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  • La Tradición Populista de la Izquierda

    Escribió Luis González de Alba en “Las  Mentiras de mis Maestros” que un león ronroneando en las piernas de su cuidadora es un león menos; un león destruido en su esencia leonil. Igualmente una persona que, rindiéndose ante la adversidad, se vea en la necesidad de estirar la mano en busca de alguna limosna es una persona menos, una  persona destruida en su deseo de esperar algo más de la vida, y puede ser que lo anterior sea muy chocante para algunos pero lamentablemente es la realidad en la que vivimos… Dicen que si le das un pez a un hombre él tendrá para comer un día, pero si le enseñas a pescar él podrá comer para el resto de sus días, de la misma manera  si le das unas monedas a un pobre él podrá comer ese día, pero si le das un trabajo él podrá vivir decentemente los días que le resten, el problema viene cuando los empleos son pocos y mal remunerados debido, en gran parte, a las políticas implementadas por la derecha gobernante. Uno podría pensar que un gobierno de izquierda podría ayudar a mejorar la situación, pero nos encontramos ante un enorme problema; en el mundo, concentrándonos un poco más en México, la izquierda tiene la mala costumbre de confundir la obra social con populismo, y es que un sociedad que espera a que su gobierno le resuelva sus problemas es peor que un pueblo gobernado por un grupo de corruptos neoliberales, claro que nada peor que un pueblo que espera a que su gobierno le resuelva los problemas cuando ese gobierno está lleno de corruptos neoliberales… Cárdenas fue populista durante su administración, AMLO fue populista durante su administración  y Marcelo Ebrard ha sido populista durante su administración (muchos dirán que no, pero el programa de becas universales prepa sí, es populismo puro).

    El principal problema del populismo es que poco a poco las personas digieren la idea de que los gobiernos son los únicos encargados de hacer que las cosas funcionen y que su único papel es el recibir los frutos de las buenas administraciones. En México estas ideas han profundizado tanto que las personas suelen deslindarse de la vida política del país, creyendo que son los gobernantes los que tienen la responsabilidad de hacer que las cosas funcionen correctamente, sólo hay que ver como cada seis años un sin número de personan renuncian a su voto sólo porque no apareció el candidato perfecto (de nuevo); ideas como “la escuela es la encargada de forjar ciudadanos perfectos” o “la seguridad, el desempleo y la pobreza son problemas de los que el  Estado tiene que encargarse” son más ejemplo de cómo la gente espera acostada a que sus asuntos sean resueltos y, como ya lo mencioné anteriormente, esto empeora cuando estas personas son gobernadas por quienes son capaces de hacer arder bosques mientras el dinero siga fluyendo… Las sociedades que avanzan cuentas con integrantes con un gran espíritu de superación y de lucha, cuentas con individuos que no esperan nada de nadie más que de sí mismos, mientras que los pueblos estancados y atrasados son los que están repletos de huevones;  Hay mucha diferencia entre países como Alemania y Japón que, aunque hayan perdido una guerra hace poco más de 60 años(con todo lo que eso implica), hoy por hoy están mucho mejor que México, el cual no ha podido superar una conquista de hace 500 años.

    En pocas palabras el populismo lleva al valemadrismo pues hace que la gente renuncie a su rol en el mundo, con esto provoca que los gobiernos en turno tengan mayor poder y, por lo tanto, que causen más daño.

    La izquierda no es populismo, la izquierda es querer una sociedad igualitaria en la que todos trabajemos para evolucionar cada vez más el pensamiento humano; una sociedad en donde exista empleo bien pagado para sus habitantes y en donde la pobreza no sea un requisito para que la economía fluya. Las ideas de izquierda buscan acabar con la delincuencia suprimiendo la desesperación de no poder sobrevivir en un mundo en donde el dinero es el máximo valor:

    ¡Es un error dejar manos ajenas nuestras vidas!, ¡es un error dejar en manos ajenas a nuestro país!, y así como es un error que apenas surjan voces de protesta ante los 60 mil muertos de una guerra absurda, es un error darle la espalda a una situación de miseria como la que azota a México y a otros países; lo dije hace tiempo y lo repito; sólo la flama  que llama a la batalla por nuestros ideales puede darnos el calor suficiente para llamarnos humanos, hay que buscar encenderla  en nosotros y tratar de  hacerlo en los demás, porque sólo aquel fuego puede vencer al DIOS MONEY…

    RECORDANDO OTRAS ENTRADAS:

    Las personas que viven en la miseria, el campo mexicano, la industria mexicana, los desempleados, los ninis, todos aquellos que viven en la desesperanza no pueden esperar otros seis años a que surja “el candidato perfecto” para que la izquierda mexicana se anime  a votar y a unificarse en una sola voz…y si realmente nos importa reconstruir un tejido social destrozado por décadas de políticas neoliberales debemos bajarle con los caprichos, nos guste o no nos guste AMLO representará a la izquierda nacional en 2012, mas eso no significa que tengamos que “jodernos” con sus ideas…El candidato perfecto no existe, pero una sociedad pesante es posible: ¡Basta de esperar mesías, si el país es nuestro salvémoslo nosotros¡

    -LA IZQUIERA MEXICANA SE CAE EN PEDAZOS.

    La pregunta crucial aquí es; ¿somos capaces de superar nuestros traumas históricos (y personales) para darle un giro a nuestro país o simplemente hay que esperar a que el próximo mesías llegue?

    -MÉXICO PARA LOS TRAUMADOS.

    Está entonces claro que si bien el comunismo es utópico lo es igualmente el capitalismo voraz (Neoliberalismo), pero la diferencia radica en que el capitalismo  la miseria humana termina por favorecer a unos cuantos, mientras que en el comunismo el nivel económico es general; sólo hay uno. La pregunta es ¿vale la pena que por  unos cuantos ricos millones estés condenados a la miseria?

    -EL CAPITALISMO: UN SISTEMA UTÓPICO.

  • Andrés Manuel López Obrador, por Francisco Martín Moreno

    Alguien tenía que hablar con tino sobre este polémico personaje, y el escritor Francisco Martín Moreno lo hizo. Tal vez Martín Moreno no se me haga uno de los mejores historiadores de México (hay mejores), pero creo que ha descrito con elocuencia a López Obrador. Sobre todo porque describe bien los fallos que tiene este personaje en sus propuestas. Independientemente de lo que haya ocurrido en el 2006, creo que con López Obrador al mando tendríamos un país caótico (si de por sí ya lo es con Calderón, no me quiero imaginar lo que sería con este «mesías). Les presento el texto y lo iré analizando parte por parte.

    No existe ningún mexicano, medianamente sensato, que
    no esté de acuerdo con tu tesis consistente en que
    «Primero los Pobres». ¡Claro que primero los pobres!
    ¿Quién puede oponerse a semejante propósito político y
    social? Quienes realmente queremos a este país
    deseamos elevar a la altura mínima exigida por la
    dignidad humana, a todos aquellos compatriotas que
    carecen de lo estrictamente indispensable. ¡Claro que
    queremos educación para todos! ¡Claro que queremos
    bienestar para toda la nación! ¡Claro que queremos un
    ingreso per cápita de cuando menos 30 mil dólares al
    año para cada mexicano! ¡Claro que queremos apagar
    todas las mechas encendidas, que no hacen sino atentar
    en contra de la estabilidad y del desarrollo en
    general del país! ¡Claro que queremos aumentar el
    ingreso, pero a través de la productividad y no a
    través de decretos ya conocidos que disparan la
    inflación con todas sus consecuencias!

    Yo mismo lo decía. López Obrador tiene el diagnóstico correcto, es bueno para ver lo que está fallando en el país. Lamentablemente, sus soluciones están lejos de ser buenas. Apuesta al estado como motor de la economía cuando ya se ha mostrado a traves de los años, décadas y siglos que esa no es la solución. Es cierto que a veces el estado debe intervenir, pero todos sabemos que laes empresas estatales son ineficientes, solo hay que comparar a Pemex con Petrobras de Brasil (esta última es privada y triplica en productividad a la paraestatal nacional). Tiene mucha razón Martín Moreno, no se puede aumentar el ingreso a trvés de decretos (como alguna vez lo hicieran Echeverría y López Portillo), tiene que haber un aumento en la productividad para que los salarios crezcan, es simple y llana lógica.

    ¿Quién no desea ayudar los indios de México? ¿Quién no
    desea alfabetizarlos? ¿Quién no desea contener la
    emigración de cientos de miles de mexicanos a los
    Estados Unidos? ¿Quién no quiere agua potable,
    televisión, estufas, piso de concreto y paredes de
    ladrillo en cada familia mexicana?

    Querido Andrés: todos coincidimos en la necesidad
    inaplazable de rescatar a los marginados, sólo que yo
    no coincido contigo en las estrategias que has
    planteado para rescatarlos de la miseria. Entiende que
    la única célula generadora de riqueza es la empresa y
    los empresarios, a los que tú llamas hambreadores del
    pueblo o parásitos sociales, son los agentes
    operadores del bienestar. La práctica lo ha
    demostrado. Mientes.

    Totalmente de acuerdo de nuevo con Francisco Martín Moreno. La empresa es la única generadora de riqueza, porque la ambición y las ganas de crear riqueza hacen que la gente sea más productiva lo cual coadyuva en el aumento en la productividad de un país, por lo tanto esa riqueza se multiplica. Es cierto que en México hay empresas que no pagan impuestos, o hay personas que obtuvieron sus empresas gracias a intereses con el gobierno (AMLO sabe explicar muy bien eso). La responsabilidad del gobierno debería ser únicamente obligarlas a estar en regla, es decir, hacer que paguen impuestos, combatir los monopolios privados existentes para fomentar la libre competencia. Los excesivos controles y las nacionalizaciones solo minan la economía de un país. Es cierto, empresas como Televisa, o Telmex no son mejor ejemplo de empresa que pueda existir, pero si las desapareciéramos del mapa, probablemente tendríamos un país pobre. Cierto también que las televisoras transmiten contenidos televisivos deplorables, pero también es cierto que los canales cuando están al cobijo del gobierno, también se encarga de manipular las conciencias de las personas a su favor.

    El estado debe de encargarse de distribuír la riqueza mediante los impuestos, para que tengamos una sociedad más equitativa, para dar más oportunidades a los que menos tienen. Pero jamás debe de reemplazar al mercado para crear riqueza. Los políticos de izquierda moderada así lo han entendido y así lo hacen.

    Todos coincidimos con el fin, pero la mayoría no está
    conforme con tu método. Se vio en las urnas. Ni
    partiendo el sueldo de los funcionarios públicos a la
    mitad ni evitando la corrupción que devora lo mejor de
    nuestro país, podremos generar la suficiente riqueza
    para crear los empleos que requiere México, la
    herramienta más eficaz para ayudar a los pobres que
    tanto nos preocuparan. Tu diagnóstico está equivocado.
    Un gobierno encabezado por ti jamás creará los empleos
    que requiere México ni extinguirá las mechas
    encendidas, ni impulsará la recaudación tributaria
    indispensable para que el gobierno aumente
    significativamente el gasto en Desarrollo Social.
    Nadie con dos dedos de frente podría aceptar que tus
    tesis económicas ayudarán a la capitalización de las
    empresas ni estimularán la investigación tecnológica,
    ni ampliarán los mercados, ni estimularán la
    competitividad en el comercio internacional, ni
    abaratarán costos de producción, ni propondrán
    alternativas inteligentes para modificar el TLC, dando
    los pasos adelante necesarios para acercarnos, poco a
    poco, al esquema de una Comunidad Económica de
    Norteamérica.

    De acuerdo otra vez, y esto se corrobora en el último libro que lanzó López Obrador. En ninguna de las 20 propuestas se habla de competitividad ni de los mercados. A mí realmente se me hace una estupidez que los funcionarios se partan la mitad su sueldo, solo obtendríamos un monto mínimo que no podría reemplazar al que se puede producir por medio del ingenio y la competitividad. Por mí que los funcionarios ganen bien y que tengan su seguro privado. Creo que deben de ganar bien para que en la misma medida nosotros les exijamos cuentas y trabajen de acuerdo al sueldo que obtienen.

    No tienes ningún derecho en detener a la inversión
    extranjera ni a la doméstica, que tanto necesitamos
    para prosperar. No tienes justificación para espantar
    a los capitales que vienen a ayudarnos a construir un
    México mejor. Careces de elementos, nunca los tendrás,
    para estimular el odio entre todos los mexicanos, ni
    para polarizar este país, ni para crear trincheras
    entre todos nosotros únicamente para dividirnos, la
    única condición en que los mexicanos hemos sido
    históricamente derrotados.

    Aquí tal vez no estoy tan de acuerdo. El odio y la polarización fué causado por ambas partes. Tanto por Andrés Manuel López Obrador, como por el entonces gobierno, el PAN y una parte del empresariado. El discurso de AMLO contra los «oligarcas y la mafia» fué igual de dañiña como el discurso de «Un peligro para México». Es cierto, los capitales se asustaron, pero el espanto nunca se concretó porque nunca llegó al poder.

    Tú no representantas a la izquierda, sino al más
    catastrófico populismo, del que yo no quiero jamás
    volver a acordarme. Izquierda era la de Mitterand , la
    de Felipe González , es la de la Bachelet , a
    diferencia de la supuesta izquierda de Chávez o la de
    Castro , quien ha impuesto la felicidad con la fuerza
    de las bayonetas…

    Muy cierto, no tiene que ver mucho López Obrador con Mitterand, Felipe Gonzáez, Bachelet o Lula da Silva (aunque este último antes de ser presidente tuvo una retórica parecida a la de López Obrador, luego se moderó). López Obrador no es la izquierda que necesita México, de hecho la está bloqueando al intentar volver a contender por el poder sabiendo que no va a ganar (y sin respetar el acuerdo que tuvo con Ebrard donde el que saliera primero en las encuestas era el que iba a liderear la izquierda). López Obrador podrá ser la consecuencia de los malos manejos que se han hecho en la economía durante años, pero ello no significa que sea la solución.

    No, no Andrés, para ti es irrelevante el incendio de
    todo lo mío, la destrucción de todo lo que he
    construido en los últimos siete siglos. Es claro que
    no te importa que nos volvamos a incendiar como en
    1810, en 1858 o en 1910, siempre y cuando tú puedas
    compensar los vacíos sicológicos que se remontan a tu
    infancia. No, Andrés, ese no es el camino. Si el
    padrón federal lo integran 72 millones de electores y
    de ellos sólo 14 votaron por ti, entonces 58 millones
    no te quieren en la Presidencia , o sea más del 80 por
    ciento te rechaza como jefe del Ejecutivo.

    Independientemente de si hubo fraude o no, es cierto que más de la mitad de la población no lo quiso en el poder (como tampoco a Felipe Calderón que tuvo cifras similares).

    Antepones tu bienestar personal al mío. Deseas
    intimidar a las autoridades judiciales mediante la
    protesta callejera. No quiero un Mussolini mexicano
    que acepte la ley siempre y cuando le beneficie y que
    rechace a la Constitución por ser una herramienta a
    favor de la burguesía. La mayoría somos conscientes de
    nuestras debilidades económicas y sociales, sólo que
    hemos decidido no convocarte a ti para resolver los
    difíciles problemas que nos aquejan.

    Abandona el llamado a la violencia. Abstente de
    erigirte como intérprete de la voluntad popular y
    resígnate a aceptar tu derrota. La mayoría de los
    mexicanos no te quiso en la Presidencia de la
    República, porque lejos de ayudar a los pobres los
    hundirás más en la desesperación hasta que volvamos a
    matarnos con las manos entre nosotros mismos.

    Es cierto que el discurso de López Obrador es polarizador, pero aquí vuelvo a no estar de acuerdo con el autor. El movimiento de AMLO ha sido pacífico desde un principio, a pesar de que llevó a cabo acciones que perjudicaron a terceros como el bloqueo a Reforma. Nunca ha habido signos de violencia en los mitines de AMLO ni nada que se le parezca (pudo haber algún descarreado que no tenía que ver nada con él pero nada más). Si concuerdo, en que el no es el intérprete de la voluntad popular, sino de un solo sector minoritario del país. A pesar de ello, dentro de todos los políticos mediocres que tenemos, el sigue siendo el principal lider político que existe.


  • El populista

    El populista se dió cuenta de que la «investidura presidencial» no ayudaba a transmitir esa sensación de cercanía para con los pobres. Es por eso que optó por la guayabera, porque es un atuendo informal que lo hace sentirse identificado con la gente, al grado de perderse entre ellos. La guayabera se puso de moda en los 70’s y mandatarios particularmente populistas como López Portillo la empezaron a utilizar y por ende, pasó a ser el atuendo fashion en el círculo de la política. Pero el populista es más que un hombre con una guayabera, es aquel que busca quedar bien con la gente sin importar las consecuencias que ello implica.

    El populista tiene como meta primordial aparecer arriba en las encuestas de popularidad. Tiene un carisma especial que lo hace atractivo ante las masas, porque las sabe asimilar y termina incluso adaptando un lenguaje plebeyo para hacerles sentir a sus seguidores que no es un lider aparte, sino que es lider de ellos. El populista se encarga de solucionarle los problemas al pópulo. ¿Tienes un empleo mal pagado? Te subo el sueldo por decreto ¿No tienes donde lavar la ropa? El gobierno te regala una lavadora. La gente está contenta porque se da cuenta de que no tiene que hacer un esfuerzo extra para obtener recompensas y dádivas a cambio de comprometerse con la causa del mandatario. El mandatario es el mesías y el mandado es como el esclavo que no se da cuenta de su condición, necesita ser afín a él y rendirle pleitesía para poder obtener los beneficios que ofrece el populista.

    El populista es como aquel ciudadano que gasta todos sus ahorros en cosas inútiles y no los invierte, es como aquel que le dispara «la peda» a todos sus amigos y ni siquiera se fija cuanto tiene en la cartera, al final necesita pedir prestado. Usa el dinero para tener contenta a la gente, no para que este se reinvierta y se genere más riqueza. El populista tiene aversión al mercado, de hecho no confía mucho en la iniciativa y esfuerzo del ser humano, cree que el trabajo duro es un sacrificio y no una virtud. Por eso el populista depende de los recursos naturales para exprimirlos y atraer utilidades sin importar que al no reinvertirse en un largo plazo terminarán perdiéndose. No cree siquiera que el estado debe regular las ineficiencias del mercado, cree que debe controlarlo y debe reducirlo a su mínima expresión. Mas bien cree que el mercado es un beneficio marginal más que el motor de una economía.

    El populista cree que el que no está con el es su enemigo. Cree que generar riqueza es despojar a la nación de sus recursos, cree que cada centavo que genera el rico es centavo que se le roba al pobre. pone su fé en los pobres pero a la vez no cree en ellos, por eso no les pide trabajo, no les pide más esfuerzo más que el que implica seguirlo a él. El es el pastor y los borregos son el rebaño. Sus seguidores le inventan porras, frases, lo alaban, lo adoran, creen que es infalible y si se equivoca le hechan la culpa a las circunstancias o a los enemigos de su causa.

    Muchas veces se cree que el populista es de izquierda, pero ello no significa que todos los de izquierda sean populistas. La izquierda dice procurar la justicia social y el bienestar para los que menos tienen, pero eso no significa que el político de izquierda deba de derrochar los recursos irresponsablemente para ayudar a los más necesitados. Existen otros mecanismos probados que pueden ayudar a las mayorías sin tener que enemistarse con el rico o con aquel que genera recursos por su cuenta. De hecho hay muchos populistas que han sido considerados de derecha, que a cambio de tener contenta a la población, han utilizado irresponsablemente sus recursos, pero ellos tal vez no los usen para dar de comer a los pobres, sino para ofrecer otros beneficios como seguridad, por medio de estrategias mal planeadas sin ningún trasfondo para eliminar la problemática de raíz, estos populistas de derecha tal vez no tengan aversión al mercado, pero no confían tampoco en la capacidad de su población que creen que lo mejor es dejarlos a la intenperie sin educación ni oportunidades de progreso.

    México está lleno de populistas, está infestado de ellos. De hecho tenemos dos presidentes populistas (el oficial y el legítimo) y ninguno de ellos dos ha sabido (o no ha querido) analizar la problemática de fondo para solucionar los problemas que dicen que van a solucionar. Los dos creen que derrochando dinero, subiendo sueldos (a los pobres o al ejército) y aplicando una política de mano dura solucionarán los problemas del pueblo. Y es que a eso nos hemos acostumbrado después de más de 70 años de gobiernos paternalistas y autoritarios. Queremos mandatarios que nos resuelvan nuestros problemas de una vez por todas pero sin que nosotros tengamos que poner algo de esfuerzo.

    El populista «legítimo» es decir, Andres Manuel López Obrador, cabe perfectamente en la primera descripción del populista que hice, no hace falta mencionar nada más. El populista «oficial», Felipe Calderón cabe en la descripción del populismo de derecha, porque se ha empecinado en combatir al narcotráfico como una forma de adquirir legitimidad a pesar de que todos sabíamos que la estrategia era la incorrecta. Invierte la mayoría del presupuesto en ello pero deja del lado rubros importantísimos como la educación y la inversión en la ciencia y tecnología. Pero es más «popular» la mano dura para combatir el narcotráfico (que vale, tal vez era necesario, pero es una guerra muy mal planteada) que el mejoramiento educativo del país.

    Mientras escribo esto, un populista está acomodándose su guayabera para dar un hermoso discurso ante un gran número de seguidores. Porque saben que para tener un rebaño sumiso, solo se necesita de borregos, y de esos, hay muchos mi estimado.

     

  • La diferencia entre presumir y hacer.

    Muchas dudas nos quedaban sobre el posible desempeño de Barack Obama como Presidente de los Estados Unidos. Su candidatura generó tal expectativa y simpatía que llegó a rozar el grado de fanatismo por medio de comics, carteles y retratos de gente que veían en el un cambio en Estados Unidos. Y a la vez muchos veían este fenómeno con mucho escepticismo, pues se trataba a fin de cuentas de un show mediático, con el posible propósito de recobrar la confianza de la población (y el mundo) que tenían antes depositada en este país, y que habían perdido en los últimos años.

    Y parece que Obama no les está fallando a toda esa gente que depositó altas expectativas en él. No cerró Guantánamo en «15 minutos», ni está luciendo su cara al lado de alguna construcción; simplemente está trabajando por cumplir lo que el prometió, de una forma pragmática e inteligente.

    La lucha por cerrar Guantánamo ahí está. Ya está haciendo algo por mejorar el servicio médico, un gran punto débil en Estados Unidos y donde mas de 50 millones de personas no tienen cobertura, y ya le está poniendo fin a esas jugosas exenciones fiscales que disfrutaban los multimillonarios y los petroleros, con el fin de fortalecer a la clase media. Sin necesidad de presumir logros, y vitorear a los 4 vientos «gracias a mi partido, tu familia tiene mayor seguridad». Simplemente hace, y en base a las acciones, el pueblo determina si su trabajo es eficaz.

    En México no se hace, se presume. Felipe Calderón se vitorea por el combate frente a la influenza y presume el «sólido de salud de sistema que tenemos», si, el mismo que desoyó anteriormente las indicaciones de la OMS. También vemos la cara de López Obrador, de Peña Nieto o de cualquier alcalde del partido que sea, presumiendo la nueva obra vial, el paso peatonal, la nueva secretaría, comité, o comité para vigilar al otro comité; y esperan a que eso le llamemos logros y votemos por ellos. Quieren que los adoremos por sus supuestas acciones y no por sus resultados.

    El desempeño del gobierno se ve cuando uno sale a la calle, no se ve en spots de televisión. Y yo creo que todos nuestros políticos deberían aprender del presidente Estadounidense, que generó altas expectativas difíciles de cumplir, es cierto. Pero al menos intenta cumplirlas, y no se excusa en pretextos baratos como siempre lo hacen nuestros políticos.

    Por eso es que la mayoría de los políticos en nuestro país no tienen aceptación, y por eso es que se espera un abstencionismo muy alto en las elecciones venideras, porque la gente cree que va a venir lo mismo, puras promesas huecas.

  • Felipe Calderón contra la Crisis

    Fecal (conocido así por sus detractores de izquierdas y porque se me hace gracioso el apodo) ha anunciado las medidas que va a adoptar contra la crisis económica, esa crisis que tanto se ha exagerado en algunos círculos, pero que al final no deja de ser un problema al que hay que atender y el cual tampoco se debe subestimar.

    Las medidas incluyen congelar el precio de la gasolina, bajar el gas, creación de seguro de desempleo, cambio de electrodomésticos para que los pobres gasten menos energía (porque un electrodoméstico viejo y obsoleto gasta mas luz), ampliación del seguro social a desempleados a 6 meses; a la vez habrá apoyos a empresas para que incrementen su competitividad,  y apoyo a la creación de PYMES: Aquí puedes ver todos los puntos.

    Creo que las medidas del presidente, aunada a las anteriores donde se busca reactivar la economía con infraestructura (dado que la construcción genera empleos) son acertadas y puedo decir que ha tomado una buena decisión; la cual es incluyente dado que busca apoyar a todos los sectores (desde los mas pobres hasta las grandes empresas). El presidente y su equipo en cuestiones de economía parece que cada vez se dejan mas de pendejadas como «el mercado lo puede todo y no hay que meter mano; o solo para beneficiar a los empresarios que son amigos» y saben que el gobierno tiene que intervenir donde el mercado falla. Como lo dije, han dejado a un lado la paranoia neoliberal, y parece que se inclinan a tomar medidas mas «Keynesianias» para afrontar la crisis, como si se tratara de un «New Deal» con sombrero y bigote.

    El PRD curiosamente dice que esta medida es populista, y creo que se equivocan en su aseveración (parece que no conocen la palabra cuando viven con ella). Obviamente el gobierno busca quedar bien con el pueblo, porque por una parte eso le significa mas votos para las siguientes elecciones. Pero bajo esa aseveración, podríamos decir que todo lo que hace un político es populista. En realidad podemos decir que Populismo es cuando un político promete algo que no va a poder cumplir o algo que no es viable con tal de ganarse el cariño del pueblo; ejemplos de populismo son, las promesas de López Obrador para subir los salarios por decreto, la pena de muerte propuesta por el Partido Verde, e inclusive el mismo presidente con la tenencia, o cuando hechó a perder gran parte del combate al narcotráfico al salir vestido de soldado (y muchos lo aplaudieron en su momento).

    Así como se ha criticado aquí en este blog al presidente, ahora hay que decirlo, ha tomado una buena decisión. Si el Peje algún día toma una buena decisión lo diremos (y lo hemos llegado a decir), o si cualquier político lo hace también. Espero que en la práctica ayude al país.

  • ¿Populismo Ecológico?

    Como algunos ya se darán cuenta, el Partido Verde está renovando su imagen (ha cambiado su logotipo) para verse mas fresco, y mas familiar, envían correos masivos y se anuncian en espectaculares para reposicionarse en la población.

    Y bajo estas estrategias mercadológicas aprovecharon que una gran parte de la sociedad mexicana está pidiendo la pena de muerte contra los secuestradores y los narcos, como lo podemos constatar en los espectaculares y vallas publicitarias con este anuncio.

    No es que no quiera que se mueran y sufran los secuestradores; pero lo he repetido, que la pena de muerte no va a solucionar los problemas, sobre todo por que el problema que permite que los secuestradores sigan haciendo de las suyas es la impunidad (la poca probabilidad a ser castigados) y no el tamaño del castigo. Y sí, dirán que en tiempos de Porfirio Díaz colgaban a los asesinos y maleantes y había mucha paz; nada mas que en esa época (debido al tamaño de la población, y a un regimen autoritario y totalitario) no existía mucha impunidad a causa del mismo régimen (toda la sociedad estaba reprimida).

    Si la impunidad se redujera su mínima expresión, seguramente la gente ya no estaría hablando de pena de muerte.

    Estoy de acuerdo que todos estamos hartos de los narcos y los secuestradores; pero la pena de muerte no soluciona el problema de fondo (es como cuando AMLO quería subir los sueldos por decreto). Y es aquí la irresponsabilidad del Partido Verde, porque ofrece una solución tentadora a la gente que está harta de las olas de violencia que hay en el país, pero mas que ofrecer una solución en realidad quiere decirle a la gente lo que quiere oir para que crean en el Partido Verde y voten por el; Y lo mas curioso es que la propuesta venga de un «Partido Ecologista». La gente que pide la pena de muerte es la menos culpable, yo mismo entiendo esa reacción ante la ola de violencia e inseguridad, pero el Partido Verde lo ve como una oportunidad a explotar.

    A fin de cuesta es una solución populista, o mas bien ecopopulista.