Etiqueta: Enrique Peña Nieto

  • Estados Unidos Guatepeores

    Estados Unidos Guatepeores

    Como es sabido, el ahora ex Presidente de Guatemala Otto Pérez fue depuesto de la silla presidencial de ese país por ser presunto beneficiario de una red de corrupción llamado La Línea, la cual operaba a través del sistema de aduanas. Como afirma el analista Jorge Zepeda Patterson, en 2007, Guatemala, en medio de una crisis de legitimidad, adoptó la creación de la CICIG (Comisión Internacional Contra la Corrupción de Guatemala), independiente, soportado por la ONU y con facultades por parte del Congreso del país centroamericano. No se puede entender la deposición de Otto Pérez sin la CICIG, pero menos se puede entenderla sin la presión que ejercieron los ciudadanos.

    Estados Unidos Guatepeores

    Guatemala nos ha puesto el ejemplo; sí,  un país centroamericano al cual hemos estado acostumbrados a desdeñar (ni en la CONCACAF son relevantes). Es cierto, nos han vendido la idea de que México es un país estable debido a que desde que la “institucionalización de la Revolución” todos los mandatarios han cumplido sus seis años de mandato. En realidad ese record (que no ostenta siquiera Estados Unidos gracias al Watergate) no es algo para presumir, en tanto los ciclos cumplidos de los presidentes no fueron necesariamente derivados de un país estable y rimbombante, sino de un sistema hecho para que los mandatarios, sobre todo los del viejo régimen, no sufrieran las consecuencias de sus actos.

    Durante un periodo de tiempo (sobre todo desde el año pasado) se ha hablado mucho de “la noticia que pone en jaque al Gobierno de Peña Nieto”, una tras otra, golpe tras golpe, que ya se ha hecho una costumbre. Los más acérrimos opositores se preguntan en cual golpe Peña se baja del tren, los opositores moderados se sorprenden porque eso no ha sucedido. Peña Nieto, a pesar de todo, sigue al frente del barco porque tiene un congreso demasiado sumiso y porque en la cabeza tal vez no nos cabe la idea de que un mandatario deje el puesto (o piensen que la consecuencia de la partida de Peña pudiera ser la llegada de López Obrador).

    No estoy sugiriendo ninguna insurrección, ni mucho menos alguna revolución, pero desde el punto de vista ético un Presidente con antecedentes de conflictos de interés y envuelto en un mar de corrupción, no tendría por qué seguir siendo Presidente y posiblemente debería de enfrentar a la ley. En México eso no pasa y mientras, Federico Arreola le hace una entrevista a modo para ayudar a legitimarlo y en la cual Peña Nieto, de forma forzada le dice que algunos de los memes que hacen de él son graciosos.

    Ahora el nuevo golpe a su imagen es el informe de la GIEI, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quien ha desmentido la “verdad histórica” de Ayotzinapa. Al parecer el Gobierno nos mintió, los estudiantes no fueron incinerados en Cocula. Y mientras todo esto ocurre, los social media strategists ya están una vez más en control de daños; ya están usando a sus periodistas de cajón.

  • Pero Calderón tampoco era tan «chido»

    Pero Calderón tampoco era tan «chido»

    Ahora que vemos este desgobierno, se ha vuelto deporte olímpico endiosar al mandatario pasado haciendo un (fácil) ejercicio de contraste entre Peña Nieto y Felipe Calderón. Es cierto, entre esos dos gobiernos las diferencias se notan (a favor del michoacano), pero ello no quiere decir que Felipe Calderón haya sido un gran Presidente ni mucho menos.

    Pero Calderón tampoco era tan "chido"

    Por el contrario, Calderón fue un presidente gris. Tuvo algunos aciertos, como la ampliación de la cobertura del sistema de salud, o la estabilidad macroeconómica. Calderón fortaleció el programa Oportunidades (y después Rosario Robles lo destruiría para ponerlo al servicio de la maquinaria del PRI) Es cierto, Calderón tenía más dotes de estadista que Peña Nieto. Mientras Calderón podía responder de frente a quienes lo criticaban (aunque no siempre), Peña Nieto se esconde, no habla, evade, y manda a todo su ejército de propaganda a hacer el trabajo sucio. Con el oriundo de Atlacomulco vivimos cosas (malas) que no veíamos el sexenio pasado, como el asesinato de periodistas por parte del Estado, estudiantes, conflictos de interés que deberían haber derivado en la renuncia del Presidente. Seguramente Calderón hubiera tomado una postura distinta ante el caso de Ayotzinapa; al menos se hubiese parado en Iguala. También en el gobierno de Calderón había una mayor apertura y no habían tantas restricciones a la libertad de expresión (el único caso de «autoritarismo» que se le podría reprochar a Calderón fue el caso de Aristegui, quien regresó días después a trabajar).

    Pero así como Felipe tuvo aciertos, también le entregó literalmente la educación a Elba Esther Gordillo quien se convirtió en la mandamás del futuro de las nuevas generaciones, los resultados en ese rubro son más que mediocres y las consecuencias se palparán hasta en un mediano plazo. Otro de los errores fue la «guerra contra el narcotráfico» que sólo sumió al país en un conflicto sin fin en el cual seguimos sumergidos tres años después de que Calderón dejara la silla presidencial.

    El triunfo de Peña Nieto en las elecciones del 2012 es en cierta medida sintomático de los resultados que Felipe Calderón entregó.

    Pero lo que yo más le reprocharía a Felipe Calderón, fue que no tuvo la voluntad para desmantelar todas las estructuras arcaicas sobre las cuales logró mantenerse el PRI por 70 años. Los resultados ahí están, el partido tricolor regresó al poder y vio que dichas estructuras y vicios estaban casi intactos. Calderón sólo tuvo la voluntad de cerrar Luz y Fuerza del Centro. No se atrevió a tocar a monopolios públicos ni privados. No tuvo la sapiencia política para lograr una apertura en el sector energético, y los monopolios privados no solo pasaron de largo, sino que su poder creció por su postura omisa. Ahí tenemos a las televisoras que inclusive lograron colocar a su telebancada en el congreso, los más ricos de México (sobre todos los que comenzaron a crecer en contubernio con los gobiernos priístas pasados) se hicieron cada vez más ricos. Los 50 millones de pobres de la actualidad no sólo son responsabilidad de este gobierno, también el panista aparece en los créditos.

    Por esto se entiende que Peña Nieto haya ganado las elecciones (de forma un tanto polémica, claro está), porque Calderón mostró ser un Presidente ineficaz, y el PRI entonces logró venderse como «los que sí saben como», aunque al final del día, la eficacia no puede ser la bandera del Gobierno actual. También ganó porque todas las estructuras seguían ahí, los dos gobiernos panistas no hicieron nada (aunque nos prometieron reiteradamente en campaña que lo harían). Incluso hoy el PAN está moribundo, y ya no tiene credibilidad.

    Josefina Vázquez Mota escribió un acertado artículo sobre como las condiciones que está generando el Gobierno actual pueden abrir las puertas al populismo y la demagogia, como es que mucho de quienes critican a AMLO (como el Presidente en turno, algunos empresarios y políticos) técnicamente lo están promoviendo con sus actos. Pero mi pregunta a ella, al Presidente y a su partido, es ¿Y por qué ustedes no hicieron nada para que esas condiciones no se generaran? Calderón no se puede deslindar completamente de la realidad actual en que vive el país, y por tanto, creo inoportuno pensar que Felipe fue un gran Presidente nada más porque el actual salió bastante más malito.

    Por cierto, es un sinsentido que Peña en su informe alerte sobre la llegada del populismo y la demagogia cuando en su partido son iguales, y cuando ellos son expertos en esos temas.

  • Las gabi»netas» del gabinete de Peña

    Las gabi»netas» del gabinete de Peña

    El «cambio de gabinete de Peña Nieto», es algo así como el gabinete de mi computadora de escritorio (es decir, la carcaza). Si un empleado mío quien la usa para trabajar me dice que la computadora está muy lenta, tiene muchas fallas, se traba y se apaga a cada rato; entonces yo pensaría en cambiar todos los elementos que están dentro del gabinete (la memoria RAM, el procesador, el disco duro); pero bajo la lógica peñanietista, lo que yo debería de hacer es cambiar la carcasa por una que tenga lucecitas y cambiar de posición los mismos elementos que ya están en el disco duro. Se la enseñaré a mi empleado y pensará que es una nueva computadora, pero a la hora que la empiece a usar y vea que los problemas ahí siguen, me va a mentar la madre.


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    Peña Nieto ha tenido oportunidades y coyunturas que hubiera podido aprovechar para enderezar (o para tratar de enderezar) su gobierno y todas las ha desaprovechado. Una de esas oportunidades era la coyuntura de la mitad de su mandato. Dentro de esta pudo haber hecho un cambio profundo en un gabinete suyo que sirve para muy poco, y no lo hizo, solo los cambió de posición, a Rosario Robles la mandó de la SEDESOL a la SEDATU (tal vez el único movimiento que me parece de alguna forma acertado) para dejar en la primera a José Antonio Meade, el cual podría volverse presidenciable. De la Secretaría de Educación quitó a Chuayffet y colocó a Aurelio Nuño, y al Gobernador de Querétaro José Calzada Rovirosa (que dentro de los priístas es el más decente de los gobernadores de ese partido) lo mandó a la Sagarpa. Estos entre muchos otros cambios.

    Luis Videgaray y Osorio Chong, a pesar de los pésimos resultados, siguen ahí. Son los incondicionales del Presidente. Posiblemente son algo así como el poder tras el poder (debido al intelecto de nuestro Presidente) y para Peña quitarlos sería el acabose. Esto porque no sólo desempeñan papeles específicos, en los cuales están reprobados; sino por el control político que ejercen desde sus puestos.

    Con esto, el gobierno de Peña Nieto se termina condenando, ya están pensando en las elecciones de 2018 y creo que de alguna forma ya saben que este proyecto está agotado.

    Están tan «metidos en su onda» que ni siquiera han hecho declaración alguna por las descalificaciones de Donald Trump a los mexicanos. Mientras toda la comentocracia ha defendido al periodista mexicano Jorge Ramos (incluyendo a Felipe Calderón, quien ha sido severamente criticado por el periodista en muchas ocasiones), el gobierno de México no dice ni pío.

    El gobierno de México ha dejado solos a los mexicanos en Estados Unidos frente a Donald Trump. Quedarse callados, con la intención de no subir su perfil, ya no es suficiente. Ese momento ya pasó. El momento de enfrentarlo es ahora, no un día después de la elección. Es un grave error no tomarlo en serio. Sus palabras son muy peligrosas. Otros ya están siguiendo su ejemplo con ataques verbales en contra de inmigrantes de todas las nacionalidades. – Jorge Ramos.

    Y por último, me llama la atención que en Guatemala muchos sectores pidan la renuncia de Otto Pérez por haber sido parte de un esquema de sobornos (incluidas trasnacionales, sectores no gubernamentales y hasta las instituciones no eclesiásticas); mientras que aquí casi nadie se atreve a hacerlo. Aquí nos limitamos a pedir la renuncia de políticos de segundo nivel, pero el Presidente es intocable, por más lo critiques, por más lo odies, por más que lo exhibas como ignorante en cadena abierta o por Internet (eso aparte del hecho de que los ciudadanos nos limitamos a compartir memes y a echarnos a dormir).

    Y así están las cosas en México.

  • Tú vales menos que un calcetín

    Tú vales menos que un calcetín

    Vamos a ver como es, el reino del revés – Xavier López Chabelo.

    Que un corredor (sea Usain Bolt o Enrique Peña Nieto) lleve los calcetines al revés es algo chistoso, que Peña supuestamente se los haya puesto de esa forma es algo gracioso y se presta a burlas, pero el tema es completamente irrelevante y se olvida en algunos días. Llama más la atención la foto en donde se le ve muy demacrado y tiene un mayor significado (en el mismo contexto de los 10 kilómetros que corrió). Pero resulta que Peña Nieto no se puso mal los calcetines, el modelo de su par es así. Generalmente la parte gris (que es más acolchonada y que sirve para proteger el talón) va atrás, pero estos tienen un diseño gris al frente, ya entendimos. En realidad a nadie le importa resolver esa duda ni la reputación tan lacerada del Presidente se recuperará al aclarar que sí se había puesto bien los calcetines.

    Tú vales menos que un calcetín

    Pero su community manager, o social media strategist (o como le quieran llamar) sugirió que había que aclarar el asunto que ellos bautizaron como #Calcetagate (véase lo absurdo del hashtag, fuera de contexto). Es curioso que hayan sido ágiles y efectivos para comunicar el mensaje, se molestaron más en aclarar ese pequeño chascarrillo que en explicarnos qué pasó con los 43 de Ayotzinapa, que en explicarnos el asunto de la Casa Blanca, la fuga del Chapo, la malograda economía, la corrupción, o el asesinato de Rubén Espinosa, que como comenté en el artículo pasado, un conglomerado de 500 personas (entre ellas Alfonso Cuarón, Denise Dresser y Guillermo del Toro) dirigió una carta al Presidente para que tomara cartas en el asunto sobre los periodistas que han sido asesinados y quien respondió dicha misiva fue de un funcionario de la Segob, de ese tamaño la burla.

    Un tema tan delicado como el asesinato de periodistas es tan poco importante que envían a un funcionario de segundo nivel, y las calcetas son tan importantes que la cuenta oficial del Presidente explica de forma clara y con celeridad como es que el mandatario no se puso las calcetas al revés.

    La foto exhibía supuestamente a Peña con las calcetas al revés, pero la respuesta fue peor, porque mostró que lo que está al revés es todo lo demás. Lo que está al revés es su gobierno, lo que está al revés es el mismo Presidente. Lo que está invertido es su relación con los ciudadanos, con quienes aparenta estar cerca subiéndose al tren de Periscope, pero está tan lejos que tiene que ir a inaugurar un estadio vacío porque al hacerlo lleno de gente, recibiría todo tipo de improperios e insultos. De ese tamaño es la simulación a la que están acostumbrados y de la cual no logran salir.

    Cuando lo de Ayotzinapa, Peña Nieto no tuvo el valor de pararse en Iguala, calló y sólo habló cuando la presión lo estaba ahogando; no tuvo los pantalones para aclararnos a los ciudadanos el tema de la Casa Blanca y nos mandó a su esposa, Angélica Rivera para que casi casi nos reprendiera en televisión abierta. Tardó en hacer declaración alguna sobre la fuga del Chapo y tardó todavía más en mencionar siquiera su nombre.

    ¿A quien le importan unas malditas calcetas?, si están al revés, si están infectadas con el hongo del pie de atleta, si tienen hoyos, si son un par de calcetines diferentes. La anécdota te puede sacar una momentanea carcajada y ya. No sé si él, su gobierno y sus estrategas digitales entienden la dimensión de todo, si entienden en donde están parados. Parece que creen que los malos somos los ciudadanos, los malagradecidos que lo criticamos sin tomar en cuenta su «espíritu reformador», los malagradecidos que «queremos que a México le vaya mal» o que lo criticamos por un «fanático odio a su partido que creó el México institucional», que estamos influenciados por unos pequeños medios constestatarios que tratan de manipularnos (panfletitos como The New York Times, The Economist, The Guardian y demás medios que no conocen ni en su casa).

    Ya, Peña ya nos aclaró el asunto de las calcetas, ya me puedo ir tranquilo a dormir con la fe en que México se está transformando. Ahora a esperar la positiva reacción de la Bolsa de Valores ante esta oportuna aclaración. Soy positivo.

  • La sutil pero notoria diferencia entre Obama y Peña Nieto

    La sutil pero notoria diferencia entre Obama y Peña Nieto

    Obama puede cantar «Grace», puede hacer chistes de sí mismo en la Correspondents Dinner, puede aparecer en programas de comedia donde se mofan de su persona y no sólo no pasa nada, sino que esta informalidad le ayuda a reafirmar su liderazgo. Obama puede estar con Jimmy Page y ver un espectacular cover de «Stairway to Heaven» al tiempo que le rinde tributo a esa banda Led Zeppelin que marcó a muchos de su generación, y a muchos que no estamos tan grandes. El líder Obama se presenta como humano ante una sociedad lo suficientemente moderna como para no creer en tlatoanis. Obama está en su mejor momento, su Presidencia había dado tumbos y no había terminado de levantar en la mitad de su gobierno y un poco más (contando los 8 años). Contrario a lo que pudiera parecer, más que vulgarizar a la silla presidencial, Obama reafirma su posición.

    La sutil pero notoria diferencia entre Obama y Peña Nieto

    No es que todos quieran a Obama (posee 50% de aprobación), pero Obama sabe ponerse en los zapatos del estadounidense común, sabe crear una sensación de cercanía entre el pueblo y el Presidente, y varios líderes lo respaldan: cantantes, artistas. Muchos podrán no concordar con él y lo desaprueban pero el mandatario no deja de generar respeto. Obama lo respalda con hechos, la recuperación de la economía estadounidense, la recuperación del dólar (que tan infelices nos hace a los mexicanos) y la reanudación de relaciones con Cuba lo pone en un gran momento después de que pareciera que se convertiría en una decepción, en un Fox estadounidense.

    En tanto Obama bromea sobre sí mismo y se expone al público, Peña Nieto hace todo lo contrario. Para evitar una rechifla histórica, Peña Nieto no inaugura el estadio BBVA en Monterrey, asiste un día antes, sólo, sin público, las butacas vacías representando el casi nulo apoyo que tiene por parte de la sociedad. La estratega de redes sociales seguramente le recomendó usar el «Periscope» antes de correr 10 kilómetros para «subirse» a la nueva moda. El resultado es algo penoso, incluso se le percibe algo ensayado y muy poco natural. Habla sobre la carrera y saluda gente, pero nada más, se nota que Peña está solo.

    Peña Nieto se ha alejado de la sociedad no sólo por sus malos resultados, sino por su naturaleza y la naturaleza de su gobierno, quienes están acostumbrados solamente a desempeñarse en escenarios controlados, donde no reciben críticas y solamente aplausos a modo. Una activista hispana transexual le recriminó a Obama por las deportaciones de forma agresiva y la invitó a salir de la Casa Blanca de una forma amable:

    Escuche, usted está en mi casa, no es respetuoso.  No va a tener una buena respuesta interrumpiéndome de esa manera.

    Peña Nieto calla o evade las pocas críticas ante las que se expone. No contesta y los güaruras hacen el trabajo sucio, huye, se esconde en el baño, manda a su esposa para que «aclare» el caso de la Casa Blanca al tiempo que crea teorías de la conspiración. Si un grupo de artistas y escritores como Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Denise Dresser le escribe una carta para que tome cartas en el asunto sobre la persecución a los reporteros, él no contesta y envía a un funcionario de segundo nivel (Roberto Campa Cifrián, ex candidato del PANAL en 2006 y ahora encargado del área de RRHH de la Segob) a que conteste.

    El Presidente se ha autocensurado, no hay vasos comunicantes entre él y la sociedad. Peña la ignora y la sociedad no lo respeta. Su Presidencia está condenada debido a su nula incapacidad para dar un golpe de timón y de cambiar las formas a las que está acostumbrado. Mientras Obama se puede reír de un chiste que hacen sobre él, el equipo de Peña Nieto los ignora, se enoja, o llama a control de daños. Esa es la gran diferencia entre un Presidente cercano y un «no» Presidente, que representa a la sociedad en el papel pero no en la práctica.

    Imagen: El Universal

  • Peña Nieto, de la CNTE a la muerte de su gobierno

    Peña Nieto, de la CNTE a la muerte de su gobierno

    Peña está muy cerca de convertirse en uno de los peores presidentes de la época moderna de México (del fin de la Revolución Mexicana a la fecha) y si no fuera por Agustín Carstens y sus grandes habilidades en el terreno de la economía (y quien ha evitado que México se sumerja en una profunda crisis económica derivada de las otras crisis), hablaríamos del peor mandatario, por encima incluso de gente como Luis Echeverría o López Portillo.

    Peña Nieto, de la CNTE a la muerte de su gobierno

    El Gobierno de Peña Nieto está muerto. Como asegura Jesús Silva-Herzog, Peña ya no gobierna, al claudicar y echar abajo su propia Reforma Educativa de forma arbitraria e ilegal, se ha puesto la pistola en la sien.

    La CNTE pudo chantajear al Gobierno Federal. La CNTE logró que se cumplieran sus caprichos ante un gobierno débil que pensó en las elecciones ante todo, porque el Gobierno ya ni siquiera tiene capacidad de maniobra para «poner tranquilos» a los maestros. Un gobierno tan acabado, tan vilipendiado, tan criticado por todos los sectores de la sociedad, ya no tiene margen de maniobra, tiene las manos atadas.

    El Gobierno de Peña Nieto está muerto, el hecho de haber puesto la marcha en reversa es, como dice Jesús Silva-Herzog, la derrota más profunda en décadas. Y a pesar de todo, a pesar de las negociaciones, a pesar de haber actuado con ilegalidad para satisfacer a éste grupo de pseudomaestros, éstos últimos quemaron paquetería electoral en Oaxaca porque no se dan por satisfechos. De ese nivel es la humillación, la vergüenza. Tal cual el niño con tan poco amor propio que hasta el gordito al que nadie quiere se burla de él. La CNTE no se conforma con la suspensión de la evaluación, exige la eliminación de ésta. La Coordinadora tiene agarrado al gobierno de sus partes nobles, hace lo que quiere con éste. El Gobierno teme, y teme porque el descrédito es tan grande que dentro de ellos saben que no tienen garantizada su permanencia en el poder, saben que podrían pasar a la historia como los primeros post revolucionarios que no acabaron el sexenio.

    Mientras el gobierno compra medios, diarios, publica notas a modo y el Presidente escribe «a título personal» artículos con un tufo institucionaoide redactados por otras personas (en La Jornada donde antes el Presidente no era bienvenido), inaugura y presume el Sistema Nacional Anticorrupción al tiempo en que es severamente cuestionado por éste mismo tema; mientras pasa eso su Gobierno cae, las instituciones se desmoronan, el Partido Verde pisotea al INE. La TEPJF también pisoteada por el Verde restituye la candidatura a Lagrimita a pesar de que no cumplió con los requisitos al tiempo que retiran la candidatura a Marcelo Ebrard. Enrique Peña Nieto tiene un problema cada vez más grande, está peor que cuando lo de Ayotzinapa, está mucho peor que cuando llegó al poder.

    México está mal, pasa por una de sus crisis más agudas de la era moderna, el Gobierno se ve rebasado, no tanto por los factores externos, sino por ellos mismos. Los que «sí saben como» ya no saben que hacer, han preferido nadar de muertito, se han rendido, han claudicado. No tenemos Presidente, no tenemos Gobierno. La gran mayoría de los sectores que conforman la sociedad se sumergen en un profundo escepticismo: Los empresarios, los jóvenes, los sindicatos, los derechistas, los izquierdistas, los opinólogos (excepto quienes trabajan para el poder), los intelectuales. El Gobierno ya no tiene respaldo, ya no tiene guía, viaja a la deriva esperando que un milagro no los deponga en el transcurso de los poco más de tres años que les falta.

    Mientras tratan de convencernos de que no tienen conflictos de interés, como si el pasar del tiempo pudiera hacer que la gente se olvide de las acusaciones, México se cae, retrocede en varios de los avances que se tuvieron en las últimas dos décadas. México ya no puede seguir gobernando de esa forma, la sociedad es diferente, y quienes nos gobiernan quisieron implementar a trancazos su viejas formas a la nueva realidad y se metieron en un problema profundo, tan profundo que voltean hacia arriba y ya no ven la luz, se han quedado en las tinieblas.

    No quiero pensar que es lo que puede pasar el 7 de junio.

  • Los tuiteros que le mentaron la madre a Peña Nieto, héroes nacionales.

    Los tuiteros que le mentaron la madre a Peña Nieto, héroes nacionales.

    Yo no sé por qué muchos critican a los activistas de redes sociales. La comunicación está en las redes y desde ahí puede hacerse mucho.

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    Tuiteros con ganas de cambiar a México se dieron a la noble tarea de mentarle la madre a Enrique Peña Nieto. Ellos quieren un México mejor, un México donde sus hijos tengan un mejor futuro.

    Algunos me dirán. -Pero es que no proponen. Proponer es algo complejo, para eso están los políticos, los analistas, los expertos, los académicos. Los tuiteros desde su trinchera pueden meter presión, pueden hacer que las cosas cambien. Seguramente estaban envueltos en la bandera tricolor cuando en Twitter escribieron #ChingaTuMadrePeñaNieto.

    Se quiere de valentía y de gallardía para hacer eso. Yo los admiro.

    A nuestros padres les faltaba esa chispa, y los entiendo, vivían en una sociedad más anacrónica y sometida. Nuestros padres se la mentaban a Díaz Ordaz o a Echeverría en las comidas familiares ¿Pero quién los escuchaba? Nadie.

    Los tuiteros ahora lo gritan a los cuatro vientos. Ellos saben que si le mientan la madre a Peña Nieto pueden pasar dos cosas. Que Peña Nieto reflexione y se de cuenta que estaba haciendo las cosas mal, posiblemente se sienta orillado a pedir una disculpa pública por su mal gobierno y les pida ayuda a los tuiteros para que le digan como gobernar. La otra es que tantas mentadas generen tanta presión que el Presidente se sienta orillado a renunciar, o que la ONU o instancias internacionales tomen cartas en el asunto.

    Además hay que tomar en cuenta que estos tuiteros tienen mucho trabajo, deben de reorganizar su agenda para poder tomar unos minutos y mentarle la madre al Presidente. Ésto aunque tengan que quedarse a trabajar hasta más tarde.

    Ellos son héroes nacionales, son la gente que México necesita. Si hubiera más tuiteros recordandole la progenitora al Presidente, éste México sería otro.

    Algunos, seguramente manipulados, afirman que sólo lo hacen para fregar, que mejor se pongan a hacer algo de provecho, se burlan de ellos cuando escriben en sus redes «lé un livro». Pero hay que recordarles a estos reaccionarios que quieren su hueso en el gobierno, que los alemanes hace tiempo lanzaron el hashtag #ChupamestaMerkel. Ahora Alemania es el país más sólido de Europa. Quien diga que no tuvo nada que ver con el loable activismo de los alemanes en Twitter es que de verdad no sabe nada, o le hace falta leer más Marx.

    Para terminar, lo voy a decir Peña Nieto chi… No, yo no me atrevo, de verdad admiro la valentía de nuestros compatriotas tuiteros.

  • Lagos de Moreno State of Mind. Ahora sí me preocupó el Presidente

    Lagos de Moreno State of Mind. Ahora sí me preocupó el Presidente

    A veces me enfada que la gente sólo se limite a compartir memes para mostrar su indignación como si eso fuera una forma de activismo político. Uno de los principales son los tropezones del Presidente, en los cuales incurre constantemente. Incluso hay una página que lleva el conteo de todos los errores que Peña Nieto comete. La mayoría podrán parecer errores típicos de una persona dispersa y sin una gran capacidad intelectual, pero lo que vi ayer, de verdad que me preocupó.

    Lagos de Moreno State of Mind. Ahora sí me preocupó el Presidente

    Tan fue preocupante que lo comentado en las redes sociales ya no se prestó tanto para burlas, ya no fue algo chusco, ya fue una clara expresión de que el Presidente no está bien, no está en sus cabales. El error fue lo suficientemente grande como para pensar que fue un lapsus o una pequeña metida de pata.

    En la inauguración de un tramo carretero entre Jalisco y Guanajuato (ojo, un mortal de a pie como yo sí sabe de que estados se trata) Peña Nieto habló del «estado de Lagos de Moreno» y el «estado de León» para después de tratar de corregir y decir «el estado donde se encuentra León» ignorando en que estado se encontraba. ¿Qué Peña Nieto no sabe en que entidad federativa se encuentra parado? ¿Qué no sabe en que estados se construyen las obras que, supuestamente, él mismo impulsa? Ve el video (que se encuentra al final de un artículo), no se trató de un lapsus, se trató de un problema de ignorancia, de un Presidente que no tiene noción de lo que está haciendo, que no tiene noción de donde está parado.

    Yo me pregunto si un Presidente así tiene la capacidad de liderar un país. Yo no sólo creo que no, sino que hasta ahorita no ha demostrado lo contrario. Tal vez ese mismo problema (no sé si intelectual, no sé si se trata de una condición de su persona) es el mismo que lo llevó a subestimar Ayotzinapa y a ignorar el problema, es el mismo que ha hecho que cometa uno y otro error que incide para mal en nuestra nación.

    Tal vez de verdad tiene un problema, tal vez no debió ser postulado para Presidente. Y no sé hasta que punto ese problema tendrá que ver con su voluntad o será involuntario a él, no lo sé.

    Tal vez Presidencia debería de darnos una explicación, los mexicanos mereceríamos una explicación de qué es lo que tiene el Presidente. Se me hace inaudito que cometa estos errores. Es cierto, no es el único Presidente que los ha cometido, Nicolás Maduro en Venezuela (véase el estado actual de ese país) y George W Bush (aunque no recuerdo ninguno de la gravedad del cometido por Peña Nieto ayer). Podemos estar de acuerdo con nuestro Presidente o no, podemos haberlo votado o no, pero creo que merecemos al menos un Presidente que se encuentre en sus cabales, que se encuentre físicamente y emocionalmente ya no preparado, sino apto para contender ese tan importante cargo.

    Podré sonar algo platónico, pero lo ideal es que los mejores son quienes debieran estar liderando este país, gente preparada, con estudios o si no al menos con la suficiente experiencia de vida para entender de que va dirigir a un país en el concierto de las naciones. El problema es cuando no sólo tenemos alguien promedio, sino que está por debajo de éste.