Categoría: política

  • Un grito de la independencia diferente

    Un grito de la independencia diferente

    ¡Viva México! ¿Viva qué?. Empezando porque los «héroes que nos dieron patria» a veces son más mitología que figuras heroicas.

    Un grito de la independencia diferente

    Para muchos mexicanos existían los suficientes motivos para no dar el grito de la clásica manera, y es que para muchos este grito no vale tanto la pena, porque a pesar de que lo que se festeja es la independencia, esta palabra pareciera no ser tan trascendental en la vida pública del país. No recuerdo en la historia de nuestro país que en varias plazas, al mismo tiempo, se utilizara al grito para repudiar al presidente electo y a su partido que entrarán al poder en diciembre. Y debe de haber una razón de peso para que estas manifestaciones se hayan llevado a cabo. Hay muchas y las conocemos.

    Gritos como ¡Viva México sin PRI! al tiempo que el Presidente o Gobernador daba el grito, ¡Fraude, Fraude!, y otros gritos más se hicieron sentir en las diversas plazas.  Las televisoras por supuesto, hicieron lo posible para que no salieran en la transmisión estos gritos que fueron mayoría. Posiblemente en el caso del grito en el Zócalo, pusieron un audio grabado, a sabiendas de que desde hace semanas se había orquestado este grito. Aún así, no pudieron tapar todo, al Presidente Felipe Calderón lo apuntaron con varios rayos láser. En el caso de la Ciudad de México, la plancha del Zócalo ni siquiera se llenó, y gran parte de los que asistieron, lo hicieron para manifestarse en contra de lo sucedido en las pasadas elecciones.

    Felipe Calderón había invitado a Enrique Peña Nieto al grito, pero este último declino alegando «un pozole con su familia en privado». Sabemos que las razones fueron otras, y aquí me pregunto si Peña Nieto será el primer Presidente de la República que no irá a dar los gritos de independencia, al menos en el Zócalo. El Presidente Electo es el que llegará al poder con una mayor animadversión, posiblemente en la historia de México. Como decía Javier Solórzano, las acusaciones que ciñen sobre él, sobre como llegó a la presidencia quedarán ahí para siempre. Es decir, como una mancha de esas que no se quitan, la huella de la compra de las elecciones quedará en la historia.

    Hace unos días hablé sobre como el movimiento #YoSoy132 mostraba signos de deterioro. Pero independientemente del rumbo que pueda tomar este movimiento, la chispa ha quedado encendida. Algo así como el #15M de España o el #OcuppyWallStreet de Estados Unidos. Estos movimientos comenzaron muy fuertes y se fueron apagando debido al cansancio. Pero cuando hubo alguna razón para manifestarse, el ambiente se volvió a cimbrar. Como en el caso de España, donde el presidente Mariano Rajoy, decidió aumentar el IVA, lo cual hizo que centenas de miles de personas salieran a las calles. Ahora con la coyuntura del grito, muchos mexicanos que parecían dormidos volvieron a despertar, y esta dinámica podría ser un dolor de cabeza para Peña Nieto y el PRI, dado que una mala decisión que tome dentro de su presidencia podría desatar una manifestación sin precedentes.

    Este ambiente podrá ser positivo. Porque tal vez orillará al PRI a gobernar bien, aunque eso implique desprenderse de algunos intereses (se habla de que podría venir una bonanza económica para México y el PRI podría aprovechar esa coyuntura). Aunque también se corre el riesgo de que se tomen decisiones cortoplacistas para generar un clima de progreso, que tenga como consecuencia serios estragos a largo plazo (como el ex presidente ahora mentor de Peña Nieto). Seguramente los medios de comunicación mainstream se enfocarán en hablar de lo bien que está gobernando Peña Nieto, aunque con la caída de su reputación, posiblemente su voz ya no tenga tanto impacto como antes.

     

  • Ebrard 2018

    Ebrard 2018

    México necesita de una izquierda moderna, progresista, representada por un estadista. Marcelo Ebrard con sus defectos y sus virtudes creo que es el más capaz para comandarla. En un momento donde varios sectores políticos están en crisis, ha llegado el momento de darle oportunidad a esta izquierda.

    Ebrard 2018

    Fue algo extraño, hasta hace algunos años (principios del año 2000) no me gustaba mucho viajar al DF, no me gustaba estar en la ciudad. Pero hubo un momento en que esto empezó a cambiar, que comenzó a ser una ciudad más agradable con todo y los problemas de tráfico. La seguridad fue el tema que más me impresionó. En estos últimos años viajé constantemente a la capital, algo así como una vez al año. De pronto empecé a notar que la gente se notaba más tranquila, relajada (antes la sentía muy a la defensiva), me sentía más seguro en las calles de la ciudad. Y quise averiguar si era me imaginación así que le pregunté a un taxista que me llevó del Foro Sol al hostal donde me había hospedado. Este me comentó que la ciudad era mucho más segura que antes, que el gobierno del DF había tenido mucho que ver, pero también la participación ciudadana y el involucramiento de la gente había ayudado a bajar los niveles de seguridad. Pensé que igual el taxista hablaba muy bien del gobierno, por naturales razones.

    Después le pregunté a unos amigos capitalinos y me comentaron que la seguridad había mejorado. Luego, en Internet encontré que Marcelo Ebrard había sido muy reconocido por este tema, hasta el punto en que el puesto que le dieron en la ONU, se lo dieron precisamente por su destacable mejoramiento de la seguridad en la capital. Claro que no es un oasis, todavía tiene problemas, y con esto no quiero invitar a la gente a ir a caminar a la Buenos Aires por la noche. Pero es notorio porque antes el DF era la capital más insegura del país, y ahora entre que se ha vuelto más segura y otras se han vuelto más inseguras por el tema del narco, la capital ya ni siquiera figura en las listas.

    Ebrard es un claro ejemplo de estadista. Claro, no comparto todas sus ideas, sobre todo las relacionadas con el aborto. Cierto que durante su gestión no todo fue perfecto, como las supervías que implicaron un atentado contra la naturaleza y que generó el repudio de los vecinos. Pero al final del día su trabajo en el Distrito Federal fue lo suficientemente destacable para haber sido nombrado el mejor alcalde del mundo. Si algo me ha llamado la atención de Marcelo Ebrard, es el fuerte involucramiento que tiene con todas las políticas públicas realizadas en el DF. Mientras en el Estado de México (esto lo vi en Atizapán), cuando tapan un bache, colocan como 20 lonas publicitarias con el slogan de «Compromiso en el Estado de México» y «Peña Nieto te cumple» al más puro estilo viejo PRI. En el DF Marcelo Ebrard explica con lujo de detalle, como se realizará cierta política pública, desde un programa social, una obra vial.  Marcelo Ebrard a veces parece incluso involucrarse en temas que otros políticos delegarían.

    Muchos critican a Marcelo Ebrard de ser snob (por ser de clase media-alta) y decirse de izquierda. A menos que se trate de un comunista radical, no veo el problema. Ni siquiera en que un empresario, o una persona bien acomodada pueda ser de izquierda, porque tiene que ver más con una convicción que con una posición económica o social, porque vaya, entonces todos los que se dicen de izquierda tendrían que vivir en las cavernas. Otros claro, dicen que no es de izquierda porque estar dentro de una izquierda moderada para ellos es ser de derecha.

    Creo yo, Marcelo Ebrard es alguien con mayor preparación política que la mayoría de esos que dicen gobernarnos. Es un hombre pragmático en el buen sentido de la palabra (ese pragmatismo cuyo fin es el mejoramiento de la sociedad que del poder), sabe negociar, trabajar junto con sus opositores con el fin de beneficiar a su entidad gobernada (así lo hizo con Peña Nieto tomando en cuenta que las políticas públicas implementadas en el Estado de México, específicamente en el área conurbada, afecta al Distrito Federal y viceversa). Marcelo Ebrard mostró su profundo desacuerdo con el fallo del TEPJF en las elecciones, pero sabía que en su posición, lo más prudente no era  desconocer al «Presidente Electo» durante 6 años (reconocer su posición no implica de ninguna manera, reconocer su triunfo legal y legítimo). Tomó una decisión prudente donde los panistas primero critican y luego se arrastran ante el «Presidente Electo», o los obradoristas que lo desconocen a un grado en que no cabe ningún margen de negociación. Tal vez para grupos sociales como los del #YoSoy132, lo más prudente sea insistir en que las elecciones fueron fraudulentas. Pero muchas veces los políticos tienen más margen de maniobra usando el poder que les confiere su puesto para buscar mejoras, que el simple desconocimiento de una «figura pública» (entre comillas porque a Peña Nieto le queda grande ese nombre).

    Espero de corazón que en el 2018 veamos a izquierdistas como a Marcelo Ebrard, a Mancera o De La Fuente. Creo que la izquierda se tiene que renovar,  y ahora más porque ya tienen «menos compromisos».

  • Salvador Allende, el otro 9/11

    Salvador Allende, el otro 9/11

    Por fin, esta fecha dejan de tener ya tanto peso los atentados en Nueva York. Poco a poco pasó a ser de un aniversario luctuoso a propaganda nacionalista. Y creo que mejor sería recordar el derrocamiento de Salvador Allende en el mismo día del mismo mes hace 39 años.

    Salvador Allende, el otro 9/11

    Caray, me impresiona como este personaje se ha convertido en un mito contemporaneo. No niego sus buenas intenciones, pero es que Chile fue literalmente un «desmadre» cuando él gobernó. Bajo su mandato se vivió una de las peores crisis de la historia, y también en su gobierno la inflación llegó al 606% (la más alta de la historia). Simplemente el país se le fue de las manos.

    Su suicidio lo convirtió en un mito. Se convirtió en un mito por la forma en la cual se llevaron a cabo las cosas. Se dio un tiro con el fusil AK-47 que le regaló Fidel Castro. Detrás de este atentado estuvo Estados Unidos que por medio de la CIA trató de acabar con el gobierno de Allende. Después del derrocamiento, Chile sufrió un régimen militar de 17 años comandado por Augusto Pinochet y patrocinado por, Estados Unidos, el país apóstol de la democracia.

    La historia fue muy condescendiente con Salvador Allende y le perdonó la mala gestión al frente del país. Sobre todo con el contraste de un genocida como Augusto Pinochet que no fue perdonado por la historia, pero si fue perdonado por las instancias internacionales. Nunca pisó la cárcel, Margaret Tatcher lo recibió en el Reino Unido con gran admiración y con los brazos abiertos.

    A la larga, los chilenos asimilaron el peso de la dictadura pinochetista, y debido a esto lograron salir adelante para posicionarse como una de las economías más importantes de Latinoamérica. Posiblemente el sufrir la dictadura, el tener que estar bajo un régimen autoritario y militarista, los forjó para que aprendieran a ser libres. En el pasado los chilenos no sabían ser libres. Y no se trata de sumarle méritos a Pinochet, el cual debió ser sentenciado por los tribunales internacionales por cargos de crímenes de lesa humanidad.

    Las «instituciones» internacionales fueron más agraciadas con Pinochet, pero la historia lo fue con Allende. Sin Pinochet no existiría el mito llamado Salvador Allende. Y sin Allende, Pinochet no hubiera escrito su historia. Los chicago boys que usaron a Chile como conejillos de indias para experimentar con una teoría neoliberal que sería puesta en práctica en otros países, quedaron agradecidos con Pinochet. Milton Friedman seguramente lo estuvo también, aunque él lo negó.

     

  • AMLO y el futuro de la izquierda

    AMLO y el futuro de la izquierda

    AMLO nunca dejará de aspirar a ser Presidente hasta el último día de su vida. Su deseo es legítimo pero a veces parece volverse insano. Ahora ni siquiera tuvimos que esperar tres años para saber su intención, solo pasaron dos meses después de las elecciones para que anunciara (aunque sea de forma tácita) que va por el 2018. Su deseo de poder lo orilló a cometer errores graves en el 2006 y ese mismo deseo lo ha orillado a mostrarse como más mesurado.

    AMLO y el futuro de la izquierda

    Resulta que López Obrador decide abandonar al «Movimiento Progresista» integrado por el PRD, PT y Movimiento Ciudadano, para formar un nuevo partido usando las bases de Morena. No sé como se llamará ese nuevo partido, pero si sé que cumple los requisitos para formarlo. El IFE dice que para formar un partido se deben de tener al menos tres mil miembros en al menos 20 entidades, y la cifra no debe de ser menor al 0.26% del padrón electoral. Es decir, no necesita más de 100 mil integrantes. Morena reúne todo esto, por lo cual, el tabasqueño podrá formar su nuevo partido y así desligarse del Movimiento Progresista.

    En el mitin de López Obrador, podemos ver a un personaje más mesurado que en el 2006, ahora no habrá bloqueos, manifestaciones, y tratarán de buscar ser una oposición más cívica de lo que fue en el 2006. Parece que a AMLO le quedó un poco de eso de la república amorosa. Sus acciones, al menos las que ha dado a conocer, no afectarán a terceros. López Obrador habla de crear tribunales populares electorales en los estados y hacer un boicot en contra de las televisoras. También buscará transmitir sus ideas mediante cartas y volanteos.

    La decisión de López Obrador A Priori al menos a mi parecer, fracturará más las izquierdas. El PRD perderá mucho capital ante su partida, y a la vez López Obrador no contará con todas las estructuras del Movimiento Progresista. Para quienes pensamos en que Marcelo Ebrard podría ser una buena opción para el 2018, esto podría representar un obstáculo. Creíamos que iba a suceder pero no tan pronto. y es que parece que López Obrador no va a descansar hasta verse en la silla presidencial. Creo que ha encontrado un área de oportunidad (si pensamos que en el 2018 el Movimiento Progresista no lo postulará). López Obrador redujo sus negativos, y parece buscar seguirlos reduciendo al tratar de no generar una imagen de radical. También el descontento actual de la gente con el sistema político le da puntos.

    A pesar de lo que puede perder al ya no estar con el PRD. El hecho de que los asuntos por lo que se le critica todavía (bloque en Reforma, Juanito) quedarán ya más atrás, algo que pasó hace más de 10 años, le harían pensar en atraer votantes de centro como hasta cierto grado logró obtener en las pasadas elecciones. Tan solo tendría que aspirar a que el PRI no haga un muy buen gobierno y el descontento siga. El problema será el PRD y es donde puede venir la fractura. Si el PRD postula a Marcelo Ebrard y AMLO termina siendo candidato de su partido (porque el partido será de él y nadie más), estaremos en un dilema. Veo difícil que el PAN pueda ser un serio contendiente en el 2018, pero esa fractura podría ser aprovechada por el PRI.

    Lo ideal para apuntalar a la izquierda hubiera sido que López Obrador permaneciera en el Movimiento Progresista dejando contender a las nuevas generaciones, pero sabemos que eso es algo imposible de pensar. La fractura iba a venir sí o sí. No sabemos como esto afecte al PRD. Ebrard y compañía tendrán que mostrar más liderazgo. Tienen la ventaja de que ya no serán relacionados con López Obrador, y en caso de que el tabasqueño tome una decisión polémica como lo hizo varias veces en el sexenio pasado, esta ya no afectará al PRD.

    Esta separación de López Obrador tal vez sea estratégica, pero posiblemente se deba a diferencias con las otras tribus de su partido. Si bien ninguna de las dos partes estuvo de acuerdo con el fallo de la TEPJF, López Obrador optó por desconocer a Peña Nieto, mientras que en el PRD decidieron acatarlo de todas formas y optar por la vía de la institucionalidad. Es entendible la postura de ambas partes, ya que los nuevos gobernadores del PRD se verían perjudicados si trabajan desconociendo completamente al PRI.

    El tiempo nos dirá que efecto tiene esta polémica decisión de López Obrador. Pero en lo particular creo que no es sano tener a tantos partidos de izquierda (serán cuatro) donde los partidos se canibalizan entre sí. A la vez es la oportunidad para que el PRD aspire a ser una izquierda «moderna» de la mano de Ebrard o Mancera. Pero a la vez dentro del gobierno de Peña Nieto, ambas posiciones serán necesarias, más porque una no tiene que ver nada con la otra.

  • AMLO no es toda la izquierda

    AMLO no es toda la izquierda

    Espero, si las circunstancias lo permiten, tomar un poco de receso en torno a la política (a veces creo que no va a ser así). Mientras tanto continuaré con mi análisis y crítica cuando más se necesita. Más ahora que vivimos en un momento coyuntural.

    AMLO no es toda la izquierda

    No es sorpresa que AMLO decida hacer lo que siempre ha sabido hacer, organizar manifestaciones. No reconoció el fallo del TEPJF, pero eso no es algo reprobable, creo que es hasta coherente (aunque creo que debe de haber autocrítica al aceptar que varias de sus pruebas no estuvieron bien armadas). En el 2000, Al Gore estuvo en total desacuerdo con el fallo de los tribunales en Estados Unidos cuando le dieron el triunfo a Bush, aunque a diferencia de López Obrador,  aceptó las circunstancias y ya no volvió a alegar más. También es cierto que Estados Unidos es diferente a México, las instituciones son diferentes, todo es diferente.

    López Obrador me recuerda a mí de chico cuando iba en la primaria, que ante una injusticia (que existía, en efecto) hacía todo un berrinche y me hacía notar. Al hacerlo sentía dentro de mí que peleaba por lo justo, pero al final del día me daba cuenta que ser visceral no servía de mucho. Muchos dentro de su partido no están de acuerdo con el fallo y se han parado en la tribuna de San Lázaro (ahora que entró la nueva legislatura) a manifestar su posición en torno al fallo. Pero su posición también es seguir adelante y trabajar. El PRD habla de agendas y propone temas interesantes, y creo que ese es el camino a tomar, el tema es construir, buscar reformas, entre ellas, algunas que eviten que se vuelva a imponer a un presidente con la compra de votos, televisoras y encuestas.

    AMLO no es toda la izquierda, y a veces parece serlo. Ciertamente es un líder, es el líder más importante que tiene México a un punto que posiblemente termine siendo más importante en la historia que uno que otro Presidente de la República. Pero eso no quiere decir que deba representar el solo a toda una ideología política. AMLO quiere ser todo, dueño de las causas de los agraviados, dueño del enfado con las instituciones, quiere apropiarse de movimientos como #YoSoy132. Posiblemente esa posición no sea maquiavélica y puede ser en cierto punto honesta, pero en un país que pretende ser plural y democrático, se debe aceptar que hay otros actores, y que la izquierda no es él. López Obrador cree que con su altivez moral, con su trayectoria menos corrupta que el político medio, tiene la autoridad moral de «ponerse por encima».

    Algo de lo que le hace falta López Obrador es autocrítica. Su «gran moralidad» a veces lo transforma en un necio y arrogante. Es cierto que se percibe una actitud maniquea. Dentro de las elecciones nunca habló de error alguno. Ciertamente al estar en un constante in crescendo, podemos hablar de un bastante buen papel dentro del proceso. Pero podemos ver muchos errores atrás, antes de las elecciones, hace 3 años, hace 6 años, los bloqueos de Reforma, Juanito y el bochorno de Iztapalapa. Cierto también es que a veces sorprende y sabe negociar hasta con los mafiosos (ej, Carlos Slim). Lo vimos en el Gobierno del Distrito Federal. Pero es curioso porque mientras al estar en un puesto público puede ser hasta cierta medida pragmático (en el buen sentido de la palabra), fuera de él, pareciera ser lo contrario.

    López Obrador dice que no dejará de luchar hasta que la patria sea de todos y no solo de 30 potentados. ¿Cómo es que sería la patria de todos? ¿De todos, de él? ¿Qué pasará con esos potentados, se acabarán, o entrarán unos por otros?. También me pregunto de su constante afirmación de la existencia de una «mafia en el poder» (que falso no es), mientras tiene una relación cercano, con el potentado mayor, con el mafioso de mafiosos, con Carlos Slim. Como si un gobernante de Estados Unidos criticara y se opusiera a las mafias del alcohol, pero tuviera a la vez, una relación no mala con Al Capone. ¿Por qué el tiene que adueñarse de algo que muchos mexicanos percibimos? ¿Por qué si afirmo que las elecciones fueron sucias, o que Televisa hace esto, a fuerzas, tiene que entrar la relación con López Obrador?

    Entiendo lo que está pasando el país. Y está muy bien que decida colaborar desde su posición de líder social, pero no adueñarse de toda la causa. Su diagnóstico no es bueno, es muy bueno, es el único que ha dado en el clavo, y por eso precisamente mucha gente lo admire. Pero diagnosticar no es tan difícil, si muchos lo siguen es porque los demás también tuvieron el mismo diagnóstico. Y los otros políticos no lo tienen porque son parte del problema. Pero no por haber dado en el clavo entonces se es dueño de la causa. También es cierto que otros políticos no han sabido como tomarla, no han sabido ser líderes; tampoco se ven líderes ciudadanos. Ante la ausencia de liderazgos en el país, López Obrador tiene todo el terreno limpio.

    La izquierda depende de su liderazgo. Pero también la izquierda debe de buscar diversas opciones para mejorar al país. Y muchas veces no es actuar visceralmente. Es cierto  que existe un descontento generalizado, es cierto que no es tan disparatado creer que puedan existir estallidos sociales. Pero entonces las izquierdas deben también trabajar en el congreso, proponer leyes, reformas. Deben construir. Y no se trata de darle vuelta a la página, no debería dársele vuelta a la página de lo que sucedió en las elecciones. Pero hay dos opciones de abordar dicha página. Una es, desconocer al nuevo Presidente y hacer manifestaciones; y otra es buscar ser una real oposición que proponga y que logre ser una contención ante el autoritarismo antidemocrático. Si me preguntan a mí, me iría por la segunda opción.

    Por cierto hablando de falta de autocrítica, vi a Ernesto Cordero ser entrevistado por Javier Solórzano y lo primero que dije fue, AMLO, no te empataron, te dieron la vuelta. Se refirió a la presidencia de Calderón como lo mejor que le ha pasado a México en toda su historia, no hubo mención ya no de un error, sino de algo que se pudiera haber hecho mejor. Para terminarla de acabar, ya me estaba alabando a Peña Nieto. Dijo que esperaba una buena presidencia por lo que dijo Peña en campaña. ¡Díganle a Cordero que las campañas son demagogia!, porque al observarlo, veo que cree que la gente es tonta. Vaya que Cordero con toda la tez de un Mr Bean que no mata ni una mosca, también es demagogo, y cree que los ciudadanos se van a tragar cualquier cosa, y todo sea por defender a Calderón, la facción pro Peña del PAN. Yo me prefiero quedarme con la facción del PAN que da un poquito de atisbos (un poco solo) de lo que fue el PAN de antes.

  • Ya tenemos presidente ¿Qué sigue para los ciudadanos?

    Ya tenemos presidente ¿Qué sigue para los ciudadanos?

    Entiendo la parte en que muchos estamos enojados por la resolución del TEPJF. Yo en lo particular no estoy enojado por el fallo en sí, sino por la forma en que se dio dicho fallo, donde si bien, como he mencionado, varias de las pruebas de AMLO no tenían el suficiente sustento para acreditarse, usaron el mismo criterio para aquellas que fueron demasiado obvias. Creo que hoy más que nunca, estamos en un momento coyuntural, y eso implica que nosotros como ciudadanos razonemos con «la cabezota» y no nos dejemos llevar por las emociones.

    Ya tenemos presidente ¿Qué sigue para los ciudadanos?

    ¿Las elecciones fueron un cochinero y estuvieron llenas de actos fraudulentos? Sí, y que no nos vengan a decir que no. También es cierto que todas estas acciones posiblemente no llegarían a dar la vuelta a la elección. Es decir que si las elecciones hubieran sido limpias, tal vez ganaría Peña Nieto de todos modos, pero no por eso podemos decir que Peña Nieto ganó limpiamente de ninguna manera. Porque si la distancia entre Peña y López Obrador fuera de un millón de votos o menos, bajo el mismo escenario, entonces las prácticas fraudulentas si hubieran dado la vuelta al resultado.

    López Obrador no aceptó el fallo del TEPJF. Está en su derecho de no aceptarlo. López Obrador rompió con el pacto de civilidad que firmaron los candidatos un mes antes de la elección ciertamente, pero este pacto implica que las instituciones hagan bien su trabajo y que los partidos procuren elecciones limpias. Ni lo primero sucedió ni tampoco lo segundo. Ahora el tema aquí es que sigue, y es donde creo que es necesario tener la cabeza fría. Si López Obrador toma la misma posición que en el 2006, será algo suicida, porque si alguien puede servir como contrapeso en un régimen autoritario, es la izquierda.

    No sé cuales serán las acciones a las cuales llamará López Obrador. Es un misterio, y espero que la posición no sea la misma que en el 2006, lamentaría que así fuera, y lo peor es que probablemente así va a ser. Pero los ciudadanos debemos pensar en lo que sigue, en lo que se va a hacer, en proponer, en incidir. Creo que una ciudadanía fuerte será un muy fuerte contrapeso. Un gobierno autoritario al estilo del PRI se alimenta del aletargamiento de la gente. Hay que pensar en propuestas, propuestas como una reforma educativa, de medios de comunicación, reformas a la ley electoral, reforma política. Y tenemos que luchar hasta que estas se hagan realidad. Ciertamente con Peña Nieto se prevee el advenimiento de un gobierno autoritario; pero al estar tan necesitado de legitimidad, posiblemente tendrá que ceder y es ahí donde los ciudadanos podemos incidir. Tenemos que transitar poco a poco de las marchas a las propuestas (aunque en algunos casos será necesario lo primero para lo segundo).

    Créanme, no solo estoy molesto, sino asustado por lo que pudiera pasar con el régimen de Peña Nieto. Pero también sé que los ciudadanos tenemos la fuerza para hacer que este régimen no sea tan sufrible, y como lo dije alguna vez, se pueda avanzar a pesar de Peña Nieto. No se nos tiene que olvidar lo que sucedió, la mayoría de los mexicanos lo sabemos. Pero tenemos que ser fríos, para que esta situación no se salga de control, no termine en actos violentos por parte de unos, y/o actos represivos por parte de otros. Es natural que la sociedad esté polarizada, en un bando los priístas y algunos panistas, y en el otro lo perredistas, y los otros panistas. Pero tenemos que procurar que esa polarización (que es inevitable) termine traduciéndose en algo nocivo.

    Ahora más que nunca llegó la hora de construir, tanto la radicalización como la indiferencia y el aletargamiento, fortalecerán al priísmo autoritario. Ciudadanos conscientes, activos, participantes y despiertos, serán una piedra en el zapato, o más bien, un virus en el teleprompter de Peña Nieto.

  • El fallo de la TEPJF, la confirmación de ausencia de democracia

    El fallo de la TEPJF, la confirmación de ausencia de democracia

    Por cierto, varias personas afines a Peña Nieto me han dicho que es inaudito pensar en que se compraron millones de votos, porque hablaríamos de miles de millones de pesos, cierto, es mucho. Pero la deuda de Moreira en Coahuila fue de 30 mil millones (como 20 veces más), luego fue presidente del PRI y así… entonces no es tan inaudito.

    El fallo de la TEPJF, la confirmación de ausencia de democracia

    De verdad pensé que el tribunal iba a tener un comportamiento más decente. Yo creí que el TEPJF iba a dictaminar que hubieron «irregularidades», pero no las suficientes para anular la elección. Irregularidades que iban a implicar una multa para el PRI. De esta forma podía pensar que aunque las elecciones fueron tramposas, debido a los pericuetos legales y las inconsistencias de algunas de las pruebas del Movimiento Progresista, y así decir que aunque las elecciones fueron fraudulentas, no hay recurso legal para poder anular la elección. Ahora vemos que no es así, el tribunal fue cómplice de un fraude electoral. No sé si la compra de votos alcance esa cifra de tres millones como dice AMLO, pero si sé que la posición del tribunal nos deja ver que encubrió un cochinero.

    Yo creí que iba a terminar reclamando en mi mente a AMLO y al PRD el hecho de que no hayan sustentado bien algunas pruebas (que no significa que no hayan existido esas «irregularidades»), que hayan sido descuidados y que hayan hecho el circo de los animalitos que llevaron al Zócalo. Pero no, al ver el comportamiento del TEPJF a quien debería reclamarle es, precisamente a ese tribunal. Es inverosímil que afirmen que no hubo ninguna irregularidad cuando en estas elecciones los actos fraudulentos fueron bastante más evidentes que en el 2006 (ahí si hablaron de irregularidades en el proceso). Muchos fuimos testigos de la compra de votos, de la manipulación de las encuestas, de publicidad encubierta. ¡Esto último lo sabíamos desde hace 5 años!.

    Esto que está pasando es triste para muchos que creímos en la alternancia en el año 2000, que en ese año creíamos que gobiernos como los de Salinas ya no iban a pasar. Parece que hemos regresado a lo mismo. Llamaba la atención que la alternancia a la democracia en México había sido pacífica cuando en otros países dicha alternancia había costado sangre. Ahora ya nos preguntamos si la hubo, y dentro de esto me preocupa el ambiente de odio y encono que se está generando y que no sería extraño que se traduzca en un estallido social. La violencia es injustificable, pero si sucede algo así no deberíamos de sorprendernos más haciendo la relación «causa=efecto», porque bajo las leyes de la naturaleza, una causa como la que vivimos se podría traducir en un efecto sí, violento.

    El asunto aquí no es López Obrador. Evaluar un proceso electoral en base a la simpatía o antipatía de un personaje es un error. El asunto es la democracia. El asunto es que queremos un país donde haya elecciones limpias, que la gente vote libremente e informada. Gente que tenga acceso a diferentes opiniones en los medios para hacer un juicio propio (parte de la población no lo puede hacer). Y está muy bien dudar de si por ejemplo, López Obrador podría otorgar eso, o también entraría en el mismo  juego. Pero el asunto no son los personajes, sino que queremos elecciones libres y limpias, y no a una élite que busca controlar lo que pasa en la nación. Queremos libertad, justicia social, que yo pueda emprender mi negocio y que aquel pobre pueda recibir apoyos para subsistir y para que pueda salir adelante.

    El repudio a Peña Nieto no es moda. Es una valida respuesta ante lo que esto representa. Es causa y efecto también. Recuerdo cuando le comentaba a un terapeuta familiar que no es que se odie a Peña Nieto sino a lo que representa, el me decía. No, es que si es contra Peña Nieto, ¿y sabes? se lo tiene bien merecido. Tampoco se puede juzgar este repudio desde un punto de vista psicológico, el repudio es genuino y no solo eso, es sano siempre y cuando se sepan canalizar las emociones. Preocupante sería que la sociedad fuera indiferente ante este tipo de personajes. Pero debido a esto, las instituciones deberían haber generado certeza en la población, al no ser así, y donde la gente se siente timada, traicionada, profundamente ofendida, existe el riesgo de que las cosas se salgan de control.

    Es triste la resolución de la TEPJF. Y es más triste pensar que debemos regresar atrás y volver a ver como le vamos a hacer para arreglar esto.

  • El TEPJF calificará la elección, viene la hora cero

    El TEPJF calificará la elección, viene la hora cero

    Decían que Peña Nieto no usaba chicharito en los debates, pero aquí está practicando para cuando el TEPJF lo nombre Presidente de la República:

    El TEPJF calificará la elección, viene la hora cero

    El fallo del tribunal con respecto a las elecciones se dará hoy jueves. Pero a pesar de las expectativas, ya sabemos cual será el fallo y no será ninguna sorpresa. Es evidente la postura de las «instituciones», más cuando dicen no haber visto ninguna irregularidad en torno a la publicidad encubierta de Televisa a Peña Nieto que «todos los mexicanos vimos». Todas las impugnaciones del PRD, y también algunas presentadas por el PAN han sido rechazadas por motivos, en algunos casos, realmente absurdos. Cierto es que a varias de las impugnaciones del «Movimiento Progresista» les hace falta sustento y son endebles (nada más ver el patético caso del zoológico de animales que montaron en el «expo-fraude»), pero es cierto que otras son más contundentes, y la postura de las instituciones electorales ha dejado mucho que desear. Los únicos casos que siguen supuestamente sobre la mesa, pero que son los más graves, son los que tienen que ver con Monex y Soriana (Que Peña Nieto dice que este último año es un montaje, pero vaya que ya algunos conocidos míos fueron testigo de esa compra de votos), y de los cuales no hemos sabido mucho, y esperamos que sea cual sea el fallo, el TEPJF nos explique claramente este asunto, y no vengan con que: «quesque tardaría meses en saberse».

    ¿Estallido Social?

    Jesús Zambrano, el Presidente del PRD hace unos pocos días advirtió al TEPJF que si no se anulaban las elecciones iba a haber un estallido social, por lo que veo, esto se interpretó como una amenaza por algunos, pero por lo que entiendo más bien fue una advertencia de lo que «podía pasar», aunque no dudo que en los sectores más duros de la izquierda (alguno del PT) no les caería tan mal esa opción. Lo que dice Jesús Zambrano (que por cierto, es de la corriente de los chuchos, y por ende, del ala más moderada del PRD) no es falso. La posibilidad existe, y solo falta dar un paso en falso para desencadenar un conflicto. En 1988 ante el fraude de Carlos Salinas, varios ciudadanos les dijeron a Cuauhtémoc Cárdenas: -Danos las armas, danos las armas. Cuauhtémoc tranquilizó a sus huestes. En un posible fraude en el 2006, López Obrador pidió luchar por la vía pacífica (claro, cerraron avenidas importantes, causaron mucho tráfico del que por sí ya sufre la Ciudad de México, pero eso sí, no rompieron ni un solo vidrio), ahora no sé si un sector de la población esté dispuesto a mantenerse en el pacifismo.

    Una parte de la sociedad se siente agraviada, y creo que el coctel es más peligroso que en el 2006. Porque una cosa es el PAN y otra cosa es el PRI, partido que simboliza la corrupción, despilfarro y fraudes electorales. Muchos no pueden siquiera contemplar a un «presidente electo» que ha presentado un proyecto de nación salinista (ya saben por qué), que es responsable de los agravios de Atenco, y que está rodeado de las personas más corruptas del PRI. Menos tolerarán a un «presidente electo» promovido sin escrúpulos por parte de Televisa, con un nivel cultural vergonzoso, y que incluso en su vida personal muestra preocupantes rasgos de autoritarismo y una profunda escasez de valores morales y éticos. Yo no justifico de ninguna manera la violencia (a menos que sea en defensa propia), pero si ocurre algún conflicto fuerte, de ninguna manera serán responsables únicamente quienes lo hayan iniciado. Quienes han bebido de la ubre del país en beneficio de sus intereses por supuesto que tendrán también una gran responsabilidad si algo así llega a pasar.

    La legitimidad de Enrique Peña Nieto

    Otra cosa que me preocupa, y que tiene que ver de alguna forma con lo segundo y que acabo de comentar, es la poca legitimidad con la que llegará Enrique Peña Nieto al poder, y me preocupa, porque precisamente eso será un handicap a la hora de querer construír (o simular construir) un «Estado Eficaz». Algunos Presidentes han logrado sortear su legitimidad mostrando una personalidad fuerte, contundente, y claro, llevando a cabo el clásico «quinazo». El problema es que gran parte de la población, como ya lo comenté en otra ocasión, no lo bajan de pendejo.

    Se las voy a poner de este tamaño. La mayoría de los mexicanos cree que Enrique Peña Nieto hizo trampa en las elecciones (en español, hubo fraude). Ya hay un primer estudio de Covarrubias y Asociados (que por cierto, fue de las encuestadoras que acertó en el resultado de la elección). Este estudio curiosamente no fue abordado por casi ningún medio, pero está publicado en la página web de la casa encuestadora. Dice que el 47% de los mexicanos creen que Peña Nieto ganó con trampa, mientras que un 37% ganó limpiamente (mucho más alto que el 30% que afirmó en 2006 que Calderón ganó con trampa) y el 16% se abstuvo de opinar. La encuesta muestra una mayoría relativa de personas que creen que las elecciones fueron fraudulentas, pero si solo el 3.01% de los encuestados que no quisieron opinar, creen que Peña ganó con trampa (muy probable que así haya sido), entonces ya podemos decir que una mayoría absoluta considera que Peña Nieto hizo trampa para llegar a la Presidencia. Aunque es curioso que solo poco más del 30% pida que se anulen las elecciones.

    El problema para Enrique Peña Nieto es que no solo son los que votaron por AMLO quienes dudan de su legitimidad. AMLO ganó aproximadamente el 30% de los votos, mientras que los que creen en la ilegitimidad del triunfo de Enrique Peña Nieto son el 47%. Y hay que recalcar una cosa, el 30% de los votos de AMLO es en base a los electores que votaron, mientras que el estudio de Covarrubias, se levantó a personas adultas sin importar si votaron o están empadronados. De esta forma podemos llegar a la conclusión de que de ese 47%, más del 20% no votaron por López Obrador; incluso quizá la mitad.

    ¿Y los panistas?

    A los panistas no los entiendo. Parece que quieren dar una imagen de institucionalidad, pero ni entre ellos se ponen de acuerdo. Parece que algunos (los más apegados a Calderón) casi casi nos dicen que las elecciones fueron limpias, pero están aquellos otros, más cercanos a Madero o a Javier Corral, que hablan de irregularidades muy fuertes, e incluso están de acuerdo con el PRD en casi todas las impugnaciones (empezando con el asunto Monex). Luego, en lo informal, fuera de medios parece otra cosa. El Secretario General Adjunto del CEN del PAN, Tomás Trueba (caray, lo tenía ya meses en el Facebook y no sabía que tenía un puesto tan importante), al cual le mostré este estudio, me dice que efectivamente Enrique Peña Nieto ganó con trampa, y que estaba muy molesto porque el TEPJF exoneró a Peña Nieto y a Televisa por el asunto de la publicidad.

    No sé que busca el PAN. Parece que algún día quiere estar de un lado y luego de otro; y creo que eso no va a ser bueno. Que por cierto, cuando hablamos de las «reformas estructurales que México necesita» existe el PRIAN. Pero cuando hablamos de asuntos de democracia «se arrejuntan con el PRD», y es que yo en lo personal noto, una seria preocupación de los panistas por una eventual regresión al autoritarismo. Gustavo Madero en su cuenta de Facebook se muestra preocupado porque los «medios» ya no dicen nada del problema de los homicidios en el Estado de México.

    Por cierto, los ciudadanos «más de derecha» se identifican más con el PRI que con el PAN. Si se toma en cuenta ese término en base a la preservación del «Status Quo» por supuesto que el PRI sería más derechista que el PAN.