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  • El fin de 2023 y la muerte

    El fin de 2023 y la muerte

    El fin de 2023 y la muerte

    Memento mori.

    Me ha gustado mucho el poco tiempo que llevo en el cuarto piso (los 40’s). A pesar de que el statu quo suele privilegiar a los más jóvenes y, a pesar de que muchas personas cambian llegan a los 20, a los 30 y a los 40 con angustia, sintiéndose viejos, yo la he pasado bien.

    Tal vez porque he logrado encontrar alguna suerte de equilibrio emocional que hasta hace poco tiempo no había tenido, tal vez porque conforme uno crece ve cómo su carácter se vuelve más templado y menos impulsivo, lo cual, junto con la acumulación de la experiencia, me ha ayudado a ver muchos detalles de la vida desde una perspectiva algo distinta, como más completa y holística.

    La idea de la muerte no me angustia porque la he aceptado. Me voy a morir, y no sé cuándo, no sé si en 40 años o mañana. Lo único que espero es que esa transición sea lo menos dolorosa posible, y que, cuando me vaya de esta tierra, lo haga sintiéndome orgulloso de mi persona y de lo que dejé mientras estuve vivo.

    Tal vez muchas cosas de las que hoy hago y me motivan en la vida tienen que ver con eso. Llegar al lecho de mi muerte de la forma más apacible posible, saber que dejé algo, que logré trascender como persona. No es necesario que todo el mundo lo sepa o me «erijan estatuas por ello» (que hasta esas, en ocasiones, pueden llegar a ser poco merecidas), solo que lo reconozca mi consciencia.

    En ningún año habían partido tantos familiares. En poco más de un año partieron dos tíos, una tía, mi última abuela y un primo. Saber que se van y, aunque ellos ya están descansando arriba, abajo se siente el vacío. Me pregunto cómo están los familiares a quienes dejó, mis tíos y mis primos. A veces me corre una lágrima del hecho de acordarme de ello, de que mi psique a veces no asimila que ya no están, pero ello no es algo que podamos evitar, todos nos vamos a ir.

    Mi papá ha batallado con problemas de salud desde hace algunos años, pero siempre ha salido adelante como un guerrero haciendo lo que le gusta: trabajar, ser productivo y estar con sus nietos. Él me ha mostrado lo que son las ganas de vivir. Hay amigos y conocidos que tal vez no tienen el privilegio de tener la salud de la que hoy gozo, pero ni la buena alimentación, ni las idas al gym, pueden garantizarme que esta siempre va a estar ahí. Uno solo procura estar lo más sano posible y ya.

    Pero a todos nos llega la hora. Mi perspectiva sobre la muerte cambió de forma radical en este año y tal vez sea lo más relevante del 2023, más allá de logros, alegrías o tristezas. Es ese reconocimiento de que no estoy aquí para siempre, de que incluso es probable que ya viví más tiempo del que me falta vivir, que el reloj regresivo (cuyos dígitos desconozco) sigue corriendo.

    Tal vez por eso no le tengo miedo a la muerte. Tengo miedo a ver a mis seres queridos sufrir, a que yo mismo sufra, que yo o ellos caigan en la pobreza, que a mí o a mis seres queridos nos hagan daño, que seamos víctimas de una profunda injusticia, a los ataques de ansiedad que no han regresado desde hace algunos años, le tengo miedo a muchas cosas, tal vez algunas cosas que puedan rodear a la muerte (dolor, sufrimiento) pero no a la muerte en sí.

    Tal vez es ahora, que la veo un poco más cerca, que veo que a la gente le llega y que he logrado reconocer la finitud de la vida, cuyo tiempo pareciera transcurrir más rápido, que me he logrado reconciliar con la idea de la muerte.

    Y esa reconciliación es la que aviva mis ganas de vivir.

  • Samuel García (el dictatoker), Mariana y una naranja en descomposición

    Samuel García (el dictatoker), Mariana y una naranja en descomposición

    Nos encontramos en un momentum político algo extraño y tal vez, en cierta medida inédito.

    Se acercan las elecciones y es natural que las pugnas producto del reacomodo de poder se empiecen a manifestar de distintas formas.

    Si algo me ha llamado la atención son los graves errores de cálculo político que hemos presenciado en las últimas semanas, sobre todo los de Marcelo Ebrard y el propio Samuel García. Dos figuras relevantes en la política nacional que podrían estar viviendo su ocaso (aunque en la política suele haber sorpresas).

    Samuel García siempre fue un producto sin sustancia. Lo había advertido desde la crisis del gasolinazo de Enrique Peña Nieto donde el regiomontano comenzó a cobrar relevancia. Él fue uno de tantos que trató de capitalizar demagógicamente la tragedia del «presidente caído» y algunos le dieron la razón tan solo por ser opuesto al Presidente Peña.

    Si la política mexicana ya tendía a la frivolidad, él la llevó a su máxima expresión. Un individuo sin principios claros, con una personalidad «regiomontana» pero llevada a lo grotesco: así, muy «echado para delante» pero con una fuerte dosis de altanería y superficialidad.

    Por alguna razón esa figura era atractiva para un sector del electorado. Tal vez sea porque sabía conectar con esos impulsos aspiracionistas: el niño riquillo y privilegiado que hace desmadre. Como bien señala Jesús Silva-Herzog en su columna, también era atractivo para el votante misógino y conservador. Curiosamente, estuvo abrazado por un partido que se presume progresista.

    Su ahora esposa Mariana Rodríguez supo explotar esa frivolidad y llevarla al máximo. Ella, una mujer muy talentosa para el arte de la comunicación, sobre todo mediante el uso de redes sociales, logró terminar de construir a Samuel García como un producto electoral atractivo y le dio una consistencia narrativa que ya muchos políticos habrían deseado tener. Esto, independientemente de que no hubiese sustancia alguna dentro del empaque.

    El producto Samuel se convirtió en una suerte de influencer o meme, de show business, de storytimes en TikTok, de frivolidades, de bailes, cancioncitas y jingles, de frases pegadizas y hasta parodias. Y eso, de alguna forma, vendía. ¡La política del espectáculo o el espectáculo hecho política! Con esa configuración fue como llegó a ser el «gobernatore» de Nuevo León.

    Pero todos sabemos que un buen producto no hace a un buen político. Un buen candidato no necesariamente es un buen gobernante (a veces, la tendencia pareciera ser la contraria). Y justo, a la hora en que Samuel tenía que hacer política, destruyó su propia candidatura.

    ¿Por qué Samuel iba a estar en la boleta? La respuesta más repetida es que fungiría como esquirol de la 4T. Decían que dividiría el voto opositor para beneficiar a Claudia Sheinbaum. Es posible que haya sucedido así (incluso algunos analistas como Macario Schettino se han atrevido a afirmar que MORENA lo chantajeó con «expedientes»), pero no es necesariamente la única explicación.

    La otra razón es que, a través de él, MC aspiraría a posicionarse como la principal alternativa al régimen. Si Samuel rebasaba a Xóchitl y quedaba en segundo lugar de las preferencias, MC se mostraría ante el electorado como más competitivo que el PRI y el PAN (al PRD ni para qué mencionarlo).

    Pero, haya lo que haya sido, todo eso se arruinó porque Samuel cometió un error político fatal que el Frente logró capitalizar.

    Samuel García no previó lo que significaba que el Congreso de Nuevo León, de mayoría opositora a su gobierno, tuviera que nombrar al gobernador interino. Al parecer, no le pasó por la cabeza que el Frente podía aprovechar este hecho para descarrilarlo, lo cual era natural. Los priístas y panistas pueden tener muchos negativos ante el electorado, pero si algo les sobra es oficio político.

    Así, el gobernador interino y la facción opositora iban a estar en capacidad de investigarlo, de sacar sus «trapitos al sol». Ante este hecho, y ante un golpe de Estado fallido y vergonzoso que dejó en claro su nula vocación democrática e institucional, Samuel tuvo que regresar a gobernar para cubrirse las espaldas en un estado que, al momento de salir, le daba una aprobación más bien medianita.

    Samuel arruinó su candidatura y ha puesto en entredicho su futuro político. Es más, no ha logrado, ni con el talento de su esposa ni las agencias de medios que trabajan para MC, posicionar el relato de que él fue la víctima de los «actos corruptiles del PRIAN». Ni los «apoyos» recibidos en la mañanera parecen haber ayudado a hacerse de la narrativa.

    Este bochorno también comprometió a MC, un partido que en la teoría debería ser progresista y que, ciertamente, podrá tener algunos buenos perfiles, pero que es conducido por un señor muy oscuro que conocemos como Dante Delgado y que desde su fundación se ha ostentado como el dueño del partido. MC no sólo no se deslindó de los caprichos del «Dictatoker«, sino que ha avalado por completo su discurso.

    Hoy, MC está muy lejos de ser esa alternativa que aprovechara ese vacío que los partidos tradicionales estaban dejando. Su narrativa de la «nueva política» quedó muy comprometida gracias a esas prácticas propias de la política más vieja y autoritaria. Para gran parte de la opinión pública, MC se convirtió en comparsa del régimen, lo cual mata la credibilidad del argumento de «MC como alternativa al oficialismo».

    Así, un partido que pudo realmente convertirse en una nueva alternativa pareciera cada vez condenarse más a convertirse en una suerte de nuevo Partido Verde, un mero negocio político sin principios ni sustancia alguna. Un partido con empaque progresista pero que es capaz de postular a figuras conservadoras o hasta misóginas con tal de obtener poder.

    ¿Y quién va a capitalizar la caída de Samuel García? Uno pensaría que la candidata a hacerlo es Xóchitl Gálvez (quien ya no tendrá un tercero que la amenace), aunque la realidad pareciera es más bien compleja.

  • Kumamoto, AMLO, Xóchitl Gálvez, el poder, el sistema y la condición humana

    Kumamoto, AMLO, Xóchitl Gálvez, el poder, el sistema y la condición humana

    Amigas y amigos.

    La decisión que Kumamoto y su partido Futuro tomaron me hizo reflexionar muchas cosas.

    No fui de aquellos que mentó madres una y otra vez decepcionado por la decisión, ni fui de aquellos que se sintió particularmente traicionado aunque dicha decisión me haya dolido e insista que incluso desde la realpolitik el suyo ha sido un muy mal cálculo, que puede bien llegar a traerles algunos beneficios al corto plazo (y ni siquiera eso es seguro) pero que será muy fatal a largo plazo.

    Esto me hizo reflexionar de otra forma. Me hizo reflexionar sobre la condición humana y la naturaleza de un político.

    He llegado a conocer personalmente al propio Pedro Kumamoto, a Susana de la Rosa, Susana Ochoa y otros liderazgos que son o fueron parte del partido. No a profundidad, pero he cruzado palabra con ellos alguna que otra vez (con unos más que con otros, con alguno de ellos he debatido sobre temas políticos), y pues me parecieron, a mi parecer, personas normales. Su personalidad me parece distante del arquetipo del político corrupto y mañoso que te genera una profunda desconfianza.

    Y esas personas «normales», que eran la alternativa a la partidocracia que «no nos representaba», los independientes, hoy deciden integrarse a las propias dinámicas de ésta.

    Recibieron, sobre todo Kumamoto, muchas mentadas de madre. No solo de los bots de MC, sino de mucha gente que genuinamente se sintió muy indignada por la decisión. Esta se agravó cuando, acto seguido, comenzaron a replicar la propia retórica militante y partidista. ¡Se pasaron al lado oscuro!

    Llama la atención que hayan recibido muchas más mentadas de madre que políticos que hacen cosas mucho más graves. El único «pecado«, per sé, de esta decisión, fue haber traicionado sus ideales primigenios.

    No es cualquier cosa, claro, pero naturalmente no estamos hablando de un escándalo de corrupción, ni de políticas que comprometieron la vida de muchas personas. Hicieron lo que hacen los políticos, entrar a la dinámica política. Todo lo que hacen Peña Nieto, Xóchitl Gálvez o Mario Delgado. Porque la política tiene sus dinámicas propias.

    ¿Ha cambiado la percepción personal que tengo de ellos? No, en lo absoluto. Siguen siendo las mismas personas, nada más que ahora están en otro contexto.

    Lo que la gente no suele reparar es lo siguiente: el fin último del político es acumular poder.

    Así, en la definición weberiana:

    El poder es la capacidad de un individuo o un grupo de individuos de influir en la conducta de otros.

    Y esto se refrenda con la definición shumpeteriana que afirma que:

    Los partidos políticos son grupos organizados cuyo principal objetivo es alcanzar el poder político y mantenerlo.

    Creen que el buen político es aquel que desdeña el poder. Y no, no es así.

    Acumular poder es el fin de Pedro Kumamoto, de Nelson Mandela, de Elba Esther Gordillo, de Joe Biden o Javier Milei. Claro, hay muchas diferencias en cuanto a los usos que se le da a ese poder, pero el político busca maximizar la cantidad de poder en sus manos porque a través de este es que pueden llevar a cabo cambios o transformaciones: ya sea fines nobles o enriquecimiento ilícito.

    Así siempre ha sido la política, así es y así será.

    Y se olvida. En el idealismo en el que los jóvenes de Wikipolítica aparecieron, muchos creyeron que no iban a estar sujetos a esta dinámica. Es más, muy probablemente ellos mismos lo creyeron.

    Muchos creyeron que «no eran políticos», pero sí lo eran. A la hora que comienzas a hacer política te conviertes en un político.

    Es más, en nuestro ámbito, sin involucrarnos en la política formal, todos hacemos política y, para ello, buscamos acumular la suficiente cantidad de poder para lograr nuestros fines: algunos de forma ética y con fines nobles y otros con fines perversos.

    Es parte de la condición humana.

    Pero el político, el que entra a la política formal, ya tiene como fin último de su profesión acumular poder. La acumulación de poder es al político lo que la acumulación de dinero es al empresario (al que, en cuanto acumula más, empieza a ver la acumulación de poder per sé como algo atractivo).

    El cambio de discurso de Kumamoto y Futuro va en función a ello. Dentro de su lógica creyeron que la vía independiente ya no era un mecanismo viable para acumular poder y para ello decidieron ir en alianza.

    Reconocer ello es, más que una traición, tal vez hasta una manifestación de madurez producto del aprendizaje de su interacción con el sistema político.

    Comprendes que en el contexto actual, con el sistema de normas y reglas que tenemos y con la idiosincrasia política limitarte a ser independiente es un craso error para su fin último: acumular poder.

    Y si no tienen poder, no pueden lograr cambios.

    Por eso fundaron su propio partido (lo cual sí me pareció un acierto) y por ello se aliaron con MORENA (lo cual me parece un error). Por ello comienzan a adoptar un discurso oficialista impensable hace algunos años. Y son los mismos cabrones, no se volvieron locos ni más perversos.

    Pero es que me parece un mal cálculo el suyo. Uno terrible y tal vez hasta fatal.

    Mal cálculo porque en esa movida básicamente dilapidaron todo el capital político que tenían: tanto los votantes locales como las simpatías a nivel nacional que les ayudaba a reforzarse como movimiento y partido. Al perder eso, les queda sujetarse a las simpatías de los morenistas y ello crea una relación muy asimétrica de poder entre MORENA y Futuro.

    Es decir, la premisas eran relativamente correctas:

    «Somos un movimiento independiente de los partidos».

    «Es imposible, como independientes, ganar poder y trascender en el sistema político actual»

    Pero la conclusión no necesariamente se sigue de ahí:

    «Ergo, me alio con MORENA y el Verde».

    No repararon en que su capital político se basaba en la idea de que ellos representaban una alternativa a la partidocracia. Podían tejer alianzas de otro tipo de tal forma que no asustaran o incomodaran mucho a sus seguidores, pero se aliaron con lo más antitético: el partido en el poder, autoritario y antidemocrático, siendo ellos un partido cuyo grueso de votantes así como el círculo rojo a nivel nacional que lo apoya no simpatiza con AMLO ni con MORENA.

    Y pìenso, como escribí anteriormente, que el error crucial de Futuro no fue este, sino un cúmulo de errores pasados que no les ayudó a trascender (a lo cual se suma, claro, un sistema político caduco e inoperante que castiga a los independientes). Este podcast de Álvaro Quintero ahonda en ello muy bien.

    Futuro pudo trascender y provocar cierta sacudida en el sistema político, su circunstancia propia en su búsqueda propia de poder les daba esa posibilidad. Sin embargo, tampoco puedo asegurar que ellos, estando en condiciones óptimas, lo hubieran logrado. El sistema actual no es muy generoso al respecto.

    Y no lo lograron, pero, como sea, en algún momento iban a terminar formando parte del sistema.

    Es lo lógico asumiendo lo que ya dije: los políticos buscan el poder, y dudo que configurarse como eternos outsiders sea el camino más fácil.

    Y siglos y siglos de historia lo reafirman. Todo lo disruptivo, con el tiempo, termina integrándose en el statu quo. Lo importante es lo que logran sacudir en el camino.

    Lo que a mí me pesa no es la «traición», sino que fue un movimiento que no terminó de dar esa sacudida que pensé iban a alcanzar a dar. Creí hace algunos años que serían capaces de ello.

    No solo es eso, es que con esto se cierra una etapa en una ola de participación ciudadana en Guadalajara que inició hace unos 15 años y que terminó, progresivamente, incorporándose al sistema político habiendo podido trascender más en el camino. Activistas muy valiosos se fueron a MC, MORENA y otros partidos.

    Regresando a lo primero. La gente pensó que los wikis no eran políticos, sino ciudadanos comunes y corrientes que iban a provocar un terremoto en el sistema de partidos. Una buena ilustración de este acto de ingenuidad es el video de Chumel Torres:

    Pero sí lo son.

    Y los políticos también son ciudadanos. Son personas comunes.

    No son entidades separadas. Son personas comunes y corrientes desempeñándose en un ámbito.

    Son personas normales, ergo, políticos normales.

    Así como lo son Xóchitl Gálvez o Claudia Sheinbaum o AMLO. Unos, claro, más presentables o decentes que otros, pero todos sujetos a la misma dinámica que los hace operar de acuerdo a cierto orden de incentivos.

    Así que más que hablar de traiciones, es importante comenzar a hablar de lo mal que funciona el sistema político y preguntarse por qué funciona mal.

    Porque el problema es sistémico. Los wikis querían sacudir eso, con el tiempo se sintieron imposibilitados y prefirieron incorporarse a este.

    Y Kumamoto no es el único independiente que ha caído. Han caído todos, porque el sistema político establece unas barreras de entrada muy altas.

    Por eso la estrategia común en México es parecer outsiders sin necesariamente serlo. Los outsiders son atractivos, sobre todo en estos tiempos en que la gente no se siente representada, pero el sistema impide que lleguen.

    AMLO es un hijo del sistema político y se vende como outsider. Xóchitl Gálvez, tal vez lo sea menos que AMLO, pero lleva los suficientes años dentro de éste y también se presenta como una «externa» aunque, al mismo tiempo, se toma fotos con los líderes de su alianza.

    Y entonces uno se pregunta si se puede cambiar al sistema político cuando este propio sistema impide la entrada a aquellos outsiders que quieren cambiarlo.

    ¿Ven la paradoja? Si queremos cambiar el sistema político necesitaríamos, para ello, que éste ya hubiese cambiado.

    Yo creo, sin embargo, que no es condición necesaria «entrar la política» como lo hizo Kumamoto, aunque sí se debe «hacer política». La participación ciudadana puede ser útil para ejercer presión para que ello ocurra.

    De hecho ya ha ocurrido, aunque con cambios todavía muy insuficientes pero acertados. La figura todavía insuficiente de los independientes o algunos de los mecanismos de transparencia se explican gracias a la presión de la ciudadanía organizada.

    Tampoco es imposible que alguien, desde dentro del sistema, haga cambios si tiene incentivos para ello. Esto incluso se puede conectar con la vía de la sociedad civil. El político escucha a la sociedad civil e impulsa cambios.

    Pero claro, todo sigue pareciendo insuficiente, y más con un régimen que, en su aspiración a la hegemonía, busca dar marcha atrás a los avances relacionado con la democracia, la transparencia y la rendición de cuentas.

    Y tristemente, vemos como ese anhelo de crear un sistema político más representativo, parece más lejos de lo que llegamos a pensar.

  • La quebrada de Acapulco

    La quebrada de Acapulco

    En algún momento, Acapulco era el destino turístico par excellence para vacacionar en el país. El destino gozaba de una gran fama no solo nacional sino internacional.

    A Acapulco iban a vacacionar los Kennedy, Elvis Presley y muchos artistas de talla internacional. Muchos, como el propio Elvis, Agustín Lara, Carlos Santa, Luis Miguel, Tito Puente, Juan Gabriel, Bob Dylan, Phil Collins entre otros le compusieron alguna canción.

    Era el lugar de moda y caché, ahí se hacían películas, series. Los más acaudalados del país tenían ahí residencias, hoteles. Ahí estaba el famoso Daddy’O donde Luis Miguel, Pierce Brosnan y otros artistas acudían frecuentemente. Acapulco era el lugar donde todo el mundo quería estar. Su skyline de edificios asombraba a cualquiera: hasta hace pocas décadas, tenía las edificaciones más altas solo después de la ciudad de México.

    Pero, con el tiempo, esa gran fama entró en declive. La violencia azotó al destino turístico, malos gobiernos llegaron, Cancún y otros destinos turísticos le arrebataron ese par excellence y lo dejaron como un destino casi de segunda clase donde casi ya no se construyen nuevos hoteles y donde el descuido y la decadencia se encuentran cada vez más presentes. Las luminarias del espectáculo, los futbolistas y la gente importante prefiere ir a Cancún y sus playas cristalinas, lejos del bullicio y el atiborramiento del destino turístico de uno de los estados más pobres del país:

    Desde el parque Papagayo deambulé entre ambulantes, negocios cerrados, dos autoservicios en cada cuadra, la Diana Cazadora remodelada. El tráfico, los semáforos descompuestos, las artesanías de toda la vida, bares levantando sus cortinas, la playa a unos metros. Lo que uno encontraría en cualquier foto de Acapulco. Llego a los últimos metros de la Condesa y me topo con una cuadra de negocios cerrados.

    Geovani de la Rosa

    Es en este contexto en el que posiblemente el peor huracán de la historia del país azota este destino turístico que a duras penas luchaba para mantenerse presente y mantener aunque sea un poco del prestigio que le quedaba.

    Llegó de forma sorpresiva. Hace apenas un día, el huracán Otis amagaba solo con ser una tormenta tropical que causara molestias menores. De pronto se convirtió en un huracán de Categoría 1, luego 2, luego 3, luego 4 para azotar en la máxima y más devastadora categoría en la que un huracán puede llegar: la categoría 5.

    Ese súbito desarrollo del huracán que no pudieron prever los meteorólogos con los modelos matemáticos más avanzados hizo que ni las autoridades ni los habitantes ni los vacacionistas tuvieran tiempo para salir de la ciudad o resguardarse en mejores zonas. Debido a que la ciudad no tiene ni luz ni Internet ni teléfono, la información apenas fluye y, a la hora en que escribo este artículo, no sabemos cuántas vidas pudieron haberse perdido, sobre todo de aquellas personas que viven en las montañas y en las colonias populares que no tienen el privilegio de tener un lugar de resguardo que los hoteles de renombre sí suelen tener. Así mismo, mucha gente está incomunicada, no saben cómo están sus familiares porque no tienen forma de comunicarse con ellos.

    Las calles están devastadas, completamente inundadas, arboles tirados, los comercios destrozados. Muchos edificios turísticos casi reducidos a obra negra y que tendrán que ser casi reconstruidos para volver a ser utilizados. Pareciera que casi ningún edificio se salvó, desde la pequeña tienda hasta el rascacielos frente a la playa. Acapulco está completamente irreconocible y es prácticamente inhabitable.

    Y si las imágenes devastadoras que nos llegan al día de hoy son de las zonas más privilegiadas, donde es posible que muchos hoteles y grandes comercios tienen algún seguro que les permita recuperarse de esta gran tragedia, no quiero pensar lo que va a pasar con los habitantes, con aquellos que tienen una pequeña casa en las montañas y que lo perdieron todo (lo que puede incluir vidas humanas) que, aunado a ello, la tendrán muy difícil incluso para encontrar comida y agua porque los comercios están devastados (la rapiña entra como agravante) y los servicios básicos están completamente colapsados. Ellos deberían ser lo más importante y lo más prioritario.

    Y para mala fortuna del destino y sus habitantes, México al día de hoy no tiene al mejor gobierno para enfrentar con eficacia este tipo de siniestros ni para atender las problemáticas de las víctimas de este lamentable desastre.

    ¿Qué va a pasar con Acapulco? Posiblemente tendrán que pasar varias semanas para que la ciudad esté mínimamente funcional. Tardará meses para volver a fungir como un destino turístico en lo que, al menos, algunos hoteles puedan estar reacondicionados para tener alguna actividad, pero posiblemente la recuperación completa tarde años.

    Habrá que preguntarse si esta tragedia sumirá más a este destino y ya no pueda recuperarse o podrá ser una suerte de parteaguas para su resurrección: que, dentro de la devastación y la tragedia, inversionistas reconstruyan este puerto y le den un nuevo aire. Eso solo lo dirá el tiempo.

    Lo más importante hoy, sin embargo, son las víctimas. Hoy muchas personas están sufriendo, personas que lo perdieron todo. Los hospitales están colapsados y destruidos lo cual agrava todo. Debido a esta tragedia, miles perderán sus empleos. Los recursos provenientes del turismo no fluirán como lo hacían hasta el día de ayer. Y todo esto ocurre dentro de un estado con altos índices de pobreza, devastado por la violencia, el narcotráfico y la corrupción.

    Para concluir, existen varias formas de donar y apoyar a los acapulqueños. Debido a incidentes recientes, no recomiendo apoyarse en el gobierno para este fin y mejor buscar alternativas como organizaciones civiles o instancias ciudadanas o privadas como la Cruz Roja.

  • El intrigante discurso de la Lilly Téllez

    El intrigante discurso de la Lilly Téllez

    A muchos no nos agrada mucho Lilly Téllez. No nos agrada como política y tampoco nos agrada su postura conservadora.

    Pero algo ha de reconocerse. Es la opositora que, al día de hoy, ha creado el discurso más consistente y ha puesto a las «corcholatas opositoras» la vara un tanto más alta.

    No es que sea un gran discurso: se sigue percibiendo cierto acartonamiento y se sigue percibiendo que es producto de una estrategia marketinera. Más bien es que los discursos en la oposición han sido tan pobres que el de ella llama la atención.

    Los discursos de la oposición han tratado de ser un «atrápalotodo» tratando de quedar bien con todos sin quedar realmente bien con nadie: el discurso opositor ha estado lleno de lugares comunes, sin posiciones claras, llenas de titubeos, pronunciamientos acartonados de tal forma que siempre caen en las rejas del discurso oficial.

    Si en algo «innova» Lilly Téllez (lo pongo entre comillas porque solo aplica para el caso de la oposición mexicana) es que muestra un posicionamiento más claro: yo soy de «derecha moderna» (concepto que trata de convertir en slogan), defiendo la vida, la familia, el estado limitado. El discurso trata de ser provocador y algo políticamente incorrecto: al menos fue lo suficiente para generar conversación en Twitter.

    Claro, el discurso de Lilly Téllez no tiene mucha sustancia, es algo superficial, pero naturalmente sabemos que el grueso de los electores no son científicos políticos y posiblemente no se percaten de los profundos huecos en el análisis político de la ex conductora de televisión.

    A una persona estudiada le parecerá algo irrisorio decir que el Reino Unido es un ejemplo de «derecha triunfante» dado que la derecha torie y la izquierda laborista se han alternado el poder, cosa que ocurre en la gran mayoría de los países desarrollados, pero si López Obrador ha rediseñado de forma tan absurda conceptos como liberalismo y conservadurismo y mucha gente ha aceptado estas arbitrarias definiciones, no deberíamos pensar como algo imposible que haya gente que compre estos conceptos tal como los promueve Lilly Téllez. Al final, es mera retórica, y la política en la práctica suele construirse así: no es gratuito que los discursos simplones y triviales que apelan a las emociones muchas veces suelan ser exitosos.

    Al parecer, Téllez trata de emular de forma algo tímida a las «nuevas derechas», en especial suena a la primera ministra italiana Giorgia Meloni (y no tanto a Le Pen) o a un Vox descafeinado: Tanto Téllez como Meloni son mujeres y conservadoras, y seguramente sus estrategas vieron ahí una oportunidad para posicionarla.

    Ciertamente, el discurso de Téllez sigue lejos de ser incendiario y difícilmente podría catalogarse de extremista o de «ultraderecha», aunque haya quienes insistan que es así. Téllez se muestra como una derechista conservadora a secas y con ideas algo arcaicas en la vertiente social, pero, al parecer, no existe algún discurso xenófobo o nacionalista que caracteriza a estas nuevas derechas populistas.

    ¿Acierta Téllez con su discurso?

    Contrastar la noción de un Estado limitado con la imagen de un Estado grande e inoperante puede resultar en una perspectiva interesante. Mientras se enfoca en mejorar el sistema de salud, una agenda que a menudo no se considera prioritaria para las ideologías de derecha, apuesta por el desarrollo económico y la seguridad, temas que siempre son relevantes para la población. A partir de esta comparación, se puede destacar las diferencias entre ambos enfoques y contrastarlos con el régimen actual.

    Sin embargo, no sé si en el contexto actual lo más acertado sea apelar a la vertiente conservadora-progresista que ya está generando rechazo en un sector de la población. Aunque en nivel estatal MORENA ha empujado algunas causas progresistas (como el aborto), lo cierto es que se vuelve dificultoso terminar de catalogar al obradorismo como progresista (en el sentido woke estadounidense) como para contrastar con éste en este rubro. López Obrador ha sabido ganarse al votante conservador popular con su simbología religiosa, sus alianzas con diversos colectivos religiosos y con su discurso moralizante en tanto ha tenido una relación muy ríspida con el feminismo.

    Tampoco sé si es lo más acertado apelar a la vertiente izquierda – derecha y definir esos conceptos de forma torpe como ella lo hace. Tendría sentido si la gran mayoría de los izquierdistas simpatizaran con López Obrador, pero la realidad es que no son pocos los arrepentidos.

    Abrir estas vertientes puede generar problemas. Dividir a un voto opositor heterogéneo, donde hay tanto votantes conservadores como progresistas, y donde es imperante sacar a votar a los más indiferentes, muchos de los cuales son jóvenes y que tienden a ser más progresistas que la gente mayor puede ser un gran problema. Lilly Téllez difícilmente le arrebatará votos de ese «conservadurismo popular» a López Obrador y tendría que conformarse con un sector de la oposición y no necesariamente con toda. El obradorismo estaría muy contento con un escenario así.

    Lilly Téllez acierta al tomar posturas un tanto más claras que sus compañeros opositores, parece mostrar que tiene convicciones un tanto más firmes (tal vez no demasiado dado el acartonamiento que se sigue percibiendo), pero tal vez la estrategia no sea la adecuada en el contexto actual. El o la candidata de oposición tendrá que encontrar una fórmula donde convoque a los opositores sin alienar a una parte de este sector, y hacerse muy conservador o muy progre no parece ser una gran idea. Posiblemente tendría que enfocarse en lo que a la gran mayoría de la gente le preocupa en la actualidad: la economía, la seguridad, la salud y la democracia. Antes que izquierda vs derecha, la vertiente más importante debería ser aquella entre la democracia y el autoritarismo, entre futuro vs pasado.

    En lo particular, figuras como Enrique de la Madrid, Mauricio Vila o Claudia Ruiz Massieu me parecen perfiles bastante más aptos para que nos gobiernen, pero no han logrado encontrar una fórmula o un discurso que los ayude a posicionarse. Lilly Téllez logró dar un paso más allá al presentar un discurso más consistente, pero nada más. Sin embargo, tal vez este paso ayude a que las demás candidaturas aceleren el paso para que logren construir un discurso más coherente o sensato que no solo les ayude a ganarse la candidatura, sino que les permita competir con quien sea candidato o candidata del régimen.

  • Las mañaneras, explicadas y analizadas con datos

    Las mañaneras, explicadas y analizadas con datos

    Yo tengo otros datos

    Andrés Manuel López Obrador

    Esta y las demás ilustraciones son de autoría propia realizadas con la inteligencia artificial leonardo.ai

    Introducción

    Las mañaneras, como ritual oficial, se han convertido en una estrategia política que le ha funcionado a López Obrador para controlar la agenda y que comenzó a utilizar cuando era Jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Este ejercicio es concebido desde el gobierno actual como una herramienta de comunicación y hasta de apertura, pero también forma parte de una de las estrategias políticas más importantes del régimen.

    Por eso, me di a la tarea de hacer un profundo análisis para tratar de explicar al régimen a partir de esta dinámica. ¿De qué se habla? ¿Quiénes participan? ¿Cuál es el tono de la conversación? ¿Cuáles son los temas que al régimen le interesa más colocar en la agenda pública? ¿Cuál es su relación con los opositores y los medios? ¿Qué revela la mañanera sobre las posiciones políticas del régimen y su postura hacia los distintos temas?

    Para ese fin, extraje todas las estenografías (es decir, las transcripciones de todas las mañaneras) que son publicadas íntegramente en la página de López Obrador. Para extraerlas y poder clasificarlas y guardarlas en una base de datos de tal forma que pudiera hacer análisis de datos con ellas, utilicé R Studio.

    De esta forma, en esta base de datos están incluidas todas las mañaneras desde la toma de posesión de López Obrador hasta el 29 de enero de 2023.

    Comenzaré con información general para posteriormente pasar a lo particular, sobre todo lo que tiene que ver con análisis de texto y sentimiento donde será posible llegara conclusiones muy interesantes.

    Participación

    ¿Cuánto se habla en las mañaneras?

    El número de palabras pronunciadas en las mañaneras varía mucho de un día a otro, pero es notorio cómo en el primer año de gobierno, el número de palabras pronunciadas en la mañanera fue creciendo hasta establecerse entre 9,000 y 10,000 palabras promedio. Si bien, entre mediados del 2020 y 2021 el número de palabras se mantuvo constante, después volvió a crecer, de tal forma que el número de palabras pronunciadas prácticamente se duplicó con respecto a diciembre de 2018.

    En este caso, la línea negra muestra de una forma simplificada y suavizada la tendencia mostrada por los puntos para que sea más comprensible por medio del algoritmo de regresión local LOESS (https://www.maximaformacion.es/blog-dat/que-es-la-regresion-local-loess-o-lowess/). Utilizaré este recurso en gráficas subsecuentes.

    Un dato curioso que puede verse en la siguiente regresión es que existe una relación negativa (-0.42) y es estadísticamente significante (el p-value al correr la regresión entre ambas variables es de 0) entre el número de palabras pronunciadas en una mañanera en total y el porcentaje de la participación de López Obrador en dicha mañanera. Esto seguramente se explica por el hecho de que el hablar de AMLO es más lento del promedio.

    ¿Quiénes participan más?

    Una de las cosas que más me interesaba saber es ¿quiénes son los que más participan en las mañaneras? El resultado es muy revelador.

    Para este fin, conté el número de palabras que los distintos actores que se han parado en el estrado han pronunciado. No es de sorprender que el primer lugar sea López Obrador, ni tampoco sorprende que el segundo lugar sea Hugo López-Gatell dada la pandemia. Lo que sí llama la atención es que, de los diez, tres sean militares: El General Luis Crescencio Sandoval se encuentra en el quinto lugar, Rafael Ojeda en el noveno y Luis Rodríguez Bucio, comandante de la guardia nacional, en décimo. Entre esos diez, también aparecen la Secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, y el subsecretario Ricardo Mejía. Es decir, 4 de 10 tienen relación con temas de seguridad y en ese top no aparece, por algún decir, alguien relacionado con temas económicos.

    Entre los principales y más relevantes actores en la mañanera, los siguientes gráficos muestran su participación a lo largo del tiempo: la participación de AMLO se ha incrementado progresivamente para pasar de un promedio de 4000 palabras a 6000 palabras. López-Gatell llegó a tener una participación apenas un poco más baja que AMLO durante los momentos más duros de la pandemia para caer a mediados de 2021 (tómese en cuenta que en este ejercicio solo estoy tomando en cuenta las mañaneras y no sus conferencias).

    En materia de seguridad, la participación del Secretario de Defensa Nacional, Luis Crescencio, se ha venido incrementando en el último año mientras que la de Rafael Ojeda (Secretario de Marina) se ha mantenido relativamente estable, aunque a la alza. La participación de Rosa Icela Rodríguez (Secretaria de Seguridad) se ha mantenido estable y un poco a la alza a partir de 2021. Por otro lado, la participación de Ricardo Mejía se ha incrementado drásticamente y se ha mantenido estable en los últimos tiempos. Con esto, podemos decir que la seguridad y la milicia han incrementado su presencia en las mañaneras.

    ¿Qué tanto acapara AMLO las mañaneras?

    En promedio, López Obrador representa el 50% de las intervenciones en el estrado, en tanto que el otro 50% está dividido entre el resto de los participantes. Esta tendencia se ha mantenido estable desde 2020. Sin embargo, la variación (desviación estándar) es considerable, donde en ocasiones la participación de AMLO representa solo el 25% o menos y en otras puede llegar hasta el 75% o más.

    Si bien el número de palabras que AMLO menciona en las mañaneras se ha incrementado a lo largo del tiempo, su porcentaje de participación se ha mantenido estable debido a que, en total, el número de palabras mencionadas por todos los personajes en conjunto (como lo muestra la primera gráfica) se ha incrementado.

    Temas

    ¿Sobre qué hablan en las mañaneras los personajes principales?

    Hasta ahora he mostrado insights muy generales, pero que me parecieron relevantes antes de comenzar con los ya más específicos e interesantes que tienen que ver con análisis de texto o sentimientos. En este caso también comenzaré de lo general a lo particular.

    Primero, comenzaré con los bigramas (conjuntos de dos palabras) más recurrentes de cada uno de los actores más importantes. El caso de AMLO es muy llamativo porque el bigrama más recurrente es el de «guardia nacional», lo cual manifiesta la importancia que ésta tiene para el régimen de la 4T, seguido de «comisión federal y «adultos mayores» (por el programa social).

    Llama también la atención que la frase «periodo neoliberal» (en el cual hace referencia a los gobiernos anteriores con los que gusta contrastarse) e incluso que haya mencionado casi 500 veces a Porfirio Díaz.

    Para el caso de López-Gatell el resultado es previsible. Prácticamente todos los bigramas refieren a los informes que daba sobre la pandemia.

    Por su parte, Crescencio Sandoval naturalmente hace énfasis en la Guardia Nacional. Podemos ver claramente que su discurso va enfocado a hablar del papel de la Guardia Nacional y de las estrategias de seguridad que se están llevando a cabo. Algunas, tales como «tomas clandestinas» o «instalaciones estratégicas» parecen hacer referencia a la estrategia contra el huachicoleo llevada a cabo al principio del sexenio.

    Las frases de Marcelo Ebrard también parecen ser previsibles, casi todas están relacionadas con su trabajo como canciller, aunque llama la atención que incluso él ha hecho referencias a la Guardia Nacional, lo que sigue revelando cuán importante es para el régimen.

    Por último, las frases que ha pronunciado García Vilchis, y que comanda la sección «quién es quién en las mentiras», son reveladoras porque muestran qué es lo que se promociona y qué es lo que más se golpea. La encargada de esta sección menciona mucho al AIFA, al cual naturalmente se ha encargado de defender, pero también llama mucho la atención las constantes referencias a Carlos Loret de Mola (más de 20 veces) así como al diario Reforma (más de 40). No sin olvidar al ex presidente Felipe Calderón.

    Menciones a actores relevantes

    Nota: Para reducir la posibilidad de error al mínimo, extraje los nombres de los actores, empresas o instituciones de tal forma que no se confundan con otros términos. Por ejemplo, para extraer las menciones al Reforma, extraje frases como «El Reforma», «Diario Reforma» o «Periódico Reforma» ya que «Reforma» puede referir a alguna reforma política o de otra índole.

    Menciones a periodistas adversarios

    El número de veces que López Obrador menciona a los periodistas adversarios se ha venido incrementando año con año, aunque hay meses que sobresalen tales como septiembre 2020, mayo 2021 (recordemos que en junio 2021 hubo elecciones intermedias) y febrero 2022 (es posible que esto tenga que ver con la revocación de mandato que se llevó a cabo a principios de abril así como con la inauguración del AIFA en marzo de ese año)

    Los periodistas que López Obrador ha mencionado más son Loret de Mola, Enrique Krauze, Aguilar Camín, Carmen Aristegui y Denise Dresser.
    Claro está, no sólo López Obrador se ha dado a la tarea de mencionar a los periodistas adversarios que osan criticarlo. Ese trabajo también está a cargo de García Vilchis. Ella se ha encargado de arremeter principalmente contra Loret de Mola, Denise Dresser y Carmen Aristegui
    Es interesante ver que, en casi todos los casos, las menciones a los adversarios se ha venido incrementando con el tiempo, lo cual habla de la creciente viralidad del régimen de López Obrador hacia los opositores. Las menciones hacia Carmen Aristegui, Denise Dresser y Carlos Loret de Mola son las que más se han incrementado a lo largo del tiempo.

    Menciones de expresiones hacia adversarios

    Algo muy notorio es que López Obrador ha modificado el uso de las expresiones con las que se refiere a los adversarios. Conceptos como «Mafia del poder» y «PRIAN» recurrentes antes de que llegara a la Presidencia prácticamente desaparecieron de su discurso aunque han reaparecido de forma tenue con el aumento de la viralidad de su discurso.

    Nótese cómo es que con todos los términos ha habido un incremento a lo largo del tiempo, como de igual forma ocurre con las menciones a los periodistas que considera adversarios y que sugiere un aumento de la viralidad y la confrontación en el discurso de López Obrador.

    Y nótese también que términos como adversarios son utilizados por AMLO en promedio una vez por mañanera y los términos como conservadores y los referentes a neoliberalismo, son, en promedio, mencionados más de dos veces por mañanera.

    Discurso de AMLO por medios considerados como adversos

    El diario Reforma es el medio más mencionado en las mañaneras junto con El Universal. Incluí a Televisa y TV Azteca, dado que son los medios más grandes y porque, sobre todo el primero, era considerado como uno de los adversarios de López Obrador en años previos a la llegada a la Presidencia.

    Es de notar que Televisión Azteca casi no ha sido mencionado. Incluso Latinus, el medio para el cual trabaja Loret de Mola, ha sido mencionado con bastante más frecuencia.

    En el caso de García Vilchis podemos observar que El Universal, Reforma y Latinus son los medios más mencionados en la sección «quién es quién en las mentiras» mientras que Televisa y TV Azteca, los grandes emporios, apenas sí han sido mencionados por ella.

    Agregando las menciones tanto de López Obrador como de García Vilchis podemos observar que las menciones contra Reforma han crecido de manera constante. En un supuesto, es posible que la variabilidad en el caso de Latinus se explique por los reportajes que este medio ha publicado.

    Discurso de AMLO sobre políticos

    Es de notar que López Obrador ha mencionado con mucha más frecuencia a Felipe Calderón y a Vicente Fox que a Peña Nieto, quien fue el pasado presidente. De la misma forma, Joe Biden ha recibido más menciones que Donald Trump con todo y que solo se ha hecho referencia e Biden desde finales de 2020 (temporada de elecciones en EEUU) hasta la fecha.

    También resalta que el número de veces en que AMLO menciona a Felipe Calderón y Vicente Fox se ha incrementado considerablemente a lo largo del tiempo mientras que las menciones a Peña Nieto se han mantenido constantes. ¿Por qué existe una mayor necesidad de mencionar a Calderón o a Fox que a Peña Nieto, el presidente saliente?

    Discurso de AMLO sobre candidaturas de MORENA (corcholatas)

    Marcelo Ebrard es el candidato de MORENA más mencionado en las mañaneras, pero un supuesto mío es que, dado que Marcelo es uno de los políticos que más participa en estos ejercicios, es constantemente mencionado por López Obrador para darle la palabra y ello puede inflar las referencias a su persona.

    Es de notar que desde que se empezó a especular con la candidatura de Adán Augusto, éste comenzó a ser frecuentemente mencionado por el Presidente en las mañaneras superando a Claudia Sheinbaum en menciones.

    Discurso de AMLO por obras

    Sabemos que López Obrador ha hecho un gran esfuerzo por posicionar sus grandes obras con las cuales quiere contrastarse frente a los otros gobiernos. Para ello, busqué cuántas veces mencionó palabras relacionadas a dichas obras en cada mañanera y este fue el resultado.

    Llama la atención que la obra de la que más habla es la de la refinería Dos Bocas y, sobre todo, llama la atención que la frecuencia aumentó a partir de 2021.

    En esta gráfica muestro el número de menciones de las grandes obras por parte de López Obrador a lo largo del tiempo. Es posible ver que en el caso del AIFA el número de menciones se ha mantenido constante, tuvo un ligero incremento en torno a su inauguración y después decreció. No pasa lo mismo con Dos Bocas y el Tren Maya que son obras que están en progreso y que han sido cada vez más mencionados por el Presidente (como mencioné al principio, las líneas negras representan la tendencia atenuada para que sea un poco más comprensible).

    Análisis de sentimientos

    Por participantes

    Con base en una técnica de análisis de sentimientos donde se otorga un valor positivo o negativo a cada palabra pronunciada con base en un diccionario (que puedes descargar aquí) es posible analizar el tono del discurso de los políticos y funcionarios que participan más en las mañaneras. Luis Bucio, el Comandante de la Guardia Nacional, Zoé Robledo y Marcelo Ebrard son los participantes que mantienen un discurso más positivo en tanto que García Vilchis, López Obrador y Hugo López-Gatell son los que han mantenido un tono de discurso más negativo.

    Palabras positivas y negativas más frecuentes

    A continuación muestro las palabras positivas más recurrentes en el discurso de López Obrador. En el análisis de sentimientos se clasifican las palabras positivas de 1 a 5 y las negativas de -1 a -5. Decidí excluir las palabras que tuvieran una calificación de +1 a -1 (que son las más neutras) para dejar aquellas que tienen más carga tanto positiva como negativa.

    Contextualización

    Otra técnica que he utilizado es el de contextualización. Por medio de dicha técnica puedo analizar en qué contexto se pronuncian las distintas palabras que se utilizan en la mañanera. Para entender el contexto en el que hablo de los diversos temas seguí los siguientes pasos:

    1. Cree diccionarios de distintas palabras o frases por tema. Por ejemplo, un diccionario sobre los medios adversos que contienen los nombres de los distintos medios a los que ataca.
    2. Obtengo las palabras próximas a las distintas palabras o frases que componen el diccionario.
      • En este caso extraje las 6 palabras anteriores y las 6 posteriores a la palabra o frase en cuestión.
      • Por ejemplo, si una frase del diccionario es «El Reforma», entonces el código busca toda las veces que se ha mencionado la palabra y extrae las 8 palabras anteriores y posteriores de esta forma. Los (1) medios (2) de (3) la (4) derecha (5) conservadora (6) neoliberal (7) como (8) El Reforma nos (1) atacan (2) porque (3) nosotros (4) somos (5) no (6) somos (7) corruptos (8).
    3. Una vez hecho esto, se cuenta la frecuencia de las distintas palabras que acompañan a las palabras y frases del diccionario en cuestión.
    4. Para la mayoría de los casos agrupo las palabras en bigramas y, si es necesario, muestro las palabras individuales removiendo stopwords (palabras que son irrelevantes como artículos o pronombres).

    Esta técnica me ayudó a obtener insights o información relevante que habría sido muy complicada de extraer con las otras técnicas.

    Más allá de que se pueden sacar muchas conclusiones de este ejercicio de contextualización, menciono las que me parecieron más llamativas:

    1. La constante vinculación de la oposición con Santa Anna, Porfirio Díaz, y el término «intelectuales orgánicos para referirse tanto a los opositores en general como a los periodistas e intelectuales adversos»
    2. El constante cuestionamiento a los ingresos de los periodistas de oposición «¿cuánto ganan?».
    3. La vinculación entre democracia y Francisco I Madero, así su conceptualización ligada al mandato del pueblo.
    4. El discurso progresista está prácticamente ausente de su discurso y parece que no entiende el progresismo contemporáneo.
    5. Su discurso es fuertemente conservador. Los conceptos conservadores prácticamente quintuplican a los progresistas.
    6. El énfasis en las paraestatales y en lo público cuando habla de temas económicos.
    7. Que su idea de la ciencia sea una bandera para oponerse a los regímenes anteriores. Las constantes menciones a Elena Álvarez-Bullya.
    8. El constante cuestionamiento de los ingresos de los funcionarios del INE.
    9. Que si bien, afirma apoyar a la mujer, muestra un profundo escepticismo sobre los movimientos feministas a los cuales vincula con el conservadurismo.

    Conclusiones

    Para concluir, me parece importante mencionar las conclusiones más relevantes a las que llegué a través de este ejercicio. Algunas eran previsibles y corroboran algunos señalamientos hacia la mañanera, ya que es algo que se percibe de forma fácil por parte de quienes están interesados en la política mexicana, aunque tal vez otros son más reveladores:

    1. Las mañaneras han aumentado su contenido a lo largo del tiempo (palabras, intervenciones).
    2. AMLO monopoliza el discurso y las intervenciones de las mañaneras, representando más de la mitad de las intervenciones totales.
    3. Que de las 10 personas que más intervienen en las mañaneras 5 estén relacionados con la seguridad y 3 sean militares, esto aunado a la «guardia nacional» como el bigrama más mencionado por AMLO revela la suma importancia que el ejército tiene para el régimen actual.
    4. Que las menciones a periodistas adversarios por parte de López Obrador se han incrementado de forma considerable a lo largo del tiempo, lo cual sugiere una postura más agresiva hacia sus opositores a lo largo del tiempo. A estas intervenciones habría que agregar las intervenciones de García Vilchis cuyo propósito explícito es señalar a estos periodistas y analistas opositores.
    5. Que tiene una narrativa bien cuidada y diseñada para hacer la separación explícita entre su movimiento y la oposición a quien señala de «conservadora» y «neoliberal».
    6. Que el Reforma (y en menor medida El Universal) es el medio al que ha convertido como estandarte de los «enemigos del pueblo» y que medios como Televisa que hace algunos años era el blanco principal de sus discursos ha quedado en un segundo plano.
    7. Que Felipe Calderón es el político más mencionado en las mañaneras. Las menciones al ex presidente se han incrementado de forma notable y de forma paralela al incremento de periodistas adversarios.
    8. Que Adán Augusto ha cobrado una notable relevancia en el discurso de AMLO a partir de que se comenzó a considerársele como «candidateable» superando (en número de menciones) a Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum.
    9. Que la Refinería Dos Bocas es la obra que ha cobrado mayor relevancia en las mañaneras, aunque el número de menciones al Tren Maya se ha venido incrementando a lo largo del tiempo.
    10. Que el tono del discurso de AMLO es el más negativo y solo superado por García Vilchis entre los 10 participantes más relevantes de las mañaneras. Si bien, es evidente que las menciones a los adversarios se ha incrementado, ello no parece venir de un discurso «más negativo», al menos por medio de este ejercicio.
    11. Que el discurso de López Obrador es profundamente conservador y que está muy desconectado de las izquierdas progresistas y muestra un fuerte escepticismo con los movimientos feministas.
    12. Que su idea de democracia está ligada a su idea de pueblo así como mitos históricos y no a instituciones (como el INE, de cuyos miembros cuestiona constantemente sus ingresos).

    Si tienes alguna duda sobre este ejercicio o si crees que podría extraerse alguna otra información relevante, házmelo saber a través de mi cuenta de Twitter @elcerebrohabla.

    De igual forma, pongo a disposición el código fuente que utilicé tanto para extraer las mañaneras como para realizar el análisis. Lo puedes consultar y descargar en Github.

  • No mires arriba, porque mi crítica a esta película no va a ser cómoda

    No mires arriba, porque mi crítica a esta película no va a ser cómoda

    Imagen: Netflix

    Me enteré de este filme por Twitter. Vi que varias personas estaban comentando que se trataba de una gran obra, que esta sátira desnudaba de cuerpo entero a la sociedad estadounidense. Naturalmente abrí el Netflix y me dispuse a verla, y aunque no puedo decir que es un bodrio o que no vale la pena (tiene sus momentos buenos, las actuaciones en general me parecieron buenas y me parece que el final logra rescatar algo de la película), esta obra pierde muchos méritos, a mi juicio, por la forma en que hace crítica social.

    Cuando veo un filme, incluso si es una sátira (el género en el que el filme de Adam McKay busca criticar a la sociedad norteamericana), yo suelo esperar algo más que la confirmación de mis posturas ideológicas. En algún sentido podría decir que estoy de acuerdo con lo que denuncia: el negacionismo hacia la ciencia, la corrupción política, la frivolidad de los medios de comunicación y el show business o la preponderancia a creer en teorías de la conspiración.

    El problema del filme tampoco es que esta crítica pueda tener cierto sesgo progresista. Que las críticas se hagan desde cierto paradigma o doctrina ideológica no solo no es malo, sino que es hasta cierto punto inevitable. John Oliver y Stephen Colbert pueden tener cierto «sesgo» liberal (en el sentido norteamericano) y son comediantes que me gustan mucho ver, pero dentro de su comedia hay algo de sustancia, no se queda solo en el «lo que dice Colbert confirma mis posturas», hay algo de profundidad y explicación de los fenómenos ahí. Que sea comedia no significa que no pueda haber algo de profundidad.

    Y eso es lo que no tiene No Mires Arriba, la forma de abordar la crítica a la sociedad estadounidense me parece frívola y superficial, no me dice nada que no sepa ni trata siquiera de explicar lo que critica. Si yo concuerdo con la postura ideológica desde la cual se hace la crítica, entonces el mensaje es, como un amigo me decía: «Yo, que veo el filme, soy bien inteligente y todos los demás (exhibidos en el filme) son unos pendejos».

    Pero eso es conformarse con poquito intelectualmente, y por eso me llama la atención la reacción en las redes sociales y la forma en que se ha encumbrado a esta película. Si yo creo que los republicanos conspiranoicos son unos idiotas, el filme me lo confirma, pero no me explica nada de ello, solo reafirma mi postura caricaturizando al otro viéndolo como más despreciable.

    Otro ejemplo es la forma en que se retratan a las Big Tech. Es claro que hay un profundo y necesario debate sobre el efecto que las empresas en línea y, sobre todo, las redes sociales tienen sobre la sociedad, sobre los riesgos de la inteligencia artificial que utilizan y sobre si estas empresas deberían ser reguladas dadas sus características muy particulares, pero casi nada de este debate (tan importante) se refleja en esta película que se limita a retratar con un tono anticapitalista al empresario malvado que quiere controlar al gobierno y a la sociedad con sus poderosos algoritmos. No es que no existan empresarios inmorales en este medio, es que reducirlo a ello ignora por completo los debates que son necesarios para que estos cambios tecnológicos generen menos efectos negativos (o más efectos positivos) en la sociedad.

    Sería iluso esperar que una sátira sea un análisis académico, al final es una comedia, pero tampoco deberíamos conformarnos con una trivialización exagerada y una excesiva simplificación de distintos fenómenos sociales que terminan siendo drásticamente simplificados hasta para una sátira. Algo me vino a la cabeza de Anne Applebaum quien, criticando el resurgimiento de la ultraderecha (pone como ejemplos a Polonia, la Hungría de Orbán o la España de Vox entre otras) señala esta aversión por ciertas personas hacia la complejidad lo cual los hace muy receptivos hacia el discurso de la derecha autoritaria. Este filme hace eso, ofrecer un discurso demasiado simple sobre algo que es más bien complejo, uno que hace énfasis en nuestras preocupaciones y las empaqueta en narrativas muy simples que sustituyan a la complejidad. Una sátira no te va a complejizar un fenómeno por sí misma, pero sí te puede invitar a ello, y este filme no lo hace.

    Si bien se entiende que es una sátira y que, por tanto, en este género se exageran los fenómenos de los cuales se hace burla, por momentos sí llega a transmitir una percepción demasiado exagerada de la realidad. Pareciera crear la sensación de que los medios de comunicación están completamente trivializados y han dejado de cumplir con su propósito de informar, lo cual tampoco es así (más allá de la cultura de consumo estadounidense y la progresiva polarización en medios) y pareciera crear la percepción de que la sociedad norteamericana es simplemente una basura, con lo que tampoco estoy de acuerdo (más allá de sus evidentes imperfecciones y más allá de que la sociedad norteamericana no me parezca la más ejemplar).

    Dicho lo anterior, por momentos el filme parece ser una autoparodia, por momento llega a entrar en esta trivialización y en este afán de empaquetar todo en una «cajita feliz» que el mismo filme busca denunciar. Eso, en lo particular, me pareció muy incómodo.

    ¿Por qué este filme causó tanto hype? Posiblemente porque satiriza aquello de lo que se habla comúnmente, de aquello que preocupa (y tal vez con mucha razón) a la gente, sobre todo desde las perspectivas liberales o progresistas, porque empata con lo que ya veníamos pensando, pero solo lo dice y se burla de él, como si fuera una suerte de fan service (recurso tan clásico del cine de estos años que apelan a la nostalgia): que los consumidores se sientan identificados. Ciertamente tampoco es un pésimo filme, tiene sus buenos momentos, pero tampoco puedo compartir esta idea de que se trata de una gran obra.

  • El voto útil: la persuasión de «sofá»

    El voto útil: la persuasión de «sofá»

    El voto útil: la persuasión de "sofá"

    Para llamar al voto útil, se está haciendo todo mal.

    Si la oposición se encuentra con que le lograron quitar la mayoría (ya de menos la calificada) al régimen, no habrá sido por mérito propio, sino por los errores de López Obrador, porque algunos simpatizantes se sienten personalmente traicionados por él, o porque la gente vio en una App por qué partido votar (no porque ese partido haya sido exitoso en persuadirlos).

    La oposición (en todas sus especificaciones) urge a la gente a votar contra MORENA, pero no da nada a cambio, no hay sacrificio de su parte. La oposición partidista no está siquiera dispuesta a cambiar las causas que hicieron que la gente votara por López Obrador. Parecen creer que la gente tiene urgencia de regresar al estado de cosas anterior, ese estado de cosas que fue votada en contra de forma contundente en la elección pasada.

    La oposición es como un sujeto gordito con halitosis y con poca confianza en sí mismo que está urgido de conseguir novia. Se fija y se obsesiona con la primer mujer que ve, pero no hace nada por ser más atractivo: cree que él es «bueno» y que por eso la mujer debe fijarse en él.

    En la oposición (tanto política como parte de la ciudadana) hay una profunda desconexión con la realidad, con el otro. No hay un ejercicio mínimo de empatía. Columnas como ésta donde se considera que a los trabajadores hay que hablarles como Adal Ramones es prueba de ello. Somos nosotros, los poseedores de la razón y la sabiduría, los que le hablamos desde un pedestal de superioridad moral al ignorante, al otro, y le decimos qué es lo que tiene que hacer: hay que incluso parecer cool y usar frases juveniles para llegarle «a los chavos».

    Igualmente, muchas personas están convencidas de que «voy a hablar con mi sirvienta para convencerla de que no vote por MORENA, con ese mismo tono con el que le pido que tienda la cama o planche la ropa», voy a decirle a mis trabajadores, casi con un afán de «educar», que no voten por MORENA. Les voy a contar, desde una postura paternalista casi de relación amo-esclavo en el sentido hegeliano, lo difícil que es ser empresario, porque yo sé más que ellos, y les voy a contar todo desde mi perspectiva, les voy a decir cómo un triunfo de MORENA me va a afectar a mí y cómo, por tanto, yo siendo el empresario que les doy trabajo a mis empleados, les va a afectar a ellos. Pero la gente lo nota, y cuando los empleados salen de trabajar, lo primero que van a hacer es quejarse de sus patrones que les dicen «qué tienen que hacer». Si el patrón no es alguien que se destaque por la profunda admiración y respeto que recibe de sus empleados, en su fuero interno se mofarán de él y hasta incentivos de sobra tendrán de no hacerle caso y votar en sentido contrario.

    Apostar por el voto útil para que MORENA no gane mayoría en el Congreso es completamente válido y, en las circunstancias actuales, hasta necesario, ya que existen riesgos de involución democrática. No se debe malinterpretar lo que digo. Sin embargo, insisto en que quienes lo promueven no hacen esfuerzo o sacrificio alguno: les basta aleccionar y educar, pero no ponen nada a cambio, no quieren asumir nada. El esfuerzo ni siquiera está centrado en compartir información para que la gente tome una buena decisión en las urnas, sino de decirles «qué es lo moralmente correcto», «qué es lo que se debe de hacer», porque yo estoy en una posición en que te puedo decir a ti qué es lo que tienes que hacer.

    Creen que su percepción de la realidad, esa construida a través de sus propias experiencias, es la misma realidad del otro. Asumen que el otro posee una realidad más incompleta, que son ignorantes de ella, como si ellos fueran una versión muy inacabada de ellos mismos y que, por lo tanto, se les debe educar, pero son completamente incapaces de sentir sus necesidades que no son las mismas que las de ellos, porque no es lo mismo ir a trabajar en carro que en camión, no es lo mismo vivir en esta colonia que en aquella otra, porque la interacción con la demás personas no es la misma, porque la relación con las autoridades tampoco lo es. No conocen sus realidades y no parece siquiera estar dispuestos a conocerla: es el trabajador, el de abajo, el que tiene que esforzarse por comprender la realidad del patrón, le delegan al trabajador esa responsabilidad.

    Pero los que sienten estar en una posición de superioridad intelectual y hasta moral pueden llegar a ser ignorantes y tomar decisiones irracionales de la misma forma que, piensan ellos, el «otro» lo hace. Muchos, me consta, tienen poca idea de la política y sus insumos sobre el tema provienen de los chats de WhatsApp. Si asumiéramos que votar contra MORENA es «estar del lado correcto de la historia» no se debería omitir el evidente hecho de que estar del lado «correcto de la historia» no implica necesariamente que se sea un conocedor de la política o que se sepa más que el que «está equivocado»: a veces se puede estar en el camino correcto por las razones equivocadas. En muchos casos, estar «del lado correcto» es meramente circunstancial: puede ser producto de la presión social o, simplemente, porque exista la coincidencia de que lo que parece convenir o cree que conviene a una persona en lo individual le conviene al colectivo en su conjunto. ¡Vaya! A veces hasta los más «cultos y doctos» llegan a tomar malas decisiones.

    Y la realidad es que la falta de empatía, la incapacidad de abordar al otro para persuadirlo es también una manifestación de ignorancia.

    Tal vez por eso López Obrador sigue siendo popular a pesar de su gobierno tan errático, porque sabe comprender esas otras realidades (aunque luego se mofe o se burle de ellas). La oposición no ha hecho el mínimo esfuerzo siquiera.