Etiqueta: autoestima

  • De mujeres sumisas a mujeres libres

    De mujeres sumisas a mujeres libres

    En una sociedad patriarcal se espera que el hombre sea el fuerte, el que trabaje, el que salga a traer el pan, mientras que la mujer se debe de quedar en casa a hacer el aseo y cuidar a los niños. Así fue durante un buen tiempo, y de cierta forma así funcionaba. Pero hubo un momento en que los procesos evolutivos nos dijeron que teníamos que ir hacia otro lado.

    De mujeres sumisas a mujeres libres

    Platicaba ayer con una amiga y le decía que hay algo que me atrae mucho de las mujeres:  La actitud. Incluso a veces eso me atrae más que la misma belleza, y miren que a veces eso sin darnos cuenta (o a veces sí) influye en el concepto que tenemos de una mujer.

    En la preparatoria, acababa de ingresar una persona que ahora es mi amigo. En el primer día, otro compañero le preguntó: -A ver, de las mujeres de este salón, ¿quién se te hace la más guapa?-. Mi amigo le dijo. -No, pues Juanita, fíjate que se me hace bonita-. El compañero se sorprendió y le dijo: -No manches, ¿Cómo se te puede hacer guapa Juanita, si está bien pendeja?-. Evidentemente Juanita era una persona con una autoestima muy baja y se notaba tanto en su vestimenta como en su comportamiento, era la chica del salón a quien nadie quería, porque además de ser extremadamente insegura, era cizañosa. Naturalmente a mi amigo se le dejó de hacer atractiva conforme la fue conociendo.

    Antes a muchos hombres les gustaban las mujeres sumisas, sin iniciativa. Aquella mujer que obedeciera, y que se dedicara de educar a los hijos. En este caso las mujeres tímidas (qué no es lo mismo timidez que introversión) podían no preocuparse tanto como ahora por encontrar una pareja. Pero ahora, al menos conmigo veo que ese tipo de mujeres no funcionan. He conocido mujeres bonitas que son inseguras, que tienen una baja autoestima, y realmente veo que eso influye sobremanera.

    En lo particular a mi me gustan las mujeres con iniciativa, con ideas propias, con una autoestima más que aceptable. Muchos hombres machistas no las querrán porque piensan que podrían sentir pasos en la azotea. Yo en lo particular no le temo a eso, yo me sentiría agusto emprendiendo un negocio con quien sería mi mujer, me gustaría estar con alguien que aporte, que sepa compartir (lo cual implica que yo también lo tengo que hacer), con quien pueda platicar de diversos temas (y no preguntarle si ya está la cena), desde temas mundanos, hasta temas de política, filosofía, economía o que se yo. Quisiera que mi mujer fuera de provecho para la sociedad.

    Las mujeres, al ser seres humanos, deben de ser libres. Yo creo que tienen el mismo derecho a buscar un trabajo, a tener un plan de vida, que los hombres. Eso yo lo veo atractivo en una mujer porque creo que podría compaginar conmigo. Incluso en los momentos difíciles, una mujer «más libre» puede ser más apoyo que una mujer que barre, trapea y te hace la cena. Porque una mujer que sepa como está la vida allá afuera, tendrá menos problemas para aconsejar, que aquella que está encerrada bajo cuatro paredes. A los hombres nos conciben como «los fuertes» y al menos en el aspecto físico generalmente así es, pero a la mujer históricamente se le privó de varios talentos que pudieron ser útiles en la sociedad. Una mujer creativa no puede hacer mucho dentro de casa, su creatividad será más útil si la pone la servicio de la sociedad, a que si busca una forma ingeniosa de agarrar el trapeador. Una mujer con don de mando pero confinada al hogar solo usará su virtud para educar a los hijos, pero una mujer libre además de poder educar a sus hijos, lo podrá usar para manejar personal dentro de una empresa, o en gobierno.

    Realmente, a mí me gustan las mujeres que están «al tiro» (tanto como amigas que como algo más), porque si a mí me gusta estar «al tiro», entonces me gusta convivir con gente que procure estarlo.

    ¿Qué opinan?

  • Del ostracismo social al rebaño

    Del ostracismo social al rebaño

    ¿Qué hubiera pasado si Einstein hubiera decidido ser como el individuo común? Posiblemente no hubiera logrado contribuir a la ciencia como lo hizo, es más, ni siquiera sabríamos quien es el tal Albert Einstein.

    Del ostracismo social al rebaño

    En este mundo siempre existen personas las cuales tienen un difícil proceso de adaptación a la sociedad. Algunas de ellas tienen este tipo de complicaciones porque son por ejemplo, inteligentes (y me centro en la inteligencia racional). Me comentaban que el «exceso de inteligencia» no dejaba de ser una anormalidad, y es cierto. Eso te hace ser «diferente» de la masa, la gente no te entiende, te ve raro (en especial en la infancia y la juventud).

    La inteligencia se ve como una virtud, pero muchas veces (y más en países atrasados) no se valora la capacidad de los inteligentes. Muchos de estos pasan por malos momentos, en algún momento pueden tener problemas de adaptación escolar, o bien crisis existenciales de las cuales los ciudadanos comunes no se preocupan. Las personas superdotadas o que tienen talentos extraordinarios, muchas veces tienen que lidiar con más cosas de lo que lo hace una persona normal, ya que no viven en un mundo, digamos, hecho para ellos.

    Es natural que el éxito de una persona superdotada tiene que ver con el poder superar estos problemas. Con adquirir al menos hasta cierto punto las habilidades sociales del individuo común para en ese terreno poder hacer uso de la ventaja que representa su capacidad intelectual sobre los demás. Pero es muy diferente tratar de adaptarse a la vida del individuo común, que negar su condición y aparentar ser, un individuo común.

    A pesar de su virtud, no a muchos les es fácil aceptar esa condición y al final del día tiran por la borda ese don que tienen en aras de sentirse parte de algo. Tristemente he visto casos de personas así, por ejemplo una que tenía un don especial para la pintura, lo cual dejó casi en su totalidad, y terminó dedicándose a seducir a hombres en fiestas para sentirse aceptada. Naturalmente la seducción era genital y su «inteligencia» no jugaba ningún papel en este arte. Se esmeraba tanto en ser una persona común que hacía lo que estaba bien hacer en sus círculos sociales. Su inteligencia le atrajo problemas en parte de su infancia y juventud, pero nunca supo sacar provecho de ella, la terminó negando.

    Creo yo que tener un don implica tener una responsabilidad. Aquel que es inteligente tiene más capacidad de contribuir a su entorno.  El negar su condición es negar la oportunidad de contribuir. Este tipo de personas deben de ser guiadas efectivamente en sus primeros años de vida para que logren una óptima adaptación en la sociedad, porque una vida en el ostracismo social no les será muy útil. Pero tampoco es bueno el otro extremo donde aquella persona con tal de encajar en la sociedad busca eliminar sus «características diferentes».

  • No siempre ser positivo es bueno

    No siempre ser positivo es bueno

    Siempre en la vida nos enseñan que debemos tener una actitud positiva hacia las cosas, que debemos de pensar que siempre va a pensar lo mejor, que los planetas se van a alinear. Pero si el otro polo, la negatividad y el escepticismo existe en los seres humanos, por alguna razón es, posiblemente estas cualidades consideradas negativas tienen su función en la supervivencia del ser humano.

    No siempre ser positivo es bueno

    Sé positivo con aquello que puedas controlar, sé profundamente escéptico con aquello que esté afuera de tu alcance – Cerebro

    Voy a poner un ejemplo (tal vez un poco extremo, pero es para que se entienda). Yo me dedico a desarrollar sitios web y además hago estudios de mercado. Últimamente muchas personas me han hablado para pedirme mis servicios. Si tengo una actitud ingenuamente positiva diré -Claro que sí, seguro que todos los proyectos me van a caer, no hay que ser negativos-. A priori esta actitud se oye muy bien, pero en realidad los resultados podrían ser nefastos. Imagínense que me caso con esa idea, entonces si me la creo, voy a actuar como tal. Si creo que todo va a salir bien, puedo actuar confiado, puedo incluso gastar dinero de más confiando en que los proyectos van a salir, ¿Qué pasa si no salen?. Me veré en muchos problemas.

    Entonces es donde el escepticismo es útil. Como dije en mi memorable frase, es bueno ser positivo con lo que uno puede controlar, porque naturalmente una buena actitud incide en los resultados. Porque la autoconfianza puede determinar el éxito o el fracaso. Pero hay situaciones que no podemos controlar. A los clientes que me hablaron seguramente yo hice mi óptimo esfuerzo para convencerlos, pero normalmente este tipo de decisiones también dependen de la otra persona, es un 50% y otro 50%. En esas ocasiones lo mejor es ser escéptico. Porque no tenemos muchas posibilidades de cambiar las variables.

    En aquellas circunstancias no controlables, que dependen de terceros, es indispensable guardar una postura escéptica porque naturalmente tenemos que aceptar la posibilidad de que las cosas salgan mal. Es más, se vale ser negativo, se vale serlo cuando la posibilidad real de que la cosas salgan mal, sean mayores a las de éxito. Se vale porque al ser algo que no está a nuestro alcance, la postura no incide de ninguna forma. Así si sabemos que las posibilidades son bajas, entonces crearemos una estrategia tomando en cuenta esa realidad. Si creemos que un cliente no nos va a contratar porque no tienen dinero, entonces crearemos un plan para buscar otro cliente.

    Ser escéptico también es bueno para nuestra psique. Si toman una postura demasiado positiva ante un evento, ante un eventual resultado inesperado el descalabro será más doloroso. En cambio, si se tienen expectativas reales y racionales ante tal evento (alguno cuya posibilidad sea escasa por lo cual aplique una postura negativa) entonces habrá mucho que ganar y poco que perder. Si se pierde, se tomará una postura donde ya se sabía que eso podría pasar y se estaba preparado para ello. En cambio si el resultado es bueno, la postura será de sorpresa y más euforia.

    La vida es una estrategia, y la actitud forma parte de esta. Pensar que siempre debemos ser positivos es muy simplista, como si fuera una receta fácil que existe para todos. En cambio si sabemos manejar las emociones, si apelamos a la racionalidad (que es un trabajo más difícil), entonces tendremos mayores posibilidades de éxito.

  • Soy una víctima

    Soy una víctima

    Soy una víctimaSi algo me desespera rotundamente de la gente, es ese juego de victimización en la que cae, no lo niego, alguna vez yo caí en dicho juego y debido a eso se que se siente estar del otro lado, pero por eso mismo, por eso mismo, he llegado a la conclusión de que si algo no quiero, es pedir conmiseración a las demás personas. Caray, víctimas podrían ser los que mueren en un terremoto, quienes padecen de pobreza extrema y mueren de hambre, jóvenes asesinados por el gobierno o por una guerrilla; pero personas que se quejan de la vida y las circunstancias siendo que tiene margen de maniobra en ella, perdonen, pero no se les puede llamar víctimas (a menos que se consideren víctimas de ellos mismos). Una persona que cae en el victimismo busca la conmiseración de las demás personas, que lo apapachen, que le digan pobrecito, que sientan lástima por él. Y la verdad eso para mí es denigrante, rebaja al ser humano a una condición inferior.

    La vida es resultado de nuestras decisiones. Ciertamente las circunstancias pueden afectar el rumbo, por ejemplo que uno pierda un brazo en un accidente; pero aún así, una persona puede decidir si salir adelante o caer en el círculo de la conmiseración, de la degradación humana. En el mundo sobreviven los fuertes y los débiles sucumben, no hay más, esto no tiene que ver con bondad o maldad, sino con fortaleza o debilidad. Algunos preguntarán ¿Y qué de las personas que sufren cáncer o cualquier otro mal?, pues aún así, porque una persona fuerte tendrá más posibilidades de vencer al cáncer que una débil, más que la actitud influye muchísimo en el combate a la enfermedad. Mucha gente cree que con ser buena «ya la hizo» y la vida le hará justicia divina. La verdad que equivocados están, la bondad es un principio, un valor, una convicción,  si muy valiosa y deseable, pero nada más. Y claro que no, no he sugerido que hay que ser malo, por el contrario, pero no hay que esperar que la bondad per sé haga justicia.

    Hace mucho tiempo unos tíos entraron a una iglesia cristiana (de la que eran parte y ahora ya no), y cuando los fui a visitar a su ciudad de residencia, me dijeron que si los acompañaba, yo no tuve problema alguno. Eran de esas iglesias donde alaban a Dios con música de rock y donde todos bailan y cantan. Pero vi a muchos de sus miembros y dije «oh my god». Era de notar que varios de ellos tenían la autoestima hasta el suelo, tenían una vida muy precaria (y no me refiero a lo económico) y creían que por el hecho de que eran buenas personas y estaban cerca de Dios, lo demás se iba a dar por añadidura. Estaban ahí esperando algo que nunca se les iba a dar. La vibra que esparcían era lo suficientemente negativa como para que me acercara a saludarlos. Era gente que a simple vista no tenían las habilidades necesarias como para ser alguien en la vida (o más bien no la han desarrollado). Y si esas personas a pesar de que eran «buenas gentes» causan esa repulsión es que por sentido común, una persona no se va a acercar a otra que no se quiere, que tiene un pésimo concepto de sí mismo, es parte de la naturaleza humana, el hombre se junta con sus pares, y una persona con baja autoestima, solo va a atraer gente, si, con baja autoestima.

    La gente que se considera una víctima de las circunstancias termina siendo indeseable para la sociedad. Ciertamente todos los humanos caemos, nos tropezamos, y a veces en los momentos donde el dolor es agudo, necesitamos el apoyo y el cariño de las demás personas, pero se debe de dar por sentado que una vez que hayamos sido «golpeados» y toquemos fondo, a partir de ahí, deberá haber un esfuerzo para salir adelante. No es lo mismo apapachar a una persona que está triste porque lo acaba de dejar su novia, que a una persona que no se ha podido (o no ha querido) recuperar de un mal momento mucho tiempo después, con el primero hay que ser comprensivo, con el segundo hay que ser duro y determinante. A las víctimas no hay que dejarlas ser víctimas y hay que notarles que han caído en el error, y que si buscamos darles conmiseración, solo las perjudicaremos más y haremos que sigan cavando dentro de su hoyo.

    Estas víctimas no son víctimas, porque su victimez no es causa de los factores externos sino que es una decisión propia, y una persona no se puede autoproclamar víctima, no es una decisión. Esta actitud como mencioné degrada a la integridad de quien toma dicha posición, porque lo vuelve susceptible, lo vuelve débil, hace que pierda su valor, su honor, y pierda el respeto por parte de los demás. Un hombre en su vida debe de ser recto, congruente, bondadoso, pero para que esto tenga un eco en la sociedad, además, deberá ser fuerte.

  • La autoestima nacional.

    México es como una persona, si esta se vuelve susceptible a las críticas significa que tiene una autoestima baja, si por el contrario las tolera, las acepta como tal y no le da mucha importancia al «¿Qué dirán?», entonces podemos hablar de que esta persona tiene una autoestima correcta. Así, de esta última forma, deberíamos de interpretar las críticas que nos llegan de fuera y no volvernos un país susceptible que se agacha ante las críticas de los demás. Debemos de pensar en ser un país que se quiere y se valora a sí mismo.

    Cuando escucho a gente que se indigna en demasía por las críticas de Top Gear, o por lo que piensan los franceses debido a la postura populista de Sarkozy al pedir la repratriación de una secuestradora como lo es Cassez, me llega a la mente el primer México que mencioné, un México con la autoestima baja, que se preocupa mucho por el qué dirán. Más que mostrar un exacerbado nacionalismo, porque en realidad no es eso, muestran una cultura de la vulnerabilidad, donde México es susceptible ante las críticas que nos puedan llegar de fuera. Por el contrario, a quien «se le resbala» y hasta se ríe de los comentarios que hacen sobre nosotros denota una alta autoestima en su papel como parte de la nación.

    La realidad nos dice que todavía somos un país susceptible. A la mayoría de los mexicanos les ‘caló’ en el orgullo que nos criticaran en el Top Gear o que los franceses crean que nuestro sistema de justicia es deplorable, pero curiosamente cuando tenemos la oportunidad de criticar o vengarnos de las críticas de otros países, como cuando Vodka Absolut publicó un anuncio donde México supuestamente había recuperado los territorios arrebatados por los Estados Unidos, muchos se sintieron congraciados y se sintieron superiores ante el supuesto rival «malditos gringos nos la pelan». Pero aquí el caso es el mismo. En psicología el complejo de superioridad y el de inferioridad son una misma cosa y proviene de una misma neurosis, es decir de una baja autoestima.

    Pero también se dice que la autoestima se muestra en la forma en que nos tratamos a nosotros mismos, como nos vestimos, la forma en que saludamos, hablamos (lenguaje corporal), como nos tratamos, si nos bañamos a diario o si por el contrario somos desaseados, desaliñados y olemos mal. En el caso de México es el mismo ¿como tratamos nosotros a nuestro país? ¿Pagamos nuestros impuestos? ¿Cumplimos con nuestros deberes como ciudadanos? ¿Luchamos día a día por hacer de este país, un mejor lugar para vivir?. El comportamiento de los ciudadanos relativo a esas y otras preguntas habla también de cuanto México se quiere a sí mismo.

    Lamentablemente el diagnóstico no es muy positivo. Hacen falta muchas cosas por mejorar. La corrupción por un ejemplo, es una muestra de que México todavía no ha aprendido a quererse, la desconfianza en las autoridades y en la demás gente habla de una desconfianza de México en sí mismo. La violencia dentro de nuestra nación habla sobre como México tiene un fuerte conflicto interno y puede llegar a tomar una conducta autodestructiva (como si se tratara de la adicción a una droga, o ya exagerando un poco, como si se cortara la piel con una navaja). El promedio del actuar de la sociedad sería el diagnóstico de México como país, que efectivamente, es un país con la autoestima baja.

  • El amor propio

    amor propio

    ¿Que pasa cada vez que te ves frente al espejo?, ¿te sientes orgulloso de lo que hay en frente?, o más bien dices, ¿quien es ese pendejo que está frente a mí?. En este mundo hay fuertes y débiles, los fuertes son los que salen adelante y dejan huella, y los débiles son los que sucumben y pasan desapercibidos por la vida, hechando culpas por la desgracia propia que según ellos están sufriendo.

    El amor propio es una característica de las personas fuertes. Los débiles creen que esas personas son perfectas, y por eso reniegan ante las imperfecciones de la vida. Pero lo que no se dan cuenta es que el fuerte también tiene imperfecciones, pero estos últimos las han sabido aceptar y asimilar. ¿Por qué hay hombres gorditos o feos que salen con un bombón de mujer?, ¿por qué hay gente sin maestría detrás de un escritorio en una empresa importante?. Porque a diferencia de los demás, ellos saben lo que es el amor propio, y han salido adelante.

    Los débiles, en cambio, creen fielmente en la suerte. Creen que han tenido mala suerte para no sentirse responsables de sus fracasos en su vida. Creen que ellos son los únicos que fracasan. Nada mas que sus opuestos, los fuertes, han fracasado más veces, porque lo intentan más, y de los fracasos aprenden. Y el débil ante el fracaso se repliega y se dice -si fracasé una vez, ya no lo debería intentar, ¿para qué tropezar con la misma piedra?. Y yo al débil le digo. -Señor débil, no sea pendejo usted, la piedra será siempre la misma, pero la forma de abordarla puede cambiarla; pero si usted utiliza el mismo método una y otra vez quedará donde mismo, y lo que es peor, si ya no hace nada, será como ir un paso atrás.

    El débil siempre se disfraza de bueno. Aparentar bondad siempre es fácil, aparentar compasión también lo es. Pero curiosamente esa actitud ya de por sí es un fracaso. Y es paradójico que lo hagan los que «tienen miedo de fracasar». Y luego se preguntan por qué sale todo mal. Y otra vez, vamos a llamar a juicio a «La Mala Suerte», a «Dios», a «La Otra Persona», a ver quien de ellos ha sido el culpable de la desgracia. El problema es que aún entambados en la carcel de la conciencia del débil, el seguirá siempre siendo eso, débil. Porque no confía en el, porque no tiene amor propio. Porque a a cada rato se repite: Soy un pendejo, soy un pendejo, soy un pendejo.

    Y el cree que nadie lo escucha, pero cuando lo ven pasar, los demás se dicen:  -¿quien será ese pendejo que va caminando por ahí?, no se, ha de ser un pendejo. Y los que más se fijan en eso son los otros débiles, los fuertes ignoran al «pendejo», pero los débiles se fijan en ver cuantos pendejos hay para no sentirse solos, o buscan otros más pendejos para sentir que no lo son tanto: Malditos conformistas.

    El amor propio es clave en la vida. La bondad, como he mencionado alguna vez, es un principio moral, no es una estrategia, y quien la útiliza con este último fin, es un débil, y sí, es un pendejo.

  • Sobre las mujeres (ligues y demás) Parte 3

    Si, tenía que haber una tercera parte donde Cerebro tenía que hablar sobre las mujeres. Porque saben, creo que llegarle a una mujer es lo que más preocupa al hombre, solo después de la muerte (sino es que antes), porque muchos preferirían estar muertos que no haber conocido lo que es el amor.

    La seguridad

    Pero bueno, ahora voy a hablar de algo muy importante, y que me he dado cuenta a la hora de platicar con amigas que las mujeres buscan una cosa que es archiretrequecontraimportantísima: Y es que las mujeres buscan seguridad, buscan sentirse protegidas. ¿Y como no lo va a ser, si eso lo podemos ver en el reino animal?, ¿que a fin de cuentas no somos animales también nosotros?. Si, pensantes, pero a fin de cuentas animales.

    Muchos se preguntan ¿que hace ese cabrón que ni es galán, que no es precisamente rico y no trae carro del año, con ese bombón?, esa rubia, inteligente, de buen cuerpo, de buen corazón, con sustancia dentro; esa mujer que todas quieren. ¿Que es lo que tiene?. Seguramente te darás cuenta que ese hombre es seguro de sí mismo. Tal vez no necesita estar mamado, y tal vez no le pueda partir a madre a todo el mundo si alguien quiere armarle pleito (tengo un compa que tiene mucha seguridad y es flaquito, flaquito). Pero es alguien que se quiere, se valora; y por eso mismo atrae a las mujeres, porque es un hombre equilibrado emocionalmente.

    Nada más preguntate. ¿Qué tan cómodo te sientes cuando andas con una persona que cada rato dice, ¡soy una mamada!, ¡soy una mierda!?. ¿Verdad que es incómodo?. Yo se que los hombres no somos de hierro y a veces nos podemos caer. Pero la actitud frente a la vida es lo que creo da la seguridad a los hombres a largo plazo. Es cierto que las mujeres tal vez deberían entender un poco más que no somos de metal sólido, pero también es totalmente natural que prefieran a un hombre que se sienta seguro de sí mismo, que demuestre una actitud positiva frente a los problemas; a un hombre derrotista que se esté quejando por los problemas que tiene.

    El Precio

    Lo que voy a decir a continuación suena crudo, pero es muy cierto, y no me dejarán mentir: Para conseguir a una mejor mujer (lo digo como un todo, desde lo de fuera hasta lo de dentro, y como algo subjetivo, porque para lo que a mí es una gran mujer, para otro no lo es), se debe de pagar un precio mas alto. Si tu eres una persona insegura, con baja autoestima; probablemente te puedas ligar a una mujer que no se cuida, que siempre camina con la cabeza inclinada hacia abajo. Conforme aumenta tu seguridad y tu autopercepción (que incluso llega a ser más poderosa que la cartera), puedes elegir a una mejor mujer, más guapa, más inteligente, y segura de sí misma.

    Es totalmente natural que a un hombre le guste presumir (aunque sea inconscientemente) la mujer que uno trae. Porque muchas veces ella habla también por el. Puede que su atractivo principal sea su físico, pero también puede ser su forma de ser, su inteligencia, la sustancia de adentro. Y si esta mujer tiene ciertos atributos que muchos quisieran tener, es porque el hombre tiene algo para que esa mujer haya querido andar con él, y ese algo es la seguridad y la confianza.

    Y Darwin aparece otra vez.

    Por alguna razón, los mejores hombres tienen a las mejores mujeres. No solo en los hechos, sino en los arquetipos. Y generalmente cuando se presenta el estereotipo del hombre poco dotado que conquista una gran mujer, es porque logra rebasar sus limitaciones con su seguridad, la cual no solo se muestra con la valentía, sino también con el encanto, y con la gran personalidad que saca a flote (porque para tener personalidad, es importante estar seguro de sí mismo). ¿Odye Cedebdo, pero si yo sooy muy buena pedsoona y nadie me quiedde?. La bondad es algo apreciado por las mujeres, pero de nada vale si se es un pendejo que no tiene la más mínima capacidad de hacer sentir protegida a una mujer.

    ¿Y que hacer para sentirse seguro de si mismo?. Tal vez no eres un galán, y tal vez por más pesas que hagas nunca vas a ser «mamado». Tener seguridad es aceptar tus limitaciones, aceptarlas, y no acomplejarse por ellas. Las mujeres entienden que no somos perfectos, hay cosas que no podremos mejorar, como esa cara tosca, pero lo que si se puede mejorar es la autoestima, y si bien nunca va a llegar a ser perfecta, si tiene que estar a un buen nivel.

    ¿Y las mujeres?.

    La seguridad es más apreciado por las mujeres que por los hombres. Pero tampoco quiere decir que el hombre deje de apreciar que una mujer sea segura de sí misma. La seguridad, aunque de otro modo, pero también nos atrae a los hombres. Si una mujer es muy guapa pero es insegura, los hombres andarán con ella para satisfacer sus necesidades sexuales primarias. Por el contrario podemos ver mujeres que no son precisamente guapas, pero como atraen a los hombres. Yo tengo una pariente que siempre ha sido gordita, pero su autoconfianza, su seguridad, su personalidad y su ternura hacía que fuera asediada ante los hombres.

    Parafraseando a Bill Clinton: Es la seguridad, estúpido.

    Ver Parte I

    Ver parte II