La Nueva Academia. ¡Otra vez no por favor!.

7 octubre 2009

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La Academia

Si, ahora vengo de mala gana y necesito criticar algo que me parezca absurdo. Y que más absurdo que ver una “nueva academia” cuando los Aztecos ya nos habían prometido que había una última generación.

TV Azteca no es una televisora que se destaque por su creatividad, sus noticieros son demasiado amarillistas, y la gran mayoría de los programas producidos por ellos son de una mediocre calidad. Por eso es entendible que vivan de los programas que compran a otros emporios televisivos, y de uno de sus pocos éxitos monetarios: La Academia.

La Academia comenzó como cualquier otro reality show. Y la primera versión le puso “en su madre” a Operación Triunfo, un reality show que había pegado en varios países, cosa que no logró Televisa, porque La Academia tuvo tal éxito, que hasta los detractores sabemos quien es Yahir, Maria Inés o Toñita.

La primera generación, tomando en cuenta que es lo que es, un reality show barato, parecía mostrar algo de calidad, y parecían enfocarse en el motivo para lo que uno supone que están hecho estos programas, para crear artistas plásticos con cierto talento y cierto nivel, lo suficiente para que puedan destacarse dentro de la televisora y para que los sellos discográficos les pudieran sacar cierto jugo.

Así al menos lo pudieron hacer con Yahir, y otras personas que tal vez no destacaron por su voz como Maria Inés, sirvieron para ser conductores de programas o actores de TV Novelas. Pero mientras de los como 20 participantes solo 2 o 3 lograban brillar, la televisora del Ajusco se empezaba a dar cuenta de que era lo que tenía a la gente en el televisor: el morbo.

Se dieron cuenta que tener en el jurado a gente como López Gavito (que trabajó en OCESA y EMI) y Lolita Cortés (una actriz teatral de medio pelo con vestido de astronauta) era todo un éxito. El ver a los chiquillos académicos con la ansiedad elevada y la lágrima al tope al ver las drásticas evaluaciones que se acercaban a ser insultos era un aliciente para el televidente común y corriente. Pero había que poner a dos jueces compasivos que encarnaran el bien frente al mal. Para eso contrataron al escritor de columnas Oscar Sarquíz que se rebajó a participar en ese tipo de programas, y algunas otras personas de las cuales no recuerdo su nombre.

Pasando las generaciones, La Academia se convirtió en una burla, en una especie de campo de concentración artística donde los artistas no eran humillados solamente por el jurado, sino que también eran humillados al traer temas personales justo antes de actuar por medio del conductor (fuera el chillón de Alan Tacher o los otros que estuvieran). Terminó, si, siendo una burla, pero que generaba tal morbo, que a fin de cuentas significaban más ingresos para TV Azteca, y por lo tanto un éxito económico.

El momento cumbre de esta burla llegó cuando entró Jolette a la Academia. Ex-compañera mía en secundaria, que tenía como virtudes el baile y el patinaje (nunca el canto), fué el pretexto para levantar a lo más alto el rating de La Academia. Porque fué obvio que ella no entró por sus dotes de canto; ella entró porque encajaba con el perfil rebelde que necesitaba el programa para que el morbo, la polémica y la humillación se elevaran a su máxima expresión: Traducido esto en más rating, anuncios y brand placement mejor cobrados y por lo tanto más dinero.

Después de varias generaciones. Los aztecos prometieron a su enajenado público que habría una última generación de La Academia. Justamente para atraer rating, porque después ya no iba a haber otra. Se iba a acabar el morbo, el artista llorando, el expulsado que se niega a abandonar el recinto. Y aprovecharon esa ocasión para hacer un montaje disfrazado. Falsas peleas entre profesores y jueces que algún que otro ingenuo se creyó, pero que para los críticos del programa, fué el punto más bajo de este horrible programa que se ha degenerado cada vez más hasta terminar siendo una basura, que si, deja dinero, pero basura.

Los de TV Azteca, siguiendo su filosofía de doble moral, hicieron lo que todos esperábamos que fueran a hacer, dado su hambre por obtener dinero a como dé lugar. Una nueva generación de La Academia. Lamentablemente otra vez va a ser el tema de la sobremesa, los romances entre los Académicos, los que lloraron, la que se rebeló; y que básicamente importa más que hablar sobre quien se ha desempeñado mejor en el escenario.

De las últimas generaciones, muy pocos, pero muy pocos han logrado hacer una carrera. El programa ya no sirve como fuerzas básicas de talentos plásticos para la televisora. Es por eso que ahora Cerebro dice espantado. -¡Como otra maldita Academia!. Los de American Idol hacen basura también, pero al menos es basura con estilo. La Academia es basura de segunda que no tiene clase, y que lamentablemente seguirá hasta que desaparezca la televisora, o hasta que el nivel de educación en México mejore (lo cual es imposible).

¿La Nueva Academia?. ¡Otra vez no por favor!.

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