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  • Enseñen a los niños a socializar ¡Por favor!

    Enseñen a los niños a socializar ¡Por favor!

    No, no soy pedagogo ni tengo años dando clases. Es algo más básico, el sentido común, el que le da sustento a mi argumento. Es que en este mundo moderno, las habilidades sociales son indispensables; y eso es algo que las escuelas y la sociedad pasa por alto. El típico niño diez retraído, que siempre cumple con las tareas y aparece en el cuadro de honor, es el ejemplo y orgullo de muchos maestros y padres de familia, cuando en muchos casos (no en todos) dicho modelo podría no tener tanto éxito en la sociedad.

    SECUNDARIA6

    Qué los papás y la escuela le pidan a los hijos que se esfuercen en la escuela está muy bien,  de ninguna manera estoy negando eso. Pero predecir el éxito de un niño o adolescente en el futuro en base a un número es algo incorrecto. Pensar que el niño diez automáticamente tendrá el pase al éxito es un error. Las calificaciones generalmente miden que tanto un estudiante ha podido retener la información que se le ha enseñado (ojo, retener, no necesariamente comprender), y si bien pueden dar una medida aproximada de su esfuerzo o de su inteligencia, no es garantía alguna de éxito.

    La otra vez pensé en mis compañeros de la preparatoria y la universidad y los comparé con lo que ahora son. En realidad no vi alguna relación contundente entre calificaciones y éxito laboral. Hay sí, quienes fueron unos nerds y ahora lo han seguido siendo y les va bien. Pero hay muchos otros que eran muy aplicados y no han logrado despegar. En cambio muchos de los que ahora les va bien (con algunos de ellos he hecho negocios y se conducen de manera muy profesional) nunca destacaron en las calificaciones. Incluso en algunos casos esa «rebeldía» que mostraron en la escuela coadyuvó en cierto éxito en la vida real, y es que en el mundo actual donde la revolución industrial quedó atrás y vivimos una era de la innovación y emprendimiento, ser una persona cuadrada y apegada a conceptos preestablecidos puede ser contraproducente.

    En cambio me he dado cuenta de como las habilidades sociales son importantes. Yo en la escuela nunca me destaqué por ser sociable, e incluso saliendo de la universidad era una persona retraída. Siempre me he considerado una persona talentosa, pero no fue hasta que me esforcé en desarrollar mis habilidades sociales que mi vida profesional comenzó a destacar. Crear redes de contactos, conocer gente, dar a conocer mis servicios, todo eso me ha ayudado mucho y ¿me enseñaron eso alguna vez en la escuela? Nunca.

    Los conocimientos son esenciales en el desarrollo de una persona (lo que se traduce en el desarrollo de una comunidad y del país), pero no sirven de mucho si esos conocimientos no salen de la mente de quien los posee y se traducen en cosas tangibles, en ideas, en productos o servicios, en políticas públicas, en desarrollo para la comunidad. Para eso el individuo debe de poseer ciertas habilidades sociales. Una persona retraída e insegura tendrá poco éxito para lograrlo.

    Cierto, habemos personas introvertidas y extrovertidas, condiciones que están determinadas en parte por la genética. Pero una persona introvertida, quien es generalmente más rica en conocimientos, aunque no sea su fuerte o su gusto socializar con quien se le ponga al frente, si tiene la capacidad de saber moverse y saber persuadir. Muchos de los empresarios o líderes exitosos son introvertidos. Muchas personas que tienen una gran capacidad para hablar en público son introvertidos y en reuniones informales pueden ser más bien observadores que conversadores. Ojo, que no es lo mismo ser introvertido a ser tímido (el primero no es un defecto y es una condición natural, el segundo sí lo es y es una condición que se puede modificar).

    En las escuelas deberían enseñar a los estudiantes a saber socializar, a ganar seguridad personal, a confiar en ellos mismos. Deberían enseñarles a ser más empáticos con las demás personas, deberían enseñarles a saber vender sus ideas. Un estudiante no es un número, su capacidad va más allá de un diez o un siete. La formación de un estudiante debería ser más integral y se le debería preparar en todos los flancos y no limitarlos a retener información (que insisto, no significa necesariamente comprender conocimiento). Un niño diez retraído y poco seguro de sí mismo difícilmente logrará sobresalir en lo profesional.

  • Hartazgo social pre-panamericano

    Desde el mes de octubre del año pasado, el Copag planeó una estrategia de socialización de los Juegos Panamericanos en la ciudad cuya finalidad era, básicamente, generar identidad y sentido de pertenencia de la ciudadanía hacia este evento. Las llamadas giras de socialización se enfocaron en las escuelas públicas y privadas, así como en las universidades para sembrar en los niños y jóvenes de la ciudad, el espíritu panamericano y de ahí, captar voluntarios para el desarrollo de la justa panamericana.

    El plan de socialización de los Juegos, implicaba la acción de un equipo de voluntarios que estaría en las colonias y entregaría un video promocional e informativo de los Juegos a las asociaciones vecinales. La meta de esta estrategia es el involucramiento de la sociedad con los Panamericanos despertando la “conciencia y el entendimiento” de lo que representan para la ciudad. Si existe entonces una estrategia de socialización, ¿por qué los ciudadanos hemos sufrido tanto los Panamericanos antes de que ocurran?

    Entre las posibles respuestas, hay una que se ha posicionado en la mente de los ciudadanos. Los Juegos Panamericanos han estado rodeados por el escándalo: desde su organización, planeación y presupuestos (comenzando por el tema de las fallidas Villas Panamericanas en el Parque Morelos hasta la falta de transparencia del Comité Organizador). A la par de los excesos y escándalos se hace visible lo evidente, los Juegos han dividido a nuestra clase política, en lugar de unirla de cara a una buena planeación y ejecución de esta justa deportiva.

    No contentos con el escándalo y el enfrentamiento, las razones del hartazgo ciudadano panamericano también transitan por una falta de información sobre los procesos cotidianos a los que nos tendremos que enfrentar los 15 días que dura la justa deportiva; específicamente los que tienen que ver con la movilidad. Tráfico, carriles panamericanos, rutas alternas y qué hacer durante esos días; obtienen respuestas oficiales que sólo se basan en la justificación y no, en la información precisa. ¿Carriles panamericanos?, eran un requisito de la Copag. ¿Vías o rutas alternas para evadir el tráfico vehicular?, consulte mapas por Internet o vaya planeando sus propias soluciones.

    No es posible negar que la estrategia de socialización, en términos de identidad y pertenencia, ha funcionado bien, sobre todo en las escuelas de la ciudad. No se puede decir lo mismo, con respecto a la socialización del día a día o de la vivencia de la ciudad en el cotidiano. La respuesta de las autoridades no se puede limitar al Internet o a los requisitos que tenían que cumplir. No ha habido simulacros sociales y viales porque las posibles contingencias siguen planeándose desde el escritorio y no se trasladan a la vivencia del día a día.

    El hartazgo ciudadano panamericano, es un problema que ha sido detonado por las autoridades mismas. La socialización no es sólo un tema de difusión o publicidad, es también un tema de vivencia y de experiencia cotidiana y hasta el momento, la experiencia ciudadana en torno a los juegos se limita al conocimiento del escándalo y los excesos. El hartazgo social pre-panamericano es una realidad que tiende a ser post-panamericana, luego de la fiesta y en medio de procesos electorales, todo indica que los panamericanos y sus excesos, seguirán dando de qué hablar.