El jóven marxista que se vuelve socialdemócrata, o el jóven fascista que se vuelve de centro-derecha muestran no solo una moderación en su postura ideológica, sino una madurez personal. El que se brinca de la izquierda a la derecha o viceversa, más bien lo hace por intereses personales y no por convicciones ideológicas.



Sobre el Autor de este post:
Cerebro
Cerebro es el alter-ego de un individuo al cual le gusta reflexionar sobre las diferentes cuestiones de la vida. Es irreverente, directo y no se calla nada. Mercadólogo de profesión, ávido lector y apasionado por la música. Twitter: @elcerebrohabla