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  • Lo bueno y lo malo de los Juegos Olímpicos de Rio 2016

    Lo bueno y lo malo de los Juegos Olímpicos de Rio 2016

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    Los Juegos Olímpicos están llegando a su fin, sólo falta que se lleve a cabo la ceremonia de clausura en el Maracaná para que este evento, considerado hasta hace pocos días por algunos medios como The New York Times como apocalíptico y fracaso anunciado, llegue a su fin.

    Como generalmente pasa en estos eventos (recuerdo este discurso desde Beijing 2008) conforme se acerca el día, se respira un ambiente de pesimismo y de escenarios no deseados. Los críticos se preguntan si la sede (ya sea que se trate de unos Juegos Olímpicos o una Copa del Mundo) será capaz de organizar el evento. Que si la ciudad está contaminada (como ocurrió en Beijing), que si el Zika, que si la inestabilidad política.

    Pero por alguna razón, todo ese ambiente desaparece cuando se enciende el pebetero y sólo reaparece en algunas ocasiones unos años después (como ocurrió en Atenas) cuando el impacto negativo que tuvo la realización de los juegos en la economía del país anfitrión se hace evidente.

    Brasil logró organizar los Juegos Olímpicos de una forma más que decorosa. Claro que hubo algunos desperfectos que quedaron a la vista, como la alberca verde o la gran cantidad de asientos vacíos (nunca ví el Estadio Olímpico completamente lleno, ni con Usain Bolt), y que en varias ocasiones se notó que éstos estaban organizados por un país no desarrollado (noté cierto contraste con Londres 2012). Pero los juegos funcionaron, nos pudimos concentrar en lo que realmente importa, las competencia, las medallas, los records, y la fiesta olímpica. Brasil, un país tan lastimado por todos los flancos en los últimos años, salió avante. Su medalla de oro en el futbol lo dice todo. El llanto de los jugadores producto de la liberación del estrés acumulado por una cadena de fracasos en los últimos años, es equivalente al espíritu olímpico que se vivió donde días antes todo era negro, inestabilidad política y una economía en declive.

    Para terminar con el tema de los Juegos Olímpicos, que en mi caso se había concentrado en una crítica más orientada a lo político y social (porque no soy ni de lejos un experto en lo deportivo), voy a hablar de aquello que me pareció bueno y destacado de los juegos, así como lo que me pareció malo y hasta penoso. Lo haré de forma general y no sólo tocaré lo que tiene que ver con su organización, sino todo lo que le rodea, y el papel de nuestro país (no sólo en resultados, sino el papel que tuvo la afición, e incluso la parte comercial y de medios). Empezamos.

    Lo bueno:

    1.- Las actividades deportivas

    Mo Farah
    Sports Illustrated

    En general, creo que tuvimos unos juegos muy emocionantes y competitivos. A pesar de que no se rompieron muchos records, muchas competencias nos mantuvieron agarrados del sillón. Competencias donde se dieron muchas sorpresas, donde algunos campeones mundiales fracasaron y muchos caballos negros surgieron. Muchas competiciones fueron impredecibles, lo cual es muy bueno porque ver ganar a quienes sabes que van a ganar (A menos que se trate de Phelps o Bolt) puede terminar siendo algo tedioso. En cambio vimos hazañas como aquella carrera donde Mo Farah se cayó, se incorporó a la pista, y aún así ganó. No podemos olvidar las finales de Tenis, ni mucho menos el caso del joven admirador de Phelps que le arrebató a éste en mariposa, y así muchas anécdotas más que quedarán para la historia.

    2.- Michael Phelps y Usain Bolt

    Michale Phelps
    Sporting News

    Ver a estos genios del deporte es un privilegio. En el mundo actual donde clamamos por la falta de ídolos y ejemplos a seguir, en el que repetimos una y otra vez que ya todo está visto y hecho, estos atletas que sin problema los podemos colocar en el top 5 de los mejores deportistas de la historia llegan y hacen lo increíble. No hay nada más que decir.

    3.- Claro Sports y ESPN en lugar de Televisa y TV Azteca

    Claro Sports ESPN
    Claro Sports

    Me gustó mucho la transmisión de los Juegos Olímpicos. Por fin volvió el profesionalismo a la cobertura de los eventos. En lugar de chicas voluptuosas, compayitos y bromas gastadas, tuvimos de nuevo programas que se concentraban en lo que se deben de concentrar: el deporte; dejando a la comedia como un elemento extra (aunque claro, todos extrañamos a Ponchito con José Ramón Fernández).

    La cobertura interactiva de Claro Sports fue casi excelsa. El único defecto que vi fue la forma en que introducían los comerciales cortando de tajo la transmisión de las competencias, mostrando una falta de coordinación. Pero dejando eso de lado, la calidad de la transmisión fue muy buena, rarísima vez se cortaba (cosa que ocurría de forma más frecuente con Terra en 2012), y podía sintonizar las competencias de los mexicanos mientras trabajaba en mi computadora.

    Los narradores, tanto de Claro Sports y ESPN fueron bastante buenos. También sendos ambos programas de la noche, con Javier Solórzano en Claro Sports y José Ramón Fernández en ESPN, regresaron la seriedad que se había ido perdiendo en los últimos años. Aunque por otro lado, debo señalar que la cobertura realizada por los canales del Estado (al menos los que pude ver) no estuvo al nivel al ser conducida por conductores inexpertos y con pocos conocimientos del deporte. Lástima, porque ésta es la única señal que pudieron ver quienes no Internet o recursos para contratar cable.

    4.- Los atletas mexicanos

    Atletas mexicanos

    Excepto unas muy pocas excepciones, me gustó mucho la actitud de los atletas, sobre todo aquellos que a pesar de todas las trabas y el poco apoyo lograron colgarse una medalla. Otros, quienes eran completamente desconocidos y sólo iban a foguearse, lograron superar por mucho las expectativas. Ahí está el caso del regiomontano Diego del Real, primer mexicano en llegar a la final de lanzamiento de martillo para lograr el cuarto lugar, o la marchista María Guadalupe González, que no era favorita, y ganó la plata. Los resultados no fueron muy buenos, pero eso tuvo que ver muy poco con los atletas y mucho con todo el sistema deportivo.

     

    Lo malo:

    1.- Desperfectos en la organización

    Alberca verde
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    Comentaba que Brasil salió avante a la hora de organizar los Juegos Olímpicos, pero tampoco podemos dejar de señalar aquellos desperfectos que llamaron lo suficientemente la atención. Primero fue esa alberca verde que adquirió la tonalidad de esa alberca de la casa de campo de tu familia a la que no han ido desde hace 5 años. Segundo, y creo que más grave que el primero, fue la evidencia de un sinnúmero de asientos vacíos en los estadios. Es cierto, en varias olimpiadas a veces se ven huecos en la tribuna, a Londres le reprocharon eso hace 4 años. Pero este problema en Brasil adquirió nuevos niveles. El Estadio Olímpico nunca estuvo lleno en su totalidad, y algunas competencias importantes estuvieron bastante desangeladas.

    2.- El resultado de la delegación y la grilla entre los responsables

    sinembargo.mx
    sinembargo.mx

    Gracias este «sábado de gloria» el resultado no fue tan catastrófico. Incluso se habló de que nos regresaríamos sin medalla. Pero 2 platas y 3 bronces siguen siendo un resultado muy mediocre para el tamaño de nuestro país, reflejo del pésimo estado de las instituciones deportivas, tanto la CONADE, el Comité Olímpico Mexicano, y las federaciones.

    Peor fue ver que los responsables se tiraban la bolita y le dieron con todo a la grilla en un acto que por momentos llegó a ser infantil. Alfredo Castillo se eximía al responsabilizar a las federaciones. Éstas respondían criticando al propio Castillo, quien llevó a su novia mientras algunos deportistas tuvieron que dormir en la calle, o se vieron imposibilitados para poder llevar médicos.

    3.- Un sector de los mexicanos en las redes sociales

    moreno

    Fue muy penoso ver la actitud de muchos tuiteros y «críticos de las redes sociales» con los atletas, lo cual deja patente esa creencia de que es costumbre dar un puntapié a quien está avanzando en vez de apoyarlo. Mentadas de madre, críticas, amenazas, reclamos sin sentido y burlas, aludiendo a una supuesta mediocridad hacia quienes apoyaban a los atletas. No está de más mencionar las burlas que llegaron a convertirse en actos de racismo, misoginia y discriminación, como las que recibió la gimnasta Alexa Moreno por su complexión, quien se sintió afectada por la gran cantidad de burlas recibidas y memes creados en torno a su complexión y a un supuesto sobrepeso que no existe.

    Los juegos han llegado a su fin,  se ha escrito una página más en la historia olímpica. En México tenemos muchísimo por hacer, y espero que este sábado de medallas no sea una razón para olvidar que tenemos que hacer cambios radicales y estructurales en las instituciones y la sociedad si queremos poder representar a nuestro país dignamente en unos Juegos Olímpicos.

     

     

  • Te cambio una medalla en clavados por una tele

    Te cambio una medalla en clavados por una tele

    No sé ustedes, pero yo noté a los jueces de los clavados algo estrictos con los mexicanos. De pronto algún connacional tenía un muy buen clavado y obtenía 7.5 u ochos, mientras que un clavadista de otro país por esa misma ejecución podía obtener calificaciones de entre ocho, y 8.5. Aunque no es mucha la variación, sí pudo ser la suficiente como para marcar la diferencia entre ganar una medalla o no, como fue el caso de Paola Espinosa quien se quedó muy cerca de subir al podio.

    Pero en el deporte como en la vida son más las razones que las casualidades, y esto tiene una razón de ser.

    Te cambio una medalla en clavados por una tele

    La historia comienza así, Guadalajara iba a organizar el Mundial de Natación en el 2017, todos los tapatíos estábamos contentos porque íbamos a ver a los grandes atletas de la piscina mundial con nuestros propios ojos. Después, de buenas a primeras, el Gobierno Federal llegó a la conclusión de que no podía reunir los cien millones de dólares requeridos y canceló el evento, no sin omitir pagar la multa de 5 millones como penalización a la Federación Internacional de Natación (FINA) por dicha cancelación, y que era cláusula del contrato firmado.

    Al parecer, desde ese momento se creó un roce entre la FINA y nuestro país. México no llevó (o no lo dejaron llevar como consecuencia de ese conflicto, según comenta la propia Paola Espinosa) a un juez en los clavados, y extrañamente los jueces se comportaron un tanto estrictos con nuestros atletas. México se vio perjudicado. Primero, porque tener un juez representa una ventaja, lo voy a explicar con este ejemplo:

    jueces

    Tomando estas calificaciones hipotéticas como referencia y conociendo que se toman como referencia las tres calificaciones «de en medio» discriminando las más altas y las más bajas, sin un juez mexicano Paola obtendría 7.5, 8.0 y 8.0. Si quitamos a cualquier juez (como el que señalé con una X), lo reemplazamos por uno mexicano, y suponemos que la calificación más alta la da este último (sabemos de antemano que no se tomará en cuenta por el criterio que se utiliza), las calificaciones que recibirá Paola son más favorables porque uno de los jueces no mexicanos que dio una calificación más alta (8.5) verá que su calificación sí contará en el resultado final.

    Segundo, porque además de esto, podemos sospechar que los jueces en sí fueron más estrictos al dar las calificaciones a nuestros nadadores. Alfredo Castillo posiblemente no se equivoque al hacer notar este sesgo que muchos de nosotros vimos y que Paola Espinosa (como lo comentó con José Ramón Fernández) también vio.

    No es un acto muy profesional ni ético de la FINA «castigar» a México de esa manera. Para eso debería tener reglamento y normas que especifiquen que ocurriría si un país cancela un mundial que está casi a la puerta y no se molesta en pagar la multa. De hecho, posiblemente nos hubiera ido peor y la FINA posiblemente nos hubiera suspendido de los clavados olímpicos.

    Rommel Pacheco
    Rommel Pacheco al momento de recibir el Oro en el mundial. No se escuchó el himno nacional ni pudo usar el uniforme por la suspensión a la que México se había hecho acreedor.

    Pero es peor lo que hizo el Gobierno de México. Podríamos entender que un mundial se cancele cuando un país pase por una grave crisis económica, no así que no se pague una multa estipulado en el contrato firmado, 5 millones de dólares es una cantidad pírrica cuando hablamos de una economía grande como la de nuestro país. Pero nunca se pagó.

    El argumento de Alfredo Castillo es que como Hungría reemplazó a Guadalajara en la organización, la FINA no tendría pérdidas económicas y por eso era «injusto» pagar la penalización. El presidente de la CONADE además exigía que la FINA regresara el adelanto que México ya había pagado. La realidad es que la pena venía como cláusula del contrato que se había firmado a la hora que se le otorgó la sede a Guadalajara. Y pues cuando firmas un contrato, aceptas todas las cláusulas y condiciones que éste tiene. Es decir, todo eso lo tuviste que discutir antes de firmar, mi chato.

    ¿En el 2015, cuando se tomó la decisión, estábamos inmersos en una crisis económica? No. Cierto, la economía de nuestro país no era la mejor, pero no estábamos ni en una crisis ni en una recesión. El Gobierno Federal aseguraba que no podía reunir los 100 millones de dólares, pero…

    … en ese mismo año, con el pretexto del apagón digital, el Gobierno Federal decidió repartir 13 millones de televisores. Es decir, nuestras autoridades regalaron televisores para que aquellos que no contaban con un aparato digital pudieran sintonizar la televisión abierta con programas educativos como La Rosa de Guadalupe y la muy interesante publicidad del gobierno.

    https://www.youtube.com/watch?v=4BW3eK6BTBk

    Cada televisión tenía un costo al gobierno de 150 dólares, por 13 millones de televisiones, el costo total fue de 1,950 millones de dólares. Con ese dinero se podrían organizar casi 20 mundiales de natación al mismo tiempo. Dinero sí había, lo que no había era un interés por el deporte y sí un interés por las elecciones intermedias que se desarrollarían en unos meses, donde a pesar del desprestigio de Peña Nieto, el PRI mantuvo su mayoría relativa dentro de las cámaras.

    Si no hemos obtenido medalla alguna, en parte es porque nuestras autoridades prefirieron regalar televisiones que organizar un mundial de natación. Las televisiones importaron más que las olimpiadas que aprovechar la proyección que implicaría realizar un evento de ese tamaño.

    Como lo electoral fue más importante, la decisión del gobierno tuvo tres consecuencias de peso: 1.- Que perdiéramos la oportunidad de organizar un mundial de natación, oportunidad que no veremos en muchos años. 2.- El papelón y la vergüenza, lo mal que nos exhibimos al no disponernos siquiera a respetar un contrato. 3.- Que eso afectara en los resultados de nuestros atletas de clavados olímpicos.

    Esto debe de quedar en la memoria ahora que nuestro gobierno jura y perjura que sí le interesa el deporte, que Alfredo Castillo simula defender a nuestra patria, y que seguramente, dentro del gobierno «harán como que harán cambios» para tratar de satisfacer a todos los que están indignados y evitar que esta ola de indignación por los pésimos resultados en Río 2016 afecte a la imagen del gobierno.

    Paradójicamente, como consecuencia de la Reforma de Telecomunicaciones (una de las pocas que sí ha traído ciertos beneficios a la población, sobre todo en la telefonía móvil) y de la venganza de Carlos Slim a las televisoras apapachadas por la Presidencia, quienes recibieron gratis uno de esos aparatos, no pudieron ver desde su flamante televisión ni los clavados de Paola Espinosa, ni la plata de María Guadalupe González, menos a Phelps ni a Bolt. Tan sólo (a menos que hayan adquirido algún servicio de cable) pueden sintonizar los canales de TV abierta, que por cierto, están inmersos en una crisis de la cual posiblemente nunca salgan.

    Por último, quiero felicitar a María Guadalupe González por ganar la medalla de plata, y también a Diego del Real, un nuevo deportista que sin ser favorito, estuvo a punto de ganar la medalla de bronce en lanzamiento de martillo. Muchas felicidades a nuestros mexicanos que se la parten y ponen a nuestro país en alto.

  • Alfredo Castillos en el aire de Río 2016

    Alfredo Castillos en el aire de Río 2016

    No sin desaprovechar la oportunidad para reclamar a la FINA por la actitud que tuvieron los jueces con los clavadistas mexicanos, Alfredo Castillo aprovechó su puesto como director de la CONADE para pasearse en Brasil. Llevó a su novia, lo cual le generó varios reclamos entre los atletas como Aida Román por la falta de médicos e insumos para los atletas. ¿Por qué lleva a su novia, y nosotros no tenemos médicos? Fue el reclamo de la tiradora con arco que no tuvo fortuna en estos juegos.

    Alfredo Castillos en el aire de Río 2016
    notiguia.tv

    Ante una delegación mexicana que se quedó cerca de no conseguir medallas, todos los involucrados y responsables se deslindaron. El responsable debe de ser otro. Alfredo Castillo de pronto se convirtió en un agente de viajes al decir que toda la responsabilidad recae sobre las federaciones y no sobre la Conade. La medalla del pugilista Misael Rodríguez solo empeoró las cosas. Primero, Alfredo Castillo, sin autoridad moral para hacerlo, festejó el triunfo del mexicano. Le llovió en las redes sociales y lo exhibieron, sobre todo porque Misael Rodríguez había sido uno de los que habían boteado en los camiones para conseguir recursos. El mensaje era épico, Misael no ganaba gracias a la CONADE y a las instituciones deportivas, ganaba a pesar de ellas.

    Las Federación de Boxeo culpó a Alfredo Castillo. Alfredo hizo lo propio. Todos se deslindaron. El PRI, como acto de simulación, aseguró que iba a pedir cuentas al amigo del Presidente Peña Nieto. No hay responsables.

    En un video que adquirió ironía en el transcurso de los Juegos Olímpicos, Peña Nieto le dijo a los atletas que ellos iban a reflejar el «cambio que se vive en México». Peña Nieto no se equivocó, los magros resultados, responsabilidad más del sistema que de los propios atletas, reflejan el «cambio» que se palpa en el país. El número de medallas será bastante menor al obtenido en Londres.

    Con excepción de algunos países que destacan por el físico de sus atletas como Jamaica, Kenya o Liberia, la relación entre la fortaleza institucional y el éxito en los Juegos Olímpícos es muy estrecha. Los países con instituciones fuertes suelen entregar buenos resultados en la justa olímpica. Los que entregan pocas medallas y tienen instituciones fuertes, lo hacen por tratarse de países pequeños; o como ocurre con algunos países nórdicos, porque suelen estar más involucrados en deportes propios de los Juegos Olímpicos de Invierno.

    Y ésta relación tiene una razón de ser,  porque un país con instituciones sólidas (ya sea que el gobierno sea el principal actor, o lo sean las universidades o instituciones privadas) naturalmente tendrá mayor capacidad para facilitar la carrera profesional a sus atletas. En un país con instituciones sólidas, los recursos no se van por el caño de la corrupción o el cortoplacismo.

    Los dimes y diretes de Alfredo Castillo y las federaciones lo deja bien en claro. Incluso, el deterioro institucional producto del gobierno de Peña Nieto ha infestado a las instituciones deportivas que ciertamente nunca han sido eficientes, pero que ahora llegaron al grado de no dotar de uniformes a los competidores u obligarlos a botear para conseguir recursos.

    record.com.mx
    record.com.mx

    Actualmente no existe estrategia alguna encaminada a mejorar el deporte. De hecho, la mayoría de los atletas que tienen más posibilidades de ganar medalla son aquellos que ya participaron (y muchos ganaron) en otros Juegos Olímpicos y fueron producto de un proceso anterior. El deterioro de las instituciones deportivas a reducido el surgimiento de nuevos atletas de alto rendimiento.

    Alfredo Castillo es reflejo del modus vivendi del gobierno actual. Se sirve antes de servir a los demás. Lleva a su novia con acreditaciones y presupuesto público, mientras a los atletas, quienes son el motivo por el que se está en las olimpiadas, se les trata como personas de segunda clase quienes tendrán un médico o uniforme si es que corren con suerte, con todo y que la delegación está patrocinada por marcas como Joma, Arena y Adidas.

    Al igual que Peña Nieto quien graba infomerciales con López Dóriga para convertir en falso aquellos que es verdadero, Castillo se convierte en víctima de organizaciones como la FINA o de la Federación de Boxeo para exculparse. Como están en el poder, ellos nunca pueden tener la culpa ni tener alguna responsabilidad. Bueno, Peña sí pidió perdón, pero por algo que dice, nunca hizo.

    Y bajo estas condiciones, es muy complicado crear un proyecto enfocado a mejorar el deporte de nuestro país.

  • La desgracia de ser un atleta olímpico

    La desgracia de ser un atleta olímpico

    Jorge se rasca, eructa, se saca un moco, sostiene el control remoto de su televisión con su gran panza mientras bebe una deliciosa cerveza. A Jorge no le gusta hacer ejercicio, a los 100 metros se bofea cuando trata de correr. Jorge trata de no pagar impuestos, no emite facturas para que su dinero no se vaya al «pinchi gobierno». Ahí, en la televisión, observa como Rommel Pacheco y Jahir Ocampo no logran acceder al podio. Después de una serie de clavados en esa agua verdosa que dicen, está comenzando a apestar, quedan en quinto lugar, y Jorge se indigna.

    La desgracia de ser un atleta olímpico
    López Dóriga Digital

    ¿A esto van a parar mis impuestos?  Jorge no puede entender por qué los atletas «no le cumplen a la gente». Si le estoy dando dinero al gobierno es para que traigan medallas. Jorge no está muy interesado en cuestiones políticas, no le gusta la política y menos involucrarse, pero le gustan los deportes (verlos, no practicarlos), Jorge no mandó su firma para la #Ley3de3, pero está indignadísimo al ver a los mexicanos perder. Es culpa de los atletas, nada más van a echar la hueva a las olimpiadas, mira esa mentalidad ratonera, dicen que hicieron su mejor esfuerzo, bah! Perdedores.

    Por supuesto que Jorge no sabe que llegar a los Juegos Olímpicos no es cualquier cosa, estar dentro de los primeros 100 deportistas de un país de 100 millones de habitantes no es producto de la hueva, ni de rascarse mientras ven televisión como acostumbra a hacer Jorge. Él piensa que una medalla tiene un costo, es decir, por más dinero el gobierno invierte en una disciplina, tantas medallas se deben de ganar.

    Jorge, como muchos otros, también es muy duro con los atletas que ya ganaron una medalla en otros Juegos Olímpicos. Éste ganó una medalla en Londres, si no gana hoy, no sólo será una decepción, sino que nos quedará a deber a la sociedad porque nosotros pagamos su entrenamiento con nuestros impuestos. 

    En Twitter, Jorge se burla de los atletas, sube memes, se indigna, se queja, humilla. Dice que le deben, él «las paga» con sus malditos impuestos (que trata de pagar lo menos posible).

    Durante los 4 años que dura la olimpiada (que en realidad, una olimpiada es el periodo de cuatro años que transcurre entre unos Juegos Olímpicos y otros) Jorge hace lo mismo, sentarse frente al televisor para paliar el desgaste de su vida rutinaria y monótona. En ese transcurso, los atletas que tanto le deben, están entrenando ocho horas diarias (la misma jornada que el trabajo que Jorge odia y que hace a medias), algunos de ellos tienen que salir a botear a los camiones, buscar patrocinadores por su cuenta, o hasta pelearse porque su federación no le quiere dotar de un entrenador.

    ¿Porque sabes?

    Los atletas no nos deben nada. Pero para muchos, ellos no tienen derecho a fracasar, ¿Y sabes? Lo tienen. Un fracaso no es (en la mayoría de los casos), producto de la displicencia o la hueva de los atletas. Los Juegos Olímpicos son lo suficientemente competidos como para que prácticamente nadie (excepto Michel Phelps y algún que otro deportista extremadamente destacado) pueda tener asegurada la medalla. En los Juegos Olímpicos muchos favoritos fallan y muchos caballos negros surgen.

    Los atletas no son como los jugadores de la Selección Mexicana quienes ganan muchísimo dinero para desempeñarse mediocremente. La mayoría de los atletas no cuentan con suficientes recursos, muchos tienen que trabajar y el deporte por sí sólo no completa el dinero que necesitan para vivir decentemente. Para cualquier atleta, los Juegos Olímpicos son muy importantes, y por eso hacen su mayor esfuerzo para hacer lo que pueden con los recursos que tienen.

    Si el nivel olímpico es decepcionante, es debido a un problema estructural. Nuestras instituciones no han podido crear un entorno favorable para el desarrollo de deportistas de alto nivel. Varios de nuestros deportistas de alto nivel lo son no gracias al trabajo de las instituciones deportivas, sino a pesar de ellas.

    En México hay talento, el problema son los recursos, la corrupción y las instituciones. Incluso quienes están a cargo de ellas, buscan a quien culpar: Alfredo Castillo, dice que la culpa es de las federaciones y que la CONADE es sólo una agencia de viajes. Independientemente de que ésto pudiera ser cierto, eso refleja toda la desorganización que hay en el deporte mexicano. No hay una estrategia, no hay un plan. Ya no sólo pensando en los Juegos Olímpicos, sino en promover el deporte en un país donde la obesidad es un problema de salud pública.

    Como lo comenté la otra vez, las instituciones y las autoridades tienen mucha responsabilidad, pero los ciudadanos también la tenemos. En estos 4 años no nos ha importado en lo mínimo siquiera presionar a las autoridades. No, no somos ajenos al fracaso en los Juegos Olímpicos.

    Lástima que muchos le carguen toda la responsabilidad a los atletas, que después de competir, en lugar de recibir apoyo por parte de los connacionales, se encuentran con puros reclamos y mentadas de madre en Twitter. Incluso algunas amenazas e insultos misóginos.

    ¿Pero qué más puedo decir de un país que convierte en ídolo nacional al «fua» y lincha a sus atletas?

  • Alexa Moreno. Tus logros son muy grandes, tus críticos son muy pequeños

    Alexa Moreno. Tus logros son muy grandes, tus críticos son muy pequeños

    Estimada Alexa:

    Primero antes que nada, te mando un saludo y de paso una gran felicitación por haber participado en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Son pocos los mexicanos que tienen el privilegio de asistir a unos, poco más de 100 en un país de más de 100 millones (menos de una persona por cada millón). Tú fuiste una de esas 100 personas que tuvo el privilegio. Partiendo de ahí, eso ya es un logro personal.

    Te escuché en una entrevista que te habías sentido algo nerviosa pero que al final sentiste que no lo hiciste mal. Sé que quedaste en el lugar 31 y hay gente te recrimina por eso.

    Me imagino también que en algún momento te sentiste atacada y traicionada por algunos de tus connacionales que te criticaron en las redes sociales por quedar en último lugar, porque no eres «de tez blanca» y por tu complexión. Espero que estos comentarios de gente tan ignorante y con una preocupante estrechez de miras no te afecte en lo personal, como dicen en mi rancho, «tómalo de quien viene».

    Yo estoy muy orgulloso de ti porque, primero, es muy extraño que nuestro país tenga lleve mujeres gimnastas a unos Juegos Olímpicos. El nivel que nuestro país tiene en la gimnasia es tremendamente malo y tú te sobrepusiste a eso para obtener un lugar en Río 2016. Concuerdo con la frase de Vince Lombardi de que lo más importante no es ganar, sino lo único. Y tú ganaste, tus rivales no fueron la estadounidense o la rumana, te sobrepusiste a las muchas carencias que las gimnastas tienen en nuestro país, te sobrepusiste a la CONADE. Eso es ganar.

    Carta a Alexa Moreno

    Tal vez no seas la mejor gimnasta del mundo, pero eres un ejemplo a seguir dentro de un país donde buscamos con ansias ejemplos, o personas que hagan la diferencia.

    Me da coraje que algunas personas minimicen tu logro, producto de años de esfuerzo tuyo. Mujeres que practican la gimnasia en nuestro país son muchas, tú fuiste la única que tuvo el privilegio de ir a unos Juegos Olímpicos. La verdad es que te partiste la madre. La verdad es que tus «críticos» nunca tendrán en su vida un logro tan grande como el tuyo. Siento decirte que en nuestro país existen muchas personas que en lugar de apoyar a los suyos, los jalan del pie. Éstas suelen ser personas acomplejadas con vidas completamente irrelevantes, y a las que ni siquiera vale la pena escuchar.

    También he leído criticas a tu persona por tu complexión y porque no eres «güerita», críticas que me parecen completamente lamentables y que están fundadas en la ignorancia. Primero, porque cualquier cabeza con un IQ más alto que el de un chimpancé entendería que una persona con sobrepeso no podría aspirar nunca a participar en unos Juegos Olímpicos, y porque tu complexión es natural y no tiene nada que ver con el sobrepeso; tu peso y estatura lo dejan en claro. Lo segundo es todavía más lamentable porque técnicamente es un acto de racismo hacia tu persona. De manera paradójica, muchas de estas personas criticonas están indignadas con el ascenso de Donald Trump por su xenofobia contra nosotros los mexicanos.

    Siento tristeza y desesperanza al ver estas reacciones. Son ignorantes, prejuiciosas e injustas. Ojalá comprendas la ignorancia y el pobre espíritu de estas personas.

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    Muchos de ellos no saben ni entienden qué es una competencia de alto rendimiento, muchos de ellos ni siquiera hacen ejercicio, ni se desempeñan bien en su trabajo, y ni siquiera ganan una medalla de oro en un videojuego. Para ellos es fácil sentarse frente a una computadora y linchar a los mexicanos como tú que se la parten y que ponen el nombre de nuestro país en alto.

    Ellos son el México que deberíamos dejar atrás.

    Tú eres el México que deberíamos perseguir, el de personas que hacen la diferencia, y que logran vencer muchos obstáculos. El de las personas que se sobreponen a las críticas, el de las personas que a pesar de la falta de apoyo logran dar ese paso, el de las personas que se logran ubicar en los 100 primeros de entre los 100 millones, entre los primeros 31 gimnastas del mundo y la doceava mejor gimnasta en salto.

    Tú eres un orgullo para nuestro país, tú eres el ejemplo de que México no sólo son malas noticias y desolación. Eres el ejemplo de que los mexicanos pueden trascender. Tu ya nos trascendiste a todos nosotros.

    Muchas felicidades. No importa lo que digan «algunos», no dejes que demeriten tu trabajo y esfuerzo. Como la frase popular: «cuando los perros ladran Sancho, es señal de que vamos cabalgando».

    Un abrazo.

  • Mexicanos fracasando en Río 2016

    Mexicanos fracasando en Río 2016

    Tal vez es pronto para hacer un juicio, van apenas 3 días de competencias de las dos semanas que dura la justa olímpica, y ya veo caras largas entre los comentócratas, aficionados, o mexicanos de a pie. El ambiente derrotista vuelve a invadir nuestros pensamientos justo cuando algo que suene a triunfo nos haría bien en nuestra psique colectiva dentro de un sociedad acostumbrada a escuchar malas noticias y a sentirse pisoteada (por políticos, grupos de interés, o por ellos mismos inclusive).

    Mexicanos fracasando en Río 2016

    La cuestión es si esperábamos algo mucho mejor que esto, ¿Por qué deberíamos de hacerlo?

    Con excepción de algún que otro comentario desafortunado, creo que linchar a los deportistas por su fracaso (como ahora ocurre con Aída Román) es algo demasiado precipitado e irresponsable. Aida Román afirmó que a pesar de no ganar la medalla y quedar eliminada, se va contenta porque hizo su máximo esfuerzo, que donde entrenó no había viento y en Brasil sí había. Un comentario que para muchos suena mediocre y posiblemente sí lo sea, aunque aún con esa «mentalidad» ganó una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres. Se vale fracasar.

    Cuando no es temporada de Juegos Olímpicos, frecuentemente compartimos noticias sobre cómo es que tal atleta tuvo que ponerse a vender no sé cuantas cosas y tuvo que costearse el camión de tercera clase para poder viajar a una competición porque el gobierno o las instituciones le dieron la espalda; o que a tal atleta la castigaron porque no la dejaron usar su uniforme, lo que iba contra los intereses económicos de los dueños del deporte. Una y otra vez, vemos notas de como pisotean a los atletas quienes no tienen apoyo, y sobre cómo los jerarcas se enriquecen.

    Con este sistema, en el mejor de los casos, nos alcanza para ganar 6 medallas (no más de 1 o 2 de oro), y en el peor, ganamos una de bronce (como cuando Islas Tonga nos superó en el medallero de Atlanta 1996). Seis medallas para un país de más de 100 millones es basura.

    Si las cosas se hicieran bien en nuestro país, tendríamos más arqueros buenos como Aída Román, o bien, ella estaría todavía más preparada. Pero no sólo es culpa de los jerarcas y los del negocio, la verdad es que no nos interesan las competencias de alto rendimiento más que el futbol y ver a los gringos hacer deportes gringos. Si en el futbol exigimos poco y nos quejamos mucho, en los deportes olímpicos exigimos nada y nos quejamos muchisísimo.

    Y como siempre pasa, mentaremos madres de la CONADE, de Peña Nieto y de todos los que están mínimamente involucrados. Pasará el furor de las olimpiadas, y no pasará absolutamente nada, olvidaremos todo el asunto por completo.

    Cierto que la asombrosa competitividad de países como Estados Unidos o China se debe en parte a cuestiones geopolíticas, pero también son competitivos porque sus instituciones funcionan, porque trabajan lo suficientemente bien como para preparar atletas de alto rendimiento. Estos países han logrado una cultura del deporte muy impresionante, una cultura que nos hace demasiada falta en nuestro país.

    Y nos hace falta cuando en la mayoría de las escuelas el deporte brilla por su ausencia. Varias de ellas con infraestructura adecuada. La educación física consta de dar vueltas a la cancha de la escuela y premiar al que tarde más en cansarse.

    Por eso me pregunto si es que en estos 4 años que dividen a unos Juegos Olímpicos de otros nos preocupamos por ello. Y la respuesta es no.

    Un ejemplo claro de cuando se opta por adoptar una mentalidad más proactiva es Jalisco. Este estado que se ha preocupado más por el deporte que las demás entidades cada año gana la olimpiada nacional, es líder contundente, por lo tanto es el estado que más competidores llevó a Río (21) y en Londres, 3 de las 7 medallas (más una cuarta, el oro de futbol donde algunos seleccionados eran jaliscienses) fueron de deportistas de esta entidad. Imaginemos que los demás estados hicieran el mismo esfuerzo que hace este estado. Si eso sucediera, que todavía sería un escenario lejano a lo óptimo, tendríamos algunos medallistas más. 10 en lugar de 6, o 5 en lugar de 2.

    Un Estado corrupto y una sociedad con muy poco interés en que las cosas cambien nos tienen aquí, como un país olímpicamente irrelevante, donde las olimpiadas importan más por el dinero que se ingresarán a las arcas por el concepto de publicidad (como claro ejemplo está el mutis de Televisa y TV Azteca), y donde la indignación popular es una moda coyuntural propia de los eventos olímpicos y no una genuina preocupación por levantar el nivel del deporte en nuestro país.

    No, no es un caso aislado, le escasez de éxitos olímpicos no es independiente de nuestra escasez de logros como nación, de la escasez de instituciones que funcionan, o de la de gente crítica (no criticona) que piensa que su país merece más y exige a sus instituciones.

    Y a muchos les queda el saco.