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  • ¿Por qué dejé la religión?

    Muchos con afán de criticar las posturas ideológicas de las personas, argullen a su pasado, a sus traumas, a las condiciones que vivieron en la niñez; como una forma de demostrar que «no tienen razón». Pero es que en realidad nuestras ideologías están basadas en la forma en que percibimos el mundo y como nuestro historial personal de vida nos dijo que las cosas eran, como eran. Claro, para perfeccionar o pulir nuestros ideales algunos buscamos información externa como libros, experiencias de otras personas etcétera. Así, el camino de mi vida hizo que decidiera dejar la religión como una forma de vida. No soy antipático ante ella, y si bien critico sus incongruencias o los a veces intentos de imposición por parte de algunas instituciones religiosas, no tengo nada en contra de que las personas practiquen su religión. Creo que buscar acabar con la religión (algo técnicamente imposible, por que es parte de la cultura humana universal) es algo tan intolerante y dogmático como aquellos que buscan imponer la religión a los demás. El no ser religioso no hace que deje de admirar la arquitectura religiosa, la música sacra, o bien, el apoyo a sectores vulnerables que estos brindan. Es cierto, existen sacerdotes pederastas y también intereses de poder dentro de las instituciones, pero también existen gente que desde su fe busca ayudar a las comunidades.

    Es precisamente esa palabra «fe» la que rompe cualquier relación entre mi persona y la religión. A lo contrario de lo que muchos piensan, prácticamente toda mi educación la hice en instituciones de vocación religiosa, tuve clases de catecismo, religión, en la primaria todos los días se rezaba el Padre Nuestro, el Ave María y el Angelus. Pero algo hizo que esa fe se fuera perdiendo, e hizo que la religión no fuera para mí esa solución que para muchos si es. Para empezar, en la primaria conocí la doble moral. La escuela donde estaba era una institución ligada al Opus Dei (una de las ramas más ortodoxas de la Iglesia Católica), recuerdo que cuando era chico los niños me molestaban (lo que ahora llaman Bullying) y la escuela no hacía nada para evitarlo (y en realidad creo era más responsable la escuela que los niños que por su edad no logran medir el tamaño de sus actos), en mi casa mis padres decían que tenía que aprender a defenderme, y así lo intenté, aunque era en realidad un chico debilucho. Debido a la displicencia de los maestros, me convertí en un alumno rebelde, y eso en una escuela donde se exaltaba la hombría (por eso es que toleraban el bullying), la rebeldía por su parte era muy mal vista. En toda la primaria solo suspendieron una vez a un alumno por haberse metido conmigo, y por el contrario, a mi me suspendieron varias veces por rebelarme, por dar portones porque los maestros no me ponían atención o por salirme de clases como una forma de mostrar mi indignación.

    Ahí fue donde conocí la doble moral (aún sin conocer ese término), la única vez que suspendieron a un «pendenciero» fue cuando descubrí que cuando este me molestaba tenía un pendiente (arete) en su oreja. Reporté ese hecho ante los maestros y recibió suspención inmediata. En cualquier otro caso nunca lo hubieran suspendido. A mi me llegaron a suspender por contar a un compañero en quinto de primaria que los papás para tener hijos debían friccionar el pene con la vagina varias veces. Aprendí que para muchos conservadores, el sexo era pecado, la rebeldía era pecado (ya no digamos la homosexualidad), pero el atentar contra la integridad de otras personas no lo era tanto. Y en ese tiempo curiosamente yo era bastante apegado a la religión, iba a misa todos los domingos y ponía atención a las lecturas y a los sermones los cuales siempre me interesaban. Después de comulgar, pedía a Dios entre otras cosas que dejara de ser víctima de los ataques de los otros niños, pedía otras cosas. Algunas «se daban» y otras no, pero poco a poco empece a caer en cuenta que no existía una fuerza superior que modificara la dinámica de las cosas. Si no que era más bien cuestión de azar y de las circunstancias. Podía pedir que mi abuelo por un ejemplo no se muriera de cáncer, y a veces se lograba y este se reponía. Pero a veces llegábamos a pedir por la salud de otra persona y lamentablemente fallecía.

    Cuando me cambié de escuela me empecé a dar cuenta que tenía que cambiar mi actitud, empecé a ir con un terapeuta, empezó a analizar mis miedos mis traumas y fue cuando decidí que no debía estar a la merced de las circunstancias, sino que debía de cambiarlas. Nadie me dijo que me alejara de la religión, ni mi terapeuta, ni mis amigos y en ese tiempo casi no leía o veía algo que pudiera influir en mi decisión, fue una decisión totalmente personal. Me di cuenta que al cambiar mi actitud, entonces obtenía resultados diferentes, cosa que no sucedía cuando iba a pedir a Dios que me ayudara en X o Y asunto. Entonces empecé a ver a la religión más como un placebo que como otra cosa. Recuerdo muy bien la decisión de separarme de la religión, una vez estaba en la playa en un camastro y me puse a reflexionar, si pido cosas a Dios y no noto diferencia alguna ¿Entonces será cierto que convirtió el agua en vino? ¿Qué resucitó para salvarnos? ¿Qué abrio las aguas del mar?. Me di cuenta que la religión no funcionaba para mi, y decidí de dejar de asistir a misa (si lo hacía era para acompañar a mis papás, precisamente para que se sintieran acompañados). Vi que lo que funcionaba era que tenía que esforzarme para lograr mis objetivos, que estaba de más si iba a la Iglesia a pedir, que más que fe en un ente superior debía tener fe en mí mismo.

    Es cierto que muchas veces los adolescentes por cuestiones de su edad viven un tiempo proclamándose ateos y luego retoman sus creencias al llegar a la adultez. Pero conmigo no sucedió así, era una convicción genuina. Es cierto que al desprenderme dejaba de lado ese confort que a veces proporcionan las instituciones religiosas con códigos morales rígidos y bien establecidos. Pero por otro lado me atraía el libre pensamiento y el poder formar una escala de valores morales de acuerdo a un criterio propio, que al contrario que muchos piensan el buscar una verdad por tus propios esfuerzos es más difícil y a veces doloroso. Claro, no puedo negar que mi escala de valores sea totalmente ajena a la religión, al estar tanto tiempo tan expuesto a ella seguramente quedaron reminiscencias religiosas dentro de mi orden moral.

    Posteriormente alguna vez he tratado de plantearme la posibilidad de darle una oportunidad a la religión, pero termina reafirmando más los motivos por los cuales las dejé. Hace unos años en una etapa difícil de mi vida fui a un retiro espiritual. Cumplí con el reto, porque varias veces pensé seriamente en salir y escaparme pero dejé darles la oportunidad, en un mes, volví a estar donde estaba antes de ir al retiro. Un año después, después de un conflicto muy fuerte con una mujer que le tenía mucho afecto y que en ese entonces me atraía demasiado, que me metió en una especie de depresión (de esas que no duran más de dos días pero que son muy dolorosas), a consejo de un amigo fui a la Iglesia que estaba enfrente de mi casa (que estaba vacía en ese entonces). Se me salieron las lágrimas y exploté en llanto. Una señora religiosa me trató de consolar, trató de hacerme sentir en paz, y por algún momento pensé -¡hey, esto está funcionando!-, recuerdo que al regresar, le hablé a la mujer en cuestión esperando que se solucionaran las cosas, y resultó todo lo contrario, nos dejamos de hablar por un buen tiempo. Eso hace más de dos años. Afortunadamente esa chica y yo somos actualmente buenos amigos, y esa amistad que alguna vez creí perdida se recuperó, no por estar yendo constantemente a misa a pedir, sino que me esforcé por recuperar esa amistad.

    A veces incluso envidio (envidia de la buena) a la gente que siente una satisfacción al arroparse a la religión. Pero eso implica en tener fe, en tener fe en algo que no tengo ninguna prueba de que exista, y que no he visto algún rastro de su existencia. En lo particular creo que si existe un ser superior, que hay algo más allá, pero creo que el conocimiento acumulado de la humanidad nos pone en una posición bastante lejana para saber a ciencia cierta como es eso. Yo solo se que si quiero buscar la felicidad tengo que esforzarme por conseguirla, que vida solo hay una, y lo mejor es usar métodos prácticos y que funcionen.

  • El mito de la religión, la inteligencia y el desarrollo

    El mito de la religión, la inteligencia y el desarrolloExisten personas que afirman que por más religiosa sea una persona, menos inteligente es, y también que por ende los países desarrollados es donde se practican menos las religiones. Es cierto, existen estudios donde llegaron a la conclusión de que los agnósticos y los ateos tienen un mayor cociente intelectual que los religiosos, y es cierto viendo incluso la información desglosada en un mapa, que en los países más desarrollados la gente es menos apegada a la religión. Pero estos datos podrían prestarse para malas interpretaciones, y como lo hacen los «antirreligiosos» mostrar estas estadísticas como un absoluto cuando no lo es así. Por ejemplo, la diferencia en el cociente intelectual es algo relativo. Mucha gente apegada a la religión (no toda) que suele ser conservadora y de derecha, dicen, que cuando eran niños mostraban una menor capacidad intelectual lo cual hizo que cuando crecieran buscaran el sentido de seguridad y de conservar las tradiciones, ante su dificultad para poder ver «más allá». Por este instinto de seguridad y de la preservación que es subsanado por corrientes derechistas esta gente suele apegarse más a una religión. Tal vez ahí encontramos por qué entre los religiosos existe un menor cociente intelectual (leve diferencia) que entre los no practicantes.

    Pero eso no quiere decir de ninguna forma que la gente que practique una religión sea ignorante, por el contrario, mucha de la gente destacada en diferentes ámbitos profesa una religión. Incluso muchas de las personas que construyeron el mundo sobre los que estamos parados profesaban una religión como Nicolás Copérnico, Gregor Mendel, Francesco Maria Grimaldi, Galileo Galilei (que a pesar de ser condenado por la Iglesia era cristiano católico), René Descartes, Lavoisier, Louis Pasteur entre muchos otros. Incluso muchos Premios Nobel han sido católicos o protestantes. Incluso yo he conocido muchas personas religiosas bastante inteligentes y destacadas. Simplemente lo que pasa es que la gente menos inteligente busca algo que le proporcione más seguridad, y arroparse en una religión es una de ellas. Pero muchas personas no buscan las religiones por esas razones, sino para safistacer una trascendencia espiritual.

    También es cierto, que en los países más desarrollados se practican menos las religiones. Pero no es que las religiones en si estén generando «atraso» en los países. Si bien es cierto que en siglos pasados si lo hicieron en las épocas de la Inquisición o en el México donde el alto clero dominaba, en la actualidad esto prácticamente no sucede. Josue Ferrer explica este fenómeno, y no es que el despojarse de las religiones provoque el desarrollo de un país, más bien es lo contrario, en un país desarrollado existen menos motivos por los cuales adherirse a una religión. En un país donde se viven condiciones de pobreza, injusticia social, o donde la economía no garantiza una seguridad personal la gente busca a las religiones como un mecanismo de supervivencia; en cambio en un país donde está garantizada la seguridad económica la gente tiene menos motivos por buscar una religión y por lo tanto existe un mayor grado de agnosticismo y ateísmo.

    El hecho de que las religiones ya no influyan directamente en el desarrollo de una nación (para mal), es porque los fieles se han alejado a cierto grado del dogmatismo que las instituciones religiosas han querido implementar. E incluso la propia Iglesia se presenta como «menos dogmática y anacrónica» que en decadas o siglos pasados. Ahora ese conservadurismo rancio y retrógrada, ese compuesto por señoras que queman libros de texto gratuito o hacen marchas en contra de los homosexuales o del condón, se ha convertido en un sector marginal. La mayoría de los mexicanos son católicos, pero estoy seguro que la mayoría no eligirán su voto en el 2012 porque la Iglesia les dijo por quien votar. La sociedad de hoy ha empezado a hacer la distinción entre religión e Iglesia. Y no es que quiera condenar directamente a la Iglesia, pero esta es una institución conformada por humanos, que al ser representante de una religión a nivel global ostenta poder, y en cualquier institución, el poder es el poder y sabemos para que lo utilizamos los seres humanos. Por lo tanto la Iglesia es una institución perfectible, no libre de corrupción e intereses ajenos a los principios que dicen defender.

    Pero el que alguien practique una religión no lo hace más tonto, estúpido, ni mucho menos se convierte en un agente para que su nación retroceda o se estanque. Las religiones no son malas, por el contrario, a muchas personas les sirve como una forma de trascendencia espiritual y es un aliciente para mantener una psique sana (aunque a mi juicio no es la única opción). El problema más bien son las instituciones, pero si desaparecemos a la Iglesia, surgirán otras instituciones que suplan esa función, dada la necesidad de cierta gente de arroparse a un sistema dogmático rígido. Pero lo digo, estas personas, que centran su vida en un dogma, que no requiere de racionalización, forman parte de un sector cada vez más marginal, pero religiosos siguen habiendo muchos, y a mi parecer, la religiosidad siempre existirá.

  • La Utilidad de Dios

    Utilidad de Dios-El humano tambaleante, el humano desesperado, y el humano asustado tienen una coincidencia; Dios.

    Y es que Dios es sólo eso, una pared, o una mano amiga para no ser tan duros…

    -Pero…quién lo dice…¿tú?…¿tus grandes conocimiento teológicos? o…¿tú?…una verdadera mente desesperada en busca de una poco de razón…

    -Por si no te has dado cuenta Dios sólo ha existido para para explicar lo que el humano por sí sólo no puede; ¿acaso no se le denominaba una obra divina de Señor la lluvia o la saluda del Sol?

    -¿Y qué me dices tú del Big Bang? ¿En verdad crees que toda esa energía estuvo ahí todo el tiempo?

    -El problema de los que defienden ese argumento es que no se dan cuenta de que es un arma de doble filo; entonces yo te digo; ¿De verdad crees que Dios estuvo ahí desde siempre?, o ¿en todo caso no es la misma incógnita que el origen de esa materia que siempre estuvo ahí?

    -Tal vez tengas razón en eso, pero ¿Nunca te has puesta pensar en la remota posibilidad de que esa energía sea Dios?

    -El creer en Dios o no creer es el problema de cada quién, pero insisto en que no tienen sentido; si fuera verdad que fuimos creados por Dios… ¿Cambiaría algo?…No. El creer en Dios o no creer en Dios no te hará más feliz, no te sacará de la mierda, sólo te hundirá más, puesto que pones tu vida en manos de algo cuya existencia es dudosa.

    -No toda la gente lo hace…Hay personas que creyendo en Dios manejan su vida…

    -Regreso a mi punto, si esas personas manejan su vida ¿Cuál es la utilidad de un Dios que no se preocupa por su creación?…si Dios nos ha abandonado, deberíamos abandonarlo igual.

    -Tú lo dijiste…Para ellas Dios significa una mano amiga con la que pueden confiar en los momentos difíciles, y los que creen confían en que algún día vuelva y nos vea, y tal vez…nos salve.

    -Pues entonces nunca aprenderán a levantarse solas.

    -Los ateos tampoco; todos necesitamos algo en que confiar, llámale Dios o llámale razón,  es una característica del humano el creer en algo. El creer en algo no es malo, el vivir confiando sólo en eso sí, sólo que la idea de Dios  histéricamente y hasta en la actualidad ha sido explotada para explotar personas por parte de las grandes potencias…¿Cuántas no dijeron “Todo aquél que sufre será recompensado con la vida eterna y el que se rebele arderá  en el infierno”?

    -Lo ves, Dios es una idea bárbara que se nutra de la ignorancia de el pueblo.

    -Te equivocas; ha sido deformada y aprovechada para intereses egoístas, tú que eres marxista deberías comprenderlo… ¿No pasó lo mismo con el marxismo durante la guerra fría?

    -Ja…Te concedo eso…

    ¿Nunca has pensado en la posibilidad de que hayamos sido creados por el diablo…míranos…destruyendo la Tierra, las aguas y alas otras formas de vida, de alguna forma somos los que estamos destruyendo lo que alguna vez Dios hizo con amor,  eso explicaría el por qué Dios nunca responde a nuestras plegarias.

    -Esa idea es macabra…tal vez tu eres el diablo y me quieres convertir jaja…O tal vez la naturaleza de todo ser superior en su entorno es el demostrase que es superior, lo que digo es que cuando humano pudo sobresalir de los demás animales tenía que creerse que desde un inicio era superior, y de esta manera creo a un Dios que lo creo  de manera especial para que por siempre fuera mejor que el resto de sus creaciones: Dios no creo al humano, sino que el humano creo Dios para crearse…

    -Eso es macabro jaja…eso puede explicar el por qué siempre los reyes y los emperadores han dicho que son de ascendencia divina.

    -Al fin ¿en qué quedamos?

    -No lo sé.

    -Tal vez nunca se sepa…

  • Reforma al artículo 24 ¿Fin del estado laico?

    Muchas personas, más que laicistas, antirreligiosas, pegaron el grito. ¡la reforma el artículo 24 es una decisión retrógrada que nos regresará a la época medieval, habrá Santa Inquisición, el clero volverá a mandar en el país y gobernará usando las conciencias de los ciudadanos!. Pero parece ser que la interpretación del estado laico por parte de los perredistas está algo tergiversada, dado que el estado laico es neutral con cualquier religión y permite la libertad religiosa a sus habitantes sin imponerles alguna religión en específico. Entendiendo así el estado laico, yo la verdad no veo algún agravio por parte de la reforma al artículo 24, por el contrario, lo alimenta, porque extiende las libertades religiosas y lo que el artículo 24 propone incluye a todas las religiones, no solo a la católica (como muchos quieren interpretar).

    ¿Qué se quiere lograr esta reforma?. Que se ajustará la legislación de nuestro país a los tratados internacionales de los cuales forma parte, reconocer la libertad religiosa como un derecho colectivo y no solo individual, la garantía de que los hijos de los padres puedan recibir instrucción religiosa o moral de acuerdo a sus convicciones, y dar permiso para efectuar cultos al exterior de los templos. Algunos aseguran que los padres o ministros podrán votar en las elecciones e incluso postularse para un puesto político.

    Así, bajo el mismo talante en que a los homosexuales se les da el derecho a casarse y a adoptar hijos, también debería de otorgarles derechos a las personas que forman parte activa de una institución religiosa. Sinceramente a mi siempre me ha parecido absurdo que un padre no pueda votar en unas elecciones, los padres o ministros son una minoría, al igual que los homosexuales y no por eso se debería coartar su participación en la política. Luego, vamos con algo que si podría tener un lado un poco más preocupante, que es el hecho de que un padre de cualquier religión pueda participar activamente en política. Con esto muchas personas dan por sentado que sería el regreso del poder del clero al país, pero no necesariamente es así. Si una persona religiosa aspira a un puesto político, será juzgada por sus acciones como «político» y no como «párroco». Y sobre todo porque a la gente le interesa más que un político se preocupe por sacar adelante la economía de un país, que por ofrecer «el cielo» a sus votantes.

    Un claro ejemplo lo vemos en Paraguay. El obispo Fernando Lugo decidió contender por la presidencia, ¿y saben ustedes que partidos le dieron cabida al obispo para que se lanzara a las elecciones? Si, los de la izquierda paraguaya. El obispo tuvo que pedir permiso al Vaticano, y el papa Benedicto le otorgó una dispensa para ejercer la presidencia que le concede su regreso a un estado laical (a cambio no puede administrar los sacramentos durante su mandato). Una vez terminada la presidencia, Fernando Lugo mediante una solicitud al Vaticano, podrá volver a ejercer como obispo. Y ahora que Fernando Lugo es Presidente, ¿han visto el regreso de la Inquisición en Paraguay?.

    Y lo mismo sobre la educación, ¿por qué la gente que tiene dinero es libre de elegir si se les enseña religión o no dentro de las escuelas privadas a sus hijos; mientras que la gente humilde no lo puede hacer?. El que los padres tengan la libertad de escoger el tipo de escuela para sus hijos de acuerdo a sus convicciones ya sean religiosas o no religiosas a mi me parece bien.

    Dentro de todo esto, yo no veo ninguna «imposición», veo simplemente la extensión de los derechos para las religiones, sean católicas, protestantes, budistas. Y yo, mientras el gobierno no adopte una «religión oficial», nos imponga una religión o tengamos que ir a misa por fuerza el estado, no veo algún agravio contra el estado laico. Yo como una persona no practicante de alguna religión, esta ley, que todavía falta ser aprobada por los senadores, no me afecta en lo más mínimo en mi persona.

  • Los Diez Mandamientos a la mexicana.

    México dizque es un país muy católico, a la hora de hacer las entrevistas con los especialistas para el libro que planeo lanzar, un familiólogo y terapeuta mío me dijo que los mexicanos en la cuestión de la religión, parecemos niños de 15 años, nos quedamos en la catequesis. Y es que de esta manera entiendo en parte por qué el país está como está, a pesar de que los religiosos han tratado de inculcar valores. Y yo no me considero religioso, pero quien ejerce una religión, o una creencia filosófica, debe de conocerla muy bien para evitar eso que llamamos «doble moral». Aprovechando la coyuntura del aniversario de la aparición de La Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac, analizaré como estamos los mexicanos en relación a los 10 mandamientos que más del 80% de la población se jacta de seguir.

    1.- Amarás a Dios sobre todas las cosas.

    No se si una muestra de querer por ejemplo a mi papá, es pedirle a mis 29 años que me mantenga, me de para la gasolina, me compre un auto, ropa, me pague mis salidas. Y esto lo digo porque el mexicano quiere que Dios le haga todo, la gente se para al templo para «pedir, pedir y pedir». Una forma muy curiosa de amor.

    2.- No tomarás el nombre de Dios en vano.

    La gente no lo toma mucho porque ve a Dios como un símbolo sagrado y está bien. Cuando alguien me jura algo por Dios (cosa muy rara) le suelo creer, es de las pocas veces en que no me fallan. En este punto no tengo queja alguna.

    3.- Santificarás las fiestas.

    No se si el ir a misa los domingos y confesarse, esté bien, mientras de lunes a sábado me dedique a criticar con mala saña a los demás, a robar, a acostarme con la vecina casada, a ir al DF para que mi novia que salió embarazada pueda abortar.

    4.- Honrarás a tu padre y a tu madre.

    Aquí tenemos que ver a quien tomamos como padre. Muchos creen tácitamente que honrar a Felipe Calderón y decir que ha tenido una excelente gestión que no se vean los 60,000 muertitos ni Elba Esther Gordillo, o que alabar al mesías endiosado López Obrador y luchar contra sus detractores, o arrodillarme ante un copete acicalado por una gaviota es honrar a su padre y a su madre. Si los criticamos, según ellos, estamos faltando contra este mandamiento.

    5.- No matarás.

    Un pais «tan católico» y con 60,000 muertos provocados por el narco, los cárteles y la lucha del gobierno contra ellos, sumándole los otros cometidos por delito común, como que no está cumpliendo muy bien con este mandamiento.

    6.- No cometerás actos impuros.

    Aquí es donde entra la moral, gente que se dice ser católica con amantes, gente promiscua que se acuesta con otra por una apuesta (yo he conocido casos de esos), padrecitos que se divierten demasiado con los niños, mujeres que «abren las piernas» porque de otra forma los hombres no los pelan entre un largo etcétera, pero eso si, a todos esos los ves en misa los domingos.

    7.- No robarás.

    No, aquí si que excomulguen al país entero. El robo es pan de nuestro cada día, desde los pequeños hurtos, hasta los impuestos que no se declaran, las tranzas, los fraudes electorales, hasta el robo de conciencias. Aquí hay robo de todo. Y regreso a lo mismo, muchos de esos van a misa, o incluso tienen sus santitos.

    8.- No dirás falso testimonio, ni mentirás.

    Jajajaja. Aquí si ni como hacerle. Creo que todos los mexicanos tendríamos que hacer un viacrucis, nos tumben a latigazos, nos hagan cargar no solo una cruz, también piedras y nos pongan una corona de espinas eléctrica. Si la historia mexicana es una mentira, ¿como podemos esperar a que seamos fieles a este mandamiento?

    9.- No consentirás pensamientos ni deseos impuros.

    Igual católicamente puedo ser un ignorante, pero este mandamiento se me hace muy parecido al sexto, solo que este consiste en desear algo, que en el otro mandamiento se pone en la práctica. ¿Por qué no mejor consolidar estos dos mandamientos en uno?. No explico aquí nada, porque aplica el mismo argumento que el sexto.

    10.- No desearás las cosas ajenas.

    Como buenos materialistas y clase media «aspiracional» siempre vemos lo que trae el otro y lo envidiamos. Y para parecernos a el nos endeudamos y luego andamos chillando porque las cuentas no nos cuadran. A eso le sumamos que los mexicanos nos encanta ponerle el pie al que triunfa o al que destaca, aquí si, que decreten pecado mortal automático en la constitución.

    Ya no sigo más, y si alguien se sintió atacado, nunca fue mi intención de hacer mella de los preceptos de la Iglesia, más bien lo hago de aquellos que practican una doble moral cotidianamente. Y el que esté libre de culpa, que arroje la primera piedra. Y para ser sinceros, yo tampoco soy tan perfecto como para arrojarla, que si bien no soy religioso, la gran mayoría de los mandamientos son simple lógica moral universal pura.

  • La mochería mexicana II (revisión)

    A ver, estuve viendo algunos comentarios que colocaron en el artículo anterior y creo que esto merece una revisión para aclarar algunos puntos. Alguien dijo por ahí que los liberales crean una «moral» a su medida y a sus intereses propios, por lo que no les importa llevarse a gente entre las patas. Puede ser cierto en algunos casos, pero yo sinceramente de los liberales que he tenido el placer de conocer, pocos de ellos se me han hecho personas malas. Es cierto que (algunos) tienden más a algunos actos como la promiscuidad, a ser más inestables en sus relaciones sentimentales entre otras cosas por que tal vez no tienen un referente moral que si tienen los conservadores en esa materia. Pero yo nunca he visto una correlación entre liberalismo con antivalores como corrupción, robo, asesinato, etc, porque esos valores son considerados universales y tanto el conservadurismo como el liberalismo los ha tomado.

    Nunca he dicho que los liberales sean buenos y los conservadores sean malos. Creo que la posición ideológica no determina la bondad o la maldad de las personas. A lo que me refiero es la hipocresia que manejan muchos (no todos) de los que se denominan conservadores, porque pregonan una escala de valores morales por un lado y por otra la violan, como el caso de las mujeres que contaba que habían ido a México D.F. a practicarse abortos. Yo, en mi vida, al estar en colegios de corriente conservadora me percaté de esa hipocresía y doble moral que muchas veces manejan, como decía, les preocupaban más los condones o las relaciones prematrimoniales que el bullying, las peleas y otro tipo de degradación humana. Lo que aquí se critica no es tanto el conservadurismo en sí, sino a quienes se dicen ser conservadores y tratan de transmitir una ideología que ni ellos mismos respetan. A pesar de decir tener una escala de valores, también se llevan a los demás entre las patas y es peor, porque al ser conservadores, las víctimas no están advertidas.

    Algunos de los conservadores, como ocurre con los políticos y las leyes, buscan también lagunas dentro de los valores morales para obrar mal. Al cabo todos los malos actos que ellos cometan quedarán sanados al recibir la confesión. Y otra cosa, para demostrar que el conservadurismo 0 el liberalismo no tiene que ver nada con la degradación social sino más bien la conducta de cada persona independientemente de su posición ideológica pongo un ejemplo: México es un país conservador en general, y me pregunto ¿Cómo está la corrupción en México? ¿La justicia social? ¿El abuso, el narcotráfico, el dinero fácil, el índice de asesinatos?. Y en un país próspero europeo como Suecia tajantemente liberal ¿Cómo están las cosas? ¿Verdad que no tiene nada que ver?.

    Me considero una persona liberal hasta cierto punto, aún así yo defiendo algunos valores que son más propios del conservadurismo como mi oposición al aborto o la adopción entre homosexuales, pero no porque me sean impuestas, sino porque según mis convicciones creo que eso es lo correcto. Lo que también reniego del conservadurismo es que la escala de valores (independientemente de que varios de sus puntos sean buenos y totalmente válidos) es dogmática, anacrónica y por lo tanto le cuesta trabajo retroalimentarse. La gente no la sigue en su mayoría por convicción propia, sino porque les dijeron que eso es lo correcto.

    En lo que no concuerdo con algunos liberales (los más radicales) es en tratar de imponer su corriente ideológica a los demás, es decir, aquellos que quieren imponer el ateísmo y no dejan a sus terceros practicar alguna religión cuando están en su derecho. Recuerdo hace algunos días cuando fui al Distrito Federal, entre los límites de La Marquesa y Santa Fé vi unos anuncios publicitarios con la imagen del papa Juan Pablo II que decían que el estaba en contra del aborto (supongo esto, como una reacción a las leyes promovidas por Marcelo Ebrard), y dije, es totalmente válido, tienen derecho a utilizar su libertad de expresión para dar a conocer sus ideas, independientemente de si uno esté de acuerdo o no con ellas. En un mundo democrático deben tener cabida todo tipo de pensamientos.

    Independientemente de la posición ideológica que tengamos, existen valores universales que por nuestra naturaleza humana los damos por sentado. Sabemos que es malo robar, es malo dañar de una u otra forma a otra persona, es malo matar a una tercera persona, entre otros. Esto no tiene que ver con una postura ideológica, el que no las acepte es un desadaptado social, una persona con problemas psicológicos profundos y una persona enferma. Punto

  • La mochería mexicana

    Platicaba con mi terapeuta, una persona conservadora, pero que a pesar de lo que se puede creer, es una persona muy estudiada y abierta a las opiniones distintas a las que tiene él. Al grado que una vez me regaló un libro de López Obrador y leyó todas las columnas del periódico del izquierdista llamado «regeneración», eso sí, todas las criticó y dijo -este tipejo se cree un dios-, el único al que le dió la palabra fue una columna donde Andrés Manuel hablaba sobre el fracaso del neoliberalismo, a lo que mi terapeuta dijo -en esto si tiene razón, el neoliberalismo ha fracasado-. Pero bueno, estuvimos hablando de política y estábamos ambos decepcionados de que Andrés Manuel López  Obrador ganara las elecciones internas de la izquierda. Yo le mencionaba que si a alguien le podría dar mi voto, a pesar de que tenía varias diferencias con él, era a Marcelo Ebrard. El me dijo, que Marcelo Ebrard es una persona demasiado liberal, y que cuando una persona cae en el extremo del liberalismo pierde la noción de la moral y puede hacer lo que sea.

    Sin estar totalmente en desacuerdo con esa afirmación, porque yo siempre he pensado que los extremos son malos, al salir de la consulta me puse a pensar, ¿Entonces el liberalismo es un mal en México?. Sinceramente no lo creo, es más, no creo que el que una persona sea conservadora o liberal determine su bondad o maldad. Simplemente tienen una percepción del mundo distintos y tienen escalas de valores distintos. A diferencia de mi terapeuta, que como decía es una persona muy leída, con bases filosóficas, psicológicas entre otros, hay muchas personas que se consideran conservadoras (o coloquialmente les podemos llamar «mochas«) pero no lo hacen porque tengan un conocimiento profundo, sino más bien basan su postura en prejuicios, en los paradigmas tradicionales, en la religión (muchas veces mal entendida).

    Yo estudié toda mi primaria y secundaria en un colegio del Opus Dei, y ahí me di cuenta de las contradicciones del conservadurismo. Para los maestros y los que formaban parte de la institución era motivo directo de suspensión traer un arete, mostrar conductas homosexuales aunque fueran en broma, entre otros. También nos decían que escuchar temas como la de Alejandra Guzmán de «Hacer el amor con otro» o la de «Hotel California» de los Eagles era un pecado mortal. Pero a esas mismas personas no se les hacía tan grave ni «pecaminoso» el bullying, que era constante en esa escuela, o la discriminación ante las minorías, los pobres, etc.

    Desde esa vez me arropé al liberalismo. Me di cuenta que el conservadurismo en sus mayores vertientes era hipócrita, porque nos advierten sobre la gravedad de que existan homosexuales, que estos se casen, las relaciones prematrimoniales, entre algunos otros temas. Pero no veían con tanta pecaminosidad otras actividades que perjudican la integridad del ser humano como el abuso de poder, el maltrato a otras personas, el enriquecimiento ilícito, y muchas otras actividades que degradan de una forma más fuerte al ser humano.Yo nunca he visto que excomulguen a un homicida, y si a alguien que promueva la adopción gay.

    También es muy cierto que muchos de los conservadores (no todos), tienen problemas para sostener sus principios, provocando una doble moral. He escuchado casos de gente tapatía que muestra una faceta conservadora, pero que ante un embarazo no deseado, van a México D.F. a abortar, donde sí está permitido. También he conocido gente que durante su vida se han dedicado a transmitir las enseñanzas de Jesús, y que a su vez están dentro de pandillas, tienen relaciones sexuales promiscuas etc. Que decir de los casos de pederastía en algunos padres, de los cuales la Iglesia se ha tardado en reconocer.

    ¿O qué es más preocupante? ¿Ver un amanerado en un centro comercial? ¿O un cadaver arrojado en plena calle? Muchos de los narcotraficantes tienen sus santitos, y la Iglesia no hace nada ¿Por qué no los excomulgan?  Por esto, los conservadores son mas proclives a caer en la doble moral y por ende son fácilmente blanco de críticas por sus contrapartes liberales. Y no es que sea malo ser conservador, sino que si uno elije esa postura debe sostenerla cueste lo que cueste y muchos no hacen eso, o terminan cayendo en el dogmatismo o terminan violando sus principìos.

     

  • El aborto, ¿Cómo prevenirlo?.

    abortoVimos que hace unos días en Baja California y en San Luis Potosí se criminalizó la práctica del aborto desde la concepción. Es decir desde la unión de de el espermatozoide con el óvulo. Yo estoy de acuerdo en que el abortar a una criatura es algo malo (a excepción de que la vida de la madre esté en peligro), no porque la Iglesia lo diga, sino porque se está privando a un ser vivo de poder tener vida. Alejándonos un poco de los argumentos de la Iglesia para poder adaptar mis argumentos a aquellos que no son religiosos, considero que la vida es algo que va más allá de procesos químicos y materiales de nuestro cuerpo, el hecho de tener conciencia nos dice que nuestra vida va más allá, aunque dependa de ellos para su buen funcionamiento. Se habla de que la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo, pero al tener una criatura ya estamos hablando de otro cuerpo el cual ya no es parte de ella, y funciona de manera independiente.

    Pero también hay otra cosa que es cierta, es que a pesar de que esté prohibido, las mujeres de todos modos abortan en clínicas clandestinas o insalubres, poniendo en serio riesgo su vida, lo cual termina siendo peor, porque entonces estamos hablando de la posible pérdida de dos vidas, no de una. Es por eso que yo me la pensaría dos veces el penalizar el aborto si lo vemos desde un punto de vista pragmático. Lo importante aquí es reducir el número de abortos, el hecho de penalizarlo tal vez no lo haga con la eficiencia que se cree y tal vez sea contraproducente. Creo que las autoridades deberían buscar otras alternativas para reducir el número de abortos en su mínima expresión.

    Uno de los medios más eficaces es el uso de los anticonceptivos. La Iglesia los prohibe, pero el tener sexo es una necesidad natural del ser humano. En otros tiempos, las familias tenían muchos hijos, por lo cual la gente tenía sexo frecuentemente y su necesidad estaba satisfecha, de hecho los condones no existían para ese entonces. Pero en estos tiempos la gente no se puede dar el lujo de tener varios hijos, y de hecho las parejas contraen matrimonio más tardíamente que antes porque ante la difícil situación económica (y la promoción constante de que las familias tengan menos hijos, dado que el tamaño de la población no puede seguir aumentando como lo hace por la escasez de recursos naturales) existe más miedo al compromiso. Eso explica en parte el aumento de las relaciones prematrimoniales o las uniones libres. No creo tanto que la sociedad se esté depravando (gente depravada y promiscua ha existido a lo largo de todos los siglos, basta con ver algunas biografías de personajes históricos), sino que las condiciones económicas y socioculturales hacen que la gente no se quiera comprometer y por lo tanto opta por tener relaciones prematrimoniales.

    La Iglesia por más que promueve la abstinencia cómo único método de prevención, y condena las relaciones prematrimoniales o el uso del condón, se ha visto rebasada totalmente por la dinámica social. De hecho, a la gran mayoría de la población, incluída la que se considera católica, le tiene sin cuidado el llamado de atención de la jerarquía eclesiastica. Solo un pequeño sector conservador de la población sigue a rajatabla las normas de la Iglesia, y no todos logran cumplirla, por lo cual muchas veces a los conservadores se les tacha de «doble moral». Es cierto que mucha gente no se cuida a la hora de tener relaciones sexuales, y varias mujeres al embarazarse y tener la carga de mantener un bebé deciden abortar, lo cual no solo provoca la muerte del bebé, sino que dichas mujeres muchas veces terminan afectadas psicológicamente por su decisión.

    Es por eso que yo apoyo la promoción de los anticonceptivos para evitar los embarazos no deseados, y consecuentemente que las mujeres se orillen a abortar. Pero no debe de ser la única medida para evitar los abortos (porque es cierto que su efectividad no es del 100%), además de crear una cultura de la prevención en la sociedad, se deberían implementar leyes para desincentivar la decisión del aborto entre las mujeres. Por ejemplo, se debería de crear un programa para que las mujeres puedan dar sus hijos en adopción, dado que hay muchas parejas que por problemas de fertilidad no pueden tener hijos (de esta forma se desincentivaría el aborto, sobre todo en casos por violación). Otro de los factores que orillan a las mujeres a abortar es que el hombre no quiere hacerse responsable del hijo procreado y le deja toda la carga a la mujer. En este caso el gobierno debería obligar al hombre a aportar una cantidad mensual para mantener al hijo que procreó, esto mediante una prueba ADN que confirme su paternidad. De esta forma la mujer no tendría tanta presión económica para mantener al hijo y reduciría el índice de abortos.

    El aborto hay que evitarlo y reducirlo a su mínima expresión, pero su penalización no es garantía de ello. Hay que buscar medidas efectivas para desincentivar el acto. Yo entiendo que la Iglesia ha dejado muchas enseñanzas positivas a la sociedad, pero también es cierto que sus dogmas y la evasión al análisis de estos no logran evitar lo que prohiben. El mundo es caótico, es dinámico y es cambiante, y a veces una postura fija ante algún hecho que pudo haber sido eficiente en algún momento ya no lo es, y es el problema que yo veo en los jerarcas eclesiásticos. Aplaudo su intención de apoyar la vida y buscar salvaguardarla, pero no estoy de acuerdo con las formas. No siempre el dogmatismo, el castigo o la represión son las soluciones idoneas para solucionar un problema o promocionar un valor, más cuando esta postura de la Iglesia ha hecho que pierda credibilidad ante la sociedad. Millones de personas siguen siendo católicas y lo seguirán siendo, pero muchos de esos millones también discrepan con la posición de la Iglesia en algunos temas.

    Yo creo que el aborto hay que erradicarlo, pero hay que buscar soluciones pragmáticas, adecuadas a las circunstancias socioculturales y económicas actuales.