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  • México tan… corrupto

    México tan… corrupto

    El título de este artículo podrá sonar muy pesimista o agresivo, pero en realidad sólo es descriptivo. México es un país muy corrupto, y la corrupción es no sólo un defecto, es parte del sistema, la forma en que las cosas funcionan en México no pueden entenderse sin la corrupción. De hecho sin esa variable se tendría que cambiar la forma en que nuestro país trabaja, porque no sólo pareciera que se tolera la corrupción, sino que se promueve.

    México tan... corrupto

    -Y cuando el Presidente Peña Nieto soplaba las velas del pastel en el 85 aniversario de su partido, todos los tricolores gritaron ¡mordida, mordida!-.

    Pero no sólo es el PRI ni es exclusivo de éste partido el problema de la corrupción. El tema de Oceanografía mancha la reputación del PAN, porque ese robo tuvo lugar dentro de sus gobiernos, y los azules no hicieron nada, más bien, en algunos casos, parecieron ser partícipes. Y la ola de la corrupción no deja atrás a los perredistas, que la flamante línea 12 del Metro inaugurada con mucho orgullo por Marcelo Ebrard, tuvo que ser cerrada parcialmente porque las vías no correspondían con los vagones, lo que causó su prematuro desgaste. La razón para que esto hubiera sucedido, sí, corrupción.

    Los tricolores saben que no pueden presentarse como un partido limpio, pero sí pueden mostrar a los demás como igual de sucios, por eso es que el tema del Monexgate, donde la comisión creada por nuestros legisladores comprobó que rebasaron 10 veces el tope de campaña en las elecciones pasadas (si eso no es fraude electoral, que es), ha quedado en un segundo plano, mientras se habla insistentemente de Oceanografía y de la línea 12 del Metro de la Ciudad de México.

    México está sumido en una crisis corruptil, a pesar de que exista una incipiente conciencia en la sociedad. Pero todavía no es lo suficientemente grande como para que los políticos dejen de lado sus prácticas. En Guadalajara subieron el precio del autobús en medio de muchas críticas, prometieron mejorar el transporte, pasaron unas semanas para enterarnos que un «camionero» atropelló a decenas de estudiantes en una parada (con víctima fatal incluida) y después de una junta de «control de daños» en el gobierno, decidieron regresar el precio del autobús a seis pesos, al tiempo en que metían al tambo al chofer, creaban miles de comisiones y reglas por encimita, claro, sin tocar a la mafia que está detrás de los autobuses, cuyos dirigentes abusan de los choferes, lo cual aumenta el número de fatalidades cometidas por estos mismos. Naturalmente si Guadalajara no tuviera una sociedad que poco a poco comienza a ser más consciente, ni siquiera estas soluciones por encimita, hubieran ocurrido.

    Bruce Bueno y Alastair Smith afirman que en Rusia se promueve la corrupción para que dirigentes como Vladimir Putin se mantengan en el poder. ¿Cómo le hacen? Pagando poco a los servidores públicos. ¿Por qué? Porque de esta forma se les da rienda suelta para que sean corruptos, pero también de esta forma dichos servidores no se pueden rebelar. Por ejemplo, Bueno y Smith afirman que en Rusia a los policías no les pagan más que el equivalente a $5,000 pesos mensuales, pero dejan que se corrompan, siempre y cuando sean leales al sistema, porque de lo contrario, el gobierno (el mismo promotor de la corrupción) podría castigarlos por «corruptos». ¡Pero bueno, eso sólo pasa en Rusia!, en México eso no pasa porque los policías ganan, esteee… y los maestros, a ver, esperen, ahorita vuelvo, acabo de recordar que dejé a mi abuelita en la parada del camión, me tengo que ir, adiós, adiós.

    Rusia es un país que tiene muchísimas cosas en común con México (con la excepción de que no tenemos tantas gimnastas bonitas, ni ese alfabeto cirílico al cual no le entendemos), y la forma de gobernar no es muy diferente. Los dos países vienen de régimenes antidemocráticos (el de Rusia, sí, más totalitario y opresivo) surgidos de sendas revoluciones (la rusa y la mexicana), tuvieron una transición democrática a medias y corren el riesgo de cierta regresión, y claro, los dos países tienen abundante petróleo (recordemos que la abundancia de recursos naturales tiende a corromper a las naciones). Entonces no es raro pensar que en México se promueve la corrupción con el fin de que el Gobierno se pueda sostener en el poder. Vayamos al Estado de México, de donde es originario nuestro Presidente y veamos en que estado está. Es el estado más corrupto, tiene los peores indicadores tanto en corrupción, feminicidios, inseguridad. Y aún así, su Gobernador pudo obtener la Presidencia de la República. Habrá que pensar si esto tiene que ver con la tolerancia y displicencia ante la corrupción, o por la corrupción misma.

    Cierto que hablar de una nación donde la corrupción no exista, es hablar de una utopía irrealizable. Seguramente si te vas a vivir a Finlandia, Islandia, o Nueva Zelanda vas a escuchar de algún caso de corrupción. Lo que sucede es que en estos países los niveles de corrupción no son lo suficientemente grandes como para lacerar el progreso y la estabilidad de la sociedad. En cambio países como México y Rusia pueden afirmar que se han estancado, en gran medida, por la corrupción.

    Así que si deseas combatir la corrupción, tal vez no sólo te enfrentarás con antivalores muy arraigados difíciles de extirpar, sino con aquellos a quienes podrías afectar su deseo de poder.

     

     

  • Las elecciones y el mito de la democracia

    Las elecciones y el mito de la democracia

    Al ver lo sucedido ayer en las elecciones que representan el mito de la democracia, lo primero que pensé fue en romper mi credencial de elector del coraje al ver que no podemos ni siquiera organizar unas elecciones decentes. Pero ocurren dos cosas. Primero: Esta credencial es la identificación más usada en el país, y segundo, al partido en el poder, el PRI, lo empodera el hartazgo, el abstencionismo. La razón por la que la mayoría de los panistas o perredistas votan, es por la convicción que tienen por quienes van a votar, si estos partidos los decepcionan, dejan de votar por ellos. Algunos buscan otra opción (como algunos ex simpatizantes del PAN votando por AMLO el año pasado), o simplemente deciden ya no votar.

    Las elecciones y el mito de la democracia

    La fuerza del PRI está menos en su voto útil y más en su voto duro. Un acarreado nunca se hartará de ser acarreado mientras reciba su despensa. Y miren lo que son las cosas, en ese sentido, el PRI cumple más que los otros partidos (naturalmente es más fácil otorgar despensas que crear un mejoramiento real de la economía). Si el PRI pierde credibilidad (que bueno, no es como que tenga mucha debido a sus antecedentes históricos) no le afecta tanto, como le puede afectar a los otros partidos. Por eso, de alguna forma, están agradecidos con iniciativas ciudadanas como las del Candigato Morris. Porque los ciudadanos que participan en este tipo de iniciativas no son voto duro de algún partido. Panistas y perredistas dejan de ganar mucho, y los priístas al dejar de ganar menos, terminan ganando.

    De los pocos triunfos de la oposición el día de ayer, podemos hablar al parecer de Kiko Vega a la gobernatura de Baja California. Y es que las malas lenguas dicen que el PRI permitió el triunfo de la oposición en ese estado a cambio de la adhesión al Pacto por México (Castro Trenti era el gallo de Manlio Fabio Beltrones y no de peña Nieto).

    La constante en todos los estados es el discurso de una elección de estado. Mataron a un jóven que filmaba un acto de compra de votos en Veracruz. En mi estado no hubo elecciones (Jalisco) pero cercanos míos que participaron en la campaña (en el caso de Quintana Roo), me comentaron que no se le puede llamar siquiera «proceso electoral» a lo que vivieron. A Gustavo Madero, Presidente del PAN, no lo dejaron votar. Su casilla nunca abrió y la «cambiaron de lugar» a una dirección inexistente.

    El PRI es una constante. Así son porque así siempre han sido. Por eso no se equivoca Alejandro Páez Varela al preguntarles en su columna a Zambrano y a Madero que qué esperaban, que por qué se sorprenden. Lo que podría ser una variable es la oposición y la verdad que ni siquiera se han podido desempeñar dignamente como opositores. Se los han chamaqueado. Los reclamos del PAN y el PRD al PRI son fuertes: En la verborrea de los presidentes de ambos partidos se escuchan mucho las palabras «regresión», «impugnar», frases como «El PRI se alió con el narco», «El PRI no me dejó votar». Pero, ¿Qué han hecho ellos a parte de quejarse y quejarse? Sus palabras se las lleva el viento, y si el PRI quería dividir a la oposición por fuera y por dentro para minar su poder, -Divide et impera-. No solo lo logró por su colmillo y su maquiavelismo, sino porque los partidos de oposición se pusieron de pechito.

    ¿Qué partido representa ahora a muchos de los ciudadanos en México? Ninguno. ¿Quién tiene la capacidad de procurar unas elecciones limpias y democráticas en México? Nadie. El IFE que en algún momento, logró procurar elecciones limpias y justas, ahora se ha corrompido, ha actuado de manera parcial a favor del partido en el poder. Estamos en serios aprietos señores. Y es difícil cuando una inmensa frustración puede acabar con la enorme paciencia que significa volver a construir. Cuando el pragmatismo político del PRI deja en pañales a las iniciativas ciudadanas, de buena fe, sí, pero sin una estrategia clara y bañadas en un mar de ingenuidad si las comparamos con los procedimientos del PRI. Un claro ejemplo es esa pregunta del ¿Y dónde están los #YoSoy132?

    El que muchas personas estén más preocupadas por el accionar de la Selección Mexicana frente a Panamá que del proceso electoral, deja entrever la forma en que mediáticamente se ha manejado este asunto para que los reclamos sobre la «cochinez»electoral del domingo no sean los suficientes para poner en aprietos al régimen actual.

    A veces la realidad es muy dura. Y así es en el caso de la nuestra.

  • Karma panista, o cómo pesan las elecciones del 2006

    Karma panista, o cómo pesan las elecciones del 2006

    Yo ignoro si en las elecciones del 2006 hubo fraude electoral. Me quedé con la idea de que los elementos con los que podía emitir un juicio no eran suficientes para afirmar si había existido el fraude que denunció López Obrador o no lo hubo. Pero hay algo que sí es cierto. Es que en el 2006 se debieron haber contado los votos. No hubo argumento sólido para negarse a hacerlo. Que López Obrador no supo perder, que nuestras elecciones eran de las más caras del mundo (más por el costo de las identificaciones que van asignadas al IFE a diferencia de casi todos los demás países, y no por el reconteo donde voluntarios hubieran participado), que así eran las reglas del juego. El país quedó polarizado y quedó una herida abierta que hasta la fecha no se ha cerrado.

    Karma panista, o como pesan las elecciones del 2006

    El «karma» como algunos dicen, podría actuar en contra del PAN. Las circunstancias en 2013 son muy diferentes, porque tenemos a un PRI en el gobierno y al PAN en la oposición. A la llegada de Peña Nieto al poder, PRI, PAN y PRD firmaron el Pacto por México. parecía una luna de miel para Peña Nieto, visto tal cual reformador e impulsor de los cambios que «México necesita», hasta que ocurrió lo que ocurrió en Veracruz. El gobierno del PRI quedó evidenciado, todos los focos apuntaron a Rosario Robles, y Peña Nieto dio un remedio que salió peor que el padecimiento al decir «aguanta Rosario, cuando las pruebas eran contundentes, lo que a ojos de muchos fue un acto completamente cínico del Presidente.

    En el discurso panista resalta la frase que antes ignoraban: «fraude electoral». Los panistas amenazaron con retirarse del Pacto por México si no se sancionan a quienes desviaron fondos federales, y también se retirarán si no se ponen candados para evitar cualquier amago de fraude. La postura es loable, y más cuando el PAN se veía demasiado tibio y timorato. El problema es que el fantasma del 2006 le puede jugar mal.

    Si se hubiera tenido certeza de quien ganó en ese año, más personas les darían la autoridad moral al PAN para hablar del tema. Pero un sector (minoritario pero no tanto como para ignorarlo, y con quien podemos concordar o no, pero necesario para generar masa crítica) desconfía del PAN, dicen que entre PAN y PRI se roban porque son igual. Esta postura, no demasiado cercana a la verdad, también ha sido defendida por López Obrador que influye sobre parte (no todo) de ese sector no tan minoritario.

    El problema es que ante cualquier intento del gobierno actual de cometer algún acto ilícito referente a las elecciones, se necesita una oposición fuerte y la suficiente masa crítica. El fantasma del 2006 debilita al PAN como oposición, les recordarán que no quisieron contar los votos mientras que los priístas sí (que se debe más bien al cambio de las leyes electorales). Si a esto aunamos al PRD cuyo líder Jesús Zambrano está más cerca del PRI que el mismo PAN como afirman sus detractores, entonces habrá que pensar si la oposición podrá ser lo suficientemente fuerte para frenar un eventual fraude electoral.

    Si se hubiera contado voto por voto en el 2006. El PAN tendría más prestigio en cuanto a percepción democrática se refiere. Lamentablemente las políticas las malas decisiones pueden no pesar tanto en el corto plazo y sí mucho en el largo plazo. A diferencia del PRI, que desde antes del 2006 tanteó su regreso hegemónico y actuó en consecuencia, el PAN optó por la inmediatez y los resultados están a la mano.

     

  • El PAN en el abismo, su supervivencia está en juego

    El PAN en el abismo, su supervivencia está en juego

    Muchos vimos al PAN como el partido del cambio. Votamos por el ahora priísta de facto Vicente Fox, nos ilusionamos porque creíamos que en el PAN había principios. No nos importaba tanto si era de derecha, izquierda, centro, de cabeza. Lo que queríamos era un régimen más democrático. 12 años después el PAN fue un petardazo. Un partido que traicionó sus principios. El PAN está en el abismo y su supervivencia está en juego.

    El PAN en el abismo, su supervivencia está en juego

    Si traducimos la situación del PAN a un versión más simple, tomando como referencia el futbol mexicano y la tan imponente y primermundista (si más, que la Champions League) Liga MX. El PAN sería como un equipo que ganó dos campeonatos, y que después comenzó a caer tanto que se avisora un descenso a la Liga de Ascenso en las próximas temporadas, o su desaparición. O también algo así como un jugador de un equipo en una final que se enfila hacia la portería con el balón sin portero para bolar el esférico hacia arriba. ¿Entendido verdad? Sé que a muchos les provoca más frustración imaginarse la jugada futbolera que verla aplicada en la política mexicana.

    El PAN está en una decadencia bárbara. Lo peor es que han perdido un gran trecho de autoridad moral para criticar al régimen actual. Algunos panistas critican a Peña Nieto por encerrar a Elba Esther Gordillo más bien por motivos políticos y por medio de la mano dura y autoritaria, que por aplicar la justicia. Pero ¿Qué cara pueden poner debido a que ellos fueron los que empoderaron a la maestra? Los panistas tuvieron 12 años, 12 enormes años para combatir el aparato corporativo que dejó el PRI. ¿Hicieron algo? No hicieron nada. Y por eso es irrisorio ver a Gustavo Madero criticar el regreso del autoritarismo del PRI cuando ellos no hicieron nada para evitarlo. La etiqueta de «PRIAN» puede ser exagerada o hasta injusta, pero deja entrever lo que ha sido el partido y la diferencia con lo que se esperaba de este.

    El PAN no solo no combatió dicho aparato corporativista, sino que en muchos casos trató de emular al PRI, pero sin ese oficio y sin esa malicia característica del partido tricolor. Mientras el PRI con un tronar de dedos metió a la cárcel a Elba Esther Gordillo, quien detenta un gran poder traducido en más de un millón de maestros, Felipe Calderón no pudo hacer lo propio con Hank Rhon, quien en cuestión de días estuvo de nuevo en libertad. Algo así como un quinazo descaifeinado frustrado. Pero en muchos casos, esta actuar timorato del PAN ante los tentáculos dinosáuricos no fueron solo por falta de oficio e incapacidad, sino por una muy poca voluntad política.

    Imaginemos el camino al 2018. ¿Qué ofrecería el PAN a sus votantes? La única forma de obtener ventaja alguna sería la capacidad de contrastar al gobierno para ese entonces saliente (de Peña Nieto) con el anterior (de Felipe Calderón). Tendría que pasar algo así como un muy mal manejo de la economía que derivara en una crisis económica para que la gente se acordara que «estaba mejor con el PAN». Si el PRI quiere recuperar la hegemonía total, no puede darse el lujo de volver a cometer todos esos actos característicos del último año de Carlos Salinas de Gortari, por lo que creo, serán más prudentes. Si el gobierno de Peña Nieto termina pasando de panzazo, entonces el PAN no sabrá como ofrecer algo mejor. Podrán decir que son más democráticos, pero el PRI alegará que ellos son más prácticos y eficientes. Además, termina siendo totalmente natural que la gente volteé a ver a la izquierda como opción de cambio (sea Marcelo Ebrard, Mancera o el mismo AMLO) y no al PAN. Si al país no le va bien con Peña Nieto, entonces la opción que posiblemente le de más esperanza a los ciudadanos será la de la izquierda. Primero: Porque no han gobernado y entonces se les puede dar el beneficio de la duda. Segundo: Si es Marcelo Ebrard, podrá apoyarse en su excelente gestión en el DF; si es AMLO, como habla y habla y se queja de los males del país (y muchas veces le atina), podría ser opción para varios mexicanos, aunque veo más viable la primera. Tercero: Porque la izquierda no ha gobernado y para muchos tal vez es tiempo de darle oportunidad a una fuerza política que no ha estado en el poder.

    El PAN debe de ir pensando en «el descenso», en su supervivencia. Pero se me antoja difícil que a largo plazo sobreviva tal y como lo veo ahora, y tal vez aquellos afines a la derecha podrían pensar en crear un nuevo partido y empezar desde cero. Simplemente porque el PAN, ha perdido en términos mercadológicos, su ventaja competitiva, que era su doctrina. Esos valores humanistas que hacían que alguno que otro izquierdista incluso pudiera considerar votarles.

    El PAN está terminando como un pobre partido. Y un pobre partido, es un partido pobre. Algo así como lo que dijera el padre de aquel que trataron de castigar sin éxito.

    Y por cierto. ¿Ya contestaron la Consulta Ciudadana del Plan Nacional de Desarrollo? Sí, es Peña Nieto, el PRI, pero como buenos ciudadanos debemos usar las herramientas a nuestro alcance para poder incidir: Contéstenla http://pnd.gob.mx/#V1Qi8

     

  • Emilio, Jalisco y los estados endeudados

    Emilio, Jalisco y los estados endeudados

    Deudas, estados endeudados, créditos. El gobierno contrae la deuda, los gobernados pagan.

    Emilio, Jalisco y los estados endeudados

    No soy economista, pero sí se que hay dos tipos de deudas, las buenas y las malas. Pongo un ejemplo, cuando uno compra un carro a crédito adquiere deuda. El comprador sabe que tendrá solvencia para pagar una cantidad cada mes y decide hacerlo así debido a que no tiene el dinero para pagar el automóvil de un golpe. La deuda permite al comprador adquirir un bien que de otra forma no podría obtener en determinado tiempo, y este tipo de deuda es buena. En gobierno sucede lo mismo, un estado se puede endeudar para construir obras necesarias que no se pueden pagar al instante pero se pueden pagar en un mediano o largo plazo y no pone en riesgo las finanzas de una entidad.

    ¿Recuerdan cuando en el 2006 decían que López Obrador endeudó al DF y que de esa misma forma iba a quebrar al país si era Presidente? Te dijeron una verdad y una mentira. En los primeros tres años AMLO aumentó la deuda del DF (con lo que seguramente construyó esos segundos pisos, aunque se habla de opacidad en los recursos), pero la mentira la nocividad, dado que esa deuda era buena. Los organismos financieros como Fitch o Moddy’s le pusieron la mejor calificación al D.F. con «AAA».

    Por otro lado está la deuda mala. Imagina que es el «Buen Fin», te compras un iPhone 5, una pantalla LCD full HD, un iPad, una PC, una cama. Todo te sale en $150,000 pesos y contratas la deuda a crédito. Resulta que tienes que pagar $10,000 pesos por mes y tu sueldo es de $15,000, además tienes que pagar casa, mantener a los hijos y ahí gastas otros $10,000. Es decir, por cada mes que pasa, te faltan $5,000. Esa situación te genera un gran estrés, no puedes pagarle a la institución financiera que te hizo el préstamo. Vas, le pides a tu papá, a tus amigos, les terminas debiendo a todos ellos y se hace una bola de nieve que cuando menos te llevará al buró de crédito y te mantendrá quebrado un buen rato. Lo que sucedió con Humberto Moreira en Coahuila, o Emilio González en Jalisco es eso, se endeudaron a un punto en que no pueden pagar.

    Por lo tanto, en el caso de Jalisco, piden refinanciamientos y crédito al congreso, dado que los bancos piden la liquidación de la deuda pero estos no tienen como pagarla. Ante este tipo de situaciones, las entidades tendrían que hacer recortes en el presupuesto para poder ir pagando dicha deuda, lo cual podría significar recortes en programas sociales, infraestructura y demás partidas que tienen como fin beneficiar a la ciudadanía (pregúntenle a los españoles). En algunos casos esa deuda se tiene que financiar vía impuestos (sea directa o indirectamente), es decir, los ciudadanos tenemos que pagarla.

    El discurso de los panistas es que ellos eran responsables en el manejo de las finanzas. Decían que solo los priístas endeudaban estados, y que López Obrador iba a quebrar las finanzas del país por la deuda. La realidad es que ellos terminaron emulando esas prácticas que tanto criticaron, en especial en Jalisco que triplicó su deuda en el sexenio pasado.

    De alguna forma los ciudadanos pagamos las irresponsabilidades financieras de los gobernantes. Se podrá justificar la deuda en la realización de los Panamericanos (que salieron bastante más caros de lo que presupuestaron) igual que Grecia lo hizo con las olimpiadas del 2004, una de las razones por la cual el país helénico está en quiebra. Emilio González Márquez sale como llegó, con el pie izquierdo. Se dicen muchas cosas, pero la realidad es que el PAN de la mano de Emilio manejó muy mal las finanzas del estado, y eso podrá acarrear problemas en el corto y en el mediano plazo. Lo peor es que estas irresponsabilidades financieras las hacen de tal forma que los ciudadanos no nos demos cuenta, y nos enteramos cuando esto explota.

  • El PAN pierde su levadura, todos huyen

    El PAN pierde su levadura, todos huyen

    Creo que el PAN será dentro de poco ya una historia trágica consumada de como un partido político representó la esperanza del cambio, y terminó siendo la mayor desilusión política de estos últimos años. La desbandada que sufrió el PAN, donde de tener 1,800,000 militantes, ahora solo tiene 367,828, fue producto de la depuración que el partido decidió hacer convocando a todos los afiliados a renovar su afiliación. Se hablaba de que iban a perder el 50% de sus militantes pero las cuentas no cuadraron. Fue el 80%.

    El PAN pierde su levadura, todos huyen

    Esta huida masiva tal vez explique por qué el PAN se convirtió en lo que se convirtió. Al estar en el poder entró mucho oportunista, gente que buscó un puesto en el gobierno, un favor, o que incluso llegó a ser Presidente (Fox). Pero no todos los que se salieron son los «oportunistas», también lo hicieron los que se decepcionaron de su partido. Incluso parece que deja de ser el «partido de los empresarios». El PAN cada vez tiene menos apoyo del sector empresarial y por eso se explica que gente como Lorenzo Sertvije o María Asunción Aramburuzabala decidieran no renovar su afiliación.

    Parecería que ellos se están condenando a ser un partido chico, que pierde relevancia y que podrían incluso dejar la batalla entre PRI e izquierdas. Incluso la MORENA de López Obrador que acaba de pedir su registro como partido político (el cual obtendrá sin ningún problema) podría tener más militantes que el PAN. Aunque Madero asegure que a diferencia de la izquierda y el PRI ellos no son un partido de masas, el número sí termina siendo importante.

    Jalisco, un bastión del PAN, es el claro ejemplo de la debacle. En este estado había más de 125 mil adherentes y ahora solo quedan un poco más de 9 mil. En Colima habían más de 14 mil adherentes y ahora solo quedan 451. Ahora que el PAN está muy lejos del poder, varios de sus miembros no vieron sentido seguir ahí sin posibilidad de acceder a él, y otros simplemente se sintieron traicionados por esta debacle moral del partido y decidieron salirse.

    El PAN se podría replantear el regreso a sus principios humanistas, pero tendrá menos autoridad moral para erigirse como lo que era, cuando en la práctica, al menos en la mayoría de los casos, terminó siendo todo menos eso que decían que eran. El PAN no tiene el oficio del PRI, pero su carta de presentación era eso primero, al terminar siendo una mala copia del PRI, el partido azul terminó perdiendo su atractivo, y tal vez por eso se puede constatar que sus simpatizantes ya son cada vez más de un sector específico (gente conservadora, y no toda) y tienen menos capacidad de captar el voto útil. En las elecciones pasadas incluso varias personas que generalmente votaban por el PAN, decidieron darle su voto a ese que llamaban Peligro para México (López Obrador) o al candidato de esos que supuestamente combatieron en toda su historia (PRI).

    Será interesante ver que decisiones se toman en el PAN y que harán para sobrevivir. Por un lado se habla del «PRIAN» donde Acción Nacional decide apoyar varias iniciativas del PRI, y por otro lado, ya están haciendo alianza con el PRD para contender juntos en contra del PRI en varios estados, tal y como lo hicieron hace dos años. Será difícil resarcir su imagen, cierto es que un sector considerable de la población (algo así como la mitad) quedó satisfecha con el desempeño del ex Presidente Calderón, pero cierto es que fuera de eso, mucha gente no vio muchas cosas buenas en el PAN.

     

  • Felipe Calderón se despide, adiós Calderón.

    Felipe Calderón se despide, adiós Calderón.

    Llegó la hora de despedir a Felipe Calderón desde este blog. Ya no será más nuestro Presidente de la República. Y ahora tendrá que esperar sentado (en Estados Unidos) a la historia, quien con el tiempo le dará un veredicto. Porque muchas veces no solo se trata de él, sino del contraste que se puede hacer contra el que lo suceda (en este caso Peña Nieto).

    Felipe Calderón se despide, adiós Calderón.

    ¡Ay!. ¡Difícil poder evaluar correctamente a Felipe Calderón!. Yo estoy convencido que no fue un buen presidente (algunos todavía no conocemos un buen presidente en nuestras vidas y posiblemente tendremos que esperar un sexenio más). Pero a la vez, creo que no fue tan malo como muchos otros (sobre todo los tricolores de las últimas décadas). No fue bueno porque si comparo a mi país del 2006 al de ahora no se ven muchas mejoras, posiblemente estábamos mejor en ese entonces (tomando en cuenta también que le tocó una crisis mundial y quien sabe que más). Podríamos evaluarlo por sus intenciones y su voluntad: ¡Fue valiente con el narco! ¡al menos le echó ganas!. Pero lo que cuentan son los resultados y siendo realistas, México no está bien, o al menos como podría estarlo.

    Creo que también la evaluación de Calderón va un poco en función a la postura ideológica de quien lo juzga. Algunos afirman que fue un gran presidente por su «mano dura» y otros que fue un pésimo presidente por su «mano dura». Pero lo cierto es que México tiene que enderezar el rumbo, y si se debe de enderezar es porque va chueco, y si va chueco es porque algo no se está haciendo bien, y si algo no se está haciendo bien es porque los principales agentes de este país, entre los cuales se encuentra el Presidente (que aclaro que no es el único, pero sí importante) están fallando en algo. Calderón, al igual que su antecesor, no tocó el aparato corporativo que aqueja al país. Hasta al final de su sexenio, pudo impulsar una reforma (la laboral). El PRI al llegar con todas sus estructuras y mayor capacidad de maniobra, seguramente aplicará todas esas reformas que el PAN intentó pasar, porque fueron bloqueadas… por el PRI.

    Con la salida de Calderón se va un PAN que no fue. Al cual muchos le tuvieron fe (y que en el 2000 incluso recibieron el voto útil de la izquierda), y ese cambio se quedó a medias. Ese «gran salto para el PAN solo fue un pequeño paso para los mexicanos». Calderón dejó a su partido como la tercera fuerza política, debilitado debido a los jaloneos entre el y sus opositores, y en un «me quedo a medias» respecto a la controversia electoral pasada. Calderón se portó como priísta a veces. Designó por dedazo a los presidentes de su partido.

    Se pueden mencionar logros del mandatario (estabilidad macroeconómica, programas sociales como Oportunidades o el Seguro Popular), pero en lo particular su gestión no me deja un buen sabor de boca, fue un gobierno totalmente gris, lo único que lo podría enclavar en la historia como «alguien» es el asunto del narcotráfico y no necesariamente para bien.

    Calderón quedó a deber, eso no es ningún secreto. Las «buenas intenciones» no bastan. Calderón llegó a la Presidencia en medio de una controversia y la entregó dentro de otra. Y quienes cuestionan al michoacano lo hacen cómplice de las dos. Máxime que a diferencia de muchos otros panistas, se apresuró a reconocer a Peña Nieto como el Presidente Electo que ganó dentro de unas «elecciones limpias» mientras sus colegas partidistas tenían denuncias en contra del mexiquense en sus manos. A estas altura, los que estamos a pie, no podemos saber con certeza si hubo un pacto o en que consistió (lo que más se sabe es la afirmación de algunos panistas que aseveran que así fue). Normalmente el tiempo suele clarificar lo sucedido en los procesos electorales, y si la posición de sus opositores fuera la cierta, seguramente la historia no juzgaría bien al presidente saliente.

    El tiempo situará a Felipe Calderón en su justo lugar. Prefiero no tomar una resolución definitiva, y darle tiempo al tiempo para que los mexicanos junto con la historia podamos tener un veredicto final. Posiblemente con el tiempo y con el saneamiento de la polarización, estemos en una posición más racional para hacer un juicio justo a este personaje que ya se va.

     

  • El TEPJF calificará la elección, viene la hora cero

    El TEPJF calificará la elección, viene la hora cero

    Decían que Peña Nieto no usaba chicharito en los debates, pero aquí está practicando para cuando el TEPJF lo nombre Presidente de la República:

    El TEPJF calificará la elección, viene la hora cero

    El fallo del tribunal con respecto a las elecciones se dará hoy jueves. Pero a pesar de las expectativas, ya sabemos cual será el fallo y no será ninguna sorpresa. Es evidente la postura de las «instituciones», más cuando dicen no haber visto ninguna irregularidad en torno a la publicidad encubierta de Televisa a Peña Nieto que «todos los mexicanos vimos». Todas las impugnaciones del PRD, y también algunas presentadas por el PAN han sido rechazadas por motivos, en algunos casos, realmente absurdos. Cierto es que a varias de las impugnaciones del «Movimiento Progresista» les hace falta sustento y son endebles (nada más ver el patético caso del zoológico de animales que montaron en el «expo-fraude»), pero es cierto que otras son más contundentes, y la postura de las instituciones electorales ha dejado mucho que desear. Los únicos casos que siguen supuestamente sobre la mesa, pero que son los más graves, son los que tienen que ver con Monex y Soriana (Que Peña Nieto dice que este último año es un montaje, pero vaya que ya algunos conocidos míos fueron testigo de esa compra de votos), y de los cuales no hemos sabido mucho, y esperamos que sea cual sea el fallo, el TEPJF nos explique claramente este asunto, y no vengan con que: «quesque tardaría meses en saberse».

    ¿Estallido Social?

    Jesús Zambrano, el Presidente del PRD hace unos pocos días advirtió al TEPJF que si no se anulaban las elecciones iba a haber un estallido social, por lo que veo, esto se interpretó como una amenaza por algunos, pero por lo que entiendo más bien fue una advertencia de lo que «podía pasar», aunque no dudo que en los sectores más duros de la izquierda (alguno del PT) no les caería tan mal esa opción. Lo que dice Jesús Zambrano (que por cierto, es de la corriente de los chuchos, y por ende, del ala más moderada del PRD) no es falso. La posibilidad existe, y solo falta dar un paso en falso para desencadenar un conflicto. En 1988 ante el fraude de Carlos Salinas, varios ciudadanos les dijeron a Cuauhtémoc Cárdenas: -Danos las armas, danos las armas. Cuauhtémoc tranquilizó a sus huestes. En un posible fraude en el 2006, López Obrador pidió luchar por la vía pacífica (claro, cerraron avenidas importantes, causaron mucho tráfico del que por sí ya sufre la Ciudad de México, pero eso sí, no rompieron ni un solo vidrio), ahora no sé si un sector de la población esté dispuesto a mantenerse en el pacifismo.

    Una parte de la sociedad se siente agraviada, y creo que el coctel es más peligroso que en el 2006. Porque una cosa es el PAN y otra cosa es el PRI, partido que simboliza la corrupción, despilfarro y fraudes electorales. Muchos no pueden siquiera contemplar a un «presidente electo» que ha presentado un proyecto de nación salinista (ya saben por qué), que es responsable de los agravios de Atenco, y que está rodeado de las personas más corruptas del PRI. Menos tolerarán a un «presidente electo» promovido sin escrúpulos por parte de Televisa, con un nivel cultural vergonzoso, y que incluso en su vida personal muestra preocupantes rasgos de autoritarismo y una profunda escasez de valores morales y éticos. Yo no justifico de ninguna manera la violencia (a menos que sea en defensa propia), pero si ocurre algún conflicto fuerte, de ninguna manera serán responsables únicamente quienes lo hayan iniciado. Quienes han bebido de la ubre del país en beneficio de sus intereses por supuesto que tendrán también una gran responsabilidad si algo así llega a pasar.

    La legitimidad de Enrique Peña Nieto

    Otra cosa que me preocupa, y que tiene que ver de alguna forma con lo segundo y que acabo de comentar, es la poca legitimidad con la que llegará Enrique Peña Nieto al poder, y me preocupa, porque precisamente eso será un handicap a la hora de querer construír (o simular construir) un «Estado Eficaz». Algunos Presidentes han logrado sortear su legitimidad mostrando una personalidad fuerte, contundente, y claro, llevando a cabo el clásico «quinazo». El problema es que gran parte de la población, como ya lo comenté en otra ocasión, no lo bajan de pendejo.

    Se las voy a poner de este tamaño. La mayoría de los mexicanos cree que Enrique Peña Nieto hizo trampa en las elecciones (en español, hubo fraude). Ya hay un primer estudio de Covarrubias y Asociados (que por cierto, fue de las encuestadoras que acertó en el resultado de la elección). Este estudio curiosamente no fue abordado por casi ningún medio, pero está publicado en la página web de la casa encuestadora. Dice que el 47% de los mexicanos creen que Peña Nieto ganó con trampa, mientras que un 37% ganó limpiamente (mucho más alto que el 30% que afirmó en 2006 que Calderón ganó con trampa) y el 16% se abstuvo de opinar. La encuesta muestra una mayoría relativa de personas que creen que las elecciones fueron fraudulentas, pero si solo el 3.01% de los encuestados que no quisieron opinar, creen que Peña ganó con trampa (muy probable que así haya sido), entonces ya podemos decir que una mayoría absoluta considera que Peña Nieto hizo trampa para llegar a la Presidencia. Aunque es curioso que solo poco más del 30% pida que se anulen las elecciones.

    El problema para Enrique Peña Nieto es que no solo son los que votaron por AMLO quienes dudan de su legitimidad. AMLO ganó aproximadamente el 30% de los votos, mientras que los que creen en la ilegitimidad del triunfo de Enrique Peña Nieto son el 47%. Y hay que recalcar una cosa, el 30% de los votos de AMLO es en base a los electores que votaron, mientras que el estudio de Covarrubias, se levantó a personas adultas sin importar si votaron o están empadronados. De esta forma podemos llegar a la conclusión de que de ese 47%, más del 20% no votaron por López Obrador; incluso quizá la mitad.

    ¿Y los panistas?

    A los panistas no los entiendo. Parece que quieren dar una imagen de institucionalidad, pero ni entre ellos se ponen de acuerdo. Parece que algunos (los más apegados a Calderón) casi casi nos dicen que las elecciones fueron limpias, pero están aquellos otros, más cercanos a Madero o a Javier Corral, que hablan de irregularidades muy fuertes, e incluso están de acuerdo con el PRD en casi todas las impugnaciones (empezando con el asunto Monex). Luego, en lo informal, fuera de medios parece otra cosa. El Secretario General Adjunto del CEN del PAN, Tomás Trueba (caray, lo tenía ya meses en el Facebook y no sabía que tenía un puesto tan importante), al cual le mostré este estudio, me dice que efectivamente Enrique Peña Nieto ganó con trampa, y que estaba muy molesto porque el TEPJF exoneró a Peña Nieto y a Televisa por el asunto de la publicidad.

    No sé que busca el PAN. Parece que algún día quiere estar de un lado y luego de otro; y creo que eso no va a ser bueno. Que por cierto, cuando hablamos de las «reformas estructurales que México necesita» existe el PRIAN. Pero cuando hablamos de asuntos de democracia «se arrejuntan con el PRD», y es que yo en lo personal noto, una seria preocupación de los panistas por una eventual regresión al autoritarismo. Gustavo Madero en su cuenta de Facebook se muestra preocupado porque los «medios» ya no dicen nada del problema de los homicidios en el Estado de México.

    Por cierto, los ciudadanos «más de derecha» se identifican más con el PRI que con el PAN. Si se toma en cuenta ese término en base a la preservación del «Status Quo» por supuesto que el PRI sería más derechista que el PAN.