Categoría: política

  • López Obrador el reformofóbico

    López Obrador el reformofóbico

    Si hay algo más reprobable que hacer reformas al aventón, en su mayoría cambios para seguir igual y luego vanagloriarse con el argumento de que Peña Nieto sí está moviendo a México, es buscar revertir lo poco que se ha avanzado. Y la explicación más complaciente sobre la actitud de López Obrador, es que quiere vivir en el pasado, porque considera que el futuro necesariamente es sombrío, por lo cual lo más óptimo es quedarse en la «zona de confort». Término a debate porque no creo que la mayoría de los mexicanos se sientan confortados en la situación actual.

    López Obrador el reformofóbico

    Ese es el objetivo de López Obrador mediante su próximo partido político Morena, al menos en la retórica. Hasta ahora López Obrador no nos ha explicado por qué son malas reformas, se limita a llamar ladronzuelo a Peña Nieto, a hablar de la conspiración del «PRIAN» (recordemos que él es originario del PRI), y a utilizar términos como «traidores a la Patria».

    En todo este año de reformas, AMLO no mencionó una sola propuesta, su discurso fue totalmente negativo. Critica todas las reformas con las que no está de acuerdo, y si llegara a haber alguna otra con la que posiblemente pudiera no tener muchas objeciones (como la de telecomunicaciones) simplemente calla y no opina.

    Es triste ver a una figura que hizo creer a muchas personas que podía hacer un cambio en temas como la educación al perfilar en su posible gabinete presidencial a Juan Ramón de la Fuente, apoyar tácitamente a la CNTE. Es triste que prácticamente el único elemento político que puede fungir como una oposición real ante ese PRI que naturalmente no ha cambiado, y que tome una postura maniquea de total rechazo sin hacer una evaluación previa de lo propuesto, porque no hay un sustento de su contraargumento ¿Y hay contraargumento acaso?

    Si piensa que las reformas son nocivas (que tiene su derecho a estarlo) lo prudente es que explique por qué lo son. ¿Por qué es nociva la Reforma Laboral, la Reforma Energética, la Reforma Educativa? No nos ha dicho, nos dice como es que nos sumiremos en la desgracia, pero no nos dice por qué eso va a ocurrir. No nos muestra datos, estadísticas y sí mucha retórica.

    Un liderazgo desgastado como el de AMLO, un hombre que ya perdió lucidez y ya no brilla, aunado con las posturas timoratas y complacientes del PAN y el PRD, podrían hacer que el PRI logre su objetivo de restaurarse como partido hegemónico. Si López Obrador tomara una postura más sensata y menos cerrada (como lo aparentó en las elecciones pasadas) podría aspirar a ganar voto útil y a captar a la gente que está descontenta con la política actual. Su terquedad hace que sólo los suyos (en el mejor de los casos) lo apoyen. Pareciera, como dijo su ex asesor Costa Bonino, que AMLO parece no estar cómodo con la idea de ser Presidente, y sí mucho con el ser líder de un sector social, recibir aplausos y liderar manifestaciones.

    La impresión que llega de López Obrador a mi subconsciente (y a mi conciencia en el estado más racional) es que es un hombre que quiere vivir en el pasado, en lo que ya fue. A diferencia del PRI que aplica la máxima de Lenin a la inversa «dar un paso adelante para dar dos atrás». Es válido cuestionar los cambios, pero para ello se debería centrar en los comos, y no en pensar en que todo cambio es para mal. Es válido tener escepticismo ante los cambios y criticarlos, pero no lo es condenarlos por condenarlos, menos sin lograr separar aquellas partes que son buenas de las que no las son. López Obrador nos habla de la memoria histórica como argumento, pero si se le pregunta sobre Bartlett, se molesta.

    La buena noticia es que AMLO se recuperó del infarto que sufrió hace un mes. Independientemente que se pueda tener oposición a sus ideas o postura, esperamos que se encuentre en buenas condiciones de salud.

     

     

  • Eso de la desobediencia civil

    Eso de la desobediencia civil

    La desobediencia civil es un tipo de manifestación donde los ciudadanos, de manera pacífica, desobedecen las leyes impuestas por las autoridades para expresar alguna molestia o agravio relacionado directa o indirectamente con ellas. De esta forma busca ponerse en jaque a las autoridades sin realizar ningún tipo de violencia y sin afectar en la medida de lo posible, a terceras personas. Aunque en muchos casos puede implicar una sanción o coerción por parte de la autoridad, debido precisamente a que el individuo viola alguna ley o reglamentación.

    Eso de la desobediencia civil

    Calificada por Norberto Bobbio como un intermedio entre la resistencia activa y la obediencia pasiva, la desobediencia civil puede estar justificada en muchos casos, mientras que en otros no tanto. La súbita aparición de actos de desobediencia civil en México está directamente relacionada con el descontento ante el Gobierno Federal y también algunos locales, como el de la Ciudad de México. También está relacionado con la progresiva (aunque todavía lenta) desaparición de la sociedad paternal y vertical. En los casos mexicanos, estos actos están relacionados con nuevas leyes, reglamentos, o modificaciones a estos que han causado inconformidad, no sólo por la modificación en sí, sino por la forma en que se ha dado.

    Un ejemplo es el #PosMeSalto del Distrito Federal, donde los usuarios del Metro decidieron saltarse los torniquetes en repudio a la alza del costo del transporte. Pero el problema también tuvo que ver con la forma en que las autoridades trataron de socializar el tema. El Gobierno de Miguel Mancera lanzó una encuesta donde se afirmaba que más del 50% de los usuarios estaban a favor del alza. Naturalmente muy pocos creyeron en la veracidad de la encuesta y esto se tomó como una forma de burlarse de los usuarios.

    En Guadalajara se replicó sin mucho éxito esta manifestación en una estación del Tren Ligero, debido a que el Gobierno del Estado decidió aumentar la tarifa de los autobuses, a pesar del pésimo servicio que brindan. Pero si esta tiene una coincidencia con la del Distrito Federal, es que aún con cierta mediatización de la versión capitalina, no lograron generar la suficiente masa crítica como para poder poner en aprietos a las autoridades debido a que el impacto fue marginal.

    En otros casos la desobediencia civil puede ser contraproducente, sobre todo cuando no se analiza el impacto que pueda tener sobre terceros. Las manifestaciones en contra del aumento del IVA (tanto en la frontera como a algunos productos considerados chatarra) son un ejemplo claro de esto. El individuo acude a una tienda, y decide no pagar el aumento del impuesto al momento de pagar el producto. El problema es que quien resulta perjudicado es el cajero quien verá descontado ese dinero de sus ingresos en el corte de caja, o el establecimiento mismo, que nada tuvo que ver con la decisión del Gobierno, y quien, de permitir que el usuario no pague dicho impuesto, podrá meterse en líos con Hacienda, o para que no suceda esto, tendrían que pagar el IVA que el cliente no pagó de su bolsillo.

    A la hora de realizar este tipo de manifestaciones, es importante asegurarse que terceras personas ajenas al conflicto no se vean perjudicadas. Pero lo más importante es saber interpretar dichas manifestaciones que evidencian un legítimo descontento de la población para con sus gobernantes quienes esperarían que legislaran para mejorar la calidad de vida de sus gobernados. Se pueden hacer críticas sobre estas manifestaciones, de hecho es necesario, pero es mejor este tipo de manifestaciones, a que como comúnmente sucede, el individuo adopte una postura pasiva, o que éste actúe violentamente, lo cual termina deslegitimando su demanda.

  • El gobierno y su interpretación de la transparencia

    El gobierno y su interpretación de la transparencia

    El Gobierno actual es experto en «eso de la simulación», en hacer como que hace las cosas que en realidad no hace o hace mal. No dejo de admirar lo bien que saben leer el entorno que los rodea y actuar en consecuencia. El atole con el dedo les queda demasiado sabroso, y a pesar de los años de experiencia mucha gente se lo sigue tragando. Y el que ahora el SAT «exhiba» a los incumplidos es un ejemplo de ello.

    El gobierno y su interpretación de la transparencia

    Así es, para tratar de acallar a aquellas voces que critican al Gobierno por ser opaco, y por ser cómplice de la elusión y evasión de impuestos, suben al sitio del SAT un sistema para buscar a los contribuyentes incumplidos. En esta lista aparecen como incumplidos la marca Guess y el Club Monterrey entre alguna que otra razón social conocida. Y tratan de vendernos este acto como un acto de transparencia, donde posiblemente se puede abrir un debate entre si es un castigo merecido o se trata de algo que viola la privacidad de personas físicas y morales.

    En esta lista prácticamente no aparece empresa u organización alguna que tenga cierto poder dentro del país. En cambio aparecen instituciones gubernamentales de medio pelo, y algunas empresas o instituciones conocidas para algunos, pero que no poseen poder o influencia alguna en el país. Sí, este mismo gobierno que desde antes de llegar al poder empezó a aplicar la ley mordaza, y que cínicamente en un acto de presunta transparencia, Peña Nieto afirmara que tiene varias propiedades, no explicables para un gobernador y de las cuales no dio explicaciones, todo esto dentro de un evento relativo al IFAI (o como él lo llama Instituto de Información y de Acceso a la Opinión Pública de toda la Información Disponible para la Ciudadanía desde el Gobierno).

    Mientras el Gobierno de Peña Nieto engaña diciendo a la gente que con la Reforma Energética va a bajar la luz y la gasolina (lo cual es falso, porque incluso de que esta reforma sea exitosa, será cuestión de años para ver los resultados), se dan baños de pureza al pretender emular una transparencia de las cuales ni ellos mismos están convencidos, en un acto donde enseñan poquito para seguir ocultando lo mucho, para seguir ocultándonos la guerra contra el narcotráfico, los actos de corrupción, los acuerdos en lo oscurito.

    Para el gobierno tricolor, el término transparencia, significará lo que ellos quieren que signifique. Como si se hubieran inspirado en la neolengua orwelliana. El Gobierno de Peña es un gobierno de simulación. Entusiasmaron a no pocos con el Pacto por México que no duró un año de vida, actuaron como reformadores aprobando reformas de las cuales sólo se salva la de Telecomunicaciones (que sigue estando a medias) y esperando para ver que tan bien se implementa la energética, mientras que la política es una burla, la educativa fue un paso adelante para dar otro atrás (léase cancelación de prueba ENLACE) y la hacendaria, bueno… ni hablar.

    El gobierno actual actúa como algo que en realidad no quiere ser. Porque si lo quisiera, ello implicaría que sacrificaran muchos de los intereses que los rodean y de los cuales son parte. Pretende ser transparente cuando no lo es, pretende ser reformador cuando quiere que las cosas sigan igual, sobre todo en aquellas donde sus intereses se colocan. El gobierno es forma pero no fondo. Hay muchos golpes de timón, pero no sabemos hacia donde va el barco.

  • Deseos de navidad

    Deseos de navidad

    Soy un creyente de que los mejores regalos recibidos, son aquellos que no se piden, y que más bien, son producto del esfuerzo continuo del individuo por obtenerlos. Pero hoy me aferraré a la tradición de pedir a un ser supremo. Sea El Niño Dios, Santa Claus, o demás personajes a los cuales los niños piden sus regalos (y de quienes sospecho, una confabulación donde participan los papás de los niños).

    Deseos de navidad

    Entiendo que para Santa, hacer al gobierno priísta actual, un círculo de bondad y honestidad, o peor aún, lograr que nuestro querido Presidente se convierta en un estadista con altos niveles del intelecto, es algo más que imposible. Por eso me gustaría pedirle más bien, eliminar las causas para que este tipo de gobiernos existan, y para que su efecto nocivo se pueda contener o neutralizar.

    Primero. Quisiera tener una sociedad que se involucre más en política. Que se informe más, que piense más, que busque desde su posición ciudadana incidir. Al ver que una incipiente minoría despierta y lo hace, y ver que a pesar de todo, puede tener cierto poder; al tener más ciudadanos activos, lograremos hacer más democracia. No estuvo errado Gustavo Madero, el Presidente del PAN, cuando afirmó que «a los jóvenes les vale la política», y es que desatenderse de la política es casi como si alguien dijera que no le importa el estado de su salud porque no le entiende a eso y porque siempre es igual. Estar al tanto de lo que pase, debería ser una obligación moral de todos los ciudadanos, no importa que no guste, o que sea deprimente. Por más se cierren los ojos, más deprimente se mantendrá el estado de la política actual.

    Segundo. Quisiera que cambiáramos un poco el enfoque. Tenemos manifestaciones en contra de la privatización de Pemex, en muchos casos se cree que el modelo económico es la causa de todos los problemas. Pero muchas veces hay mucha apatía hacia la raíz de todos los males que es la corrupción. Muchos políticos incluso son cínicos y gustan presumir de todas las fechorías que cometen, pero en muchos casos, la gente pareciera ser displicente y enojarse solo en la comida o en las redes sociales. Hay mucho descontento, y es totalmente entendible porque responde a algo real, pero muchas veces está mal enfocado, y se expresa más con cartones evidenciando el bajo nivel intelectual de Peña Nieto o señalando características que no suelen ser el mal en sí, sino la corrupción que lo rodea, que con iniciativas ciudadanas con el fin de terminar con la corrupción, que condiciona todo aquello que es relevante, incluso la apertura de Pemex.

    Tercero. Quiero más ciudadanos que pongan el ejemplo. Conozco muchos casos de quejosos e «indignados» que a la primera oportunidad, dan mordida, tiran basura y no respetan su entorno, pero te rebaten cuando los recriminas porque aseguran que «una mordidita de $100 pesos no se compara con lo que nos roban los políticos». Necesitamos más ciudadanos ejemplares, que no necesiten ser reprendidos por las autoridades (que en muchas ocasiones pueden comprar) para que actúen bien, que dejen de pensar solamente en sí mismos y tengan un mayor sentido de la comunidad.

    Cuarto. Quiero que los mexicanos dejen de ser mediocres. Dejar de pensar que ser ciudadano se limita a trabajar 8 horas diarias, pagar impuestos de mala gana, y votar cada 6 años. Que los mexicanos dejen de creer en la cultura del menor esfuerzo, tanto en su trabajo como en el quehacer social. Necesitamos gente que se involucre, que participe.

    Todo aquello que deseo que cambie, la educación, la situación política actual, la economía, tendrá más posibilidades de ser cambiado, si estos cuatro puntos se cumplen. Si se quiere cambiar, se debe de tener voluntad para hacerlo. De lo contrario seguiremos estancados, y la discusión sobre como mejorar a México seguirá reducida a limitados círculos de académicos e intelectuales.

    Que tengan una feliz navidad.

     

  • Manuel Velasco 2018

    Manuel Velasco 2018

    Sí, parece ser que con 5 años de anticipación, ya sabríamos quien nos va a gobernar en el periodo 2018 – 2024. Y la historia se repite. Al igual que Peña Nieto, se trata de una figura joven, galán, con apariencia de actor y no de estadista. También tiene detrás una historia romántica, con la ex RBD Anahí (aunque en este caso no se hablan de leyendas urbanas relativas a asesinatos maritales). La Revista Quién dice que a Manuel Velasco Coello le gusta salir de antro, aunque a diferencia de Peña Nieto sí lee un poco más (cita a Gabriel García Márquez y a Enrique Krauze).

    Manuel Velasco 2018

    Ostenta records como haber sido el senador más jóven de México, así como el gobernador más jóven de este país. Tiene sólo 33 años. Pero para 2018 tendrá 38, con lo cual habrá rebasado el requisito de edad para ser Presidente de la República (35 años). Decían que era «muy entusiasta» en el congreso, y nieto del ex Gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Suárez. Es uno de los favoritos de las revistas socialité, por su posición económica y por su linaje que no es nada parecido al de la gran mayoría de los chiapanecos.

    Aprovechando su Primer Informe como Gobernador de Chiapas. Se está promoviendo la imagen de Manuel Velasco en el Distrito Federal y en ciudades del centro del país con la palabra «Cambio». Al igual que lo hizo Peña Nieto,  ilegalmente, y fue una de las cosas que se le criticaron tanto al mexiquense en la campaña. ¿Será la nueva fórmula este gobernador para el PRI en el 2018? fue postulado por el Partido Verde (que es lo mismo, un partido satélite del PRI) y es serio candidato a satisfacer los húmedos sueños de varias mujeres mexicanas que encantadas por su héroe de telenovela, votan por él.

    ¿Por qué el uso de perfiles supuestamente jóvenes, sin mucho contenido ni fondo, en vez de estadistas? ¿Por qué crear historias de Telenovela, historias mediáticas que tienen un impacto proporcionalmente creciente a la ignorancia de la gente? ¿Por qué se pensaría en usar la misma fórmula que se usó con el otrora candidato y ahora Presidente que «gobierno» en un profundo descontento social en todas las clases sociales, en parte, derivado por su lamentable perfil? ¿Es ya una estrategia para colocar a Manuel Velasco en la silla Presidencial, o es uno de los varios candidatos que se están delineando (También se habla de Aristóteles Sandoval que tomó protesta con todos los poderosos rodeándolos a la «Viejo PRI», y de Eruviel Ávila que hizo un informe muy mediatizado con formato talk show)?

    Todos sabemos que el PRI no tiene la democracia en las venas, pero al menos esperaríamos ver candidatos que puedan ofrecer algo (que de que tienen, tienen) y no figuras de plástico que en muchos casos representan un cierto modo de insulto a la población. Porque es la ignorancia que abunda en nuestro país, lo que logra habitarlos en la Residencia Oficial de Los Pinos.

    Por cierto, ya estamos viendo como funciona la flamante Reforma Política aprobada hace unos pocos días, donde Manuel Velasco puede promocionarse ilegalmente sin que nadie le haga nada.

  • Violencia en las manifestaciones

    Violencia en las manifestaciones

    La violencia es una forma de mostrar que la capacidad de diálogo se ha agotado, la civilidad también. O bien puede mostrar un terrible encono y una tremenda indignación conjuntada con una incapacidad de controlar las emociones. La violencia desacredita, a menos que la mayoría de la población haya decidido radicalizarse, o bien, que su indignación sea tan grande como para pensar que se pueda justificar.

    Violencia en las manifestaciones

    En nuestra sociedad hay una nueva ecuación. Manifestaciones igual a violencia. La relación parece obligatoria, pero hasta hace poco no lo era. En el sexenio de Felipe Calderón, la violencia en las manifestaciones era reducida al punto en que a veces pasaba desapercibida. Se hablaba de algún que otro desadaptado dentro de una gran manifestación que se conducía dentro de un ambiente pacífico. Recuerdo muy pocas que se hayan desbordado, la que me viene a la mente es la visita de George W Bush a Mérida. En el conflicto postelectoral del 2006, a pesar del encono y de la retórica agresiva, rara vez se percibieron actos violentos.

    Tampoco sucedió algo así en las marchas de Javier Sicilia, e incluso el movimiento #YoSoy132 tuvo el acierto de autorregularse y exigir cierta civilidad en las manifestaciones, al grado en que ellos mismos fueron a limpiar una pared graffiteada por algunos individuos que se integraron a sus manifestaciones. Pero a partir del 1 de Diciembre de 2012, el día de posesión de Enrique Peña Nieto, todo cambió. Súbitamente aparecieron anarquistas en las manifestaciones. Dudo que ideológicamente sean en realidad anarquistas, puesto que en algunas de sus pintas tenían más bien consignas comunistas. El periodista Ciro Gómez Leyva no tardó en relacionar a los anarquistas con el movimiento #YoSoy132, para a su vez ligarlo con el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, y culparlo de los hechos. Pero la realidad que nos deja ver las evidencias en video, es que se trataban de porros que se habían infiltrado a la manifestación.

    A partir de ese momento, la aparición de estos «anarquistas» ha sido una constante. Tanto en marchas ciudadanas, como en marchas de poderes fácticos. Por ejemplo, los de la CNTE, quienes bloquearon el aeropuerto y pusieron en jaque la vida diaria de la capital, supieron (posiblemente por su experiencia) deslindarse y no dejar que estos individuos se juntaran con ellos. También han sido una constante en las manifestaciones con relación a la Reforma Energética e incluso con la que toca el tema de la subida del costo del metro en el Distrito Federal. Se saquearon comercios, e incluso quemaron un árbol gigante de navidad. En Guadalajara hubo una manifestación en el congreso estatal en el momento en que estos aprobaban la Reforma Energética que se desbocó en violencia. Las dos fuerzas principales, el PRI, y Movimiento Ciudadano (encabezado por Enrique Alfaro, y que representa no sólo a la izquierda tapatía, sino que muchos simpatizantes del PAN lo han apoyado) se señalaron mutuamente, y se culparon de haber creado dichos actos violentos.

    Lo que queda evidente es que estos anarquistas son individuos que se integran a las manifestaciones, más no son parte inicial de ellas. Pero lo cierto es que en la opinión pública se está creando el mensaje de que las manifestaciones son violentas. ¿A quién podría interesar esto?

    La teoría más «correcta» sería pensar en que se trata simplemente de vándalos desadaptados. En un país donde la justicia no reina precisamente, donde hay mucho encono e indignación, no es raro pensar en que algunas personas motivadas por esta desintegración, decidan manifestarse violentamente. Posiblemente, este aumento súbito de violencia podría entenderse por la indignación que representa el personaje de Peña Nieto y el regreso del PRI. Podrían entrar dudas por sus muy poco prácticas estrategias. Pero también cuando la emoción florece y el individuo es incapaz de controlarla, no se puede esperar estrategia alguna. En esta teoría podríamos pensar que se encuentran izquierdistas o anarquistas que actúan autónomamente y no son parte de una estrategia de un poder político mayor.

    Algunos mencionan el nombre de López Obrador y su MORENA: La relación viene inicialmente porque si hay alguien que vive de la manifestación, es el tabasqueño. Se podría pensar que es una estrategia para desestabilizar el régimen de Peña Nieto. Pero me pregunto si con estos actos de violencia, que más que legitimar la disidencia, la condenan,se podrá desestabilizar a éste gobierno. Dudo de esta teoría dado que López Obrador aspirará por tercera vez (como el eterno candidato) a la Presidencia en 2018. En mi particular punto de opinión. Sería darse un disparo en el pie hacer algo así, más que un régimen como el del PRI (y toda su experiencia), no tendría dificultad en rastrear el origen de dicha violencia. También cabe decir que en el sexenio pasado, a pesar de la polarización, de su maniqueísmo, y de la poca tolerancia que de pronto se puede encontrar en algunos de sus seguidores, fueron muy escasas las manifestaciones de violencia en las manifestaciones relacionadas con el personaje. ¿Por qué antes no y ahora sí?

    Viene la otra parte donde se sugiere que podría ser una estrategia gubernamental (sobre todo por el pasado del PRI y por su histórica relación con la libertad de expresión). Sabemos de antemano que la gran mayoría de las manifestaciones tienen como destinatario el gobierno de Peña Nieto (partiendo de que ellos están en el poder), y sabemos que gracias a una, su victoria en las elecciones pasadas dejó de ser un hecho, fue cuestionada, así como también se puso en entredicho la credibilidad de Televisa, quien promocionó constantemente al ahora Presidente. Su legitimidad y credibilidad están actualmente en cuestionamiento por la mayoría de la población y todo este coctel podría terminar siendo un caldo de cultivo que mediante acciones posteriores podría desatar algún problema mayor. Entonces, en esta teoría, se querría deslegitimar a las manifestaciones creando la relación entre manifestaciones y violencia, con el fin de que estas no puedan generar suficiente masa crítica (recordar que se propone una ley para regular las manifestaciones en la capital) independientemente de si esta se pueda traducir en actos violentos, o bien, simplemente ponga temas sobre la mesa que sean incómodos para el régimen actual (como sucedió con #YoSoy132).

    Alguna vez me comentaron, que independientemente de que fueran pagados, o que se muevan de forma independiente, el número de anarquistas violentos, es inversamente proporcional a la aceptación de un régimen en la población. Independientemende de lo que sea, la violencia siempre es repudiable, y creo que en México, si bien, se tienen muchos problemas, no se necesita llegar a este estadio para tratar de solventar injusticias. El libro de «De la Dictadura a la Democracia» de Gene Sharp, que es algo así como un manual para acabar con regímenes dictatoriales de forma pacífica, explica como el uso desmedido de la violencia, puede lograr sí, destituir a un dictador, pero con un gran riesgo de imponer un nuevo régimen más sanguinario.

    En una manifestación pacífica debe de haber tolerancia de ambas partes. Los manifestantes deben de saber poner límites en tanto busquen afectar lo más mínimo la vida diaria de una ciudad (la CNTE fue un caso donde dicho límite se rompió en demasía) y a la vez los habitantes tengan cierto grado de tolerancia hacia dichos manifestantes, por ejemplo, tomando alguna ruta alterna. Espero que este tipo de manifestaciones violentas que a nadie ayuda, desaparezcan, y que se recobre la civilidad. Porque por unos pocos, perdemos todos.

     

  • La reforma energética, un simple artículo

    La reforma energética, un simple artículo

    ¡Quesque el petróleo es de todos los mexicanos! ¡Quesque con la apertura nos vamos al primer mundo! #Posmeencuero #Pospongovallas. Hasta ahora, todo lo que ha sucedido es previsible y es consecuencias de muchas cosas. Consecuencia de haber malusado nuestros recursos, consecuencia de haber repetido por décadas esa frase de «el petróleo es de todos los mexicanos» al punto de convertir la expropiación petrolera en un día festivo. Consecuencia de la mala forma en que actúan los políticos, consecuencia de Peña Nieto. Consecuencia de todo. Todo el ambiente que rodea a la Reforma Energética podría ser objeto de estudio para entender la idiosincrasia del mexicano.

    La reforma energética, un simple artículo

    Como siempre sucede (y no es algo que solo ocurra en México) el tema está polarizado. Para los izquierdistas, la derecha + PRI son traidores, vendepatrias, criminales. Para los derechistas, estos primeros son terroristas que no quieren el avance de la nación. En las redes sociales, no es tan diferente. Las posturas son muy en pro o muy en contra. En realidad, las encuestas dicen que la mayoría de los mexicanos están en contra de la apertura de Pemex. La forma en que tanto proponentes como opositores han planteado sus puntos de vista, ha sido a mi parecer, escueta. Al menos en mi particular opinión, los primeros no lograron darme la suficiente certidumbre, y los segundos se aferraron a dogmas históricos.

    ¿Cuál es mi postura? Yo he estado a favor de la apertura de Pemex. En varias décadas no logramos apuntalar el desarrollo del país con el petróleo, incluso dejamos ir oportunidades históricas, como las que le tocó a López Portillo. También alguna vez mencioné, que casi todos los países que tienen mayores reservas son antidemocráticos y que en la mayoría de los casos, el oro negro creaba corrupción debido a la facilidad de obtenerlo. También es cierto que los «como» pueden hacer la diferencia entre una apertura que catapulte al país al desarrollo y literalmente un desfalco. Con la Reforma Energética me quedan algunas dudas. Los Senadores del PAN Javier Corral y Ernesto Ruffo Appel votaron en contra, no por estar en contra de la apertura, sino por la forma en que ésta se estaba llevado a cabo (sobre todo por la premura y muchos otros detalles), y creo que vale la pena escuchar su opinión. Porque no sólo se trata de abrir Pemex, se trata de hacerlo bien, por lo que acabo de comentar.

    Las izquierdas mantienen una postura intransigente basada en dos premisas, una que comparto, y otra que no comparto. La que no comparto es la del dogma de «Pemex es de todos los mexicanos«, de la mitificación de Lázaro Cárdenas. El dogma de no querer cambiar por símbolos históricos y no características técnicas. La premisa que puedo compartir más es la del escepticismo, de que en el pasado las privatizaciones no se hicieron bien, que el Gobierno de Peña Nieto es un gobierno corrupto, que las petroleras transnacionales no dejan de ser corruptas por ser privadas, y pongo el ejemplo de aquellas petroleras como Haliburton que fueron partícipes de la Guerra de Irak y la falsa ideas de que este país tenía armas químicas, aunado a desastres ocasionados en países como Nigeria.

    Por eso es que a pesar de que esta reforma era necesaria, debe de ser bien implementada. Y la izquierda mexicana, bajo su cerrazón dogmática, se priva de poder contribuir a que esta reforma esté bien hecha, y que esa inversión privada coadyuve en bienestar para la nación, y no que dicha inversión privada sea un lastre. En la actualidad ya se saquea a Pemex, lo hace Carlos Romero Deschamps, lo hace el sindicato, los aviadores, el gobierno mismo, los que no trabajan. Y en lo particular, aún minando la corrupción, no creo que Pemex esté en condiciones para explorar en aguas profundas. Creo que haber de alguna manera participado hubiera ayudado más que el reventar sesiones, bloquear entradas, o encuerarse en el atril.

    La apertura de Pemex es un tema lo suficientemente delicado como para polarizarse y basar opiniones en dogmas para cualquiera de las dos posturas.  Los ciudadanos debemos exigir transparencia y certeza. Pero me quedo con las palabras de Einstein: Si quieres resultados diferentes, haz cosas diferentes. Y por años hemos estado haciendo lo mismo, a veces cada vez peor.

    ¿Aplaudir a Peña Nieto? No dudo que su gobierno ha sabido «hacer política» (digo su gobierno porque conocemos las capacidades intelectuales del Presidente), aunque con todo y eso, hemos visto reformas poco más que mediocres, y ni que decir de la Reforma Hacendaria. Pero no se me olvida, que cuando el partido del mexiquense fue oposición, bloqueó por 12 años esas mismas reformas. Es decir, al PRI sólo le interesa el bienestar de nosotros los mexicanos, cuando les conviene y obtienen un beneficio de ello.

    Seguramente habrá continuación…

  • ¿Cómo sería México sin López Obrador?

    ¿Cómo sería México sin López Obrador?

    Como todos ustedes saben. El día de hoy, 3 de Diciembre, el ex candidato Andrés Manuel López Obrador sufrió un infarto agudo al miocardio, que terminó en un susto gracias a que fue atendido a tiempo. Este hecho generó diversas opiniones, incluso algunas personas, entre ellos algún diputado despistado, le desearon la muerte, mientras en el lado contrario se mostró mucha preocupación, ante el que es sin duda, sea para bien o para mal, el líder más importante en la actualidad del país.

    ¿Cómo sería México sin López Obrador?

    Como ustedes saben, desearle la muerte a alguien es muestra de una pobredumbre espiritual. Sea Margaret Thatcher, Hugo Chávez, AMLO, Peña Nieto, Calderón y un largo etcétera. Y de paso aprovechamos para desear que el líder de MORENA se recupere. Pero lo que vino a mi mente después de este hecho fue la pregunta ¿Cómo sería México sin López Obrador?

    A López Obrador se le ama o se le odia (aunque en las elecciones pasadas consiguió un considerable número de votantes indecisos), sin duda es un personaje importante de la historia moderna de México. Y así como en vida, el tabasqueño es motivo de polarización, posiblemente la historia que lo juzgue lo hará de manera similar, con algunos enalteciéndolo y otros condenándolo (como ya pasa con varios hechos históricos de nuestro país). Pero lo que viene a la mente es qué va a pasar con el país si AMLO ya no estuviera. López Obrador representa una esperanza para algunos, un sector de la población lo defiende tomando posturas en varios casos dogmáticas y maniqueas. Patrón que en algunos casos se repite con sus detractores.

    El que AMLO ya no esté, no implicaría ni la desaparición de la izquierda (el cual el ha tratado de representar al punto de sentirse su dueño), y posiblemente ni de su causa. Lo que sí veríamos es una completa reestructuración de los poderes cercanos a él. Porque cuando un poder desaparece, queda un vacío, y ese vacío tiene que llenarse. Cotos de poder competirían para llenar dicho vacío, algunos tal vez con intenciones más sanas mientras otros tendrán un objetivo obscuro o maquiavélico. Los seguidores de López Obrador tendrían que buscar un nuevo camino, posiblemente pensar en un nuevo líder (que hasta el momento no tengo idea de quien podría ser), formar algún grupo entre ellos, seguir de cerca a un MORENA que buscaría basar su influencia en la remembranza de Andrés Manuel. O incluso, ante la falta de un poder que reprueba públicamente el uso de la violencia pública (no la verbal u otro tipo de manifestación de ésta) que pueda existir cierta radicalización, ya sin un líder que insista en la palabra «pacifico».

    Seguramente muchos de sus reclamos seguirán ahí. Los señalamientos a los poderes fácticos, «los de arriba», «los mafiosos» seguirán siendo pronunciados. En realidad, sus detractores no estarían tan tranquilos como creen con su partida. Porque López Obrador es una manifestación de diversas características de la sociedad mexicana, y sin él, dichas características no desaparecerán. El vacío de poder que dejaría López Obrador solo podria desaparecer, en tanto desaparezcan o se atenúen considerablemente los motivos que dieron fuerza al tabasqueño.

    Después de este suceso, algunos se preguntan si podrá seguir en su «eterna campaña», si continuará o si tendrá que hacerse a un lado (conociéndolo pronostico la primera opción). Pero también esto es una muestra de que hasta aquellos tan aguerridos que se dan el placer de actuar como mesías terminan siendo seres humanos vulnerables e imperfectos.