Categoría: sociedad

  • La guía definitiva del pensamiento mágico-pendejo

    La guía definitiva del pensamiento mágico-pendejo

    La guía definitiva del pensamiento mágico-pendejo

    El actor y director Odin Dupeyron se convirtió en mi héroe cuando, en un programa de televisión, acuñó el término «pensamiento mágico-pendejo». Logró englobar en un solo término toda una cultura (si es que se le pudiera llamar así) que invade a nuestra sociedad, una cultura de la autoayuda que se caracteriza por ser frívola, falaz y superficial, que genera muchas ventas pero que apacigua a pocas almas atormentadas.  

    Esta cultura del pensamiento mágico-pendejo se manifiesta de muchas formas pero tiene algunas constantes: la primera es que apela a las emociones del individuo; busca motivarlo, busca hacerlo sentir bien, que crea que sí puede, que siente que se empodera, que cuando termine el libro de Kiyosaki o concluya el seminario de Deepak Chopra salga a la calle motivado a partírsela. Pero una emoción es eso, una emoción, y tiene fecha de caducidad. Las emociones duran poco, el sujeto no puede estar en éxtasis por un largo periodo de tiempo, de lo contrario terminaría agotado (porque la emoción implica un gasto de energía). Un estado de éxtasis donde el sujeto cree que lo puede todo también lo puede orillar a cometer actos irracionales, ya que en realidad no lo puede todo.

    La segunda es que se trata de una filosofía muy superficial. No tienes que entender mucho, no tienes que pensar, vaya. En esta cultura las estrategias y hojas de ruta suelen brillar por su ausencia y, cuando existen, quedan supeditadas a las emociones, al sentimiento de que uno lo puede todo, que basta con cambiar la actitud, con enfocarse, con centrar la atención. Así, la gente no se tiene que preocupar por cultivarse, por tratar de entender cómo funciona el mundo. Lo importante es dejarse llevar, abrirse, no cuestionar (porque dentro de la racionalización, dicen algunos, se podría esconder una suerte de pesimismo), vivirlo. Lo importante no es planear la hoja de ruta para llegar al destino sino jugar con las emociones internas. ¿No estás feliz? ¡cambia el chip! ¡sonríe!

    Por medio de la emoción y la motivación, el individuo siente que el método sí le está sirviendo. Esa es una de las razones de su éxito económico aunque sirva más bien para poco. No puedo negar que es grato ese sentimiento de poderte «comer al mundo», pero una cosa es sentir que lo puedes hacer y otra cosa es hacerlo. 

    Este pensamiento mágico-pendejo es fácil de desmontar: es un pensamiento pseudocientífico que puede tener un carácter materialista, o bien, puede apelar a algunas cuestiones espirituales pero deformadas de tal forma que encajen del producto que se desea vender. 

     

    1.- La actitud positiva es bonita, pero es un sesgo cognitivo

    Hace unas semanas escribí sobre el mito del vaso medio lleno y el vaso medio vacío, donde explicaba que un vaso a la mitad percibido de una de estas dos formas es un sesgo cognitivo ya que no se apega a la realidad. 

    El mito de la actitud positiva es una constante dentro de la cultura del pensamiento mágico pendejo, pero ésta es tan solo una distorsión de la realidad. Pero ¿qué es la actitud positiva? 

    Tomemos como referencia a dos personas que tienen el reto de cortejar a una mujer. Juan se siente inseguro y tiene miedo, se la piensa dos veces. Pedro, en tanto, se siente fascinado con la idea. Pero ¿es una cuestión de actitud? Yo lo pondría seriamente en duda. La inseguridad como tal (y como nos lo han querido vender) no es un defecto, tiene una función muy clara dentro de nuestra psique y dentro de la adaptabilidad del individuo al entorno. 

    Juan no se la piensa dos veces porque tenga una «actitud negativa», sino porque no tiene las habilidades suficientes para sentirse seguro a la hora de abordar a una persona del sexo opuesto y tiene que ser precavido: dichas habilidades solo se pueden adquirir con la experiencia. En todo caso, tendríamos que hablar de proactividad: es decir, que Juan, a pesar de su natural inseguridad, va, lo intenta, se enfrenta a sus miedos, asume la posibilidad de fracasar y sabe que es parte del proceso. Al final, el fracaso es una experiencia, y el fracaso juega un papel determinante a la hora de construir las habilidades que Juan necesita para abordar a una mujer. Si Juan se mentaliza y piensa que va a tener éxito nada más está sesgando la realidad y es posible que, en dado caso de que fracase, ante las altas expectativas que se hizo, se frustre. En cambio, si él piensa que necesita adquirir la experiencia entonces asumirá el fracaso con más naturalidad. No asumirá el fracaso como una derrota o una vergüenza, sino como parte de la experiencia necesaria. 

    A mi padre pobre nunca se le ocurrió vender un libro que se llamara Padre Rico Padre Pobre, y por eso es pobre – Robert Kiyosaki

    A Pedro se le ve muy relajado, pero no es su «chip mental» lo que hace que se le facilite el trabajo. Lo que sucede es que él ya tiene experiencia abordando mujeres. Pedro, en algún momento de su vida, estuvo en el lugar en el que Juan estuvo, pero fue adquiriendo la experiencia de forma progresiva hasta el punto en que ya le parece un mero trámite. 

    Pero en la era de la inmediatez y la poca tolerancia a la frustración hablar de «actitud positiva» se vende más fácil que la idea de que el individuo requiere adquirir habilidades y para lo cual se necesita tiempo. Dichas habilidades solo llegan afrontando el fracaso y desarrollando un autoconocimiento personal que tiene que irse trabajando como un músculo (y que, en algunos casos, necesitará apoyarse en alguna terapia psicológica, o incluso en la medicación en dado caso que algún trastorno aqueje al individuo).

    Con esto no pretendo negar la necesidad de automotivación, de visualizar las cosas buenas que se podrían esperar si se intenta para que sirva como motor que motive al individuo. Pero se tiene que hacer con base en la realidad, que el individuo sepa que no necesariamente va a obtener lo que desea a la primera; debe saber que es probable que fracase y, que si lo hace, no tiene nada de malo. Por el contrario, habrá adquirido más experiencia. 

    2.- La falacia del «sé tú mismo». 

    Este concepto va muy en sintonía con el primero. El «sé tú mismo» implica que, basta con una actitud positiva, con suprimir los miedos y las inseguridades (lo cual es técnicamente imposible) para mostrar esa «personalidad natural» que agradará a todo mundo y que logrará que obtengas lo que quieras. Pareciera asumirse que todos tenemos una personalidad innata (una suerte de Brad Pitt en potencia) que está oculta tras los miedos, los complejos y la actitud negativa del individuo.

    Pero la personalidad no es innata. El único rasgo que incide en la personalidad y es innato (tiene orígenes genéticos) es el temperamento, todo lo demás es una construcción. El individuo construye su personalidad con el tiempo, ésta se moldea y se desarrolla con la experiencia, la educación recibida y las vivencias. Dicho esto, el «tú mismo» de una persona insegura y timorata no es ese «Brad Pitt en potencia» sino aquella persona insegura y timorata como tal.

    Los planetas no se alinearon, pero sí se alineó el dinero en mi cuenta bancaria – Paulo Coelho

    El sé tú mismo funciona porque, de nuevo, implica que basta la mentalidad y la actitud para obtener resultados diferentes. El pensamiento mágico-pendejo tiende a rechazar los sentimientos negativos como el miedo o la frustración ya que, dicen, no dejan que ese sé tú mismo en potencia se manifieste. Pero esos sentimientos no son una enfermedad, tienen una función, y hay que asumirlos y entenderlos para poder autoconocerse. De lo contrario, se caería en el riesgo de terminar siendo presa de ellos (lo cual sí es un problema). 

    La realidad es que tú eres tú mismo, incluso las «máscaras» y la forma en que te adaptas a cada entorno social hablan de quien eres tú mismo, la forma en que ocultas algunos rasgos de tu personalidad para poder adaptarte a cierto entorno también hablan de quién eres (hasta la gente de la que decimos que es más auténtica lo hace). En este sentido, una persona auténtica no es más que una persona que ha desarrollado las habilidades necesarias para desenvolverse en diversas circunstancias. 

    3.- ¿En verdad eres único, especial y la vida tiene un tesoro para ti?

    Esto lo he escuchado y leído un millón de veces dentro de la cultura del pensamiento mágico-pendejo. Pero veamos.

    ¿Eres único? Bueno, técnicamente eres único e irrepetible porque no hay algún ser humano que sea exactamente igual al otro. Pero eres único e irrepetible en un mundo donde hay más de seis billones de personas únicas e irrepetibles cuyas conductas y formas de pensar no suelen ser «únicas e irrepetibles» sino que están condicionadas por el entorno y la cultura donde se encuentran.

    ¿Eres especial? Si un libro de autoayuda le dice a todos sus lectores que son especiales está mintiendo. Ser especial implica ser parte de una minoría que sobresale de cualquier forma de los demás, y estadísticamente, lo más probable es que no lo seas. Además, el concepto puede ser relativo. Seguramente eres especial para tu novia o para tu mejor amigo, pero para muchas otras personas eres una persona irrelevante, incluso algunos te visualizan como un número o una estadística.

    Si lo deseas se te dará, pero solo la mitad. Para la otra mitad necesitas comprar la versión premium – El Secreto.

    ¿La vida tiene un tesoro para ti? Primero tenemos que definir qué es la vida. La forma más fácil de definirla tal vez sea la existencia, es decir, el tiempo que pasa entre que un individuo nace y muere; esa es su vida, y todo lo que se narre sobre su vida ocurre en ese lapso. La vida vista así, es una suerte de manifestación que está dada gracias a procesos físicos y químicos adscritos a las leyes de la física (o la existencia de un alma, desde un punto de vista religioso). La vida es una manifestación, no es un ente, no tiene una esencia (quien la tiene es el ser vivo). La vida no existe, la vida es el acto de existir, por tanto la vida como tal no tiene consciencia y, por tanto, la vida no puede «tenerte ningún tesoro».

    ¿Y cómo sabes que tiene un tesoro para ti? A muchas personas les va mal, algunos mueren de cáncer, otros viven en la pobreza extrema, a otros los mandan a la guerra y son asesinados. ¿Qué tesoro tenía para ellos? ¿Por qué crees que tú eres lo suficientemente especial como para que la vida te tenga algo? ¿No será que eso que llamas tesoro no es algo que se busca sino algo que se construye a través del esfuerzo, la disciplina y el autoconocimiento?

    4.- Los decretos y los secretos

    La ley de la atracción es otro de los mitos del pensamiento mágico-pendejo, dice que si deseas algo realmente se te dará, que si tienes pensamientos «positivos» atraerás cosas positivas y si tienes pensamientos «negativos» atraerás cosas negativas. 

    Empiezo por lo primero: ciertamente, es más probable que obtengas algo si lo deseas que si no lo deseas, pero no es algo que ocurra de forma mágica como asegura la ley de la atracción. Es tan simple: si deseas algo, es más probable que inviertas un mayor esfuerzo para alcanzarlo que si no lo deseas (porque entonces no te importa). Pero la ley de la atracción sugiere que te enfoques, que lo desees con todo para que se te dé. Pero eso es a todas luces insuficiente. No basta con desearlo, es necesaria una gran dosis de esfuerzo, disciplina, y una estrategia adecuada para llegar al objetivo. 

    Lo segundo es algo ambiguo. Para empezar ¿qué es un pensamiento positivo y un pensamiento negativo? Como dijimos, ambos son sesgos cognitivos. Más bien diferenciemos entre aquellos que tienen confianza en obtener algo y aquellos que no tienen confianza en obtenerlo. Recordemos que, como mencioné allá arriba, la confianza personal está determinada por las habilidades y el autoconocimiento. Naturalmente, una persona con poca confianza va a atraer menos cosas, pero no es algo mágico ni metafísico, sino de una sencilla lógica, porque quien tiene menos habilidades puede hacer menos cosas, y generalmente la gente más atractiva suele ser la quien demuestra una mayor capacidad y autoconocimiento. Volvemos al mismo punto, no se trata de ser positivo o negativo, se trata de desarrollarme como ser humano, desarrollar las habilidades que necesito y conocerme a mí mismo. 

    Pero la ley de la atracción no lo vende así, sino como una suerte de fenómeno metafísico (en el sentido charlatán de la palabra) en el cual los pensamientos son energías que se rebelan ante las leyes de la física. Por ejemplo, en el partido de México del Mundial de Futbol, un sujeto dijo: «chale, creo que nos van a empatar, no, mejor cállate, estás decretando cosas». Ea realidad los únicos que pueden verse afectados por los pensamientos son los propios futbolistas. Si tienen poca confianza de que van a ganar el partido, posiblemente eso se vea reflejado en el marcador porque esa poca confianza terminará afectando su desempeño, si son «muy positivos» entonces corren el riesgo de caer en el exceso de confianza y obtengan resultados similares. Pero lo que piense el aficionado que está frente al televisor en el otro lado del mundo naturalmente no va a tener alguna incidencia. Esta teoría suele estar tan arraigada que cuando coincide lo que el sujeto pensó a lo que ocurrió, dirá que estaba en lo cierto, pero no es nada más que un sesgo de profecía autocumplida

    5.- La ley de la causalidad

    Otra falacia del pensamiento mágico-pendejo, y que considero muy nocivo para la psique,  es que todo lo que nos ocurre es producto de nosotros, las circunstancias y la suerte son para los perdedores. La realidad es que las circunstancias y la suerte, en cierta medida, sí juegan un papel. 

    La ley de la causalidad vende porque al individuo se le cuenta la idea de que es todopoderoso, que él tiene el control absoluto de las cosas. En realidad, estamos hablando de otro sesgo cognitivo llamado la teoría del mundo justo. El individuo, al creer tener el control de todo, piensa que quien hace las cosas bien y se comporta como debe hacerlo atraerá cosas buenas, en tanto quien se porta mal y quien no sigue las reglas atraerá cosas malas. Por eso es que las personas que creen en esta ley suelen repetir hasta el cansancio que el pobre es pobre porque quiere (porque asume erróneamente que todos los pobres son flojos). 

    Pero, como dije en un artículo anterior, a las personas buenas les puede ocurrir cosas malas y a las personas malas les puede ocurrir cosas buenas. No todo lo malo que te pasa es tu culpa porque la realidad es que no siempre tienes el control de todas las variables que están en juego. Se puede ser excelente, mas no perfecto. 

    Este pensamiento también niega el fracaso como motor de crecimiento. Imagina que le decimos a Juan (nuestro amigo que es malo para abordar a una mujer) que lo batearon «por su culpa». Se va a sentir muy frustrado y posiblemente piense que es un imbécil. Pero si el entiende que el fracaso es un aprendizaje, que aunque sea Brad Pitt no todas las mujeres van a aceptar salir con él, entonces afrontará el fracaso de una forma más productiva. 

    6.- La misma gata de Schrödinger pero revolcada

    Otra de las prácticas comunes del pensamiento mágico-pendejo es su proclividad por usar a la ciencia, la filosofía y demás ramas del pensamiento de tal forma que termina creando una charlatanería. La física cuántica es un gran ejemplo de ello:

    La física cuántica les funciona porque, como opera de una forma muy diferente a las leyes de la física tradicional a las que estamos acostumbrados, suele causar cierto asombro y misterio. Debido a este halo misterioso es que el pensamiento mágico-pendejo saca provecho y la malinterpreta para fundamentar la ley de la atracción

    Por otro lado, el pensamiento mágico-pendejo a veces muestra una faceta cuasi-religiosa. Si interpretamos los textos bíblicos de forma literal, la gran mayoría vamos a deducir que mucho de lo que se dice ahí es falso, pero si la interpretamos de forma metafórica podremos ver que dentro de ella hay toda una filosofía que contiene principios y valores que rigen la vida de muchos creyentes (y, de forma indirecta, de muchos no creyentes ya que gran parte del pensamiento occidental tiene raíces cristianas).  Pareciera que el pensamiento mágico-pendejo intentara hacer algo parecido cuando dice «si lo deseas, los planetas se van a alinear y el universo va a conspirar para que ocurra». Pero, a diferencia de las religiones, el pensamiento mágico-pendejo carece de contenido y no tiene sustancia alguna, no tiene ni una enseñanza ni un principio dentro de sus metáforas (y si es que lo son, porque veo que muchas veces se interpretan literalmente o se enseñan así). Tan sólo son un producto de consumo disfrazados de una supuesta filosofía que no tiene fondo pero que le ha permitido a Paulo Coelho vender muchos libros. 

    Conclusión

    El pensamiento mágico-pendejo no sólo es estéril, también puede llegar a ser nocivo porque está planteado sobre una base falaz (y estás tirando tu dinero). Al final, es un producto de consumo que vende bien porque no implica mucho esfuerzo absorberlo y porque es muy fácil de entender. 

    El pensamiento mágico-pendejo poco te hablará del autoconocimiento, del esfuerzo, de la disciplina y del desarrollo de una estrategia, porque esos términos no venden mucho y pueden tener una connotación negativa como herramienta de ventas. Los creyentes de esta cultura seguramente dirán que soy «negativo», pero nada más fuera de la realidad. Si denuncio estas corrientes de pensamiento es para que la gente sepa que hay otras formas mucho más eficientes para que logren tener una vida plena, pero cuestan más trabajo. Siento decir que la vida no es fácil (aunque en eso reside su atractivo, ya que si fuera fácil sería indudablemente aburrida). Para conocerse a sí mismo y adquirir las herramientas necesarias se necesita esfuerzo y paciencia (porque no se obtienen al instante), es necesario cultivarse intelectualmente (también implica esfuerzo y tiempo) y razonar. La humildad es necesaria para asumirse como un ser humano imperfecto y que no siempre vamos a tener lo que queremos. Incluso para quienes son religiosos, las religiones, bien profesadas, son mucho más útiles que esta cultura light de consumo para tener una mejor calidad de vida a través de la espiritualidad.

    Esto no implica que toda la autoayuda sea mala, ni que todos los seminarios lo sean, pero sí es mucha la literatura que vende humo. Hace no mucho, aquí recomendé una lista de libros de autoayuda que considero sí valen la pena

    Cuando te hablen de Paulo Coelho, Robert Kiyosaki, Deepak Chopra, y «gurús» similares, huye. Tal vez no sea el más indicado para decirte como tener una vida plena ya que no soy psicólogo ni especialista. Lo que sé, por experiencia propia de vida, es que todo lo valioso cuesta, cuesta tropezarse varias veces, frustrarse, cuesta abrir la mente, confrontar las ideas propias y la forma de pensar. Por eso es valioso, porque no es gratis, porque es producto de un increíble esfuerzo, y eso ningún gurú de la autoayuda te lo va a dar. 

  • Ella viajó sola

    Ella viajó sola

    Ella viajó sola
    Foto: Instagram

    Si eres hombre, imagina que tu hija, tu mejor amiga, tu novia o una mujer a quien quieras mucho viaja sola a otro país. Pronto te enteras que ella fue asesinada por unas personas que trataron de asaltarla. 

    Te encuentras completamente devastado como es de esperarse si eres una persona que no tiene rasgos psicópatas, accedes a tus redes sociales y, en vez de encontrarte con apoyos y gente que, como tú, clama por justicia, te encuentras a una horda de usuarios diciendo que «fue su culpa porque viajó sola» ¿qué es lo que sentirías? No se sentiría bonito ¿verdad? No sólo por tu estado emocional, sino porque por la memoria de ese ser querido que ya no está. 

    Bueno, eso es lo que pasó con María Trinidad Mathus Tenorio, mexicana que fue asesinada por dos asaltantes en Costa Rica. Muchas de las respuestas decían que: ¿Por qué viaja sola?”, “Es como ir al Polo Sur sin suéter”, “¿Quién la manda a ir sola a un país así?”

    ¿Qué es lo que tiene que pasar en una cabeza para que sus prejuicios tomen más importancia que la vida de un individuo y la solidaridad que podría tenerse hacia ella y sus cercanos? Algunas de las respuestas cayeron en la ingenuidad, como aquellas que decían que «para qué se mete al infierno, debió tener más cuidado» (aunque, que recuerde, los índices de criminalidad en Costa Rica son considerablemente más bajos que en México) y otras sí tuvieron una connotación abiertamente sexista.

    Pero el sexismo no es la única respuesta a estas actitudes, aunque sí está ligado de alguna u otra forma: una mujer es débil, al ser débil tiene que ser cuidada por un hombre, ergo, no puede viajar sola. En realidad este tipo de prejuicios tienen más bien que ver con un sesgo cognitivo llamado la «teoría del mundo justo«. 

    Esta es una forma de sesgo donde el individuo llega a pensar que a la gente buena le pasan cosas buenas y a la gente mala le pasan cosas malas. Como buenas o malas no solo se me refiero a la calidad moral de las personas, sino también a la gente que, supuestamente, actúa de buena o prudente manera o es irresponsable. Dicho esto, mediante este sesgo la gente piensa que si es buena, que si es responsable y hace todo de forma correcta, nunca le va a pasar nada malo. A María Trinidad, bajo este sesgo, la mataron porque fue irresponsable a la hora de irse a viajar sola.  Y naturalmente dicho sesgo combina con el prejuicio a las mujeres: la mujer no puede irse sola porque es débil y desvalida.

    Este sesgo es una forma de protección psicológica. Es una forma de protección a la autoestima porque el individuo así creerá que las cosas buenas que le pasan están bajo su control y, por lo tanto, él tiene mérito sobre éstas: a mí no me asesinaron porque yo no viajé sola. Así, el sujeto piensa que cada quien tiene exactamente lo que se merece: frases como «el pobre es pobre porque quiere» también son producto de este sesgo, o también las personas que recriminan a Dios o un ser superior su sufrimiento porque son buenas personas. El que tiene ese sesgo así se siente mentalmente protegido de sufrir lo que sufren los pobres o de un asesinato como el que sufrió María Trinidad, pero eso es tan solo una falsa ilusión.

    La realidad es que a las personas buenas les pueden llegar cosas malas y a las personas malas les puede llegar a pasar cosas buenas. Un hombre que va de viaje (quien supuestamente es más fuerte) puede ser asaltado y privado de su vida casi con la misma facilidad si el asaltante tiene un arma. Una persona rica puede comportarse como si qusiera ser pobre y podrá seguir ostentando cierto bienestar económico mientras que un pobre podrá esforzarse mucho y no abandonar su pobreza ya que el entorno no lo permite o porque no tiene los conocimientos suficientes para llevar a cabo una estrategia que lo pueda sacar de la pobreza. 

    Asumir que la víctima es su propio victimario es un sinsentido. Nadie en su sano juicio quisiera que se atentara contra su integridad personal. El victimario es siempre quien atenta contra la víctima: el que robó, el que mató, el que abusó. Aunque la víctima no haya tomado las debidas precauciones por reducir la posibilidad que se eso ocurra (por ejemplo, que decida irse por la calle oscura), aunque haya sido imprudente, nunca será la persona culpable sino quien haya tomado la decisión de atentar contra ella. 

    Decirle a una mujer que su asesinato fue su culpa no sólo es una muestra de sexismo, es un acto insensible, ya no tanto por la víctima, sino por las personas que la rodean y que sufren su muerte. 

  • El futuro de la política y por qué, tal y como la conocemos, podría desaparecer

    El futuro de la política y por qué, tal y como la conocemos, podría desaparecer

    El futuro de la política y por qué, tal y como las conocemos, podría desaparecer

    Siempre que se habla de política vienen a la mente los términos izquierda y derecha. Siempre que se inicia una discusión, el individuo recuerda su postura y, a partir de ahí, comienza a elaborar sus argumentos. 

    Este espectro político, que tiene su origen en la Revolución Francesa, se ha adaptado de una u otra forma a sus circunstancias. El que conocemos en la actualidad, en realidad tiene que ver más bien con una era industrial que parece ya haber sido reemplazada por una era digital y del conocimiento. Muchos se preguntan por qué la izquierda y la derecha se parecen cada vez más, por qué los partidos se están vaciando de contenido y se están volviendo más pragmáticos. 

    Una de las razones que yo daría es que el debate se ha gastado demasiado. Ya no hay una creencia utópica en un sistema o una ideología porque ya todas ellas han sido probadas y ya conocemos su desempeño en la práctica; incluso los partidos radicales (esos que, decimos, amenazan a Occidente) ya no son tan radicales y extremistas como los de hace décadas atrás. Pero más bien pareciera ser que después de tantas experiencias parece que se estaría llegando a un consenso político, ideológico y social, que sería superado para que, así, la política se comience a hacer en otros terrenos. 

    ¿En qué consistiría dicho consenso?

    En la victoria de la derecha en el terreno económico y en la victoria de la izquierda en el terreno social. Por un lado, tendríamos sistemas capitalistas con un mercado libre, aunque también con cierta seguridad social para los individuos y, por otro lado, la victoria de la izquierda en el terreno social con relación a cuestiones de género, feminismo, matrimonio igualitario, multiculturalismo o ecologismo. Evidentemente, dicho consenso no se alcanzaría en todo el mundo u Occidente al mismo tiempo sino que algunos países tomarían la vanguardia y se expandiría de forma progresiva a más regiones (como siempre suele ocurrir con los cambios sociales), pero algunos de los síntomas los llegamos a sentir inclusive en los países latinoamericanos.

    En nuestros tiempos, ya podemos ver a izquierdistas que están de acuerdo con los preceptos del libre mercado y de un intervencionismo estatal más moderado, mientras que en Europa no es extraño ver a políticos democristianos asistiendo a marchas del orgullo gays o incluso a Irlanda presumir a un Primer Ministro que es gay y democristiano. Si bien es cierto que en la derecha existen grupos de presión fuertes que se oponen a la agenda progresista, lo cierto es que la izquierda está ganando terreno de una forma muy contundente y parte de la derecha, poco a poco, ha comenzado a aceptar algunos de sus postulados

    Seguramente, en este consenso irán menguando las corrientes más extremas como el libertarismo o el anarcocapitalismo, el progresismo o feminismo radical en favor de corrientes un tanto más moderadas, de tal forma que se logre llegar a un consenso que sitúe el discurso político en otro plano, tal y como ya ha ocurrido en diferentes etapas de nuestra historia. 

    Pero ¿qué seguiría?

    Algunos dicen que el discurso ya se ha trasladado de la dicotomía «izquierda-derecha» a la de «nacionalismo-globalismo» donde el debate ya gira en torno a la relación de un país con los otros (tanto en comercio como migración). Los adherentes del metamodernismo en cambio dicen que el centro de la discusión política tendrá que ver más bien con el desarrollo personal y el bienestar psicológico de los individuos. Los metamodernos afirman que, de forma silenciosa, inconsciente y progresiva, los países nórdicos han ya comenzado a adoptar ciertas corrientes metamodernas dentro de su ethos social.

    Lo cierto es que nuestra especie está en constante evolución y pensar que el mundo tal y como lo conocemos hoy va a dejar de existir es no la excepción, sino la regla que ha sido muy consistente durante la historia de nuestra especie. Por supuesto, aparecerán muchas dudas: si los partidos de extrema derecha o izquierda pueden llegar a poner en jaque esta evolución que para muchos tiene un carácter natural, también nos podríamos preguntar cuál sería el futuro de las religiones, si seguirán vigentes, si se adaptarán a los cambios de nuestra civilización o si bien terminaremos construyendo otros modos para crear sistemas de valores o creencias con la fuerza que las religiones lo han logrado hacer.

    En realidad, es difícil pronosticar bien cómo será la vida de nuestra especie en 100 años, pero lo que es seguro, es que será bastante diferente al mundo tal y como lo conocemos hoy. 

  • Chumel no es un analista político

    Chumel no es un analista político

    Chumel no es un analista político

    Me preocupa que haya quien piense que Chumel Torres es un analista político. 

    Y me preocupa porque eso implica que creen que ver El Pulso de la República (y similares) equivale a informarse sobre lo que acontece en el quehacer público y social de México:

    Es como si un norteamericano pensara que la forma de informarse de la política de ese país es John Oliver o Stephen Colbert (con todo y las enormes distancias que hay entre ellos y Chumel Torres). La realidad es que su tarea es hacer comedia a partir de un tema que suele ser más bien serio. Sí, dentro de su comedia (algo que hacen mucho mejor que Chumel, naturalmente) incluyen una dosis de crítica, pero es eso, comedia. Ni Oliver ni Colbert son analistas políticos, nunca han pretendido serlo. 

    Que recuerde, yo nunca he visto que el propio Chumel se asuma como tal. Esa es una etiqueta que muchos de los consumidores de sus contenidos (y algunos de sus detractores) le han puesto. En Twitter repiten: ¡Chumel no es un analista político! ¡No se dejen engañar! 

    Pero no es lo mismo un analista político que un comediante político. El primero hace un análisis riguroso sobre el acontecer político y el otro hace comedia ¿entienden la diferencia? El primero está leyendo a Norberto Bobbio, a John Rawls, Isaiah Berlin, libros de la Historia de México; el segundo está preocupado por los sketches, por los chistes que hagan reír al público. 

    El «desliz» de Chumel Torres, quien aseveró que Karl Marx separó a la Iglesia del Estado, soltó más de una carcajada a uno. Evidentemente, Chumel sabe más bien muy poco de Karl Marx y sus conocimientos de teoría política son muy básicos o casi nulos. Lo que me sorprende es que la gente se sorprenda demasiado y utilice su error para evidenciar algo que el propio comediante nunca negó: que Chumel Torres no es un analista político, que no es un politólogo ni es experto en la materia. 

    El pobre tipo se dedica a hacer comedia, y para que todo el proyecto salga bien, tiene en su equipo a gente que sabe mucho más de política que él: ellos se encargan de preparar los contenidos y hacer los análisis. Esto es muy evidente, porque se nota cuando Chumel los tiene como respaldo y cuando no (como cuando se pone a tuitear). 

    Que Chumel sea un ignorante de la teoría política no es algo que debería sorprender, ni siquiera necesita ser un erudito en el tema para lo que hace. Lo que me preocupa es que haya quien vea a Chumel como un medio de análisis y sea él, o Callodehacha (aunque este sí llega a pretender que es un analista político) a quien consideren como una de las principales voces en materia de política. Lo que Chumel hace son contenidos para hacer reír, que sí, pueden servir para enterarse, de paso y de forma superficial, sobre lo que está aconteciendo en el país. Lo que hace es eso, él nunca ha pretendido es otra cosa. 

    A mí no me preocupa Chumel, a mí me preocupa que mucha gente no vaya más allá de estos perfiles para informarse y generar opinión. Me preocupan que no puedan poner a un comediante en su justa medida y le den atribuciones que no tiene y que ni siquiera ha pretendido tener. Me preocupa que solo a través de la comedia se informen y sean menos capaces de consultar fuentes primarias y llegar a conclusiones por sí mismos.

    Así es el nivel de consumo de contenidos en nuestro país, en el que la comedia genera en muchos más opinión pública que los medios más serios; en el que los usuarios están acostumbrados a leer los cabezales de las columnas y poco más. Y luego por qué ocurre lo que ocurre. 

    Me pregunto si la «mayoría de la raza» en Twitter tiene más conocimientos sobre Marx y el Estado laico que el propio Chumel. Tal vez la respuesta no llegue a ser muy halagadora. 

  • Arts Pedregal, la corrupción inmobiliaria que pudo terminar en tragedia

    Arts Pedregal, la corrupción inmobiliaria que pudo terminar en tragedia

    Arts Pedregal, la corrupción inmobiliaria que pudo terminar en tragedia
    Foto: Proceso

    Imagina que un día decides ir con tu novio o novia, esposa, familia o tus amigos al nuevo centro comercial que tiene varias tiendas de lujo que venden ropa por miles de pesos, que presume una arquitectura moderna diseñada por un arquitecto reconocido, que tiene fuentes de agua, donde la gente acude para comprar la ropa que van a presumir en algún evento social.

    Puedes pensar muchas cosas, pero lo último que se te vendría a la mente es que ese complejo se vaya a caer.

    Y se cayó. Parte de uno de los edificios que componen la Plaza Arts Pedregal, que iba a ser una suerte de Antara al sur de la Ciudad de México desarrollada por el arquitecto Javier Sordo Madaleno y cuyos cálculos estructurales estuvieron a cargo de Grupo Rioboo (el que había recibido licitaciones directas durante la jefatura de gobierno de AMLO), se vino abajo pocos meses de haberse construido. No era la primera vez que eso ocurría, la construcción ya tenía varias demandas e incluso sufrió un derrumbe durante su construcción por una fuga de agua

    Afortunadamente nadie pereció en el incidente, pero cosa distinta habría sido si en ese momento el centro comercial hubiera estado abarrotado de gente, hablaríamos de una tragedia. Y la indignación se hace más grande si tomamos como antecedente el sismo del año pasado, que se caracterizó por el desplome de algunos edificios relativamente nuevos cuya estructura no había sido bien diseñada. 

    A espera de que se de una explicación concreta de las causas del derrumbe, es importante hablar sobre la corrupción y la voracidad inmobiliaria que se ha convertido en una constante en este país, donde obtener la mayor cantidad de dinero, independientemente del impacto negativo en el entorno o los riesgos que una obra pueda representar, parece ser la única prioridad. 

    Muchos de los desarrollos que se levantan en nuestro país se presumen como de primer mundo, presumen tecnologías en la construcción, incluso algunos emulan o intentan emular ciertas edificaciones de países desarrollados. En muchos casos tienen nombres en inglés para vender status, tienen espacios amplios, wi-fi gratis o vistas privilegiadas. Pero estos desarrollos terminan siendo una suerte de burbuja donde el «primer mundo» termina donde comienza la banqueta (si es que esta existe). Gracias a la corrupción y a la displicencia de las autoridades, o a unos planes parciales que no tienen mucho sentido, muchos de estos desarrollos no se integran adecuadamente al entorno donde se encuentran. 

    Así, vemos edificios de lujo donde no hay banquetas, lujosos centros comerciales a los cuales es casi imposible llegar en transporte público, edificios amontonados que no permiten el paso de la luz porque lo importante era que el desarrollo cupiera sí o sí en el terreno, desarrollos ecológicos que lo que menos tienen es sentido alguno de la ecología.

    El caso de Plaza Arts Pedregal fue más allá, porque en los casos anteriores la corrupción y la falta de sensibilidad terminaba en la puerta de la entrada del edificio. Acá se metió y derrumbó parte del propio complejo. Alguien hizo algo mal, ya sea que hayan sido quienes hicieron el diseño del proyecto, quien lo ejecutó o quienes hicieron los cálculos: posiblemente los peritajes lo lleguen a resolver. Pero el mensaje para muchos es claro: en ningún lugar nos podemos sentir completamente a salvo. Este no fue el primer caso, ocurrió también con Galerías Coapa, el Centro Comercial donde dos personas perecieron a causa de los derrumbes ocasionados por el sismo y el cual «están parchando» para rehabilitarlo a pesar de las muy probables fallas estructurales. Ocurrió también en Guadalajara donde, a raíz de los permisos dados de forma cuestionable y la poca vigilancia, Plaza Patria sufrió una fuerte inundación producto de la ampliación del centro comercial y que ocasionó la pérdida de numerosos autos y donde, afortunadamente, nadie perdió la vida. 

    La voracidad y la falta de sensibilidad con el entorno es un gran problema a todos los niveles que van desde las casas de interés social que son casi inhabitables y poco dignas hasta los desarrollos de lujo que suelen ser muy excluyentes (sobre todo si los comparamos con sus símiles de los países de primer mundo), donde lo único que importa es generar dinero a como dé lugar y donde no importa generar ciudades más vivibles e integradas; donde no importa afectar la vida «allá afuera» con tal de mejorar la vida «allá adentro» (y en el mejor de los casos). 

    El derrumbe de Plaza Arts Pedregal es tan sólo la punta del iceberg inmobiliario de nuestro país, donde cualquier cosa se vale, donde se puede amontonar lo que sea con tal de vender, donde no importan los riesgos o los demás. Fue un aviso, uno muy claro. 

  • ¿No es mi Presidente?

    ¿No es mi Presidente?

    ¿No es mi Presidente?

    En 2012 muchos decían que «Peña Nieto no es mi Presidente».

    En 2018 escucho a varias personas decir lo mismo de López Obrador. Dicen que «no es su Presidente», que «no los representa». 

    Algunos hacen matemáticas absurdas al restar los votos efectivos que ganó López Obrador a la población total del país: «Mira, la mayoría no estamos representados por AMLO». Eso, ignorando que gran parte del remanente de la población son jóvenes, niños y bebés que no están en edad de votar.

    La realidad es que formalmente sí es su Presidente y sí los representa. Pero no sólo lo es en la cuestión legal sino también si hablamos de lo que es justo. El Presidente fue elegido en las urnas por los mexicanos, y por lo cual, decir que «el Presidente no me representa» es una falta de respeto a quienes sí votaron por él, ya que lo hicieron libremente. 

    Reconocer que uno está representado por un Presidente no implica que se esté de acuerdo con él, no implica tampoco que se comparta sus valores o su ideología, menos implica que se tenga que chiflar y aplaudir. Por el contrario, se puede tomar una postura muy crítica. 

    Yo discrepo con AMLO en muchas cosas, pero reconozco que él será el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, y reconozco que Peña Nieto lo es actualmente, con todo y que creo que, si en México la justicia y las instituciones funcionaran bien, debería estar enfrentando algún proceso en su contra. Puede no representar mis valores, ni mis creencias. Pero a mí me representa formalmente ya que formalmente él es el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y tiene, por ley, ciertas capacidades o facultades. 

    Decir: «no es mi Presidente» implica no reconocer la vida institucional de nuestro país. Es curioso ver que muchas personas adversas a López Obrador que lo criticaron por su «al diablo con sus instituciones» tomen una postura de no reconocimiento por el mero hecho de que el candidato no les gusta. 

    Pero peor para los que dicen «no es mi Presidente» es que para todas las demás naciones, nuestro Presidente es el que representa a nuestro país, él es nuestro interlocutor y él nos representa ante las instancias internacionales. Los mandatarios de otros países no van a hacer caso a quienes no estén legalmente habilitados para representarnos. Al único que tomarán en cuenta es al «Presidente que dices, no te representa» y a su comitiva. 

    También es absurdo decir que «no me representa» porque la mera representación implica que el Presidente debe de ser responsivo hacia los ciudadanos. Si el Presidente representa a los ciudadanos es porque tiene la obligación tanto formal como ética para gobernar para sus ciudadanos. Así como, en lo formal, el Presidente representa a los ciudadanos, en el mismo sentido éste debe de velar por los intereses del país y de quienes forman parte de él. El Presidente tiene derecho a representar a los ciudadanos porque éste fue elegido por la mayoría (sea relativa o absoluta) de ellos. Así es como el Presidente obtiene legitimidad por parte de la ciudadanía, unos lo eligen, los otros no, pero reconocen que sus pares (que son más) decidieron elegirlo. 

    Decir «no es mi Presidente» es un acto antidemocrático, ya que eso implica que sólo se va a reconocer al candidato que me gusta. Implica decir que mi intención de voto es la que debe de ser válida y no las intenciones de voto diferentes a la mía. 

    Por eso, aunque tengamos una postura muy crítica e incluso adversa (lo cual es legítimo) eso no implica que no se deba reconocer quién es el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. La misma crítica se sostiene sobre el hecho de que, anteriormente, se ha reconocido, que dicho Presidente ha sido reconocido como tal.

    Tenemos un Presidente, y es el que formalmente representa a nuestro país y a los ciudadanos. 

  • Wikipolítica, la derrota sobre la cual comienza una gran victoria

    Wikipolítica, la derrota sobre la cual comienza una gran victoria

    y estaba bien categorizado de tal forma que se podía generar una narrativa
    Foto: @JuanYvesPalomar

    No fue la mañana más feliz de todas, me había ido a dormir pensando en que se revertirían las tendencias y los wikis lograrían la senaduría y uno que otro puesto más. En ese momento, el PREP ponía a Pedro Kumamoto en tercer lugar pero la brecha parecía cerrarse: – era cuestión de que comenzaran a entrar las actas de la Zona Metropolitana de Guadalajara. – Pensaba yo. Me fui tranquilo a dormir, y así como desde hace tiempo había «vaticinado» el triunfo de AMLO al grado en que ni me inmuté, casi daba como un hecho que Kuma alcanzaba al menos el segundo lugar que le diera acceso a una curul en el Senado. 

    Me desperté y vi con un amargo asombro cómo la brecha más bien se había abierto, pero no sólo con el caso de Kumamoto, sino también la elección donde participaba Susana Ochoa. Traté de explicarme qué había ocurrido, algunos amigos míos estaban devastados, una amiga que se había desvelado contando actas y solo había dormido una hora para después ir a trabajar me contaba con angustia su sentimiento, había llorado mucho; otra que había presumido un día antes su voto por los wikis estaba devastada. Al ver todo este ambiente se me salieron unas cuantas lágrimas (cosa que nunca me había ocurrido en alguna elección), me preguntaba por qué, buscaba culpables en mi mente, ¿qué fue lo que salió mal?. Ignoré el partido de México contra Brasil por completo y amenacé con sentarme frente a la computadora a escribir sobre el tema , pero sabía que opinaría con las vísceras y por eso decidí escribir el artículo hasta el día de hoy, una semana después, incluida una «peda postelectoral» en un depa en Santa Fe con unos amigos que son, como yo, apasionados de la política.

    Le había mandado a Susana Ochoa un mensaje privado expresándole mis mejores deseos tras esta derrota y tras su agradecimiento me invitó al evento que tendrían en el parque La Calma, el primero después de esa elección tan difícil. Al momento que llegué entendí por qué habían elegido esa ubicación: no es un parque que sea icónico pero tiene como característica unos árboles muy frondosos y robustos. El mensaje que querían dar era claro: hemos construido un bosque.

    A pesar de la lluvia que postergó el evento varios minutos, el lugar lució abarrotado. Ahí se encontraba toda la gente que había, de alguna u otra forma, colaborado con ellos (cosa que yo no pude hacer debido a los compromisos que tenía con el programa «Sin Comentarios» el día de la elección). Saludé a Susana Ochoa, a Bernardo Masini y a Pedro Kumamoto. No era uno de los mejores días pero no estaban cabizbajos ni derrotados, sabían que hay que seguir adelante y reconocían que en cuestiones de política no siempre se gana: en vez de lamentarse estaban ahí para agradecer a todas las personas que colaboraron. Además de ofrecer agua fresca y algunos aperitivos, también entregaron diplomas a los colaboradores y mostraron una galería. Ese evento fue una suerte de agradecimiento e incluso hasta de humildad. Saben que su movimiento está sostenido por muchas personas y había que agradecerles. 

    Los wikis tendrán una tarea difícil, pero no imposible: tendrán que mantenerse vigentes estando fuera de la política para llegar lo más fuerte posible durante los tres años que deberán transcurrir para las elecciones del 2021. Aunque creo que la derrota que sufrieron ocurrió mayormente por factores exógenos (cosas que estaban fuera de su control) sí hay algunas cosas que pienso que se pudieron hacer mejor (que mencionaré unos párrafos después). Invitaron a no criticar u atacar a los candidatos que ganaron la elección ni a quienes votaron por ellos y también reconocieron que deben de ser autocríticos con lo que hicieron o dejaron de hacer.

    En política las narrativas importan y mucho, ya que son estas (más que las propuestas o cualquier otra cosa) las que seducen al electorado. Creo que el éxito o el fracaso del movimiento tendrá que ver con la narrativa que ellos construyan en estos tres años y, sobre todo, la narrativa de esta elección. Es tentador hablar de una derrota como tal: «perdimos, estamos frustrados, no logramos lo que queríamos», es lo primero que se viene a la mente ya que es lo primero con lo que nuestras emociones inmediatas conectan, pero una narrativa nunca atrae votos ni simpatías, por el contrario. Pero dentro de este suceso hay otra perspectiva que se debe narrar, y es que cuantitativamente Wikipolítica ganó mucho más votos que los que obtuvo para que ganara Pedro Kumamoto en 2015. Visto así, Wikipolítica ha crecido considerablemente estos últimos años. Kumamoto y los suyos han ganado simpatías dentro de la comentocracia a nivel nacional así como dentro de líderes de organizaciones civiles tan importantes como el IMCO. 

    Wikipolítica
    Foto: @Clairewitzilin

    Wikipolítica no ganó ninguna elección, pero aún así creció y se hizo más fuerte. Tal vez no fue lo suficiente para contrarrestar el vendaval compuesto de coaliciones de partidos (a los cuales, de forma individual, les ganaron) y al arrastre de MORENA, pero si hablamos de crecimiento tenemos que hablar de números positivos. En los años que vienen tendrán que hacer énfasis en ello, en que el movimiento es cada vez más fuerte. Será decisión de ellos si mantienen el movimiento con el mismo formato o deciden modificarlo (por ejemplo, convirtiéndose en un partido político u otra forma de organización) pero hay argumentos para crear una narrativa positiva a pesar de lo que ahora podríamos considerar una derrota. 

    ¿Hubieran ganado se si hubieran hecho mejor las cosas? No lo sé, es difícil saberlo, pero si tuviera que hacer un diagnóstico de lo que se pudo hacer mejor haría énfasis en lo siguiente. Con esto no digo que hayan hecho una mala campaña, hay cosas que se hicieron muy bien, pero también es importante hacer notar aquellos puntos donde yo noté algunas fallas.

    1. Muchos candidatos. Creo que colocaron demasiados candidatos, lo que hizo que su esfuerzo se diluyera. Pienso que debieron apostar a 5 o 6 candidatos a lo mucho (sumando los candidatos al Senado, diputados nacionales y locales) en vez de los 16 que postularon. No sé si ellos lo hayan visto así (me atrevo a pensarlo porque yo mismo lo llegué a pensar), pero pensar que el fenómeno Kumamoto iba a potenciar por sí solo las candidaturas es un exceso de confianza. 
    2. Posicionamiento de marca. Aunado a esto, percibo que la estrategia de branding (posicionamiento de marca) no fue la mejor. En 2015 funcionó haber creado a Pedro Kumamoto como marca, pero al parecer, y por lo que me comentaron algunas personas, hubo confusión entre quienes eran los candidatos. Kumamoto estaba muy posicionado, pero no Wikipolítica. Ya que Kuma estaba posicionado, tal vez era necesario tejer la relación entre Kuma y los otros candidatos (relación que, por ejemplo, hicieron los candidatos de MORENA con AMLO) o mejores estrategias para posicionar el movimiento. Siento que hizo falta más difusión del concepto de «sembrar un bosque» que tenía potencial para más. 
    3. Catálogo de propuestas mejor definido. Una de las cosas más valiosas de Wikipolítica es su disposición a rebotar su proyecto con la sociedad civil y con los vecinos, eso es algo a lo que está muy poco acostumbrada la clase política de nuestro país. Pero si yo no hubiera asistido a estas reuniones, posiblemente no hubiera sabido bien a bien qué es lo que estaban proponiendo. Las propuestas son importantes, no como meros tecnicismos, sino porque en su conjunto ayudan a crear narrativas y le dan identidad a un movimiento o a un candidato. Wikipolítica habló de «reemplazar a los políticos» y jugó con el hartazgo, lo cual me parece bien, pero se quedó simplemente ahí. El proyecto no estaba mal en general y estaba bien categorizado de tal forma que tuviera potencial para generar una narrativa (aunque por momentos parecían ser más una organización civil que un movimiento político), pero no fue debidamente difundido. Un proyecto más sólido y, sobre todo, con una mejor difusión, le hubiera dado más sustancia a su movimiento y a sus candidaturas. 
    4. Definición ideológica. Tengo la percepción de que Wikipolítica pretende «abarcar todo» lo cual a priori se puede interpretar como un mensaje incluyente. Sin embargo, en política, e incluso en esta era etiquetada como post-ideológica, querer abarcar gran parte del espectro ideológico se presta a confusiones. Yo ubico a Wikipolítica como un movimiento de centro-ízquierda o socialdemócrata (sobre todo por la forma de pensar de quienes lo forman) pero no se termina definiendo como tal y cae en muchas ambiguedades. 
    5. Más barrio. Tal vez sería injusto achacarles esto porque en estas elecciones sí se esforzaron por conocer otros sectores sociales distintos a los suyos. Salieron a la calle en vez de centrarse en las redes sociales. Pero algo que creo que ocurre con la participación ciudadana dentro de Guadalajara (hay que recordar que ellos son, en parte, herederos de la creciente ciudadanía organizada que ha visto nuestra ciudad) es que ha faltado un poco más conocer las otras realidades, y esas parecen ser algo totalmente nuevo para ellos. Algunas personas se llegaron a sentir alienadas por esta cuestión e incluso vieron a Wikipolítica como un «movimiento de hipsters con privilegios de clase». Estos tres años será una gran oportunidad para ir y conversar con las personas de las colonias populares, aquellos que viven otras realidades distintas, aquellos que han sido cooptados por el asistencialismo de partidos como el PRI. Si lo logran, llegarán muy fuertes al 2021.

    Wikipolítica es un movimiento que tiene mucho potencial. Vaya, me atrevo a asegurar el movimiento político con mayor legitimidad en nuestro país. A pesar de la natural falta de experiencia o conocimientos en algunas cuestiones, la humildad para aceptar recomendaciones u opiniones hace que esto casi deje de ser un defecto. En lugar de mantener una postura soberbia, ellos asumen que no son perfectos, por lo cual les es indispensable escuchar y, sobre todo, seguir aprendiendo. Eso es algo que yo reconozco mucho, porque me habla de una visión completamente nueva de lo que es o lo que debe ser la política. 

    Tal vez por eso su derrota nos duela a muchos, pero el éxito está pavimentado de muchos fracasos (un fracaso que lleva consigo, como lo mencioné, un éxito que a veces podría no ser tan palpable). Yo estoy seguro que en 2015 llegarán muy fuertes. A pesar de que no ganaron nada, me llama la atención que en municipios que antes estaban muy ajenos a este movimiento como Tequila cobraron, de acuerdo al PREP, cierta relevancia. Llama la atención que, sin estructuras, le hagan ganado de forma individual a los partidos más importantes en mucho de los casos. 

    Luchar sin los beneficios del presupuesto y las estructuras es una tarea muy difícil, por eso sería una irresponsabilidad hacer creer que el movimiento se está diluyendo o debilitando, por el contrario. Wikipolítica ha seguido creciendo y estoy seguro que cimbrarán, en los años venideros, las estructuras políticas de nuestro país. 

     

  • El Mijis, las etiquetas y los prejuicios

    El Mijis, las etiquetas y los prejuicios

    El Mijis, las etiquetas y los prejuicios

    Las etiquetas (esas de las que tanto nos quejamos pero que tanto usamos) juegan un papel importante dentro de la psique humana ya que fungen como una suerte de atajos mentales que nos son útiles ya que la racionalización, si bien es mucho más precisa, suele ser más bien lenta y poco útil cuando se debe hacer un juicio o tomar una decisión donde el tiempo no es lo que sobra.

    Pongo un ejemplo: imagina que vas caminando por la calle en un barrio peligroso y, al frente de ti, caminan unos “cholos” que están tatuados, tienen aretes y camisas sin mangas que presumen unos músculos fornidos. Es imposible determinar si estos cholos en específico pueden representar un riesgo para tu integridad ya que no sabes si se dedican a proteger a su comunidad de delincuentes, o bien, ellos son delincuentes. Es imposible hacer un juicio específico de estos cholos porque no sabes quienes son, ni su historia de vida y saberlo te llevaría mucho más tiempo que el que necesites para tomar una decisión acertada. Aquí es cuando las generalizaciones o etiquetas funcionan: tú piensas que los cholos generalmente son personas violentas que ponen en riesgo tu integridad porque así lo has aprendido en tu cultura, por experiencia personal o por los medios de comunicación, y entonces decides cruzar la banqueta para no pasar donde ellos están. Aunque no puedes estar seguro si esas personas representan un riesgo en realidad, es evidente que la decisión mas sensata es evadirlos “por si llegaran a ser violentos”. Es una decisión que lleva muy pocos segundos y donde el inconsciente juega un papel muy importante (a veces al punto en que no siempre sabes a nivel consciente por qué tomaste esa decisión), por eso es que la reacción parece tener un carácter instintivo.

    Pero si bien las etiquetas suelen ser atajos mentales que en ciertas circunstancias nos pueden ayudar, también son proclives a contener prejuicios irracionales, algunos de los cuales pueden terminar afectando a terceras personas. Además, el ser humano es proclive a utilizar etiquetas llenas de prejuicios en entornos en los que sí puede ser capaz de emitir un juicio de una persona, idea o cosa mediante un proceso racional con base en los recursos que tiene a la mano. Las actitudes racistas, clasistas y xenofóbicas son claros ejemplos de como esas generalizaciones pueden llegar a mantenerse si no hay voluntad alguna por parte del individuo. Este es el caso de Pedro Carrizales “El Mijis”, el candidato a Diputado Local de MORENA que tanta polémica ha generado estos días.

    La reacción de muchas personas ante este candidato que estaba tatuado, y que se hacía acompañar de otras personas tatuadas, tuvo un alto contenido clasista y discriminatorio. Muchos se empezaron a burlar e incluso criticaron a su partido y a AMLO por permitir que se postulara a un candidato con este perfil. Pero en este caso, a diferencia del ejemplo que narré, quien hace el juicio tiene todo el tiempo y todos los recursos para poder hacer un juicio racional con base en los elementos que tiene a la mano. Basta utilizar algún motor de búsqueda o un portal de noticias para conocer la historia de esta persona y darse cuenta que aquello que para muchos es un defecto o motivo de discriminación es reflejo más bien de una virtud: un hombre que salió de graves problemas relacionados con el pandillerismo y que, a través de la política, pretende dar empleos a pandilleros para que se regeneren y se conviertan en hombres de bien. ¿Está «el Mijis» preparado para ser Diputado local? No lo sé, aunque el debate no giró en torno a su preparación, sino a su aspecto, que fue muy relacionado también con esta idea de la «amnistía a los delincuentes». 

    Las etiquetas nos ayudan cuando necesitamos tomar una decisión rápida, de vida o muerte, donde no nos podemos dar el lujo de utilizar la razón para emitir un juicio por falta de tiempo o recursos, pero es una irresponsabilidad recurrir a ellas por pereza o por la poca disposición a empatizar con las demás personas. Además, deberíamos revisar las etiquetas que utilizamos periódicamente ya que estas pueden contener prejuicios que no tienen relación alguna con la realidad: etiquetas como las de “los pobres son pobres porque quieren”, “todos los ricos son malos” y muchas otras que hemos aprendido dentro de nuestra cultura pero que no empatan con la realidad.

    Parte del combate a la discriminación está estrechamente relacionado con la deconstrucción de las narrativas que están contenidas dentro de estas etiquetas. No se debería pretender eliminarlas, sino apegarlas, en la medida de lo posible, a la realidad. Las etiquetas, en tanto que atajos mentales, suelen funcionar más bien de forma inconsciente, al punto en que algún sujeto puede emitir una opinión sobre algún tema de forma racional pero que se contradice con las etiquetas o prejuicios que operan al nivel del inconsciente. Cuando digo que debemos revisar nuestras etiquetas, eso implica que las traigamos al nivel de lo consciente para poder analizarlas y desmenuzarlas de tal forma que no se transformen en actos discriminatorios. Mientras no hagamos eso, nuestros prejuicios seguirán condicionando nuestro comportamiento y seguirán afectando a muchas personas que, sin haber hecho absolutamente nada, son discriminadas e incluso aisladas de la sociedad.