Autor: Cerebro

  • Margaret Thatcher, la Dama de Hierro

    Margaret ThatcherEstaba pensando en hacer la reseña de la película «La Dama de Hierro», pero creo que está un poco de más hacerla, y simplemente puedo resumirla a una de las mejores caracterizaciones que he visto en mi vida. Después de ver el papel de Meryl Streep (quien merecidamente ganó el Oscar por su actuación) vi un video de la Margaret Thatcher original y la diferencia es, prácticamente imperceptible, si acaso el rostro entre el personaje de Streep y la Tatcher es levemente diferente. La voz es prácticamente igual y que decir del acento, y más meritorio porque Meryl Streep no es inglesa, es estadounidense. Aunque pienso que dicha película si bien puede ser muy interesante para aquellos que en efecto, saben quien es Margaret Tatcher, para la gente a la cual no le interesa en lo más mínimo la película puede ser algo así como un somnífero.

    Pero me quiero enfocar en la Margaret Thatcher real. Ciertamente, no comparto su ideología política conservadora neoliberal de derecha, pero a pesar así siento algo de admiración por ella. Es cuestión de verla, (no solo en la película, sino a la Maggie real de quien circulan muchos videos en Youtube), tiene una personalidad increíble, imponente, solo basta verla en la cámara de los comunes refutando todas las críticas de sus opositores laboristas. Gracias a ella fue que se puso de moda eso de aplicar «medidas impopulares». Ella decía que sabía que la iban a criticar mucho, pero que las próximas generaciones se lo iban a agradecer. Aunque la verdad a más de 20 años de que dejó el cargo de Primer Ministro, está en entredicho si las generaciones actuales están agradeciendo dichas medidas.

    Mujer de convicciones firmes. A diferencia de muchos «politiquillos neoliberales» tenía convicciones propias y no era un títere de intereses corporativos. Así lo hizo desde joven y esas convicciones la hicieron llegar hasta donde ella misma pensaba que no tenía posibilidad alguna de llegar: A ser Primer Ministro. Su caracter era imponente, su figura femenina no representaba debilidad, por el contrario, tenía un carácter más fuerte que la mayoría de políticos masculinos que podamos conocer. No por ser mujer inspiraba ternura y compasión, no se tentaba el corazón, aunque al menos, según la película, si tenía sentimientos y aunque fuera en privado si flaqueaba. Pero en política era lo que le apodaban, una «dama de hierro».

    A veces me sorprende como algunas personas se preguntan si candidatas como Josefina Vázquez Mota podrían emular a Margaret Thatcher, yo tengo una respuesta: JA JA JA JA JA. Una cosa es tener carácter y una voz fuerte que imponga autoridad, y otra cosa es aclamar un texto como robot. Aunque Maggie, al menos después de su mandato en el Reino Unido, si fue de compras al súper. Y otra cosa, Margaret Thatcher presumía de su «conservadurismo» mientras acá en México los más derechosos dicen ser de centro, es más, hay unos transnochados como el gobernador panista Emilio González Márquez se atreven a decir que son de izquierda.

    Muy admirada por algunos y muy repudiada por otros, pero Margaret Thatcher es sin duda uno de los políticos más emblemáticos de las últimas décadas. Acá una frase que me gustó y por último, un video de su gestión en la camara de los comunes criticando el socialismo:

    Pensar de forma realista nunca ha llevado a nadie a ninguna parte. Sé fiel a tu corazón y lucha por tus sueños

  • Vivir Mejor, la inercia de la macroeconomía

    Vivir MejorLos gobiernos del PAN nos han vendido el cuento de que México bajo su gestión ha venido mejorando, que todos los tipos de pobreza fueron reduciéndose, la patrimonial, la alimentaria; y al menos en el sexenio de Fox si sucedió así, aunque hay que aclarar que esta disminución comenzó con Ernesto Zedillo cuando comenzó la recuperación de la crisis. Felipe Calderón no puede presumir lo mismo porque quesque vino una crisis de afuera y nuestro principal socio comercial, de quienes somos su patio trasero, sufrió la crisis más severa desde 1929. Pero así el PAN nos presume que dentro de lo que cabe si ha reducido los índices de pobreza, que los niveles macroeconómicos están estables, hay una mayor responsabilidad fiscal, no hay inflación y entonces el país está progresando.

    Lo que no dicen es que la dinámica mundial provoca que en realidad la gran mayoría de los países (tal vez exceptuando este bache por el que estamos pasando) van creciendo económicamente. Si uno analiza no sé, el historial del PIB per cápita de tantos países al azar verá que salvo en honradas excepciones todos han tenido cierto crecimiento. El apegarse a la macroeconomía tal cual medida neoliberal, hace que un país entre en esa inercia. Y ese crecimiento en realidad no se está dando porque se esté fomentando precisamente el crecimiento, sino que los avances científicos y tecnológicos hacen que más personas puedan dotarse de más recursos (aunque en estos últimos años la concentración de la riqueza a nivel mundial es tan fuerte que ya ni eso sucede).

    El gobierno actual nos dice que para «Vivir Mejor», basta con una macroeconomía responsable, porque así bajarán las tasas de interés, se fomentará la inversión y vendrán las empresas extranjeras a invertir y a crear empleos. Es decir, hay que aprovechar la inercia, pero bajo ningún motivo el estado debe de propiciar ese crecimiento, ni siquiera buscando fortalecer a la iniciativa privada. Porque en realidad la derecha cree que invertir en mejor educación que de verdad capacite a los mexicanos para que puedan producir valor agregado, ya sea trabajando en una empresa o invirtiendo en sus propios negocios (porque en realidad el gobierno no confía en nosotros y por eso llama a los de afuera), o que invertir en ciencia y tecnología, al ser intervención estatal dentro de la economía, la relacionan con palabras como comunismo, socialismo. Aunque claro, shh, no hay que hablar del Partido Comunista de China, que por medio de políticas estatales ha hecho crecer a su mercado de una forma espeluznante al grado que ya es una de las potencias mndiales más fuertes.

    No es que esté mal que se aproveche esa inercia, pero para poder navegar en el mar, no es solo suficiente construir un barco que sea dirigido por el oleaje de las aguas, sino que este debe de tener un timón. Y a fin de cuentas bajo esa política de la inercia, México nunca llegará a ser un país destacado. Si, con el tiempo habrá menos pobreza y más desarrollo. Pero los otros países que si se tomaron las cosas en serio, estarán triplemente desarrollados que nosotros. Así sucedió con Corea, España, y ahora Chile y Brasil se apuntan a comernos el mandado.

    Si los mexicanos nos ensimismamos podremos decir que si, «vamos progresando, vamos avanzando», pero si nos ubicamos dentro de un contexto mundial, nos estamos quedando estancados. Y la pérdida de influencia en América Latina es un claro ejemplo de este estancamiento. Pero no importa, el estado no debe hacer nada, debe quedarse quietecito, que vengan las corporaciones extranjeras a hacer el mandado, quienes contratarán mano de obra poco calificada para la mayoría de los puestos y para la minoría mano de obra calificada egresada de las universidades privadas o de algunas universidades públicas (empleos que no alcanza a abastecer a todos los mexicanos con alto grado de cualificación y que terminan conduciendo un taxi para ganarse el pan). Eso es, Vivir Mejor.

    Bueno, mientras mi país «como que avanza» y también avanza el número de muertitos, voy a la calle a silbar el tono ese que sale en la tele.

  • El mito de la religión, la inteligencia y el desarrollo

    El mito de la religión, la inteligencia y el desarrolloExisten personas que afirman que por más religiosa sea una persona, menos inteligente es, y también que por ende los países desarrollados es donde se practican menos las religiones. Es cierto, existen estudios donde llegaron a la conclusión de que los agnósticos y los ateos tienen un mayor cociente intelectual que los religiosos, y es cierto viendo incluso la información desglosada en un mapa, que en los países más desarrollados la gente es menos apegada a la religión. Pero estos datos podrían prestarse para malas interpretaciones, y como lo hacen los «antirreligiosos» mostrar estas estadísticas como un absoluto cuando no lo es así. Por ejemplo, la diferencia en el cociente intelectual es algo relativo. Mucha gente apegada a la religión (no toda) que suele ser conservadora y de derecha, dicen, que cuando eran niños mostraban una menor capacidad intelectual lo cual hizo que cuando crecieran buscaran el sentido de seguridad y de conservar las tradiciones, ante su dificultad para poder ver «más allá». Por este instinto de seguridad y de la preservación que es subsanado por corrientes derechistas esta gente suele apegarse más a una religión. Tal vez ahí encontramos por qué entre los religiosos existe un menor cociente intelectual (leve diferencia) que entre los no practicantes.

    Pero eso no quiere decir de ninguna forma que la gente que practique una religión sea ignorante, por el contrario, mucha de la gente destacada en diferentes ámbitos profesa una religión. Incluso muchas de las personas que construyeron el mundo sobre los que estamos parados profesaban una religión como Nicolás Copérnico, Gregor Mendel, Francesco Maria Grimaldi, Galileo Galilei (que a pesar de ser condenado por la Iglesia era cristiano católico), René Descartes, Lavoisier, Louis Pasteur entre muchos otros. Incluso muchos Premios Nobel han sido católicos o protestantes. Incluso yo he conocido muchas personas religiosas bastante inteligentes y destacadas. Simplemente lo que pasa es que la gente menos inteligente busca algo que le proporcione más seguridad, y arroparse en una religión es una de ellas. Pero muchas personas no buscan las religiones por esas razones, sino para safistacer una trascendencia espiritual.

    También es cierto, que en los países más desarrollados se practican menos las religiones. Pero no es que las religiones en si estén generando «atraso» en los países. Si bien es cierto que en siglos pasados si lo hicieron en las épocas de la Inquisición o en el México donde el alto clero dominaba, en la actualidad esto prácticamente no sucede. Josue Ferrer explica este fenómeno, y no es que el despojarse de las religiones provoque el desarrollo de un país, más bien es lo contrario, en un país desarrollado existen menos motivos por los cuales adherirse a una religión. En un país donde se viven condiciones de pobreza, injusticia social, o donde la economía no garantiza una seguridad personal la gente busca a las religiones como un mecanismo de supervivencia; en cambio en un país donde está garantizada la seguridad económica la gente tiene menos motivos por buscar una religión y por lo tanto existe un mayor grado de agnosticismo y ateísmo.

    El hecho de que las religiones ya no influyan directamente en el desarrollo de una nación (para mal), es porque los fieles se han alejado a cierto grado del dogmatismo que las instituciones religiosas han querido implementar. E incluso la propia Iglesia se presenta como «menos dogmática y anacrónica» que en decadas o siglos pasados. Ahora ese conservadurismo rancio y retrógrada, ese compuesto por señoras que queman libros de texto gratuito o hacen marchas en contra de los homosexuales o del condón, se ha convertido en un sector marginal. La mayoría de los mexicanos son católicos, pero estoy seguro que la mayoría no eligirán su voto en el 2012 porque la Iglesia les dijo por quien votar. La sociedad de hoy ha empezado a hacer la distinción entre religión e Iglesia. Y no es que quiera condenar directamente a la Iglesia, pero esta es una institución conformada por humanos, que al ser representante de una religión a nivel global ostenta poder, y en cualquier institución, el poder es el poder y sabemos para que lo utilizamos los seres humanos. Por lo tanto la Iglesia es una institución perfectible, no libre de corrupción e intereses ajenos a los principios que dicen defender.

    Pero el que alguien practique una religión no lo hace más tonto, estúpido, ni mucho menos se convierte en un agente para que su nación retroceda o se estanque. Las religiones no son malas, por el contrario, a muchas personas les sirve como una forma de trascendencia espiritual y es un aliciente para mantener una psique sana (aunque a mi juicio no es la única opción). El problema más bien son las instituciones, pero si desaparecemos a la Iglesia, surgirán otras instituciones que suplan esa función, dada la necesidad de cierta gente de arroparse a un sistema dogmático rígido. Pero lo digo, estas personas, que centran su vida en un dogma, que no requiere de racionalización, forman parte de un sector cada vez más marginal, pero religiosos siguen habiendo muchos, y a mi parecer, la religiosidad siempre existirá.

  • Activistas sociales, que no perdamos el tiempo dicen

    Activistas SocialesMéxico como una sociedad pasiva, paternalista, conservadora, patriarcal y de estructura vertical; como que no está muy acostumbrada a que la sociedad luche por sus derechos o por cambiar las cosas. Todos los poderes de facto nos han tratado de educar de una forma en que el prototipo es aquel individuo que obedece, que se somete, que no reclama, que trabaja duro, pero siguiendo las directrices de la sociedad «masa»; encajaría muy bien en eso que José Ingenieros llama «el hombre mediocre«. Bajo ese talante, el activista social es visto como una minoría, como algo casi detestable en la sociedad, alguien que busca romper con lo establecido. ¿Y que es lo establecido? es un régimen social autoritario patriarca construído por ese partido que duró 70 años en el poder y al cual ese partido de la derecha en la cacareada «transición democrática», se adhirió, y que incluso parte del sector de la izquierda lidereado por un mesiánico promete continuarlo bajo el disfraz del cambio. Además es fortalecido por los medios de comunicación tradicionales y por algunas instituciones religiosas que fungen más como cotos de poder que como una forma de propiciar un orden moral en las personas.

    Para un mexicano típico, que sigue las directrices sociales impuestas, el activista es algo así como un anarquista o comunista (si es que sabe que significan esos términos), un rebelde sin causa, desobediente, desobligado. Aunque curiosamente los activistas sociales, ya sea en reuniones (porque para desgracia de esos quesqueconservadores, muchos de ellos conforman organizaciones civiles que manejan estructuras parecidas a las de las empresas privadas para trabajar) o en manifestaciones, casi no se ve ya ese martillo con una hoz amarilla sobre una bandera roja, o sea «A» sobre un círculo. Tratan de etiquetar al activista, aun cuando es muy difícil hacerlo por la heterogeneidad que existe entre ellos, dicen que si no son comunistas, entonces son hipsters (que después la supuesta «gente bien» adopta como moda) chairos, y quien sabe que otros términos.

    El principal mito que han creado sobre los activistas es paradójico, porque los tachan de güevones. Al verlos acampar afuera de un centro comercial para manifestarse en contra de la insultante concentración de la riqueza, como una emulación del #occupywallstreet, les dicen que se pongan a trabajar. Curiosamente lo que buscan muchos de estos activistas son precisamente oportunidades de trabajo, desarrollo y bienestar. Yo en lo particular nunca he visto una pancarta que diga «Gobierno, manténgame y deme un puesto de aviador en una paraestatal». También curiosamente esa gente de intelecto mediocre cree que los activistas no trabajan. En realidad, a veces ellos se desgastan más que las personas que se limitan a trabajar 8 horas diarias cinco días a la semana para llegar a su casa a ver televisión. La mayoría de los activistas que he conocido trabajan, algunos en empresas, otros que para poder compaginar su activismo con el sustento económico trabajan como freelancers y aspiran a hacer crecer su negocio.

    Tan no son flojos, que muchos de ellos buscan seguir estudiando, leen, se capacitan, buscan maestrías si la economía y las oportunidades se los permiten. Muchos de ellos ni siquiera viven con sus padres, varios rentan departamentos lo que implica que tienen que pagar para costearse la luz, el agua, el techo y para eso tienen que trabajar. Y no, el gobierno no los subvenciona ni los mantiene, menos cuando para el gobierno, los activistas son unos «parásitos indeseables» porque muchas veces se oponen a sus políticas.

    Pero pues según aquellos mexicanos que confunden la sumisión con la disciplina, la rigidez mental con el orden, el sometimiento con el obedecimiento, ellos creen que los activistas pierden el tiempo. Pero cuando estos últimos logran un cambio positivo, los primeros lo disfrutan y ni se molestan en agradecer.

  • Minipost #98 Ayuda para delincuentes

    ¿Eres asesino serial, secuestrador, estafador, narcotraficante, endeudador de entidades federativas y la ley te persigue? Tenemos la solución. Sé parte de nuestro programa «Diputados Plurinominales». Existen 3 modalidades, si eres un religioso pederasta o un narco que tiene santitos te ofrecemos el paquete PAN, si eres un guerrillero narcomarxista te ofrecemos el paquete PRD y si eres cualquier otro tipo de delincuente, el PRI es tu opción

  • El México Cínico

    México CínicoCuando la miseria de terceros en más grande que la propia- piensa Calderón- se vive en la riqueza… “Podríamos estar más jodidos” parece ser el argumento más reciente del gobierno calderonista:

    “Se están viniendo cada vez más empresas especializadas a nuestro país, no tanto porque los salarios sean muy bajos, que ciertamente habrá que mejorarlos, pero en China, por ejemplo, son infinitamente más bajos, o en India… porque, además de la cercanía con EUA, hay una gran calidad de nuestros ingenieros”, expresó Felipe Calderón Hinojosa durante una gira por el estado de Aguascalientes…

    Con el abandono de los conservadores mexicanos la caída del imperio de Maximiliano se aceleró y, como era de esperarse, las fuerzas juaristas triunfaron; con esto los sueños de conquista sobre tierras mexicanas de Napoleón III se vinieron abajo y su principal objetivo, frenar el acelerado crecimiento de los Estados Unidos en América, se destrozó. No eran erróneas las especulaciones francesas sobre los planes de los autoproclamados americanos, pues la mirada de los Estados Unidos se fijó, nuevamente, en México, ya no con las viejas manías del capitalismo europeo pues los yanquis ya habían evolucionado sus ideales expansionistas a las nuevas políticas mundiales; de esta manera ya no era el territorio lo que giraba en las cabezas de los dirigentes estadounidenses; era someter al vecino sureño a su mercado lo que buscaban; EUA  necesitaba de México sus recursos naturales para poder transformarlos en productos que serían comercializados tanto en su marcado interno como exportados a otros países; entre ellos México. De esta manera las materias primas serían extraídas de suelo mexicano y exportadas a Estados Unidos, allá serían transformadas en productos y luego vendidas, a un precio mayor que el de la importación de recursos “puros”, a México…

    “No tengo duda-decía el general Grant- que con la construcción de ferrocarriles podríamos adquirir de México esos productos, que, en vez de tenerlos de países antidemocráticos, esclavistas y de excesivos impuestos aduanales, los tendríamos de un país republicano cuyos derechos de exportación son menores- ¿a qué precio?- ya no el de nuestro dinero sino al de nuestros productos ( maquinaria, herramienta, artefactos ), que remitiremos a cambio de frutos”.

    -“Manuel González y su Gobierno en México” de Salvador Quevedo y Zubieta.

    Con la llegada de Porfirio Díaz a la presidencia, y con la “paz” que trajeron sus administraciones, se abrieron las puertas a los sectores inversionistas yanquis; no tuvieron problemas en aplastar a una burguesía naciente:

    “Para poder explotar a la clase campesina  e impedir el crecimiento de la burguesía nacional, los imperialistas trataron de conservar el carácter agrícola de México. La producción de enormes cantidades de materia prima por los capitalistas extranjeros los convierte en ricos hacendados: organizan plantaciones, concesiones forestales, mineras y petroleras, todo lo cual requiere amplias concesiones agrícolas…”

    -“Historia de las Revoluciones Mexicanas” de Andrés Volsky.

    Favorecieron, a la conquista económica extranjera, las reformas, aprobadas durante el Porfiriato, en las que se permitía la compra de territorios a partículares; incluyendo los tesoros naturales que pudieran existir en ella…

     …

    Las referencias históricas, que pudieran parecer en un principio un tanto fuera de lugar,  relatan cómo ocurrió, a grandes rasgos, la penetración económica extranjera durante el gobierno de Porfirio Díaz y, de la misma manera, cómo México se convirtió en una nación dependiente que básicamente cumple la función de una mina, entonces, regresando a las palabras del “mandatario” nacional, si las empresas vienen a México no es por “la calidad de nuestros ingenieros” (que no niego que exista) es porque de México obtienen las materias primas que utilizan para la fabricación de sus productos que, posteriormente, son exportados a un precio mayor que al que los importados; un claro ejemplo es el petróleo; de suelos mexicanos PEMEX extrae el crudo, el cual es exportado a Estados Unidos para refinarse y luego importado desde ese país para comercializarse como gasolina u otros derivados… Para las potencias comerciales no es conveniente que México desarrolle la tecnología necesaria para realizar los procesos industriales completos, pues, bajo las lógicas neoliberales que rigen nuestra actualidad, un país con recursos debe de mantenerse como proveedor y nada más,  la negativa  de nuestros representantes políticos ante la inversión en tecnología nacional y su positiva hacia la participación de la iniciativa privada en la vida nacional parten de ese principio.

    Gracias a la era Neoliberal, y la idea de “todo para el patrón”, el desempleo se disparó y los salarios se volvieron  risibles; algo más de 57 pesos diarios:

    • Entre 1977 y 2006 el salario perdió 75% de su valor.
    • Entre 1982 y 2008 el costo de la canasta alimenticia recomendable se incremento 4.35 veces más que los salarios.
    • El deterioro acumulado de los trabajadores entre 1982 y 2008 es más de 82%
    • Bajo el gobierno de Calderón, tan sólo entre diciembre de 2006 y mayo del 2010, la pérdida del poder adquisitivo fue del 47.1%. En ese lapso la canasta alimenticia recomendable aumentó 93%; el salario mínimo sólo aumento 17%.
    • Un obrero tendría que trabajar 21 horas y 50 minutos para obtener la canasta alimenticia recomendable.
    • Según datos de la INEGI 5 millones 422 mil 647 trabajadores ganan el salario mínimo o menos.
    • Como todos lo salarios tienen como referencia el salario mínimo; la mayoría son bajos.
    • Más del 60%, según la INEGI, de  la clase productiva mexicana labura en el subempleo (sin seguro ni prestaciones).
    • Datos de la INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) y de Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM.

    Calderón nos dice que, comparados con China, no estamos tan mal, pero ¿y qué con el resto del mundo?

    Salarios mínimos en:

    • Francia e Inglaterra: 1 024 pesos diarios.
    • Japón: 790 pesos diarios
    • Estados Unidos: 825 pesos diarios
    • Brasil: 122 pesos diarios
    • México: 60 pesos diarios

    La desfachatez y la hipocresía con la que habla el que representa al ejecutivo es insultante, pero más aun es pararse a defender los “logros“ de los gobiernos panistas y/o priístas  que, como se ha demostrado, han sido beneficiosas sólo para un grupo selecto de empresarios y privilegiados;  aletargar a la industria mexicana y congelar salarios han sido “cuchillas” que han clavado los  políticos derechistas desde fines del siglo XX hasta la actualidad… POR EL BIEN DE MÉXICO… NO MÁS PRI… NI PAN.

  • Millonarios en México

    Millonarios en MéxicoNo entiendo esa obsesión por parte de nuestros connacionales de festejar y enorgullecerse de que en México tenemos al más rico del mundo, y que los que le siguen a Carlos Slim también aparecen en la lista de Forbes. En el top 50 México tiene varios millonetas que salen en la lista al igual que Rusia, ¿Por qué digo esto?, porque estos dos países comparten una trágica experiencia de apertura deficiente a un supuesto libre mercado donde la corrupción y los intereses florecieron, y en lugar de generar beneficios, la riqueza se concentró en unos pocos. Es cierto, existen varios estadounidenses en la lista, pero Estados Unidos es una potencia mundial con empresas altamente competitivas; pero también existen varios jeques árabes que se enriquecieron por el petroleo. Es decir, muchos de los millonarios que aparecen en esta lista, no lo son porque hayan creado una gran innovación, o porque el ofrecer productos de primera calidad haya hecho que sus empresas los hayan enriquecido.

    El problema es que el tener al millonario más grande del mundo en términos prácticos no es un beneficio para el país. Si bien Slim se ha molestado en llevar a cabo proyectos como la remodelación del Centro Histórico de la Ciudad de México, y Paseo de la Reforma de la misma ciudad, su «riqueza» en realidad su posición como millonario no marca una diferencia. Es cierto, Carlos Slim tiene varias empresas, genera muchos empleos, pero ante su ausencia, otras empresas posiblemente más eficientes generarían todavía más empleos y en un ambiente de perfecta competencia los precios serían más bajos. Entonces ¿Por qué estar orgullosos de Carlos Slim?. Nadie niega que tiene un gran olfato para los negocios, esa es una cualidad suya, pero muchos mexicanos lo «adoran» porque dicen, pone el nombre de México en alto.

    Me pregunto si ser el más rico del mundo pone el nombre de tu país en lo más alto, cuando su realidad no representa la del 99% de los mexicanos, y ni siquiera el representa el «buen ejemplo» de como hacerse rico en base a innovación y esfuerzo (haciendo hincapié en la primera palabra). En Estados Unidos se podían sentir orgullosos porque la aparición de nombres como Rockefeller, o Bill Gates representaban el progreso económico del país (aunque en los últimos años esto también empieza ponerse en tela de juicio, con los especuladores), pero Carlos Slim no representa progreso alguno, más bien representa todo lo contrario, como las instituciones favorecen a algunos pocos en perjuicio de la mayoría. Como la gente privilegiada no paga impuestos, mientras que a los pequeños empresarios, quienes son los que mantienen a este país son asediados constantemente por Hacienda, buscándoles el más mínimo centavo.

    Dirán algunos que soy un envidioso. Y en realidad no, porque la riqueza de Carlos Slim sería demasiado para mí. Sabemos que más que riqueza, lo que en realidad buscan gente como Slim, Azcárraga o Salinas Pliego es poder, eso es su móvil, el dinero les sobra. El sentirse como reyes dentro de una monarquía de facto es lo que satisface su apetito, y buscan «colaborar con la sociedad» en su posición de reyes midas. Nos dan pequeñas migajas de su riqueza y poder para hacernos creer que están apoyándonos y quieren lo mejor para nosotros, quieren lo mejor para México, cuando en realidad quieren lo mejor para ellos. Ellos pueden vivir en un micromundo prácticamente fuera de las instituciones que nos regulan, porque tienen los recursos para hacerlo.

    ¿Ese es el tipo de millonarios que deberíamos admirar? ¿O más bien deberíamos a admirar a aquellos que acumulan fortunas por su inventiva, su innovación y su aportación económica real al país?

    Enorgullecerse de nuestros «curiosos» millonarios se me hace algo irrisorio, es como con al admirar al «Chicharito» ya todos los mexicanos nos convertiríamos en unos grandes futbolistas.

     

  • No existe la gente normal

    No existe la gente normalRecuerdo hace como 6 años cuando entré a ese curso de superación personal/secta llamada Mexworks, en una de esas dinámicas a toda la gente (ya bajo el influjo del lavado de cerebro) nos hicieron confesar nuestras cosas más oscuras de nuestras vidas, y me quedé «chiquito», todos mis traumas de la niñez eran nada, y mis historias de «sufrimiento y dolor» se quedaban demasiado pequeñas. Fue impactante escuchar las historias de personas que asumía como normales, porque pues en realidad eran gente común y corriente de clases medias y altas, gente que uno asumía como normales pero no lo eran. Si este patrón se repite en la sociedad (que seguramente así es), entonces ¿qué es lo normal? tal vez lo normal es lo que la gente aparenta ser, pero en realidad no son «normales» porque esa normalidad es apariencia pura.

    Más bien lo normal es lo que nos han enseñado que tiene que ser normal, y muchas veces ser normal es algo contraproducente e incluso refleja una mediocridad de espíritu, porque lo normal es lo más común y lo común es lo mayoritario, y las masas son mayoritarias; entonces una persona que quiera asumirse como normal, espiritualmente es mediocre porque aspira a ser como «el rebaño» estandarizado y lineal, y no hace caso a su propio criterio (si es que se ha molestado en forjarlo) lo cual inevitablemente lo haría una persona diferente. Pero esas personas normales espiritualmente mediocres solo lo son en apariencia. Los medios, la televisión, la mass media, el mainstream nos dicen que «es lo normal»; su capacidad de modificar el comportamiento de las masas hace que incluso lo que ellos presentan como anormal termina siendo algo normal.

    Pero la normalidad es solo una apariencia, una forma de guardar las formas, tratamos de ser normales porque creemos que los demás lo son y entonces caemos en un círculo vicioso. Quien se quiera asumir como anormal, le costará dar ese paso por el riesgo a ser señalado por la sociedad, pero en realidad todos tendríamos motivos para asumirnos como anormales, porque en realidad nuestra cara normal es superflua, y nuestro rostro «anormal» está escondido, nosotros lo conocemos en su totalidad, nuestros seres cercanos tal vez de una forma parcial, y la gente común prácticamente no la conoce; a menos que la persona tenga la valentía para mostrarse tal y como es ante la sociedad lo que implicaría que fuera ante los ojos de muchos una persona anormal.

    Por eso creo que en realidad la gente normal no existe. Más bien lo que asumimos como «anormal» lo cual es más heterogeneo y diverso, debería ser lo normal y así yo lo podría concebir. Pero la sociedad no lo ve de esa manera, entonces aspiran a lo que ellos creen que es la normalidad, aunque en realidad es una utopía disfrazada de realidad. La supuesta normalidad está basada en los cánones que nos dicen que debemos de seguir, pero los seres humanos somos tan complejos para poder ser una réplica exacta de esos cánones, y lo más que podemos hacer es fingir serlo.

    Y me pregunto ¿Por qué la gente insiste en ser normal?. A mi realmente me da mucho tedio aspirar a tener un modo de vida ya escrito, ya moldeado, en vez de uno creado por mi propio criterio y mis necesidades.