
Si los demócratas logran hacer una buena campaña, van a ganar. La popularidad de Trump no es muy buena (43% de aprobación vs 52% de desaprobación y restantes indecisos); pero tampoco es tan impopular como para que los demócratas se den el lujo de hacer una campaña mediocre. Es decir, el triunfo de los demócratas depende de ello.
Pero si no hacen una buena campaña Trump va a gobernar otros cuatro años más.
Y me temo que es muy posible que no hagan una buena campaña.
Comprendamos el contexto: Trump es visto por un considerable sector de los estadounidenses como un hombre corrupto (y lo es, no sobra decirlo), pero por otro lado la economía de EEUU está estable y en la política exterior ha superado las (pocas) expectativas que se tenían de él.
Podría parecer que la estrategia idónea para los demócratas sería poner el dedo en la llaga en lo que concierne a la corrupción, e incluso por ello promueven la idea del impeachment (que no van a lograr porque no tienen mayoría en el senado). Pero señalar ello no es suficiente, solo va a reforzar la postura de los que no quieren a Trump y cuando mucho podrían hacer que algún que otro indeciso salga a votar por el demócrata. La idea de Trump como hombre corrupto ya nos la vendieron en el 2016 y aún así ganó.
Incluso se puede dar el caso de que Trump le dé la vuelta a la campaña del impeachment y la capitalice a su favor.
Por otro lado, los demócratas tienen un dilema que se antoja complicado ¿recorrerse al centro o tirarse a la izquierda? En tiempos normales recorrerse al centro sería la clara respuesta porque ahí suelen estar los indecisos, pero no son tiempos normales:
Si los demócratas se recorren al centro con un hombre como Biden, podrían acaparar a los republicanos e indecisos que no quieren a Trump. Pero...
... resulta que hay gente, sobre todo un sector de la clase blanca trabajadora (que vio sus empleos irse de los EEUU) que votaría por un candidato más tirado a la izquierda como Bernie Sanders, pero cuya segunda opción no sería un candidato de centro, sino Donald Trump.
Sanders podría ahuyentar a los indecisos del centro, pero podría ganarle a Trump parte de la clase blanca trabajadora e incluso lograr que más jóvenes salgan a votar.
Los demócratas están divididos por ello y ahí surge otro problema. ¿Podrá todo el partido cerrar filas ante el candidato que postulen, sea de izquierda o de centro? En el 2016 no terminó de ocurrir así y ya vimos las consecuencias.
¿Cuál opción le conviene a los demócratas? ¿Ir por los indecisos del centro o ir por la clase trabajadora que podría ver a un Bernie Sanders (ansioso de tomar medidas proteccionistas y renegociar el T-MEC) como una mejor alternativa ante un Trump que si bien no es como que haya hecho nada al respecto, tampoco lo ha hecho de una forma tan contundente como lo prometió en la campaña pasada? (Paradójicamente, a México le podría terminar conviniendo más que gane Trump en vez de Sanders porque no se rompió el tratado con EEUU como se llegó a temer y porque Sanders sí podría buscar una versión menos ventajosa para México).
La respuesta no es fácil. Los demócratas tendrán que analizar sus opciones fríamente y desarrollar una campaña que brille por luz propia y que no sea meramente parasitaria del discurso de Trump. Si lo logran, van a ganar. Si no, su triunfo estará pero muy comprometido y tan solo lograrán que Donald Trump repita.






