Etiqueta: Justicia

  • Duarte, el priminal

    Duarte, el priminal

    Duarte, el priminal

    Una parte de mí celebra la detención de Javier Duarte, otra parte no lo hace.

    La parte que la celebra es esa que observa al ex gobernador más corrupto de la historia ser aprehendido. Un gobernador que acabó con la vida de reporteros y hasta de niños con cáncer; que robó lo que pudo, que se comportó con un dictadorzuelo que hizo lo que quiso: «El Estado soy yo», diría.

    La parte que no la celebra es esa que sabe que la detención de Javier Duarte no obedece al imperio de la ley ni a la impartición de justicia; sino más bien a una jugada de pragmatismo político, de rentabilidad electorera.

    Si uno analiza a los gobernadores cuyos escándalos de corrupción han saltado a la luz encontrará que en la mayoría de los casos, como bien afirma Jorge Zepeda Patterson, sus estados vivieron un cambio de colores en el gobierno: esos gobernadores fueron reemplazados por otros de oposición.

    Así, los nuevos gobernadores tenían grandes incentivos para denunciar las tropelías del anterior. No sólo para constrastar con el partido al que suceden y ganar legitimidad, sino porque cuando los nuevos llegan y se percatan de que las arcas del estado están literalmente vacías tienen que denunciar que fue el gobernador saliente quien dejó las finanzas en un estado deplorable. Así lo hicieron Miguel Angel Yunes (sucesor de Javier Duarte) y Javier Corral (sucesor de César Duarte).

    De la misma forma, los escándalos de corrupción (con excepción de Arturo Montiel, como producto de un conflicto interno en el PRI al ser exhibido por Roberto Madrazo) no son el común denominador en el Estado de México, entidad donde nunca ha existido la alternancia y donde hay menos incentivos por exhibir y denunciar las tropelías de los gobernadores pasados. Los gobernadores de la entidad son «menos escandalosos» porque es más difícil exhibirlos. Están protegidos por sus sucesores.

    Hay quienes se encuentran sorprendidos por la detención, quienes pensaban que el gobierno dejaría libre a Javier Duarte. Yo no lo creí así, yo dije (en mi cuenta de Twitter) que en algún momento él sería detenido porque para el PRI no es rentable mantener libre a un ex gobernador de esa calaña. El partido tricolor perdía mucho más con su exgobernador libre y prófugo que con su detención. Suena paradójico, pero las mismas razones por las que permitieron durante todo un sexenio que Duarte hiciera o deshiciera lo que quiso con su estado, son las mismas razones por las cuales lo detuvieron: pragmatismo político. Javier Duarte era muy rentable desviando dinero a la campaña de Peña Nieto, ya no lo era con los escándalos de corrupción a la vista, tan graves que llegaron hacer escandalosos hasta para muchos priístas.

    No es coincidencia que lo hayan atrapado por estas fechas, tampoco lo es que el padre Solalinde exhibiera al gobierno afirmando hace tiempo que Javier Duarte se encontraba en Chiapas (a unos kilómetros de Guatemala, donde fue detenido) mientras las autoridades se tapaban los oídos (decían que podría encontrarse en Costa Rica, Argentina o hasta Canadá). El gobierno no sólo lo atrapó porque le convenía hacerlo, lo atrapó justo en el momento en el que le convenía hacerlo, cuando necesitaba una bocanada de aire fresco, justo ahí, en la campaña del Estado de México.

    Dentro la jerarquía de poder, cuando los están en el escalón abajo perjudican a los que están en el de arriba, quienes tienen prioridad son los últimos, los más cercanos a la punta de la pirámide. Si ven afectados sus intereses, entonces habrá que sacrificar a quienes están por debajo de ellos. Los de arriba consienten y protegen la corrupción de los que están abajo en tanto eso no ponga en duda la estabilidad de quienes están arriba: «Roba, mata gente incómoda si quieres, pero nada más trata de no hacer mucho escándalo». Bastaba eso, un perfil bajo y la lealtad al partido y al gobierno. Javier Duarte se equivocó al hacer demasiado escándalo.

    El argumento con cual podemos concluir que no se trata de un acto de justicia es muy simple y demasiado fácil de entender:

    Nadie tocó a Javier Duarte durante su paso por el Gobierno de Veracruz. Escándalo tras escándalo, asesinato, robo y hurto, y el Gobierno Federal se hacía de la vista gorda. Tampoco lo hicieron con su mentor Fidel Herrera (porque hay que recordar que Javier Duarte es literalmente una continuación del gobierno de Herrera) ¿Por qué no lo hicieron en ese entonces y sí lo hicieron ahora? ¿Por qué ante el reclamo de la población, por el desfalco, por la muerte de los periodistas, el gobierno de Peña no hacía absolutamente nada? Lo mismo sucedió con los otros prófugos, el PRI los consintió hasta que el costo por consentirlos fue demasiado alto.

    No estamos viendo nada nuevo bajo el sol ni mucho menos a un «nuevo PRI» (que en este caso es, de acuerdo al propio Peña Nieto, el de Javier Duarte, el de César Duarte y el de Roberto Borge). El partido en el poder siempre ha castigado a quienes hacen demasiado ruido y pueden desestabilizar al régimen.

    Enrique Ochoa Reza, el presidente del CEN del PRI, asegura que se recuperará el dinero que Duarte robó. Pero no menciona palabra alguna sobre los reporteros que fueron asesinados ni las vidas que se perdieron dentro de su gobierno. Presumen que Javier Duarte fue expulsado del PRI hace algunos meses, pero omiten decir que el mismo PRI lo consintió hasta ese entonces y que incluso apoyó con recursos a la campaña de Enrique Peña Nieto.

    Lo que queremos no es una detención selectiva de gobernadores, sino la impartición de justicia. Lamentablemente el gobierno actual ha comprometido mucho a las instituciones que deberían sostener a este país. Aunque hagan constantes teatros mediáticos para «intentar convencerlos», la realidad no se puede ocultar con un dedo. 

    Y la realidad es dura, muy dura. 

  • Vivir sin capitalismo

    Vivir sin capitalismo

    Me despierto un lunes por la mañana para ir a una sesión del consejo de Mural (Grupo Reforma). Quienes somos parte de éste consejo, fuimos invitados por el Mural debido a que tenemos cierto perfil que les puede ayudar a mejorar la calidad de la información del periódico; es una relación de ganar ganar, porque ser parte del consejo de Mural es un prestigio (además del desayuno gratis) y tus sugerencias muchas veces se ven reflejadas en ese medio. Mural gana calidad y al mismo tiempo no tiene que invertir tanto dinero en hacer estudios de mercado, eso incide en las ventas del periódico.

    Vivir sin capitalismo

    Después tengo una cita con un amigo en Zapopan, el cual quiere crear un sitio en línea y para eso necesita un desarrollador web, o sea ¡yo! El me contrata y yo gano dinero (lo necesito para vivir decentemente), si le gusta mi proyecto me recomendará con otras personas, y si la calidad de mi trabajo es bueno, le ayudaré a satisfacer sus necesidades de una forma más óptima, lo cual a él también le genera dinero. Pero no sólo se trata del dinero porque la vida no es sólo dinero y no debería de serlo, yo al trabajar crezco profesionalmente lo cual me trae una satisfacción (lograr cosas, cumplir metas). Si el proyecto de mi amigo funciona, él se sentirá satisfecho consigo mismo. No es sólo cuestión de dinero, sino de autorrealización.

    La libertad económica (que en México es muy imperfecta) te permite realizar tu propio proyecto de vida mediante acuerdos que mantienes con terceras personas de tal forma que se teje una infinita red donde todos los puntos tienen cierta correlación. Somos un punto en un sistema que funciona de forma autónoma; si queremos satisfacer nuestras necesidades, tenemos que satisfacer las de los demás; si quiero un auto tengo que trabajar (satisfaciendo las necesidades de otros) para obtenerlo, al tiempo que el automóvil que deseo comprarme es fabricado por otras personas que tienen una motivación específica para ganar dinero y/o autorrealización personal.

    La dependencia del individuo con el Estado atrofia la capacidad de iniciativa del primero y le da más poder al segundo para que siga atrofiando más mentes.

    El sistema es imperfecto, pero es el que mejor funciona. El sistema en algunos casos puede necesitar algunas regulaciones (la ortodoxia económica muy posiblemente no sea el modelo óptimo), por ejemplo: yo pienso que el Estado debería de garantizar la salud, la educación, el agua y ciertos servicios básicos. También deberían existir mecanismos para evitar la creación de monopolios y fomentar la competitividad.  Pero el Estado sólo se debe de limitar a eso, a intervenir sólo en aquello en que el mercado no pudiera funcionar de forma óptima.

    Cuando el Estado interviene en lo que no debería de intervenir, las cosas se ponen mal. En Venezuela con el exceso de intervención estatal se ha lacerado el mecanismo que hace que las cosas funcionen. En ese país, quienes tienen trasplantes de órganos tienen que consumir medicamento para animales equivalentes porque hay escasez de medicinas. A pesar de que los Venezolanos han reducido sus niveles de desigualdad, lo han hecho empobreciendo a los ricos y no enriqueciendo a los pobres. Si un pobre tuviera educación, salud, y un mercado más abierto, tendría más posibilidades de escalar socialmente que si el Estado lo mantiene (con un beneficio e interés para éste último, porque los seres humanos nunca hacemos nada si no tenemos algún interés en ello) porque el Estado paternalista inhibe su capacidad para salir adelante.

    No, no estoy diciendo que los pobres son pobres porque quieren. México es un país desigual donde unos pocos ricos concentran casi todo y muchos tienen poco. Pero ¡adivina! La desigualdad no es producto del capitalismo, sino de la intervención del Estado en éste. Carlos Slim, Emilio Azcárraga y demás magnates no tendrían lo que tienen sin la complicidad del Estado. Televisa, por un ejemplo, fue creada por empresarios muy cercanos al Estado y como lo dijo Azcárraga Milmo, eran soldados del PRI. Gracias a esa complicidad se enriquecieron, tenían el monopolio de la información. Telmex de Carlos Slim, fue privatizada de una forma muy ineficiente, el monopolio público se convirtió en monopolio privado. Debido a las complicidades, quienes crecen en el mundo de dinero lo hacen por las «relaciones y palancas» y no por su capacidad de innovar. En México casi no hay empresas que hayan empezado en un garage y que se hayan beneficiado de la libertad económica para crecer y volverse pioneras en el país.

    Los taxis son otro claro ejemplo, el monopolio del taxi se mantuvo debido a que el mercado no tenía forma de ofrecer un servicio más eficiente. Pero gracias a los avances tecnológicos (las aplicaciones y smartphones), la iniciativa privada encontró una forma de satisfacer de una forma más eficiente las necesidades de un minoritario sector de éste mercado (quienes tienen tarjeta de débito o crédito, y un smartphone), y la resistencia del monopolio sólo ha logrado exhibir la pobredumbre (característica de los monopolios) en sus entrañas, sindicatos, mafias, grupos de interés.

    El capitalismo es dinámico y cambiante, nos obliga a adaptarnos y a actualizarnos. Si el Estado controlara la economía tendríamos que por principio, ser sumisos al Estado quien nos proveería de todos los recursos para sobrevivir, lo cual generaría un Estado autoritario gobernado por déspotas (casos en la actualidad hay muchos), el Estado controlaría nuestras vidas y nos diría como vivir (ahí está el caso de Corea del Norte, y de esas características fueron todos los gobiernos comunistas).

    Bien se le achaca al capitalismo su ineficiencia para crear un estado igualitario, y la acusación hasta cierta punto puede ser verdadera. Pero también es cierto que el mismo capitalismo puede también crear mecanismos para generar cierta justicia y ayudar a quienes se encuentran en situaciones más vulnerables. Las empresas sociales son un concepto relativamente nuevo, pero son una realidad y han estado creciendo en los últimos años; las empresas sociales son una forma en que las sociedades pueden autorregularse sin la necesidad de que un estado rector lo haga.

    Para contrarrestar la desigualdad en México no necesitamos más intervención estatal, por el contrario, necesitamos gente que crezca desde abajo, gente con ideas, que la moneda de cambio sea la innovación y no el compadrazgo con los gobernantes, que su objetivo sea someterse a las necesidades del mercado y no que sean «soldados del PRI, o de algún otro partido o gobierno, que la transferencia de conocimiento las impulse y no las licitaciones amañadas. El Estado puede colaborar por medio de una mejor educación y con un sistema de salud más sólido para tener una sociedad más sana, pero la iniciativa personal es la que debe de ser el motor para que una sociedad crezca.

  • Vivos se los llevaron, vivos los queremos

    Vivos se los llevaron, vivos los queremos

    ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

    Los gobernantes podrán criminalizar la protesta, podrán crear hastío en la población para que no tenga capacidad de reacción, pero cuando haces «encabronar» a la sociedad, por más técnicas de manipulación de masas que uses, todo se te puede salir de control.

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    Y hoy la sociedad está encabronada, de hecho yo estoy encabronado.

    Y la sociedad está en las calles, eso que parecía impensable, porque ni las reformas que calaban en cierto sector de la sociedad, ni siquiera los intentos de censura en la Reforma de Telecomunicaciones habían logrado tanto. Pero hay un momento en que esas líneas que dividen a la sociedad, ese clasismo, esa diferencia de posiciones sociales se olvida y regresa ese sentimiento de solidaridad para que la sociedad se defienda de sus enemigos, y lamentablemente en estos casos, el Estado pareciera ser parte de los villanos y no de los buenos (como dicen que en el papel debería de ser).

    Que si estaban coludidos con el narcotráfico, que si el Gobernador era perredista o que si antes era priísta; que si el alcalde es responsable, que si lo es el Gobernador, que si el Gobierno Federal tiene responsabilidad. Lo cierto es que el Estado mató estudiantes. El Gobierno mató, lo repito, el Gobierno mató, mató a personas inocentes. 

    ¿Como esperar de México un país reformador cuando esta bazofia de Estado de Derecho no sirve? ¿Cómo esperar que la gente cumpla cabalmente con sus obligaciones fiscales cuando sus impuestos se han usado para matar inocentes, sí, para matar?

    Y los políticos relativizan lo que ha ocurrido. no le dan mucha importancia. Peña Nieto en lugar de trabajar y buscar esclarecer en el asunto se toma selfies en Monterrey. Peña Nieto sonríe, pero su semblante desgastado lo delata. El Presidente, el que está al timón del barco llamado México, no parece importarle mucho lo que sucede. Sus imágenes junto con las regiomontanas terminan siendo insultantes a la vista.

    Agreden a Cuauhtémoc Cárdenas (cosa que se me hace injustificable), quien seguramente no tiene relación alguna con los hechos y quien trató ser parte de la manifestación. Lo agredieron, no importaba si era «de izquierda», la gente está harta, está «hasta el queque» de los políticos, les tiene una desconfianza profunda, tremenda.

    Los gobernantes quieren jugar a la simulación: -Mira, detuve al capo; -Mira, me atreví a salir a hablar con los estudiantes del «Poli». Ya nadie se la cree, los políticos están tan alejados que los ciudadanos sólo pueden confiar en ellos mismos. En política ya no hay líderes, los que pretenden serlo, se tratan de «colgar» para recibir simpatías pero reciben pedradas, ¿López Obrador? Ni quién se acuerde de él, la gente quiere respuestas, quiere justicia, no quiere «teorías del compló».

    Que si los reclamos de los normalistas son absurdos, que si sus métodos son criticables, son cosas que se pueden discutir y señalar. Pero eso no se compara con lo que ha sucedido. Para que en pleno siglo XXI alguien tenga la capacidad de desollar a otro semejante, es que algo debe de estar mal no sólo en su psique, sino en el sistema del cual es parte.

    El encono sigue aumentando, la indignación también. Peña Nieto evade la realidad con felices selfies. Dicen que el país se le puede salir de sus manos, aunque deberíamos preguntarnos si alguna vez lo llegó a tener. Desde el gobierno de Calderón afirmaba que el país era una olla de presión, pero en esos tiempos al menos había cierto control y la sociedad tenía un poco más de confianza en su gobierno. Ahora la olla brinca, se tambalea, como si en cualquier momento pudiera explotar.

    «Vivos se los llevaron, vivos los queremos» La gente quiere respuestas. El Presidente debería de estar en juntas interminables para solucionar estos problemas, deberían de haber respuestas rápidas, deberían haber ya castigados. Aquí no importa si los masacrados eran «chairos o derechosos» aquí importa que son seres humanos, que son mexicanos, y que merecen que les respeten sus derechos y su integridad. ¡No se vale lo que ha sucedido!

    El Gobierno de Peña Nieto se cae a pedazos. Pero lo que más duele es que México lo hace también. La gente pierde la confianza, se siente triste, frustrada, no sabe en quien confiar, tiene recelo a sus autoridades, no se siente escuchada.

    Me da tristeza. Me da tristeza porque pensé que esto era cosa del pasado, me da tristeza porque yo quería ver a México en otro punto, me da tristeza porque me siento vulnerable igual que todos los mexicanos.

    Y con un carajo, yo quiero ver vivos a todos los que se llevaron.

     

  • El Doctor Mireles y el cáncer de la justicia

    El Doctor Mireles y el cáncer de la justicia

    No soy muy «fan» de las autodefensas porque creo que es el gobierno quien debería tener el monopolio de la violencia, y porque las autodefensas siempre corren el riesgo de convertirse en cárteles y suplir a aquellos que combatían, pero…

    El Doctor Mireles y el cáncer de la justicia

    …El Presidente Enrique Peña Nieto festeja los goles de México contra Croacia. La pantalla del teleprompter contiene las indicaciones: Gritar gool, ay ay ay ay, canta y no llores, toma eso Niko Kovac, eeeeeeeeee pu…es hay que entambar al Doctor Mireles, ya se volvió incómodo para nuestras pretensiones.

    Y resulta que el Doctor Mireles tenía drogas en su posesión. Se debate si éste de verdad las tenía o se las habían sembrado. La realidad es que el gobierno no ha sabido que hacer en torno a la inseguridad en Michoacán, traen un desmadre.

    Y es que el Gobierno Federal utilizó a las autodefensas cuando les servían. El Doctor Mireles no quiso dejar las armas y no se alineó al nivel que el gobierno deseaba, entonces buscan deshacerse de él y termina en la cárcel. Pero como, lamentablemente, para la mayoría de los mexicanos, el Gobierno no tiene mucha credibilidad, el Doctor Mireles se convertirá en héroe con todo lo que esto implica.

    Y eso es preocupante, el Gobierno se ha convertido en malo y las autodefensas en los buenos. Las credenciales de las autodefensas ante la sociedad (de cuyos miembros no conocemos bien a bien sus antecedentes) no son suficientes, pero las credenciales para constatar que el Gobierno es el malo de la película parecen más legibles. ¿Cómo percibe la sociedad al gobierno de Peña Nieto? Seguramente no asociarán a éste, palabras como honestidad, estado de derecho, justicia; y posiblemente si asocien sus antónimos.

    El problema de la inseguridad no se ha resuelto, por el contrario, la sociedad percibe cada vez una mayor inseguridad, a pesar de que los spots invitan a los mexicanos a pensar en un mundo paralelo donde la inseguridad no existe, o al menos se ha reducido. El efectismo y la simulación ha sido el antídoto del gobierno ante el problema, spots, spots, captura de un capo importante, spots, spots.

    La desconfianza para con el gobierno sigue ahí, los problemas no se han resuelto. Quienes ostenten enfrentarlo podrán ser reprimidos, callados o enviados al ostracismo, pero al mismo tiempo se podrán volver héroes. Porque para la sociedad actual, el gobierno es más como el enemigo a vencer. ¿Cómo pensar en un Estado de Derecho? si lo que se ve dentro del gobierno es corrupción, simulación, e inclusive cinismo.

    El Doctor Mireles seguramente se convertirá en héroe mientras que el Presidente difícilmente podrá recuperar un poco de popularidad en el corto plazo. El problema es que la línea entre Gobierno y delincuencia a veces no queda del todo clara. El problema es que nadie cree en el Gobierno. El problema es que estamos al revés.

    Festeje los goles Señor Presidente. Anime a la FIFA a castigar a Robben y a Luis Suárez, cuyos actos no tienen que ver nada con usted, ni con su gobierno, ni se les parece de ninguna manera.

  • La particular desigualdad de México

    La particular desigualdad de México

    Ayer subí a lo más alto del Fraccionamiento Bugambilias en la ciudad de Guadalajara, aquí hay un centro comercial que tiene algunos restaurantes y bares donde se puede observar toda la ciudad desde lo alto, lo cual aproveché para tomar fotografías. Naturalmente a primera vista, uno ve toda esa «gran mole interminable» que es esta ciudad, pero cuando tomé el objetivo con zoom potente y lo coloqué en la cámara, me empecé a percatar de las particularidades de esta ciudad y la primera que vino la atención son los profundos contrastes que hay, y que se repiten en casi todas las ciudades de México.

    La particular desigualdad de México

    En la imagen que tomé, se puede apreciar como una residencia domina el horizonte tapizado por cinturones de miseria, como si se tratara de un castillo que se impone sobre sus gobernados, dando la impresión de que se quiere mostrar quien tiene el poder, y quien se tiene que someter a él. Ciertamente la composición de esa fotografía causa esa impresión. Pero aún cuando se trata de un efecto óptico, nos dice mucho, y entra la reflexión del por qué las cosas son así. Por qué hay unas pocas residencias ostentosas, y hay muchas casitas que apenas se sostienen con sus débiles estructuras de ladrillo.

    Vivo en un país en que el gobierno, en parte, ha perpetuado cierto orden social. No se trata tanto de la economía del mercado o del satanizado «neoliberalismo», que ciertamente es poco eficiente para lograr una buena distribución de la riqueza, pero que vaya, el gobierno se ha encargado de hacer aún más profundo este fenómeno que no se ve a este grado en los países más «neoliberales». Muchas de las empresas que ahora criticamos por su condición monopólica, lo fueron gracias a su relación con el gobierno. Azcárraga podría estar en aprietos porque la televisión abierta no tiene mucho futuro en México. Podría pensar en diversificar, y en parte lo hace, pero su escenario óptimo no sería a través de una economía de mercado, sino por medio de la intervención estatal, de un estado, de un gobierno, cuyo Presidente fue colocado por dicha televisora en la silla presidencial.

    Se dice que las ideologías políticas oscilan entre la libertad y la igualdad. Se dice que se requiere sacrificar un poco de uno para obtener un tanto más de otro. Pero en el caso de México tenemos un país donde no hay mucha libertad, y tampoco hay igualdad. Con la intención del gobierno de censurar Internet y los canales de la oposición, podrán hacer más «negocios» a sus anchas, enriqueciendo a empresarios que en un escenario de competencia perfecta tendrían que hacer lo que no saben o quieren hacer: Innovar.

    En México hay millones de negocios, pero gran parte de ellos tienen la función de mera supervivencia para sus dueños. Hay muy poca innovación y desarrollo. Las tortillerías, taquerías, puestos, están condenadas a ser lo mismo. El panadero se la raja todos los días para llevar algo de comer a su casa (aunque sea el propio pan que produzca), se levanta a los albores de la mañana y termina ya entrada la noche. Pero no tiene ni la información ni el conocimiento para hacer que su negocio trascienda a otro nivel. Ciertamente para lograr autorrealizarse con un negocio muchas veces hay que romper con los estándares y los paradigmas que nos rodean. Pero la verdad es que tampoco se han creado los canales para acelerar la movilidad social de tal forma que los que están abajo puedan subir arriba más fácilmente. De hecho parece que el sistema está creado para mantener este Status Quo.

    Muy posiblemente el dueño de la casa que domina el horizonte obtuvo sus recursos honradamente a base de esfuerzo y mérito. Mucha gente acomodada se conduce honradamente. No se trata tanto de usar el falaz argumento de que los ricos son malos y los pobres son buenos. Pero entre las clases opulentas sí hay algunos que acaparan mucho, a costa de muchos. Aquellos que sobornan a los gobernantes para que les den «el contrato», aquellos que tratan de incidir en la política para dirigirla a su favor, aquellos que gastan más recursos y dinero en lobbying (cabildeo) que en invertir en Investigación y Desarrollo y no con la especie de asistencialismo para ricos con el que se han manejado.

    Se trata de romper paradigmas, de buscar un estado que cree las condiciones para que los emprendedores puedan desarrollarse. Que la gente pobre tenga acceso a una mejor educación y que tenga más herramientas para salir adelante. Es un esfuerzo que requiere sacrificio y desapego, pero si pagamos el costo que implica asumirlo, en un futuro nos podría ir muy bien.

  • Edgar Tamayo y ese nacionalismo absurdo

    Edgar Tamayo y ese nacionalismo absurdo

    Recuerdo, no se me olvida, cuando los mexicanos queríamos comernos vivos como lobos hambrientos a los franceses por celebrar la liberación de Florence Cassez. Dato importante, no lo saquen de su cabeza.

    Edgar Tamayo y ese nacionalismo absurdo

    La historia va más o menos así, Edgar Tamayo va a una fiesta allá por 1994 en Texas con su amigo  Jesús Mendoza. Los metieron a la patrulla por un supuesto robo, y después de que el policía hiciera una escala, éste recibe tres disparos por parte de Tamayo. El arma no tenía las huellas dactilares de él, ni de su acompañante, pero el mismo Tamayo aceptó haberlo matado porque no lo había dejado hablar con su esposa. Es decir, Tamayo es un asesino.

    El otro lado de la moneda tiene que ver con la pena de muerte. La sentencia letal es un absurdo que no puede sostenerse ni con estadísticas ni con nada. En ese sentido, me parece bien que acudan a instancias como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos entre muchas otras, o que las autoridades mexicanas estén en contra de esa medida, porque la pena de muerte, es tan absurda, que sólo un partido igual de absurdo como la pena como lo es el Partido Verde, la apoyaría.

    Pero una cosa es tratar de evitar que se le aplique la pena máxima y que cumpla su sentencia como la debería cumplir en un país desarrollado, y otra cosa es tratar como hèroe a Tamayo sólo porque es mexicano. Hay que recordarlo, Tamayo es un asesino. Privó de la vida a un policía, que tiene una familia, y seres queridos. ¿Merece ser tratado como héroe? También es cierto que estando en Texas, Tamayo está sujeto a las leyes de ese país, por más absurdas que sean.

    ¿Deberíamos estar «orgullosos» de un mexicano asesino de exportación? No lo creo. La pena de muerte es absurda y retrógrada, pero él privó de la vida a un policía, Tamayo aplicó la pena de muerte a ese policía por «el delito» de no permitirle hablar con su esposa. ¿Por qué hay que defender a un asesino mientras tanto en México, como fuera de él, miles de personas inocentes de nuestra nacionalidad son víctimas de atropellos, de delitos, de asesinatos, las cuales terminan en el anonimato?

    Está perfecto que se luche contra ese tipo de sentencias, me parece perfecto que se ejerza presión para que la pena capital ya no exista. Es un absurdo, y es una muestra de falta de civilización por parte de la cultura estadounidense esa forma de hacer justicia. Pero también hay que dimensionar las cosas. A Cassez a pesar de ser culpable, se le hizo un proceso mal hecho, la vitorearon en Francia, y los mexicanos nos indignamos. Ahora nos toca estar en el otro lado de la moneda para comprobar que ante una situación similar, reaccionamos igual.

    Sí, es lamentable que hayan ejecutado a Edgar Tamayo. Pero también es lamentable, incluso más, el crimen que él cometió. El que sea «orgullosamente mexicano» no lo exime de ninguna culpa derivada de sus actos.

    Tendría que corregir y decir «Tamayo fue un asesino». Porque al tiempo que escribí esto, fue ejecutado con la inyección letal.

  • México todavía no es «para las viejas» ni para los inocentes

    México todavía no es «para las viejas» ni para los inocentes

    Un inverosímil caso ocurrió en la Ciudad de México, esa «ciudad progresista». Resulta que Yakiri fue secuestrada y violada en un motel de la Colonia Doctores por dos hermanos. No sin violencia, la llevaron a dicho lugar sin entrar con llave (lo cual denota cierta familiaridad de los violadores con el establecimiento), la trataron de violar, pero Yakiri se defendió, -En uno de los forcejeos ella logra empujar el arma y el agresor se corta a la altura de la aorta-. Ella huyó del lugar, y cuando presentó la denuncia, apareció también Omar (uno de los violadores) y la denunció a ella como homicida de su hermano.

    México todavía no es "para las viejas" ni para los inocentes

    Los diarios de nota roja argumentaron que fue un crimen pasional, pero en realidad Yakiri es lesbiana, y en ese momento se dirigía con su pareja. Miguel, el violador que murió, tenía 16 averiguaciones previas abiertas y también tenía nexos con la policía de su barrio. ¿El resultado? Dictan auto de formal prisión a Yakiri por haber actuado en defensa propia. El caso tuvo muchas irregularidades, y no importaron los antecedentes del violador, ni que participara en proyectos para erradicar la violencia apoyados por el gobierno y el mundo artístico.

    En este momento, sus padres y muchos ciudadanos que se han unido a las redes sociales, buscan que se libere a Yakiri, y que este antecedente quede, para que no se vuelva a registrar ningún caso de este tipo. Yakiri está en la prisión, y uno de los violadores, Omar, está libre.

    A pesar de todos los esfuerzos, en México sigue habiendo un desprecio hacia las mujeres y la cultura patriarcal sigue vigente. Los feminicidos en estados como Guanajuato y el Estado de México son una prueba patente de ello. Incluso en ciertos sectores de la sociedad, no solo mexicana, sino mundial, está bien visto que la mujer se humille ante el hombre. Incluso algunos se atreven a aseverar que las mujeres son culpables de que sean violadas por los hombres.

    Este caso también es muestra de la forma en que la justicia trabaja en México, donde ser inocente puede ser una prueba para ser declarado culpable, donde la presunción e culpabilidad existe (y no se atrevan a criticar esta característica en una película porque así les va), y donde los intereses y la corrupción pueden hacer que las instituciones impartan justicia de acuerdo, valga la redundancia, a sus intereses.

    En Guadalajara muchos no se atreven a denunciar a los motoladrones por la creencia (no errónea) de que los policías de alguna forma están inmiscuidos en estas mafias, y porque los delincuentes terminarán libres en un día, o incluso, no los detendrán porque el policía afirmará que no le despojaron de su celular o bolso con violencia.

    Esta es la realidad de nuestro país, un gobierno incapaz de proteger a sus ciudadanos, y sí muchas veces, capaz de defender a quienes trasgreden los derechos de la ciudadanía, culpables que muchas veces, incluso, son parte de la autoridad que nos gobierna.

  • La Justicia y Elba Esther Gordillo ¿libre?

    La Justicia y Elba Esther Gordillo ¿libre?

    Mientras nos indignamos por el caso de Laura Bozzo (coincidencia creo yo, y no una cortina de humo como algunos pudieran pensar), también se habló del caso de Elba Esther Gordillo, y es que ahora resulta que la maestra podría salir libre en cuestión de meses debido a «deficiencias y a la vulneración del derecho a un debido proceso». No quiero detenerme en tecnicismos. Pero ¿usted dónde habrá escuchado eso de las «vulneraciones al derecho de un debido proceso». Ah sí, ¡Con Florence Cassez!, esa francesa que inexplicablemente fue puesta en libertad, argumentando aquello.

    La Justicia y Elba Esther Gordillo ¿libre?

    Incluso se notarán paralelismos con el caso de Raúl Salinas o Caro Quintero: -Qué no se encontró no sé qué-, -que algunos procedimientos no se hicieron bien-, -que la PGR va a impugnar, y Osorio Chong está indignadísimo-. Se lavan las manos para que se piense que se trató de un «error» de alguien, de algún empleado, de un juez, un problema aislado, y que no pensemos que hay algo detrás, que pensemos que el gobierno de ninguna manera es cómplice de todas aquellas «liberaciones y condonaciones».

    En unos meses sabremos si Elba Esther Gordillo sale libre (incluso algunos dudan que esté en la cárcel debido a que no tenemos evidencia fotográfica alguna de que ahí siga). Pero si sale, entonces estaremos ante la confirmación de lo que ya sabemos. Que su detención fue una medida política y no de justicia. Si sale, la conclusión podría ser que la ataron de manos para poder pasar una Reforma Educativa, o más bien, miscelanea educativa, donde ahora se evaluará la capacidad de los maestros. Lo que condicionará que puedan continuar dando clases. Es decir, te encierro, acoto tu poder, y una vez hecho esto, eres libre. No importan todas las fechorías que hayas hecho, sigue viviendo de la fortuna que hiciste en años a expensas de la educación, nada más que ahora, nosotros gobierno priísta, queremos tener el monopolio de dicha educación.

    ¿Cuál sería el costo político? Miren que si la mayoría de la gente se mostró escéptica ante la detención de Gordillo, y dicho acto no modificó considerablemente los niveles de aprobación de Enrique Peña Nieto. Entonces tampoco perderán demasiado. Asumieron el costo mediático que implica exonerar a Raúl Salinas, a Caro Quintero, a Florence Cassez ¿Por qué tendrían que pensar diferente en el caso de Elba Esther Gordillo? El desgaste de la figura de Peña Nieto es más notorio en la clase media. Es cuestión ver nuestras redes sociales. Pero hay un desprecio del gobierno ante este sector (demostrado en la Reforma Hacendaria), porque al final es una minoría, y porque quienes generalmente votan por el PRI, son gente de escasos recursos, que no conocen otra realidad que la marcada por Laura Bozzo, y que desconocen las críticas que el clasemediero hace en las redes sociales. Y estos clasemedieros son los que han estado más al pendiente sobre los actos del gobierno, las liberaciones de personajes de nula reputación.

    El problema con este tipo de actos, es que la clase media, minoritaria, pero sostén de la economía de la nación, recibe el mensaje de que las instituciones no funcionan, que son tramposas. Entonces ¿Para qué cumplir con ellas? ¿Para qué pagar impuestos? -Si las instituciones no hacen bien su trabajo, entonces le voy a decir al primo influyente que me ayude- agrandando el círculo vicioso en el que estamos metidos.

    Triste es, que se utilicen a estas instituciones de esta forma, que algunos se congratulan porque el partido que llegó -Sí sabe hacer política-, lo que se traduce en esto. Dentro de las gráficas y los mapas cartesianos para justificar sus propuestas, no miden los efectos secundarios de sus fechorías, y como es que estas afectan a la psique colectiva mexicana.

    Y si sale Elba Esther Gordillo, tal vez no habrá tanto que lamentar, si entendemos que nunca debimos haber festejado su detención.