
En los diarios, en los medios, en Internet se habla de Vox. Algunos dicen que la ultraderecha ya ha llegado a España, otros celebran jubilosos que haya llegado un partido políticamente incorrecto que "diga las cosas de frente y como son". En las elecciones del domingo, Vox se consolidó como tercera fuerza desplazando al centrista Ciudadanos que sufrió un duro golpe y a Podemos, partido que hace unos años había generado muchas expectativas, pero que va en declive por la desgastada figura de Pablo Iglesias y las escisiones que su partido ha sufrido (la salida de Errejón). Lo cierto es que Vox es un partido de derecha nacionalista con sus propias particularidades muy "españolas". Sería difícil encajarlo dentro de las ultraderechas como los movimientos nórdicos o el movimiento de Marine Le Pen, pero tampoco podríamos mostrarlo como un partido de derecha del establishment.
La derecha contemporánea siempre ha tenido serios problemas para construir una narrativa que ilusione, que mueva emociones. Si algo se le suele complicar a la derecha tecnocrática es su capacidad para conectarse con el público, esa derecha acomodaticia y displicente que nunca sale de sus oficinas para conocer al pueblo al cual dicen gobernar.
Bueno, Vox ha logrado sortear este inconveniente. Muchos podemos no estar de acuerdo con varios de sus ideales, pero no podemos negar que el partido de Santiago Abascal ha logrado salir a las calles, ha logrado conectar con la gente y ha logrado crear una narrativa firme y sólida. Vox parece mantenerse en un punto medio entre esa derecha tecnocrática y la ultraderecha europea: los integrantes de Vox son más directos y contestatarios que la primera derecha, pero a la vez son más moderados que la ultraderecha. Vox es una derecha muy particular.
La ideología de Vox
A Vox se le acusa de ser un partido ultraconservador, aunque ciertamente que para los estándares de México sería un partido más moderado que los sectores conservadores de nuestro país. Por ejemplo, Vox tiene un discurso tradicionalista donde dice defender la vida y la familia, arremete contra el feminismo y lo que llama la ideología de género (incluìdas las políticas de género) y se opone al aborto. Ahí terminan las similitudes con organizaciones como el Frente Nacional de la Familia ya que si bien está en contra de llamar "matrimonio" al matrimonio igualitario, no se opone a la figura jurídica, sino que más bien se trata de una cuestión semántica. En nuestro país, los sectores conservadores están también en contra de dicha figura jurídica y de cualquier forma de adopción, cosa que no ocurre con Vox. Dicho esto, no están en contra de que los gays se casen, pero sí que guardan una gran distancia con los colectivos reivindicativos de los LGBT que para ellos son un despropósito y critican aún más que el gobierno subvencione a algunos de estos movimientos.
"Los actos del “orgullo gay” son una imposición ideológica, vulneran derechos de los vecinos, normativas municipales y se malversan bienes y dinero de titularidad pública".
Vox
Algo parecido pasa con la adopción homoparental, no es algo que Vox apoye con entusiasmo, pero tampoco es como que esté completamente en contra. Defienden que tengan preferencia un hombre y una mujer a la hora de adoptar a un hijo dado que consideran que un matrimonio es entre un hombre y una mujer, pero no se oponen a que una pareja homoparental lo pueda hacer. Para ponerlo en contexto, esta agenda, que para estándares europeos sonaría reaccionaria, para un país "menos avanzado" como México hasta podría sonar como moderada contrastada con los movimientos conservadores de nuestro país.
"Si hay un niño al que no le quiere nadie y lo van a adoptar dos homosexuales, yo los aplaudo... Pudiendo elegir, es preferible que esté con un padre y una madre".
Santiago Abascal
Vox está lejos de ser un partido globalista, pero tampoco podría decirse que es tan nacionalista como Le Pen. Vox mantiene un discurso antimigración contra los musulmanes haciendo hincapié al combate al fundamentalismo islámico (aunque cabe decirlo, de forma un tanto más mesurada que los movimientos de ultraderecha en Europa que han surgido en los últimos años) y dice preferir la migración latina ya que comparte con ellos idioma y un lazo de identidad. Vox pretende regresar a los inmigrantes ilegales a su país de origen y a los legales que hayan reincidido en la comisión de delitos leves o cometido algún delito grave.
Cualquier inmigrante que haya entrado ilegalmente en España estará incapacitado, de por vida, para legalizar su situación y, por tanto,para recibir cualquier tipo de ayuda de la administración.
Programa de Vox
No solo es en este sentido Vox un partido nacionalista, también lo es su discurso fuertemente patriótico donde España está primero, donde las banderas españolas abundan por doquier y donde, parafraseando al mismo Donald Trump, quieren "hacer a España más grande otra vez". Vox está rotundamente en contra de la separación de Cataluña, de quien incluso cuestiona su autonomía y es quien se ha manifestado de forma más aguerrida en contra de la intentona de esa región al punto de buscar ilegalizar a los partidos independentistas.
Finalmente, en lo económico es un partido liberal que propone bajar impuestos, reducir la carga del gobierno sobre el ciudadano y apoyar a las empresas que generan riqueza y empleos, aunque como casi cualquier partido de derecha en Europa, no se opone al Estado de bienestar y lo da por sentado.
Su éxito
¿Por qué Vox está comenzando a tomar relevancia? Básicamente porque han sabido llegar a aquella porción española muy identificada con la derecha, porque han sabido comunicarse con la gente, porque han dejado del lado las "recomendaciones de los asesores" y las "tendencias de las encuestas" para decir lo que piensan. Muchos podremos no estar de acuerdo con varias de sus ideas, pero no se puede negar que la franqueza es algo que no está ausente dentro de su discurso y eso es algo que ha logrado conectar muy bien con la derecha española, que perciben al PP (el partido de centro derecha) y a Ciudadanos (partido centrista) como tibios y timoratos, como tecnócratas lejanos de la gente.
Santiago Abascal ciertamente es un gran activo: tiene presencia, sabe debatir, se muestra fuerte (algo muy atractivo en el electorado de derecha) y sumamente franco. A pesar de que su partido aspira a formar coaliciones con la derecha (el PP), ha sabido mantener una imagen ajena al status quo político.
Si Unidas Podemos irrumpió con una imagen disruptiva e innovadora allá por el 2014, Vox parece hacer algo parecido pero desde la derecha. La imagen que presenta Vox es fresca. Si bien, tiene un discurso tradicionalista y conservador, la imagen que presenta parece conciliar la tradición con la modernidad. Su logotipo es más bien moderno y hasta podría pasar por la imagen de una empresa tecnológica. Esta imagen seguramente ayudará en algo a contrarrestar un poco los negativos que su discurso pueda generar.
Vox no es ajeno a este desencanto de la gente con el sistema establecido que ha traído movimientos de izquierda populista y de extrema derecha a Occidente. El partido nacionalista de derechas, que ciertamente tiene algunos rasgos populistas, ha entendido dicho desencanto y ha creado una narrativa sólida y directa muy atípica dentro de los partidos de derechas, lejos de pretensiones mercadológicas y de diseños de campaña rebuscados. Son contestatarios, critican al establishment y a la prensa liberal (que en España es mayoría) pero tampoco es que sean antiinstitucionales como suelen serlo algunos partidos de ultraderecha. Esto hace que sus negativos sean menos altos de los que podrían ser y pueda atraer a un sector considerable de la derecha suficiente como para ganar los suficientes escaños y tener suficiente presencia en el legislativo para promover su agenda.
Posiblemente Vox no logre llegar a la Presidencia de España, su discurso ciertamente ahuyenta al centro tan necesario donde se concentra gran parte del voto útil y necesitaría un contexto especialmente beneficioso, pero sí que tratará de influir desde el legislativo en coalición con otros partidos de derecha como el PP.
Ciertamente Vox no es un partido fascista como algunos dicen, no amaga siquiera con atentar contra las instituciones. Más bien se trata de una derecha sumamente nacionalista y conservadora, pero sin llegar a los extremos de las ultraderechas europeas. Es más bien una derecha muy tradicional y muy española. Si Podemos es un partido de izquierda algo dura pero tampoco tan exageradamente radical, lo mismo podríamos decir de Vox en la derecha.






