Etiqueta: Automóvil

  • Haz patria, atropella a un ciclista

    Haz patria, atropella a un ciclista

    Atropella a un ciclista.

    Eso es lo que sugieren algunas personas. Van manejando en su automóvil en medio de un embotellamiento, o bien tienen mucha prisa y de pronto una de estas personas se les atraviesa.

    Como son automovilistas, consideran que la calle es suya porque dicen, fueron planeadas para los autos; y pueden tener cierta razón, pero no del todo.

    Haz patria, atropella a un ciclista

    Resulta que cuando se inventó el automóvil y se pusieron a estos vehículos a circular sobre las calles; se pensaba que no serían muchos los que circularan sobre la carpeta de asfalto. Luego llegó Henry Ford a popularizar su automóvil con el modelo T, creando, sí, una evolución en la industria (no sólo del automóvil) al fabricar los automóviles en serie, para lo cual contrató a gente poco especializada que sólo necesitara operar sus máquinas (y luego uno entiende por qué Detroit valió queso cuando las compañías automotrices se fueron de la ciudad: Dejaron a empleados poco calificados sin trabajo).

    Entonces las calles se saturaron; y siempre en algún momento, todos aquellos freeways, segundos pisos o nodos pensados para paliar el problema de tráfico, terminaban saturados. La nueva obra de fin de trienio o sexenio construida por un político que aspira a un puesto de elección popular superior, pocos años después termina siendo intransitable.

    Entonces tendríamos que construir segundos pisos, terceros pisos que en algún momento se van a saturar.

    Tal vez por esto, algunas personas han decidido bajarse y montar su bicicleta. Ya no son los estigmatizados «pobres bicicleteros», ahora son los «hipsters sin conciencia».

    Para los automovilistas, los ciclistas son algo así como los mosquitos que rondan por tu cuerpo en la noche. Pequeños, insignificantes, ágiles pero fáciles de aplastar. El automovilista tiene un arma con el que puede matar con tan solo dirigir su vehículo motor a una velocidad promedio hacia una persona, el ciclista se tiene a sí mismo y a un aparato mecánico que cuyas dimensiones no son mucho más grandes que las que él mismo posee.

    Pero habría que pensar. Si agarramos un trozo de calle, digamos 20 metros, que se encuentra congestionada por 20 automovilistas, a estos los bajamos y les damos una bicicleta: ¿Qué pasa? La mayor parte de la calle quedará vacía:

    Haz patria, atropella a un ciclista

    Para el automovilista, la presencia de un ciclista es una pérdida (le quitaron un carril para construir una ciclovía, o se tuvo que hacer a un lado, o no entiende por qué no se van «por la banqueta»), pero su mente le juega una trampa. Si a esos ciclistas los subiéramos a un automóvil a cada uno, ocasionarían más congestionamientos, porque simplemente ocupan más espacio.

    No es gratuito que muchas de las ciudades desarrolladas están desincentivando el auto. Muchos urbanistas como la mítica Jane Jacobs o el economista urbano Edward Glaeser sugieren que las ciudades deberían de ser densas (con edificaciones de varios pisos) con comercio a nivel calle de tal forma que gasten menos tiempo en desplazarse de un lado a otro. Así contaminarían menos, ahorrarían más tiempo y congestionarían menos las calles. En este modelo de ciudad, de hecho, los habitantes tendrían menos razones para usar su automóvil frecuentemente.

    Por ejemplo, si te pregunto que imagen contamina más, posiblemente afirmes que la derecha. La primera tiene áreas verdes y la segunda no tiene un árbol siquiera.

    urbanismo

    Pero de hecho la respuesta es la contraria. El que vive en una casa en un coto o en un suburbio hace traslados más largos en automóvil (consumo de gasolina) y su residencia gasta más energía que un departamento (aunque hablemos de uno lujoso en una zona exclusiva). No es casualidad que ciudades como Houston o Los Ángeles, ciudades horizontales, estén bastante más contaminadas que Nueva York, donde la mayoría de la gente vive en departamentos y usa el transporte público para trasladarse.

    Y en ciudades con una planeación urbana prácticamente nula como las de nuestro país, el problema es más grave: Más embotellamientos, más contaminación. Y cuando se trata de hacer más angostos los carriles para poner una línea de BRT (Metrobus o Macrobus) o para colocar una ciclovía, los automovilistas explotan. Porque les enseñaron que la vía es suya, nada más que suya, y que a los peatones debíamos de segregarlos con puentes peatonales colocados a kilómetros de distancia.

    De hecho, en ciudades congestionadas como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey debería ser impensable en seguir apostando al automóvil; la arcaica planeación urbana hace insostenible este modelo, por más parches, nodos o segundos pisos que se construyan. Nuestras ciudades deberían apostar al transporte público (que más gente se suba) y a los medios de transporte alternativos.

    Y eso requiere cambiar la cultura. Somos una sociedad muy clasista e incluso este rasgo juega en contra.

    ¿Cómo hacer que más gente se suba al transporte público cuando muchos piensan que «el camión es para los nacos»?

    ¿Y cómo hacer que se suban cuando el transporte público parece ideado para eso, para la gente a la que no le queda de otra? Camiones sucios, choferes sin preparación, inseguridad, y un sinfín de etcéteras.

    Y las bicicletas son para los pobres, o para enfadosos hipsters que sólo le llevan la contra a todo.

    Entonces nos damos cuenta que no sólo se trata de cambiar el modelo, sino la cultura. En Nueva York, un negro de Bronx con ingresos escasos puede estar en el mismo vagón del gerente de un banco importante. En México eso es impensable.

    Y entonces el automovilista piensa que todas las políticas públicas deben de girar en torno a su coche. Pero está equivocado, porque el automovilista es un privilegiado, conduce un aparato que lo traslada más rápido, ocupa más espacio y contamina más. Las políticas públicas deben de enfocarse a los medios de transporte más eficientes y más limpios, el automóvil no lo es.

    Es cierto, hay algunos ciclistas que no respetan las señales de tránsito …

    … pero muchos automovilistas tampoco no lo hacen; de hecho a veces tienden a hacerlo menos. Y en este caso ambos tienen una responsabilidad a la hora de salir a la calle.

    Pero recordemos, el automovilista tiene un arma consigo. Si el automovilista atropella a un ciclista el que se muere es el ciclista, si un ciclista se estampa contra un automovilista, el que se muere, de nuevo, es el ciclista.

    Y supongo que ahora has entendido por qué no debes de enojarte por la nueva ciclovía o el nuevo transporte público que pasa por tu avenida.

  • El automóvil como herramienta de ligue y de conquista

    El automóvil como herramienta de ligue y de conquista

    Una ciudad desarrollada no es en la que los pobres pueden moverse en carro, sino una en la que incluso los ricos utilizan el transporte público. – Enrique Peñalosa

    El automóvil como herramienta de ligue y de conquista

    Sí, lo sé. Tú, que has ahorrado muchas quincenas para pagar el enganche. Dejaste de ir a algunas fiestas, querías ir a Europa pero no era prioritario para ti. Te sientes solo, no tienes muchas herramientas para conquistar a las mujeres, eres algo torpe y no eres una persona muy interesante. Tú, que crees que el coche te puede cambiar, ese automóvil automático equipado con bocinas con sonido retumbante para que escuches de forma nítida cada instrumento de las composiciones musicales de Arjona. Porque un pobre diablo en un gran coche es un gran chingón.

    Ya te imaginaste manejando en las «placenteras calles del Distrito Federal» (como lo muestran los comerciales y no la realidad) con tus Ray-Ban y tu camisa de florecitas peinando las avenidas de La Condesa pensando en que las mujeres se subirán a tu lujoso automóvil. Ya te viste siendo aceptado por los círculos sociales quienes no te bajaban de pendejo o perdedor (o que al menos tú suponías). -El coche me transformará de Luisito a Don Luis.

    Pero las mujeres, oh sí, todas van a venir a ti. Harán una larga fila que rodeará el Parque México porque ahora tú eres exitoso. Si tienes ese coche es porque Luis, es Don Luis, porque te has convertido en una persona muy importante, capaz, independiente (aunque lo estaciones en casa de tu mamá), aunque sabemos que eres el mismo tipo de siempre. Cuando te subas a tu automóvil y se escuche el ronroneo del motor cuando pises el acelerador, sentirás una falsa sensación de seguridad. Esa seguridad que no te dio ni tus terapias con el psicólogo ni los consejos de tus padres sobre como puedes aprender a quererte a ti mismo.

    Como eres una persona un tanto insegura y con no muchos gustos propios, sintonizarás en ese sistema Dolby Surround 3d THX certificado por George Lucas las 40 Principales, que se escuchen las canciones que estén de moda, para que te sumerjas en la masa. ¿Paradójico no? Quieres destacar sobre los demás con tu lujoso automóvil pero no te atreves a tener gustos propios. ¿Me rechazarán si Rachmaninov suena en mi automóvil? ¡Por favor, si ni te gusta la música clásica! Tus gustos no son muy refinados que digamos.

    Mientras tú piensas en conquistar con un auto para hacer parecer a los demás que perteneces a una clase social, el CEO Español o el gerente de banco estadounidense se suben al metro para ir a su lugar de trabajo. Pero tú sigues empecinado en tu objetivo, te imaginaste platicando con una mujer en tu automóvil: -Oh baby, bla bla bla; como si con un automóvil, tu labia y tu capacidad discursiva fueran a tener la posibilidad de tener una súbita evolución. Te imaginaste besándote con ella, con el automóvil como herramienta de preámbulo para una noche erótica.

    Te tengo dos noticias, una buena y una mala. ¿Cuál quieres primero? ¿La buena? La buena es que algunas mujeres podrán caer ante la tentación, sobre todo aquellas que como tú, creen que un coche es una muestra palpable de una subida en el escalón de las jerarquías sociales. La mala, es que es una pretensión, y las pretensiones en algún momento quedan expuestas. La mala también es que seguirás siendo el mismo tipo de siempre, ese tipo del cual no te enorgullecías de ser. Y lamento decirte amigo, que en algún momento, la caca va a flotar.

    Sí, las mujeres quieren estar con hombres que les puedan dar algo, que tengan un futuro, que aspiren a algo. Es algo completamente natural. Pobre de la mujer que decida estar con un bueno para nada (como tú, aunque tengas coche). Pero para hacer eso se necesita algo más que ahorrar dinero para comprar una máquina. A más bananera y atrasada sea una nación, más necesidad tendrán los ciudadanos de comprarse un coche como símbolo de status.

    Con esos doscientos mil pesos extra que pagaste por tener un automóvil de lujo, pudiste haber pagado una maestría, pudiste haberte ido de viaje por el mundo, te hubieras podido convertir en una persona interesante (sin desearlo directamente). Seguro tu experiencia por Italia, Austria, Budapest o Kuala Lumpur abonará a tu labia para atraer mujeres. Seguramente tu maestría o tus estudios te habrán hecho alguien más culto. Pero preferiste usar la fórmula tan gastada y previsible, alimentada por los comerciales de television de las empresas automotrices tan falsas como sugerir que se puede conducir sin tráfico en el Distrito Federal. En lugar de transformarte de tonto a listo, pasaste de ser un tonto, a un tonto con cohe.

    Pobre de ti.

  • Eliminar la tenencia ¿En verdad es una buena medida?

    La tenencia, cómo ya muchos de ustedes saben, la crearon para poder financiar los Juegos Olímpicos de 1968, y posteriormente también el Mundial de 1970, pero el impuesto siguió ahí. Muchos hemos considerado absurda esa medida por el hecho de que solo en México se cobra un impuesto anual por poseer un coche. Pero ahora muchos políticos han decidido que es hora de derogarla, Felipe Calderón tiene la presión de hacerlo porque fue su promesa de campaña y no lo ha hecho, y ahora que se acercan los tiempos electorales, muchos políticos están buscando derogarla, pero yo me pregunto ¿es una buena idea?.

    La mayor de las ciudades en México están creadas para el automóvil, a excepción del Distrito Federal que cuenta con una eficiente red de metro, en las demás ciudades es difícil trasladarte cómodamente de un punto a otro si no es por medio de este transporte. El problema es que gran parte de la población no cuenta con un coche para moverse en una ciudad diseñada para estos. A pesar de ser un país desarrollado, tenemos un índice de autos per cápita más alto que algunos países más desarrollados (y todo esto a pesar de la satanizada tenencia). Esto no es porque tengamos más facilidad para comprar un coche, sino porque en varios países se ha optado fomentar otros medios de transporte, como el metro, los autobuses, las bicicletas, etc…

    En las principales ciudades de México, se vive una saturación del transporte vehicular, en el caso de Guadalajara en los últimos 10 años se han construído muchas obras viales y solo es cuestión de meses para que terminen saturadas (un ejemplo son los nuevos túneles vehiculares en López Mateos), porque las nuevas vialidades terminan generando más tráfico. Construír más redes viales sale caro y a largo plazo no soluciona un problema que se viene incrementando.  ¿Qué es lo que han hecho muchos países como Alemania, Holanda o Corea del Sur?, desincentivar el uso del automóvil. Algunos de estos países han llegado al extremo de demoler circuitos viales para hacer parques públicos.

    Entonces si eliminamos la tenencia vehicular, estaríamos incentivando la compra de más automóviles, lo cual nos generaría más tráfico y más problemas de congestionamiento vehicular. Pero no queda ahí. En México muchas veces nos quejamos de que los millonarios no pagan su impuesto sobre la renta, y la gente de clase media tenemos que solventar la mayor carga impositiva del país. Por el contrario, la tenencia es un impuesto generalizado, es decir, todo aquel propietario de un automóvil la tiene que pagar. Un millonario podrá evadir sus impuestos generados por sus ganancias, pero la tenencia la tiene que pagar si o si. De hecho la tenencia grava a las clases medias y altas, lo cual es un buen aliciente para generar una mejor distribución de la riqueza.

    ¿Qué pasa si eliminamos la tenencia?. Tanto la federación como las entidades federativas (estados) buscarán otras formas de recaudar el dinero que van a dejar de percibir por medio de este impuesto. Una buena opción podría ser el aumentar el costo de las multas a los automovilistas (es la única opción alternativa que se me haría justa y viable), pero lo más seguro es que busquen exprimir más a los contribuyentes que ya pagan. Seguramente si no pagamos la tenencia, Hacienda nos sacará ese dinero por otro lado. Tal vez aumentarán el Impuesto sobre la Renta (que afectará tanto a  empleadores como a empleados y lo cual desincentiva la iniciativa empresarial)  o bien, cobrarán multas más caras por incumplimiento de pagos y Hacienda se pondrá mas exigente de lo que ya es.

    La eliminación de la tenencia me parece un tanto populista, y más cuando el gobierno no tiene muchos recursos para recaudar impuestos (a excepción de los millonarios que no se atreve a tocar). Es cierto que el gobierno malgasta parte de nuestros impuestos, pero también gracias a ellos existen programas sociales que en su ausencia incrementarían más la pobreza en México. Más bien tendríamos que presionar al gobierno y exigirle que utilice los impuestos correctamente.

    Por eso yo me preguntaría ¿Que tan beneficioso sería eliminar la tenencia?. La pregunta la dejo al aire, yo solo di mis argumentos.

  • #Carfree, hacia ciudades libres de autos

    “No hay que eliminar el auto, hay que moderar su uso”: Eric Britton

    La primera vez que tomé conciencia en mi vida sobre la necesidad de reducir el flujo de autos en la ciudad fue en Nueva York. Es cierto que Estados Unidos es un país capitalista, donde los intereses de las empresas petroleras rebasan los márgenes de maniobra del gobierno, donde se ha inculcado que tener un automóvil es una forma de vida. Pero Nueva York es una ciudad que rompe con los esquemas de la cultura estadounidense, a pesar de que en esa ciudad se encuentran las bolsas de valores como Wall Street y Nasdaq, la población neoyorquina tiende a ser más socialista que el promedio de su país, en casi todas las elecciones el estado vota por los demócratas (de hecho me tocó estar en plena campaña electoral y la «obamamanía» estaba a todo lo que daba). Tal vez por esto podemos ver que los medios de transporte en Nueva York están más «socializados» que en cualquier otro punto del país.

    Dentro de toda la isla de Manhattan no me tocó ver embotellamientos ni congestionamientos viales, de hecho en Middle Town (donde se encuentra Central Park) me tocó ver calles vacías y mucho espacio en las banquetas para poder estacionar los automóviles. Me pregunté, en una ciudad donde proliferan rascacielos entre los 40 y 80 pisos promedio, ¿por qué no se genera tanto tráfico?. Las avenidas de Manhattan no son muy anchas, al menos si las comparamos con avenidas como Lázaro Cárdenas en Guadalajara o bien, el Periférico en el D.F. ¿Cual es la razón de esto?. Que en Nueva York siempre se ha apostado por el transporte público como prioridad para la movilidad urbana.

    El metro de Nueva York tal vez no sea muy bonito estéticamente (de hecho los vagones tienen décadas de antiguedad), pero es muy funcional. Te permite moverte de un punto a otro en Manhattan en menos de 20 minutos. La frecuencia de los vagones es suficiente para abastecer a toda la población de la ciudad, el flujo de personas es impresionante, y contrario a lo que se podría pensar, en Nueva York, el transporte público no es para «los pobres», es común ver a ejecutivos de importantes compañías trasladándose en el metro. Arriba, en las calles, abundan los taxis y los autobuses, porque en Nueva York, solo el 30% de los habitantes tienen automóvil, no lo necesitan.

    Dentro de Manhattan no hay pasos a desnivel, ni distribuidores viales, solo existen puentes atirantados que comunican a Manhattan con New Jersey y las demás secciones de la ciudad. Estos puentes atirantados están justificados dado que sirven para que los automóviles puedan cruzar los ríos que separan a Manhattan del resto de Nueva York. No se podría decir lo mismo de un puente atirantado como el de Guadalajara donde no cruza ningún obstáculo para justificar su construcción, y donde se hubieran podido optar por otras opciones más económicas para solucionar el congestionamiento vehicular en esa zona.

    En Guadalajara, a pesar de ser una ciudad mas subdesarrollada que en Nueva York, el índice de autos per cápita es más elevado que en la Gran Manzana, y de hecho va en aumento. Esto porque el gobierno ha privilegiado el uso de los automóviles y ha construído infraestructura para los automovilistas, pero como los expertos aseguran, esta nueva infraestructura terminará por saturarse; y es cierto. En arterias como López Mateos hace unos pocos años se construyeron varios pasos a desnivel, y ahora en horas pico son intransitables.

    El rector del ITESO, donde se llevó a cabo la primera conferencia de Carfree presidida por Eric Britton, admiró la valentía del Secretario de Vialidad Diego Monraz (uno de los políticos panistas que ha privilegiado el uso del automóvil en los puestos que ha tenido), por su presencia. Le digo que tal vez iba a escuchar cosas que no le iban a gustar. Y así fue. Eric Britton dijo que el evento de Carfree tiene dos objetivos: que los grupos de activistas que promueven el uso de la bicicleta en la ciudad y en el país “logren una mejor comunicación”. Aprovechó para lanzar su candidatura a la alcaldía de Guadalajara y de paso dijo que el siguiente presidente de México debería ser una mujer. También aprovechó para lanzar una crítica contra el sistema neoliberal actual y usó como referencia el Coeficiente Gini para demostrar cómo en los últimos años la brecha entre ricos y pobres se ha disparado.

    Guadalajara tiene mucho por hacer en el asunto de la movilidad. El servicio de autobuses es pésimo. Solo existen 2 líneas de Tren Ligero y una de Macrobús (BRT). La ciudad, sobre todo desde la llegada al poder del PAN ha sido pensada para los automovilistas, pero ni siquiera tiene la infraestructura para satisfacer las necesidades de quienes se mueven en este tipo de transporte. Muchas de las calles son angostas, y no existen muchas vías rápidas. Es por esto que un sector de la población (todavía minoritario como afirma Eric Britton) se ha movido para buscar una solución. Se ha buscado promover el uso de la bicicleta, pero apenas se han construído ciclovías, y algunas de estas han sido hechas por los ciudadanos (las cuales los automovilistas no respetan). no hay ninguna intención por parte del gobierno por reactivar el proyecto original de líneas de Tren Ligero, y no se ha hecho nada por mejorar el transporte público, como los autobuses.

    En muchas ciudades ya están tomando conciencia de esto y están apostando al transporte público y a alternativas como la bicicleta. Hay muchos intereses en juego, las grandes compañías petroleras perderían ingresos, las armadoras de autos también. Pero el futuro de la sociedad debe de ser prioritario sobre lo que diga el mercado o las grandes empresas. En un mundo actual donde la gente percibe el futuro como sombrío y desolador, no queda de otra más que luchar y revertir el daño que han viniendo haciendo los gobiernos junto con las empresas privadas a las ciudades, se necesita un cambio, mejor planeación. Si bien, es cierto, no todos van a querer bajarse de sus automóviles, porque mucha gente lo siente como su espacio vital, como dice Britton, hay que moderar su uso.

  • No dejes tu coche mal estacionado, o…

    En México somos bien rancheros, me cae. Dejamos el automóvil en la línea amarilla cuando no encontramos estacionamiento, nos estacionamos en doble fila, hacemos lo que sea con tal de encontrarle un lugar a nuestro preciado auto sin importar si estamos infringiendo la ley. Muchas veces nos salimos con la nuestra, otras veces nos encontramos con la multa en el parabrisas, y en el peor de los casos (eso más bien lo he visto en el Distrito Federal), le ponen cadena a la llanta y tenemos que ir a tránsito a pagar la multa correspondiente para que nos la quiten. Pero en Lituania no se tuvieron piedad para sancionar al infractor.

    Sucede que un ciudadano dejó mal estacionado su Mercedes Benz en Lituania, y el alcalde decidió tomar una decisión extrema. Le pasó un tanque por encima al Mercedes Benz como sanción destruyéndolo por completo. Lo más curioso es que el dueño al ver su coche destruído al salir del establecimiento en el que estaba ni se inmutó (aunque yo no le mentaría la madre a un alcalde que decidió destruír mi coche, las consecuencias podrían ser mucho peores). ¿Qué tal si algún día aplicamos este tipo de sanciones en México?. Seguramente más de uno se asustará y dejará de estacionar su automóvil en lugares indebidos.

    Aquí les dejo el curioso video donde el Mercedes Benz es aplastado, por el alcalde de Lituania. ¡Eso sí es mano dura!.

  • En bici al desnudo

    No cabe duda que nuestra sociedad es cada vez más liberal, mis padres me contaban que en sus épocas era imprudente besarse en la boca en la vía pública y ya no digo mis abuelos, que aventaban piedritas a las ventanas de las casas cuando iban a visitar a la novia. La juventud de hoy se ha vuelto muy irreverente, y lo que es mejor, parece que se está revelando contra toda esa maquinaria heredada desde la revolución que ha estancado tanto al país. Tal vez las formas no les gusten a muchos y se puede comprender, un sector conservador tal vez emitió un fuerte grito, pero ya poco se puede hacer ante una sociedad inquieta que exige un cambio.

    Los jóvenes de hoy parece que no son tan sumisos ante la autoridad, más bien son rebeldes y buscan un cambio en las estructuras. Mucho de este nuevo movimiento social creo yo está importado de regiones como Europa, de donde muchos importan sus ideas (además que está el Internet que se encarga de globalizar todas las manifestaciones). La juventud ha decidido crear sus propias organizaciones, y desde ese punto, buscar un cambio.

    Ver a unos jóvenes pedaleando sus bicicletas semidesnudos (y en algunos casos completamente desnudos) llama la atención y la curiosidad de la gente. Eso es precisamente lo que buscan, lo que quieren es decirle a la sociedad que se debe hacer un alto al excesivo uso del automóvil y parar todo lo que esto genera (contaminación, ruido, estrés). Llevar a cabo esta manifestación fue difícil porque las autoridades tienen un concepto del pudor, como diría el gober «más a la antiguita». Pero lo lograron hacer, no todos se desnudaron, pero si realizaron bodypainting, decoraron sus bicicletas, o bien le pusieron un toque creativo a sus partes íntimas. Esta manifestación no solo se llevó a cabo en Guadalajara sino en varias ciudades del mundo (incluído también México D.F. y Morelia). En el caso de Guadalajara, una de las asociaciones organizadoras del llamado World Naked Bike Ride fué GDL en Bici.

    Sinceramente yo no me hubiera atrevido a desnudarme en la vía pública, pero no veo mal que se hagan este tipo de manifestaciones, no creo que algunos peatones vayan a «jugar con manuela» en público al ver a unos ciclistas semidesnudos pasearse por las calles, o que los cicliestas vayan a tener algun encuentro sexual mientras pedalean su bicicleta. Lo que debería preocupar más es que la gente tenga que llegar a hacer estas cosas para tratar de generar un cambio. Símbolo de que el gobierno, empresas e intereses particulares están reacios a cambiar para crear una sociedad mejor.

    Según las autoridades (que siempre buscan minimizar las cosas) dicen que fueron unos 400 los que anduvieron en bici al desnudo, pero los organizadores hablan de mil quinientos. Lo bueno es que esta manifestación se llevó a cabo pacíficamente y no hubo ningún incidente entre los ciclistas o las autoridades que salvaguardaron la manifestación como debería de ser.

    ¿Que estarán pensando las madres con valores chapadas a la antigua, el obispo, el cardenal, Emilio González Márquez? Nooo, por el amor de Dios, nuestra juventud se nos está llendo, se nos está revelando, la sociedad se está desintegrando. Mejor, ¡caiganle al festejo!.