La bicicleta. Pasado y futuro de las urbes

6 marzo 2012

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La bicicleta. Pasado y futuro de las urbesLes seré sincero. Nunca formalmente, aprendí a andar en bicicleta. Hace algunos años mi cuñado me enseñó y logré avanzar dos cuadras. De cierta forma había aprendido, pero pues nunca retomé la práctica del uso de la bicicleta, y pues en realidad tenía que volver a aprender. Hace poco quise volver a aprender dado que había una rodada en pro del medio ambiente, pero esta tenía un recorrido de 20 kilómetros y pues tenía como 3 días para aprender. Además de no encontrar quien me ayudara (porque todos mis conocidos que saben entre semana trabajan), aventarse 20 kilómetros 3 días después de aprender a andar en bicicleta, es algo así como peligroso. Pero claro, que uno de mis propósitos es aprender a usarla bien.

Saco el tema a colación porque veo como este medio de transporte más antiguo que el automóvil y otros tipos de transporte público vuelve a tomar auge en los países desarrollados, por su utilidad, practicidad, porque no ocupa espacio, porque no contamina, y porque deshinibe el sedentarismo, con todas las positivas consecuencias al ser humano que este tipo de transporte implica. Por ejemplo, una mejor salud, estado de ánimo, e incluso este transporte hace que el individuo interactúe con su entorno, cuando por el contrario en un automóvil, el conductor está inmerso en una especie de burbuja, donde las avenidas son vistas como en una pantalla de videojuego, y donde existe solo él, y tal vez la música que trae en la radio.

Por alguna razón las bicicletas siguen vigentes y están resurgiendo. Todo esto a pesar del automóvil e incluso de su supuesta “versión mejorada” que es la motocicleta. En muchos países debido a la insostenibilidad de un sistema automotriz a largo plazo, se ha dado prioridad a las bicicletas (para recorridos cortos) y al transporte público (para recorridos largos) como medio de transporte. Mientras que el automóvil solo se utiliza para casos en donde si es necesario utilizar uno, sobre todo cuando se transporta cualquier tipo de material.

Este medio de transporte ha sido también un buen pretexto para rehabilitar espacios públicos, revitalizar ciudades lo cual coadyuva incluso en una mayor derrama económica. Ciudades de países como Dinamarca, Holanda, Alemania, o los países nórdicos han apostado por este medio de transporte y los resultados han sido benéficos. Incluso en la ciudad de Guadalajara, donde el sistema de transporte y la cultura de movilidad es por un decir pésima, se implementó (o más bien, casi se obligó al gobierno a implementar) la Vía Recreactiva, donde los domingos en las mañanas cierran algunas arterias importantes de la ciudad para convertirlas en espacios donde la gente pueda andar en bicicleta, patineta, caminar o correr. Su implementación ha tenido tal éxito que el gobierno opositor que sucedió al otro continuó con la implementación de este proyecto.

Creo que las ciudades que aspiran a ser sustentables deberían de pensar en apostar por transportes más eficientes y limpios como lo son, sí, las bicicletas, y también transporte público como Metro, Tranvía, BRT, y autobuses (claro, de mejor calidad a lo que hay). Está más que demostrado que por más segundos pisos, supervías, puentes atirantados y demás obras que se construyan para el automóvil; estos terminarán colapsando. Es mejor desincentivar (más con opciones alternativas que con medidas coercitivas) el uso del automóvil que seguir apostando a él. Ni siquiera las ciudades de primer mundo que han apostado por el uso del automóvil (como Los Ángeles) con todos los recursos que puedan tener, pueden deshacerse de esa plaga llamada tráfico y contaminación ambiental. Por eso no sería mala idea, de vez en cuando dejar de usar el auto y treparse a una bici.

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