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  • México me recuerda a España

    A veces los logros en el deporte no son el fiel reflejo de lo que está pasando en algún país como algunos piensan. Por alguna razón la idiosincrasia en lo deportivo puede ser diferente a lo social o a lo cultural. El que tu país sea campeón no necesariamente significa que esté atravesando por un buen momento, incluso puede ser lo opuesto. Es aquí donde México me recuerda a España. Hagamos un resumen, los ibéricos ganaron la Eurocopa en el 2008, en el 2010 se coronaron campeones del mundo, y solo estamos hablando de futbol porque también se han logrado destacar en otras disciplinas. En ese lapso de tiempo la economía española la ha pasado realmente mal, el paro ha aumentado, la inconformidad también, muchos acamparon en diversas ciudades para manifestarse mientras el Barcelona ganaba su cuarta Copa de Campeones ante el Manchester United. ¿Qué resolvió el triunfo deportivo?, les doy la respuesta: Nada.

    En México está sucediendo algo parecido, la situación política del país es lamentable, vivimos una involución democrática con el regreso inminente del PRI, el PAN ha malgobernado en sexenio y medio, y el PRD solo ha sido una sombra. Resultado, más de 40,000 muertos, un país que se sume en la violencia, que no logra recuperar todos los empleos perdidos en el 2008. Y mientras eso pasa, el éxito en lo deportivo llega, claro, no al nivel que lo lograron los españoles, pero el mexicano puede estar contento porque la selección mayor ganó la Copa Oro a su acérrimo rival Estados Unidos, y ahora logra el Campeonato Mundial Sub 17 en su propio territorio.

    Lógicamente, como siempre sucede (y no solo en México) el gobierno usa aquellas glorias para tapar el sol con un dedo y hacer como que no pasa nada en el país. Felipe Calderón se atreve a decir que esta victoria traerá un cambio en el pensamiento y forma de vivir de los millones de mexicanos que fueron testigos del campeonato en el Mundial. Discrepo totalmente, no creo que la cultura nociva arraigada en un país se pueda modificar exponiendo a millones de personas ante un televisor viendo como la selección gana. El mexicano común podrá terminar motivado, pero poco a poco esa chispa se irá apagando conforme regrese a la rutina. ¿Acaso los niveles de competitividad o el Producto Interno Bruto crecieron cuando en el 2005 la selección fue campeona?. Los números y las estadísticas nos dicen lo contrario.

    Nuestros gobernantes saben que la sociedad sacia sus necesidades por medio de espectáculos como el futbol o algunos otros deportes (por ejemplo, los juegos olímpicos), por eso siempre después de cada triunfo viene la llamada del Presidente en turno (Salinas en el mundial del 94, Zedillo en el 98, Fox en el 2002 y así) y luego la invitación a Los Pinos para reconocer a los atletas. Como si estos éxitos representaran un avance en el desarrollo del país. El mandatario busca verse bien, y busca parecer ser el lider moral de aquellos que han triunfado, pero está equivocado, su trabajo es otro, el trabajo del Presidente es velar por la situación del país.

    Después del éxito, seguimos teniendo los mismos problemas, seguirán apareciendo narcomantas, narcofosas, problemas de diversa índole; frustraciones que son más grandes que el «puto» que el aficionado le grita al portero adversario o el recién estrenado Fuaaa que entonan cientos de miles de aficionados que apoyan al tri. Lo peor de todo es que ni siquiera los triunfos reflejan un buen manejo del futbol a nivel federativo donde están coludidos muchos intereses. Más bien se logran los triunfos a pesar de ellos, pero ellos son los que se terminan colgando las medallas.

    Para que el país avance se necesita de una fuerza mucho más fuerte que de un triunfo de la selección, esa fuerza debe emanar de la sociedad y no de la demagogia de un presidente que con su palabrería pretende mover el rumbo de la nación. Mientras la sociedad no se disponga a cambiar el país seguirá igual. De nada sirve festejar el triunfo de una selección si la sociedad no se sacrifica. El esfuerzo no solo es emotivo, es racional y mediante el uso de la razón es como podemos llegar a tomar cartas en el asunto para ser un mejor país.

    No mi estimado, lo que usted vió el pasado domingo en el Azteca, no significa que México ya esté avanzando. Es simplemente el logro de 21 jóvenes mexicanos y su cuerpo técnico, nada más. Se equivoca Felipe Calderón cuando dice que México no volverá a ser el mismo. Yo lo veo igualito.

     

  • México campeón de la Sub 17, lo hicieron de nuevo

    Lo volvieron a hacer, dentro de un país donde no hay mucho que festejar y si mucho de que preocuparse, al menos ellos nos dieron una alegría momentanea a todos los mexicanos. Lograron el Campeonato de la Sub 17 que se celebró en nuestro país. No es la primera vez que ocurre, ya la escuadra infantil había logrado el triunfo en Perú en aquel 2005, de donde salieron futbolistas de la talla de Giovanni Dos Santos, Carlos Vela, Pato Araujo, etc… Ahora les tocó el turno a jugadores como Briseño, Escamilla, Espericueta, Fierro y Gómez. Es cierto, no es una Copa del Mundo mayor donde no hemos logrado mucho, pero dos títulos de la Sub 17 ya es algo, entra dentro de los 4 equipos más ganadores en esta justa mundialista.

    México sufrió mucho para llegar hasta donde llegó, tuvieron partidos complicadísimos como el de Alemania donde se repusieron de una desventaja; y el de la final, donde a pesar de haberle ganado 2-0 a los uruguayos, se encontraron con un equipo que jugaba muy bien y que les complicó las cosas (dos tiros al poste, un ejemplo). Estos jóvenes no juegan por dinero, juegan por amor al futbol, son apenas unos jovencitos, algunos tienen espinilllas, otros apenas experimentan sus primeros flirteos con las damas (esperando que no pase como los de la sub 22 que terminaron siendo separados por acostarse con prostitutas), algunos tienen frenos en los dientes y a otros se le salen los gallos al hablar. Son prácticamente unos niños que están viviendo sus primeros pasos en el futbol.

    Se vale festejar, se vale ir al Angel de la Independencia, se vale ir a la Minerva, creo que debemos de estar orgullosos por lo que ha hecho el representativo mexicano, es cierto el triunfo es de ellos, pero ellos se encargan de representarnos y demostrar que México no solo es inseguridad, pobreza y violencia, que los mexicanos también podemos destacar y salir adelante. Se habla mucho de que en México no podemos trabajar en equipo, pero ahora estos jóvenes nos demostraron que sí, pudieron con la garra charrúa y con la mentalidad alemana de la cual hemos hablado tanto.

    El presidente Calderón estuvo en la entrega de la premiación y en su Twitter felicitó a los jugadores, opositores a él como Fernández Noroña habla de que es un oportunista. Pero creo que este no debería ser momento para rivalidades políticas que lo único que hacen es ensuciar el trabajo que han realizado estos jóvenes. Si los aficionados en el Azteca abuchearon al Presidente Calderón tendrán sus razones y es válido, hacen uso de la libertad de expresión, pero espero que eso solo quede como una anécdota sin importancia dentro de lo que es el triunfo de estos chamacos.

    Algo que también destaco es la organización de este mundial. Me gustó como decoraron los estadios haciendo alusión al magno evento, como si de un mundial mayor se tratara. La verdad la mayoría de los estadios parecían de primer nivel y exceptuando la poca asistencia del público a algunos partidos, uno podría pensar que estaba viendo cotejos de un mundial mayor. Y esto lo resalto a diferencia de la Copa América donde la «imagen» deja mucho que desear, donde siendo sinceros pareciera que estuvieramos viendo un torneo de liga local. Creo que México tiene con que volver a organizar un mundial mayor, aunque eso se antoja imposible durante un tiempo. No importó la violencia, el narcotráfico, la inseguridad, todo se llevó a cabo dentro de un clima amigable. No hay incidentes para recordar más que el robo de algunos artículos a una selección en un hotel (cosa que ocurre en casi todos los mundiales, como en el de Sudáfrica).

    Hoy es Domingo, y es hora de festejar que a nuestro México campeón de la Sub 17. Mañana será otro día, tendremos que regresar a la rutina y a esforzarnos día a día para salir adelante, pero repito es válido, festejar el triunfo de un conjunto que nos representa como país.