Cerebrocracia Totalitaria

3 Comentarios

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  1. Interesante debate que pones aquí ¿Callar el discurso discriminatorio es una forma de discriminación?

    Michel Foucault considera que es precisamente a través del discurso como más daño se puede hacer a un individuo, pervirtiéndolo y rompiendo sus esquemas de pensamientos para hacerlo pensar en cierta forma (labor de instituciones como la iglesia o la escuela por poner un ejemplo).

    Si yo grito a los cuatro vientos que los homosexuales son seres inferiores y enfermos estoy ejerciendo mi libertad de expresión? ¿Hasta qué punto comienzo a dañar la libertad de existencia de los homosexuales? No estoy tan seguro que sea completamente inerte el impacto que el discurso de un discriminador puede tener sobre la sociedad. Dependerá por supuesto del nivel de legitimidad que tenga el que habla.

    Siguiendo en esa misma línea ¿El discurso nazi no debió ser callado aunque discriminara abiertamente al homosexuales y judíos? ¿qué hay del discurso xenofóbico y misógino de grupos como el Talibán?

    Es una línea delgada, pero estoy de acuerdo que es mejor debatir que callar.

  2. Cerebro dice:

    Interesante lo que comentas Ricardo. Es cierto que habría que ver hasta que punto podemos llamarlo libertad de expresión, y como se ejerce esta.

    También me faltó aclarar exáctamente que se quiere dar a entender como enfermedad o transtorno. Hasta donde yo se, no existe algo certero que nos diga porque los gays son gays; hay muchas teorías, pero nada concreto.

    Si se comprueba que ser “gay” es algo que está determinado genéticamente, entonces habría que tirar a la basura las palabras transtorno o enfermedad. Si ser gay es determinado por las vivencias en ciertas etapas de la vida, entonces podríamos hablar de un transtorno (así como ser obsesivo compulsivo es un transtorno y como la depresión es un transtorno).

    Como a nivel científico no hay una conclusión, entonces al no haber algo certero, se genera el debate. Entonces creo que si una persona piensa que ser gay es algún transtorno (utilizando bien esta palabra que se presta para exageraciones), creo que tiene el derecho a decirlo, siempre y cuando no sea con un afan discriminativo o con motivos ideológicos.

    Es decir, creo que una persona tiene derecho a decir que ser gay es un transtorno, como ser gordito también es un transtorno.

    Yo no se que sea, porque a fin de cuentas son deducciones y no es nada concreto lo que piensa la gente (de las dos partes), yo no tengo ningún problema con que exista gente gay, es mas, yo no se porque la gente se preocupa tanto por “es gay” o es esto, cuando hay cosas que deberían ser mas importantes que la preferencia sexual de cada quien.

  3. Jesus dice:

    Es muy riesgoso entender la discriminación únicamente como rechazo, hay que entender el concepto de manera mucho más ámplia.
    La discriminación es igual a desigualdad.
    Si a una orientación sexual como la homosexualidad (tan válida como la heterosexualidad) le buscamos causas y puede considerarse un transtorno ¿Cuando vamos a preguntarnos por las causas de la heterosexualidad?
    Tener amigos gays NO es garantía de no discriminar.
    Si a las personas (aún cuando sean mis amigos o amigas) las pongo en una situación DESIGUAL y pienso que no son SUJETOS de los MISMOS Derechos que yo tengo es descriminación.
    ¿Figura paterna y materna? ¿Cuantas familias tienen ese modelo? La CONAPO cada año muestra como la mayoría de los hogares mexicanos NO están conformados por los dos padres. Así que en México son muchísimas las personas que crecen en hogares donde no se cumple ese modelo.
    Pero lo que es inmportante destacar es que es momento que reconozcamos que discriminamos, el primer paso para ser incluyentes es reconocer nuestro prejuicio hacia otros grupos y trabajar para que esos prejuicios vayan desapareciendo. Si tomamos una postura de “yo no discrimino” somos incapaces de ver de manera más profunda el fenómeno de la discriminación.