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  • ¿Por qué la gente te trata como te trata?

    ¿Por qué la gente te trata como te trata?

    A finales del año pasado asistí a un «conversation club» porque necesitaba refinar mi inglés con el fin sacar una buena nota en el IELTS (sobre todo el speaking que lo tenía al nivel infrestructochor), y así, poder pedir una beca para estudiar una maestría fuera de mi país. El lugar era un conocido instituto de mi querida ciudad de Guadalajara.

    ¿Por qué la gente te trata como te trata?

    Hace una década había asistido a ese mismo lugar, porque después de cursar todos los niveles del Interlingua, y a pesar de tener mis conocimientos de gramática relativamente sólidos, no sabía expresarme en Inglés. Así es, en Interlingua aprenderás mucho sobre gramática, conjugaciones, phrasal verbs, y demás, pero no sabrás expresarte. Bueno, entonces hace 10 años cuando asistí a este instituto para mejorar mi speaking, había un individuo, chaparrito, moreno, que parecía tener una edad bastante mayor a la que en realidad tenía. Sentí algo de repulsión (que no es algo que me pase comunmente, a menos que la persona en cuestión, sea muy desagradable), y a pesar de que trataba de convivir conmigo, yo lo ignoraba. La única vez que tuve la oportunidad de platicar con él camino a la parada del camión, me platicaba cuan desdichada era su vida, rozando los 30 años no había tenido novia, en el ámbito profesional no le iba muy bien, era un profesor de medio pelo.

    Y entonces entendí por qué sentí repulsión hacia esta persona. Nadie quiere estar con un perdedor. Su cara no se me olvidó.

    10 años después, cuando regresé a ese instituto (al cual fui ya una sola vez, porque después encontré mejores opciones para practicar mi speaking), me topé con la sorpresa de que este individuo seguía ahí. Como su cara no se me olvidó, lo reconocí a primera vista. Asumo que, a menos que se tratara de una coincidencia (no lo creo porque conocía bien a los gringos que dirigían el conversation club, y a quienes laboraban en el instituto), había estado yendo ahí durante esos 10 años, o al menos, durante parte de este transcurso de tiempo.

    Yo supondría que si asisto por tantos años a un conversation club, mi nivel de inglés va a ser bastante bueno. Pues resulta que hace 10 años, este hombre hablaba mal el idioma de Shakespeare, y ahora lo seguía haciendo igual de mal. Me frustró. De igual forma, este individuo parecía ser inexistente en el salón, a nadie le importaba. Su aspecto quesque bonachón no servía para despertar simpatías entre quienes acudían ahí.

    Con el tiempo me he dado cuenta de la fuerte relación entre el trato de la gente y el estado mental de una persona. Yo, como la mayoría de los individuos de este planeta, y como tú también muy posiblemente, he tenido momentos muy buenos durante mi vida, así como momentos de desdicha.

    Todos en cierto grado tenemos nuestras miserias, y lo último que queremos hacer es estar con alguien que nos ayude a ahogarnos más.

    La diferencia de trato con respecto a ambas situaciones es bastante diferente. Cuando tu vida va viento en popa, es más gente la que te busca; cuando no, básicamente solamente lo hacen tus mejores amigos (porque ya has creado un lazo afectivo con ellos, inmune al estado de ánimo) y tus seres queridos; y a veces no con la misma frecuencia.

    Y no los culpo, a veces no es algo que suceda a nivel consciente, y es algo que yo hago también. No es como que siempre tenga que existir un razonamiento de por medio así: «Juan anda deprimido, no lo voy a buscar porque no quiero escuchar sus historias». Simplemente las personas tendemos a buscar a otras personas que estén bien, porque es parte de la selección natural, y porque siendo realistas, todos en cierto grado tenemos nuestras miserias, y lo último que queremos hacer es estar con alguien que nos ayude a ahogarnos más.

    Voy a poner un ejemplo. Hace dos años me propuse bajar de peso. Varios kilos después, subí una fotografía a Facebook del «antes y después» y me di cuenta de lo siguiente. Primero, ese tipo de imágenes son los que más likes reciben, esas imágenes donde «has logrado algo» más que tus comentarios sarcásticos o tus críticas al gobierno. Segundo, no es el hecho de que estés más delgado, es la fuerza de voluntad que la gente valora, porque es atractivo.

    Las publicaciones que tienen más likes en Facebook suelen ser aquellas que tienen que ver con un logro personal, esas que muestren que tu vida va viento en popa.

    Y cuando esto ocurre, la gente te empieza a pedir consejos, te comienza a preguntar como le hiciste. Vaya, en su justa proporción, terminas siendo una especie de ejemplo para algunos.

    Basta ver el tipo de publicaciones que provocan más likes en Facebook. Hace un tiempo hice un análisis, tal vez con un método científico no muy riguroso (eso que llamamos «a ojo de buen cubero») de los posts de mis amigos en Facebook, y los que tienen más likes son aquellos que tienen que ver con un logro personal. Si a una persona la admitieron en una universidad de tal país para estudiar una maestría, si se graduó, si le dieron el trabajo que tanto estaba buscando, etc. De hecho en mi caso, mis publicaciones con más likes y comentarios son del estilo, que si bajé de peso, que si me invitaron al consejo de Grupo Reforma, o que si esto o lo otro. La gente prefiere estar con aquella gente a la que le va bien, y no es algo que haga necesariamente por interés, sino por salud mental.

    Salud mental

    Todas esas publicaciones que reflejan una buena salud mental tienden a ser atractivas, esa imagen tuya muy contenta o contento con tus amigos (no es que necesites estar rodeado de gente, ni tener muchos amigos, pero sí saber que eres querido), con tus familiares, tú abrazando a tu hermana en su boda, con una amiga entrañable. Muchas de esas publicaciones generan engagement porque te percibes como una persona atractiva, una persona mentalmente sana, y con una autoestima aceptable.

    Si por el contrario, alguien publica algun post o comentario en Facebook sobre una situación difícil como una depresión o una mala racha en su vida, posiblemente la primera vez reciba engagement por parte de sus amigos quienes le preguntan que ocurrió y lo tratarán de apoyar moralmente. Pero si lo empieza a hacer constantemente, dichas publicaciones terminarán en el olvido. Además, pienso que Facebook no es un espacio para estar ventilando a todo el mundo tus problemas personales.

    No,  no te estoy sugiriendo que busques ser popular en Facebook, ni que midas tu autoestima con base en el número de amigos que tienes en la red, ni mucho menos, que pienses que vales menos porque recibes menos likes que tus amigos (por ej, tus publicaciones concienzudas sobre el gobierno casi siempre van a tener menos likes que las selfies de tu amiga en bikini, porque hay muchos hombres calientes allá afuera). El punto es que, a la gente le es más atractiva aquella gente que está bien, que logra cosas, que tiene un proyecto de vida, vaya, que su vida tiene sentido.

    Luego te preguntas por qué en Facebook la mayoría de las personas «narran» una historia de vida mejor que la que realmente tienen.

    Tampoco se trata de tener miles de amigos, y medir tu autoestima por la cantidad de amigos que tienes, sino por la calidad. Puede que seas una persona introvertida (que no es lo mismo que timidez o inseguridad) y tus amigos sean pocos, pero esos pocos amigos te respetan y te admiran.

    Posiblemente por eso sentí repulsión ante aquel individuo del instituto, porque vaya que esto funciona también a nivel inconsciente y el cuerpo lo expresa. Ese hombre no me tuvo que explicar que se sentía un desdichado para saberlo, su lenguaje corporal lo denotaba. Yo no fui el único que sentí repulsión. Al final, una persona sin un proyecto de vida, sin autoestima y sin una personalidad propia no es atractiva para nadie.

    No es para nada una casualidad, que este tipo de imágenes cursis acompañadas con música de campanitas suela gustarle mucho a la gente:

    salud-mental

    Y al final no se trata de sobreactuar para que los demás te acepten, menos se trata de hacer cosas por aprobación personal. La respuesta es sencilla (pero difícil de ejecutar), se trata de trabajar en uno mismo, de adquirir confianza con la práctica, porque la confianza no es algo que se decide tener; es virtualmente imposible, por ejemplo, tratar de cortejar a una mujer con un desplante de seguridad sin tener experiencia en el asunto, la confianza se adquiere con la práctica, mediante el «acierto y error».

    La aceptación del prójimo es como el dinero, no se trata de buscarlo, se trata de hacer lo que te apasiona para que éste llegue solo.

    Si la gente no te trata bien, te subestima, no tienes los amigos que quisieras tener (puede que estés satisfecho con tener unos pocos, o puede que no), si sientes que allá afuera no te respetan, que tu opinión es irrelevante para los demás, entonces hay mucho trabajo por hacer. Los seres humanos tenemos la fortuna de, (a pesar de las limitaciones genéticas, o estéticas) tener el suficiente margen de maniobra para tener una vida más que digna, saludable, y ser felices.

  • 9 rasgos que debería tener una persona

    9 rasgos que debería tener una persona

    ¿Cómo debería ser el estereotipo de una persona excelente? Estereotipos nos han tratado de vender por montones, aunque siendo realistas, tienden a ser más bien clichés, representan a alguna tendencia de consumo, y en muchos casos no sólo son imperfectos, sino que en realidad un perfil así podría adolecer de problemas psicológicos (ahí están los típicos perfiles de los hombres con buen aspecto físico que presumen de mucha seguridad individual y autoestima, pero son sumamente ignorantes, incongruentes y poseen una escala de valores muy endeble). Así que ahora vine y me di a la tarea de crear a mi Frankestein, o lo que considero como debería de ser una persona. Esta propuesta es unisex, aplica para ambos sexos, así que haré caso omiso de rasgos que pertenecen a alguno de los dos géneros:

    1.- Es seguro de sí mismo

    Es seguro de sí mismo

    ¿Creías que en esta lista te ibas a salvar por no tener confianza en ti mismo? Lamento decirte que estás equivocado. Las personas seguras tienden a sobresalir de los demás, la seguridad atrae, y entonces tienen mayor posibilidad de autorrealizarse. En resumen, una persona con más seguridad personal puede aportar más que aquella que se muestra insegura. Duro, pero cierto. No puedo retar a la biología que nos determina nada más porque sí.

    La seguridad personal es algo difícil de alcanzar, pero un factor clave y que se ignora es la humildad. Los seres humanos somos imperfectos, posiblemente te veas al espejo y no veas a una persona arrebatadora, o tal vez no destaques mucho en los deportes; pero aceptar esas imperfecciones naturales harán que te sientas más cómodo contigo mismo y te enfoques a desarrollar esas áreas donde sí tienes potencial.

    2.- Es congruente con lo que hace y tiene principios firmes

    Es congruente con lo que hace y tiene principios firmes

    A diferencia de los clichés que venden en la tele. El estereotipo de una persona excelente debería contener una muy buena dosis de congruencia, valores y principios dentro de un mundo donde nos hemos acostumbrados a tergiversar nuestros propios valores para satisfacer nuestras necesidades. Es cierto, no lo voy a negar, el camino el éxito para los honrados es más largo, pero es más honorable. Una persona que logra el éxito pero que pierde el honor en el camino no lo disfrutará tanto como aquel que siempre ha mantenido sus valores firmes. El individuo ideal puede encontrar los valores en el conocimiento, en la religión o en la educación que recibió, pero sus principios deben de estar por encima de todo.

    3.- Hace ejercicio y cuida su cuerpo

    Hace ejercicio y cuida su cuerpo

    El ejercicio no sólo hace al cuerpo saludable, también sana el alma. No estoy hablando necesariamente del mejor cuerpo, de la mejor figura o de músculos marcados (que de alguna forma sí expresan en la mayoría de los casos una persona físicamente saludable), sino de alguien que se ve bien, que se preocupa por su cuerpo, que se trata bien y se quiere.

    El ejercicio también habla bien de una persona porque denota disciplina y esfuerzo. Comenzar a hacer ejercicio no es fácil, pero cuando se vuelve una rutina, éste incide su estado de ánimo, y es menos probable que caiga en algún tipo de adicciones (que fumar mucho y tomar hasta perder el conocimiento es algo que también nos han dicho que es cool).

    4.- Lee y busca adquirir conocimiento

    Lee y busca adquirir conocimiento

    El mainstream promueve personas ignorantes porque éstas no son una amenaza para su poder, pero la verdad es que la abundancia de personas ignorantes no hace bien a la sociedad, sólo ayudan a construir barreras más grandes para aquellos que detentan el poder. Pero por el contrario, para tener una sociedad más saludable y justa, necesitamos más gente que se preocupe por no ser ignorante, gente que esté acostumbrada a leer, a informarse y a cultivarse. La gente que lee es más interesante, tiende a ser más tolerante, y su perspectiva es mucho más amplia. Eso sí, por menos ignorancia exista, los lectores y ávidos de conocimiento tendrán más competencia.

    ¿O a poco no te desespera platicar con una persona que no domina ningún tema y en vez de eso, sólo te habla de las pedas y de los videos chuscos que vio en Youtube? ¿O prefieres hablar de un buen libro, o de viajes, o de la maestría en curso? Éste último tipo de personas suele estar en la punta de la pirámide, los primeros suelen estar en la base.

    5.- Es trabajador y disciplinado

    Es trabajador y disciplinado

    Vivimos en una época en donde las chicharras que anuncian la hora de entrada al trabajo están dejando de sonar y la sociedad del conocimiento requiere que los individuos sepan autodisciplinarse en vez de que se les impongan horarios y reglas estrictas. Suena atractivo, pero requiere más esfuerzo y por eso la auto disciplina es importante.

    En los medios también nos han inculcado que la holgazanería y la mediocridad puede ser algo atractivo, pero no lo es. Por más talento se posea, se tiene que trabajarlo más y se debe picar piedra para salir adelante.

    En la vida real, una persona floja es alguien que tiene pocas perspectivas, que no sabe que es lo que quiere de su vida y termina siendo rezagada y relegada, excepto por sus pares.

    6.- Evita las comparaciones

    Evita las comparaciones

    Cada persona tiene una historia única. Evaluar a una persona en torno a su situación actual es algo apresurado, no todos tuvimos las mismas oportunidades y ventajas ,y nuestra composición química que determina nuestra personalidad no es exactamente igual. Que una persona en este momento tenga más éxito que tú no implica que sea mejor que tú, la vida da muchas vueltas. Un individuo sano piensa en competir consigo mismo y no contra los demás.

    Además las apariencias son engañosas. Sobre todo ahora en el mundo de las redes sociales, los usuarios narran una vida más fantástica que la que realmente tienen. Posiblemente veas a todos tus conocidos viajando mientras tú no has salido todo el año. Pero es muy probable que algunos de ellos tengan problemas que tú no tienes y que naturalmente no publicarían en sus redes.

    7.- Tiene criterio propio

    Tiene criterio propio

    Va un poco de la mano con el punto 4 porque mediante el conocimiento se adquiere criterio. Pero hago énfasis en esto porque afuera hay mucha gente que es fácilmente manipulable y puede ser engañada a través de una cadena de Whatsapp. Una persona con criterio debería ser considerada una persona más atractiva porque denota una mayor seguridad intelectual, y una sociedad con personas críticas es una sociedad menos susceptible de ser engañada. Y hablo de buenos críticos, no de gente con mucho tiempo que se la pasa mentando madres a los políticos en las redes sociales creyendo que así ya se han vuelto cultos y buenos ciudadanos.

    Parte esencial de poseer criterio propio es la autocrítica. Si una persona no tiene capacidad de hacer autocrítica, difícilmente podrá emitir alguna crítica acertada hacia el exterior.

    8.- Se preocupa por su entorno y por los demás

    Se preocupa por su entorno y por los demás

    En este mundo existe mucha gente egoísta que sólo piensa en sí misma, lo peor es que muchos le aplauden. – Mira, es arrebatador(a), sé egoísta y las mujeres caerán rendidas. – Pero ese tipo de gente no aporta mucho y sólo piensa en engrandecer su ego. Una persona ejemplar se preocupa por sus semejantes, trata de involucrarse más en la sociedad para aportar cosas buenas y no se conforma con sólo pagar impuestos y trabajar 8 horas para pensar que es un buen ciudadano. Una persona saludable comparte a los demás, no «presume» a los demás e intenta sentirse moralmente superior a sus semejantes.

    9.- Tiene personalidad

    Tiene personalidad

    La personalidad deriva de la autoconfianza, aunque el término puede ser malinterpretado. Una persona ignorante, pero que habla en una peda en el antro de la otra peda en el antro, que sabe mover las manos y dice piropos a las mujeres, es considerado por muchos una persona con personalidad, lo podrá ser dentro de un círculo de personas de su estilo. Pero estamos hablando que queremos aspirar a ser una sociedad mejor, entonces cuando hablamos de una persona con personalidad, hablamos de una persona que se sabe expresar, tiene seguridad en sí mismo, es una persona cultivada por lo cual tiene muchos temas de los que conversar (y no de lo que pasó en Big Brother el día de ayer, o de las críticas constantes a los «amigos» y conocidos).

    Conclusión:

    El estereotipo de una persona, paradójicamente no debería de ser un estereotipo. Debe de ser una persona que se quiere, que se respeta y también sabe respetar a los demás y a su entorno. Una persona atractiva es una alguien que busca un sano equilibrio y no busca seguir clichés o estereotipos impuestos que tienen un fin propio. Una persona atractiva tiene su propia identidad, es única, y en general no se esfuerza demasiado por ser atractiva, sino por estar bien, por lo cual en consecuencia, su capacidad de atracción vendrá sola sin haberse esforzado demasiado en adquirirla.

    Yo sé. Puede que este artículo te haya parecido uno de tantos que circulan en Internet. Pero a veces vale la pena hacerlo cuando en este mundo existe mucha gente con una baja autoestima debido a que intenta de forma infructuosa querer alcanzar estereotipos imposibles. En realidad no hay mucho que pensar, es algo lógico y obvio. Pero para llegar a eso, a desarrollar seguridad personal, a estar bien consigo mismo, es una tarea ardua, que requiere mucho esfuerzo y voluntad.

  • 10 cosas que puedes hacer para aprenderte a querer

    10 cosas que puedes hacer para aprenderte a querer

    Viene otra navidad, viene otro año nuevo, vienen otras 12 uvas, vienen nuevos propósitos de año nuevo (seguramente ya no recuerdas los del año pasado, lo que significa que no los cumpliste). No sé cuantos años tengas, pero ¿no te has cansado de que todos los años todo parezca una repetición de tus históricas frustraciones y deseos no cumplidos? Posiblemente no te quieras, posiblemente tu autoestima se encuentra baja (aunado a que los inviernos y la escasez de sol promueven más la depresión), posiblemente necesites un revulsivo, posiblemente necesites enfrentarte a ti mismo. Yo no soy un gurú de la autoayuda ni pretendo serlo, e incluso mi vida todavía no sea completamente satisfactoria en algunas áreas, pero sí se que he obtenido mucha experiencia para lograr cambios sustanciales en la mía y es por eso que quiero compartir este decálogo, que te podría ayudar mucho a aprenderte a querer, y por consecuencia a sentirte más feliz contigo mismo.

    10 cosas que puedes hacer para aprenderte a querer

    1.- ¿Qué quieres hacer en la vida? 

    Ups, es que si no tienes alguna meta u objetivo en la vida, difícilmente alguien creerá que tú te quieres. Conforme la persona se empieza a querer y empieza a confiar en sus habilidades, surgen más ideas sobre lo que podría hacer con su vida, o quisiera hacer con su vida. Una persona que se quiere, lo hace porque se conoce más a sí misma. No es como que necesites tener todas las metas muy bien delineadas, pero sí es indispensable saber que es lo que te mueve. La vida da muchas vueltas y a veces los planes cambian, algunas cosas salen bien y otras no, pero sin un objetivo de vida, simplemente quedarás en la deriva. ¿Qué quieres hacer con tu vida? Se sincero contigo, búscalo, y asume las naturales consecuencias que ello implica.

    2.- Tu salud y aspecto físico.

    No digo que todos los gorditos no se quieran (hay algunos que sí y mucho), pero si quieres hacer algo para mejorar tu autoestima, te recomiendo poner una gran atención a este apartado. Posiblemente estés gordo (producto de tu sedentarismo) o muy flaco; pero es hora de que empieces a respetar tu cuerpo. El sentir que con el tiempo tu aspecto físico va mejorando naturalmente te atraerá más autoestima. Que la gente te diga a cada rato «cómo has bajado de peso», el sentir tu cuerpo más ágil y liviano, te hará sentir mejor contigo mismo, y sobre todo, estás cuidando tu salud que es lo más importante. Una hermosa chica o un hombre apuesto podrán pasar por alto tu sobrepeso, pero la salud no se compadecerá.

    3.- El qué dirán. 

    Te voy a contar algo escalofriante y real. La gente siempre hará juicios sobre ti, y no es que lo haga necesariamente con mala intención, es parte de la naturaleza del ser humano ¿Y te digo otra cosa? Esos juicios estarán supeditados a las creencias, valores y costumbre de la gente. Así que siempre habrá gente a la que le caigas mal (aunque seas un pan de Dios). El preocuparte excesivamente por lo que dicen los demás, entonces, implica que estás dispuesto dejar a un lado tu sistema de creencias y convicciones, y adoptas el de otros con tal de sentirte querido (símbolo inequívoco de que no te quieres). ¿Quieres seguir tus sueños? Tendrás que asumir las consecuencias. Tendrás que ir contra las ideas de los demás, contra las de tus papás, las de tus amigos. Pero al final, quienes te quieren, te terminarán respetando más que si te hubieras preocupado en quedar bien con ellos.

    Antes yo era más retraído, tímido y algo inseguro. Con el pasar del tiempo, alguien me dijo que extrañaba al «Cerebro» de antes, porque esa imagen de timidez me daba, a su juicio, un perfil de bondad y humildad. El simple hecho de haber adquirido más seguridad hizo que me cayeran más críticas, sobre todo de la gente negativa (de lo que trata el siguiente punto).

    4.- Las personas negativas

    La gente negativa es muy nociva. Si no te quieres, posiblemente adquiriste algunas relaciones nocivas, sobre todo gente pesimista y conflictiva. Yo conocía a una persona con la cual aparentaba tener una sana amistad, me platicaba de sus problemas (problemas y más problemas) y su vida giraba en torno a ellos. Era notorio que esta persona era infeliz, y yo no era tampoco la persona feliz del mundo. Pero en cuanto empecé a mejorar yo como persona, la relación se volvió más ríspida. Esta persona incluso llegó a hacer una lista de mis supuestos defectos para echármelos en cara, cuando parecía que buscaba reflejar sus complejos en alguien más. Yo estaba cansado de escuchar siempre quejas de la vida constantes y decidí terminar esa amistad.

    Es cierto que todos los seres humanos podemos pasar por momentos difíciles donde percibimos todo como negro y en esos momentos quisiéramos tener a nuestros seres queridos y amigos cerca. Pero la diferencia con las personas negativas, es que a ellas les gusta vivir en ese estado, parece que lo disfrutan, se vuelven destructivas, y no tienen ninguna intención o deseo de resolver sus problemas. Huye de ellas, una persona negativa no te puede querer por el simple hecho de que no se quiere.

    5.- Leer

    Es más fácil quererte si tienes un panorama amplio de la vida que si vives en un huevo. Esa frase de «la ignorancia es la felicidad» no es del todo cierta, sobre todo cuando se trata de una felicidad falsa y artificial. Tener una perspectiva más amplia te ayudará a saber más sobre lo que quieres de la vida. Además la lectura ejercita a tu cerebro, te vuelve más creativo y más útil a la sociedad. Leer te puede abrir nuevos mundos y te puede dar más herramientas para construir tu proyecto de vida. Es muy lamentable cuando una persona no puede formular siquiera una idea al hablar y no sabe expresarse bien. No puedes quererte si tienes si no ejercitas tu intelecto ni tu espíritu.

    6.- Estar al día

    Una persona no puede quererse si no se preocupa por su entorno ni de lo que pasa en él. ¿Qué pasa en el país? ¿Qué pasa en el mundo? Quienes tengan una perspectiva más amplia de la vida, tratarán de responder esas preguntas constantemente. Es cierto, el panorama no es alentador, que la corrupción, que Ayotzinapa. Son temas negativos, pero una persona que se quiere no los evade, por el contrario, se preocupa por ellos y piensa que se puede hacer por tener un mundo mejor. Una persona que se quiere a sí misma puede estar indignada y molesta, pero sabe separar esa indignación y molestia de su estado mental, y puede sentirse plena consigo misma al tiempo que se siente molesta con todo lo que sucede en el país o en el mundo. Una persona que se desinteresa de su entorno, posiblemente no se interese en sí misma.

    7.- Hacer algo por los demás

    Una persona que se siente bien consigo misma, busca hacer algo por los demás y por mejorar su entorno. No puedes compartir el amor que no te tienes con los demás. Desde ayudar a otras personas, participar en organizaciones civiles encaminadas a la mejora de la sociedad, y demás actos donde compartas con los demás aquello que has recibido.

    8.- Hobbies

    Una persona que no se quiere, generalmente no tiene muchos hobbies. Se la pasa postrado ante la televisión y repite su rutina diaria una y otra vez, entra al Internet buscando aprobación en redes sociales y poner cosas inútiles en ellas; o para ver pornografía, y no para adquirir conocimiento. Una persona que se quiere se sabe conocedor de sus habilidades y eso hace que tenga más hobbies. Correr carreras o maratones, ser aficionado a a la fotografía, tocar un instrumento musical, leer, participar en una liga de futbol, escribir (alimentar este blog es un hobbie, por ejemplo) juntarse con otras personas a debatir sobre temas de interés. Incluso puede ser que uno de tus hobbies termine profesionalizándose.

    9.- Hablar de los demás.

    Como comentaba anteriormente, todos hacemos juicios sobre las demás personas (mentales o habladas) y a veces en la sobremesa hablamos sobre los demás (ya viste que Laura va bien, o Juan lo veo de tal modo), pero las personas que se quieren hacen esos comentarios con moderación y sin algún afán destructivo. La manía por hablar de los demás es la gran culminación de la evidencia de las personas que no se quieren. Quienes se sienten basura, buscan contrarrestar dicho sentimiento hablando de las demás personas y sus conversaciones cuando no tratan de sus problemas, tratan de críticas hacia las otras personas. Lo peor es que dicho acto se vuelve un círculo vicioso, porque a casi nadie le gusta estar con alguien que gusta demasiado de hablar con otras personas (en parte porque seguramente hablarán de ellos también) y entonces estas personas miserables reafirman su sentimiento de soledad al lograr que los demás huyan de ellos. Las personas que sí se quieren buscan hablar de temas que enriquezcan a todos los conversantes y no se quedan en la cotidianeidad.

    10.- Coherencia.

    La coherencia es una de las virtudes más difíciles de conseguir, los seres humanos nos contradecimos a cada rato sin darnos cuenta, y eso en parte, es gracias a nuestra imperfecta naturaleza. Pero la gente que se quiere procura mostrar coherencia entre lo que dice y lo que hace, porque confía en sí misma y no tiene nada que ocultar. Quienes no se quieren son incoherentes porque deben de usar máscaras, porque no saben ser auténticas, porque como no se quieren, no quieren a los demás y por tanto tienen más problemas para ser confiables.

    Conclusión:

    Cuando hagas tu lista de deseos, recuerda este decálogo, recuerda que debes de romper con el molde y no debes de hacer lo que siempre haces y lo que siempre te frustra. Los deseos de año nuevo son una tradición pero no hay nada mágico en ellos, tus propósitos sólo se cumplirán si trabajas en ellos, de lo contrario, el 2015 podrá ser uno de esos tantos años miserables… piénsalo.

     

  • Las máscaras, el sé tú mismo y los mitos de la personalidad

    Las máscaras, el sé tú mismo y los mitos de la personalidad

    Naturalmente como individuos nos desarrollamos y empezamos a cuestionar la forma en que nos comportamos. Nos damos cuenta que de pronto somos más hábiles que otros en algunas cosas, mientras que en otras nos encontramos rezagados. Cuando uno es adolescente está definiendo su personalidad, es la etapa en la cual empieza a construir las bases del individuo que tendrá en un futuro que valerse por sí mismo. y a partir de esta etapa en adelante (porque el que nuestra personalidad sea mejorable, quiere decir que siempre está en desarrollo) muchos le aconsejarán y empezará a analizar como es que su personalidad podrá satisfacer sus necesidades. Pero para eso de pronto se nos enseñan muchos mitos que más que ayudarnos, podrían despersonalizarnos.

    Las máscaras, el sé tú mismo y los mitos de la personalidad

    Las máscaras.

    Yo recuerdo que cuando cursaba la preparatoria nos explicaban sobre lo malo que era usar máscaras. Una máscara nos la explican como un rol, o un papel que juega un individuo ante cierta circunstancia, en el cual presuntamente parecería que estamos ocultando la esencia de la personalidad porque esta la usamos como protección, pero no es así, y no sólo eso, la «máscara» no es mala, más bien la ausencia de ella podría meterte en varios aprietos.

    La forma en que me comporto con mis papás, con mis amigos, con la novia, con el cliente, con el jefe, son totalmente diferentes. Si me comportara con mi papá de la forma que me comporto con el cliente, mi papá podría asegurar que soy un ventajoso. Si me comporto con mi novia como me comportaría con mis amigos, podría pensar que soy mal educado -¿Qué onda pinche cabrona, amos a ver la pinche película no?-. La relación que tengo con mi padre satisface necesidades diferentes que la que tengo con mis amigos. El que el cariño que le tenga a mi padre sea igual de real y sincero que el que le tengo a mis amigos, no implica que ambos satisfagan las mismas necesidades.

    Uno de los rasgos de la personalidad es la protección. Tengo que proteger mi integridad y una de las características de mis relaciones tienen que ver con la protección. Es por esto que uno no puede ser «uno mismo» en todas las circunstancias.  Es de humanos llorar, por poner un ejemplo, pero es cierto que el llanto te puede dejar ver como vulnerable, entonces sabes que puedes llorar con tu mejores amigos, pero no es prudente hacerlo con toda «la bola de cuates». Nuestra personalidad hasta cierto punto es estratégica, porque queremos a través de todos nuestros círculos sociales, satisfacer nuestros intereses y necesidades (necesidad de afecto, filiación, amor) de la forma más óptima. Y sabemos que exponernos sin máscaras (lo cual implicaría sacarte un moco en público como lo haces en la intimidad) más que ser «nosotros mismos» podrá deteriorar nuestras relaciones. Y aquí es donde vamos con el siguiente mito: El ser tu mismo.

    Sé tu mismo.

    Cuando quieres cortejar a una mujer, cuando quieres que un grupo de amigos te acepte en su círculo social, nos aconsejan que seamos «nosotros mismos». Pero ¿Qué es ser tú mismo? Pregúntale a quien te dio esa sugerencia y te pondrá como ejemplo a una persona que se desenvuelve fácilmente, y debido a esa naturalidad afirmamos que esa persona es «ella misma». En parte es cierto, pero en parte no lo es.

    Las habilidades sociales, como la cultura, y como un cuerpo musculoso, se construyen a base de esfuerzo. Cierto que algunas personas debido a factores externos tienden a desarrollarlas más fácilmente que otros. Pero al final del día las habilidades sociales son algo aprendido y practicado. Esta persona la cual aducen que es «ella misma» en realidad es alguien que tiene un buen desarrollo de sus habilidades sociales, por ende confía en ellas, y gracias a esta confianza es que se puede desenvolver fácilmente. Una persona que no tiene habilidades sociales hablará torpemente y con nervio. Tú le sugieres que sea ella misma, pensando como si tuviera un obstáculo para presentarse como lo que él es, pero sabes que él no tiene la capacidad de desenvolverse como la primera persona. En realidad, él es una persona torpe con sus habilidades sociales y es timorato, entonces «ser el mismo» es ser esa persona torpe con esas habilidades sociales. Porque así es él. La diferencia entre ambas personas no es que uno sea «el mismo» y el otro no. La diferencia estriba en el desarrollo de las habilidades sociales.

    ¿Les ha tocado ver que hay personas que tratan de integrarse y no encajan, se ven falsas y se ven forzadas? Cierto que en algunos casos (los menos) tiene que ver con algún trastorno de personalidad. Pero en realidad la mayoría lo está haciendo bien, está haciendo lo correcto aunque tú pienses lo contrario. Me explico. Este tipo de personas no tiene muchas habilidades sociales, o no tiene habilidades para ciertas circunstancias (una persona popular entre los amigos puede no saber ser vendedor por poner un ejemplo), entonces tiene que practicar para desarrollarlas y no sabe como hacerlo. Entonces la forma para hacerlo es a través de la prueba y el error. Posiblemente contará malos chistes, se dará cuenta de que es lo que no funciona, de que es lo que funciona, y poco a poco se empezará a desenvolver y así se sentirá más cómodo, porque tendrá más conocimiento de sus habilidades y sus capacidades. Y yo sé que es así porque a mí me ha tocado estar en ambos lados. De ser una persona incompetente en lo social, hasta tener las suficientes habilidades para satisfacer mis necesidades sociales y de afecto.

    Seguramente habrán circunstancias en las cuales te sientas como un incompetente. A pesar de que seas popular entre los amigos y tus selfies del Facebook tengan mil likes. Imagina que te gusta una mujer a la cual no sabes como abordarla. Te darás cuenta que te sientes como el incompetente que conociste en la preparatoria, y tú mismo te darás cuenta que tendrás que improvisar. Muy posiblemente esa mujer no te haga caso, porque la incompetencia refleja inseguridad. Pero seguramente esa experiencia te ayudará a la hora de conocer a otra mujer con un aspecto similar. De esta forma poco a poco te convertiras en un casanova y abrirás tu agencia de ligue.

    No se trata de ser uno mismo. Uno es uno mismo siempre debido a que tratamos de hacer lo que creemos mejor para satisfacer nuestras necesidades sociales. Se trata de adquirir habilidades sociales para sentirnos satisfechos. La confianza en esas habilidades es lo que hace que el individuo se desenvuelva con mayor facilidad y se sienta libre. No se trata de decidir si se es uno mismo o si no, se trata de adquirir habilidades, de aprender, de experimentar, hasta llegar un punto en que no sintamos cómodos y confortables.

  • El mexicano derrotado

    El mexicano derrotado

    Cualquier psicólogo podrá comentarte que aquella persona en cuya infancia se acostumbró a perder, tenderá a tener más dificultades para desarrollar una buena autoestima. Naturalmente la confianza y el buen concepto de uno mismo está en parte sustentado en las experiencias vividas. Si bien es cierto que el hombre tiene que fracasar como forma de aprendizaje para obtener un éxito ulterior, hay quienes al final del día se sienten satisfechos con su vida porque los éxitos son más contundentes que los fracasos que tuvieron que vivir para llegar a éstos, mientras que otros se sienten insatisfechos porque ven a su vida como una alegoría a la derrota.

    El mexicano derrotado

    Tomando en cuenta esto, el mexicano, como integrante de este país, se siente derrotado. No es una falta mía de amor por la patria, es simplemente que la colectividad tiene los mismos rasgos del individuo derrotado.

    Todos los países, en cualquier evento que sean representados, tienen descalabros. Pero nuestra tendencia a perder, hace que nos sintamos identificados con la derrota. Se habla de la eliminación de la Selección de Futbol, de la pelea de box donde el estadounidense Mayweather barrió al «Canelo» Álvarez. Y lo que viene a la mente de los mexicanos es el ¡Como siempre! ¡Los ratones verdes! ¡Siempre perdemos!. Incluso en temas políticos y sociales nos sentimos humillados. -¿Por qué tenemos a un Presidente así? ¿Por qué los que mantenemos a este país somos los que tenemos que pagar más? ¿Cuándo diablos vamos a tener políticos que se preocupen por la nación?-. E incluso históricamente nos sentimos tan derrotados que caemos en el victimismo y la conmiseración. Culpables colectivos como Los franceses, los «gringos» que nos robaron territorio, los españoles, Hernán Cortés, Landon Donovan etc.

    Tal vez por eso nuestro nacionalismo es endeble y más que tener su base en la fortaleza real de la nación, como hacen los estadounidenses, tenemos símbolos rígidos e inalterables que tratan de suplir esa carencia: Dar el grito el 15 de Septiembre, no poder interpretar el himno nacional si no se respeta completamente la partitura original, desgarrarse las vestiduras porque un cartonista extranjero hizo mofa de nosotros con la bandera mexicana (cuando a cada rato estos utilizan también los símbolos de sus países para hacer crítica), pensar que el petróleo es de todos los mexicanos y que es un orgullo. Todo esto delata un sentimiento de derrota.

    Gritos como el ¡Sí se puede! dejan ver también ese sentimiento de derrota, donde el mexicano quiere redimirse, superarse, pero partiendo de la realidad donde está derrotado. Gritar ¡Sí se puede! ante la selección italiana de futbol, por un decir, implica que por naturaleza, el mexicano se siente derrotado, que es el estado natural de las cosas. Pero con ese grito, trata de alterar la realidad, de que suceda lo que normalmente no pasa. Es decir, ganarle a Italia en un partido de futbol.

    Mientras los grandes pierden como parte de un proceso de aprendizaje o renovación. En México se pierde por costumbre. Cuando por decir, Estados Unidos pierde en un evento en que está acostumbrado a ganar, la derrota se usa como reflexión para pensar en qué se están haciendo mal las cosas, en que tiene que haber una renovación para volver a ser dominante. En México es una costumbre y este proceso sólo sucede a medias cuando comienza a perder todavía más de lo que está acostumbrado a hacerlo.

    Naturalmente tenemos una autoestima colectiva que está por los suelos. El mexicano comienza a pensar como cambiarla, pero el entorno en el que vive lo frustra. Ver el estado de la política, de la sociedad, de las instituciones lo lleva a la conclusión de que no puede hacer mucho al grado de mimetizarse con las masas e imitar las prácticas «de la mayoría» como supuesto mecanismo de supervivencia.

  • Modelo de belleza femenina, ¿Y si es gordita qué?

    Modelo de belleza femenina, ¿Y si es gordita qué?

    Este artículo es bastante subjetivo, sí. Pero creo que con la subjetividad que puedo derrochar, se pueden sacar conclusiones interesantes. Y es que no, no estoy a gusto con el modelo de belleza femenina que nos han vendido. Empezando porque la belleza hasta cierto grado es algo subjetivo, y porque el prototipo de mujer que se vende, hace que se force a las mujeres a emularlo, con todas las consecuencias (de autoestima y de salud principalmente) que vienen implícitas.

    Modelo de belleza femenina, ¿Y si es gordita qué?

    Busto grande, cadera muy pequeña, glúteos llamativos, una figura presuntamente escultórica con la piel bronceada, sonrisa perfecta, cabello perfecto (y algunas veces, cerebro chiquito). Y me pregunto si a todos los hombres nos atraen las mujeres así. En lo personal, no caben en mi concepto de belleza femenina, y no se me hace determinante. Pero para tener esa figura a la que se les invita a las mujeres a emular, se requiere de demasiado trabajo, al punto que dichas mujeres a veces llegan a denotar inconscientemente que su cuerpo va por encima de cualquier otra cosa en sus vidas, debido al esfuerzo que ello implica.

    A este tipo estereotipado de belleza, hay que agregar el hecho de los ya archiconocidos y cada vez más frecuentes «retoques» en Photoshop. Donde un «Burn Tool» puede hacer más que un bronceado en la playa. O un «Liquify» puede bajar toda esa grasa que ni las dietas. A la mujer se le exige mucho, y yo realmente veo en esos estereotipos, cuerpos demasiado artificiales. ¿Y qué tiene que una mujer tenga su longita? ¿Qué tiene que sus pechos no sean prominentes? ¿Y si es gordita qué? Yo sé que el hombre suele fijarse más en el cuerpo de una mujer que la mujer en un hombre, pero eso no quiere decir que no deseemos mujeres inteligentes, que tengan una personalidad atractiva, pero eso muchas veces queda de lado. Y en lo personal se me hace triste, porque al menos en mi caso, la personalidad de una mujer si puede llegar a opacar su atractivo físico.

    De cierta forma por eso me gustan las campañas de Dove. Al menos en su afán de obtener utilidades, ellos resaltan cualidades de la mujer que han quedado olvidadas. Donde en una presunta cultura abierta, se siguen denotando los valores machistas, debido a que la mujer tiene que estar lo más esculturalmente perfecta «para él». Me veré grosero, pero creo que es la forma de poder expresar eficazmente lo que quiero decir. Una figura de una mujer escultural invita al hombre a tener una simple aventura sexual con ella, o en su defecto, a masturbarse. O bien, para fungir como una especie de trofeo que posee el hombre, para presumir a los amigos, colegas, compañeros de partido. La realidad es que cuando buscamos a la mujer con la que queremos pasar el resto de nuestras vidas (casados, en unión libre, whatever) o de la que nos vamos a enamorar profundamente, la inteligencia de la mujer, su personalidad, importa y mucho. No es casualidad que muchas personas afirmen que tuvieron novias físicamente más esculturales que su pareja definitiva o seria, pero se sienten mucho mejor con estas últimas. Lo cual de alguna forma me dice que todo este aparato publicitario, invita a la mujer a ser un «rapidín» y no a ser algo serio.

    Lo triste es que esta adoctrinación femenil es contraproducente. Porque la belleza (basada en la juventud), tal y como se propone, se termina. No es gratis que veamos a muchas mujeres grandes hacerse cirugías plásticas como una forma de no querer soltar esa «juventud que ya se fue». Basar la autoestima meramente en el físico es un error.

    Con esto no quiero decir que la mujer se deba desentender de su apariencia. No es así en lo absoluto, el problema está cuando dicha apariencia es lo único que importa, y no solo eso, sino que el prototipo de apariencia que se vende es uno más difícil de alcanzar. Aquellas mujeres no agraciadas se frustrarán de por vida gracias al imperio mediático. Aquellas personas que supeditaron su integridad a su apariencia y degradaron su inteligencia, podrán ser mujeres de un rato fácil, modelos de calendario en una refaccionaria, actrices con talento discutible que obtuvieron su papel a base de «darle duro», muñecas de aparador, Miss Universo que muestran su poca cultura a la hora que se les formula una pregunta, e incluso si tienen suerte de vivir en un país no muy evolucionado, hasta de primera dama (eso sí, que no hablen).

    No sé ustedes, pero que flojera andar con una mujer escultórica que no tenga temas de conversación más que temas de moda, ex novios, anécdotas casuales que dan flojera cuando menos. Pero eso es lo que nos quieren vender, y sobre todo, eso es lo que quieren vender a las mujeres. Yo prefiero una mujer inteligente, con dignidad y que tenga una personalidad atractiva. Compeeer!!

    Les dejo un video de Dove que lanzaron hace ya algunos años y seguramente algunos de ustedes conocen, pero que en lo personal me dejó impactado:

  • ¿Qué es la autoestima?

    ¿Qué es la autoestima?

    ¿Qué es la autoestima?1.- La autoestima no es difícil de describir, en la palabra está implícito el significado. Es la estima y el amor propio que tengas por uno mismo.

    2.- La autoestima puede variar con el tiempo, se puede ir perfeccionando, lo ideal es que conforme uno crezca esta se vaya solidificando.

    3.- Por más inquebrantable sea la autoestima, más auténtica es. Si un día sientes que puedes cambiar al mundo y en el otro estás por los suelos, nunca tuviste una alta autoestima, suena más a una autoestima codependiente o bien, a bipolaridad. Alguien con una autoestima alta real siempre sabrá que tiene limitaciones y podrá ponerle límites a sus impulsos y emociones.

    4.- Los factores externos pueden incidir en la autoestima, pero el individuo puede decidir que tanto inciden. Y si el individuo comprende que es un ser limitado, que como cualquier humano puede fracasar, entonces su autoestima será real, porque la habrá sabido blindar. Una persona con una verdadera autoestima verá a los fracasos como áreas de oportunidad, aunque no por eso no deban de generarle un sentimiento de frustración.

    5.- No puedes tener una alta autoestima y al mismo tiempo, que la gente te trate como lo contrario. Si eso pasa, es que te engañas tanto, al punto que no te das cuenta de tu verdadero ser, y lo que reflejas.

    6.- La autoestima basada en el entorno y en las terceras personas es falsa, la verdadera autoestima se forja en el interior.

    7.- Si tu autoestima depende de los demás, terminarás esforzándote para agradarles con el fin de conservarlos. Como esta autoestima es falsa, pones tu integridad en manos de otras personas, y basta con que una de estas personas pueda ser malintencionada como para que te pueda destruir y hacer lo que quiera contigo a su antojo, dado que le has entregado tu integridad.

    8.- Una persona con baja autoestima tiene mayores posibilidades de convertirse en un agente nocivo y destructivo que una persona con autoestima alta.

    9.- Las personas con autoestima baja algunas veces tienden a ser hipócritas y logran hacer creer a los demás lo contrario. Este tipo de personas más que tener amigos y relaciones, utilizan a las personas para saciar su pobre vida interior. Pero cuando ya no las necesitan, se deshacen de ellas.

    10.- Se puede decir, sí, que dentro del humano pueden existir varias autoestimas a la vez. El individuo podrá tener confianza en sí misma para desarrollar una actividad y será desconfiado para desarrollar otra. Pero siempre hay una autoestima suprema, solo es una y a la vez engloba todo. Esa es la que termina importando y la que determina la vida de las personas.

    11.- Esta no es una guía para mejorar la autoestima, solo dice que es. Si tienes baja autoestima tienes que trabajar contigo mismo, más que buscar artículos en Google.

  • La gente que no te quiere

    La gente que no te quiere

    Si tienes la autoestima baja, te recomiendo no seguir leyendo este artículo. Seré duro, franco, sin importar «unfollows» y esos «me quito y no veo» virtuales. Estimado, en este planeta hay gente que no te quiere. ¿Y quieres saber algo? la gente tiene el derecho de no quererte.

    La gente que no te quiere

    A los seres humanos no nos gusta que nos rechacen, a algunos les afecta más, a otros no tanto, pero a nadie le gusta, y seguramente a todo ser humano le gustaría que todos lo acepten ¿Por qué no nos ponemos de acuerdo todos, y firmamos un «pacto por nosotros» donde todos nos queramos? Porque no se puede, porque los humanos discriminamos, porque así somos.

    Como a los seres humanos nos duele el rechazo, muchas veces inventamos historias (chaquetas mentales más bien) del por qué cierta gente nos rechaza. Empezamos por decir que es gente que «no vale la pena». Buscamos defectos en su personalidad. Si la que nos rechaza es una mujer bonita entonces es superflua; si está fea, está amargada; si es un hombre, de seguro nos tiene envidia. Historias para tratar de convencernos erroneamente que la gente nos tiene que aceptar y eso es algo totalmente equivocado; incluso esa postura es incongruente porque «todos», absolutamente todos, rechazamos.

    Hace unos años estuve en un curso donde teníamos que hacer pareja con otra persona para realizar ciertas actividades. Una amiga que estuvo conmigo en dicho curso, una amiga que lucha contra la discriminación de la homosexualidad, de género y otros más, me comentaba que se sintió incómoda porque sentía cierto repudio hacia la pareja que le tocó. Esta última era una mujer fea, chaparra, muy morena, con muy baja autoestima. Y ella me comentaba, yo lo sé, -de cierta forma discriminé-, y es que es demasiado difícil poder sentirse afines con todos y tratarlos de la misma manera.

    Ciertamente, puede existir gente «mala» que te rechace, al igual que uno puede rechazar a cierta gente por ser mala. Pero no son las únicas condiciones, y ahora sí lo voy a decir muy fuerte, repito, si tienes autoestima baja sería bueno que dejaras de leer este artículo. Va a existir gente muy buena, que sí vale la pena, y que te va a rechazar. Disculpen pero así es.  Pueden haber varias razones, igual le recuerdas algo malo, igual tu personalidad no es de su agrado, igual irradias baja autoestima y esa persona no quiere contagiarse de losers, o al revés, puede que tengas una autoestima tan alta que dicha persona se sienta incómoda contigo o te tenga envidia. Hay tanta gente que te va a rechazar que a veces ni siquiera vale la pena analizar por qué fue, porque muchas veces tiene que ver con sus estructuras mentales y no contigo.

    Cierto es, que por más te valores y tengas más que ofrecer, habrá menos gente que te rechace. Pero la seguirá habiendo, y siempre la habrá hasta que termines en la tumba. Bueno, no, porque algunos te seguirán maldiciendo muerto.

    Si la gente que te rechaza es demasiada, ahí sí, es que tienes algún problema (a menos que vivas en un entorno que promueva el rechazo, tal como diferencias religiosas, de clase, de raza, preferencia sexual). Porque de cierta forma la gente te abrirá sus brazos en tanto tengas la capacidad de satisfacer sus necesidades, tanto aquellas que deberían considerarse como valiosas, tales como la filiación, comprensión, empatía; otras como el tener cosas en común, u otras tal vez más superfluas que tienen que ver con lo material. Si eres una persona que no se quiere, tendrás menos capacidad de satisfacer las necesidades de terceros y difícilmente podrás lograr lazos afectivos con ellos. Ya si te quieres pues más gente te querrá, pero ojo, no toda.

    Para satisfacer nuestros lazos afectivos no necesitamos que toda la gente nos quiera. Pero claro que hay un punto mínimo, y cuando hay demasiado rechazo como para no tener los suficientes lazos afectivos, es cuando uno tiene que trabajar.

    Espero no haber dejado a nadie angustiado, pero así es. Y aunque en este caso, los humanos no nacimos «tan iguales» como para ser aceptados por los demás, con esfuerzo y con el trabajo de una buena autoestima, todo ser humano puede aspirar a satisfacer sus necesidades de filiación.