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  • Entre la autenticidad y las apariencias.

    Hay quienes cantan la marsellesa sin ser franceses.

    Este es un difícil artículo de escribir. De hecho no estoy seguro de haberle puesto el título correcto, y de hecho este artículo lo estoy escribiendo a pedido, porque una amiga me aconsejó escribirlo dado que ambos tenemos un conocido en común (ex-amigo de ella, y de mí nunca fué mi amigo porque siempre me cayó mal). Si algo yo siempre he odiado de las personas es la hipocresía, y algo que valoro infinitamente es la autenticidad. Yo, entre mi número innumerable de virtudes y defectos que tengo, es que creo ser una persona auténtica (una virtud que me ha costado muchísimo trabajo adquirir y que todavía me falta pulir, por cierto), que trata de mostrarse al mundo tal como es. Claro que si bien la autenticidad es una virtud apreciada por la gente, muchas veces nos pueden traer algunos problemas, porque siempre va a ver gente a a la que no le parezca nuestra forma de ser, y muchas veces se tiene que pagar el precio de ser como uno es.

    La autenticidad, un precio que pagar.

    Uno cuando intenta ser auténtico se da cuenta de esto. Así pasa por ejemplo cuando escribo algo en este blog a y mucha gente no le parece. Un amigo me criticó ayer en una fiesta por mi artículo del comunismo. -¿Pero, que le puedo hacer?, así soy yo y esa es mi forma de pensar. En este caso mi amigo trataba de hacer una crítica constructiva, porque pensaba que no estaba escrito por un periodista. Traté de tomar lo mejor de su crítica pero a la vez me dije en mi mente -¡Que demonios Cerebro, no puedes complacer a todos!. De hecho en mi blog lo último que he tratado de hacer es complacer a todos mis lectores. Creo que eso más que ahuyentar visitas, ha logrado atraer a unos cuantos lectores, aunque sean poquitos. Si estuviera aquí inventándome falsas apariencias, sería muy incómodo para mí estar escribiendo en este blog, ya lo hubiera dado de baja.

    Como decía, ser una persona auténtica es algo muy difícil. Tengo que aceptar que hace algunos años era todo lo contrario, me esforzaba mucho por encajar con todo el mundo, y la verdad que era algo bastante incómodo. No me la pasaba bien en ningún lugar, porque creía que los demás no me iban a aceptar tal como era. Pero en algún momento de mi vida descubrí que no tenía que adaptar mi personalidad al gusto de los demás, sino que simplemente tenía que ser yo. Dejar tener miedo al «que dirán los demás» es muy difícil, y creo que todos en cierta medida lo tenemos, unos más, otros menos. Es curioso que la fórmula para ser aceptado por los demás sea no preocuparse tanto por ser aceptado, sino por poder ser uno mismo y sostenerlo en cada situación. Y hay algo real detrás de todo esto: No a todo mundo le vamos a caer bien. Es algo duro, pero es una realidad.

    Es la mitomanía, estúpido.

    Pero en el camino me he topado con personas que son tan poco auténticas y viven tanto de las apariencias que caen al grado de ser nocivas. ¿Por qué razón?. Porque mientras las personas auténticas son las que generan más confianza, las que no lo son generan incertidumbre y desconfianza entre las demás personas. Es curiosa y a la vez entristecedora la historia de una persona conocida que no había acabado la universidad pero que presumía (con un falso orgullo) que estaba estudiando una maestría y que tenía un trabajo donde ganaba más de $15,000 pesos mensuales. En realidad no tiene ni trabajo ni estudios porque es una persona muy floja. El sobrante del cambio de casa de sus padres le permitió tener un auto de lujo último modelo, era la cereza del pastel de la mentira que se estaba inventando. ¿Que pasó?, en algún momento tendría que dejar sus trapos rotos en evidencia. Gastaba más dinero del que tenía para sostener su falso status social, se empezó a endeudar y a deberle dinero a sus amigos. No solo se le empezó a crear la fama de que no pagaba, sino que todos empezaron a hablar sobre la falsa apariencia que se estaba inventando. La gente dejó de confiar en él, lo dejaron de inventar a reuniones, cada vez eran menos las personas que iban a las que el hacía porque lo consideraban una persona falsa, y al final terminó perdiendo a sus mejores amigos. Era tal su grado de necesidad de aparentar frente a los demás que se portaba muy bien en frente de las personas, y las criticaba por atrás. Su arrogancia y su poca inteligencia hizo que su «status social» se desvaneciera y perdiera todo lo que tenía.

    El seguramente ya adquirió un desorden psicológico llamado Mitomanía, ya se había acostumbrado a mentir. Mentía sobre su forma de vida, sus pasatiempos, su filosofía de vida. Es lamentable ver como la vida de este joven se va desfigurando con el paso del tiempo.

    Más triste es cuando las personas niegan sus virtudes para encajar en un círculo social. Eso es lo que sucedió con otra persona conocida que aparentemente tenía una personalidad muy peculiar, que en mi punto de vista era muy atractivo. Pero sucede que esta persona deseaba encajar con cierto círculo social, que al parecer le exigía ser de cierta forma. Esta persona terminó negando sus virtudes para terminar inventándose una personalidad que no tenía. En algún momento parecía que su «falsa apariencia» tenía éxito. Tenía más amigos (más en cantidad, menos en calidad), pero había dejado de irradiar autenticidad. Dejó a ojos de muchos de ser una persona confiable y terminó siendo una persona del montón entre la masa social. Esta persona terminó modificando y moldeando sus historias de vida con tal de que se adaptaran a las supuestas necesidades de este círculo social. Si tenía una amiga que la había subestimado, terminaba negándolo y diciendo que siempre habían sido grandes amigas, por poner un ejemplo.

    Tampoco hay que ser demasiado transparente.

    La autenticidad tiene un precio, pero también hay que recalcar que también es malo irse al otro extremo. Una cosa es mostrarse tal y como es, y otra cosa es llevar esa autenticidad al otro extremo. Voy a poner un ejemplo un poco radical, pero creo que de esta forma se puede entender bien. Imaginemos que estás en un país árabe, eres una persona católica y unos bandidos radicales te detienen preguntando por tu religión (sabiendo que si no dices que eres musulmán te matan). En este caso si eres auténtico mueres, tienes que protegerte, y tal vez lo más prudente sea que te hagas pasar por musulmán. A lo que quiero llegar es que hay que ser auténtico, pero no al grado en que acabemos siendo vulnerables. Ser auténtico no significa contarle todos nuestros problemas a todo el mundo, ni mostrando nuestras intimidades a quienes no nos conocen. Es necesario tener diferentes grados de intimidad con las diferentes personas con las cuales tenemos una relación. Por eso se dice que tenemos diferentes roles o formas de comportamiento con las demás personas (tenemos un rol con nuestros padres, otro con nuestros amigos, otro con nuestra novia).

    A lo que me refiero con ser auténtico es más bien, que deberíamos ser nosotros mismos y no estar tratando de cambiar nuestra personalidad para tratar de ser aceptados. No hay nada mejor en un ser humano que su autenticidad, eso es lo que diferencia a las grandes personas, de las personas del montón.

    Como que ya me cansé de escribir, se me van las ideas, pero creo que ya he recalcado lo que quiero decir. Si me quieren tirar «caca»  por lo que acabo de escribir (y por lo cursi que pudo ser) les doy permiso.

  • Sobre las mujeres (ligues y demás) Parte 6. ¿Como llamar la atención de una mujer?

    En este blog vaya que he hablado mucho acerca de las mujeres. Se han publicado estudios de lo que quieren ellas, de lo que queremos nosotros, y este es el sexto artículo donde hablo sobre las mujeres. Nótese que entre cada artículo hay diferencia de algunos meses entre sí. Eso es porque necesito agarrar la experiencia y nuevas vivencias para poder escribir un nuevo artículo. Y ahora escribo este porque a pesar de todos los estudios, todos las experiencias, los batazos y los aciertos que he tenido, me he preguntado. ¿Que es lo que uno debe de hacer para llamar la atención de una mujer?.

    Por azares del destino (no tanto por méritos propios) conseguí los medios principales comunicación que uno debe de tener con la mujer que le gusta: El teléfono celular, indispensable, y también tenerla dentro de los contactos de Facebook. Tengo todos los medios disponibles para invitarla a salir cuando yo quiera. Pero en realidad yo casi no conozco a la mujer en cuestión y en unos días la voy a ver. Hemos platicado como dos veces en la vida y ya, nos hemos caído bien, pero hasta ahora no ha sido nada del otro mundo. Y es aquí donde viene la pregunta. ¿Como lograr llamar la atención de una mujer?.

    ¿Como dar ese paso?

    En el estudio que hice, descubrimos que las mujeres quieren hombres seguros de sí mismos, que sean atentos, inteligentes, aseados, que sean trabajadores, etc. Pero ¿como se puede hacer para llamar su atención y que se fijen en uno?. Algunas personas sugieren que primero se forje una amistad, y lo entiendo. Pero hay veces que uno forja la amistad tanto, que cuando uno quiere dar el siguiente paso, resulta que ya solo quieren ser tu amigo. Entonces si, hay que forjar la amistad, pero dejar el terreno preparado para el siguiente paso y lanzarse a cazar a la afortunada presa (porque obviamente, toda mujer que esté conmigo, es una mujer afortunada).

    Mi amiga Caroline, una amiga por cierto muy bonita que está pasando por una mala racha con el sexo opuesto (más o menos igual que yo) me dice: –Debes ser original, trata de ser como eres sin poner máscaras. También se detallista, a las mujeres nos encantan esos pequeños detalles, que te manden un lindo mensaje, que te ayuden a cargar las cosas. A ver, en eso de la originalidad si estoy de acuerdo. Algo que he descubierto es que tanto a las mujeres como a los hombres, nos atrae la autenticidad. No hay nada más incómodo como cuando uno está con una persona que aparenta ser alguien que no es. Sobre lo de detallista también concuerdo, a pesar de que en este mundo actual se han perdido algunas costumbres, a las mujeres siempre les gusta que les recojas algo cuando se les cae, que le abras la puerta del carro, o les ayudes a cargar cosas. Siempre los hombres atentos y auténticos son más atractivos para las mujeres que quienes no lo son.

    Cerebro a la conquista.

    Tal vez dejando que todo fluya y sin forzar las cosas tenga más suerte con la dichosa mujer. Estoy en una prueba de oro, porque de las dos últimas mujeres con las que traté algo no medí bien los tiempos. Con la primera me tardé y me la ganaron, con la segunda me precipité y se sacó de onda. Ahora se supone que ya tengo la sabiduría para manejar bien los tiempos y no precipitarme o tardarme. Tendré que invitarla a salir en su debido momento y a conquistarla en su debido momento. Pero sigue surgiendo la duda: ¿Como puedo llamar la atención de una mujer?, ¿hay alguna técnica?, ¿o solo como me dicen, tendré que ser natural y detallista y ya de ahí en más las cosas no dependerán de mí?. Para hacerle caso a mi estudio, iré arreglado, perfumado, rasurado, trabajador si soy, creo poder cumplir con los resultados del estudio, pero ahora deberé ser creativo para poder llamar su atención. A ver Cerebro concéntrate, se auténtico: Tu allá tienes que ser Cerebro, no puedes llegar siendo un bulbo raquídeo o un cerebelo como dice mi amiga Elizabeth.

    Y a los hombres también nos gusta la seguridad.

    Es curioso, mi amiga Caroline me decía que cuando no se sentía segura, no tenía éxito para ligar cuando iba a los antros. Y es que es cierto, a los hombres también nos encanta la seguridad. A mi, la última chava que me gustó (con la que me precipité), me gustaba porque tenía una personalidad muy peculiar que atraía mucho. Pero ella tenía un problema, no era auténtica cuando trataba de encajar con la sociedad. Trataba de parecerse a otras personas y negaba su personalidad. Esa actitud me transmitió inseguridad, y por ende yo en la actualidad no volvería a intentar con ella. El hecho de no ser auténtico transmite inseguridad, porque al poner máscaras, uno refleja no estar seguro de quien es, demuestra que tiene complejos que le da miedo exhibir (aunque el complejo a veces suele ser más bien el miedo mismo) y es la verdad, tanto a los hombres como a las mujeres no nos gustaría andar con «máscaras».

    Con la nuevo prospecto pasa lo contrario. Ella irradia muchísima seguridad. Es cierto que a veces la seguridad suele ser intimidante, porque parece que uno tiene que «ponerse al tiro» para no ser rechazado por dicha persona. Pero hay que aceptarlo, las mujeres seguras de sí mismas son muy atractivas, a veces esa seguridad suele ser más penetrante que la belleza física. ¿Por qué?. Porque una persona segura es una persona auténtica, una persona a la cual no le da miedo mostrar quien es, una persona con una gran personalidad que se sabe reafirmar a pesar de sus defectos.

    No me responsabilizo ni me comprometo a nada. Si traigo malas noticias, se aguantan y ya (y mis estimadas lectoras todavía tendrán tiempo para conquistarme). Yo haré el mejor de los esfuerzos, y espero que la sabiduría aprendida en estos meses sirva de algo.

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