Etiqueta: Elecciones 2012

  • Marcelo Ebrard y AMLO. La ruptura inminente

    Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador vienen de dos izquierdas diferentes, así lo muestra su historial. Pero por alguna razón se dio un lazo entre estos dos personajes. Al inicio Ebrard asistía a los mitines de AMLO y de hecho fue el único político a cargo de una entidad federativa que no reconoció la victoria de Felipe Calderón. Pero en realidad estos dos personajes son bastante diferentes. Ebrard es más pragmático y racional, es más parecido a las izquierdas modernas como las que representa Zapatero, Miterrand, Bachelet o Lula da Silva. En cambio López Obrador es más pasional y privilegia la ideología sobre la razón, y se le puede comparar más con personajes como López Portillo, e incluso algunos se atreven a asegurar que se parece a Hugo Chávez o a Evo Morales por sus desplantes autoritarios. Aunque a diferencia de estos dos personajes en su retórica nunca ha mencionado nada sobre el “imperialismo estadounidense”.

    Ahora, la izquierda está en una encrucijada, porque tiene que decidir quién va a contender por la presidencia en el 2012. El problema es que los dos tienen la ambición de llegar al poder, y si ambos contienden por la presidencia, al dividir a la izquierda, le estarían regalando la presidencia a Enrique Peña Nieto. Hace algún tiempo habían llegado a un pacto: Quien estuviera arriba en las encuestas sería el candidato, pero parece que López Obrador rompió el pacto y ha decidido contender como él lo dijo  “con uno, con dos o con tres partidos”. Ya había roto ese tipo de pactos cuando se negó en el Estado de México a formar una alianza con el PAN a pesar de que en la encuesta realizada a los mexiquenses, la mayoría se mostraron a favor de dicha alianza. También los líderes de partidos como PT y Convergencia dicen que apoyarán a López Obrador.

    López Obrador debería ser más pragmático, sacar bien las cuentas y darse cuenta de que no va a ganar, aunque vaya solo o aunque vaya compitiendo con Ebrard. A pesar del lanzamiento de campañas como MORENA, y a pesar de que tiene un aceptable número de seguidores, está quemado con los votantes indecisos, los cuales serán clave para las elecciones del 2012. En cambio Marcelo Ebrard podría convocar a toda la izquierda y al centro, lo cual le daría más posibilidades de ganar, que si bien, parece difícil que le arrebate la silla presidencial a Peña Nieto, no se antoja tan imposible como con López Obrador.

    México necesita de una izquierda. Pero una izquierda moderada y racional, que vea por los pobres, pero que tampoco niegue los efectos de la globalización y la economía de mercado. Ebrard podría representar esa opción. López Obrador no. A pesar de la discrepancia que tengo con Marcelo Ebrard en algunos temas sociales, creo que podría representar a la izquierda moderna. Pero no todo es positivo, Ebrard también ha tenido algunos tropiezos, como el apoyar a sindicatos de empresas ineficientes como el SME o los coqueteos que ha tenido con la maestra Elba Esther Gordillo. También podría pesar en su contra las reformas sociales que llevó a cabo en el Distrito Federal, como el matrimonio homosexual, la adopción por parte de estos, o el aborto, dado que un gran sector de los habitantes de la república es conservador.

    Creo que la izquierda es la única capaz de detener a Peña Nieto. En el PAN no hay una figura de peso que lo pueda contener, los más fuertes son Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel, pero están muy lejos en las encuestas de popularidad, además hay un descontento de gran parte de la población con el PAN porque no se llevó el cambio democrático como se esperaba. Acción Nacional ya no puede echar mano de recursos que le sirvieron en el 2006 como la campaña del miedo, Peña Nieto no genera esa polémica negativa que generó en su tiempo López Obrador como para presentarlo como un peligro, también no saben si podrán contar con la ayuda de Gordillo y el SNTE (2 millones de votos asegurados) cuando Moreira, el presidente del PRI dijo que se aliaría con ella, y como bien dije, ha tenido coqueteos con Ebrard.

    Curiosamente está en manos de López Obrador (al menos hasta cierto punto) el futuro de la silla presidencial. Si decide contender, la izquierda se fracturará y ganará Peña Nieto, si no lo hace, podrá haber una izquierda más fuerte con mayores posibilidades. Andrés Manuel ya pasó a la historia, seguramente será recordado en 50 o 100 años, pero será su decisión la forma en que sea recordado, y tal vez lo mejor para él es hacerse un lado. Será mejor visto como un luchador social, que como un político hambriento de poder.

  • Las razones de Calderón

    La empresa Parametría, ha dado a conocer los resultados de su encuesta pre-electoral del mes de julio titulada Parámetro estatal 32, misma que da cuenta de los posibles resultados y escenarios electorales en todos los estados de la República Mexicana mediante la aplicación de 12,800 casos. Las conclusiones a las que llega, le dan un sustento a las últimas declaraciones del presidente Felipe Calderón relacionadas con la imposibilidad de una alianza con el PRD y la posibilidad de tener un candidato ciudadano rumbo a la contienda presidencial.

    La encuesta nos dice que si el día de hoy fueran las elecciones, pensando solamente en escenarios por partidos políticos, el PRI ganaría en 21 de los 32 estados. Por su parte, el PAN sólo ganaría en Baja California y el PRD no obtendría el triunfo en ningún estado de la república. Pensando en el escenario de las alianzas políticas, una alianza entre el PAN, el PRD, el PT y Convergencia; estaría a 12 puntos de alcanzar una posible alianza entre el PRI, el PVEM y el PANAL. La Alianza conformada por el PAN, el PRD, PT y Convergencia, podría ganar sólo seis estados (a diferencia de uno solo que ganaría el PAN). Resulta interesante observar que el porcentaje promedio de indecisión nacional es de 22 por ciento, siendo Chiapas el estado en donde mayor número de indecisos existen (38 por ciento) en contraste con Puebla y Aguascalientes que tienen los menos (10 y 12 por ciento respectivamente). Ahora bien, si se elimina de las opciones de respuesta el estado de “indecisión” y se obliga a las personas a decidir por uno u otro partido, los indecisos se irían en su mayoría con el PRI dado que su puntuación en cada estado, aumenta un promedio de 9 puntos porcentuales y la del PAN entre 5 y 7 puntos dependiendo del estado; cosa que aún así, no les alcanza para obtener el triunfo.

    Pensando en escenarios con candidatos, resulta que Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota serían los panistas más votados por la población en general, y entre los simpatizantes del PAN, la elección sería para Creel. En el PRI, Enrique Peña Nieto se perfila sin tener oponente de por medio debido a que ganaría de manera rotunda la candidatura, tanto entre la población en general como entre los simpatizantes. Por su parte, en el PRD, la elección entre Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador, estaría empatada; mientras que una elección entre perredistas, la ganaría Andrés Manuel. Pensando en este escenario, la elección sería ganada por Enrique Peña con 48 por ciento de los votos, contra 16 por ciento de Santiago Creel y 13 por ciento de Marcelo Ebrard (Andrés Manuel López Obrador obtendría 14 por ciento contra los mismos contendientes). En cambio, si el candidato del PRI fuera Manlio Fabio Beltrones, los números del PAN y del PRD no se modifican, pero el PRI bajaría 23 puntos dejando la elección en un empate.

    Estos escenarios, son quizá la mejor explicación para que el presidente Calderón haya aceptado públicamente la posibilidad de pensar en un candidato ciudadano, antes que en una alianza con Marcelo Ebrard. Hasta el momento no hay mediciones con respecto a esta posibilidad de escenario y los únicos nombres que se mencionan para ser candidatos ciudadanos entre el así denominado “círculo rojo”, son los de Juan Ramón de la Fuente y Javier Sicilia (quien cada que puede, niega esta posibilidad). Ir 32 puntos abajo (de acuerdo al escenario de candidatos probables), es razón de sobra para pensar seriamente, en un plan B; habrá que ver cómo se perfilan las negociaciones. Como quiera, para el PAN y el PRD, los escenarios son de vergüenza.

  • Una ventana al 2012

    SE disputaron el domingo las tan esperadas elecciones del Estado de México, donde no hubo ninguna sorpresa, cumpliéndose las expectativas que de los candidatos se tenía desde un inicio, donde el postulante del PRI, Eruviel Ávila, obtuvo una avasallante victoria, seguido de lejos por el perredista Alejandro Encinas, cerrando con Luis Felipe Bravo Mena, del PAN, en último lugar, que por el número de votos que se reportaron desde el Programa de Resultados Electorales Preliminares, suena más apropiado decirle así que llamarlo «tercer lugar».

    Pero no fue solamente en el Estado de México, tradicionalmente priista, donde este partido logró el primer lugar en las votaciones, sino que el triunfo se repitió en las otras dos entidades federativas que celebraron sus comicios, Coahuila y Nayarit, lo que indica una clara tendencia de lo que puede suceder en 2012, cuando tengan lugar las elecciones federales: el PRI regresará a Los Pinos.

    ¿Es esto una prueba de que las y los mexicanos no tenemos memoria? No forzosamente. Claro está que las y los ciudadanos en este país tienen un gran problema de retención, que no existe la indignación crónica, y que la noticia más importante siempre será la del momento; pero no es la falta de esta herramienta mental la que llevó a las y los votantes a elegir al Partido Revolucionario, fue el miedo.

    La retórica de las causas sobre la guerra actual no ha permeado en las masas como el gobierno federal quisiera, pues tuvo el PAN la mala suerte de que fuese durante su periodo en el poder cuando se volviera urgente combatir por la fuerza al narcotráfico, e introducir al Ejército y a la Marina para ello, los cuales tienen un entrenamiento muy distinto al de las policías preventivas, y menos respetuoso de los derechos humanos, cuyos deslices ya han impactado negativamente en nuestra percepción hacia ellos.

    Las y los mexicanos no hemos sido capaces de comprender que fue durante la administración priista cuando se gestaron las circunstancias que llevaron a la situación actual, y es evidente que las mayorías anhelan una vuelta a un pasado que perciben mucho mejor que éste. No es falta de memoria, repito, sino de enfoque.

    Hay que recordar las dos circunstancias fundamentales bajo las cuales se votó para que el PRI saliera del poder, mismas que se están repitiendo actualmente; por un lado experimentábamos una amarga molestia por el error de diciembre que llevó a la crisis de 1994, donde de la noche a la mañana se crearon cientos de pobres nuevos, aunado al innegable carisma del atípico candidato panista, Vicente Fox Quesada. Iguales circunstancias vuelven a coincidir a apenas un año de que comience la carrera presidencial, una crisis mucho más notoria y dramática que la del 94 –una que se cuantifica en vidas humanas, no en dinero–, más un candidato priista carismático (si no oficial, sí evidente), cuya imagen además ha sido pulida y edificada por Televisa, por sabrá qué oscuros tratos.

    Mientras tanto, el PAN no atina para dónde ir; desde la lamentable muerte de Juan Camilo Mouriño, el partido no ha sido capaz de crear otro abanderado que tenga la fuerza y la simpatía suficientes como para competir con el del engominado copetito, quien se perfila rápidamente como el postulante único del PRI. Ante la falta de delfín presidencial, algunos han brincado para decir «esta boca es mía», sin que alguno de ellos (quizás con la excepción de Santiago Creel) haya logrado abrirse camino definitivo en las preferencias de la gente.

    Para colmo de males, a todos ellos (Josefina Vázquez Mota al parecer no juega en esta ronda) estorba la actuación de Felipe Calderón, quien no puede convencer a las y los ciudadanos mexicanos de que tuvo razón al emprender esta lucha contra el crimen organizado. Por más que explique sus motivos, la apatía y el cinismo de la gente sueña con regresar al pasado, donde la institucionalidad acallaba las voces discordantes con la indiferencia y el desprecio a la disidencia, manteniendo una paz tensa y negativa tras la que se solapaban innombrables privilegios que crearon líderes sindicales como Elba Esther Gordillo, capaces de inclinar la balanza de las preferencias electorales a su antojo.

    Por otro lado, el PRD ha fallado en su intención de convertirse en una tercera fuerza viable, debido a que no ha podido trascender al sectarismo que lo ha caracterizado y definirse por una izquierda unida, capaz de producir un candidato que pueda competir con el del PRI, creando resultados como el que pudimos apreciar el día de ayer, donde un Encinas fiel al lopezobradorismo perdió por la fobia del último a las postulaciones de unidad con el PAN.

    Muchas cosas pueden pasar en un año, pero la tendencia en las preferencias de la gente es clara, por lo menos de aquellos que aún se molestan en votar, quienes parecieran querer regresar a los vicios del pasado haciendo honra al dicho aquel de “más vale malo conocido que bueno por conocer”, sin entender que en este juego no hay buenos ni malos, sino sencillamente estrategias fallidas.

  • Yo voy a votar por…

    votoSinceramente todavía no sé por quién votaré en el 2012. Lo único claro, al ver lo que ha pasado en días anteriores, es que hay que sujetarse el cinturón porque viene la turbulencia. Ya comenzó la clase política con sus promociones; promesas, acciones, discursos, noticias, personajes, proyectos y ocurrencias que buscarán conectarse con mi gastada (o inexistente) esperanza, para venderme un país mejor.

    Mi voto no está definido porque siento que, de los que se perfilan como candidatos, ninguno representa una opción que yo tomaría. Sé que quiero ir a votar (porque podemos ignorar el show y abstenernos), el problema es que a estas alturas, mi derecho a elegir se encuentra ultrajado por “opciones” que no satisfacen lo que quiero como ciudadano.

    El PAN, por ejemplo, escala sus acciones políticas con el arresto al ex alcalde de Tijuana, Jorge Hank Rhon. Sin embargo, lejos de llevarme a votar por ellos, esto para mí significa dos cosas: 1) Si es culpable. Se hacen estas operaciones sólo cuando reditúan políticamente, y no porque se trata de hacer justicia o acabar con la impunidad de un personaje influyente. 2) Si es inocente. La situación es peor, ya que se hacen estos golpes mediáticos sin pruebas suficientes. Lo cual además de no ser ético (término ajeno la mayoría de los políticos mexicanos desde hace mucho tiempo), da la razón a los que acusan a Calderón de iniciar una cacería de brujas. Sea cual sea el motivo, el PAN no pinta bien para el 2012. Con la guerra fallida contra el narco y sus n candidatos a la presidencia de la República (incluyendo al gobernador que nos mentó la madre), mi voto definitivamente no es para ellos.

    En segundo lugar está el PRI. Sabemos que Peña Nieto (PN) es quien está arriba en las preferencias para el 2012. Y debo admitir que esto me da mucho miedo por dos razones: La primera es que la alianza de PN con las televisoras será a cambio de concesiones que afectarán el activo más valioso y con mayor potencial de este país: El cerebro de los mexicanos. Si gana PN, los contenidos de nuestra televisión no mejorarán, porque el Estado no hará por aumentar la calidad de esos contenidos. Este temor es independiente de la influencia que puedan tener las televisoras en la toma de decisiones públicas si el PRI llegará a la presidencia. La segunda razón es que, a pesar de los intentos de cambio, el PRI no deja atrás el autoritarismo, la discrecionalidad y falta de deliberación en la toma de sus decisiones. Tampoco abandona sus prácticas corporativistas (aunque se escude diciendo que todo mundo lo hace). Tiene a personas muy talentosas y con muchas capacidades. Pero se maneja con la misma estructura que no deja que las ideas frescas permeen en los aspectos importantes del partido. Lo que a fin de cuentas, viene siendo lo mismo.

    Por el lado de la izquierda, la que sería mi mejor opción por afinidad ideológica, la opción queda descartada por lo siguiente: Si compite AMLO y Ebrard al mismo tiempo, lo más seguro es que ambos pierdan contra Peña Nieto. Sólo uno debe ser el candidato. Pero al parecer no dan señales de que vayan a unirse. Pareciera que cada uno hace lo posible por llegar mejor posicionado a la hora de decidir quién será el candidato de la izquierda. Pero si a la hora de la hora, uno decide ir con el PRD y el otro con el PT no podré votar por ninguno de ellos, preferiría unirme al movimiento del voto nulo.

    Este punto es importante. Porque algunas personas dirían que no me complique y decida anular mi voto desde ahora. Yo lo haría con mucho gusto porque creo que la clase política no ha podido estar a la altura de las circunstancias adversas que ha pasado nuestro país (incluso son responsables de muchas de ellas). Pero el problema con el voto nulo es que sirve como manifestación cuando no hay opciones, y en mi caso, de existir un candidato de izquierda que pueda representar una opción que llegue al poder, votaría por dicha opción. No porque vaya a salvar al país (eso sólo lo hará la sociedad civil organizada). Pero al menos habrá mayor probabilidad de apertura al diálogo a demandas sociales que no deben ser ignoradas por más tiempo.

    Por eso digo que mi libertad de elección está coartada en estos momentos. Al menos de elección partidista. Porque – y concluyo con esta idea – el no tener opciones partidistas no debe ser motivo para desconectarnos de la vida política de nuestro país. Yo anulo mi voto, o se lo doy a la izquierda. Pero eso es lo de menos. Decida lo que decida, vote por quien vote, siempre tendré la opción (la obligación) de pedir cuentas, de quejarme, demandar, marchar, o de plano, sublevarme.

  • Emilio González Márquez quiere ser presidente.

    Estamos a menos de año y medio de las elecciones del 2012, las aspiraciones, las fricciones y las contiendas empiezan a aparecer. Los políticos comienzan a sacar el cobre al empezar a hacer obras y acciones electoreras con tal de apuntalar su candidatura al 2012. En el PRI, parece que las cosas están más que definidas, la apuesta por Enrique Peña Nieto es inminente. En el PRD hay un jaloneo entre López Obrador y Marcelo Ebrard. El primero está llevando a cabo una gira llamada «Morena» y el segundo está preocupado por hacer las cosas «muy bien» en la Ciudad de México. Dijeron ellos que quien saliera arriba en las encuestas iba a ser el candidato oficial del PRD. Pero en el PAN se está dando algo muy curioso, son varias personas las que se están destapándose para contender por la presidencia. Primero fué Cordero (el candidato oficial) el cual no tuvo un buen inicio al decir que con 6,000 pesitos una familia podía vivir bien, luego se destapó Vazquez Mota, y ahora en el programa de Joaquín López Dóriga, el destapado es Emilio González Márquez.

    Emilio González Márquez, el Gobernador de Jalisco, arrastra con una mala imagen, por las mentadas en estado de ebriedad, por donar dinero a la Iglesia con dinero del erario público, y por haber gastado dinero también dinero del erario, en novelas y campañas de Televisa, para promocionar al estado. También su posición conservadora lo ha hecho perder adeptos, fué muy criticado cuando dijo que las parejas homosexuales le daban asquito. Y sobre todo por su relación con el Cardenal de Jalisco.

    Pero a Emilio se le ve seguro, en el noticiero con López Dóriga no titubeó al decir que iba a ir por la Presidencia de la República. Aseguró que tiene con que ganarle a Peña Nieto porque según sus cifras, en Jalisco la gente gana más dinero que en el Estado de México, donde gobierna el mexiquense. También dijo que ha mostrado resultados a diferencia de sus contendientes panistas (ninguno de los cuales tiene un puesto similar). Emilio ya se atreve a vaticinar quienes van a ser los candidatos a la Presidencia en el 2012: Peña Nieto por el PRI, Emilio González por el PAN y López Obrador por el PRD (si ocurre esto, yo me voy del país).

    Emilio González Márquez quiere ser presidente, el dice haber sido el tercer panista en lograr la Gobernatura del Estado de Jalisco, y ahora quiere ser el tercer panista consecutivo en la Presidencia de la República, para el ahora gobernador ese hecho parece ser una cábala. Sus intenciones son tan claras que en diciembre va a pedir licencia para dedicarse a su campaña presidencial. Emilio dice que lo que cuentan son los hechos y no la habladuría.

    Emilio se considera un político de izquierda, aunque sus actitudes lo delaten como un derechista conservador. El manifiesta esa postura política porque dice haber ayudado a los que menos tienen y haber realizado obras para las clases humildes. Pero sus roces con el estado laico y su amistad con el cardenal lo delatan. Tiene una carrera eminentemente conservadora, estudió  en el Anahuac Chapalita (de corte conservador), luego estudió contaduría pública en la U de G para después estudiar una maestría en la UNIVA (que pertenece a los diocesanos, donde es miembro el Cardenal). A Emilio se le ha ligado a la Organización Nacional del Yunque.

    Creo que Emilio se está tirando al vacío, normalmente los panistas dependen mucho del electorado que tienen en Jalisco, pero la aprobación que tiene en esta entidad es relativamente baja. Además,  tanto López Dóriga como Carlos Marín en sendas entrevistas que le realizaron, le recalcaron que la gente lo iba a cuestionar por sus actitudes polémicas que ha tenido como gobernador, lo cual podría ser un hándicap en la búsqueda por la presidencia.

    A muchos el que Emilio González decidiera buscar la presidencia les dió risa e incredulidad, las críticas no se hicieron esperar, sobre todo en las redes sociales como Twitter, donde alcanzó por un momento a ser trend topic. Pero a pesar de toda la oposición, Emilio está decidido a ir con todo, llueve o truene por la Presidencia de la República. El está muy confiado a pesar de la adversidad que corre en su contra. Pero, no me quiero imaginar que pasaría si el llegara a ser presidente ¿qué pasaría con el estado laico mexicano?. Y lo repito, si para el 2012, nuestros partidos postulan a gente como Peña Nieto, Emilio González, y López Obrador, estaremos en graves aprietos, en muy graves aprietos.

     

  • Rumbo al 2012 ¿Por quien votar o volver a anular?.

    Falta un año y medio para las elecciones del 2012, ya no es mucho el tiempo que debe de transcurrir para que sepamos quien será el presidente que sustituya a Felipe Calderón en la silla presidencial, ya se están barajeando muchas opciones, sobre todo entre el PRI y el PRD. Sinceramente a mí, querido lector, ninguna de las opciones que nos están presentado los partidos me convencen. Casi todos son políticos mediocres, con falta de liderazgo y ese angel que se necesita para inspirar al electorado a un cambio. Además la mayoría de ellos han caído más en el exceso de pragmatismo y en el juego de intereses que en el buscar el bien común para la sociedad.

    El PRI, Peña Nieto, Beatriz Paredes o Manlio Fabio Beltrones.

    Vuelvo a repetir la descripción que una vez hizo Krauze de estos personajes, «Beatriz Paredes representa al PRI ideológico, Beltrones al PRI pragmático y Peña Nieto al PRI mediático«. Si me dieran a escoger entre estos priístas me inclinaría por Beatriz Paredes, creo que ella es la que tiene más madera de estos tres para mandar desde la silla presidencial pero hay algo que no me cuaja, es cierto, tiene el liderazgo que no tienen otros candidatos, pero también es cierto que ha defendido a políticos nefastos como al gober preciosso. Manlio Fabio Beltrones se ve que es uno de los priístas más viciados del autoritarismo de antaño, a pesar de que su partido es socialdemócrata dicen, el estuvo a favor de la pena de muerte. Por último Peña Nieto, es el que más posibilidades tiene no solo de ser el candidato del PRI sino de ser el favorito entre todos los candidatos para ganar la presidencia.

    Ya he hablado mucho de Peña Nieto en este blog, de hecho me atreví a decir que era un peligro para México. ¿Por qué razón?. Porque es un político emanado del salinismo y es cercano a gente comprobadamente corrupta como Arturo Montiel. Como decía Denisse Maerker «Enrique Peña Nieto no es cambio, es priísta, es joven y es priísta«.

    El PAN. Entre azul y buenas noches.

    Solo un milagro le daría la continuidad al PAN en la silla presidencial. A la única candidata que le veo posibilidades es a Josefina Vazquez Mota y aún así la tiene difícil. Por lo que le he visto a Vázquez Mota, representaría una continuación del gobierno de Felipe Calderón, aunque tiene dos circunstancias que la diferencian de él. Se opone a que Elba Esther maneje la educación (con la que tuvo muchos roces cuando estuvo en la Secretaría de Educación) lo que es una muy buena noticia, y también se opuso a la guerra sucia contra AMLO, por lo cual fué removida como coordinadora de campaña de FCH. Es mujer, y no sería una mala idea tener a una dama como presidenta, tal vez ya es hora, pero no me gustaría un continuismo de un gobierno como el de Calderón que cuando menos ha sido mediocre. Tiene algo que no me convence, pero tomando en cuenta que en la tierra de los ciegos el tuerto es el rey, podría ser opción.

    Se habla de otros como Lujambio o Cordero, pero dudo que tengan el capital político como para poder contender en las elecciones. De hecho en la encuesta que realicé en este sitio, Lujambio solo obtuvo 1 voto de 130 posibles y Cordero no obtuvo ninguno. Lujambio es el único intelectual que existe en el PAN según Enrique Krauze y Ernesto Cordero solo se ha dado a conocer por su famosa declaración de los $6,000 pesos. Cordero es el preferido de Calderón pero veo casi imposible que el pueda siquiera acercarse a tocar la silla presidencial.

    Ebrard, AMLO y la izquierda.

    Si decía que Vazquez Mota podría ser mi opción para el 2012 solo porque en el país de los ciegos el tuerto es el rey, el otro sería Marcelo Ebrard. No estoy de acuerdo con parte de su ideología (véase aborto, o adopción gay), pero me parece un candidato que podría representar una izquierda moderna para México, al menos así lo ha demostrado en su gestión como Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Es una persona racional, pragmática (en el buen, y a veces en el mal sentido de la palabra) y es una persona de ideas modernas, muy chapado a la europea. El problema que le veo a Ebrard es ese estira y afloja con AMLO. Promovió los plantones de López Obrador en el Zócalo y de cierta forma ha estado de su lado (más por conveniencia que por otra cosa). Pero aún así creo que México no estaría muy listo para tener a Ebrard de presidente, sobre todo por sus ideas muy liberales.

    El otro es López Obrador, no sabemos si contendería por el PRD, por el PT y Convergencia o bien por los tres partidos. Decía que iba a pedir licencia pero que luego no para no darle gusto a sus adversarios (el mismo es el que había dicho que se iba a salir del PRD). AMLO todavía tiene un buen número de seguidores pero también es cierto que es menos popular que antes. Sus actitudes lo han llevado a perder algunos y a ganar cada vez más detractores. López Obrador representa no una nueva izquierda ni mucho menos, tal vez tampoco represente un Hugo Chávez (o tal vez sí) pero si representa esa izquierda populista emanada del echevarriato que despilfarraba dinero para mantener contenta a la población. Por supuesto que AMLO representa un cambio, pero no es un cambio nuevo, mas bien es un cambio hacia algo que ya nos tocó vivir y donde no nos fué muy bien. Cree mucho en el estado y tiene desden por la iniciativa privada (aunque se alía a ella cuando le conviene como con Carlos Slim). AMLO creo que sirve más al país poniendo evidencia sus carencias y sus defectos que estando dirigiendo desde una silla presidencial.

    Otro que podría representar a una izquierda moderada y se me haría una buena opción sería Juan Ramón de la Fuente (al menos se me hace mejor que las dos opciones anteriores), ex-rector de la UNAM, pero creo que le hace falta una plataforma política desde la cual lanzarse. Dicen que podría ser un candidato probable en caso de que el PAN y el PRD se alíen en el 2012 pero todavía es muy prematuro para saberlo.

    ¿Anular el voto?

    Un número significativo anulamos nuestro voto en las elecciones intermedias. Creíamos que había servido de algo inclusive cuando vimos los resultados de las votaciones. Pero viendo como partidos como el PRD y el PAN se alían o como el PRI bloquea todas las reformas del PAN para decirnos que México era mejor con el PRI, nos dimos cuenta que no aprendieron la lección y que están decididos a seguir jugando con nosotros. Creo que volverlo a hacer no serviría de mucho a menos de que el movimiento se logre masificar a tal grado posible que logre un gran pedazo del pastel político, lo cual veo muy difícil. Además los partidos con más voto duro (PRI) obtendrían ventaja y de seguro se le abrirían todavía más las puertas a Peña Nieto (si es que logra sortear la precandidatura del PRI) para llegar a la presidencia.

    A un año y medio así está el panorama. Volveré a tocar el tema algunos meses después cuando estén más definidos los candidatos y por fín sepamos quienes van a ir por la presidencia. No sin que antes haya muchos roces entre ellos y ¿por qué no?, una que otra sorpresa.

    P.D. Me faltaron algunos panistas que también aparecen en el mapa político como Santiago Creel que es el más conocido por los mexicanos y por el peculiar Emilio González Márquez que a pesar de todo, quiere lanzarse por la presidencia.

     

  • AMLO se separa del PRD indefinidamente, ¿razón? la Alianza con el PAN en el Estado de México

    Puedo criticar a López Obrador de muchas cosas y mencionar los miles de defectos que tiene como político, que si es un megalomaniaco, un oportunista, un demagogo, un populista. Pero creo que esta vez ha tomado una decisión que es de aplaudirse: López Obrador decide separarse del PRD tras el sí a la consulta donde el Partido de la Revolución Democrática se unirá con el PAN para contender en el Estado de México. López Obrador argumenta las diferencias ideológicas que a toda luz son visibles para toda la sociedad. ¿Como un partido de izquierda como el PRD puede aliarse con un partido como derecha como es el PAN?. El PRD se estaría convirtiendo en un partido satélite del PAN, lo cual al largo plazo podría llevar a la ruina, sobre todo al partido político de la izquierda. Es cierto, les funcionó con Gabino Cue en Oaxaca y con Moreno Valle en Puebla. Pero ese tipo de alianzas son muy riesgosas porque lo único que hacen es confundir al electorado.

    López Obrador posiblemente pierda algo de capital político al separarse del PRD, pero tampoco creo que gane mucho al aceptar una alianza con el PAN, muchos de sus seguidores se defraudarían. Por el contrario AMLO mantiene fija su postura que mantiene desde el 2006 y eso creo que habla bien de él, al no caer en los excesos de pragmatismo y al defender un ideal (aunque yo no esté de acuerdo con él).

    AMLO muchas veces peca de ser muy idealista, pero el PAN y el PRD están pecando de ser excesivamente pragmáticos y de esa forma no transmiten sus ideales a la sociedad, puesto que están aliandose con un partido que es totalmente opuesto en las ideologías. Como una amiga llamaba efectivamente a esa «estrategia»: «Eso es trasvestismo político«. Yo también lo llamaría prostitución política, porque prostituyen la ideología que sustenta a cada partido en aras de obtener más votos, lo cual se me hace inconcebible.

    En un inicio yo estuve a favor de Jesús Ortega cuando contendió con Encinas por la presidencia del PRD. La llegada de Encinas significaría que AMLO tendría mucho más fuerza en ese partido, el cual se podría convertir más en un partido de izquierda dura (por no llamarla radical); en cambio la llegada de Jesús Ortega significaria la «moderación y modernización» del PRD que podría convertirse en un partido socialdemócrata. La segunda apuesta me parecía mejor y más sano para la democracia mexicana. Pero lamentablemente Jesús Ortega cayó en el exceso de aliarse con el partido que supuestamente les había cometido fraude en el 2006, ¿Entonces, donde está la coherencia?.

    El PRD seguramente va a perder con la partida de AMLO, y ahora tendrá una mayor dependencia para con los del PAN. Porque entonces el PRD por sí solo ya no tendrá lideres o políticos que le pueda significar muchos votos. AMLO en cuestión electoral también podría perder, porque obviamente conseguiría más votos siendo postulado por medio del PRD que por partidos del PT y Convergencia. En cambio partidos como el PT ganarían porque si postulan a AMLO para el 2012, tendrían al menos un número de votos tal que les permitiría conservar su registro como partidos.

    Si AMLO decide no regresar al PRD, ya tendríamos casi el escenario listo para el 2012, Peña Nieto iría por el PRI, Ebrard por el PRD (a menos de que se les ocurriera hacer otra alianza con el PAN en las federales), y López Obrador por el PT. El PAN todavía no tiene un candidato, tal vez podría ser Vázquez Mota. Pero es obvio que este escenario beneficiaría totalmente al PRI. Porque la izquierda iría totalmente fracturada a la contienda.

  • ¿Será Enrique Peña Nieto el próximo presidente de la República?

    Hace unos días revisaba un estudio realizado por GEA-ISA, donde se encuestó a los ciudadanos mexicanos (una muestra del total), donde se les preguntaba sobre el desempeño del presidente (que cada vez viene siendo más negativo según la ciudadanía), y sobre las preferencias electorales que los ciudadanos tienen en este momento.

    Algo que me llamó la atención sobremanera, es como está resurgiendo el PRI, y no solo eso, sino como emerge la figura de Enrique Peña Nieto. Y de continuar las tendencias que muestran las gráficas del estudio, sería casi un hecho que el gobernador del Estado de México fuera a ser el siguiente Presidente de la República.

    Hace dos años, el PAN tenía las de ganar en las preferencias electorales, pero con el paso del tiempo, el PRI ha logrado arrebatarle esa privilegiada posición. Esto debido a la percepción del ciudadano sobre el desempeño del gobierno, y sobre todo a la pésima campaña intermedia que realizó el PAN, en ese momento conducido por Germán Martínez. En tanto que el PRD, después de la «quemada» del 2006 se ha mantenido divagando en el tercer lugar de las preferencias electorales.

    Las malas noticias para el PAN no quedan ahí. Y es que si bien, como partido tiene más seguidores que el PRD, cuando entramos al tema de los posibles candidatos para el 2012, los panistas no tienen ningún candidato fuerte. Los candidatos con mejor valoración por parte de los ciudadanos son con un contundente primer lugar, Enrique Peña Nieto del PRI, Marcelo Ebrard del PRD en segundo, y Beatriz Paredes del PRI en tercero. La primera panista Josefina Vazquez Mota aparece en cuarto lugar, pero muy alejada de los primeros tres contendientes, y es la única que aparece con una valoración positiva.

    Si no pasa nada raro dentro de los partidos (y esto es que las tribus internas terminen por presentar a un candidato que no sea el más rentable electoralmente), el PRI presentaría a Enrique Peña Nieto, el PRD a Marcelo Ebrard, y el PAN a ¿quien sabe?.

    Peña Nieto es una persona muy carismática que ha tenido el apoyo de las televisoras (sobre todo de Televisa) que se han encargado de hacerle publicidad sin ningún costo. Tiene una valoración positiva en el Estado de México, y por si fuera poco, está guapo (como dije alguna vez, «ser carita es populismo»).

    Por su parte Marcelo Ebrard ha sido bien evaluado en el DF, además que es el único candidato del PRD percibido como racional y moderado (a pesar de haber apoyado a López Obrador). No tiene la fama de Peña Nieto, pero para muchos podría ser la opción de una izquierda moderna en el país. Aun así, la tendrá difícil para poder pelear con Peña Nieto, si es que este último es elegido candidato presidencial por parte del PRI.

    El PAN vive un momento crítico, donde debe reorganizarse y tratar de recuperar la credibilidad que ha perdido en estos últimos años. Además de intentar generar una reconstrucción de partido que sea positivamente percibida por el ciudadano, deberá «construír» a un candidato lo suficientemente fuerte para contender en las elecciones. En el 2006 al no lograr esto último, optó por la campaña del miedo y los panistas se salieron con la suya. Pero esa estrategia está bastante desgastada y ha terminado por ser un arma de dos filos del PAN.

    Lo que me preocupa de Peña Nieto es que su posible ascenso al poder no se deba tanto al buen desempeño como gobernador, sino a la gran promoción que le han hecho los medios de comunicación. Además se le ha visto muy de cerca con Carlos Salinas de Gortari, y se dice que es uno de sus hombres. Lo preocupante es que por el rápido hartazgo por «las demás opciones», los ciudadanos prefieran el regreso del partido y del status quo por el cual trataron de luchar.

    Es el hartazgo a una democracia que los opositores al «priato» no han logrado todavía consolidar, al no haber logrado tumbar de todo la maquinaria priísta que se había empezado a construír desde hace más de 70 años (y que alguna vez funcionó, pero que luego cayó en un desgaste que dañó y corrompió al país). Y las preguntas vienen al aire, ¿si llega Peña Nieto a la presidencia, continuará el estado democrático y la división de poderes, o se encargarán de reconstruír la maquinaria priista?, ¿si llega Peña Nieto cual será el papel del PAN y del PRD. Se atreverán a aliarse, a pesar de las disputas del 2006?.

    Creo que el riesgo que tiene Peña Nieto en su camino a la presidencia está en las elecciones internas. Beatriz Paredes y las otras corrientes priístas no parecen estar muy contentos con que Peña Nieto sea el elegido, y he ahí el peligro para el gobernador mexiquense. Pero yo creo que si logra sortear ese obstáculo, ya va a ser difícil que alguien lo pare.