Etiqueta: movilidad

  • El automóvil como herramienta de ligue y de conquista

    El automóvil como herramienta de ligue y de conquista

    Una ciudad desarrollada no es en la que los pobres pueden moverse en carro, sino una en la que incluso los ricos utilizan el transporte público. – Enrique Peñalosa

    El automóvil como herramienta de ligue y de conquista

    Sí, lo sé. Tú, que has ahorrado muchas quincenas para pagar el enganche. Dejaste de ir a algunas fiestas, querías ir a Europa pero no era prioritario para ti. Te sientes solo, no tienes muchas herramientas para conquistar a las mujeres, eres algo torpe y no eres una persona muy interesante. Tú, que crees que el coche te puede cambiar, ese automóvil automático equipado con bocinas con sonido retumbante para que escuches de forma nítida cada instrumento de las composiciones musicales de Arjona. Porque un pobre diablo en un gran coche es un gran chingón.

    Ya te imaginaste manejando en las «placenteras calles del Distrito Federal» (como lo muestran los comerciales y no la realidad) con tus Ray-Ban y tu camisa de florecitas peinando las avenidas de La Condesa pensando en que las mujeres se subirán a tu lujoso automóvil. Ya te viste siendo aceptado por los círculos sociales quienes no te bajaban de pendejo o perdedor (o que al menos tú suponías). -El coche me transformará de Luisito a Don Luis.

    Pero las mujeres, oh sí, todas van a venir a ti. Harán una larga fila que rodeará el Parque México porque ahora tú eres exitoso. Si tienes ese coche es porque Luis, es Don Luis, porque te has convertido en una persona muy importante, capaz, independiente (aunque lo estaciones en casa de tu mamá), aunque sabemos que eres el mismo tipo de siempre. Cuando te subas a tu automóvil y se escuche el ronroneo del motor cuando pises el acelerador, sentirás una falsa sensación de seguridad. Esa seguridad que no te dio ni tus terapias con el psicólogo ni los consejos de tus padres sobre como puedes aprender a quererte a ti mismo.

    Como eres una persona un tanto insegura y con no muchos gustos propios, sintonizarás en ese sistema Dolby Surround 3d THX certificado por George Lucas las 40 Principales, que se escuchen las canciones que estén de moda, para que te sumerjas en la masa. ¿Paradójico no? Quieres destacar sobre los demás con tu lujoso automóvil pero no te atreves a tener gustos propios. ¿Me rechazarán si Rachmaninov suena en mi automóvil? ¡Por favor, si ni te gusta la música clásica! Tus gustos no son muy refinados que digamos.

    Mientras tú piensas en conquistar con un auto para hacer parecer a los demás que perteneces a una clase social, el CEO Español o el gerente de banco estadounidense se suben al metro para ir a su lugar de trabajo. Pero tú sigues empecinado en tu objetivo, te imaginaste platicando con una mujer en tu automóvil: -Oh baby, bla bla bla; como si con un automóvil, tu labia y tu capacidad discursiva fueran a tener la posibilidad de tener una súbita evolución. Te imaginaste besándote con ella, con el automóvil como herramienta de preámbulo para una noche erótica.

    Te tengo dos noticias, una buena y una mala. ¿Cuál quieres primero? ¿La buena? La buena es que algunas mujeres podrán caer ante la tentación, sobre todo aquellas que como tú, creen que un coche es una muestra palpable de una subida en el escalón de las jerarquías sociales. La mala, es que es una pretensión, y las pretensiones en algún momento quedan expuestas. La mala también es que seguirás siendo el mismo tipo de siempre, ese tipo del cual no te enorgullecías de ser. Y lamento decirte amigo, que en algún momento, la caca va a flotar.

    Sí, las mujeres quieren estar con hombres que les puedan dar algo, que tengan un futuro, que aspiren a algo. Es algo completamente natural. Pobre de la mujer que decida estar con un bueno para nada (como tú, aunque tengas coche). Pero para hacer eso se necesita algo más que ahorrar dinero para comprar una máquina. A más bananera y atrasada sea una nación, más necesidad tendrán los ciudadanos de comprarse un coche como símbolo de status.

    Con esos doscientos mil pesos extra que pagaste por tener un automóvil de lujo, pudiste haber pagado una maestría, pudiste haberte ido de viaje por el mundo, te hubieras podido convertir en una persona interesante (sin desearlo directamente). Seguro tu experiencia por Italia, Austria, Budapest o Kuala Lumpur abonará a tu labia para atraer mujeres. Seguramente tu maestría o tus estudios te habrán hecho alguien más culto. Pero preferiste usar la fórmula tan gastada y previsible, alimentada por los comerciales de television de las empresas automotrices tan falsas como sugerir que se puede conducir sin tráfico en el Distrito Federal. En lugar de transformarte de tonto a listo, pasaste de ser un tonto, a un tonto con cohe.

    Pobre de ti.

  • Cuando los ciudadanos sí pueden

    Cuando los ciudadanos sí pueden

    Cuando los ciudadanos si puedenAyer tuve la oportunidad de asistir con mi organización civil, Movimiento Propuesta Ciudadana, al llamado «Día Mundial sin Autos» que forma parte de un movimiento mundial que busca naturalmente, recuperar los espacios públicos que están invadidos por… si, adivinaron ¡por autos!. Cada ciudad organiza este evento a su manera, y en el caso de Guadalajara, se hizo una intervención en el barrio de Santa Tere, uno de los más tradicionales de la ciudad, donde participamos varias organizaciones civiles.

    Se escogió este lugar no solo por su carácter tradicional, sino porque carece de espacios públicos, áreas verdes, y el automóvil ha sido totalmente privilegiado (aunque aún así los automovilistas tienen que lidiar con el tráfico). En dicha intervención se «invadieron» parte de las calles que normalmente utilizan los automóviles para hacer actividades recreativas, desde mariachis, futbolitos, pastizales, y en el caso de nosotros, un espacio para que los niños jueguen bebeleche y Lotería. En la tarde a su vez se llevó a cabo una rodada en bicicleta por varias de las avenidas principales de la ciudad.

    Este día me mostró como los ciudadanos si podemos incidir en la vida pública de nuestra sociedad. Ciertamente en Guadalajara todavía se le da preferencia a los automóviles, pero ver como el diario El Informador puso la noticia en primera plana, como Milenio publicó varias notas e incluso publicó una galería de fotografías, o La Jornada quien también abordó el asunto, es muy positivo porque el hecho de que los medios le den mucha importancia a estas manifestaciones logra que el tema se vuelva primordial, y tarde o temprano las autoridades tomen cartas en el asunto.

    Esto en lo particular me dio un aire de frescura después de la progresiva desilusión que me terminó causando el movimiento #YoSoy132, que terminó siendo secuestrado por grupos de radicales que están logrando que este conglomerado totalmente auténtico y loable en sus orígenes pierda la oportunidad de ser una oposición real al gobierno de Enrique Peña Nieto y a cualquiera que pueda haber (porque ser una oposición es algo más inteligente que ir a bloquear la boda del hijo de Carlos Salinas, que la cerrazón al diálogo, y alianza con grupos dudosos llenos de intereses como el SME y el CNTE). Me quedo con la primera parte de este movimiento (formado por el ala moderada) como una expresión ciudadana auténtica. Y de igual forma catalogo a esta expresión a nivel nacional (y mundial) de varias organizaciones civiles en el Día Mundial sin Autos como algo totalmente loable y auténtico.

    Me agrada la creatividad con la cual los jóvenes y no tan jóvenes se manifiestan para poner temas necesarios en la mesa. Y no solo eso, sino que estas expresiones fueron agradecidas por los habitantes del barrio de Santa Tere, lo cual ayuda todavía más a generar conciencia. Los niños que jugaron al bebeleche, a la lotería y al futbolito en unos años posiblemente recordarán que hubieron movimientos a favor de la recuperación de espacios públicos y probablemente tendrán ya esa conciencia que nosotros tuvimos que construir de más grandes. El ver a más de 10 niños turnarse para jugar bebeleche fue una grata experiencia para mí por más simple que parezca. No solo por darles a los niños un grato fin de semana, sino porque dejaremos dentro de ellos una semilla.

    Tal vez lo sucedido con #YoSoy132 nos mostró que todavía existe ingenuidad (de la que se valieron grupos radicales más preparados). Pero yo creo que es natural ante un despertar ciudadano que va en crecimiento. Aunque es importarse darse cuenta de ello, y también darse cuenta que si bien un movimiento puede surgir debido a la inconformidad y molestia contra un actor político u otra situación, este tiene que transitar hacia la parte propositiva, lo cual tal vez es el paso más difícil. Lo que se vio ayer en Santa Tere aunado a los logros que ya se han hecho en movilidad nos deja ver que ese difícil paso se ha dado, y que se pueden (y deben) de dar en otros temas.

  • La bicicleta. Pasado y futuro de las urbes

    La bicicleta. Pasado y futuro de las urbesLes seré sincero. Nunca formalmente, aprendí a andar en bicicleta. Hace algunos años mi cuñado me enseñó y logré avanzar dos cuadras. De cierta forma había aprendido, pero pues nunca retomé la práctica del uso de la bicicleta, y pues en realidad tenía que volver a aprender. Hace poco quise volver a aprender dado que había una rodada en pro del medio ambiente, pero esta tenía un recorrido de 20 kilómetros y pues tenía como 3 días para aprender. Además de no encontrar quien me ayudara (porque todos mis conocidos que saben entre semana trabajan), aventarse 20 kilómetros 3 días después de aprender a andar en bicicleta, es algo así como peligroso. Pero claro, que uno de mis propósitos es aprender a usarla bien.

    Saco el tema a colación porque veo como este medio de transporte más antiguo que el automóvil y otros tipos de transporte público vuelve a tomar auge en los países desarrollados, por su utilidad, practicidad, porque no ocupa espacio, porque no contamina, y porque deshinibe el sedentarismo, con todas las positivas consecuencias al ser humano que este tipo de transporte implica. Por ejemplo, una mejor salud, estado de ánimo, e incluso este transporte hace que el individuo interactúe con su entorno, cuando por el contrario en un automóvil, el conductor está inmerso en una especie de burbuja, donde las avenidas son vistas como en una pantalla de videojuego, y donde existe solo él, y tal vez la música que trae en la radio.

    Por alguna razón las bicicletas siguen vigentes y están resurgiendo. Todo esto a pesar del automóvil e incluso de su supuesta «versión mejorada» que es la motocicleta. En muchos países debido a la insostenibilidad de un sistema automotriz a largo plazo, se ha dado prioridad a las bicicletas (para recorridos cortos) y al transporte público (para recorridos largos) como medio de transporte. Mientras que el automóvil solo se utiliza para casos en donde si es necesario utilizar uno, sobre todo cuando se transporta cualquier tipo de material.

    Este medio de transporte ha sido también un buen pretexto para rehabilitar espacios públicos, revitalizar ciudades lo cual coadyuva incluso en una mayor derrama económica. Ciudades de países como Dinamarca, Holanda, Alemania, o los países nórdicos han apostado por este medio de transporte y los resultados han sido benéficos. Incluso en la ciudad de Guadalajara, donde el sistema de transporte y la cultura de movilidad es por un decir pésima, se implementó (o más bien, casi se obligó al gobierno a implementar) la Vía Recreactiva, donde los domingos en las mañanas cierran algunas arterias importantes de la ciudad para convertirlas en espacios donde la gente pueda andar en bicicleta, patineta, caminar o correr. Su implementación ha tenido tal éxito que el gobierno opositor que sucedió al otro continuó con la implementación de este proyecto.

    Creo que las ciudades que aspiran a ser sustentables deberían de pensar en apostar por transportes más eficientes y limpios como lo son, sí, las bicicletas, y también transporte público como Metro, Tranvía, BRT, y autobuses (claro, de mejor calidad a lo que hay). Está más que demostrado que por más segundos pisos, supervías, puentes atirantados y demás obras que se construyan para el automóvil; estos terminarán colapsando. Es mejor desincentivar (más con opciones alternativas que con medidas coercitivas) el uso del automóvil que seguir apostando a él. Ni siquiera las ciudades de primer mundo que han apostado por el uso del automóvil (como Los Ángeles) con todos los recursos que puedan tener, pueden deshacerse de esa plaga llamada tráfico y contaminación ambiental. Por eso no sería mala idea, de vez en cuando dejar de usar el auto y treparse a una bici.

  • #Carfree, hacia ciudades libres de autos

    “No hay que eliminar el auto, hay que moderar su uso”: Eric Britton

    La primera vez que tomé conciencia en mi vida sobre la necesidad de reducir el flujo de autos en la ciudad fue en Nueva York. Es cierto que Estados Unidos es un país capitalista, donde los intereses de las empresas petroleras rebasan los márgenes de maniobra del gobierno, donde se ha inculcado que tener un automóvil es una forma de vida. Pero Nueva York es una ciudad que rompe con los esquemas de la cultura estadounidense, a pesar de que en esa ciudad se encuentran las bolsas de valores como Wall Street y Nasdaq, la población neoyorquina tiende a ser más socialista que el promedio de su país, en casi todas las elecciones el estado vota por los demócratas (de hecho me tocó estar en plena campaña electoral y la «obamamanía» estaba a todo lo que daba). Tal vez por esto podemos ver que los medios de transporte en Nueva York están más «socializados» que en cualquier otro punto del país.

    Dentro de toda la isla de Manhattan no me tocó ver embotellamientos ni congestionamientos viales, de hecho en Middle Town (donde se encuentra Central Park) me tocó ver calles vacías y mucho espacio en las banquetas para poder estacionar los automóviles. Me pregunté, en una ciudad donde proliferan rascacielos entre los 40 y 80 pisos promedio, ¿por qué no se genera tanto tráfico?. Las avenidas de Manhattan no son muy anchas, al menos si las comparamos con avenidas como Lázaro Cárdenas en Guadalajara o bien, el Periférico en el D.F. ¿Cual es la razón de esto?. Que en Nueva York siempre se ha apostado por el transporte público como prioridad para la movilidad urbana.

    El metro de Nueva York tal vez no sea muy bonito estéticamente (de hecho los vagones tienen décadas de antiguedad), pero es muy funcional. Te permite moverte de un punto a otro en Manhattan en menos de 20 minutos. La frecuencia de los vagones es suficiente para abastecer a toda la población de la ciudad, el flujo de personas es impresionante, y contrario a lo que se podría pensar, en Nueva York, el transporte público no es para «los pobres», es común ver a ejecutivos de importantes compañías trasladándose en el metro. Arriba, en las calles, abundan los taxis y los autobuses, porque en Nueva York, solo el 30% de los habitantes tienen automóvil, no lo necesitan.

    Dentro de Manhattan no hay pasos a desnivel, ni distribuidores viales, solo existen puentes atirantados que comunican a Manhattan con New Jersey y las demás secciones de la ciudad. Estos puentes atirantados están justificados dado que sirven para que los automóviles puedan cruzar los ríos que separan a Manhattan del resto de Nueva York. No se podría decir lo mismo de un puente atirantado como el de Guadalajara donde no cruza ningún obstáculo para justificar su construcción, y donde se hubieran podido optar por otras opciones más económicas para solucionar el congestionamiento vehicular en esa zona.

    En Guadalajara, a pesar de ser una ciudad mas subdesarrollada que en Nueva York, el índice de autos per cápita es más elevado que en la Gran Manzana, y de hecho va en aumento. Esto porque el gobierno ha privilegiado el uso de los automóviles y ha construído infraestructura para los automovilistas, pero como los expertos aseguran, esta nueva infraestructura terminará por saturarse; y es cierto. En arterias como López Mateos hace unos pocos años se construyeron varios pasos a desnivel, y ahora en horas pico son intransitables.

    El rector del ITESO, donde se llevó a cabo la primera conferencia de Carfree presidida por Eric Britton, admiró la valentía del Secretario de Vialidad Diego Monraz (uno de los políticos panistas que ha privilegiado el uso del automóvil en los puestos que ha tenido), por su presencia. Le digo que tal vez iba a escuchar cosas que no le iban a gustar. Y así fue. Eric Britton dijo que el evento de Carfree tiene dos objetivos: que los grupos de activistas que promueven el uso de la bicicleta en la ciudad y en el país “logren una mejor comunicación”. Aprovechó para lanzar su candidatura a la alcaldía de Guadalajara y de paso dijo que el siguiente presidente de México debería ser una mujer. También aprovechó para lanzar una crítica contra el sistema neoliberal actual y usó como referencia el Coeficiente Gini para demostrar cómo en los últimos años la brecha entre ricos y pobres se ha disparado.

    Guadalajara tiene mucho por hacer en el asunto de la movilidad. El servicio de autobuses es pésimo. Solo existen 2 líneas de Tren Ligero y una de Macrobús (BRT). La ciudad, sobre todo desde la llegada al poder del PAN ha sido pensada para los automovilistas, pero ni siquiera tiene la infraestructura para satisfacer las necesidades de quienes se mueven en este tipo de transporte. Muchas de las calles son angostas, y no existen muchas vías rápidas. Es por esto que un sector de la población (todavía minoritario como afirma Eric Britton) se ha movido para buscar una solución. Se ha buscado promover el uso de la bicicleta, pero apenas se han construído ciclovías, y algunas de estas han sido hechas por los ciudadanos (las cuales los automovilistas no respetan). no hay ninguna intención por parte del gobierno por reactivar el proyecto original de líneas de Tren Ligero, y no se ha hecho nada por mejorar el transporte público, como los autobuses.

    En muchas ciudades ya están tomando conciencia de esto y están apostando al transporte público y a alternativas como la bicicleta. Hay muchos intereses en juego, las grandes compañías petroleras perderían ingresos, las armadoras de autos también. Pero el futuro de la sociedad debe de ser prioritario sobre lo que diga el mercado o las grandes empresas. En un mundo actual donde la gente percibe el futuro como sombrío y desolador, no queda de otra más que luchar y revertir el daño que han viniendo haciendo los gobiernos junto con las empresas privadas a las ciudades, se necesita un cambio, mejor planeación. Si bien, es cierto, no todos van a querer bajarse de sus automóviles, porque mucha gente lo siente como su espacio vital, como dice Britton, hay que moderar su uso.