Etiqueta: Twitter

  • Priansplaining

    Priansplaining

    Priansplaining

    Hay algunos seguidores de López Obrador que conozco y que son razonables: ellos están muy abiertos al debate y he discutido con ellos de forma civilizada. Pero a veces temo que sean la minoría. 

    La constante, al menos por lo que veo en las redes sociales, es que no. Pareciera que muchos de sus seguidores intentan crear un clima donde es «políticamente incorrecto» criticar a López Obrador (aunque no siempre lo hagan de forma deliberada) y eso es preocupante ya que los seguidores dicen algo de su líder. Esto no ocurre, al menos en esa magnitud, cuando uno hace crítica de otros actores políticos. 

    Si bien no son los únicos que se comportan de forma agresiva (sus contrapartes muchas veces suelen ser agresivos con ellos utilizando términos despectivos como «chairos»), y si bien es cierto que los otros actores pueden introducir ruido en la red para desviar la conversación (como los infames bots del PRI) sí son quienes más acostumbran a hacer juicios morales y a «vigilar» lo que están opinando los demás. Si las críticas hacia AMLO empiezan a circular en las redes, ellos se ponen en acción. Parecen no distinguir entre un ataque propagandístico en contra de AMLO y las opiniones críticas hacia el tabasqueño, o entre un analista pagado (que los hay) y uno que simplemente quiso hacer una crítica, el trato es casi igual. 

    Haz un ejercicio, busca un artículo crítico de AMLO escrito por alguna persona que consideres razonable (es decir, descarta a Ricardo Alemán, Pablo Hiriart y a todos esos columnistas por consigna). Puedes utilizar Twitter para hacer ese ejercicio, es la herramienta indicada. Observa con detenimiento los comentarios: están llenos de personas que cuestionan incluso la integridad de los columnistas (crítico de AMLO = PRIAN = corrupto) y les exigen probidad, en su muy personal definición de lo que la probidad es (simpatizar con AMLO y no cuestionarlo).

    Los juicios morales abundan. Es muy común que, por ejemplo, te cuestionen porqué has escrito más artículos críticos de AMLO que de Meade en la última semana, aunque eso se explique por razones coyunturales. A veces me ha ocurrido con algunos de sus seguidores que ni siquiera se dan la tarea de contar bien y les tengo que hacer la tarea.

    Algunos de ellos están a la expectativa de lo que vas a publicar, aunque digan que eres un «analista muy chafa que no vale la pena», están ahí esperando un tuit crítico de López Obrador para contraatacar. A veces los cuestionamientos tienen un componente falaz; me ha llegado a ocurrir que cuando cuestiono a AMLO me dicen ¡y por qué no dices nada de Peña Nieto, vendido! Cuando mi tuit o artículo que le antecede a ese precisamente era una crítica al gobierno de Peña. 

    Recurren de forma constante a los juicios ad hominem, ya no es la crítica en sí a la que tratan de desarmar, sino al mensajero. Si cuestionas el programa de gobierno de AMLO, no llegarán a decirte, como sucede en muchas ocasiones, por qué tu crítica sobre dicho programa está mal. Simplemente cuestionarán tu persona: eres un vendepatrias, te pagan, estás manipulado por los medios. 

    Hay quienes (sin éxito) intentan despojarte de cualquier autoridad moral como esperando a que ya nadie te lea o te haga caso: que si critico a AMLO es porque tengo un interés oscuro en ello, que tal vez alguien me paga, que si la mafia del poder esto o aquello, que «Televisa me idiotiza» (vaya, yo ni televisión veo). Así esperan que cuando cualquiera te lea, haga un juicio a priori antes de leer tu texto. 

    Yo puedo ver esto con algo de gracia, pero no sé si sea lo mismo para los analistas a quienes este tipo de cuentas persiguen y hostigan, quienes en muchas ocasiones suelen sacar de contexto afirmaciones de quienes consideran sus adversarios. Un caso muy ejemplar es el de León Krauze, quien escribió una nota donde dijo que la campaña de López Obrador debía de tener cuidado con la injerencia rusa. La petición era razonable ya que los rusos han estado interviniendo en varios países a favor de los candidatos que sean o parezcan lo más opuestos a los intereses de Washington (aunque lo sean de forma moderada, como creo, es el caso de AMLO, quien no parece tener un discurso agitador en contra del país del norte). Sus seguidores tergiversaron, tal vez de forma deliberada, lo que León Krauze quiso decir, y afirmaron que había dicho que los rusos estaban detrás de López Obrador con el fin de desprestigiarlo. Pero León nunca afirmó que estuvieran detrás de él, solo dijo que AMLO tuviera cautela con la posibilidad y tomaran medidas al respecto. 

    Lo mismo ha ocurrido con Jesús Silva-Herzog, a quien han acusado de charlatán, e incluso llegó a ocurrir lo mismo con Julio Astillero, a quien increparon cuando el columnista de la jornada cuestionó el conservadurismo social de López Obrador. 

    Nadie se ha salvado de esta «persecución», ya ni siquiera Carmen Aristegui, tal vez con excepción de los columnistas muy afines a López Obrador como John Ackerman o Genaro Villamil, porque básicamente nunca lo cuestionan. 

    Y la realidad es que nadie debería escribir para complacer a nadie. Me atrevo a decir que sería buen negocio darle la razón a sus seguidores. Algunos columnistas y hasta Youtubers tienen muchos seguidores porque básicamente les dicen lo que quieren escuchar. Habemos muchos otros que nunca vamos a amoldar nuestras opiniones para «quedar bien con los demás» porque, para empezar, es algo intelectualmente deshonesto.

    Seguramente este artículo me va a costar algún que otro unfollow, lo cual no me molesta en lo absoluto. Por el contrario, porque lo que menos aspiro con este sitio es crear una cámara de eco.

    ¡Sapere aude!

  • ¿A quiénes seguir en Twitter para estar informado estas elecciones?

    ¿A quiénes seguir en Twitter para estar informado estas elecciones?

    ¿A quienes seguir en Twitter para estar informado estas elecciones?

    A pesar de que todavía no empieza formalmente la campaña, en realidad ésta ya se encuentra a tambor batiente, abunda la desinformación, las opiniones sesgadas y por eso me quise dar a la tarea de proponer una lista de cuentas en Twitter que podrías seguir para tratar de informarte lo mejor posible.  No sólo pondré las mejores, sino que las clasificaré de acuerdo a su calidad. Sé que esta lista forzosamente tendrá una dosis de subjetividad pero aún así espero que les sirva. Sé que no todos estarán de acuerdo con ella pero no es algo que sea de mucha importancia ya que todos están de su derecho de tomar lo que quieran de aquí.

    Los más chingones

    Las siguientes cuentas son, a mi parecer, las mejores, ya que se trata de personas serias que en general se molestan en hacer análisis profundos y procuran, en la medida de lo posible, no ser muy viscerales.

    Comenzaré, sí, con Jesús Silva-Herzog, quien a mi parecer es alguien que tiene la capacidad de hacer críticas muy agudas pero sin perder la objetividad. Ha sido un duro crítico del gobierno actual pero de la misma forma también ha escrito críticas muy buenas de los panistas e incluso de López Obrador, como aquella que molestó al tabasqueño. Carlos Elizondo Mayer-Serra me parece también un analista muy completo, quien, desde una postura liberal y un poco más técnica, es capaz de realizar muy buenos análisis sobre lo que está aconteciendo. Un poco más a la izquierda se encuentra Carlos Bravo Regidor, quien es un poco más contestatario que los primeros dos pero que también hace unos análisis muy buenos. 

    León Krauze también me parece alguien que vale la pena seguir, últimamente ha escrito columnas muy buenas. Lo mismo puedo decir de Salvador Camarena quien además es uno de los investigadores más importantes de Mexicanos contra la Corrupción A.C y de Héctor de Mauleón. También la de  Raymundo Riva Palacio es otra cuenta que debes de seguir, parece ser un periodista muy bien conectado con fuentes estratégicas ya que en sus columnas suele hablar de lo que ocurre tras bambalinas en el gobierno y el mundo de la política. Otro que tiene un perfil más técnico y que realiza análisis muy destacados es Javier Aparicio

    En Guadalajara, mi ciudad, hay dos columnistas que me parecen muy destacados y que en muchos de los casos suelen abordar temas de interés nacional por lo que te recomiendo mucho que los sigas, uno de ellos es Diego Petersen Farah, para mí uno de los mejores analistas de todo el país, y también está Enrique Toussaint, que desde una postura progresista suele hacer muy buenas críticas. 

    Como mención honorífica, ya que más que ser un analista le pone el toque gracioso a todo, mencionaría a Javier Risco

    En el segundo escalón, pero siguen valiendo la pena

    Estos son los artículistas que tal vez no me lleguen a encantar tanto como los que acabo de mencionar pero que, a mi parecer, valen la pena seguir.

    Aquí podría poner a Leo Zuckermann, un analista liberal que conduce «Es la Hora de Opinar» en Foro TV, la cual me parece una mesa de debate muy interesante. De paso podría agregar a Jorge Castañeda (no agrego a Héctor Aguilar Camín porque su participación en Twitter es limitada), quien también participa en esta mesa. Si nos hacemos un poco a la izquierda aquí también incluiría a Julio Astillero, quien me parece que es una de las voces más destacadas y razonables de la izquierda mexicana, con quien no siempre concuerdo pero sí es alguien que hay que seguir en estas elecciones. De la misma forma puedo incluir a Sergio Aguayo, analista y académico del COLMEX, que también es muy conocido por haber sido parte de la mesa de debate con Carmen Aristegui (a quien no incluyo en la lista porque no participa en Twitter) y a Jorge Zepeda Patterson, otro de los referentes de una izquierda más bien socialdemócrata, quien es cofundador del portal Sin Embargo. 

    También incluyo aquí a Juan E. Pardinas, director del IMCO. La razón por la que lo incluyo aquí y no en la lista de arriba (dada su importancia en el tema del combate a la corrupción) es porque tiene una participación en Twitter más bien limitada, pero sus artículos en Reforma son imperdibles en estas elecciones. Y también decidí agregar a la economista Viridiana Ríos (se me hace un poco triste ver que haya todavía pocas mujeres que sean líderes de opinión política en el país) y a Sergio Sarmiento quien, desde una postura cercana al libertarismo, puede hacer muy buenos análisis, aunque en una que otra ocasión pueda mostrar algún tufo oficialista. 

    Por último, a pesar de que no es una de mis favoritas, decido colocar aquí a Lydia Cacho, ya que como una persona abocada al feminismo, ella seguramente hará análisis de las campañas desde esta perspectiva. 

    Los Meeeeh

    Estos son, a mi parecer, articulistas bastante medianos que no son muy de mi agrado pero de quienes de pronto se puede rescatar una que otra cosa y por eso es bueno, de vez en cuando, consultarlos. Pueden llegar a escribir alguna buena columna o hacer un buen comentario, pero, en la mayoría de los casos, son presa de sus pasiones (a pesar de ser notables académicos), o simplemente puede tratarse de figuras que no destacan por su amplio conocimiento sobre el tema.

    Empezaré este apartado con Denise Dresser, quien, al pasar el tiempo, me ha ido decepcionando. A pesar de presumir diplomas y cobrar muy caro por sus conferencias, sus columnas siempre están llenas de clichés y lugares comunes (no sin dejar a un lado los plagios a los cuales suele recurrir). Aún así, es posible, de pronto, ver una columna muy buena de la politóloga o alguno que otro comentario acertado en los medios en los que aparece. Sigo con Ciro Gómez Leyva, quien suele mostrar una postura bastante oficialista pero que de pronto puede ser capaz de hacer una buena reflexión. 

    Entre los académicos se encuentran Gerardo Esquivel y Pepe Merino, quienes tienen una sólida trayectoria académica, pero quienes en la práctica suelen sesgarse mucho al punto de ejecutarse unas buenas maromas intelectuales a favor de su candidato favorito (ya sabes quién). Aún así, recomiendo darles seguimiento. También me atrevo a colocar aquí a Genaro Villamil, y por supuesto, a Genaro Lozano, quien a veces desarrolla algunas cápsulas muy interesantes en la televisión pero que como columnista, a mi parecer, deja bastante que desear. 

    Por último incluyo aquí a Dolia Estévez y Sanjuana Martínez, quienes son capaces de escribir columnas infumables, pero que pueden llegar a sorprender, de forma muy esporádica, con alguna buena columna. 

    Los Fake News

    Estos son los articulistas más mediocres al grado que son reconocidos por ello. Se caracterizan por tener una consigna muy marcada, pueden escribir artículos de encargo o pueden ser muy agresivos. A pesar de que son una muy mala fuerte de información, recomiendo, muy de vez en cuando, darles seguimiento.

    Empiezo con la izquierda: tenemos a John Ackerman, una persona que suele ser muy agresiva en las redes sociales y que hace todo por defender a su candidato (ya que forma parte de su proyecto) Andrés Manuel López Obrador. Algo muy parecido ocurre con Gerardo Fernández Noroña (tuve que entrar a la cuenta de Twitter de mi organización civil ya que me tiene bloqueado), simpatizante del régimen chavista y quien, cuando discrepa con AMLO, es por no estar lo «suficiente a la izquierda» en algunos temas. Luego están los oficialistas como Pablo Hiriart, de quien se nota que escribe  muchos artículos por encargo del partido del régimen, y el «Alex Jones mexicano» Ricardo Alemán, priísta a morir y acostumbrado a insultar y referirse despectivamente de quienes no piensan como él. Y claro, no podemos olvidar a Federico Arreola, quien deambula entre el priísmo y el pejismo buscando quien le de más «chayote». 

    Y claro, porque todos ustedes lo pidieron, incluiré a Callodehacha. Aunque es más bien Youtuber, trata venderse como líder de opinión, y la verdad es que es pésimo. 

    Seguramente me faltarán varios tuiteros. A algunos los omití porque todavía no los conozco tanto y a otros los dejé del lado porque están en campaña electoral (como Pedro Ferriz que, como ocurre con los periodistas mainstream, es muy mediano, o Javier Lozano, que también podría colocar en el apartado de Fake News, aunque a Ackerman sí lo incluí, porque él escribe columnas y participa en RT Noticias), o bien, porque casi no participan en esta red social. 

    Espero que esta lista les sea de utilidad para seguir las elecciones y para poderse formar, dentro de lo que cabe, una mejor opinión. 

  • Tú, como tú te comportas cuando estás en las redes sociales

    Tú, como tú te comportas cuando estás en las redes sociales

    Las redes sociales parecen haber creado (o más bien crearon) un mundo virtual. No es un mundo propiamente paralelo, más bien podría considerarse como complementario porque lo que sucede ahí tiene cierta repercusión en el mundo real. Las redes pueden deprimir personas al punto de llevarlas al borde del suicidio, pueden lograr que un producto lanzado al mercado sea exitoso o (por el contrario) que una marca termine deteriorándose, o bien, incluso pueden llegar a derribar políticos o hasta a un gobierno entero. Pero si bien las redes son un complemento, la dinámica en la que entran los participantes no es exactamente igual a la que juegan en el mundo real.

    Tú, como tú te comportas cuando estás en las redes sociales

    ¿Por qué no es igual? Porque la arquitectura de las redes hace que las personas se comporten de alguna u otra forma, de hecho la dinámica no es igual entre las distintas redes sociales. Facebook parece ser una extensión virtual de la relación de una persona con sus círculos cercanos. Twitter más bien parece ser una red orientada al intercambio de opiniones e información (aunque con ciertas limitaciones, una puede hacer lo que hace otra).

    Facebook ayuda a la gente a «estar conectada» con sus seres queridos, esta red (junto con los servicios de mensajería instantánea) ha desplazado al teléfono como principal medio de comunicación con los cercanos. El usuario puede saber que es lo que están haciendo sus amigos, puede estar al tanto de lo que hacen los demás y sentirse en contacto. Esta tecnología tiene muchos aspectos positivos, como también algunos negativos (como crear una narrativa de vida idealmente sesgada que puede hacer creer a otra persona que los demás tienen una vida más interesante que la propia, tratar de equiparar una relación o lazo en la red a uno personal, o bien, usar esta red para evadir o tergiversar el mundo real).

    Mientras en Facebook por razones obvias, los usuarios tienden a mantener la compostura de forma parecida a la que tomarían en la vida real (se trata de amigos y seres queridos reales), en Twitter la cuestión es diferente: No existe esa necesidad, y como no existe, los usuarios tienden a tomar posturas más intolerantes frente a ciertos temas.

    Algunos usuarios o personalidades se llegan a preguntar por qué ocurre este fenómeno. – ¿Por qué en redes como Twitter o foros de discusión la gente toma una postura muy agresiva? Personajes como Enrique Krauze intentan relacionar esto con una democracia incipiente y una sociedad que no ha terminado de madurar; puede haber una relación pero no lo explica todo, en tanto en cierta medida y con sus particularidades esto ocurre en diferentes latitudes del mundo.

    Adicción redes sociales

    La explicación más obvia es que muchas de las personas con las que interactuamos no son personas con las que tenemos alguna relación cercana. Cuando discutimos con gente que queremos buscamos guardar las formas y llegamos a la conclusión de que vale más la pena conservar una amistad que ganar una discusión de un tema que no es muy relevante. Podemos ganar poco, y a cambio podemos perder mucho.

    En cambio en las redes como Twitter los usuarios no perdemos nada a la hora de tratar de «humillar al rival». Podemos difamar a alguien, decirle de lo que se va a morir y la consecuencia más extrema sería recibir una sanción por parte de la red social (claro, exceptuando gobernadores autoritarios que son capaces de llevarlo a otra dimensión). Se trata de defender nuestra postura, y no sólo eso, sino de exhibirla tal cual es como no lo haríamos con nuestros seres queridos. Si el tío es «conservador» o es un «chairo» procuraremos no discutir, o si accedemos a la discusión, trataremos de no llegar a los insultos y buscaremos cerrar el debate de forma cordial.

    Pero siendo sinceros, cuando eso ocurre, el pleito continúa latente en nuestra mente. Muchas veces la discusión desgarradora de ideas sigue en nuestra cabeza cuando el tío no está o cuando hemos dado por concluido el tema. Ese hábito más que ser una postura hipócrita es un acto de tolerancia e inteligencia emocional. Pero en las redes, al no tener nada que perder, insisto, el usuario asume que no hay necesidad de guardarse nada. Incluso es capaz de proyectar en las otras personas a esos seres queridos a los cuales por prudencia no les mienta la madre, debido a sus diferencias ideológicas, políticas, religiosas, o ve tú a saber que.

    Muchas personas que son agresivas en las redes, en la vida real pueden ser muy tranquilos e incluso inseguros con dificultad para expresar sus sentimientos.

    Dentro de las redes como Twitter no hay lazos afectivos con la mayoría de las personas con las que se interactúa. Uno no puede lamentar romper un lazo que no existió. Tampoco hay necesariamente un interés en esa relación, ni afectivo, ni económico ni de interés. Vaya que una discusión con un anónimo no corre el riesgo siquiera de llegar a los golpes. Además el juicio que hacemos de los demás usuarios tiende a ser muy apresurado (efecto halo) y nos asignamos atributos y características a una persona solamente por su forma de pensar (y en la mayoría de los casos, con respecto a un tema específico).

    Las redes sociales como Twitter o los foros de discusión no tienen el propósito de crear lazos afectivos entre las distintas personas, no son Facebook (que más bien busca consolidarlas) ni mucho menos Tinder. Esas redes buscan generar discusión, es su propósito. Habrá quienes discutan de forma moderada y respetuosa, pero los que no lo hacen (independientemente de si pudieran tener problemas de personalidad, psicológicos o de autoestima), no tienen barreras que les impidan ser agresivos.

    No es que la gente «cambie» o se haga «más buena» o «más mala»; es que la gente se comporta de forma diferente de acuerdo el entorno en el que está. Así como un mexicano puede ir a Estados Unidos y respetar las leyes que aquí jamás respetaría, en las redes sociales tendría comportamientos que no manifiesta cuando interactúa con otras personas en la vida real. Los seres humanos jugamos distintos roles (con amigos, familiares) y las redes sociales solo vinieron a crear nuevos roles, porque el individuo sigue siendo el mismo.

     

     

  • Cuando te crees todo lo que ves en las redes sociales

    Cuando te crees todo lo que ves en las redes sociales

    En mi Facebook empezó a circular un artículo afirmando que Miley Cyrus (ese asco de artista que se pasó la bandera mexicana por su trasero) odiaba a los mexicanos: – “No me importa lo que los Mexicanos piensen, no me gustan, son lo peor que le pudo pasar a mi país. Lo que hice fue una demostración de lo que siento por los mexicanos, son flojos, mediocres y vienen a quitarnos nuestros empleos, lo volvería hacer y por la multa… por favor, podría pagarla cuantas veces quisiera”. Era una página web sin ninguna reputación, con un diseño web pobre y con un nombre que nunca había escuchado. Es decir, un sitio que cualquier persona podía montar y publicar cualquier cosa. Pero lo dieron por sentado y la gente se indignó.

    int

    En la misma red social, veo a personas de ideología conservadora opuestas a López Obrador compartir información posteado por el periódico «Regeneración» (ligado completamente a AMLO) porque ese artículo habla mal de Peña Nieto (a quien también se oponen). Pero como el diario, ignorando de donde proviene, habla mal de Peña Nieto, entonces dice la verdad. Luego las notas del Deforma compartidas como si fueran verdad ya elevan esto a otro nivel.

    Mucha gente cree que como ya no ve Televisa ni los medios «oficialistas» entonces ya no es susceptible de ser manipulada porque se informa en los medios alternativos y sociales (es decir, el muro del «feis»), pero es increíble el poco rigor que la gente le da a la información que consume, no se detiene a ver de donde proviene. Como si fuera lo mismo una nota del País de España a un artículo escrito en juanperez.blogspot.com. Gran parte de mi muro de Facebook está lleno de mentiras o de notas tendenciosas. Partidos políticos crean Fan Pages disfrazadas para criticar a la oposición y la gente crea que se trata de una página creada por «ciudadanos conscientes».

    Luego también los usuarios de las redes pueden ser proclives a crear rumores falsos (muchas veces sin mala intención) y estos son viralizados. No es de extrañar que muchas personas sigan cayendo en la trampa de esas cadenas que afirman que Hotmail, Messenger o Whatsapp van a cobrar mensualmente y para evitarlo debes de enviar el mensaje a 10 personas y encomendarte al san patrono de las redes sociales San Zuckerberg Tadeo. Que decir de las imágenes evidentemente alteradas en Photoshop que muchas personas dan por reales.

    La información útil es para quien sabe buscarla, para quien sabe ser selectivo a la hora de buscar y recibir contenidos, para quien tiene criterio propio. Es absurdo darle valor a todo lo que todos publican en la redes sociales nada más porque lo pusieron ahí: -Mijo, ten cuidado porque en la calle está de moda una niña que te arroja un polvo mágico, te hipnotiza y te roba todas tus cosas. -Por favor, mamá, esas son mentiras. -No es cierto hijo, es verdad, tu tía Mary lo puso en el Face.

    En este sentido las redes sociales pueden ser un arma de doble filo y los incautos inconscientemente pueden estar promoviendo rumores falsos cuya propagación beneficia a alguien. Si bien las redes sociales son más difíciles de controlar que los medios unidireccionales (como la televisión o la radio), sí se puede introducir ruido para confundir al usuario de tal forma que no sepa asimilar que es verdad y que no es.

    Es más, puede que todo lo que acabo de decir es mentira, ustedes ni se dieron cuenta y ya compartieron este artículo en las redes sociales.

  • La madre de Enrique Peña Nieto

    La madre de Enrique Peña Nieto

    Hay casos en que una sana catarsis llega a lo ridículo y lo banal. Hay casos que pueden ser parecidos, pero una sutil diferencia es suficiente para diferenciar una loable expresión ciudadana, y un acto de masas comportándose como masas no pensantes. Así, es muy diferente hablar de una marcha en contra de un candidato cuyo partido trae malos recuerdos (y el mismo candidato inclusive) en tiempos de elecciones, que de una mentada de madre masiva en Twitter, cuya razón (desde un perspectiva «racional») desconozco.

    La madre de Enrique Peña Nieto

    Muchos no votamos por Peña Nieto, y cuestionamos su figura, y cuestionamos el proceso electoral, cuestionamos su inteligencia y cuestionamos a algunos miembros de su gabinete. Era tiempo de pasar a de la protesta a la propuesta (ambas necesarias), pero crear un Trending Topic en Twitter en «homenaje» a la madre de Enrique Peña Nieto, no es algo que siquiera se le puede llamar protesta. Una protesta es un acto donde los ciudadanos se manifiestan ante alguna inconformidad concreta (salarios bajos, monopolios, crisis económicas, o el regreso del PRI como sucedió el año pasado). Mentarle masivamente la madre al Presidente Peña en las redes sociales ni siquiera es de buen gusto como catarsis. ¿Qué ganan con eso? En realidad, nada.

    A veces no se entiende como funcionan las cosas. Empezando porque Peña Nieto no es el origen de todos los males, más bien sería la consecuencia de muchas cosas que suceden en el país. En resumen, si no era Peña era otro. El #YoSoy132 al menos había puesto los ojos en uno de los problemas de raiz (el monopolio en las telecomunicaciones). Pero no, cuando el IFE fijó su postura ante el caso Monex, nadie protestó, todos callaron; cuando en Veracruz, el PAN puso al descubierto una estrategia operativa para utilizar los programas sociales para ganar votos, nadie protestó, todos callaron. Me llega un lamentable mensaje de -Esto es absolutamente personal contra Peña Nieto, ni siquiera en contra de sus políticas que puedan ser cuestionables-. y eso es lo preocupante.

    Y es preocupante porque hasta para el gobierno y el propio Peña Nieto, es más cómodo tener a ciudadanos que se limiten a mentar madres en las redes sociales, en vez de cuestionar sus políticas y la forma en que se gobierna. No, no importa que Peña Nieto haya mostrado opacidad al rendir cuentas, pero sí importa que no haya sabido decir qué es el IFAI. No, no importa toda la estrategia operativa en Veracruz, pero sí importa que haya mencionado a Boca del Río como capital de Veracruz. Es más, tal vez ni siquiera Peña Nieto se haya enterado de la mentada que recibió en las redes sociales.

    Si queremos construir un mejor país, debemos enfocarnos en la raíz de todos los males, y proponer un cambio. Los cambios son difíciles y conllevan esfuerzo. Mentar la madre en una red social es algo demasiado fácil. No. El gobierno no va a cambiar de forma de hacer política por una «mentada masiva» recibida en Twitter. Se entiende la inconformidad que genera este personaje, pero no hay siquiera un móvil que detone un enojo colectivo, máxime que Peña Nieto lleva poco en la presidencia y no podemos hablar todavía de políticas que hayan afectado de forma directa y evidente a la población. ¿Les pregunto? ¿En qué cambió el país despues de ese hashtag?

    Mientras, seguramente Peña Nieto ha de estar festejando cómodamente con su madre (si su agenda se lo permite), quien seguramente le pedirá a su hijo dejar de cometer errores y ponerse a leer para que no la estén recordando por todos lados.

  • La rebelión de las masas twitteras

    La rebelión de las masas twitteras

    Cuando una cantidad considerable de integrantes de una población o agrupación se manifiesta como un ente diferente y sobresaliente, inherentemente al llegar a la condición ya no de mayoría, sino de grupo numeroso, termina convirtiéndose en lo «normal», de lo que siempre han querido rehuir. 

    La rebelión de las masas twitteras

    El Twitter es muy curioso. En México, como afirmó una vez Jorge Zepeda Patterson, Twitter fue, digamos, tomado en gran parte por aquellas personas afines a la izquierda, sobre todo porque estos son los que menos acceso tenían a los medios de comunicación tradicionales. Naturalmente ahora se puede ver una gran masa de usuarios con diferentes preferencias políticas, panistas, perredistas, priístas, aunque al parecer la izquierda sigue siendo mayoría por su afán de buscar formas alternativas de informarse.

    Lo curioso es que muchos de los usuarios que (y supongo que esto sucede en muchas otras latitudes del planeta) buscaban manifestarse en contra de lo que era el mainstream, del influjo de los medios de comunicación tradicionales, terminaron siendo masa, comportándose como ella, donde el pensamiento colectivo va por encima del individual. Y no es que sea malo en lo absoluto, es más bien curioso porque a veces esto deja entrever que es una condición humana.

    La viralización de contenidos o anécdotas incita al usuario a comportarse como masa. Un ejemplo de esto ocurrió cuando tras un temblor que se sintió en el Distrito Federal, Marcelo Ebrard, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México escribió «tenemossismo», así sin espacios. Debido a este pequeño incidente donde la omisión del tecleo de la barra espaciadora hizo la diferencia, los usuarios se mofaron e hicieron de esto un memé donde aprovecharon para burlarse de Peña Nieto, o incluso de los «hipsters de La Condesa». Esa frase mal escrita de Ebrard se convirtió en Trending Topic mundial.

    Muchas anécdotas han sido viralizadas en parte por el comportamiento en masa de los usuarios. Desde muchas anécdotas de Peña Nieto, hasta la caída del Rey Juan Carlos en España, o el incidente del Ecce Homo en España también, que hizo que no solo en ese país, sino a nivel mundial, la gente creara memés de acuerdo a lo sucedido. Y no me iría mucho más allá hablando de los ya tradicionales memés de Internet, el conocido «Forever Alone», el «Ay si, Ay si», el del basquetbolista Yao Ming entre otros, que se han popularizado en la red.

    Es casi inevitable el comportamiento en masa del ser humano. Habrán quienes destacan de la masa, quienes son minoría. Pero siempre serán minoría por una razón, porque no se puede destacar siendo mayoría. Incluso a veces alguno de esos «minoritarios» sucumben ante la tentación del comportamiento masificado, y luego no es raro que veamos a algún personaje reconocido o extraño retweeteando algún memé, o algún contenido que se ha convertido en Trending Topic.

     

  • Los Fans del Peje en las redes

    Los Fans del Peje en las redes

    Los Fans del Peje en las redesSiempre lo he dicho, uno de los defectos de López Obrador, no es él, sino algunos de sus seguidores (no todos aclaro). Y estos seguidores dan la muestra palpable del mesianismo que llegó a mostrar López Obrador (tal vez ahora menos pero «ay ta»), estos seguidores ven como a López Obrador como dueño de la verdad, todo lo que está dentro del Peje es verdad, y todo lo que sale de él es una mentira absoluta y una conspiración; es decir, ni siquiera analizan la información que les llega porque para ellos todo el que critica a López Obrador carece automáticamente de autoridad moral para hacerlo. Este tipo de seguidores carecen de una conciencia crítica y se han apegado dogmáticamente al Lord López Obrador, como si fuera a ser la solución de todos los problemas del país.

    Uno de estos tipos, tumbó la cuenta de una amiga mía, la cual volvió a abrir otra cuenta la cual le volvieron a tumbar. Naturalmente no les pareció que ella hablara mal de López Obrador, porque digo, podemos estar de acuerdo o no cuando la gente hable bien o mal de un candidato, pero no podemos negar el derecho a expresarlo y al menos creo que uno puede esperar respeto hacia la persona. Este tipo de seguidores naturalmente no le hacen bien a López Obrador porque reforzarán la idea de que el izquierdista es un intolerante. Un ejemplo fue cuando se corrió el rumor del alcoholismo de Felipe Calderón (que vaya, no se si tenga problemas de alcohol, pero a mi me preocupa más sus resultados como servidor público que sus problemas de salud), cuando despidieron a Carmen Aristegui (y que entiendo la molestia de su despido porque solo preguntó si había algún problema de alcohol y Calderón reaccionó mal al buscar despedirla para lo cual seguramente rectificó porque en una semana ella volvió a su trabajo) se crearon ataques contra Calderón tachando de alcohólico, ciertamente no solo por parte de los seguidores de AMLO, también opositores de FCH fueran priístas o apartidistas; pero los más rudos fueron los seguidores duros de AMLO, lo curioso es que el mismo López Obrador se mostró más tolerante que sus seguidores al minimizar el supuesto problema del presidente con el alcohol y verlo como algo secundario y sin importancia.

    La mayoría de estos seguidores, son de los de antaño. Porque al menos los que «ahora van a votar por AMLO» son más tolerantes y más abiertos a las críticas. Pero los seguidores tradicionales han dogmatizado a la izquierda que representan, y lejos de estar en el debate de las ideas, agreden a quienes piensan diferente a ellos.

    Y no, quienes tenemos reservas sobre el Peje en ciertos temas, no somos vendidos, ni somos conductores ocultos de Tercer Grado. Cierto que existen periodistas vendidos (Televisa por ejemplo) que ahora en la coyuntura buscan acabar con AMLO (y que también lo hicieron con Josefina) para que Peña Nieto llegue al poder. Pero el discrepar en algunos temas con López Obrador no significa que se esté enajenado por las televisoras, simplemente por nuestro criterio propio llegamos a nuestras conclusiones. Y en lo personal si alguien se molesta conmigo porque no estoy de acuerdo en algunas cosas con AMLO, a mi, pues no me importa. Incluso algunos a estas alturas del artículo se estarán preguntando como es que yo muy posiblemente le de mi voto a López Obrador. El que apueste por él (más porque no llegue Peña que por otra cosa) no significa que en algunos puntos tenga mis reservas o no esté de acuerdo, como lo he hecho notar en artículos anteriores.

    Si la gente cree que AMLO es Hugo Chávez (cosa que yo no comparto) tiene el derecho a tener esa postura y lo que más se puede hacer es debatir con esas personas (debatir, no descalificar), si piensan lo contrario, lo mismo. Pero creo que si se aspira a tener una sociedad democrática hay que actuar en consecuencia, y agredir a personas que no son totalmente obradoristas no es una muestra de ello, y mucho menos tumbar una cuenta de Twitter.

    Lo que hace falta es una sociedad crítica y no dogmática e intolerante. Y este tipo de agresiones lo único que hacen es manchar el nombre del candidato a quien defienden o dicen defender.

  • El quinto poder

    El quinto poder

    El quinto poder¿Por qué el video realizado por el PRI contando su versión sobre la visita realizada por Enrique Peña Nieto a la Ibero causó tanto revuelo? Porque los videos difundidos por los mismos estudiantes, en el momento en que estaban ocurriendo, sumados a los comentarios que dominaban los trending topics en Twitter, habían mostrado una realidad distinta, y de esta forma, el video representaba el colmo del cinismo; la prueba descarada de la forma como pretenden engañar a la sociedad, la cual jamás hubiera podido ser desenmascarada sin la acción de las redes sociales.

    Hubo un momento en el que los medios masivos de comunicación tenían el poder de poner o quitar a los políticos de las preferencias de la población. Michael Moore y Al Gore expusieron la influencia que tuvieron los mismos en las elecciones de 2000, sugiriendo que hubo fraude en éstas, pero que fue disimulado por la forma en que los noticieros mostraron la información. En pocas palabras: si todos los medios lo decían, entonces tenía que ser verdad, ¿cierto?

    Desgraciadamente, la poderosa influencia que representan los medios de comunicación ha sido aprovechada por los grupos políticos para dirigir la opinión de la ciudadanía a su favor, o en contra de algún personaje en especial. Recordemos la campaña de 2006 en contra de Andrés Manuel López Obrador, que lo presentaba como “un peligro para México”; actualmente, todavía hay quienes le niegan su voto utilizando esa misma frase. No cabe duda de que, hasta la década pasada, los trending topics eran impuestos por los medios informativos. Hasta la década pasada.

    La descentralización de la información y las opiniones, que ha sido posible gracias a las redes sociales, ha cambiado esa tendencia. Sitios electrónicos como Facebook, Twitter o YouTube, se han convertido en verdaderos foros de difusión, discusión y organización. Mayoritariamente, la gente joven ha utilizado este novedoso medio para inconformarse e incluso levantarse en contra de poderosos y estoicos regímenes como el de Egipto, el cual cayó hace poco más de un año gracias a un movimiento que surgió en una página de Facebook. Durante la primavera árabe, la gente logró comunicarle al mundo lo que estaba ocurriendo mediante el internet, posteando en su estado, twiteando, subiendo fotos y videos, dando a conocer al mundo lo que muchos corresponsales de noticias no pudieron, incluso a pesar del cerco electrónico que se impuso a su alrededor: su propio punto de vista, libre de intereses comerciales, de lo que estaban viviendo.

    Es esto lo que ofrecen las redes sociales, la posibilidad de que las personas compartan su realidad con otras, eludiendo así el sesgo informativo de algunos medios masivos de comunicación, que permiten que un lado de la realidad permanezca invisible, oscura o desprestigiada. Informándose y –por qué no– desinformándose según sus propias vivencias, opiniones y ocurrencias, así como también organizándose y convocándose para manifestaciones masivas como las que hemos atestiguado en el mundo entero.

    No es casualidad que haya sido después de la primavera árabe, el movimiento de los indignados y los de Occupy, de Anonymous y Wikileaks, que se hayan presentado iniciativas en los Congresos de diferentes países –siendo las más reconocidas las de Estados Unidos– para controlar el internet y ser capaces de investigar y censurar a ectivistas (activistas electrónicos). Propuestas como CISPA, SOPA y PIPA de repente se convirtieron en una prioridad para legisladores en todo el mundo occidentalizado, que tuvo que utilizar excusas legalistas, como los derechos de autor, para controlar un medio sin incurrir en violaciones a la libertad de expresión. Con esto no quiero decir que esté a favor de la piratería, sólo que considero extraño que repentinamente el interés por evitarla se haya hecho tan urgente, mientras el mundo vive una revolución social con la red como punto focal.

    México se sumó recientemente a esta revolución, la cual no acaba de tomar una forma definida en el contexto político del país. Fue en un principio en contra de Enrique Peña Nieto, y quiso ser utilizada por intereses políticos sin mucho éxito, y aunque es innegable que la mayoría de los que se han manifestado a favor del movimiento #YoSoy132 han mostrado una simpatía por López Obrador, no pareciera ser la promoción de su imagen su principal objetivo, sino la transparencia en el manejo político de México, y en los medios masivos de comunicación.

    La juventud del país parece haber explotado de pronto con este movimiento, haciéndose presente para reclamar su derecho a un futuro posible, para exigir la devolución de la soberanía al pueblo de mano de los poderosos, para indignarse ante el engaño de las televisoras, tan burdo que resulta ofensivo. Los y las jóvenes mexicanas nos han sorprendido con su fuerza y su interés por el acontecer del país, demostrándonos que el cuarto poder, representado por los medios de comunicación, ha sido complementado por el que recién se denomina el quinto poder, el de las redes sociales, que se ha constituido en un canal que permite la objetivización de la información, facilitando que la gente pueda tener a la mano diferentes versiones de lo ocurrido para ayudarse a formar un criterio, haciendo difícil que algunos medios que acostumbran vender su línea editorial triunfen en su intención de engañar a la sociedad.