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  • En la cama con Elba Esther Gordillo

    ¿Qué se sentirá darle un beso en la boca a la lideresa del SNTE?, la verdad yo sentiría asquito, si me obligaran a eso (naturalmente sería eso o la muerte) pediría que me bendaran los ojos y que me anestesiaran la boca para no percibir todos los sinsabores que la maestra tiene dentro de su paladar. Pero hay quienes me atrevo a decir, se atreverían a hacerle favores sexuales a la maestra, porque vamos, en condiciones naturales no creo que nadie quiera acostarse con ella. Razones de peso deben de haber para que Elba Esther Gordillo a sus 66 años no se haya casado, su particular personalidad y por qué no decirlo, fealdad no creo que sean atractivos al género masculino.

    Pero si hay algo que podría hacer que los hombres hicieran fila para tener una aventura con ella, sería su poder. Imagínense, una relación carnal, apasionada de 15 minutos por 2 millones de votos podría valer la pena, algunos políticos podrían perderle el asco a tal personaje, con tal de lograr sus ambiciones. Me imagino que postura sexual habrá tomado Felipe Calderón cuando decidió negociar con ella para obtener los votos de los maestros, asumiendo que la estatura del «miembro de Felipe» es directamente proporcional a la estatura total del Presidente de la República, tuvo que haber hechado mano de una postura especial que no viene en el libro del Kamasutra. «Haiga sido como haiga sido» la maestra debió quedar muy complacida para soltarle todo el paquetazo que hizo que le arrebatara la presidencia a Andrés Manuel López Obrador.

    Pero parece que Elba Esther Gordillo también le entra al rollo lésbico. Tal parece que Felipe le sugirió a Luisa Calderón, o como le dicen de cariño, «cocoa», tener un encuentro para tener apoyo por parte de su partido Nueva Alianza. La panista apareció como abanderada de Nueva Alianza recomendada por su hermano. Tal vez usaron cocoa en lugar de cualquier lubricante para su encuentro. Las dos salieron satisfechas, sobre todo Luisa que tendrá los votos de Nueva Alianza en Michoacán.

    Muchos han quedado tentados a estar en la cama con Elba Esther Gordillo, dicen que han visto a Moreira, y también a Marcelo Ebrard en pleno faje con la maestra. Moreira, el presidente del PRI no lo niega, pero Ebrard dice que son solo rumores y no es cierto, menos cuando está recien estrenando matrimonio. Pero por ahí dicen que Ebrard es tan liberal que no le importaría tener parejas múltiples. ¿Será que su esposa le dará permiso de tener un encuentro con la Chucky con tal de ser primera dama?.

    Al que de plano le da asco la maestra es a López Obrador. Y eso que el ex-candidato presidencial tampoco tiene un cuerpo para presumir. Pero dice que por el bien de todos el no se acostaría con ella, de hecho propuso nacionalizar todo acto sexual, para que todo mexicano, independientemente de su fisonomía, tenga derecho a tener una relación sexual, con mujeres de mejor ver que la lideresa. Así, no importa que seas gordito, feo, tengas halitosis, puedas saber lo que es un encuentro sexual y no irte de esta tierra en castidad.

    Tiene 66 años, ya no puede procrear hijos, y tal vez ya no pueda llegar al orgasmo, pero el ofrecimiento ahí está. Quien tenga la fortaleza y el pudor para enfrentar y acariciar el cuerpo de la Chucky, tendrá seguramente migajas de su poder a cambio. ¿Y tú, te acostarías con Elba Esther Gordillo?.

     

     

  • Marcelo Ebrard y AMLO. La ruptura inminente

    Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador vienen de dos izquierdas diferentes, así lo muestra su historial. Pero por alguna razón se dio un lazo entre estos dos personajes. Al inicio Ebrard asistía a los mitines de AMLO y de hecho fue el único político a cargo de una entidad federativa que no reconoció la victoria de Felipe Calderón. Pero en realidad estos dos personajes son bastante diferentes. Ebrard es más pragmático y racional, es más parecido a las izquierdas modernas como las que representa Zapatero, Miterrand, Bachelet o Lula da Silva. En cambio López Obrador es más pasional y privilegia la ideología sobre la razón, y se le puede comparar más con personajes como López Portillo, e incluso algunos se atreven a asegurar que se parece a Hugo Chávez o a Evo Morales por sus desplantes autoritarios. Aunque a diferencia de estos dos personajes en su retórica nunca ha mencionado nada sobre el “imperialismo estadounidense”.

    Ahora, la izquierda está en una encrucijada, porque tiene que decidir quién va a contender por la presidencia en el 2012. El problema es que los dos tienen la ambición de llegar al poder, y si ambos contienden por la presidencia, al dividir a la izquierda, le estarían regalando la presidencia a Enrique Peña Nieto. Hace algún tiempo habían llegado a un pacto: Quien estuviera arriba en las encuestas sería el candidato, pero parece que López Obrador rompió el pacto y ha decidido contender como él lo dijo  “con uno, con dos o con tres partidos”. Ya había roto ese tipo de pactos cuando se negó en el Estado de México a formar una alianza con el PAN a pesar de que en la encuesta realizada a los mexiquenses, la mayoría se mostraron a favor de dicha alianza. También los líderes de partidos como PT y Convergencia dicen que apoyarán a López Obrador.

    López Obrador debería ser más pragmático, sacar bien las cuentas y darse cuenta de que no va a ganar, aunque vaya solo o aunque vaya compitiendo con Ebrard. A pesar del lanzamiento de campañas como MORENA, y a pesar de que tiene un aceptable número de seguidores, está quemado con los votantes indecisos, los cuales serán clave para las elecciones del 2012. En cambio Marcelo Ebrard podría convocar a toda la izquierda y al centro, lo cual le daría más posibilidades de ganar, que si bien, parece difícil que le arrebate la silla presidencial a Peña Nieto, no se antoja tan imposible como con López Obrador.

    México necesita de una izquierda. Pero una izquierda moderada y racional, que vea por los pobres, pero que tampoco niegue los efectos de la globalización y la economía de mercado. Ebrard podría representar esa opción. López Obrador no. A pesar de la discrepancia que tengo con Marcelo Ebrard en algunos temas sociales, creo que podría representar a la izquierda moderna. Pero no todo es positivo, Ebrard también ha tenido algunos tropiezos, como el apoyar a sindicatos de empresas ineficientes como el SME o los coqueteos que ha tenido con la maestra Elba Esther Gordillo. También podría pesar en su contra las reformas sociales que llevó a cabo en el Distrito Federal, como el matrimonio homosexual, la adopción por parte de estos, o el aborto, dado que un gran sector de los habitantes de la república es conservador.

    Creo que la izquierda es la única capaz de detener a Peña Nieto. En el PAN no hay una figura de peso que lo pueda contener, los más fuertes son Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel, pero están muy lejos en las encuestas de popularidad, además hay un descontento de gran parte de la población con el PAN porque no se llevó el cambio democrático como se esperaba. Acción Nacional ya no puede echar mano de recursos que le sirvieron en el 2006 como la campaña del miedo, Peña Nieto no genera esa polémica negativa que generó en su tiempo López Obrador como para presentarlo como un peligro, también no saben si podrán contar con la ayuda de Gordillo y el SNTE (2 millones de votos asegurados) cuando Moreira, el presidente del PRI dijo que se aliaría con ella, y como bien dije, ha tenido coqueteos con Ebrard.

    Curiosamente está en manos de López Obrador (al menos hasta cierto punto) el futuro de la silla presidencial. Si decide contender, la izquierda se fracturará y ganará Peña Nieto, si no lo hace, podrá haber una izquierda más fuerte con mayores posibilidades. Andrés Manuel ya pasó a la historia, seguramente será recordado en 50 o 100 años, pero será su decisión la forma en que sea recordado, y tal vez lo mejor para él es hacerse un lado. Será mejor visto como un luchador social, que como un político hambriento de poder.

  • Yo voy a votar por…

    votoSinceramente todavía no sé por quién votaré en el 2012. Lo único claro, al ver lo que ha pasado en días anteriores, es que hay que sujetarse el cinturón porque viene la turbulencia. Ya comenzó la clase política con sus promociones; promesas, acciones, discursos, noticias, personajes, proyectos y ocurrencias que buscarán conectarse con mi gastada (o inexistente) esperanza, para venderme un país mejor.

    Mi voto no está definido porque siento que, de los que se perfilan como candidatos, ninguno representa una opción que yo tomaría. Sé que quiero ir a votar (porque podemos ignorar el show y abstenernos), el problema es que a estas alturas, mi derecho a elegir se encuentra ultrajado por “opciones” que no satisfacen lo que quiero como ciudadano.

    El PAN, por ejemplo, escala sus acciones políticas con el arresto al ex alcalde de Tijuana, Jorge Hank Rhon. Sin embargo, lejos de llevarme a votar por ellos, esto para mí significa dos cosas: 1) Si es culpable. Se hacen estas operaciones sólo cuando reditúan políticamente, y no porque se trata de hacer justicia o acabar con la impunidad de un personaje influyente. 2) Si es inocente. La situación es peor, ya que se hacen estos golpes mediáticos sin pruebas suficientes. Lo cual además de no ser ético (término ajeno la mayoría de los políticos mexicanos desde hace mucho tiempo), da la razón a los que acusan a Calderón de iniciar una cacería de brujas. Sea cual sea el motivo, el PAN no pinta bien para el 2012. Con la guerra fallida contra el narco y sus n candidatos a la presidencia de la República (incluyendo al gobernador que nos mentó la madre), mi voto definitivamente no es para ellos.

    En segundo lugar está el PRI. Sabemos que Peña Nieto (PN) es quien está arriba en las preferencias para el 2012. Y debo admitir que esto me da mucho miedo por dos razones: La primera es que la alianza de PN con las televisoras será a cambio de concesiones que afectarán el activo más valioso y con mayor potencial de este país: El cerebro de los mexicanos. Si gana PN, los contenidos de nuestra televisión no mejorarán, porque el Estado no hará por aumentar la calidad de esos contenidos. Este temor es independiente de la influencia que puedan tener las televisoras en la toma de decisiones públicas si el PRI llegará a la presidencia. La segunda razón es que, a pesar de los intentos de cambio, el PRI no deja atrás el autoritarismo, la discrecionalidad y falta de deliberación en la toma de sus decisiones. Tampoco abandona sus prácticas corporativistas (aunque se escude diciendo que todo mundo lo hace). Tiene a personas muy talentosas y con muchas capacidades. Pero se maneja con la misma estructura que no deja que las ideas frescas permeen en los aspectos importantes del partido. Lo que a fin de cuentas, viene siendo lo mismo.

    Por el lado de la izquierda, la que sería mi mejor opción por afinidad ideológica, la opción queda descartada por lo siguiente: Si compite AMLO y Ebrard al mismo tiempo, lo más seguro es que ambos pierdan contra Peña Nieto. Sólo uno debe ser el candidato. Pero al parecer no dan señales de que vayan a unirse. Pareciera que cada uno hace lo posible por llegar mejor posicionado a la hora de decidir quién será el candidato de la izquierda. Pero si a la hora de la hora, uno decide ir con el PRD y el otro con el PT no podré votar por ninguno de ellos, preferiría unirme al movimiento del voto nulo.

    Este punto es importante. Porque algunas personas dirían que no me complique y decida anular mi voto desde ahora. Yo lo haría con mucho gusto porque creo que la clase política no ha podido estar a la altura de las circunstancias adversas que ha pasado nuestro país (incluso son responsables de muchas de ellas). Pero el problema con el voto nulo es que sirve como manifestación cuando no hay opciones, y en mi caso, de existir un candidato de izquierda que pueda representar una opción que llegue al poder, votaría por dicha opción. No porque vaya a salvar al país (eso sólo lo hará la sociedad civil organizada). Pero al menos habrá mayor probabilidad de apertura al diálogo a demandas sociales que no deben ser ignoradas por más tiempo.

    Por eso digo que mi libertad de elección está coartada en estos momentos. Al menos de elección partidista. Porque – y concluyo con esta idea – el no tener opciones partidistas no debe ser motivo para desconectarnos de la vida política de nuestro país. Yo anulo mi voto, o se lo doy a la izquierda. Pero eso es lo de menos. Decida lo que decida, vote por quien vote, siempre tendré la opción (la obligación) de pedir cuentas, de quejarme, demandar, marchar, o de plano, sublevarme.

  • Marcelo Ebrard – Alcalde del Año. ¿Premio merecido?.

    La fundación City Majors realizó una votación a 840 alcaldes del mundo por medio de más de 118 mil personas para ver quien era el alcalde del año y ¿adivinen qué?. El ganador de esta votación ha sido el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard. Esta organización dice que El alcalde es un reformador liberal y pragmático. Ha abanderado los derechos de las mujeres y de las minorías y se ha convertido en un abogado de los temas ambientales respetado internacionalmente. Es decir, redundando un poco, se ganó el premio por legalizar el aborto y la adopción gay, y también por reducir la contaminación en el DF. La Ciudad de México antes era la capital más contaminada del mundo y ahora ni siquiera aparece en el top ten. Su interés por los temas verdes ha sido genuino y ha logrado una mejora en la capital.

    Sobre el aborto y la adopción gay yo no tengo los mismos puntos de vista que Marcelo Ebrard, y es obvio que la organización que entrega estos premios es de corte liberal (si hubiera sido uno de corte conservador lo hubieran condenado a la guillotina), ellos mismos lo reconocen al hacer la afirmación que acabo de plasmar en el artículo. Pero reconozco a la vez que el tal Marcelo ha respetado la línea ideológica liberal – socialdemócrata que profesa, lo cual es un punto a favor para el Jefe de Gobierno capitalino, sobre todo en una época sui géneris en México donde la izquierda hace alianzas con la derecha y donde los partidos toman decisiones que no corresponden a su ideología política (o hay otros que ni siquiera la tienen como el PRI).

    Marcelo Ebrard no se me hace un mal alcalde, creo que hasta eso ha hecho las cosas bien en la Ciudad de México. Creo que entre él y López Obrador (claro, con la ayuda del magnate Carlos Slim) han mejorado muchas cosas en la Ciudad de México (que AMLO luego se volviera loco ya es otra cosa). Han hecho de la capital, una ciudad progresista de acuerdo a los estatutos de la izquierda. Pero creo que también Marcelo Ebrard tiene sus puntos en contra:

    Es cierto que Marcelo Ebrard es un hombre pragmático, y eso está muy bien, se agradece y creo positivo reconocerlo. Pero creo también que a veces se le ha pasado un poco la mano con ese pragmatismo. Un claro ejemplo es la otrora alianza que tuviera con López Obrador post-elecciones 2006, donde el primero le permitió al ex-candidato presidencial, bloquear reforma. Si bien la causa era aparente justa (un posible fraude electoral), perjudicaron a miles de automovilistas y transeuntes que circulaban a diario por esa conocida arteria vial de la ciudad de México.

    También creo que Marcelo Ebrard dejó mucho que desear en la disputa que llevó a cabo con el Cardenal sobre la adopción gay. La verdad que ahí si se le olvidó un poco lo «pragmático» y se puso al tú por tú con Juan Sandoval Íñiguez a pelearse como niños chiquitos. Los dos tomaron posturas un tanto radicales que hicieron que fueran mal percibidos por la población. Yo ignoro si de verdad «maiceó» a los magistrados, pero si se me hizo un tanto raro que estos votaran a favor de las causas de Marcelo Ebrard.

    Por lo demás creo que es un hombre inteligente, que se sabe mover y que ha aportado cosas buenas en la Ciudad de México, es un hombre que a diferencia de muchos, está totalmente involucrado con lo que sucede en la ciudad que está gobernando. No creo que sea tanto como para nombrarlo mejor alcalde del mundo, y más tomando en cuenta que ese reconocimiento se gestó de una organización que tiene una ideología política. Pero creo que ha hecho un buen papel como alcalde en la Ciudad de México, y muchas veces ha sido poco reconocido por su labor en la ciudad de México (tan es así que casi nadie sabía que la capital ya no estaba en el top ten de las ciudades contaminadas).

    Yo no se si votaría por él, hay cosas que todavía no me convencen, pero ahí esta, una de las opciones presidenciables para el 2012. ¿y tu que opinas?.

  • López Obrador se destapa para el 2012

    Si uno analiza un poco la «psique» de Andres Manuel López Obrador, llegará a la conclusión de que este momento llegaría. Si, El momento en que Andres Manuel López Obrador se iba a destapar como candidato a la presidencia para las elecciones del 2012. No era raro vaticinarlo después de haber sido víctima de un supuesto fraude donde él ya se veía sentado en la silla presidencial de los pinos. Se decía por ahí que había quedado con Marcelo Ebrard de que quien estuviera mejor posicionado mejor en las encuestas iba a ser el candidato de la izquierda, pero ahora no sabremos donde quedará esa dicha promesa, ya que López Obrador se ha destapado como candidato para el 2012.

    El anuncio lo hizo en la plancha del Zócalo allá en el DF. Los represenantes perredistas eran los menos, más bien estaban los líderes de PT y Convergencia arropando al excandidato presidencial del 2006. A pesar de que López Obrador es perredista, parece ser que los líderes del PRD estarían apostando por otra alternativa. Ebrard dijo que no fué porque no tenía nada que hacer ahí (cuando era infaltable en todos los shows de López Obrador). Mucho menos gente como Jesús Ortega va a ir al Zócalo a apoyar al oriundo de Tabasco.

    Se quebraría la izquierda.

    No se hasta donde lleguen las intenciones de López Obrador, pero seguramente usará todo lo que tenga a la mano para volver a contender en las siguientes elecciones. Sin atreverme a afirmarlo, dudo que el PRD vaya a volver a postular a López Obrador como su candidato. Seguramente se decantarán por Marcelo Ebrard, el cual tiene una mejor percepción en la población. Es cierto, López Obrador tiene más voto duro (seguidores acérrimos), pero es mucho más fácil que Marcelo logre atraer a más sectores de la clase media porque a pesar de todo es visto como un candidato más «democrático y moderado» que AMLO.

    En dado caso que eso pase, seguramente López Obrador usará al PT y Convergencia para postularse como candidato presidencial. Ahí tendríamos una izquierda dividida de cara a las elecciones del 2012, porque básicamente Ebrard y Obrador se estarían repartiendo los votos de la izquierda y terminarían anulándose entre sí, y acabando con cualquier posibilidad, de cualquiera de las dos partes, de llegar a la silla presidencial dejando practicamente toda la lucha entre el PAN y el PRI. La única forma de que no se fracture la izquierda, es que el uno acepte la candidatura del otro (ya sea que Obrador acepte la candidatura de Ebrard, o Ebrard la de Obrador). Y claro está la otra posibilidad de que el PRD se una al PAN para contender en las elecciones, sabiendo que ese experimento les funcionó en estados como Puebla y Oaxaca en las elecciones que acabaron de pasar. Pero si eso pasa seguramente Obrador quedaría fuera de la jugada, no creo que López Obrador tenga el descaro de abanderar al partido que «le robó las elecciones» y ni tampoco creo que el PAN termine apoyando al que alguna vez fuera el «Peligro para México».

    Obrador sigue cometiendo los mismos errores.

    ¿Por qué perdió las elecciones López Obrador en el 2006?. Se habla de un fraude electoral, pero también es cierto que López Obrador cometió el error de radicalizarse, lo cual le hizo perder muchos votos y permitió que la derecha y el establishment lo denostara metiendo miedo a la población. AMLO ya aceptó que hubo desorganización en su campaña del 2006, pero sigue en su misma postura. Si a veces creo que los panistas se pasan de pragmáticos, lo que le falta a López Obrador es pragmatismo e inteligencia, a veces es demasiado idealista y necio. Su discurso es el mismo discurso post-electoral del 2006: «Hay que acabar con la mafia en el poder» (solo han cambiado los personajes, antes era Felipe Calderón y ahora es Peña Nieto). Hace un buen diagnóstico de la realidad en México pero sus propuestas son un tanto vagas y difusas y sigue abanderando a solo un sector de la población, en vez de recorrerse un poco al centro para poder convencer a las clases medias de que es una buena opción.

    Su discurso antioligarquista reafirma la posición de sus seguidores duros, pero ahuyenta a los indecisos. Habla de los sectores oprimidos y vulnerables, pero poco habla de la clase media, de apoyar a los microempresarios, jamás habla de fomentar la competencia económica (más aún cuando siempre habla de la oligarquía y los monopolios que están allá arriba) y permitir que las microempresas se desarrollen (cosa que es muy usual en los partidos de izquierda europeos).

    ¿Que hubiera pasado si…?

    ¿Que hubiera pasado si Andres Manuel López Obrador no se hubiera radicalizado?. Para mi punto de vista, estaría más cerca de ser presidente que nunca. A López Obrador le faltó paciencia, no midió bien los tiempos y lo hechó todo a perder. Tal vez no quería que se repitiera la historia de Cuauhtemoc Cárdenas que después de ser víctima de un fraude electoral, nunca volvió a tener peso en las elecciones presidenciales. Pero los tiempos son distintos. Parece que a López Obrador no se le vino a la cabeza que venía una crisis económica global anunciada, que la lucha contra el narcotráfico de FCH no iba a tener éxito, que no iba a haber empleos, en resumen, no supo que iba a ocurrir con Calderón lo que se decía que iba a ocurrir si el ganaba.

    Si AMLO no se hubiera radicalizado, seguiría siendo la esperanza de muchos mexicanos, sobre todo en una época donde los partidos y los políticos han perdido credibilidad frente a los ciudadanos, y donde el abstencionismo es bastante alto. El tiempo le hubiera dado la razón a López Obrador, pero su falta de paciencia hizo que se hechara todo a perder. Ahora es prácticamente un cartucho quemado y se sigue quemando conforme sigue arropándose de la radicalidad y de la enemistad con lo establecido, y con las instituciones (a las cuales denosta, pero bien que las usa y participa en ellas).

  • ¿Será Enrique Peña Nieto el próximo presidente de la República?

    Hace unos días revisaba un estudio realizado por GEA-ISA, donde se encuestó a los ciudadanos mexicanos (una muestra del total), donde se les preguntaba sobre el desempeño del presidente (que cada vez viene siendo más negativo según la ciudadanía), y sobre las preferencias electorales que los ciudadanos tienen en este momento.

    Algo que me llamó la atención sobremanera, es como está resurgiendo el PRI, y no solo eso, sino como emerge la figura de Enrique Peña Nieto. Y de continuar las tendencias que muestran las gráficas del estudio, sería casi un hecho que el gobernador del Estado de México fuera a ser el siguiente Presidente de la República.

    Hace dos años, el PAN tenía las de ganar en las preferencias electorales, pero con el paso del tiempo, el PRI ha logrado arrebatarle esa privilegiada posición. Esto debido a la percepción del ciudadano sobre el desempeño del gobierno, y sobre todo a la pésima campaña intermedia que realizó el PAN, en ese momento conducido por Germán Martínez. En tanto que el PRD, después de la «quemada» del 2006 se ha mantenido divagando en el tercer lugar de las preferencias electorales.

    Las malas noticias para el PAN no quedan ahí. Y es que si bien, como partido tiene más seguidores que el PRD, cuando entramos al tema de los posibles candidatos para el 2012, los panistas no tienen ningún candidato fuerte. Los candidatos con mejor valoración por parte de los ciudadanos son con un contundente primer lugar, Enrique Peña Nieto del PRI, Marcelo Ebrard del PRD en segundo, y Beatriz Paredes del PRI en tercero. La primera panista Josefina Vazquez Mota aparece en cuarto lugar, pero muy alejada de los primeros tres contendientes, y es la única que aparece con una valoración positiva.

    Si no pasa nada raro dentro de los partidos (y esto es que las tribus internas terminen por presentar a un candidato que no sea el más rentable electoralmente), el PRI presentaría a Enrique Peña Nieto, el PRD a Marcelo Ebrard, y el PAN a ¿quien sabe?.

    Peña Nieto es una persona muy carismática que ha tenido el apoyo de las televisoras (sobre todo de Televisa) que se han encargado de hacerle publicidad sin ningún costo. Tiene una valoración positiva en el Estado de México, y por si fuera poco, está guapo (como dije alguna vez, «ser carita es populismo»).

    Por su parte Marcelo Ebrard ha sido bien evaluado en el DF, además que es el único candidato del PRD percibido como racional y moderado (a pesar de haber apoyado a López Obrador). No tiene la fama de Peña Nieto, pero para muchos podría ser la opción de una izquierda moderna en el país. Aun así, la tendrá difícil para poder pelear con Peña Nieto, si es que este último es elegido candidato presidencial por parte del PRI.

    El PAN vive un momento crítico, donde debe reorganizarse y tratar de recuperar la credibilidad que ha perdido en estos últimos años. Además de intentar generar una reconstrucción de partido que sea positivamente percibida por el ciudadano, deberá «construír» a un candidato lo suficientemente fuerte para contender en las elecciones. En el 2006 al no lograr esto último, optó por la campaña del miedo y los panistas se salieron con la suya. Pero esa estrategia está bastante desgastada y ha terminado por ser un arma de dos filos del PAN.

    Lo que me preocupa de Peña Nieto es que su posible ascenso al poder no se deba tanto al buen desempeño como gobernador, sino a la gran promoción que le han hecho los medios de comunicación. Además se le ha visto muy de cerca con Carlos Salinas de Gortari, y se dice que es uno de sus hombres. Lo preocupante es que por el rápido hartazgo por «las demás opciones», los ciudadanos prefieran el regreso del partido y del status quo por el cual trataron de luchar.

    Es el hartazgo a una democracia que los opositores al «priato» no han logrado todavía consolidar, al no haber logrado tumbar de todo la maquinaria priísta que se había empezado a construír desde hace más de 70 años (y que alguna vez funcionó, pero que luego cayó en un desgaste que dañó y corrompió al país). Y las preguntas vienen al aire, ¿si llega Peña Nieto a la presidencia, continuará el estado democrático y la división de poderes, o se encargarán de reconstruír la maquinaria priista?, ¿si llega Peña Nieto cual será el papel del PAN y del PRD. Se atreverán a aliarse, a pesar de las disputas del 2006?.

    Creo que el riesgo que tiene Peña Nieto en su camino a la presidencia está en las elecciones internas. Beatriz Paredes y las otras corrientes priístas no parecen estar muy contentos con que Peña Nieto sea el elegido, y he ahí el peligro para el gobernador mexiquense. Pero yo creo que si logra sortear ese obstáculo, ya va a ser difícil que alguien lo pare.