Etiqueta: Bravo Mena

  • Una ventana al 2012

    SE disputaron el domingo las tan esperadas elecciones del Estado de México, donde no hubo ninguna sorpresa, cumpliéndose las expectativas que de los candidatos se tenía desde un inicio, donde el postulante del PRI, Eruviel Ávila, obtuvo una avasallante victoria, seguido de lejos por el perredista Alejandro Encinas, cerrando con Luis Felipe Bravo Mena, del PAN, en último lugar, que por el número de votos que se reportaron desde el Programa de Resultados Electorales Preliminares, suena más apropiado decirle así que llamarlo «tercer lugar».

    Pero no fue solamente en el Estado de México, tradicionalmente priista, donde este partido logró el primer lugar en las votaciones, sino que el triunfo se repitió en las otras dos entidades federativas que celebraron sus comicios, Coahuila y Nayarit, lo que indica una clara tendencia de lo que puede suceder en 2012, cuando tengan lugar las elecciones federales: el PRI regresará a Los Pinos.

    ¿Es esto una prueba de que las y los mexicanos no tenemos memoria? No forzosamente. Claro está que las y los ciudadanos en este país tienen un gran problema de retención, que no existe la indignación crónica, y que la noticia más importante siempre será la del momento; pero no es la falta de esta herramienta mental la que llevó a las y los votantes a elegir al Partido Revolucionario, fue el miedo.

    La retórica de las causas sobre la guerra actual no ha permeado en las masas como el gobierno federal quisiera, pues tuvo el PAN la mala suerte de que fuese durante su periodo en el poder cuando se volviera urgente combatir por la fuerza al narcotráfico, e introducir al Ejército y a la Marina para ello, los cuales tienen un entrenamiento muy distinto al de las policías preventivas, y menos respetuoso de los derechos humanos, cuyos deslices ya han impactado negativamente en nuestra percepción hacia ellos.

    Las y los mexicanos no hemos sido capaces de comprender que fue durante la administración priista cuando se gestaron las circunstancias que llevaron a la situación actual, y es evidente que las mayorías anhelan una vuelta a un pasado que perciben mucho mejor que éste. No es falta de memoria, repito, sino de enfoque.

    Hay que recordar las dos circunstancias fundamentales bajo las cuales se votó para que el PRI saliera del poder, mismas que se están repitiendo actualmente; por un lado experimentábamos una amarga molestia por el error de diciembre que llevó a la crisis de 1994, donde de la noche a la mañana se crearon cientos de pobres nuevos, aunado al innegable carisma del atípico candidato panista, Vicente Fox Quesada. Iguales circunstancias vuelven a coincidir a apenas un año de que comience la carrera presidencial, una crisis mucho más notoria y dramática que la del 94 –una que se cuantifica en vidas humanas, no en dinero–, más un candidato priista carismático (si no oficial, sí evidente), cuya imagen además ha sido pulida y edificada por Televisa, por sabrá qué oscuros tratos.

    Mientras tanto, el PAN no atina para dónde ir; desde la lamentable muerte de Juan Camilo Mouriño, el partido no ha sido capaz de crear otro abanderado que tenga la fuerza y la simpatía suficientes como para competir con el del engominado copetito, quien se perfila rápidamente como el postulante único del PRI. Ante la falta de delfín presidencial, algunos han brincado para decir «esta boca es mía», sin que alguno de ellos (quizás con la excepción de Santiago Creel) haya logrado abrirse camino definitivo en las preferencias de la gente.

    Para colmo de males, a todos ellos (Josefina Vázquez Mota al parecer no juega en esta ronda) estorba la actuación de Felipe Calderón, quien no puede convencer a las y los ciudadanos mexicanos de que tuvo razón al emprender esta lucha contra el crimen organizado. Por más que explique sus motivos, la apatía y el cinismo de la gente sueña con regresar al pasado, donde la institucionalidad acallaba las voces discordantes con la indiferencia y el desprecio a la disidencia, manteniendo una paz tensa y negativa tras la que se solapaban innombrables privilegios que crearon líderes sindicales como Elba Esther Gordillo, capaces de inclinar la balanza de las preferencias electorales a su antojo.

    Por otro lado, el PRD ha fallado en su intención de convertirse en una tercera fuerza viable, debido a que no ha podido trascender al sectarismo que lo ha caracterizado y definirse por una izquierda unida, capaz de producir un candidato que pueda competir con el del PRI, creando resultados como el que pudimos apreciar el día de ayer, donde un Encinas fiel al lopezobradorismo perdió por la fobia del último a las postulaciones de unidad con el PAN.

    Muchas cosas pueden pasar en un año, pero la tendencia en las preferencias de la gente es clara, por lo menos de aquellos que aún se molestan en votar, quienes parecieran querer regresar a los vicios del pasado haciendo honra al dicho aquel de “más vale malo conocido que bueno por conocer”, sin entender que en este juego no hay buenos ni malos, sino sencillamente estrategias fallidas.

  • El PRI gana el Estado de México. El aparato sigue funcionando

    Dicen que las elecciones del pasado 3 de Julio iban a ser la antesala de las elecciones federales que se celebrarán el próximo año. Que quien ganara en el Estado de México se iba a llevar la presidencia en el 2012. No se en que basen sus argumentos porque cuando el PAN ganó las elecciones federales en el 2000 y en el 2006, el PRI gobernaba el Estado de México. De hecho panistas como Josefina Vázquez Mota dicen que no tiene nada que ver. Pero yo creo que esta vez si nos dice algo, sobre todo por cómo se están configurando los partidos frente al 2012, un PRD fracturado, un PAN sin una figura convincente y un PRI que viene con todo a recuperar lo perdido.

    En el PRD, algunos le hechan la culpa a Andrés Manuel López Obrador por la derrota, él se negó a hacer alianza con el PAN, aunque la derrota fué tan estrepitosa que creo que con todo y alianza no hubieran alcanzado al PRI. Encinas se llevó el honroso segundo lugar, no pudo hacer más frente al «aparato mediático y los intereses oligopólicos» (como ellos afirman), pero el caso de Bravo Mena se cuece aparte. La derrota del PAN fué más que humillante. Si el 21% del PRD sabe a muy poco, el 12% del PAN genera sentimientos de lástima.

    Lo preocupante fué como se llevaron a cabo estas elecciones. No es un secreto que los priístas hecharon mano de los recursos de «siempre» para ganarlas: Despensas, tinacos, regalitos, planchas para las madres, y hasta ayudas de Televisa para repartir artículos de Eruviel; gente acarreada y demás. En los debates, empresas internacionales especialistas en el tema dieron como principal perdedor a Eruviel, y como ganador a Encinas, pero parece que los debates no sirvieron de mucho porque el voto duro fué quien hizo triunfar al PRI. No me atrevo a decir que se trataron de unas elecciones democráticas (si bien tampoco podemos hablar de un fraude ni mucho menos) por todas las circunstancias que rodearon al sufragio. Denise Maerker no se equivoca al decir que se vivió una involución democrática.

    Toda la maquinaria fáctica vuelve a apuntar al PRI, en eso no se equivoca Andrés Manuel López Obrador. El PAN ya no les funciona y lo mejor es regresar a lo de siempre. Un ejemplo es la maestra lideresa del SNTE Elba Esther Gordillo que hace poco revelara que si hubo alianza con el PAN en las elecciones del 2006, ahora es buscada por el PRI para hacer alianza en el 2012, el dirigente nacional Humberto Moreira afirmó que la Chucky es su amiga y que buscarán concretar una nueva alianza. La maquinaria se vuelve a acomodar, el aparato sigue funcionando.

    No lo entiendo ¿por qué el PRI está tomando tanta fuerza?. Es cierto que el gobierno de Felipe Calderón no ha sido destacable, mucho menos el de Fox, pero pues ¿que no recuerdan a Salinas, Echeverría, López Portillo?. En el 2000 el PAN ganó por la esperanza que significaba el «cambio democrático», en el 2006 volvió a «ganar» por el miedo a otro cambio (AMLO) y por errores que le costaron caro al PRI. Pero parece que la gente ahora está convencida de que el PAN no sabe gobernar y el PRI si lo sabe hacer. Menudo lío en el que nos hemos metido.

    La izquierda tampoco ha hecho mucho por que las cosas mejoren, en la izquierda emana el único lider político que existe en el país (con todos sus defectos y sus ambiciones megalomaniacas), López Obrador. Pero también la izquierda no deja de ser el basurero del PRI y por lo tanto tampoco han dejado de lado esos vicios que se reprodujeron durante tantos años en el partido tricolor. Sinceramente creo que si la izquierda quiere tener algo de posibilidades de ganar debería de apostar por Marcelo Ebrard, quien puede conquistar a los votantes indecisos. López Obrador ya no lo puede hacer, tendrá sus millones de seguidores, pero para el resto del país es un cartucho quemado, ni con MORENA logrará cosechar el éxito de hace 5 años.

    Las cosas están duras, el regreso del PRI es casi inevitable, tanto el PAN como el PRD tendrían que hacer algo milagroso para evitar su retorno. Pero mientras ya, el PRI gana el Estado de México, y los demás partidos terminan en el olvido.