
Hablar de transhumanismo suena a una suerte de futuro distópico muy lejano. Sin embargo, los avances tecnológicos, sobre todo en materia de Inteligencia Artificial, nos enseñan que no deberíamos tomar por sentada dicha lejanía.
Es cierto que para llegar a una etapa de transhumanismo biológico se necesita un desarrollo tecnológico al cual todavía no está disponible además de que todavía no comprendemos lo suficiente el funcionamiento del cerebro con el fin de que podamos manipularlo de tal forma y con dichos alcances, por lo que se ve algo lejano aunque existen interesantes trabajos en esa dirección.
Habrá quien argumente que algunos avances tecnológicos ya existentes pueden considerarse una suerte de transhumanismo o proto-transhumanismo de menos. Por ejemplo, el hecho de tener un smartphone en nuestras manos que nos permita comunicar, trabajar, intercambiar información al instante, lo cual puede dejar en desventaja a quien no tenga esa tecnología en sus manos. También podría argumentarse que la IA puede ser una suerte de transhumanismo temprano en el sentido de que funciona como una extensión cognitiva de nuestro cerebro, nos ayuda a desarrollar procesos cognitivos que a nuestro cerebro le hubiese costado más tiempo y energía. Quien sepa escribir mejor prompts, quien entienda la IA agéntica y pueda implementarla para automatizar y eficientar sus tareas, sus procesos productivos y hasta personales podrá gozar de ciertas ventajas frente a quien no lo hace. En las conversaciones al respecto se insiste que los sujetos más proclives a perder sus empleos sean los que no se suban a esta ola.
Aunque, en efecto, estos avances potencian las capacidades del ser humano, siguen siendo una extensión de éste y no algo intrínseco a ellos. Cuando hablamos de transhumanismo biológico hablamos de aquel que "hackea" al individuo para que éste, por sí mismo, potencie sus capacidades y habilidades, de tal forma que modifiquen no solo la conducta (la cual ciertamente puede ser en cierto grado modificado por las tecnologías que solo fungen como una extensión) sino la propia esencia del individuo.
Y aquí viene un problema. Por lo general, los avances tecnológicos comienzan a ser utilizados por personas que tienen recursos económicos y, con el tiempo, estos comienzan a ser absorbidos por el resto de la población. El Internet es un claro ejemplo de ello. Al principio solo personas con cierto poder adquisitivo podían darse el lujo de tener una conexión a Internet, pero con el tiempo este acceso se ha extendido a una mayor cantidad de personas y la brecha digital se ha hecho cada vez más pequeña. Hoy no es algo raro ver a una persona de una clase social relativamente baja no lejana al umbral de la pobreza con un smartphone por el cual puede acceder a redes sociales. Y si asumimos que esta dinámica tiende a hacer inherente a los avances tecnológicos, deberíamos asumir que los primeros "transhumanos" van a ser personas pertenecientes a las élites o personas con un alto poder adquisitivo.
Los primeros implantes para "aumentar el IQ" por poner un ejemplo, no van a ser nada baratos ni van a estar disponibles en la tienda de la esquina. Posiblemente sean usados por millonarios, personas con muchos recursos, políticos, personas con poder, quienes, a su vez, se preocuparán de que sus hijos también sean transhumanos porque les va a dar una ventaja tal que van a tener su futuro económico asegurado.
Y si esto ocurre así, ello puede crear una brecha entre los transhumanos y los humanos ordinarios. Había dicho que la tecnología se vuelve más accesible con el tiempo, pero, a diferencia de la mayor parte de las tecnologías, podría ser posible que esa ventaja de la cual gocen los primeros transhumanos les permita someter o controlar al resto de los humanos antes de que esta tecnología se propague en el resto de la población. Es posible que los primeros transhumanos sientan que son de una especie prácticamente distinta del resto que les permita dominar al resto. A lo largo del tiempo hemos sido testigo de las mayores atrocidades con base en supuestas superioridades cognitivas y de capacidades que no se sostenían empíricamente como la "supremacía aria" o la idea de que las personas de raza negra eran de inteligencia inferior.

Decimos que el ser humano es digno por el hecho de serlo. Kant fue insistente en ello y por eso decía que el individuo no puede ser un medio sino un fin. Igualmente solemos decir en nuestras leyes y constituciones que el ser humano es igual ante la ley. Son dos conceptos muy fuertes en el deber ser, pero que en la práctica muchas veces nos ha costado sostener del todo. Sin embargo, sin su presencia, las atrocidades contra otros seres humanos serían seguramente más comunes porque los agresores tendrían más razones para sentirse justificados moralmente. ¿Qué pasaría con el transhumanismo y esta potencial diferenciación de clases o especies? ¿Podrían sostenerse estas ideas? ¿U ocasionarían una ruptura donde la dignidad está diferenciada sobre el hecho de ser transhumano o no serlo? ¿Qué pasaría con la idea de la democracia, los derechos humanos y las libertades?
El problema es que, en este caso, esa superioridad cognitiva y de capacidades sí se va a sostener, y en el momento en que se cree una identidad que separe a los transhumanos de los humanos ordinarios podríamos estar en un problema porque 1) Los transhumanos podrían considerarse superiores al resto y actuar en consecuencia, 2) Los transhumanos, en efecto, tendrán mayores capacidades que el resto y tendrán más capacidades reales para someterlos, 3) si dije que los primeros transhumanos sean personas que estén en posiciones de poder político y económico, la retroalimentación y concentración de poder y recursos va a ser exponencial ya que, siguiendo a Acemoglu y Robinson, las instituciones extractivas se perpetúan cuando la élite que se beneficia de ellas tiene suficiente poder político y económico para bloquear cualquier reforma.
Este último punto es importante, porque una de las formas en las cuales uno pensaría para evitar que el transhumanismo retroalimente la concentración de riqueza y poder en una élite es la creación de políticas públicas que permitan y fomenten la propagación de estas capacidades para que lleguen a una mayor cantidad de gente de tal forma que una élite no tenga el tiempo suficiente para magnificar dicha concentración de riqueza y poder. El problema es que quienes estarían a cargo de aprobar estas políticas públicas, serían los mismos que se están beneficiando del propio transhumanismo, con lo cual podrían no tener incentivos para aprobarlas. Para tener dichos incentivos el costo de "no redistribuir" tendría que ser más alto que el costo de hacerlo, lo que implicaría una potencial pérdida de las ventajas que su transhumanismo les confiere, por lo cual ese escenario se antoja muy complicado ya que tenía que existir una suerte de arreglos previos y una situación tal que esa premisa se cumpla. Es decir, ya deberían existir esos arreglos y diseño para evitar la concentración económica y de poder antes de que el propio transhumanismo aterrice.
Otra posibilidad para sortear este problema tiene que ver con la heterogeneidad de las élites. Es decir, que entre las élites haya una diferencia de intereses tal que a alguna de estas élites tengan incentivos para permitir la propagación de las tecnologías transhumanistas a la mayor parte de la población. No necesariamente las élites tecnológicas que desarrollen estas tecnologías tengan los mismos intereses que las élites políticas o las propias élites económicas. Por ejemplo, en un escenario ideal podría darse el caso de que las élites tecnológicas tengan incentivos para masificar el transhumanismo porque les trae más beneficios económicos a largo plazo. En un escenario ideal donde los intereses políticos están confrontados, es posible que parte de la élite política proponga la masificación del transhumanismo para obtener más votos de las mayorías. Claro, hablo de escenarios ideales, porque dichos escenarios pueden tener muchos asegunes: las empresas tecnológicas pueden tener incentivos para masificar el transhumanismo, pero estas empresas podrían concentrar poder y control por el mero hecho de ser quienes proveen esa transhumanización que, en ciertos escenarios, podrían volver a los beneficiarios dependientes de dichas empresas. Igualmente, los políticos pueden prometer la masificación del transhumanismo, pero que las políticas públicas para ese fin no estén bien diseñadas o la calidad de las tecnologías no sean lo suficientemente buenas e inferiores a los que los propios políticos utilizan con lo cual de todos modos se crea esta brecha que se está tratando de evitar. Es decir, la heterogeneidad de las élites es necesaria pero no es suficiente.
Tal vez por eso comenzar a hablar de ello no sea en vano. Llegar a esa realidad donde ya acumulamos muchos debates y políticas para escenarios hipotéticos será bastante mejor que un escenario donde el arribo de dichas tecnologías nos agarre desprevenidos. Como con cualquier avance tecnológico, siempre existe potencial para mejorar el bienestar de la humanidad, pero este bienestar no llega por sí solo porque, como dicen Acemoglu y Robinson, todo depende de las decisiones que tomemos en torno a ella.






