Categoría: sociedad

  • ¿Cómo ser feliz en México?

    ¿Cómo ser feliz en México?

    Los economistas tratan de entender la felicidad como la capacidad que tiene un individuo para consumir. Si el PIB per cápita es más alto, seguramente los individuos serán más felices. Los religiosos la relacionan con la espiritualidad y la capacidad de tener una relación con un dios. Los sociólogos podrán hablar de la pertenencia de un individuo a la comunidad. Los sexólogos la podrán basar en la satisfacción sexual del individuo. Lo cierto es que ser feliz al final tiene que ver con la satisfacción que una persona tiene consigo misma y con su entorno. Y como las personas tienen diferentes prioridades, entonces lo que a una persona lo hace feliz, a otra persona puede no darle tanta felicidad.

    ¿Cómo ser feliz en México?

    Pero ¿Cómo ser feliz en México? Algunos estudios afirman que México es un país feliz y siempre es colocado en un lugar generoso en las tablas de los países más felices del mundo. Hay cosas que juegan a nuestro favor, el clima y la posición geográfica ayudan. Los países que reciben menos luz del sol como pueden ser Noruega, Canadá, o Rusia, tienden a tener mayor gente deprimida, sobre todo en los inviernos donde en el mejor de los casos, el sol sale unas pocas horas. En México no pasa eso, y es curioso que la gente que vive más cerca del ecuador, tiende a ser vista como más cálida y amable.

    Pero no todo es positivo. Vivir en un país donde las malas noticias son pan de cada día, donde se tienen problemas graves de seguridad, donde ni el estado ni el mercado son capaces de garantizar cierto bienestar a muchos mexicanos, puede ser un tanto frustrante. El exponerse ante un huracán de malas noticias puede causar un efecto adverso en el ánimo del individuo si no está psicológicamente preparado para ello.

    Pero a veces esa carencia o búsqueda por satisfacer necesidades no resueltas, que pareciera negativo, puede atraer felicidad. A veces tener la vida resuelta puede terminar generando hastío en un individuo. Las carencias, son las que muchas veces, incitan al individuo a emprender. Cuando pensamos en adquirir a futuro una casa, o pensamos en buscar cierta estabilidad económica, lo hacemos porque en el presente no lo tenemos, carecemos de ello. Entonces creamos planes con el fin de poder saciar esa necesidad. Debido a que hay una motivación, ello nos produce una satisfacción. Por eso es que la felicidad no es algo que se deba alcanzar, no es una meta, la felicidad es la forma en como disfrutamos el recorrido del camino.

    Los que viven en algunos países desarrollados y han satisfecho sus necesidades pueden caer en el hastío, aunque eso no significa que no puedan entretener sus mentes por medio de otros retos o ambiciones. El problema en nuestro caso, viene con el nivel de estrés que puede causar la frustración al buscar cierto objetivo. Un psiquiatra me comentaba que niveles tolerables de estrés y ansiedad son necesarios para el desarrollo del ser humano, gracias a estos sentimientos que podrían ser negativos en un principio, el ser humano creó inventos, innovó y desarrolló mejoras con el fin de suplir esas carencias y dicha condición impulsó a los seres humanos a moverse. En cambio, cuando dicho estrés y, o ansiedad, rebasan los niveles tolerables, causan el efecto adverso, paralizan al individuo, y lo ponen en una condición donde puede terminar afectando a los demás, lo que se traduce en una laceración del tejido social.

    En México se puede ser feliz de varias formas. nuestra calidez ayuda a ello. Pero tal vez el reto de buscar trascender en un país donde se nos ha enseñado a que eso es poco posible, podría ser una buena idea. Algunos creen que el individuo se debe de alejar de las malas noticias. Posiblemente sea prudente alejarse del sensacionalismo, pero lo prudente es que el individuo está informado, porque los factores externos afectarán al individuo sin importar si éste los conoce. Por el contrario, su desconocimiento lo podría agarrar desprevenido. A pesar de la situación en la que se pueda encontrar el país, la elección de ser feliz, reside, en la mayoría de los casos, en uno mismo.

  • Lindo Michoacán

    Lindo Michoacán

    Michoacán es un estado bello. Sólo basta con viajar a Morelia y su hermoso Centro Histórico, El lago de Pátzcuaro, Quiroga, Uruapan, Zamora. Un estado que a pesar de su retraso económico comparado con otros, es un must visit para cualquier mexicano que se diga conocedor de su país. Pero así como Michoacán nos puede mostrar lo más bello de nuestro país, también tiene la capacidad de restregarnos en la cara la realidad que vivimos como nación, que está muy lejos de ese futuro promisorio que nos prometieron hace poco más de una década, y está más cerca de la descomposición.

    Lindo Michoacán

    13 años después de la supuesta transición democrática, Michoacán es el ejemplo de que las cosas no salieron tan bien. Michoacán es un estado literalmente fallido, rebasado por el narcotráfico, que exhibió el fracaso de una mal planteada guerra contra el narco por parte de Felipe Calderón, y la consecuente de Peña Nieto que ha resultado todavía peor, donde la displicencia y la desconfianza reinan. Ese Michoacán donde su Gobernador Fausto Vallejo ha estado eternamente ausente por una batalla contra el cáncer, pero que de alguna manera representa la debilidad de un estado que poco a poco es reemplazado por los Caballeros Templarios, cuya oposición son los ciudadanos que han creado autodefensas, tal vez a priori con nobles intenciones, pero que por sus características, puede terminar corrompiéndose y convirtiéndose en algo parecido a lo que ahora combaten.

    El Gobierno Federal ha puesto la mira más bien en combatir las autodefensas. Posiblemente arguyan que están haciendo lo que el estado debería de tener, el monopolio de la seguridad. Pero la pregunta que ha surgido es ¿Por qué desarmar a las autodefensas y no a los Caballeros Templarios? Muchas teorías abundan en torno a esta decisión. Dicha estrategia tal vez no podría ser entendida por el ciudadano común y tiene una razón de ser, o posiblemente su sentido común es suficiente como para divisar a lo lejos intereses oscuros de quienes se supone, los deberían de proteger. Lo que sabemos es que en Michoacán hay guerra, y no se vale utilizar eufemismos para tratar de engañarnos y no ver la magnitud de los hechos.

    Un país prometedor, como ese del que hablan algunas revistas o supuestas instituciones que ponen al país del primer mundo y que enaltecen «la inteligencia» de nuestro mandatario, no se puede explicar cuando una parte de éste se pudre y donde el gobierno está cerca de perder el control. Donde los ciudadanos ya no pueden separar entre buenos y malos, donde algunos creen que los supuestamente buenos (gobernantes) no están tan enemistados con los malos, donde muchos ciudadanos incluso le dan más legitimidad a los cárteles de la droga que en algunos casos usan una retórica bastante parecida a los de nuestros gobernantes.

    Si algo se le puede reconocer a Calderón dentro de su fallida estrategia contra el narco, fue que hubo un reconocimiento público del problema. El Gobierno actual, de la mano de sus recursos mediáticos y de comunicación, ha tratado de aminorar el problema, de crear una falsa percepción de seguridad que contrasta tanto con la realidad que es muy poco creíble. Bastan las redes sociales y medios alternativos para darnos cuenta de lo que se está viviendo en Michoacán, las cuales incluso usan los combatientes (tanto autodefensas como narcotraficantes) para defender su posición.

    El mexicano desconfía cada vez más de su gobierno, esa desconfianza empieza a minar la cohesión social que se necesita para que este país sea un buen lugar para vivir. Algunos sienten afecto por esos cárteles que les proveen lo que el gobierno no puede, otros simplemente se sienten desprotegidos y tratan de sobrellevar su vida. Al final del día nos hemos dado cuenta de que el país no va bien, como nos prometen mucho los spots presidenciales. Después de ver esta guerra ¿Entonces sí se puede?

     

  • Una orquesta cuesta menos que un jugador de futbol

    Una orquesta cuesta menos que un jugador de futbol

    La música en el Siglo XXI, a menos que se aspire a ser una figura mediatizada, o que logre ser un hit internacional (sea buena o no), es una carrera ingrata que conlleva mucha disciplina y muy pocos ingresos. La ley de la oferta y la demanda no se compadece de los músicos, y no necesariamente porque sea mala per sé, sino porque la sociedad tiende a demandar poco un espectáculo presidido por un virtuoso de la música.

    Una orquesta cuesta menos que un jugador de futbol

    Vivimos en un mundo donde hay una tendencia a embrutecer a la gente, donde las artes y la música son las primeras que aparecen en la lista de recortes, porque posiblemente no las consideran directamenente productivas en base a ecuaciones micro y macroeconómicas. Pero posiblemente en una sociedad con acceso a grandes canales de información, se puede pensar prudente embrutecer a la gente para que no tenga la capacidad de asimilar la información que le llega. No es lo mismo un internauta que busca artículos de divulgación científica en Internet, o se informa de la actualidad política, que uno que sube memés chuscos en Facebook y navega en páginas porno.

    Si viviéramos en un mundo donde la gente tuviera cierta cultura, donde estuviera preparada, una economía de mercado, por el contrario, retribuiría a los talentosos, en este supuesto donde la gente tiene la capacidad para elegir lo que considere de más calidad o talento. Pero no es así. En una sociedad embrutecida, las fórmulas sencillas donde la creatividad no está puesta en el producto, sino en la imagen, en el branding y en el empaque, son lo que funciona. Esto es así, porque para poder valorar ciertos talentos, es necesario estar preparado para ello, y conlleva un esfuerzo el generarse la capacidad de apreciar el arte. La gente embrutecida es incapaz de poder apreciar la belleza de muchas expresiones artísticas, y si lo hace, es de forma generalizada, sin poder apreciar los detalles que marcan la diferencia entre una obra majestuosa y otra común y corriente.

    Las personas que saben apreciar el arte, son personas que tienden a ser mucho más críticas, y tienden a cuestionarse más el entorno que los rodea. No sólo eso, suelen ser más creativas e incluso más productivas. Una persona talentosa y cultivada tiene más capacidad de generar cambios benéficos en la sociedad, ya sea un pensador, un empresario, un científico. La gente embrutecida sólo podrá estar limitada a ser parte del sistema tal cual engranaje.

    Un jugador de futbol cuesta bastante más y gana bastante más que un músico o toda una orquesta junta porque es más demandado y despierta más pasiones. Ciertamente al igual que el músico, el futbolista debe de esforzarse para llegar lejos, no es de ninguna forma culpable de este contraste. Pero el músico sólo tendrá en la tribuna a una minoría, cada vez más minoría, que aprecia su talento. La gente embrutecida se aburrirá, no entenderá lo que hace y sólo podrá apreciar el sonido de las cuerdas o del clarinete, sin entender bien a bien, que es lo que se quiere expresar, ni mucho menos podrá entender los detalles que le dan ese toque a la obra.

    Pero en una sociedad global cada vez más embrutecida, se entiende entonces, como los precios de las transacciones de los jugadores de futbol rompen record, mientras que los músicos talentosos deben de buscar una segunda opción para sobrevivir.

  • Lucerito, las figuras públicas y la administración del tiempo

    Lucerito, las figuras públicas y la administración del tiempo

    No, yo no estoy a favor de la caza de animales, de hecho lo repudio. Pero caray, tantas cosas suceden en México como para dar prioridad a la revelada afición a la caza de una artista. Lucerito se convierte en trending topic, todos hablan de Lucerito, e incluso hacen sus análisis llegando a afirmar que es una estrategia de Televisa para desprestigiarla por medio de TVNotas por tener una relación con el sobrino de Carlos Slim (que yo sepa, esa revistucha no tiene relación alguna con Televisa).

    Lucerito, las figuras públicas y la administración del tiempo

    La caza me repugna, pero Lucerito es una de miles de personas que practican la caza. Ah, pero es figura pública. Y como es figura pública causa mucha «indignación». Figura pública de esa televisora que ellos mismos dicen nunca ver. No es otra cosa más que cotilleo disfrazado de conciencia social digno, sí, de TvNotas y esas revistas para perder el tiempo o para tener algo mejor que hacer que ver pasar el reloj cuando se está en una peluquería o en una estética de belleza.

    ¿Y por qué a la gente le importa lo que hagan los «famosos»? Muchos de ellos ni siquiera se destacan por tener un gran talento, pero basta una pizca de mediatización y promoción por parte de las televisoras para subir a estas figuras a un pedestal. Estas figuras que tienen una vida generalmente desenfrenada (curiosamente Lucerito es una de las más centradas) se casan con varias parejas, engañan a su marido con su amante, y luego a este con su marido para después ser engañado con otro. Un estilo de vida que alimenta el morbo que saben vender bien estas revistas. ¿Qué me ha dado Lucerito, o Niurka o Belinda para estar al pendiente de sus vidas? En realidad nada.

    Que si Lucero anda con…, que si Luis Miguel, que si Niurka enseñó «chichi» sin querer. ¿A quién le debe de importar? A nadie, ¿A quién le importa en la vida real? A muchos. Yo estoy convencido (y lo de Lucerito es algo mucho menor e insignificante para lo que voy a decir, para que no se ofendan usuarios de Facebook) de que la gente que está al pendiente de la vida de los famosos, es gente que no tiene vida propia, que su vida es lo suficientemente miserable, como para comprar la de personas que nos ha vendido Televisa principalmente como autorrealizadas.

    Esta forma de cotilleo o chisme al que el mexicano está tan acostumbrado, fue una de las razones por las cuales tenemos al mandatario que tenemos. Nos hemos educado a través de la idolatría hacia figuras mediocres. Sí, la gente ignorante es más susceptible.

    Esta forma de cotilleo es una forma de perder el tiempo. La telenovela en lugar el libro, el chisme de personas totalmente ajenas en lugar de la reflexión y de las pláticas que pueden abonar en la mesa familiar.

    Algunos dirán que otros también «lo hacen» cuando critican a Nietszche, a Schopenhauer. Pero ¿Qué legado dejó Niurka o la Tesorito a la humanidad? Es muy diferente discutir ideas, a chismear sobre vidas ajenas.

    El problema es doble, porque denota pobreza mental estar al pendiente de personas ajenas, y denota mediocridad, estar al pendiente de personas cuya fama no se basa en un magistral talento (en la mayoría de los casos) sino en la mediatización y mitificación de la figura.

    Y creo que si queremos salir adelante como país, debemos de poner atención a cosas más trascendentales. El cotilleo y el chisme los puedes ir juntando como tiempo perdido del cual te puedes lamentar en un futuro.

  • Eso de la desobediencia civil

    Eso de la desobediencia civil

    La desobediencia civil es un tipo de manifestación donde los ciudadanos, de manera pacífica, desobedecen las leyes impuestas por las autoridades para expresar alguna molestia o agravio relacionado directa o indirectamente con ellas. De esta forma busca ponerse en jaque a las autoridades sin realizar ningún tipo de violencia y sin afectar en la medida de lo posible, a terceras personas. Aunque en muchos casos puede implicar una sanción o coerción por parte de la autoridad, debido precisamente a que el individuo viola alguna ley o reglamentación.

    Eso de la desobediencia civil

    Calificada por Norberto Bobbio como un intermedio entre la resistencia activa y la obediencia pasiva, la desobediencia civil puede estar justificada en muchos casos, mientras que en otros no tanto. La súbita aparición de actos de desobediencia civil en México está directamente relacionada con el descontento ante el Gobierno Federal y también algunos locales, como el de la Ciudad de México. También está relacionado con la progresiva (aunque todavía lenta) desaparición de la sociedad paternal y vertical. En los casos mexicanos, estos actos están relacionados con nuevas leyes, reglamentos, o modificaciones a estos que han causado inconformidad, no sólo por la modificación en sí, sino por la forma en que se ha dado.

    Un ejemplo es el #PosMeSalto del Distrito Federal, donde los usuarios del Metro decidieron saltarse los torniquetes en repudio a la alza del costo del transporte. Pero el problema también tuvo que ver con la forma en que las autoridades trataron de socializar el tema. El Gobierno de Miguel Mancera lanzó una encuesta donde se afirmaba que más del 50% de los usuarios estaban a favor del alza. Naturalmente muy pocos creyeron en la veracidad de la encuesta y esto se tomó como una forma de burlarse de los usuarios.

    En Guadalajara se replicó sin mucho éxito esta manifestación en una estación del Tren Ligero, debido a que el Gobierno del Estado decidió aumentar la tarifa de los autobuses, a pesar del pésimo servicio que brindan. Pero si esta tiene una coincidencia con la del Distrito Federal, es que aún con cierta mediatización de la versión capitalina, no lograron generar la suficiente masa crítica como para poder poner en aprietos a las autoridades debido a que el impacto fue marginal.

    En otros casos la desobediencia civil puede ser contraproducente, sobre todo cuando no se analiza el impacto que pueda tener sobre terceros. Las manifestaciones en contra del aumento del IVA (tanto en la frontera como a algunos productos considerados chatarra) son un ejemplo claro de esto. El individuo acude a una tienda, y decide no pagar el aumento del impuesto al momento de pagar el producto. El problema es que quien resulta perjudicado es el cajero quien verá descontado ese dinero de sus ingresos en el corte de caja, o el establecimiento mismo, que nada tuvo que ver con la decisión del Gobierno, y quien, de permitir que el usuario no pague dicho impuesto, podrá meterse en líos con Hacienda, o para que no suceda esto, tendrían que pagar el IVA que el cliente no pagó de su bolsillo.

    A la hora de realizar este tipo de manifestaciones, es importante asegurarse que terceras personas ajenas al conflicto no se vean perjudicadas. Pero lo más importante es saber interpretar dichas manifestaciones que evidencian un legítimo descontento de la población para con sus gobernantes quienes esperarían que legislaran para mejorar la calidad de vida de sus gobernados. Se pueden hacer críticas sobre estas manifestaciones, de hecho es necesario, pero es mejor este tipo de manifestaciones, a que como comúnmente sucede, el individuo adopte una postura pasiva, o que éste actúe violentamente, lo cual termina deslegitimando su demanda.

  • Y todo se reduce a una «Selfie»

    Y todo se reduce a una «Selfie»

    Internet sigue creciendo, las tecnologías avanzan y permiten tener en una mano lo que antes difícilmente cabría en la cajuela de un automóvil. Los avances de la tecnología influyen en el comportamiento del individuo, en parte porque crean canales nuevos, estos se establecen y se vuelven un imperativo. De pronto, las compañías fabricantes de smartphones, ven como una buena idea colocar una cámara de menor resolución al frente, llegando a la conclusión de que serán útiles para videoconferencias, pero el individuo promedio le ha visto otra utilidad.

    Y todo se reduce a una "Selfie"

    Internet, y en especial, las redes sociales, han servido para que el individuo refuerce su personalidad ante terceras personas (ya sean conocidos o desconocidos), la resalte, o incluso la manipule. Al punto en que puede tratarse a él mismo como si fuera una marca de producto. Mediante fotografías, comentarios, e incluso compartiendo enlaces, trata de enaltecer sus virtudes y mitigar sus defectos con tal de obtener un fin, que puede ser la aprobación. Esto puede ser a nivel consciente o incluso inconsciente. Y es aquí donde la selfie juega un papel primordial.

    La selfie es el acto de tomarse una fotografía a sí mismo con la cámara frontal del smartphone para después compartirlo en las redes sociales. A pesar de que el objeto al que enfoca la cámara y que se impone a lo demás es la cara del individuo, los demás detalles de la fotografía son las que suelen darle sentido. Me explico. Una fotografía de un individuo con la Torre Eiffel desenfocada en segundo plano, muestra a una persona que quiere presumir sus viajes. Una selfie de cuerpo completo podría mostrar una intención de presumir el cuerpo ante los demás. Algunos selfies pueden ser muy cotidianos e inocentes, o incluso pueden llevar un tono más humorístico. Otros pueden denotar una gran necesidad de aceptación.

    La selfie es parte de la necesidad de construir una personalidad ante los demás, y en este caso más orientada hacia la gente conocida. Se busca que la fotografía sea óptima, que quien se encuadra en la fotografía salga muy bien (a menos que tenga una connotación cómica) y que resalte. La ventaja del mundo virtual es que te permite ensayar varias veces para dar la mejor cara, a diferencia del contacto real donde no hay oportunidad de corregir los errores de comunicación. Esto hace que el individuo pueda manipular de algún modo su personalidad y mostrar una endulzada a los demás.

    En el mundo virtual es más fácil mentir. El nerviosismo vocal y las microexpresiones te pueden delatar en una conversación en vivo. Cuando se trata de textear en las redes sociales, sólo es necesario crear un argumento aparentemente convincente. En una selfie se busca el mejor ángulo, o se resaltan los «mejores momentos y experiencias». Incluso los videoblogs en boga, permiten al emisor ensayar y editar cuantas veces sea necesario un video para lograr una mejor comunicación y ocultar todas las deficiencias o expresiones que pudieran dejar en evidencia el mensaje.

    El Internet le ha dado la posibilidad de ser narcisistas a quienes antes tenían problemas para serlo o no se atrevían a serlo. Esto debido a que, como ya expliqué, se pueden difuminar aquellos rasgos que muchas personas consideran indeseables y que les causan inseguridad. En realidad el Internet no es el problema, porque es un simple medio. Más bien, gracias a él, podemos entender de cierta forma el comportamiento del individuo al ponerlo en otros contextos.

  • Propósitos de un oscuro año nuevo

    Propósitos de un oscuro año nuevo

    Y que el 2013 se pasó volando, más rápido que el 2012, y éste más rápido que el 2011, y así consecutivamente hasta llegar al año del que tienes memoria. Y como los años se pasan demasiado rápido, entonces las tradiciones de fin de año se empiezan a hacer rutinarias (hay una discrepancia entre diversos hombres comunes pretendiendo ser intelectuales «feisbuqueros» donde algunos dicen que el tiempo vuela cuando no haces nada con él, mientras otros dicen que por «más vive uno» el tiempo avanza más rápido).

    Propósitos de un oscuro año nuevo

    A pocos días de terminar este año que no fue de lo mejor para el país, los individuos empiezan a planificar su 2014. Dicha planificación consiste en el establecimiento de diversas metas específicas que se tendrán que cumplir (que rara vez se cumplen y por ende, vuelven a estar en la terna el siguiente año). Aunque un año es una simple división numérica del tiempo establecida en base a la traslación de la tierra con respecto al sol, para muchos representa un antes y un después. Tal vez debido a que pueden catalogar sus momentos de vida en torno a esta división. Este curioso fenómeno hace que los candidatos a buscar un empleo aspiren a ir una entrevista hasta enero, o que muchos de nosotros los freelancers, tengamos poca carga de trabajo debido a que todos los proyectos acordados con diversos clientes, serán iniciados en enero, debido a la programación presupuestal, y debido a que los freelancers responsables, no empezamos ningún trabajo sin anticipo.

    El año que viene pinta difícil. El destino de las personas está condicionado por aquello que es casual, y aquello que es causal. Lo causal (de causa), es aquello que podemos controlar y en lo que podemos incidir. Por ejemplo, el esfuerzo que empeñaremos, nuestra creatividad, nuestras decisiones. Y lo casual (de casualidad), que siempre será menor al 50% (quien diga que es más es un pobre perdedor), es aquello en lo que no podemos incidir (aunque podemos adaptarnos), las circunstancias, los agentes externos. Y cuando digo que el 2014 pinta difícil, me refiero a que lo que tiene que ver con lo casual (que no podemos controlar en su mayor parte) parece, será algo oscuro. Empezando porque el primero de enero de 2014 entrará en vigencia la majestuosa Reforma Hacendaria promulgada por el excelso y cultísimo Presidente de la República, el licenciado Enrique Peña Nieto.  Reforma que en palabras coloquiales implica que a la clase media le harán un poco menos de clase media para que después, por medio de prestaciones, el gobierno trate de paliar ese deterioro que el mismo gobierno provocó y el otrora clasemediero diga -Peña sí se preocupa por la gente- y en 2018 vote por su símil chiapaneco.

    Las expectativas para el siguiente año no son muy buenas. Si la Reforma Energética trae beneficios, será en algunos años (así lo dicen todos los expertos) y no tendrá que ver con el precio de la gasolina que cada vez aumenta (a pesar de lo que digan los spots del caguenge joven optimista). Tenemos a un gobierno que quiere hacer las cosas como las hacía siempre, con las consecuencias que ya hemos vivido todos los mexicanos. Deuda, deterioro democrático, un descontento cada vez mayor en la sociedad, y poca fe del mexicano en que en el corto plazo, este país pueda ir hacia delante. Esto aunado a una oposición más que mediocre (PAN, PRD, MORENA) que ni con pactos de por medio ni con «apoyo popular» han hecho que se den pasos importantes.

    Y la realidad mundial no ayuda mucho, por el contrario. Hasta el momento no hemos salido del todo de la crisis del 2008, algunos países europeos quebrados, Estados Unidos con un Obama cuya aprobación cae en picada, y un descontento mayor que coadyuva en una poca fe en el futuro.

    Así, de esta forma, comeremos las 12 uvas, empeñando en cada una de ellas, un propósito. Si lo externo no nos puede dar fe (muchos se limitan a encomendarse a Dios o en quien crean), entonces habrá que apostar por lo interno, por redimirse y trascender a pesar de las fuerzas externas que nos quieren dejar enterrados en el subsuelo. Pensar que uno puede estar bien aunque lo demás esté mal.

    Desde aquí les deseo un feliz año nuevo a todos.

     

  • Deseos de navidad

    Deseos de navidad

    Soy un creyente de que los mejores regalos recibidos, son aquellos que no se piden, y que más bien, son producto del esfuerzo continuo del individuo por obtenerlos. Pero hoy me aferraré a la tradición de pedir a un ser supremo. Sea El Niño Dios, Santa Claus, o demás personajes a los cuales los niños piden sus regalos (y de quienes sospecho, una confabulación donde participan los papás de los niños).

    Deseos de navidad

    Entiendo que para Santa, hacer al gobierno priísta actual, un círculo de bondad y honestidad, o peor aún, lograr que nuestro querido Presidente se convierta en un estadista con altos niveles del intelecto, es algo más que imposible. Por eso me gustaría pedirle más bien, eliminar las causas para que este tipo de gobiernos existan, y para que su efecto nocivo se pueda contener o neutralizar.

    Primero. Quisiera tener una sociedad que se involucre más en política. Que se informe más, que piense más, que busque desde su posición ciudadana incidir. Al ver que una incipiente minoría despierta y lo hace, y ver que a pesar de todo, puede tener cierto poder; al tener más ciudadanos activos, lograremos hacer más democracia. No estuvo errado Gustavo Madero, el Presidente del PAN, cuando afirmó que «a los jóvenes les vale la política», y es que desatenderse de la política es casi como si alguien dijera que no le importa el estado de su salud porque no le entiende a eso y porque siempre es igual. Estar al tanto de lo que pase, debería ser una obligación moral de todos los ciudadanos, no importa que no guste, o que sea deprimente. Por más se cierren los ojos, más deprimente se mantendrá el estado de la política actual.

    Segundo. Quisiera que cambiáramos un poco el enfoque. Tenemos manifestaciones en contra de la privatización de Pemex, en muchos casos se cree que el modelo económico es la causa de todos los problemas. Pero muchas veces hay mucha apatía hacia la raíz de todos los males que es la corrupción. Muchos políticos incluso son cínicos y gustan presumir de todas las fechorías que cometen, pero en muchos casos, la gente pareciera ser displicente y enojarse solo en la comida o en las redes sociales. Hay mucho descontento, y es totalmente entendible porque responde a algo real, pero muchas veces está mal enfocado, y se expresa más con cartones evidenciando el bajo nivel intelectual de Peña Nieto o señalando características que no suelen ser el mal en sí, sino la corrupción que lo rodea, que con iniciativas ciudadanas con el fin de terminar con la corrupción, que condiciona todo aquello que es relevante, incluso la apertura de Pemex.

    Tercero. Quiero más ciudadanos que pongan el ejemplo. Conozco muchos casos de quejosos e «indignados» que a la primera oportunidad, dan mordida, tiran basura y no respetan su entorno, pero te rebaten cuando los recriminas porque aseguran que «una mordidita de $100 pesos no se compara con lo que nos roban los políticos». Necesitamos más ciudadanos ejemplares, que no necesiten ser reprendidos por las autoridades (que en muchas ocasiones pueden comprar) para que actúen bien, que dejen de pensar solamente en sí mismos y tengan un mayor sentido de la comunidad.

    Cuarto. Quiero que los mexicanos dejen de ser mediocres. Dejar de pensar que ser ciudadano se limita a trabajar 8 horas diarias, pagar impuestos de mala gana, y votar cada 6 años. Que los mexicanos dejen de creer en la cultura del menor esfuerzo, tanto en su trabajo como en el quehacer social. Necesitamos gente que se involucre, que participe.

    Todo aquello que deseo que cambie, la educación, la situación política actual, la economía, tendrá más posibilidades de ser cambiado, si estos cuatro puntos se cumplen. Si se quiere cambiar, se debe de tener voluntad para hacerlo. De lo contrario seguiremos estancados, y la discusión sobre como mejorar a México seguirá reducida a limitados círculos de académicos e intelectuales.

    Que tengan una feliz navidad.