Etiqueta: política

  • El mexicano y su mediocridad política

    El hombre es un animal político, todos los hombres tenemos una ideología política, y de hecho los que no saben de política también la tienen pero no son conscientes de ella. Lleven al más ignorante una de esas encuestas que tienen el fin de conocer la ideología política de cualquier persona y verán que aunque la desconozca, podrán determinar su ideología. No importa que no conozca ya no términos como «capitalismo», «comunismo», «socialdemocracia»; sino los clásicos conceptos de izquierda y derecha, y van a ver como obtienen un resultado. Porque la ideología política está determinada en base a creencias, paradigmas, percepción del mundo, etc. Que el conocimiento sobre temas políticos y económicos puedan refinar tu posición política es otra cosa.

    Yo me he considerado una persona afín a la socialdemocracia. Como mucha de la gente que comulga con mi posición política, algún día estuvimos más a la izquierda (aunque yo no caí en las garras del comunismo, si al principio sentí una fuerte aversión al capitalismo, sobre todo por la influencia de Erich Fromm) y luego nos moderamos. Seguimos pensando en la igualdad y la justicia social, pero nos dimos cuenta que para eso no era lo más prudente abolir el mercado, sino por el contrario, servirse de él. El fin es el mismo, los medios cambian, porque cuando uno crece, sin perder de vista sus ideales como fin, debe de ser más pragmático al buscarlos.

    Yo estoy consciente el por qué terminé siendo afín a esa ideología. Yo me eduque en una escuela del Opus Dei donde era muy patente la doble moral, donde tener un arete o el pelo largo era motivo suficiente para ser suspendido de la escuela, mientras que el golpear a un compañero o abusar de otros («Bullying» como ahora se le conoce) no necesariamente era motivo para ser suspendido de la escuela. Repudié el conservadurismo por eso. Si dicen que el liberalismo en algunos casos implica el que el hombre construya su «escala de valores a su antojo», al menos se lo que me puedo esperar de ellos, porque muestran su verdadera cara. En cambio el conservador, es hipócrita (no todos, pero en México la mayoría lo son) y muchas veces por su disfraz «doblemoralino» te traen desagradables sorpresas, a veces actos más desdeñables que los de los liberales. También en mis años de primaria fui una persona de pocos amigos, era excluido y en muchos casos era víctima de abusos por parte de otros niños. Pero resulta que yo era el más castigado por intentar defenderme. Por eso me hice más consciente sobre los problemas de las minorías excluídas, porque entiendo lo que sufren al ser excluídos (ya sea por su condición económica, por su condición física o su preferencia sexual).

    Fue una introducción larga al tema que quiero tocar, pero creo era necesario decirlo (porque seguramente sintieron que lo escrito no tenía nada que ver con el título). Cuando hablo de mediocridad política, es porque en mis años en que he sido políticamente activo (intelectualmente hablando), he visto que en México las personas tienden a encasillarte en las pocas opciones políticas que existen en el país. Es decir, si critico la guerra del narco de Felipe Calderón, soy fiel seguidor de Obrador, si por otra parte, critico a este último, soy un personaje de derecha que se la pasa pegado frente al televisor viendo el programa Tercer Grado. Si digo algo bueno de Peña Nieto (que en realidad no hay muchas cosas buenas que decir de él) entonces la cosa se pone peor. Es curioso, parece que mientras detestamos a nuestros partidos políticos, muchos encasillan a otras personas necesariamente en las opciones que se nos dan, por un simple comentario.

    Eso a mi, me habla de una mediocridad profunda y un desconocimiento de la política del mexicano, porque no conocen más allá de lo que ven y no se molestan en investigar. Algunos incluso creen saber mucho de política, pero caen en el mismo juego simplista de etiquetar a las personas bajo los mismos parámetros y con pocos argumentos o motivos para poderlo hacer. Parece ser, y tal vez eso creo que es porque vivimos en un régimen paternalista por 70 años, que no se cree que uno puede tener un criterio independiente, como si tuviera que estar enajenado necesariamente por los medios de comunicación como Televisa, o por el populismo de Andrés Manuel. Se me hace una forma muy simplista de ver las cosas. Luego, es entendible porque primero hablas bien de un político y cuando luego decides hablar mal, la gente se decepciona. Que parece que más que escuchar opiniones y crítica, esperan que les digas lo que quieran escuchar.

    Y estoy hablando de clases medias y altas (que son los que tienen acceso a Internet), porque son los que tienen las condiciones para pensar por si mismos (dado que la gente pobre se tiene que preocupar por saber que va a comer al siguiente día) y las capacidades para tener una cultura política. Algunos no la quieren conocer porque la detestan, posición algo estúpida, porque la política necesariamente influye en la vida de las personas. Yo puedo decir que detesto a la gran mayoría de los políticos y a los partidos en general porque no me representan (no solo porque ninguno comulga con mi ideología, sino porque se han alejado de la ciudadanía), pero no por eso la política deja de ser interesante para mí.

    Creo que en México necesitamos tener más cultura política. Los políticos que van a contender por la presidencia en el 2012 son el fiel reflejo de la mediocridad política del mexicano. Un Peña Nieto que aparte de ser una persona sumamente ignorante, no tiene las tablas, y ni siquiera se le ve una ideologia definida; una Vázquez Mota que no ha hecho prácticamente nada en su no muy larga trayectoria, pero que «es mujer»; y un López Obrador con dotes de mesianismo (que el que se haya moderado no significa que lo deje de tener) como si se tratara de la nueva llegada de Jesucristo. Y al no estar preparados, los políticos hacen lo que quieren, porque los ciudadanos no saben ni lo que quieren ni como lo quieren.

  • La oscuridad en la democracia

    México vive una democracia incipiente, imperfecta por decirlo de alguna manera. Muchos nos creímos la novela de que con la transición democrática ya todo iba a cambiar, nuestros ingresos iban a aumentar, iba a haber más seguridad, los políticos se iban a comportar mejor, pero algo falló. Todo el inconsciente colectivo que venía arrastrando la nación terminó por boicotear la transición. Los mexicanos debíamos sacar del inconsciente ciertas conductas y reaprenderlas para adaptarlas a un marco democrático y no lo hicimos. Todas las mañas y los malos hábitos siguen, tal vez el escenario sea diferente, pero el fondo es el mismo: Mexicanos que esperan que el gobierno les resuelva la vida, políticos que hacen lo que quieren porque la ciudadanía no los vigila, gobiernos corruptos, sindicatos, monopolios. Nada de eso ha desaparecido.

    Con la democracia se han agregado dos nuevos elementos a los anteriormente mencionados, la ineptitud y la improvisación. Concordaba con un amigo cuando recordábamos aquellos tiempos cuando el PRI gobernaba nuestra ciudad (Guadalajara), había mucha corrupción eso sí, pero había planeación, había cierta armonía en la ciudad, habían estrategias a largo plazo; por un ejemplo, se había iniciado la construcción de una red de tren ligero planeada a terminarse en décadas. ¿Qué pasó cuando llegó el nuevo gobierno? Acabó con todo. El hecho de que los gobernantes ahora solo tengan un sexenio para gobernar provoca que tomen decisiones electoreras cortoplacistas que terminan por afectar a la comunidad. La ciudad de Guadalajara (y supongo que es el caso de muchas otras ciudades) se ha deteriorado debido a que no hay políticas públicas que permitan el crecimiento armonioso de la ciudad. Permiten que se construyan torres de 20 a 40 pisos donde hay mantos acuíferos y donde las estructuras viales no lo permiten, le dan prioridad al automóvil (sabiendo que la mayoría de su electorado tiene uno) sobre el transporte público. Se permiten giros comerciales en zonas residenciales, se construyen obras al vapor que terminan siendo rebasadas en poco tiempo, lo que ha traído más caos a la ciudad en vez de contenerlo.

    Los políticos nos quieren ver la cara, me dice un amigo. Y es cierto, es lo que han hecho durante mucho tiempo. Nada más que como ahora tienen que competir con la oposición, el engaño suele ser más perverso. Nos hablan sobre la democracia, sobre la transparencia, pero siempre ellos terminan saliéndose con la suya. Nos terminamos preguntándonos por qué las cosas no avanzan e incluso muchos piden regresar al antiguo régimen.

    Es aquí donde debería tomar acción la ciudadanía, sin ella no se puede entender la democracia y no se puede ponerla a funcionar. El quehacer ciudadano debería estar en la gente, en las asociaciones civiles, en la capacidad de los ciudadanos por buscar cambiar las cosas sin esperar a que terceros les resuelvan la vida. Los ciudadanos son los que deben impulsar las reformas, los cambios, y los políticos deben ser aquellos que las ejecuten. El político debe trabajar para el ciudadano, pero para eso el ciudadano debe de exigirle y pedirle cuentas claras a los políticos. No basta con ir a votar, es necesario tomar una participación activa.

    Un amigo proponía una curiosa forma de revocatoria de mandato. Esta consiste en que el aspirante a un puesto político debe de presentar sus promesas que deberá cumplir al llegar a dicho puesto. Si no cumple cierto porcentaje de propuestas, automáticamente se le revocaría el mandato. Pudiera ser una opción, aunque también se tendría que analizar algunas contraindicaciones, por ejemplo, que no pueda realizar ciertas propuestas debido a la oposición (la ley de la selva se desataría a más no poder), o en un caso extremo, que llegara una crisis económica externa que impidiera el cumplimiento de dichas propuestas.

    Yo más bien creo que dichas propuestas deberían estar definidas de acuerdo a las necesidades de la sociedad y que estas sean un producto de un «jale y empuje» de las asociaciones civiles y la sociedad. Podríamos hablar de una democracia directa donde los ciudadanos voten todas las leyes, pero ya personajes como Giovanni Sartori han puesto en entredicho esa modalidad. Los ciudadanos podrían estar malinformados, podrían no tener el suficiente conocimiento necesario, o podrían ser susceptibles de manipulación. Por eso yo creo que la actividad de las asociaciones civiles es importante, porque estas tienen la capacidad de informarse, retroalimentarse e influír en las decisiones gubernamentales. Es la sociedad más la información requerida para poder ejercer presión sobre el poder.

    Si la ciudadanía decide salir del letargo y se organiza, la democracia podrá ser beneficiosa, pero si permanecemos en el letargo y en la apatía, viviremos en «la oscuridad en la democracia»

     

     

  • Izquierda – Derecha ¿qué es?

    “La izquierda es vieja como el hombre. También la derecha. El hombre tiene una cara conservadora y tiene una de cambio; es parte de la condición humana. El hombre va a vivir con esa contradicción. La cara conservadora, que tienen sus razones muy serias, porque no se puede vivir cambiando todos los días, cuando se hace crónica y cerrilmente cerrada, deja de ser conservadora y se hace reaccionaria. La cara de  izquierda, cuando es tremendamente radical, se hace infantil”.

    La terminología Izquierda – Derecha en política es algo confusa y se presta a malas interpretaciones. Se le llama izquierda a muchas cosas, al liberalismo social (en favor del aborto, homosexuales etc.) a la intervención del estado, a la postura a favor de los pobres, al cambio etc… La derecha también tiene bastantes definiciones: conservadurismo, libre mercado, las posturas reaccionarias (el no cambio) el anacronismo. Son tantas las definiciones que muchas veces se contradicen, si un estado desea privatizar sus recursos, se dice que su gobierno está virando a la derecha, pero está en estado de cambio, ¿que no es la izquierda la que busca el cambio?. Pasa lo mismo también la izquierda, cuando quiere mantener los beneficios y privilegios estatales se habla de un «no cambio», de conservar las cosas como están y evitar que la «derecha» haga cambios en estos beneficios ¿que no es la derecha la conservadora?.

    Creo que es por ello que muchos políticos se confunden y se ponen etiquetas que no les quedan o que confunden a la gente. Un ejemplo. Emilio González Márquez, gobernador del Estado de Jalisco es considerado una persona conservadora, de hecho el periodista Carlos Marin en una entrevista, se atrevió a decir que era un ultraderechista, Pero Emilio no quedó conforme con la etiqueta, el siempre ha dicho que gobierna para los pobres y que por lo tanto sería una persona de izquierda. Es curioso el término de izquierda que Emilio utiliza, porque si bien es cierto que ha emprendido campañas para ayudar a los pobres, también es cierto que lo ha hecho bajo el auspicio de la Iglesia y que su posición social es muy conservadora (en contra del aborto y de los homosexuales). Entonces qué es Emilio ¿De izquierda, de derecha?.

    Otro caso donde viene un poco esta confusión es en las marchas por la paz que ha habido. En este caso los movimientos se etiquetan de derecha cuando estos son organizados por el poder (oficial o de facto) y son de izquierda cuando son organizados por la población. Por ejemplo, la marcha de 2004 en el D.F. fué catalogada de derecha porque las estaban organizando las televisoras y las grandes empresas, pero cuando el organizador fué Javier Sicilia al movimiento se le catalogó como de izquierdas, más cuando a este se terminaron uniendo sindicatos y grupos (ahora sí, de izquierda), porque se sintieron representado. Aquí estamos hablando de que la derecha está representada por el poder, tanto gubernamental como los de facto, y la izquierda está representada por el pueblo. Otra definición más.

    Por eso a mí me gustaría hacer un alto y hacer una nueva distinción, que de hecho ya han propuesto muchos politólogos y de hecho de la cual yo hice un test, deberían existir dos vertientes independientes una de la otra, la económica y la social. En la económica debe haber un rango entre el socialismo (más intervención del estado en la economía) y el capitalismo (menos intervención del estado en la economía). En la social debe haber un rango entre quienes son liberales (en los aspectos sociales) y conservadores.

    Creo que los términos izquierda-derecha ya están muy gastados y como dije, se prestan a malinterpretaciones y a confusiones que inclusive podrían ser deliberadamente malinterpretados y malutilizados para confundir a la población.

    Otra cosa que se me hace muy curiosa. La gente de izquierda tiende no solo a reconocerse por su posición izquierdista, sino que siente orgullo por esa posición. En cualquier oportunidad presumen ser de izquierda, independientemente de las diferentes ramas ideológicas que hay dentro de esta posición. Los de derecha no lo hacen, pareciera ser que la gente de derecha se averguenza de su posición política, ellos buscan otros términos. Dicen irse al centro, ser liberales, pero nunca reconocerán su posición política. Pareciera ser que el ser radical (izquierdista) es bueno y ser reaccionario es malo, cuando a fin de cuentas solo son formas de pensar.

    Las divergencias políticas creo que son muy sanas y dentro de una democracia son necesarias. Es indispensable ese jale y empuje para crear una mejor sociedad. Pero para eso deberíamos saber la posición en la que estamos parados y que no hubiera confusiones; los términos izquierda – derecha a mi parecer ya están caducas, porque son demasiado ambiguas, tienen varios significados y por años nos han confundido. ¿Que piensan ustedes?

  • Políticos presumidos. Demagogia pura

    No recuerdo si fue con Díaz Ordaz o Echeverría, pero cada vez que hacían alguna obra, sacaban un slogan que decía «haz patria» (de ahí, la famosa frase de «haz patria, mata a un chilango») como una forma de presumir ante el pópulo la construcción de nuevos proyectos que estaba realizando el Gobierno Federal (La versión despectiva fué acuñada en Sonora según lo que pude encontrar en Internet). Era a todas luces una forma de demagogia para que tu ciudadano te dieras cuenta de que el gobierno si estaba trabajando por tu bienestar, no importa si esas obras fueran a ser eficientes o no.

    Me parece bien que los políticos nos digan las obras que están realizando, pero a veces es tanta la megalomanía y el deseo que tienen por exhibirse al hacer tales magnas obras, que hacen de todo, invierten recursos del erario y hacen faramallas para que te des cuenta que «ellos si están trabajando por tí». En Guadalajara por ejemplo, cuando inauguraron el puente atirantado, realizaron un concierto al aire libre que costó unos cuantos millones de dólares (de nuestros impuestos, claro) para festejar su inauguración, juegos pirotécnicos, grupos de rock, tapizaron el rascacielos contiguo con una mantota para agradecer la construcción. El puente, si muy bonito, una arquitectura espectacular; ¿eficiente?, no tanto, aunque habría que esperar a que terminen las obras contiguas para conocer todo su potencial.

    Los del PAN que son los que gobiernan Jalisco, se caracterizan por derrochar mucho dinero en «ciudadanizar» sus obras. También hicieron un concierto cuando inauguraron en el esta vez si ineficiente Macrobús, e invitaron a rockeras bien prendidas como Alejandra Guzmán para que nos deleitara con sus canciones mientras nosotros nos dábamos cuenta que el Macrobús existía. Se preocuparon más por el show mediático y por los acabados del transporte público (para que se vea bonito, si señor) que por la eficiencia de las obras. Dirán –Tal vez no funcione muy bien, pero está bonito y lo hicimos nosotros, el honorable Gobierno del Estado.

    Pero los del PAN no son los únicos en hacer esos derroches del dinero, el PRI en este rubro ya es el colmo. Para hacerse notar, el Alcalde de Guadalajara, Aristóteles Sandoval, lanzó su imagen en color rojo y todo el mundo se tenía que enterar quien estaba gobernando la ciudad. Para eso mandó a pintar todo el mobiliario urbano de rojo (con un pésimo gusto estético) y prácticamente hechó a perder la estética de las obras construídas por el gobierno de oposición, que si algo debo de reconocer de los panistas es que tienen un buen gusto al construír las obras, los acabados son de primera mano.

    Pero esto no solo sucede en Guadalajara. Recuerdo bien cuando fuí al Estado de México (área conurbada del Distrito Federal), que no me encuentro con que cada metro había propaganda publicitaria anunciando que el PRI había reparado cada bache que había en las calles, era inaudito, parecía que se habían gastado más dinero en la publicidad que en tapar los baches. Luego también había bastante publicidad amarilla (del PRD en el DF) y lo peor, una obra inconclusa con la «carota» del delegado del PAN, ya era el colmo.

    Así es aquí en México. A los políticos les encanta presumirnos sus maravillosas obras o sus increíbles gestiones gubernamentales derrochando dinero para hacerse notar. Pero no es gratis que a pesar de eso siempre salgan mal evaluados en las encuestas. La gente ya está harta de demagogia y de politiquería barata. Tal vez sería mejor si invirtieran ese dinero, sí, en ponerse a trabajar.

  • El Internet y la política. La nueva revolución

    La política antes del fenómeno del Internet y las redes sociales, era una práctica que se desenvolvía como algo aparte de los ciudadanos. Estos percibían los resultados (muchas veces maquillados) de los políticos en la práctica y en base a eso los evaluaban, no había una retroalimentación entre la ciudadanía y los políticos. El papel del ciudadano se limitaba a recibir información unidireccional sobre lo que nuestros servidores públicos realizaban (por medio de la televisión, la radio y los medios tradicionales), no existía interacción entre el ciudadano y el político. Y no quiero decir que con esto ahora dicha interacción sea plena, pero no podemos negar que gracias a Internet esta se ha fomentado más de lo que se hacía antes.

    Internet ya tiene más de diez años, pero la revolución en la forma de hacer política cambió hace apenas unos pocos. Uno de los precursores en utilizar Internet como herramienta para mantenerse en contacto con los ciudadanos fué el entonces candidato y ahora presidente de los Estados Unidos Barack Obama quien utilizó las redes sociales como Facebook, MySpace y el naciente Twitter para mantenerse en contacto con sus electores. Dicha estrategia fué clave para que ganara la presidencia, puesto que los ciudadanos sintieron esa sensación de cercanía, ellos se sentían más escuchados.

    Después del fenómeno Obama, muchos políticos trataron de replicar su estrategia de redes sociales, se inscribieron en ellas, abrieron sus propios blogs y buscaron una forma de comunicarse con el electorado. Algunos lo hicieron con mayor éxito que otros. Los que tuvieron más fué porque lograron una sincera conexión con su gente y los que no fué porque lo vieron como simple estrategia mercadológica sin ir al fondo del asunto: Estar cerca de la ciudadanía.

    Ahora es común ver al Presidente Calderón usar Twitter o a Marcelo Ebrard, aunque a veces falta más interacción con la gente para realmente lograr una comunicación más cálida. Alguien que si ha logrado esa cercanía con su público es Gerardo Fernández Noroña (@fernandeznorona), el cual responde a muchos comentarios de sus seguidores (followers) y genera conversación y polémica. Otro curioso ejemplo de interacción con el público es el dictador Hugo Chávez. A través de su cuenta @chavezcandanga comúnmente platica con sus seguidores y habla sobre las acciones que está realizando en su país.

    Pero Internet no solo ha fomentado la comunicación entre el ciudadano y el político. Sino que le ha dado un gran arma a los ciudadanos para organizarse. Las asociaciones civiles del siglo XXI organizan sus eventos y sus manifestaciones vía Twitter y Facebook y también utilizan estas herramientas para dar a conocer sus propósitos al grueso de la ciudadanía para adherir más simpatizantes a su causa. En estos últimos años hemos escuchado de revoluciones que se han gestado vía Internet. Twitter y Facebook fueron clave para que los egipcios se reunieran y pidieran la salida de Mubarak, la cual lograron,  también lo lograron por este medio los tunecinos y ahora se ha formado una ola expansiva que ha logrado influír a ciudadanos de otros países como Libia para derrocar a sus dictadores.

    En México no estamos exentos de estos fenómenos, cabe recordar la indignación que se generó en las redes sociales por la salida de Aristegui de su programa de radio de MVS. La presión por las redes sociales fué tanta, que bien haya sido por decisión de MVS o del mismo gobierno, terminaron devolviéndole el trabajo a la periodista. El columnista Zepeda Patterson afirmó que fué gracias a los «Twitts» de los seguidores de la periodista que se devolvió el trabajo a Carmen Aristegui.

    Con Internet es cada vez más difícil llevar a cabo actos represivos y de censura porque el mensaje que se quiere omitir se termina multiplicando en la sociedad. Los políticos de hoy tienen que entender que ahora deberán hacer mejor su trabajo puesto que la ciudadanía tiene más herramientas para evaluar sus acciones. Cualquier intento de atentado por parte de algún político o grupo de políticos contra los valores fundamentales de la ciudadanía como el respeto o la libertad de expresión serán severamente castigados y podrán sufrir un daño irreversible en su carrera política.

     

     

  • La teoría del péndulo.

    Después de ver todo esto de la adopción gay, del cardenal diciendo que amaizaron a los jueces de la suprema corte, de los neoliberales, de los comunistas y de todas las corrientes ideológicas que existen en nuestro planeta. He llegado a la conclusión de que todo es como un péndulo y en ello he basado mi teoría.

    Mi teoría dice así: Todas las corrientes ideológicas (ya sean políticas, sociales o económicas) van oscilando dentro de un péndulo. Primero el péndulo se mueve de un extremo para pasar al otro, pero siempre tenderá a ir hacia el centro y los recorridos de este serán cada vez más cortos. Sin embargo, en ningún momento el péndulo dejará de moverse.

    Voy a explicar esta teoría en la práctica. Recordemos el nazismo o fascismo (ultraderecha) y el comunismo (izquierda radical). Las dos son posiciones totalitarias y sumamente radicales. Estas posiciones ideológicas están dentro de los extremos del péndulo. Al mostrar que estas posturas son ineficaces, entonces el péndulo ya no vuelve a hacer el recorrido hacia estos extremos y empieza a tomar movimientos cada vez más suaves. Ahora el péndulo oscila entre la «socialdemocracia» (izquierda)  y la «democracia cristiana» (derecha), que son dos puntos más moderados y están mucho más cerca entre sí que el nazismo o el fascismo.

    Con las teorías sociales vemos el mismo efecto: Hace algunas décadas tener relaciones sexuales prematrimoniales o besarse en público era muy mal visto (el péndulo estaba de un lado), en los últimos años la tendencia ha sido el liberalismo: Adopción gay, libertad sexual (el péndulo está del otro). En algún momento el péndulo regresará la posición opuesta, pero de una forma más suave que como lo hiciera antes. Ahora se dice que la liberación es parte de la modernidad del siglo XXI, pero en dado momento dará la estafeta al conservadurismo para convertirse en la opción más «moderna» (como parece que ya empieza a suceder en Europa donde el péndulo ya ha hecho todo el recorrido hacia el lado liberal y empieza a regresar)

    ¿Por qué el pendulo va desacelerando su recorrido?.

    El pendulo desacelera su recorrido porque va descartando las posiciones extremas. Además cada posición se retroalimenta a la otra y poco a poco se va llegando a un termino medio.

    ¿Por qué el péndulo nunca dejará de moverse?.

    Nunca dejará de moverse porque entre los seres humanos siempre existirán diferencias. Nunca existirá el punto en que todo el mundo esté de acuerdo porque todos los seres humanos somos diferentes entre sí y tenemos diversas diferencias. Unos son ricos, otros son pobres, unos tienen diversos tipos de intereses, otros de otro tipo y así.

    Siempre las posiciones ideológicas se iran retroalimentando y el péndulo oscilando entre una y otra, lo hará con más moderación, pero siempre se estará moviendo.

    El recorrido del péndulo es diferente para distintas sociedades.

    Podríamos hablar de un péndulo mundial (las tendencias a nivel mundial), pero este sería más bien un promedio de los péndulos regionales que son diferentes entre sí. Lo vemos porque hay países conservadores, hay países más liberales, hay países capitalistas, hay países más socialistas.

    También hay que tomar en cuenta que dependiendo del desarrollo de un país, el recorrido del péndulo es diferente porque lleva un ritmo diferente. En los países europeos occidentales podríamos decir que el movimiento natural del péndulo vá más adelantado que en otros países latinoamericanos o que en algunos países asiáticos (donde el péndulo sigue estando en un extremo).

    La ideología de las personas.

    La ideología de las personas solamente indica hacia donde están tirando el péndulo. El péndulo no se mueve por sí solo, sino que es movido por la ideología de una comunidad que es el promedio de la forma de pensar de las personas e instituciones que la conforman. Unos tienen más poder para mover el péndulo, otros tienen menos. Los liberales empujan el péndulo hacia una dirección, los conservadores hacia otra. Hay unos que desean empujarlo hacia latitudes donde el péndulo ya no va a llegar (personas con ideas radicales).

    Críticas a esta teoría.

    Yo ya le he encontrado defectos a mi propia teoría, pero dejaré que el lector de este artículo lo haga. ¿Estan de acuerdo ustedes que la vida es un péndulo?.

    Primer defecto corregido: ¿Entonces por qué hay países que siempre han sido más capitalistas, o más socialistas, más conservadores o más liberales a lo largo de la historia?, ¿Como aplica ahí la teoría del péndulo?. -En este caso los puntos medios del péndulo pueden variar entre varias comunidades.

    Defecto que no logro corregir: Parece ser que una comunidad puede influír a otra. En ese caso el péndulo no va disminuyendo su movimiento con naturalidad, sino que es atraído por otro péndulo más grande (como los países satélites comunistas de la Unión Soviética).

    P.D. Ya me hice bolas.

  • Lo que la izquierda se debe replantear.

    La izquierda en México es necesaria, como lo es en todos los países. Pero creo que en nuestro caso, la izquierda es un tanto débil. No tiene el suficiente peso como en otros países. La derecha en México es representada por el PAN y por un sector del PRI (por ej, Peña Nieto), la izquierda es representada por otro sector del PRI menos poderoso (ahí podría entrar Beatríz Paredes) y por el PRD. En México desde hace varias décadas ha gobernado la derecha, y creo, a mi punto de vista que es necesario un cambio de rumbo en el país. Vemos como en Europa, las dos posiciones siempre se alternan la presidencia.

    Miedo a la Inversión Privada

    ¿Pero, que es lo que le falta a la izquierda para poder ser una opción coherente para el país?. A veces le falta un poco de coherencia y sentido común, pareciera que le hace falta modernizarse un poco más para poder ser una opción que realmente convenga a los intereses de la nación. Me venía a la mente un artículo que escribió Sergio Sarmiento. Sucede que Marcelo Ebrard está lanzando una convocatoria para construír una vía en Santa Fe (en el Distrito Federal) y para lo cual se están buscando recursos privados y se cobrarían cuotas por su uso. Entonces Manuel Oropeza, el presidente del PRD en el DF se quejó porque no era de izquierda aceptar «recursos privados», ni cobrar «cuotas a la población».

    Sergio Sarmiento critica excelsamente lo que dijo Oropeza, y es que si la izquierda defiende a los pobres, habría una contradicción. Porque si el financiamiento de tal vía fuera público, todos los capitalinos tendrían que pagar con sus impuestos una obra de la cual se van a beneficiar solamente la gente adinerada del país (Santa Fe, que es una de las zonas mas exclusivas de la capital), hasta el más pobre. En cambio al ser privado por medio de un sistema de cuota, se le dice al rico automovilista que reside en Santa Fe: -¿Quieres tu vía privada pa’ llegar más rápido a tu casa?, entonces tendrás que pagar ese lujo.

    A mí me parece que Marcelo Ebrard está acertando y está actuando como un buen dirigente de izquierda moderna. Porque creo que la mira de la izquierda debería estar en ayudar a los pobres, y no en contrariar al capital privado. Cuando la izquierda supere esos traumas pseudomarxistas, creo que podrá ser muy útil como opción política en el país.

    Abajo el populismo y arriba los pobres.

    Muchos confunden el populismo con la ayuda a los sectores más necesitados. El populismo es una estrategia política donde se utilizan las necesidades y carencias de los pobres para atraer votos y poder; y ya hemos visto como ese tipo de posiciones políticas más que ayudar al pobre, lo embrutece y corroe los mecanismos productivos de un país. Eso es algo que estamos viendo en Venezuela con Hugo Chávez, país que no ha caído en una crisis profunda solo por las reservas de petroleo que tienen.

    En cambio una izquierda moderna puede ayudar a los más necesitados sin necesidad de acarrear masas y utilizarlas para sus propios intereses. En Europa vemos como hay muchos países que tienen un sistema de salud con gran cobertura para toda la población, un estado de bienestar que protege las vulnerabilidades de los que menos tienen y acceso a sistemas educativos eficientes para todos. Este tipo de izquierda es la que necesita un país como México. Es una izquierda la cual no solo no se impone a la propiedad privada, sino que se ayuda de ella para poder beneficiar a la mayoría de la población. Es decir, confía en el dinamismo del mercado para distribuír la riqueza para todos.

    En conclusión

    Cuando la izquierda mexicana termine de asimilar sus errores y modernizarse, tendremos una izquierda por la cual valdrá la pena entregar nuestro voto. En mi opinión creo que Marcelo Ebrard (a pesar de que yo no estoy a favor de la adopción de niños por parte de parejas gays) si ha mostrado ser un político de izquierda moderna. Creo que en México hay pocos. Todavía muchos se cobijan bajo los mitos revolucionarios que ya caducaron en nuestro país, o aún peor, todavía sueñan con los postulados comunistas de Marx y Lenin que, si, sonaban muy bonitos, pero que fracasaron rotundamente. Ahí tenemos a la URSS, a Cuba y a Corea del Norte.

  • La política y los genes.

    Aquí se alcanzan a ver los genes rojillos.
    Aquí se alcanzan a ver los genes rojillos.

    Me encontré con una publicación de la revista Science en la BBC donde se afirma que la ideología política es genética y no condicionada por factores como educación, factores sociales, etc… No se si sea cierto, pero está interesante hecharle una leída:

    Si usted suele reaccionar más sensiblemente a los ruidos nocturnos, las arañas sobre su cuerpo o la imagen de una persona accidentada, lo más probable es que prefiera la política de derecha.

    Si de lo contrario, usted suele ser más calmado ante ruidos o imágenes inquietantes, quizás apoya a la izquierda.

    Esa es la conclusión de un nuevo estudio llevado a cabo en Estados Unidos que afirma que nuestras opiniones políticas son parte integral de nuestra formación física.

    La investigación, que aparece publicada en la revista Science, encontró que las personas que perciben más calmadamente el peligro son más inclinadas a apoyar políticas liberales.

    Aquellos más sensibles al miedo o las amenazas suelen apoyar una agenda de derecha.

    Estos resultados, dicen los investigadores de la Universidad de Nebraska-Lincoln, podrían explicar por qué es tan difícil cambiar los puntos de vista de los electores.

    Obstinados

    El estudio, financiado por la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos, fue llevado a cabo con 46 personas que dijeron tener firmes opiniones políticas.

    Primero se les preguntó sobre sus opiniones políticas, sobre temas que iban desde ayuda al exterior, la guerra de Irak, la pena de muerte hasta el patriotismo.

    Posteriormente se les mostró una serie de imágenes amenazantes, como una araña en el ojo de una persona, un individuo confundido y con la cara sangrando, o una herida abierta en la que había gusanos.

    Los científicos registraron las reacciones de los participantes midiendo la conductividad eléctrica en su piel, la cual indica emoción, excitación y atención.

    Asimismo, ocasionalmente los científicos sorprendieron a los voluntarios con sonidos repentinos, como ruidos discordantes, y midieron qué tan fuerte pestañeaban como respuesta al susto.

    «Los individuos que respondieron a las imágenes o sonidos con las reacciones de ojo o piel más fuertes, tendían a apoyar posiciones políticas que podemos interpretar como protectoras de los grupos sociales», afirma John Hibbing, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Nebraska Lincoln, quien dirigió el estudio.

    Esas «políticas protectoras» explica el investigador, se pueden definir como las que destinan más gastos a defensa, más recursos gubernamentales para luchar contra el terrorismo o controles más estrictos contra la inmigración.

    Es decir, la política que suele definirse como de derecha.

    «La gente que pertenece a este grupo -dice el investigador- suele estar más dispuesta a sacrificar un poco de su privacidad para proteger a la unidad social».

    Por otro lado, los participantes que reaccionaron más moderadamente a los estímulos mostraron más probabilidades de apoyar políticas que protegen la privacidad y estimulan el control de armas, dicen los autores.

    El primer grupo, agregan, cree que la mayor amenaza a ellos y a sus comunidades surge de otra gente.

    Es por eso que desean armarse y que sus gobiernos se armen para poder defenderse de esas amenazas.

    Para el segundo grupo la mayor amenaza no son tanto las demás personas, sino la tecnología y los objetos inanimados como las armas que pueden matarlos o dañar a gente inocente.

    Este grupo desea que se establezcan políticas que protejan su privacidad individual y su seguridad.

    También se opone a la pena de muerte y está a favor del control de armas.

    Política y biología

    El profesor Hibbing cree que, aunque la investigación no tiene relevancia política, podría ayudar a entender por qué es tan difícil cambiar el punto de vista de una persona durante un debate político.

    Esto se debe, dice, a que cada persona inicia su debate desde un punto psicológico diferente.

    «Todos experimentamos el mundo y las amenazas de forma diferente», dice Hibbing.

    «Esto se debe a que existen distintas orientaciones fisiológicas, y no estamos seguros de dónde surgen, porque pueden ser genéticas o puede ser algo adquirido en la niñez», agrega.

    «Pero lo que sí sabemos es que estas orientaciones son muy profundas porque son un reflejo, no es algo que se pueda cambiar de la noche a la mañana».

    «Y esa profundidad puede ser una ventaja cuando se trata de entender por qué la gente es tan obstinada en lo que se refiere a las creencias políticas», explica el investigador.

    Ésta es la primera vez que un estudio logra vincular las fuentes de las preferencias políticas con los mecanismos biológicos.

    Y este vinculo, dicen los expertos, podría transformar la forma como la ciencia política y la ciencia social estudian el origen de esas preferencias.

    P.D. Entonces según este artículo, los machos que no le temen a nada, son de izquierda.