¿Por qué en México le tenemos tanto respeto a nuestros símbolos patrios?. Después de leer a Enrique Krauze lo deduje: El estado quería reemplazar el papel de la Iglesia e imponer ese paternalismo que anteriormente el clero ejercía sobre la población. Si antes profanar los símbolos católicos como la cruz de Jesucristo o la Virgen de Guadalupe era un pecado mortal o posible motivo de excomunión, el estado entonces buscaba que se hiciera lo mismo con los símbolos patrios, no se podía profanar el himno nacional, ni la bandera ni el escudo ni por equivocación. Y así ha sido siempre hasta la fecha.
Daryl Cagle publicó en el sitio msnbc.com una imagen donde aparece la bandera mexicana con el aguila acribillada, haciendo alusión a lo que está sucediendo en México con el narcotráfico. Seguramente él no midió las críticas que se podía llevar porque no conocía el arraigo que tienen los símbolos patrios en los mexicanos, pero el problema es que este incidente pasó a ser un asunto de estado. ¡En México no se pueden profanar los símbolos patrios!. Muchos compatriotas mostraron su indignación ante el hecho, pero también un gran sector de la población mexicana se puso del lado de Daryl Cagle alegando libertad de expresión. Aquí es donde me pregunto, ¿Es necesario tanto respeto a los símbolos patrios?.
Daryl Cagle también ha hecho cartones donde sucede algo parecido con la bandera de Estados Unidos como este que pueden ver aquí. La sociedad norteamericana ni se inmutó por aquel incidente, pero en cambio en México muchos percibieron como un insulto el cartón de Cagle cuando este solamente quería expresar lo que estaba sucediendo en nuestro país. No creo que su intención haya sido insultar a nuestra nación. Y es donde yo difiero con los nacionalistas que piden a regañadientes que se respeten los símbolos patrios. Sería entendible la ofensa cuando alguien queme una bandera nuestra o se limpie con ella allá atrás, pero creo que es una exageración las actitudes que a veces tomamos cuando alguien utiliza algún símbolo patrio para expresar algo. ¿Que no sería peor insulto a la nación no pagar impuestos, robar, no respetar los señalamientos viales, aceptar mordidas o no dejar progresar a terceras personas como tan acostumbrados estamos los mexicanos?.
Es curioso que mientras en Estados Unidos, un país bastante y más nacionalista que el nuestro, existe flexibilidad en el uso de los símbolos patrios; en el nuestro el nacionalismo se reduzca a dar el grito cada 15 de Septiembre o festejar los goles de la selección nacional, pero eso sí, a respetar religiosamente nuestros símbolos patrios. En Estados Unidos nadie le reclamó a Adbusters por crear una bandera estadounidense donde las marcas sustituían a las estrellas de dicha bandera. En cambio si alguien hubiera hecho algo así en México, seguramente podría haber parado en la carcel.
A veces esa flexibilidad con los símbolos patrios que hay en otros países permite transmitir inclusive un mayor nacionalismo. El himno de Estados Unidos y la Marsellesa de Francia han sido reinterpretado por varios artistas de alto nombre, lo cual termina por dignificar más a dichos himnos nacionales. Pero en México el himno tiene que ser interpretado exáctamente como fué escrito sin ninguna cadencia sin una bola negra de más, el hacerlo sería motivo para ser detenido y tener que pagar pena ante las autoridades mexicanas. El himno mexicano no se puede dar el lujo de ser tocado por Jimmy Hendrix como lo hizo con el himno norteamericano en Woodstock, lo cual se convirtió en un tema memorable.
A mí, con todo respeto, se me hace incongruente que nos ofendamos por cualquier aparente modificación que se haga de nuestros símbolos patrios, o por cualquier error a la hora de cantar el himno nacional por parte de un intérprete, cuando nosotros muchas veces nos encargamos de pisotear a la nación con nuestras actitudes, con nuestra indiferencia, o por medio de la corrupción. Eso habla de una doble moral mexicana, porque es tratar de demostrar que se le quiere al país cuando no se le quiere o no se le respeta. Por mí que hagan las interpretaciones que quieran de los símbolos patrios (mientras claro, no haya la intención de ofenderlos), y simplemente. Viva la libertad de expresión.
¿Que le está pasando a México?. Es la pregunta que me hago cuando me entero que han matado a 72 inmigrantes en Tamaulipas, lo cual es una masacre sin precedentes; es la pregunta que me hago cuando matan a 8 en un table dance en Cancún; es la pregunta que me hago cuando veo que todos los políticos de todos los partidos pelean por sus propios intereses y no por el bien común. En México huele a podrido, se observa una descomposición social en nuestro país, en todas las áreas. No es gratuito que la Foreign Policy haya considerado colocar a México en la categoría de estados fallidos.
Me cuesta trabajo creer que este 2010 se vaya a celebrar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Me cuesta trabajo creer que nos ha tocado vivir en una fecha histórica para la nación. ¿Por qué?. Porque la verdad si de festejar fechas memorables se trata, estamos haciendo el ridículo. No solo por el poco contagio sobre la importancia de estas fiestas a la población, sino por lo inocuo, banal, y superficial que está resultando todo esto. Creo que en los festejos del Bicentenario, está quedando más que patente que al gobierno le conviene mantener al pueblo ignorante.
Como sabrán ustedes, este es un blog de crítica, y por ser de «crítica», pues tiene una connotación un poco negativa (a veces bastante, ya ven como Cerebro no se toca el corazón), normalmente aquí exhibo los trapos sucios de México. Que si las televisoras, que si Calderón, que si Elba Esther Gordillo, que si Marcelo Ebrard, que si Peña Nieto, que si López Obrador, que si Emilio González Márquez, que si el socialismo, que las políticas neoliberales. De todo me he encargado de desmenuzar en este blog. Pero ahora he querido hacer lo contrario, y mostrarles a todos los lectores que no todo en México son malos personajes, que hay gente que trabaja día a día por hacer de este país un sitio mejor para habitar. Quiero hablar de esa gente que tal vez no todo el mundo conoce, que a veces trabaja desde el anonimato, pero que hacen cosas importantes por la sociedad, que se notan, que son palpables.
El PAN y el PRD han descubierto algo: Que si se unen, pueden ser molestos para el PRI. Así lo hicieron en 3 estados con diferentes candidatos; alguno tenía 100 días de haber salido del PRI, por ahí había otro (el de Oaxaca) que es cercano al López Obrador. ¿El PAN abanderando a un pejista?. ¡Háganme el maldito favor!. Algo tenían que hacer Nava y El «Chucho» Ortega para que la victoria del PRI no fuera tan aplastante, y es que donde hicieron equipo ganaron. Hace 4 años algo así era inconcebible, pero ahora si se puede hacer, el PAN y el PRD no solo se han fracturado como sucedió el año pasado. Ahora no importa unirse con el partido con el que tienen diferencias ideológicas tan opuestas como el agua y aceite, ya sea en lo económico, o ya sea en lo moral, con tal de no sufrir una derrota por goleada.
Imagínense a un joven que llamaremos Mario. Acaba de salir de la universidad, pone un pequeño negocio de zapatos, empieza a buscar fabricantes de calzado, viaja de Guadalajara a León para buscarlos y hacer negocios con ellos. Mario implementa exitosas estrategias de mercadotecnia y publicidad en su negocio, va tejiendo sus redes sociales, se preocupa por mejorar la calidad de su producto, y ¡vualá!: Mario se vuelve un empresario rico y exitoso. Gracias a su riqueza, se empieza a codear con los sectores ricos de la sociedad, las mujeres se empiezan a fijar en él (porque Mario como no era una persona agraciada físicamente, no tenía éxito con las mujeres), empieza a agarrar reputación y fama (a la vez también genera envidias, porque estamos en México), y por lo tanto Mario, se acaba de convertir en una de las personas más exitosas de Guadalajara.
México es un país muy futbolero, me cae. En México se vive una pasión desmedida por el futbol que ya otros países lo envidiarían. Viendo los partidos del mundial se vé como los mexicanos ponen tal ambiente que logran callar las chillantes vuvuzelas que hacen sonar los locales sudafricanos. De todos los partidos que he visto, me quedo admirado con la pasión que ponen los mexicanos, cantan el cielito lindo, gritan «si se puede», le gritan «puto» al portero del equipo contrario, hacen tal algarabía que creo que no es superada ni siquiera por los cánticos ingleses. Excepto por el partido con Sudáfrica (por obvias razones), México ha jugado como si fuera local, como si hubiera llenado el Jalisco o el Azteca. Son muchas personas las que hicieron muchos sacrificios para poder viajar hasta el país africano. No importa si son gente rica, si son taxistas, si son taqueros, todos se las ingeniaron para ahorrar más de $100,000 pesos en 4 años y poder estar con su selección.
Estaba yo en una cita con una doctora, ella es una persona muy culta, por lo cual es natural que le guste charlar sobre temas de interés general, entre tantos otros, sobre la situación actual de nuestro país. Me pregunta como veo la situación actual de México, y los dos llegamos a la conclusión de que las cosas no están bien, que no hay un proyecto de nación. Pero ella hace énfasis en algo, en que México es una olla de presión que puede estallar en cualquier momento, la desigualdad es terrible, en tanto los poderes fácticos como los oligarcas se siguen aferrando a su poder, lo cual ha venido a poner a nuestro país en una situación insoportable (no es que sea malo que haya ricos, pero si que haya una desigualdad desorbitante). -Pareciera que no es coincidencia que estemos en el 2010, precisamente en el centenario de la Revolución y el bicentenario de la Independencia.