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  • Los taxistas tradicionales contra Uber. Privilegios contra progreso

    Los taxistas tradicionales contra Uber. Privilegios contra progreso

    En México, asociamos la palabra taxi con inseguridad, precios altos, mal servicio y hasta con intereses y corrupción. No es que al subirte a alguno de ellos te vayan necesariamente a asaltar, pero es que es difícil esperar una buena calidad de servicio porque los taxistas no están motivados a ello. Su única motivación es sacar la mayor cantidad de dinero posible: Desde procurar tener el mayor número de viajes posible, hasta cobrar de más, ya sea porque no sirve el taxímetro, o porque éste fue manipulado deliberadamente. No se trata de señalar a los taxistas como los malos de la película, más bien es el modelo el cual permite que se comporten así. Un modelo que debe de cambiar.

    Los taxistas tradicionales contra Uber. Privilegios contra progreso

    Si eres una mujer, lo recomendable es que te subas al asiento de atrás (no vaya a ser). Los taxis están mal cuidados: –Seño, nada más cuidado con el asiento porque se mueve mucho. A veces los taxistas le ponen un aroma muy desagradable para que «la unidad huela bonita» (al tiempo en que se olviden proteger sus axilas del mal olor), nosotros los usuarios tenemos que regatear la tarifa: –Mire, es que el taxímetro no sirve, y pos no se puede arreglar. No, no niego que haya buenos taxistas, pero el esquema en el que operan no les obliga a prestar un buen servicio. Si quieres desplazarte rápido (ya sea que no tengas carro, esté en el taller, quieras ser un bebedor responsable para evitar el torito entre otras razones) no te queda de otra más que pedir un taxi, y la suerte decidirá el servicio que tengas. Si el taxista te tira la onda, si huele mal, si te agrede, difícilmente podrás hacer algo.

    Bajo esta realidad se entiende que servicios como Uber afecten los intereses de los taxistas. El esquema de Uber, que no solamente viene a reemplazar a los taxis (no es su prioridad), sino que busca desincentivar el uso del automóvil privado, está muy orientado al buen servicio y está blindado contra tranzas, chantajes y asaltos por parte del conductor. Uber representa una revolución en cuanto a transporte se refiere, gracias a que este esquema de negocio ha sabido echar mano de los avances tecnológicos.

    Basta con bajar la App, vincular una tarjeta de débito o crédito, y solicitar el coche por medio de ésta (que llegará más rápido que un taxi de sitio), Un automóvil privado pasará por ti, el chofer te dará una botella de agua gratis, y al llegar al destino sabrás cuanto debes de pagar (el costo se determina mediante el tiempo y la distancia recorrida medida por un gps, lo cual cancela cualquier posibilidad de que el conductor pueda cobrar de más). Al final, la App te pedirá calificar al conductor. Si tuviste mal trato, éste taxista recibirá malas calificaciones que podrán derivar en la pérdida de su empleo (en caso de que sea reincidente). Entonces todos los conductores procurarán darte un muy buen servicio.

    El costo depende del tipo del automóvil, pero en el caso de la opción más económica, el Uber X, el costo podrá llegar a ser menor que un taxi que cobra a precio estándar, y siendo éste el más económico el servicio sigue siendo mucho mejor que el de un taxi normal.

    Los taxistas naturalmente no quieren perder sus privilegios. Creen que el gobierno se debe de encargar de defender «sus derechos», pero en realidad un gobierno debe de velar por los ciudadanos, y la realidad es que los ciudadanos prefieren Uber a un taxi; la realidad es que prefieren viajar seguros y cómodos a viajar temiendo que el taxi sea pirata, sean asaltados, o les cobren de más.

    Pero entiende Cerebro, los taxistas tienen familias, tienen bocas que alimentar, el gobierno debe de protegerlos – Mi estimado Don Síndico Prisciliano, el gobierno no debe de proteger a quienes no sólo no pueden, sino a quienes no están dispuestos a competir o a ofrecer un mejor servicio. Yo como emprendedor, debo satisfacer las necesidades de mis clientes; si no lo hago, me muero de hambre y a mí nadie me salva. ¿Por qué el gobierno debe de salvaguardar los intereses de unos taxistas que no quieren mejorar y no el mío?

    El Gobierno (pongo los casos del Distrito Federal y Jalisco, pero aplica para muchos lugares) trata de ponerse del lado de los taxistas, porque significan votos y porque son cotos de interés donde los gobernantes tienen metidas las manos. Los taxistas quieren mostrarse como víctimas de la malévola empresa cuando ellos quieren seguir ofreciendo un servicio mediocre:

    -Vengo aquí a defender a ustedes nobles taxistas de la malévola empresa imperialista de Uber que atenta contra los intereses del pueblo (no mencionar que la mayoría del «pueblo» prefiere Uber). Nuestro gobierno se preocupa por la gente honesta y trabajadora como ustedes (no hablar de los taxis piratas, ni los que cobran de más, ni los que ofrecen un pésimo servicio) y nosotros nos la vamos a rajar por el pueblo, por esos nobles conductores que forman parte ya de la historia de nuestra ciudad, que han movido a la sociedad (procurar derramar una falsa lágrima y hacer énfasis en el párrafo final, recordar que hay elecciones en junio). Si ustedes confían en nosotros, los defenderemos (es decir, si votan por nosotros, defenderemos sus intereses de los intereses de todos los ciudadanos)

    Posiblemente los taxis tal y como los conocemos hoy están destinados a morir, tal vez falte mucho tiempo para que ocurra, pero creo que el proceso se ha iniciado. En algunos casos los taxistas han logrado correr a Uber como sucedió en el caso de España, pero este tipo de resistencia no será definitivo. Esta transición tardará tiempo porque Uber solamente es usado por personas que poseen un smartphone de media o alta gama, pero el primer paso está dado.

    Uber

    En mi caso, he dejado de utilizar taxis tanto en mi ciudad (Guadalajara) como en el Distrito Federal. Uber viene bien, no tanto por la competencia frente a los taxis, sino porque en algún momento desincentivará el uso de automóviles privados y se podrá complementar con otro tipo de transportes alternativos (como la bicicleta por ejemplo), incluso su apuesta es en un futuro usar automóviles que se conduzcan solos (tecnología ya en fases avanzadas de desarrollo). Uber ha empezado a romper paradigmas en el caso del transporte, y posiblemente en algún tiempo, la forma en que nos movemos sea diferente a la actual.

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  • El México de unos pocos

    El México de unos pocos

    México es de pocas personas, personas privilegiadas, personas que han vivido al cobijo del Gobierno. Las personas que detentan poder e influencias se caracterizan por ello, ya sea desde el ámbito público o el ámbito privado. Eso es resultado de un mercado poco dinámico, atado a un corporativismo donde unas pocas empresas privadas tienen intereses con los gobernantes. Este tipo de poderosos suelen ser pedantes y creen tener la capacidad de vulnerar el estado de derecho (casi inexistente) con el argumento de que como son poderosos, pueden pasar por encima de los demás.

    http://mexico.cnn.com/nacional/2014/09/04/9-puntos-clave-sobre-el-nuevo-aeropuerto-de-la-ciudad-de-mexico

    ¿Viene viene en el Zócalo?

    La imagen de la plancha del Zócalo (un supuesto espacio público) invadida de autos de lujo de último modelo pertenecientes a quienes decidieron asistir al Informe Presidencial, es muestra de ello. Esa plaza considerada pública y considerada también un referente histórico, quedó invadida sin más por cientos de automóviles de personas «privilegiadas», de aquellos que gozan de poder. Dice Joaquín López-Dóriga que cuando Peña Nieto se enteró de la situación, fue inmediatamente a que pidieran disculpas. Pero hay que ser sinceros, eso se dio porque el hecho causó indignación en las redes sociales y había que paliar los daños que podría causar a su imagen.

    Cerebro -Pero el loquito de López Obrador lo usa también para sus mítines ¿Qué me dices de eso? ¿Ves? ¡Tómala!. El Zócalo ha siempre sido un espacio donde políticos pueden hacer sus mítines, e incluso donde ciudadanos pueden manifestarse ¡Es un espacio público! (Coco Wash de AMLO, encuerados, conciertos). Pero en este caso el Zócalo fue reducido a un estacionamiento temporal, como si fuera un baldío donde podían dejar sus coches. Es como si se me permitiera poner mi ropa a secar en el Ángel de la Independencia.

    En México no necesitas ser morenito y no tener estudios para ser «naco». Puedes ser millonario, influyente, y a la vez ser naco. Muchos demostraron que «entonces sí se puede».

    Vuela vuela

    Peña Nieto lo sabe, sabe que hay unos pocos que tienen poco poder y a los cuales el gobierno (quien a su vez los hizo poderosos) no puede tocar tanto, ni siquiera esos gobiernos priístas a quienes les gusta controlar todo.

    Como la cereza del pastel que fue ese autocomplaciente y aburrido Informe Presidencial; el copetón nos presumió su nueva obra, lo cual vaticinamos en este blog tal cual Nostradamus: El nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Pero ¿Qué tiene esto? Pues hay que ver los nombres de quienes construirán esta magna obra. El primero es Norman Foster. Suena muy bien, Foster es uno de los mejores arquitectos del mundo, así de simple. Pero la polémica viene al escuchar el segundo nombre: Fernando Romero. Yerno de Carlos Slim nada más y nada menos (si te perjudiqué con la Reforma de Telecomunicaciones, te trataré de compensar un poco, así que constrúyeme el aeropuerto para «mover a México»).

    Dicen que fue un concurso, una licitación. Pero en México los concursos y las licitaciones muchas veces son simulaciones de algo que ya está acordado. El nuevo aeropuerto era algo totalmente necesario no sólo para la capital sino para todo el país, además el diseño se ve muy atractivo e innovador. Digo, Norman Foster es Norman Foster por Dios. Y sin ser experto en arquitectura, por lo poco que le conozco a Fernando Romero (Museo Soumaya, Plaza Carso) creo que no es un mal arquitecto, pero es yerno de Carlos Slim.

     

    Todo esto esto contraria el supuesto espíritu de las reformas que dicen, beneficiarán a todos los mexicanos. El gobierno sigue privilegiando a unos cuantos poderosos y no tiene voluntad alguna de romper con el status quo.

  • López Obrador, amigo de Carlos Slim ¿no que contra los privilegios?

    López Obrador, amigo de Carlos Slim ¿no que contra los privilegios?

    López Obrador, amigo de Carlos Slim, ¿nó que contra los privilegios?Andrés Manuel López Obrador dice estar contra los privilegios y los intereses que mandan en el país. Posiblemente por eso muchos jóvenes se han decantado por él, porque algo que es muy cierto es que una elite asfixia al país y quiere incluso imponer a un candidato autoritario, ya sea por la «vía democrática» o bien, «por medio de otras vías». Esto, que se hace cada vez más notorio, ante un continuismo que ya no carbura y que es evidente que necesita un cambio, hace que los jóvenes, esos mismos que hace 6 años criticaron a López Obrador, ahora lo apoyen. Más porque es el candidato que no ha llegado, porque ahora la izquierda merece una oportunidad, porque ciertamente el gabinete que está delineando AMLO es destacable, y sobre todo porque ha llegado un candidato (encarnado en Peña Nieto) a quien si le queda bien el saco de «Peligro para México». Muchos de estos jóvenes ciertamente no defienden a López Obrador a capa y espada como sus fanáticos acérrimos y están más abierto a críticas, lo cual es muy bueno porque habla de una convicción democrática en los jóvenes y una capacidad de autocrítica.

    Pero a mí me hace un poco de ruido eso de que sea el candidato que va a eliminar todos los privilegios, cuando se nota que existe una cercanía con el más privilegiado, con el hombre más rico del mundo Carlos Slim. Ambos tienen una cosa en común, su posición ante Televisa. Carlos Slim está tan peleado por los intereses que hay en las telecomunicaciones, que decidió retirar toda su publicidad del duopolio televisivo, y a Carlos Slim le vendría bien un gobierno de López Obrador donde es más factible que se abra la «tercera cadena de TV» que manejaría él. Pero hay que enfocarnos en la relación entre Carlos Slim y López Obrador, la cual a todas luces ha sido buena, empezando porque juntos remodelaron el Paseo de la Reforma y el Centro Histórico de la Ciudad de México. AMLO y Slim trabajaron juntos en el DF, y en las elecciones del 2006 Carlos Slim fue uno de los empresarios que no se sumó a la campaña en contra de López Obrador (porque sabia que a él no le perjudicaba en lo más mínimo su llegada), y si bien no apoyó explícitamente a López Obrador, si le ayudo un poco, porque en ese tiempo Slim empezó a arremeter contra el neoliberalismo y el libertinaje de mercado.

    El último libro de López Obrador «La Mafia que se Adueñó de México … y el 2012» es una de las muestras de esta relación. López Obrador habla de los empresarios que «detentan el poder» y ciertamente en la lista está Carlos Slim, pero cuando empieza a hablar de él, tiene un trato demasiado diferente a los otros empresarios que se beneficiaron con las privatizaciones de Salinas. AMLO dice que el no sabe si es cierto eso de que Slim es un prestanombres de Salinas como dicen, pero que cuando lo conoció le pareció una persona muy austera y sencilla. También, contrario a la costumbre, López Obrador publicó una carta donde Carlos Slim lo criticaba (de una manera constructiva) sobre el plantón de Reforma. AMLO se molestó en publicar esa carta en su libro de una forma íntegra, y replicó a la carta, pero siempre en un tono de cordialidad. También incluso le agradeció a Slim que después de que le dijo que Oaxaca no tenía buena cobertura, el empresario haya retirado la propaganda de «México es Territorio Telcel». Es decir, en el libro primero lo pone en la lista de los empresarios que «detentan el poder», pero cuando empieza a hablar de ellos lo saca del costal, y lo presenta como un empresario que «no es tan malo como dicen que es».

    Ahí no queda la relación Carlos Slim – López Obrador. Miguel Torruco Márques, fue integrado al gabinete que López Obrador utilizaría si gana la presidencia, el fue designado para la Secretaría de Turismo. La hija de Miguel Torruco se casó con Carlos Slim Dommit, hijo del magnate más rico del mundo. Esto nos dice que AMLO no está alejándose de los ricos privilegiados como el dice, más bien al haber una ruptura en la élite (por este rompimiento entre Slim y Televisa), Obrador se está yendo con la otra parte. Es decir, AMLO a pesar de su arremetimiento contra los poderosos, no deja de ser parte de una misma familia, se pelea con parte de ella pero mantiene cercanía con la otra parte. Es cierto, que la mayoría de los magnates no apoyan a AMLO, pero al parecer si tiene relación con el empresario más rico del mundo, y ahí entra la duda ¿también Slim tendrá que pagar impuestos, o el mantendrá los privilegios o incluso los ampliará?

    Esa relación tal vez disipa las dudas de que AMLO podría ser un Hugo Chávez como dicen algunos (no creo que el empresario más rico del mundo coqueteé con un supuesto dictador socialista), pero también deja en claro que Obrador no acabará con todos los privilegios, si bien nos va, acabará solo con los de aquellos que no están cercanos a él, pero ese que tiene el 7% del PIB seguirá muy cómodo haciendo más riquezas en México.