La particular desigualdad de México

20 abril 2014

veces compartido

Ayer subí a lo más alto del Fraccionamiento Bugambilias en la ciudad de Guadalajara, aquí hay un centro comercial que tiene algunos restaurantes y bares donde se puede observar toda la ciudad desde lo alto, lo cual aproveché para tomar fotografías. Naturalmente a primera vista, uno ve toda esa “gran mole interminable” que es esta ciudad, pero cuando tomé el objetivo con zoom potente y lo coloqué en la cámara, me empecé a percatar de las particularidades de esta ciudad y la primera que vino la atención son los profundos contrastes que hay, y que se repiten en casi todas las ciudades de México.

La particular desigualdad de México

En la imagen que tomé, se puede apreciar como una residencia domina el horizonte tapizado por cinturones de miseria, como si se tratara de un castillo que se impone sobre sus gobernados, dando la impresión de que se quiere mostrar quien tiene el poder, y quien se tiene que someter a él. Ciertamente la composición de esa fotografía causa esa impresión. Pero aún cuando se trata de un efecto óptico, nos dice mucho, y entra la reflexión del por qué las cosas son así. Por qué hay unas pocas residencias ostentosas, y hay muchas casitas que apenas se sostienen con sus débiles estructuras de ladrillo.

Vivo en un país en que el gobierno, en parte, ha perpetuado cierto orden social. No se trata tanto de la economía del mercado o del satanizado “neoliberalismo”, que ciertamente es poco eficiente para lograr una buena distribución de la riqueza, pero que vaya, el gobierno se ha encargado de hacer aún más profundo este fenómeno que no se ve a este grado en los países más “neoliberales”. Muchas de las empresas que ahora criticamos por su condición monopólica, lo fueron gracias a su relación con el gobierno. Azcárraga podría estar en aprietos porque la televisión abierta no tiene mucho futuro en México. Podría pensar en diversificar, y en parte lo hace, pero su escenario óptimo no sería a través de una economía de mercado, sino por medio de la intervención estatal, de un estado, de un gobierno, cuyo Presidente fue colocado por dicha televisora en la silla presidencial.

Se dice que las ideologías políticas oscilan entre la libertad y la igualdad. Se dice que se requiere sacrificar un poco de uno para obtener un tanto más de otro. Pero en el caso de México tenemos un país donde no hay mucha libertad, y tampoco hay igualdad. Con la intención del gobierno de censurar Internet y los canales de la oposición, podrán hacer más “negocios” a sus anchas, enriqueciendo a empresarios que en un escenario de competencia perfecta tendrían que hacer lo que no saben o quieren hacer: Innovar.

En México hay millones de negocios, pero gran parte de ellos tienen la función de mera supervivencia para sus dueños. Hay muy poca innovación y desarrollo. Las tortillerías, taquerías, puestos, están condenadas a ser lo mismo. El panadero se la raja todos los días para llevar algo de comer a su casa (aunque sea el propio pan que produzca), se levanta a los albores de la mañana y termina ya entrada la noche. Pero no tiene ni la información ni el conocimiento para hacer que su negocio trascienda a otro nivel. Ciertamente para lograr autorrealizarse con un negocio muchas veces hay que romper con los estándares y los paradigmas que nos rodean. Pero la verdad es que tampoco se han creado los canales para acelerar la movilidad social de tal forma que los que están abajo puedan subir arriba más fácilmente. De hecho parece que el sistema está creado para mantener este Status Quo.

Muy posiblemente el dueño de la casa que domina el horizonte obtuvo sus recursos honradamente a base de esfuerzo y mérito. Mucha gente acomodada se conduce honradamente. No se trata tanto de usar el falaz argumento de que los ricos son malos y los pobres son buenos. Pero entre las clases opulentas sí hay algunos que acaparan mucho, a costa de muchos. Aquellos que sobornan a los gobernantes para que les den “el contrato”, aquellos que tratan de incidir en la política para dirigirla a su favor, aquellos que gastan más recursos y dinero en lobbying (cabildeo) que en invertir en Investigación y Desarrollo y no con la especie de asistencialismo para ricos con el que se han manejado.

Se trata de romper paradigmas, de buscar un estado que cree las condiciones para que los emprendedores puedan desarrollarse. Que la gente pobre tenga acceso a una mejor educación y que tenga más herramientas para salir adelante. Es un esfuerzo que requiere sacrificio y desapego, pero si pagamos el costo que implica asumirlo, en un futuro nos podría ir muy bien.

veces compartido

Deja tu comentario

Síguenos:

Archivo

Destacados

Encuesta

    • Votarías por José Antonio Meade

      Ver Resultados

      Cargando ... Cargando ...
  • Twitter