Obama y se reeligió (y con mayor facilidad de la que se pensaba). Valdés afirmó que la nota de las elecciones fue que Romney reconoció su derrota. Y yo me quedo sorprendido con esa afirmación porque a casi ningún estadounidense le importa eso, y le importan más otras cosas. Valdés Zurita afirma que hay un déficit de cultura cívica a pesar del fortalecimiento del sistema electoral. Una afirmación que se puede esperar de cualquier persona menos del Presidente del IFE.

    El proceso electoral dentro de las urnas (PREP y escrutinio) en México funciona (y es lo único que funciona bien) porque gran parte de quienes hacen funcionar esto son los ciudadanos, ¿Qué eso no es cultura cívica?. Donde veo el déficit es en las instituciones porque su postura ante todas las irregularidades que se vieron fue penosa, y no hubo al menos un sentido de crítica sobre todo lo que pasó. El IFE lo negó todo, la compra de votos, la influencia de las televisoras, las encuestas manipuladas (que de Gallup a GEA-ISA hay un abismo) los rebases de tope de campaña.

    Si Valdés Zurita afirma que Estados Unidos es un ejemplo para México, debería de ser más justo, y mostrarnos que el partido demócrata les entrego iPads y tarjetas de prepago de Saks Fifth Avenue a los votantes para que votaran por Barack Obama. Quiero que Valdés Zurita me demuestre que en Estados Unidos hay un monopolio televisivo que por 6 años impulsó a Barack Obama, al cual casaron con Britney Spears. Quiero que Valdés Zurita me demuestre que las encuestas de Gallup estuvieron «Barackeadas«, quiero que nos lo compruebe. Y ya que lo logre hacer, entonces sí, poder poner a los procesos electorales tú por tú.

    Valdés tácitamente culpa a un sector de la ciudadanía de que la duda exista en México con un proceso electoral más robusto. Pero me pregunto si las instituciones han trabajado tan bien como para que tengan la autoridad moral de reclamarle a la ciudadanía. Un López Obrador no cabría en Estados Unidos porque allá la gente tiene más confianza en las instituciones, porque estas han trabajado mejor que aquí. Aquí cabe bien porque a veces hasta parecieran estar empecinadas en darles la razón, y en ese sentido AMLO muy inteligente sabe captar ese capital político para usarlo a su favor.

    Más bien Valdés debería decir, que si en Estados Unidos pasó lo que pasó en el 2000 con la «victoria» de Bush gracias a su hermano Gobernador de Florida, acá puede ocurrir cualquier cosa. Cierto que en varios puntos discrepo con la postura de López Obrador (no con el diagnóstico, si no con sus formas que no abonan en nada y más que ayudar perjudican), pero creo que esta vez, algunos se mandaron al diablo solitos y el peje no los tuvo que mandar. La comparación es simplemente absurda. Quien más que yo y muchos quisiéramos tener instituciones confiables que no nos hicieran dudar, instituciones que sabemos que están cumpliendo con su papel. Pero lamentablemente estamos en un círculo vicioso donde tanto las instituciones no hacen bien su trabajo, y los ciudadanos las desobedecen.

    Y por cierto. No todos aceptaron el resultado en Estados Unidos. El magnate Donald Trump no aceptó la victoria de Barack Obama, quiere organizar una marcha a Washington y dice que en Estados Unidos no existe democracia. Lo único que faltaría es que lleve águilas calvas como pruebas del fraude y funde su movimiento/partido. Le pondría LATINA, aunque ya sabemos como son los republicanos con los latinos.

  • Obama, Romney y el huracán Sandy

    Obama, Romney y el huracán Sandy

    Obama, Romney y el huracán SandyEn realidad he estado un poco desconectado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Creo que esto se debe a muchas razones. Primero, las elecciones en 2008 fueron más emocionantes porque se trataba de sacar con una patada a los republicanos que «comandados» por George W Bush pusieron al país y al mundo en un grave aprieto. Obama además representaba ese cambio. Un candidato que vino desde abajo, que al principio ni siquiera parecía tener posibilidades de ganar las elecciones primarias, y que se convertiría (y a la postre, lo hizo) en el primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos. Si bien Obama lo hizo mejor que su antecesor, creo que no cumplió las expectativas, al punto que no logró sacar a Estados Unidos de la crisis. Y para finalizar también influye el hecho de que los mexicanos vivimos unas elecciones muy agitadas, que a veces hablar de otras parece empalagoso.

    Pareciera que Obama lleva las de ganar sin ser nada todavía seguro. Mitt Romney sorprendió en el primer debate a Barack Obama, pero este último se repuso en los otros dos (debates, claro, mejor hechos que los mexicanos pero por mucho). Romney cometió algunos errores como decir que 47% de los estadounidenses se sentían víctimas y dependientes del gobierno. Un colega suyo del Tea Party (Richard Mourdock) incluso afirmó que en algunos casos las mujeres eran violadas porque Dios así quería que ocurriera. Naturalmente este conservadurismo duro y prejuicioso es el que hace que los republicanos tengan menos posibilidades de ganar que los demócratas. Más que muchas veces tienden a radicalizarse cuando se sienten en aprieto (John McCain en 2008).

    Obama hizo bien al abortar un rato la campaña (recordar que estamos en la recta final) debido al Huracán Sandy que azotó el oriente de Estados Unidos, teniendo a Nueva York como uno de sus principales afectados. Que vaya que es curioso ver a la «capital del mundo» sufrir un huracán, la Quinta Avenida inundada, los primeros pisos de edificios emblemáticos tapiados. Es la primera vez que vemos a la ciudad de Nueva York susceptible. Ah no esperen, sería la segunda vez, si fuera la primera se hubieran mandado a tapiar las torres gemelas.

    Y sinceramente espero que se reelija Obama. No tanto porque sea un gran Presidente. Sino que los republicanos son… republicanos. Están un poco tocados, tan es así que las religiones que apoyan a estos grupos hacen que los niños adoren a George W Bush y lo vean como el enviado de la divina providencia.

  • El Internet y la política. La nueva revolución

    La política antes del fenómeno del Internet y las redes sociales, era una práctica que se desenvolvía como algo aparte de los ciudadanos. Estos percibían los resultados (muchas veces maquillados) de los políticos en la práctica y en base a eso los evaluaban, no había una retroalimentación entre la ciudadanía y los políticos. El papel del ciudadano se limitaba a recibir información unidireccional sobre lo que nuestros servidores públicos realizaban (por medio de la televisión, la radio y los medios tradicionales), no existía interacción entre el ciudadano y el político. Y no quiero decir que con esto ahora dicha interacción sea plena, pero no podemos negar que gracias a Internet esta se ha fomentado más de lo que se hacía antes.

    Internet ya tiene más de diez años, pero la revolución en la forma de hacer política cambió hace apenas unos pocos. Uno de los precursores en utilizar Internet como herramienta para mantenerse en contacto con los ciudadanos fué el entonces candidato y ahora presidente de los Estados Unidos Barack Obama quien utilizó las redes sociales como Facebook, MySpace y el naciente Twitter para mantenerse en contacto con sus electores. Dicha estrategia fué clave para que ganara la presidencia, puesto que los ciudadanos sintieron esa sensación de cercanía, ellos se sentían más escuchados.

    Después del fenómeno Obama, muchos políticos trataron de replicar su estrategia de redes sociales, se inscribieron en ellas, abrieron sus propios blogs y buscaron una forma de comunicarse con el electorado. Algunos lo hicieron con mayor éxito que otros. Los que tuvieron más fué porque lograron una sincera conexión con su gente y los que no fué porque lo vieron como simple estrategia mercadológica sin ir al fondo del asunto: Estar cerca de la ciudadanía.

    Ahora es común ver al Presidente Calderón usar Twitter o a Marcelo Ebrard, aunque a veces falta más interacción con la gente para realmente lograr una comunicación más cálida. Alguien que si ha logrado esa cercanía con su público es Gerardo Fernández Noroña (@fernandeznorona), el cual responde a muchos comentarios de sus seguidores (followers) y genera conversación y polémica. Otro curioso ejemplo de interacción con el público es el dictador Hugo Chávez. A través de su cuenta @chavezcandanga comúnmente platica con sus seguidores y habla sobre las acciones que está realizando en su país.

    Pero Internet no solo ha fomentado la comunicación entre el ciudadano y el político. Sino que le ha dado un gran arma a los ciudadanos para organizarse. Las asociaciones civiles del siglo XXI organizan sus eventos y sus manifestaciones vía Twitter y Facebook y también utilizan estas herramientas para dar a conocer sus propósitos al grueso de la ciudadanía para adherir más simpatizantes a su causa. En estos últimos años hemos escuchado de revoluciones que se han gestado vía Internet. Twitter y Facebook fueron clave para que los egipcios se reunieran y pidieran la salida de Mubarak, la cual lograron,  también lo lograron por este medio los tunecinos y ahora se ha formado una ola expansiva que ha logrado influír a ciudadanos de otros países como Libia para derrocar a sus dictadores.

    En México no estamos exentos de estos fenómenos, cabe recordar la indignación que se generó en las redes sociales por la salida de Aristegui de su programa de radio de MVS. La presión por las redes sociales fué tanta, que bien haya sido por decisión de MVS o del mismo gobierno, terminaron devolviéndole el trabajo a la periodista. El columnista Zepeda Patterson afirmó que fué gracias a los «Twitts» de los seguidores de la periodista que se devolvió el trabajo a Carmen Aristegui.

    Con Internet es cada vez más difícil llevar a cabo actos represivos y de censura porque el mensaje que se quiere omitir se termina multiplicando en la sociedad. Los políticos de hoy tienen que entender que ahora deberán hacer mejor su trabajo puesto que la ciudadanía tiene más herramientas para evaluar sus acciones. Cualquier intento de atentado por parte de algún político o grupo de políticos contra los valores fundamentales de la ciudadanía como el respeto o la libertad de expresión serán severamente castigados y podrán sufrir un daño irreversible en su carrera política.

     

     

  • Minipost #4 Por encimita

    Por fin el gobierno se puso a reparar banquetas, a limpiar el graffitti y a quitar a los franeleros que obligan a los automovilistas a pagar el servicio de pseudolavado de parabrisas. Este beneficio lo disfrutarán aquellas personas que vivan en las avenidas por donde pasará mañana Domingo 8 de Agosto, Barack Obama. (a mi ya me limpiaron mi avenida, si voy a tener a Mister Obama durmiendo a 3 cuadras de mi casa).

  • Nuestros Superheroes.

    Los seres humanos podremos ser la especie mas evolucionada en la tierra, pero no por eso es perfecta. El ser humano vive en una vida cuyos resultados son determinados por diversas circunstancias, el ser humano es frágil, se puede romper, se puede deprimir, puede ser derrotado o simplemente ser un perdedor, a pesar de que vaya por la vida gritando a los siete vientos que es una buena persona. Por lo tanto, es limitado y es imperfecto; depende de los demás y en ocasiones está, muy angustiado, porque no ha logrado lo que quiere.

    Las demás especies de animales parecen aceptar su condición. Viven una lucha por la supervivencia por medio de sus instintos, los cuales les dicen que es lo que tienen que hacer para poder cumplir con sus necesidades: Como aquel tigre al cual su instinto le dice que tiene que ir a matar al mono para poder comer, o aquel perro que se hace buen amo de sus dueños, para que estos le den de comer sin tener que hacer grandes esfuerzos. Pero el humano, a diferencia de los animales, fué dotado con una característica que lo haría mas evolucionado que los otros animales, y es la capacidad de pensar.

    Pero esta capacidad de pensar, es la que hace que el humano no acepte su condición. A fin de cuentas el humano está en franca lucha por la supervivencia diaria, pero a veces no parece aceptarlo, tan es así que evade sus responsabilidades ante su incapacidad por competir: «Esta persona me hizo fraude; estoy seguro de que se le va a regresar» , «ese puesto no me lo dieron, pero yo creo que no me tocaba«, «no tengo muy buena suerte con las mujeres», «esa persona es mas exitosa que yo, pero creo que por dentro no debe de ser muy feliz«, y así, en nuestra conversación interna utilizamos el recurso de la «chaqueta mental», para no sentir que hemos perdido, cuando en realidad sabemos que si lo hemos hecho.

    Y como los seres humanos no siempre obtenemos lo que queremos y a veces perdemos (unos mucho, otros poco, pero todos pierden), entonces es donde nos vemos en la necesidad de crear superheroes. Alter egos de nosotros mismos, que tengan las características que nosotros desearíamos tener: desearíamos ser invencibles, incorruptibles, poder salvar al mundo y a nosotros mismos, que las mujeres (o varones) nos sigan por nuestra condición de invencibles supremos. Y es cierto, nosotros no lo podemos ser, pero si podemos crear uno en nuestra imaginación, o bien, pensar que existen superheroes reales que nos ayudan a compensar nuestras limitaciones.

    Al no aceptar nuestra condición humana, reflejamos en los superheroes la condición sobrehumana deberíamos haber tenido y no nos fué dada. El niño que desea volar como Superman, el joven que desearía salvar al mundo del lado del lado oscuro de la fuerza, o la mujer que quisiera tener la iluminación divina para salvarse. Buscamos en terceras personas imaginarias o aparentemente reales, la negación de nuestros límites y nuestras derrotas. Y el peor de los casos es que a veces llegamos a confundir esa «condición sobrehumana» con nuestra condición limitada: Un clásico ejemplo es cuando esperamos que en la realidad los buenos siempre ganen, y los malos pierdan como en las películas heróicas. Y entonces cuando la incongruencia aparece, buscamos taparla con frases como: «Se le va a regresar algún día», «esa persona en realidad no es feliz por dentro» y otras mas (que algunas veces podrían llegar a ser verdad, pero en muchos otros casos no lo son); de esta forma negando la imperfeccción del ser humano, y la imperfección de la vida.

    El concepto de superheroe no contempla alguna imperfección, y si la hubiera, siempre es rebasada por lo perfecto y supremo. Superman se debilita con la Kriptonita, pero sus poderes hacen que siempre salga triunfante a pesar de su debilidad. Anakin Skywalker, al ser rebasado por su debilidad, pierde la etiqueta de heroe, o aún cuando Obi Wan Kenobi es derrotado, no pierde su condición del heroe, sino que se transforma en mentor, porque su facultad mas sobresaliente nunca se pierde.

    Los superheroes históricos

    Los superheroes no solo sirven para «tapar esas imperfecciones», también sirven para lograr la cohesión social, de creencias, y de ideologías. El «Superheroísmo histórico» limita la capacidad de debate, dado que este superheroe muestra la perfección no solo de si mismo, sino también del contexto en que se mueve (la creencia, la nación o religión que defiende). Este tipo de superheroe aparenta no tener condiciones sobrehumanas y pareciera que su perfección se limita a lo humano en cuanto a que no tiene superpoderes y puede morir, pero en cuanto a la lucha por sus creencias, esta es perfecta y sobrenatural.

    El superheroe histórico, en la mayoría de los casos, necesita no ser lo suficientemente conocido (por quienes lo tomarán como tal), para así poder omitir sus debilidades y exhaltar sus virtudes. Benito Juárez, George W. Washington, Carlos Marx, Nietszche, Jesucristo, Mohamed, Cristobal Colón, o Napoleón Bonaparte (y muchos mas) son un claro ejemplo. Pero estos han servido para lograr una cohesión social, dado que los habitantes de una nación o creyentes en la ideología verán al heroe que otorga credibilidad a esa nación o forma de pensar, y la fortalecerá, dejando en segundo plano las críticas o las dudas.

    Gracias a estos superheroes, el nihilismo, el cristianismo, el comunismo o el capitalismo, terminan viéndose como irrefutables, gracias a esos superheroes que han sido despojados de su condición humana, la cual en realidad es imperfecta y por lo tanto está expuesto a equivocaciones y errores. Los manipuladores utilizan a los heroes y los traen a la memoria histórica para sustentar su tiranía, su dictadura, o su demagogia.

    Los superheroes históricos no necesitan estar necesariamente muertos. Barack Obama es un claro ejemplo. En Estados Unidos, un país muy dado a la mitificación para exhaltar el nacionalismo (tan es así que en ese país se inventaron los superheroes de comic), es una forma muy recurrente crear superheroes para lograr un objetivo. Un país que ha sido puesto en tela de duda en todo el mundo por la invasión a Irak, por la fragilidad mostrada en el 9/11 y la crisis económica necesitó crear a un superheroe que viniera a rescatar al país para no poner en riesgo la etiqueta de potencia, y han encontrado en Barack Obama a ese superheroe. Un heroe que hace todo posible con pronunciar «Yes We Can», y que es dibujado en los mismos comics donde sale Superman o Batman.

    Los enemigos.

    Otra condición para que los superheroes sean eso, superheroes; es que necesitan archirivales que sean lo contrario a ellos y reflejen lo contrario: lo que no se quiere ser, la amenaza que pondría en evidencia las limitaciones humanas, y que al ser derrotado, absorba las limitaciones que el ser humano no quisiera tener. Estos enemigos hacen mas fuertes a los superheroes, porque al ser vencidos, legitiman de una forma mas contundente su supremacía y la creencia que defienden. El enemigo termina siendo incapaz de demostrar las incapacidades y entonces el mensaje del superheroe es: «Las limitaciones no existen».

    Este tipo de rivalidades (Superman – Lex Luthor, Luke Skywalker – Darth Vader) no solo son característicos  de los heroes que se saben irreales. Sino de los Superheroes Históricos, los cuales fueron elevados a superheroes. (Marx – Capitalistas, Jesucristo – Satanás, Juarez – La Iglesia). Y cabe mencionar que en algunos casos, los archienemigos de los heroes presuntamente reales, pueden ser irreales o imaginarios.

    Es por eso que la creación de enemigos, forja una cohesión o creencia mas sólidos. Personas como Bin Laden reforzaron en su momento a George W. Bush como superheroe, el cual, cuando se puso en evidencia, no solo perdió la etiqueta de superheroe, sino que pasó ser villano, lo cual fué aprovechado por Barack Obama para aumentar en popularidad. O también es el caso de López Obrador, el cual no solo inventó a un enemigo (mas bien a varios) como una forma de legitimarse; y aunque para muchos pasó a ser villano, no lograron encontrar a un heroe que pudiera vencer a este «enemigo», porque sucedió que quienes se quisieron poner la etiqueta de heroe, no tenían la suficiente credibilidad, lo cual los hacía imperfectos.

    Este fenómeno del «Superheroe-Villano» ha estado presente en toda la historia de la humanidad. Lo vemos en los pueblos mas antiguos que tenían a sus superheroes, e incluso durante la Ilustración y el racionalismo, no dejaron de existir, simplemente aparentaron ser mas reales. Esto por el hecho de que nos frustra nuestra condición humana, nuestras limitaciones e imperfecciones.