Categoría: reflexión

  • Propósitos de un oscuro año nuevo

    Propósitos de un oscuro año nuevo

    Y que el 2013 se pasó volando, más rápido que el 2012, y éste más rápido que el 2011, y así consecutivamente hasta llegar al año del que tienes memoria. Y como los años se pasan demasiado rápido, entonces las tradiciones de fin de año se empiezan a hacer rutinarias (hay una discrepancia entre diversos hombres comunes pretendiendo ser intelectuales «feisbuqueros» donde algunos dicen que el tiempo vuela cuando no haces nada con él, mientras otros dicen que por «más vive uno» el tiempo avanza más rápido).

    Propósitos de un oscuro año nuevo

    A pocos días de terminar este año que no fue de lo mejor para el país, los individuos empiezan a planificar su 2014. Dicha planificación consiste en el establecimiento de diversas metas específicas que se tendrán que cumplir (que rara vez se cumplen y por ende, vuelven a estar en la terna el siguiente año). Aunque un año es una simple división numérica del tiempo establecida en base a la traslación de la tierra con respecto al sol, para muchos representa un antes y un después. Tal vez debido a que pueden catalogar sus momentos de vida en torno a esta división. Este curioso fenómeno hace que los candidatos a buscar un empleo aspiren a ir una entrevista hasta enero, o que muchos de nosotros los freelancers, tengamos poca carga de trabajo debido a que todos los proyectos acordados con diversos clientes, serán iniciados en enero, debido a la programación presupuestal, y debido a que los freelancers responsables, no empezamos ningún trabajo sin anticipo.

    El año que viene pinta difícil. El destino de las personas está condicionado por aquello que es casual, y aquello que es causal. Lo causal (de causa), es aquello que podemos controlar y en lo que podemos incidir. Por ejemplo, el esfuerzo que empeñaremos, nuestra creatividad, nuestras decisiones. Y lo casual (de casualidad), que siempre será menor al 50% (quien diga que es más es un pobre perdedor), es aquello en lo que no podemos incidir (aunque podemos adaptarnos), las circunstancias, los agentes externos. Y cuando digo que el 2014 pinta difícil, me refiero a que lo que tiene que ver con lo casual (que no podemos controlar en su mayor parte) parece, será algo oscuro. Empezando porque el primero de enero de 2014 entrará en vigencia la majestuosa Reforma Hacendaria promulgada por el excelso y cultísimo Presidente de la República, el licenciado Enrique Peña Nieto.  Reforma que en palabras coloquiales implica que a la clase media le harán un poco menos de clase media para que después, por medio de prestaciones, el gobierno trate de paliar ese deterioro que el mismo gobierno provocó y el otrora clasemediero diga -Peña sí se preocupa por la gente- y en 2018 vote por su símil chiapaneco.

    Las expectativas para el siguiente año no son muy buenas. Si la Reforma Energética trae beneficios, será en algunos años (así lo dicen todos los expertos) y no tendrá que ver con el precio de la gasolina que cada vez aumenta (a pesar de lo que digan los spots del caguenge joven optimista). Tenemos a un gobierno que quiere hacer las cosas como las hacía siempre, con las consecuencias que ya hemos vivido todos los mexicanos. Deuda, deterioro democrático, un descontento cada vez mayor en la sociedad, y poca fe del mexicano en que en el corto plazo, este país pueda ir hacia delante. Esto aunado a una oposición más que mediocre (PAN, PRD, MORENA) que ni con pactos de por medio ni con «apoyo popular» han hecho que se den pasos importantes.

    Y la realidad mundial no ayuda mucho, por el contrario. Hasta el momento no hemos salido del todo de la crisis del 2008, algunos países europeos quebrados, Estados Unidos con un Obama cuya aprobación cae en picada, y un descontento mayor que coadyuva en una poca fe en el futuro.

    Así, de esta forma, comeremos las 12 uvas, empeñando en cada una de ellas, un propósito. Si lo externo no nos puede dar fe (muchos se limitan a encomendarse a Dios o en quien crean), entonces habrá que apostar por lo interno, por redimirse y trascender a pesar de las fuerzas externas que nos quieren dejar enterrados en el subsuelo. Pensar que uno puede estar bien aunque lo demás esté mal.

    Desde aquí les deseo un feliz año nuevo a todos.

     

  • México todavía no es «para las viejas» ni para los inocentes

    México todavía no es «para las viejas» ni para los inocentes

    Un inverosímil caso ocurrió en la Ciudad de México, esa «ciudad progresista». Resulta que Yakiri fue secuestrada y violada en un motel de la Colonia Doctores por dos hermanos. No sin violencia, la llevaron a dicho lugar sin entrar con llave (lo cual denota cierta familiaridad de los violadores con el establecimiento), la trataron de violar, pero Yakiri se defendió, -En uno de los forcejeos ella logra empujar el arma y el agresor se corta a la altura de la aorta-. Ella huyó del lugar, y cuando presentó la denuncia, apareció también Omar (uno de los violadores) y la denunció a ella como homicida de su hermano.

    México todavía no es "para las viejas" ni para los inocentes

    Los diarios de nota roja argumentaron que fue un crimen pasional, pero en realidad Yakiri es lesbiana, y en ese momento se dirigía con su pareja. Miguel, el violador que murió, tenía 16 averiguaciones previas abiertas y también tenía nexos con la policía de su barrio. ¿El resultado? Dictan auto de formal prisión a Yakiri por haber actuado en defensa propia. El caso tuvo muchas irregularidades, y no importaron los antecedentes del violador, ni que participara en proyectos para erradicar la violencia apoyados por el gobierno y el mundo artístico.

    En este momento, sus padres y muchos ciudadanos que se han unido a las redes sociales, buscan que se libere a Yakiri, y que este antecedente quede, para que no se vuelva a registrar ningún caso de este tipo. Yakiri está en la prisión, y uno de los violadores, Omar, está libre.

    A pesar de todos los esfuerzos, en México sigue habiendo un desprecio hacia las mujeres y la cultura patriarcal sigue vigente. Los feminicidos en estados como Guanajuato y el Estado de México son una prueba patente de ello. Incluso en ciertos sectores de la sociedad, no solo mexicana, sino mundial, está bien visto que la mujer se humille ante el hombre. Incluso algunos se atreven a aseverar que las mujeres son culpables de que sean violadas por los hombres.

    Este caso también es muestra de la forma en que la justicia trabaja en México, donde ser inocente puede ser una prueba para ser declarado culpable, donde la presunción e culpabilidad existe (y no se atrevan a criticar esta característica en una película porque así les va), y donde los intereses y la corrupción pueden hacer que las instituciones impartan justicia de acuerdo, valga la redundancia, a sus intereses.

    En Guadalajara muchos no se atreven a denunciar a los motoladrones por la creencia (no errónea) de que los policías de alguna forma están inmiscuidos en estas mafias, y porque los delincuentes terminarán libres en un día, o incluso, no los detendrán porque el policía afirmará que no le despojaron de su celular o bolso con violencia.

    Esta es la realidad de nuestro país, un gobierno incapaz de proteger a sus ciudadanos, y sí muchas veces, capaz de defender a quienes trasgreden los derechos de la ciudadanía, culpables que muchas veces, incluso, son parte de la autoridad que nos gobierna.

  • Estamos lamentando la muerte de Nelson Mandela, maldito naco

    Estamos lamentando la muerte de Nelson Mandela, maldito naco

    Nelson Mandela se casó tres veces, se inspiró en Ghandi y sus métodos de resistencia no violentos, estuvo 27 años en prisión, y su lucha contra el apartheid le valió un Premio Nóbel en 1993, para un año después, erigirse como presidente de Sudáfrica. Ya convertido en un héroe nacional y en un ícono mundial en la lucha contra el racismo, convaleció durante sus últimos años, siendo su última aparición pública en el Mundial de Sudáfrica de 2010. Falleció el 5 de Diciembre de 2013. Un día antes de escribir este texto.

    Estamos lamentando la muerte de Mandela, maldito naco

    Hoy tuve una cita con una clienta en un Starbucks en Puerta de Hierro. La zona más rica y lujosa de Guadalajara, algo así como un Santa Fe, cruzado con Las Lomas en el Distrito Federal. Camino hacia Plaza Andares rodeado de torres de departamentos y oficinas que oscilan entre los 20 y 42 pisos. La única gente «morenita» o llamada peyorativamente «naquita» que pude ver en esta zona que compone dicha plaza y el cluster de torres de departamentos que no invitan a la convivencia a nivel calle (quitando ese detalle, uno pensaría que está en un país de primer mundo) era gente que realizaba trabajos físicos, de construcción. Porque en esa zona, en servicio al cliente no es tan fácil encontrar gente con rasgos mestizos y menos indígenas.

    Sólo pude ver saliendo de Plaza Andares a un joven moreno, con una vestimenta sucia y desgastada, lo que ocasionó que los policías lo vieran con atención. Entendiendo la historia de castas de nuestro país, donde «los blancos y criollos van arriba, los mestizos al medio y los indígenas abajo», lo cual explica de alguna manera que la mayoría de los delincuentes sean «morenitos», se explica por qué los policías pueden ver con «atención» a esta gente. Aunque paradójicamente la tez de los policías es más parecida a esos que miran con «atención» que aquella gente que anda por esa plaza.

    No se puede llegar a una generalización y pensar que todos los individuos «bien y de clase» son racistas. Me consta que algunos no lo son. Pero lo cierto es que la dinámica de estos lugares no invita a «los morenitos» a formar parte de la vida diaria de estos complejos. Y el fomentar su ingreso, implicaría una pérdida de valor o de plusvalía de dicho establecimiento. Algunos podrán afirmar que no es una actitud racista, sino que dicho establecimiento tiene negocios dirigidos a personas con un alto poder adquisitivo. Pero si uno va a Estados Unidos y entra a un lugar exclusivo, no dejará de ver negros, japoneses o incluso latinos.

    Muy posiblemente la intención del establecimiento no sea promocionar la discriminación racial. Más bien es que el racismo que existe en nuestro país incita a que dichos establecimientos tengan que seguir una dinámica. Un establecimiento desea obtener dinero, y para lograrlo tiene que entender la realidad sociocultural de donde quiere establecerse. Incluso muchas personas ni siquiera son conscientes de sus actitudes racistas, porque en el país de la simulación histórica, donde se nos enseñó a parecer y a no saber decir no, tenemos una gran capacidad como hacer parecer que no pasa nada.

    ¿Cual era el tema en boga? Ah sí, la muerte de Nelson Mandela que lamentamos todos los mexicanos. La mala noticia no es selectiva ni discriminatoria: Caucásicos, morenos, todos hablan del tema. Pero habrá que ver si como mexicanos comprendemos a fondo su legado, o más bien, lo lamentamos sólo porque todos lo lamentan. Y también habrá que ver si todos somos capaces de practicar la tolerancia que Mandela tanto buscó crear en su pueblo.

  • El asunto con el Teletón

    El asunto con el Teletón

    Hace varios años me invitaron a participar a un «focus group» para el Teletón. Un focus group para quien no sepa, es un estudio realizado en un cuarto donde los entrevistados son monitoreados por especialistas que están detrás de un espejo (donde estos pueden ver a los entrevistados, pero no los últimos a los primeros) recurrentemente utilizado por empresas mercadológicas y de opinión. A mí, como mercadólogo de profesión, no me debieron invitar, debido a que sabemos como funcionan estas dinámicas y porque nosotros las utilizamos. Pero ya dentro ahí, se nos preguntó que qué opinábamos del Teletón.

    El asunto con el Teletón

    La mayoría, jóvenes que cumplían cerca de los 18 años de edad, comentaron que el Teletón les inspiraba amor, ternura y demás términos que dos de nosotros, los más grandes, relacionamos con cierta ingenuidad. Yo fui más crítico (y desde una postura moderada), lo cual casi me vale la expulsión de esa dinámica. Lo cual hubiera sido un error garrafal por parte del moderador, porque hubiera terminado sesgando dicho estudio, y porque hubiera parecido más una dinámica para convencer a la gente, que para conocer el valor de la marca «Teletón». Pero todo lo que ocurrió me dejó un poco en claro las divergentes opiniones sobre el Teletón, y es que hay una evidente fricción entre el deseo de ayudar niños, y que quien lo organiza, en gran parte, es una empresa con una reputación tan cuestionada como Televisa.

    Viéndolo desde un punto de vista pragmático, donde el fin, es ayudar a los niños con una discapacidad, no veo tan mal al Teletón. Es cierto que el Teletón es un negocio para Televisa, ¿Por qué? Porque la televisora deduce de sus impuestos lo que ésta aporta para el Teletón y nada más. Televisa no deduce todo lo recaudado, además están las otras empresas que donaron, y también habrá que mencionar a través de la página web, se puede solicitar un deducible de impuestos. En realidad lo que están haciendo no es ilegal, en realidad no están evadiendo ni eludiendo impuestos, porque toda persona que esté dada de alta ante Hacienda puede utilizar ese recurso (yo lo he hecho), puede recaudar, donar dinero y deducirlo, a diferencia de otros recursos como el Régimen de Consolidación Fiscal que sí permite a quienes tienen más, eludir impuestos.

    También está la otra parte, donde Televisa utiliza al Teletón para mejorar su imagen pública. Lo que mueve a Televisa no es necesariamente una sincera ayuda a estos niños, sino más bien el beneficio obtenido. Algún día a Fernando Landeros se le ocurrió que había una muy buena forma en que podía ayudar a niños discapacitados, pero para hacer algo grande, se necesitaba de un respaldo grande, y por eso acudió a la televisora. Seguramente Fernando Landeros observó esa alianza en función del beneficio que obtendrían los niños, mientras que Azcárraga lo vio en función del beneficio que obtendrían ellos mismos. Recordemos que Televisa el año pasado no dio difusión alguna a los Juegos Paralímpicos de Londres donde varios mexicanos tuvieron éxito, y también recordamos otros casos de discriminación ante gente con capacidades diferentes.

    Algo que no me gusta, y que es un rasgo típico de nuestra cultura, es la conmiseración. Muchas veces, en el Teletón, se nos invita a sentir lástima por aquellas personas que tienen algún problema que no les permite desempeñar su vida normalmente. Se nos muestra a una Lucerito llorando, pidiéndonos que nos apiademos, nos cuentan historias trágicas, con el afán de que por más trágica sea la historia, sintamos más conmiseración, con lo cual sentiríamos una mayor responsabilidad de donar. Algo parecido a cuando un niños de la calle llora o hace una cara de sufrido con el afán de que les demos unas monedas. Tal vez así lo hacen, porque es parte de nuestra cultura, porque somos una sociedad todavía dependiente que reacciona ante estímulos de una entidad más grande, y no somos todavía, ciudadanos con la suficiente iniciativa propia.

    Pero lo cierto es que muchos niños se han rehabilitado en los CRIT. Hay muchos casos de personas que se han rehabilitado en estos lugares y que les ha cambiado la vida. Para que funcione «el negocio del Teletón» le tiene que funcionar a los niños también, sino la credibilidad se perdería inmediatamente. Y al final del día, el Teletón termina por ser algo más bueno que malo, donde sí, se puede cuestionar la forma en que algunos lo utilizan, más desde una perspectiva moral que legal. Porque pensemos, imaginemos que Televisa u otra empresa debe de pagar cien millones de pesos en impuestos al gobierno. ¿Cuánto de esos impuestos van a ser bien utilizados? ¿Cuánto de ellos no será usado para financiar campañas políticas dudosas, o el sueldo de diputados que no trabajan? Para mí, preferible que ese dinero se vaya a un CRIT a que parte de éste se pueda ir a un funcionario corrupto.

    Si uno quiere donar, pero no quiere recibir el bombardeo mediático de Televisa, ni que esta empresa la deduzca de sus impuestos, fácil. Puede no prender la tele, y solicitar en la página web su deducible de impuestos por si tiene dudas de como se podría utilizar su dinero.

    ¿Donar al Teletón? Al final puede ser una alternativa. Naturalmente no es la única forma de ayudar. Hay muchas asociaciones civiles que no tienen tantos recursos para hacer campañas mediáticas, y a las cuales también puedes ayudar. Sólo se trata de buscar, de tener iniciativa propia para ayudar a quien tu quieras.

  • Constanza Miriano y las sumisas. Someterse y humillarse ante el varón

    Constanza Miriano y las sumisas. Someterse y humillarse ante el varón

    Si uno lee a Foucault entenderá que entre los seres humanos siempre hay relaciones de poder. Ya sea en un gobierno, en una empresa, o en una familia. Lo que hace Constanza Miriano en su libro «Cásate y sé sumisa» es legitimar y promover el poder tradicional del hombre sobre la mujer. Éste libro, según lo que publica el diario español El País no justifica de ninguna manera la violencia contra la mujer, pero en realidad al promover este tipo de ideas, aplaudidas por el ala más conservadora de la Iglesia Católica, (en tiempos donde su líder, el Papa Francisco I, muestra irse por otro camino muy distinto) se deja de alguna manera la puerta abierta al uso de la violencia, porque si mi esposa debe estar sometida ante mí, luego entonces, pegarle no será tan malo.

    Constanza Miriano y las sumisas. Someterse y humillarse ante el varón

    Este libro fomenta, como ya se habrán dado cuenta, la sumisión (o más bien sometimiento) de la mujer hacia el hombre. El Arzobispo de Granada, perteneciente a una de las alas más conservadoras, dice que el libro «está ayudando a muchas personas» y que está acorde con las enseñanzas de la Iglesia. Pero naturalmente no todos los prelados piensan así. Mario Iceta, el Obispo de Bilbao por su parte, dice que ese libro no refleja lo que piensa la Iglesia y es muy desafortunado. La autora afirma que las mujeres deben aceptar estar por debajo del hombre, sugiere que la mujer debe quedarse en la cocina de la casa, y que las mujeres no deben de discutir con sus maridos.

    Esta autora es directa, le dice a la lectora frases como «en caso de duda, obedece. Sométete con confianza», o «¿Tengo que darle la razón a mi marido aunque no la tenga? Yo diría que sí». Ella dice que la mortificación les gusta a las mujeres porque es para alcanzar un bien mayor, el cual es, acoger a su marido. Y me pregunto si de esta forma el marido corresponderá a la mujer. ¿Si el marido tiene su «nalguita», su affaire, su relación extramarital, la esposa se deberá someter? No lo sabemos, pero no sería raro que esta autora diera una respuesta positiva.

    Este libro naturalmente suma muchas críticas al ser lanzado en un momento donde los humanos hemos superado muchos tabúes y muchas formas de relaciones obsoletas y verticales como las que propone este libro. Este libro tiene como fundamento prejuicios tan rancios que ha ocasionado rechazo inclusive en un sector de la Iglesia Católica y en partidos de derecha como el PP de España. Pedirle a una mujer que se someta a una varón y que su vida dependa de él, es despojarla de su humanidad, es convertirla en un objeto, es restringirle el derecho a su libertad en base a una convenenciera interpretación de los textos religiosos.

    La autora dice que nunca ha sugerido hacer a la mujer menos que el hombre, y cita a San Pablo afirmando que la sumisión es «un regalo y no una imposición». Pero al sugerir que se comporten así, y tomando en cuenta como son las relaciones de poder como nos explica Foucault, en la práctica vemos como sí se pretende hacer a la mujer como menos que el hombre con el fin de que éste tenga un poder absoluto sobre ella, porque se le invita a actuar como tal.

    Es una pena ver este tipo de literatura, y ver como existen personas que todavía viven con ese tipo de prejuicios, sobre todo cuando la persona quien promueve ese tipo de pensamiento es una mujer. Y por cierto, a los varones cada vez nos gustan las mujeres independientes con quienes podamos compartir proyectos, y no mujeres sometidas que nos digan sí a todo, que sólo nos hagan de comer, y se hinquen. ¡Por el amor de Dios!

  • Golpear a una mujer

    Golpear a una mujer

    Golpear a una mujerEl hombre que golpea a una mujer deja de ser un hombre. El hombre golpeador pretende reforzar su machismo y su dominación sobre el sexo femenino, pero termina logrando el efecto contrario.

    Un hombre tiene mayor fortaleza física que una mujer. En la gran mayoría de los casos, el hombre puede dominarla corporalmente. Entonces el hombre, al pelear con una mujer que está en clara desventaja, al agredirla, al chantajearla por medio de su supremacía física, termina convirtiéndose en cobarde.

    Entonces deja de ser hombre, se convierte en un animal. Peor aún, porque si los animales actúan así, lo hacen por instinto. Ni la teoría evolutiva, ni la antropología, ni la psicología, ni la sociología han explicado la violencia física de un hombre hacia una mujer entendida como parte de la dinámica humana.

    Un hombre que golpea a una mujer debería ser despreciado por la sociedad, los hombres deberían tener derecho a golpearlo en clara desventaja del agresor para que entienda por medio de la coerción la situación en que deja a la mujer agredida. Un hombre golpeador debería de perder su honor, su fama, debería de ser discriminado y su único derecho para redimirse sería un profundo arrepentimiento acompañado no sólo de un cambio en su carácter, sino en una participación activa para que terceras personas ya no golpeen a las mujeres.

    La mujer por su parte, estando en franca desventaja física, no deberá estarlo en el aspecto psicológico donde no tiene desventaja alguna. Frases como -Mi marido sólo me pega cuando está borracho, pero es buena persona-, -a pesar de que me pega, me quiere, hacen también de alguna manera cómplice a la mujer, y sin justificar de ninguna manera al hombre que también se convierte en un animal despreciable, la mujer adquiere responsabilidad sobre el problema al permitir que el hombre abuse de ella.

    Una mujer también puede ser injusta, repudiable, y agredir de manera psicológica a un hombre. Pero nunca se podrá comparar con una agresión física donde la mujer, en la mayoría de los casos, no puede oponer resistencia alguna.

    Menos la mujer es un objeto al cual se puede manipular, agredir, exigirle un coito forzoso. Quien hace eso, es quien realidad se comporta como objeto, quien actúa como un individuo alienado sin control de su razón y mucho menos de sus emociones.

    Un hombre golpeador debería ser discriminado, debería ser despedido de su puesto de trabajo, condenado. Una persona que no respeta al sexo opuesto nunca respetará a nadie y buscará estar por encima de los demás. Si el hombre no respeta las leyes naturales, menos respetará las civiles. El golpeador pasa a ser un parásito social. Un ente despreciable. Alguien en quien no se pueda confiar. Y para evitar esta situación de miseria, sólo ese hombre es el que se podrá redimir, tendrá que hacer un profundo examen de conciencia, tendrá que sufrir, tendrá que aprender a pagar por sus injurias, tendrá que subsanar daños, tendrá que pedir perdón poniéndose a la disposición de la persona previamente injuriada con sus fuertes puños y piernas.

    Fin

  • Macho Alfa

    Macho Alfa

    De pronto un individuo cree injusto que al otro le vaya mejor que a él si también se ha esforzado y le ha «echado ganas». ¿Por qué esa otra persona es más querida que yo, si soy un pan de Dios? Creen que la bondad y el esfuerzo lo justifica todo (que no sólo se trata de esforzarse, sino como, y para qué esforzarse), que con estas dos cualidades basta para salirse con la suya en la vida. Soy buena persona y le echo ganas ¡Véngase todo para mí!. Y cuando se cree esto, entonces vienen los recelos hacia la gente que le va mejor: -No debe de ser tan feliz, seguramente se está pudriendo por dentro-.

    Macho Alfa

    Falso señores, falso. Las personas autorrealizadas no tienen la culpa de serlo, al contrario, sería una irresponsabilidad no serlo o evadirse ante dicho éxito dadas sus habilidades desarrolladas. En algún momento de mi vida me di cuenta que esas personas, al igual que yo, no van a dejar de usar sus cualidades a su favor. Así como yo tampoco dejo de usar mis cualidades para tratar de sobresalir en las áreas en las que puedo. Al ser humano le gusta superarse y ser lo más apto para satisfacer sus necesidades, y ojo, no significa que con ello queramos «estar por arriba de los demás para verlos de arriba hacia abajo» porque eso puede denotar la artificialidad de dichas cualidades. No implica una competencia donde tenga que pasar por encima de los demás.

    Mucha gente con poca confianza en sí misma suele guardar cierto resentimiento hacia aquellos que «les va bien». En realidad es una forma de autoboicot, debido a que se generan falsas ideas sobre aquellas personas con lo cual crean una sólida e impenetrable barrera. Pero por lo contrario, la gente segura de sí misma suele ser más accesible y tiene una mayor disponibilidad para ayudar y para cooperar. Hay quienes pretenden ser personas seguras y de alguna manera logran tener un cierto éxito, para lo cual pisotean y humillan a los demás. Estas personas en realidad no son tan seguras como lo aparentan ser, porque el afán de pasar por encima de los demás es símbolo inequívoco de algún rasgo negativo, una expresión de inseguridad camuflado por otras cualidades. La gente segura de sí misma sabe distinguir entre estas personas seguras y esas personas que pretenden ser seguras pero no lo son tanto. En parte porque se identifican con el primer grupo, mientras que el otro les causa mucha desconfianza.

    Las personas inseguras, sobre todo las que guardan recelo y se sienten fracasadas, tienen dificultades para notar dicha diferencia. O en algunos casos, por conveniencia, lo omiten, para pensar que toda la gente «exitosa» no lo ha sido de buena fe, y puedan quedarse satisfechos con su mediocridad. Para ellos, si una persona es líder, lo es porque «está manipulando a los demás». Si una persona tiene muchos amigos, lo es porque «es superficial y todos sus amigos también».

    Las personas que sienten valer poco, son las que ante la supuesta impotencia de emerger, critican a los demás, hablan a sus espaldas, o critican constantemente sus opiniones en los comentarios de una red social o blog donde opinen, en un afán destructivo para tratar de convencerse que «esa persona» es igual o más desgraciada que ellos, cuando dentro de ellos les importa mucho dicha persona, tienen una extraña e inexpresable admiración hacia sus cualidades lo cual les provoca molestia por lo cual tienen que estar al pendiente de lo que hacen. Como actuaron como buenas personas y pretendieron «ser justas» (hágase hincapié en la pretensión), creen merecer todo. Pero en realidad quienes tienen la mejor capacidad de adaptarse al entorno, son quienes logran sentirse satisfechos consigo mismos.

    La gente a «la que le va bien» (y me refiero en un aspecto general y amplio y no al económico) lo menos que le importa es en envidiar a las demás personas, tomando en cuenta que siempre habrá gente en una mejor posición que nosotros. La gente a que le va bien se esforzó por tener las cualidades que le permiten satisfacer sus necesidades como ser humano, y gracias a su seguridad y al no tener la obsesión de compararse ante los demás, tiene mayor disposición para compartir sus habilidades con los demás. Se siente orgulloso de sus cualidades adquiridas, que le hacen muy bien a su psique compartirlas para que les ayude a los demás.

    Ese es un Macho Alfa.

  • Nos debemos de preocupar por lo verde

    Nos debemos de preocupar por lo verde

    Posiblemente si Peña Nieto hubiera retirado el estatus de Parque Nacional al Nevado de Toluca hace treinta o cuarenta años, no hubiera sido tan criticado como ahora lo es. La gente en este Siglo XXI ve este hecho como un agravio e incluso como un acto de cinismo. Y esto tiene que ver con una creciente preocupación por lo natural, una creciente concientización de los estragos que deja el consumismo exacerbado en un mundo de más de seis mil millones de habitantes debido a los recursos naturalmente limitados que tiene la tierra.

    Nos debemos de preocupar por lo verde

    Soy creyente de que el calentamiento global hasta cierto punto es provocado por un ciclo natural de la tierra, pero de ninguna manera es falso el como los seres humanos estamos afectando nuestra planeta al punto en que pudiéramos poner en aprietos el futuro de las venideras generaciones, e independientemente de la crítica que se pueda hacer hacia la creencia de que el calentamiento es provocado exclusivamente por las «manos» del hombre, de alguna manera, el hecho de que globalmente se empiece a abordar el tema verde es muy importante, porque una postura displicente ante este tema, podría hacer que luego «sea demasiado tarde».

    Décadas atrás, como parte de la propaganda de la Unión Soviética, para mostrar una presunta superioridad sobre occidente, los rusos hacían carteles donde se podía apreciar una fábrica contaminante, que expide fumarolas hacia la atmósfera. En esos tiempos, un cartel así no era mal visto porque lo primero que venía a la mente era la fuerte industria de una nación, la imagen de un estado que evolucionaba a pasos agigantados y producía para satisfacer las necesidades de sus gobernados. Ahora un cartel similar sería creado por alguna organización ecologista para satirizar la forma en que el humano abusa de los recursos naturales de la tierra sin conciencia alguna.

    Ya no son solo los autodenominados «ecologistas» o movimientos como Greenpeace que surgieron debido a este dilema. También nuevos movimientos y tribus sociales incluyen al ecologismo dentro de su ideario. El movimiento hipster es un ejemplo de ello, donde se opta por el uso de transporte alternativo como la bicicleta, o bien el transporte público, en detrimento del automóvil, porque éste, además de no ser inclusivo, expide gases tóxicos que afectan al medio ambiente, siendo que otro tipo de transporte implica una emisión de gases mucho menor o incluso nulo.

    El tema de lo ambiental, de la preocupación de lo verde, empieza a ser parte de la agenda de los gobiernos, aunque en muchos casos tenga un fin más retórico. También aumenta el cuestionamiento de las organizaciones de la sociedad civil ante la construcción de nuevas obras e infraestructura, debido a como esta puede afectar el entorno ambiental, lo que hace que las autoridades se vean cada vez más forzadas a crear infraestructura desde una óptica más ecológica, que va desde una obra sustentable, hasta la reparación de los árboles talados para ejecutar dicha obra.

    Conforme seguimos creciendo como especie, el uso de recursos naturales aumenta. Y tomando en cuenta que los recursos naturales son limitados, debemos empezar a cambiar la forma en que usamos dichos recursos. Se debe combatir también la corrupción que es causante también de esta degradación ambiental, cuyos partícipes saltan las leyes creadas para la preservación del medio ambiente con el fin de obtener un beneficio económico. Pero sobre todo, cada individuo debe de cambiar la forma en que consume, debe buscar alternativas que impliquen un menor consumo para un mismo fin y ser más racional en la forma en que consume.

    No quería dejar de aprovechar el espacio para felicitar al Diario de Colima por su 60 aniversario, y a la vez reiterarles mi agradecimiento por darme un espacio en un gran periódico independiente que meritoriamente se ha posicionado como el mejor de todo el estado. Espero que sean mucho más años, y sigan informando de manera objetiva e indepediente a la gente, en un país donde en muchos casos, los medios son perseguidos por varios intereses.