por Cerebro | Nov 20, 2009 | reflexión
Es tan simple, como agarrar una pistola apuntando a la cabeza y jalar el gatillo. Es tan simple, como agarrar una soga, hacer un nudo y colgarse de ella. Tan simple como tomar veneno y vertirlo en un vaso, no sin antes con un potente somnífero para que no se sienta...