Etiqueta: Oposición

  • ¿Y dónde está la oposición?

    ¿Y dónde está la oposición?

    ¿Y dónde está la oposición?

    Es muy sano y deseable que cualquier gobierno, del tipo que sea, tenga una oposición. Esta es el contrapeso natural que vigilará, evaluará y criticará al gobierno en funciones. 

    No sólo es importante que la oposición exista, sino que sea lo suficientemente grande en términos cuantitativos, pero, sobre todo, lo suficientemente fuerte en términos cualitativos. Un sana oposición debe de ser capaz de representar los intereses de quienes mantienen una postura adversa ante el gobierno en funciones, y, naturalmente, se esperaría que piensen en el bien común.

    Ahora que AMLO se convertirá en el presidente de este país, habrá que preguntarnos sobre la oposición que él tendrá. Habrá que preguntarnos si es una oposición fuerte, dura o responsable; o bien, si se trata de una oposición débil y apática. 

    Peña Nieto contó con una fuerte oposición dentro de la sociedad civil, no así dentro de la política con excepción del propio López Obrador y sus huestes (claro, hasta poco antes de comenzar la campaña donde la postura del tabasqueño hacia Peña Nieto cambió radicalmente). Peña contó con una oposición en el Congreso muy displicente que «dejó pasar» escándalos como los de la Casa Blanca o la Estafa Maestra, pero de parte de la sociedad civil y de organismos privados tuvo una oposición que sin duda se convirtió en manifestaciones callejeras, o bien, en cabildeos, presiones y denuncias de organizaciones de la sociedad civil y think tanks

    Parece que la oposición política frente a López Obrador será más bien una muy débil. No sólo porque sus opositores tendrán al oficialismo con mayoría en el Congreso, sino porque están muy desacreditados. Es difícil que, desde una postura moral, el PRI pueda fungir como oposición, ya que no tiene credibilidad. El PAN, si bien tiene algo más de credibilidad que el PRI, ya no es ni de lejos el «partido de oposición» que llegó a ser en los tiempos del PRI. Ahora es un partido dividido, degradado y sumido en pleitos e intereses de unos pocos.

    Una oposición política débil es preocupante. La debilidad de su oposición fue una de las razones por las cuales el gobierno de Peña Nieto pudo sumirse en varios escándalos sin que estos hayan tenido consecuencia alguna. Pero en el caso del gobierno de López Obrador, la debilidad de la oposición no sólo será cualitativa sino cuantitativa. 

    También es preocupante la poca capacidad crítica de muchas de las personas afines a López Obrador (incluidos algunos académicos, activistas o intelectuales), que si bien se puede entender hasta cierto punto que haya un sesgo cognitivo que opere en favor de sus preferencias, preocupa que justifiquen nombramientos demasiado polémicos como el de Manuel Bartlett. Incluso, dentro de los simpatizantes, debería existir cierta capacidad para tomar posturas críticas ante las decisiones que se tomen. Sólo he visto a Tatiana Clouthier y unos pocos más mostrar alguna suerte de disenso. 

    La oposición más firme que podría tener AMLO es la que tiene que ver con los organismos de la sociedad civil y las cámaras empresariales, que si bien han establecido canales de diálogo, también han hecho crítica de varias de sus propuestas. Básicamente se trata del mismo sector que pudo ejercer una presión más fuerte contra el gobierno de Peña Nieto (aquí también podrán incluirse algunos medios digitales y alternativos como Animal Político que hicieron bien su papel en el sexenio pasado), pero si bien la oposición ciudadana es algo muy deseable, no tiene todas las herramientas que la oposición política tiene a la mano. 

    Hasta el día de hoy, no vemos a un sector opositor contundente. Vemos críticas aisladas de opinadores y políticos que en muchos de los casos parecen quedar en un segundo plano ante un López Obrador que sigue mostrando su habilidad para marcar la agenda y convertirse en el centro de atención. Él es el director de la orquesta, la oposición apenas levanta tímidamente la mano para señalar algún error, pero poco la escuchan. 

  • El principio del fin del chavismo, o el día que el sentido común regresó a Latinoamérica

    El principio del fin del chavismo, o el día que el sentido común regresó a Latinoamérica

    La historia nos ha enseñado que la excesiva intervención del gobierno atrofia a los países. Tenemos que remontarnos a la Revolución Industrial y preguntarnos por qué fue Inglaterra el lugar donde esta se gestó. Antes de este suceso, las naciones tenían mas o menos los mismos niveles de pobreza, pero los ingleses eran una nación relativamente más libre y abierta, lo cual creó las condiciones, entre algunas otras razones, para que fuera ese lugar donde se comenzara a gestar el cambio de una sociedad agricultora a otra industrial.

    Revolución Industrial

    Durante la Guerra Fría, el mundo se dividió en tres: El primer mundo, cuyos miembros eran los países capitalistas desarrollados de Occidente que permitían en libre comercio, el segundo mundo lo integraban los países comunistas miembros o satélites de la URSS, y el tercer mundo los países no alineados que decidieron implementar una economía mixta que permitía el capitalismo dentro de las naciones pero que mantenía muy altas restricciones por medios altos aranceles al comercio exterior. No está demás recordar a que naciones les fue mejor.

    Tanto la excesiva intervención en la economía como en lo social son un lastre para las naciones. De hecho las naciones que pugnan por una excesiva intervención en una de las ramas, terminan siendo, en la mayoría de los casos, intervencionistas en la otra (por eso es que se dice que al final del día la ultraderecha y la izquierda radical se parecen).

    Hace unos años, gran parte de América Latina giró a la izquierda intervencionista, debido a que las instituciones supranacionales como el FMI y el Banco Mundial (Consenso de Washington) pensaron que bastaba con darles a las naciones latinoamericanas en crisis, la misma receta para liberalizar sus economías sin analizar a cada país de forma individual. Eso hizo que muchos países no resistieran bien el shock, traduciéndose esto en golpes de Estado, o en la creación de élites económicas rígidas (capitalismo de cuates) como en el caso de México. Esto dio a pie al surgimiento de líderes que pugnaban por un estado anterior de las cosas amparándose en la apología al nacionalismo, la excesiva intervención del Estado y un discurso imperialista – conspiracionista.

    El discurso anti imperialista ha sonado todos los días en los medios oficiales de Venezuela. Pero PDVSA es propietaria de CITGO, empresa estadounidense que posee varias gasolineras en esa nación.

    Bastó algún tiempo para mostrar que estas políticas económicas estaban equivocadas. El Kirchnerismo (que paulatinamente se volvió afín al chavismo) perdió el poder a manos de Macri, y ahora el mismo chavismo en su tierra recibe un duro golpe en las elecciones parlamentarias, lo cual muy posiblemente se puede considerar como el inicio del fin del chavismo. Maduro tendrá un congreso de oposición liderado por la Mesa de la Unidad Democrática que aglutina a partidos de centro-izquierda, centro y derecha. Ésta es la primera vez que el chavismo gobierna sin controlar el congreso.

    El principio del fin del chavismo, o el día que el sentido común regresó a Latinoamérica

    El chavismo se desinfló gracias a los pésimos resultados en economía, gracias a las tiendas vacías, a la hiperinflación, y al autoritarismo. Estas son en realidad, consecuencias naturales de los gobiernos excesivamente intervencionistas. Durante el chavismo, Venezuela se rezagó; basta ver sus ciudades que parecen estar atrapadas en el pasado, y las torres financieras sin concluir que se han convertido en favelas verticales.

    La política redistributiva en Venezuela ha consistido en reducir la desigualdad haciendo más pobres a todos.

    La mejor forma de traer prosperidad a una nación es por medio de mercados lo suficientemente libres como para que puedan transferir conocimiento, producir, transferir y absorber innovación. Los avances tecnológicos y la innovación, como lo ejemplifica la Revolución Industrial, son los que traen prosperidad a las naciones.

    No digo con esto que el gobierno no deba tener ningún papel. Los gobiernos pueden implementar políticas redistributivas para procurar una sociedad más equitativa, en tanto éstas no atrofien a sus benefactores. Los gobiernos deberían de garantizar el acceso a la salud, la educación y el agua a sus habitantes, y también deberían implementar mecanismos para que los más pobres tengan mayor posibilidad de movilidad social (es decir, saltar de una posición social a otra).

    Pero los gobiernos no pueden pretender sustituir la productividad y la capacidad de innovar de la iniciativa privada, y mucho menos puede pretender castigar a ésta (como ahora lo hace el gobierno de Peña Nieto) para obtener más recursos, debido a que su despilfarro irresponsable los ha dejado con las arcas vacías.

    Las izquierdas deberían de pensar en buscar mecanismos para redistribuir mejor la riqueza sin castigar la productividad y la innovación de la iniciativa privada.

    Esos males que las izquierdas atañen al «neoliberalismo» son más bien producto de la intervención del Estado y a del favoritismo de éste para beneficiar a determinadas empresas. Las izquierdas deberían de pugnar por un mercado libre, y hecho esto, implementar mecanismos redistributivos. Si las izquierdas, como la de MORENA, siguen pensando en que el Estado debe de tener un papel activo en la economía, estaremos condenándonos al fracaso como ya está ocurriendo con algunos países de América Latina.

    Hoy Venezuela es el país con la inflación más alta del mundo, el chavismo ha creado pobreza (55% de la población) y desabastecimiento (89%) además de tener uno de los salarios mínimos reales más bajos del mundo de menos de $12 dólares al mes (paradoja en un país socialista), su petrolera es una de las más ineficientes del mundo y sus políticas han hundido a los sectores industriales. Además éste régimen se ha caracterizado por su intolerancia, la represión (como el encarcelamiento de Leopoldo López) y la persecución como formas de mantenerse en el poder.

    Esos son los resultados del socialismo latinoamericano, y en el caso de México, a pesar de las evidencias empíricas, palpables y sonantes, todavía muchas personas ven en López Obrador a la figura que por medio de las mismas políticas fracasadas, rescate a nuestro país; sobre todo porque consideran al «neoliberalismo» (que en realidad nuestro país no es muy «neoliberal») y a la mafia en el poder (cuya existencia se debe al conturbenio con el Estado y no al libre mercado) como los responsables de las problemáticas actuales de nuestro país.

  • Las elecciones: El PRI contra todo lo que se mueva

    Las elecciones: El PRI contra todo lo que se mueva

    Éstas elecciones intermedias han sido muy distintas a las de 2009, y es natural, las circunstancias cambiaron completamente en 6 años, desde el partido que nos gobierna, las características de ese partido y el que nos gobernaba antes, el papel de la oposición, la sociedad, los medios de comunicación; y sobre todo, la lucha por el poder.

    Las elecciones: El PRI contra todo lo que se mueva

    En el 2009 como quiera que sea, con todo y el surgimiento del movimiento del voto nulo, la clase política tenía un poco de más credibilidad y la situación del país no estaba tan deteriorada como lo está ahora; se respiraba un ambiente más democrático, la guerra sucia era más tenue que la que hay ahora, ya existían Facebook y Twitter pero todavía no tenían tanta importancia ni eran tan relevantes como «medio de comunicación». Obama apenas en el 2008 había puesto de moda el uso de las redes sociales como estrategia política y nosotros apenas estábamos tomando nota. Ahora las redes sociales se han vuelto muy importantes, para informar y sobre todo, desinformar a la población.

    En 2015 existe un ambiente de inconformidad severa. El PRI apuesta por su voto duro y por la división de los opositores porque no puede aspirar a conseguir más votos; los opositores la tienen más complicada porque casi no tienen voto duro y a pesar de que pueden obtener algo de voto útil a diferencia del PRI, las cuentas no les salen. El PRI con todo y el nefasto gobierno de Enrique Peña Nieto puede salir avante, y eso no sólo es «culpa del PRI» sino de la misma oposición.

    Este escenario explica la guerra sucia. Los priístas deben dividir el voto de los opositores, voto que difícilmente apostaría por ellos. La única forma de hacerlo es por medio de la guerra sucia, sobre todo contra el que va arriba o el que está más cerca. Los tricolores no se tocan el corazón y hacen cualquier cosa para denostar a quien les represente una amenaza: Verdades, mentiras, amenazas, rumores,compra de medios y demás. Los opositores a su vez no han dejado de usar estrategias de guerra sucia contra los candidatos del PRI, aunque tratan de venderse como lo alternativo o diferente, el cambio, quienes «salvarán a México del PRI», y que salgan de la sintonía de la clase política tradicional. Los opositores deben de atraer el voto útil, los del PRI lo deben de dividir.

    Esta historia trata sobre sí el PRI consolida su gobierno, o marca el inicio del fin de éste. Eso explica por qué las campañas intermedias han sido álgidas, lo explica también porque aún cuando hablamos de la falta de líderes en la oposición, hay algunos que han sabido levantar la mano y han logrado canalizar el hastío a su favor. Un claro ejemplo es «El Bronco» quien al no tener cabida en el PRI, renunció al partido, y se postuló como independiente. A pesar de su larga trayectoria en «el partido de siempre» se ha logrado vender como un candidato alternativo, y lo ha hecho aprovechando la mala imagen que ha dejado el actual gobernador Rodrigo Medina.

    En Guadalajara, Enrique Alfaro de Movimiento Ciudadano encabeza las preferencias. Esta figura política que estuvo en el PRI, en el PRD y que es conocido por su pragmatismo donde puede hacer campaña con López Obrador en 2012 al mismo tiempo que tiene una relación con el conservador panista Emilio González Márquez, se ha logrado vender como la figura alternativa y ha logrado canalizar la indignación de los ciudadanos con los gobiernos del PRI (y en cierta forma, también del PAN). A pesar de que aspira a una alcaldía (después de haberlo hecho por la gobernatura hace 3 años donde perdió en unas elecciones polémicas) su triunfo podría tener un significado dentro de la situación política nacional, dado que es una figura que puede apostar a cosas más grandes.

    Después sigue el legislativo. El PRI busca obtener mayoría en las cámaras, pero necesita al Partido Verde porque por sí mismos no podrán cumplir su cometido. Eso explica por qué los verdes se pasan por el arco del triunfo cualquier ley que tengan enfrente para anunciarse y lograr conseguir el mayor número de votos. El verde le ayuda al Partido Revolucionario Institucional obtener voto útil, sobre todo del electorado ingenuo que no votaría nunca por el PRI pero que se dejan asombrar por los spots de «El Verde sí cumple». Por eso los billetazos, las intervenciones telefónicas ilegales y demás artimañas.

    Y volviendo a lo de las diferencias. A pesar del 2006 el entonces IFE tenía más credibilidad que tiene ahora el INE, que se ve débil, vulnerable,  rebasado, y no sabemos si lograrán garantizar elecciones limpias. Y en un país actualmente convulso y violento, existen riesgos, existen peligros.

    No es el PAN ni el PRD quienes representan la mayor amenaza en las alcaldías y gobernaturas que se disputan. Son más bien los candidatos que han levantado la mano por sí mismos, ya sea a través de un partido o de forma independiente. El PAN está menguado y el PRD está cooptado por el mismo PRI. El mensaje es que los inconformes tendrán que buscar espacios por otro lado para hacer frente a la avalancha tricolor, que está dispuesta a hacer todo lo posible, incluso a pasar por encima de nuestra incipiente democracia, para mantener su poder en el gobierno.

  • El pacto maquiavélico

    El pacto maquiavélico

    Ahora están de moda los pactos, el Pacto por México, el pacto por Jalisco, el pacto por los estudiantes. Mediáticamente funciona. El tiempo dirá si en la práctica es efectivo para generar bienestar en las ciudadanía. De lo ya ejecutado hasta hoy, podemos pensar que el Pacto por México podría traer algunos beneficios, debido a que el ejercicio del poder ahora es diferente, donde en vez de tener una partidocracia que bloquea las propuestas, se tiene a un poder fuerte que toma las decisiones, absorbe las de los demás, y logra consenso con la oposición. Mediáticamente funciona, posiblemente inspirado en un libro de branding y en otro de Maquiavelo.

    El pacto maquiavélico

    El PRI es un partido colmilludo, bastante. El Pacto por México es el claro ejemplo. Les dicen a los partidos de la oposición, -vamos a hacer un pacto donde se incluyan sus propuestas-. El PRI al ser un partido ideológicamente ambiguo, no tiene problema en incluir propuestas derechistas e izquierdistas a la vez, al tiempo que incluye las suyas. La estrategia funciona, tantean que hay grandes posibilidades de que la oposición acceda a firmarlos, porque ellos dicen: -Nosotros no vamos a bloquear las propuestas y reformas que propusimos en 12 años, nosotros no vamos a ser tan interesados como el PRI-. Pero los partidos de oposición no previeron el expertise mediático del PRI. Se otorgan «laj dejpensas para loj viejitos», programa propuesto por el PRD ¿Quién se lleva los aplausos? Enrique Peña Nieto. El PAN propone una reforma fiscal y la mete al Pacto por México ¿Quién se lleva los aplausos? Enrique Peña Nieto. Después la prensa internacional elogia a Peña Nieto por tener la disposición para sacar las reformas. El País, The New York Times. Le dan el crédito a Peña Nieto (aunque luego entra el sospechosismo en algunos de que si estos elogios son parte de una «campaña»), Peña Nieto «el reformador». Y luego se sube a un pedestal a anunciar que su partido sí tiene la disposición de sacar a México adelante cuando en realidad bloquearon esas reformas que tanto proponen durante 12 años. El mexicano es de memoria corta, y olvida, así que no hay problema.

    Incluso para el ciudadano es difícil pensar que sería mejor. Durante mucho tiempo «nos quejamos» de los partidos, que nunca se ponen de acuerdo, que solo velan por sus intereses. Ahora la queja es de la inexistencia de la oposición. No hay, porque al firmar el pacto se amarraron (en gran parte por la poca perspicacia y su ineptitud), porque se los chamaquearon, y se podrán mencionar varios beneficios para el país que se pudieran dar, y que sí creo que existan. Pero en términos políticos, la oposición se condenó, y empieza a ser cada vez más notorio ese hecho, que las divisiones generadas internamente debido a la firma de ese pacto, empiezan a ser más hostiles. Los ciudadanos querían que las cosas «se movieran», ahora se mueven, pero ahora se cuestionan el regreso de un posible autoritarismo.

    El PRI ha logrado apuntar las cámaras a su favor. Hasta en el Congreso de Estados Unidos les aplauden por hacer lo que ni ellos pueden hacer. La cuestión es que lo mediático es inmediato y tenemos que ver las implicaciones que tengan estas políticas a futuro. Se puede afirmar que algunas de las políticas propuestas, como la Reforma de Telecomunicaciones, podrá traer beneficios por poner un ejemplo. Pero la pregunta que algunos hacen es ¿A cambio de qué? Y lo que cabe esperar es que lo primero (los beneficios de las políticas pregonadas en el Pacto por México) tenga un mayor peso que esta última pregunta.

    Curioso que solo el 50% de los ciudadanos (después de Gordillo, después de reformas) apruebe la gestión de Peña Nieto, mientras que el 78% de los «líderes de opinión» lo aprueba. No es difícil el análisis, los líderes de opinión están mejor informados y tienen más contacto con el poder. Los ciudadanos evalúan al Presidente tomando como referencia su bienestar actual, el presente. Los líderes evalúan un poco más hacia futuro, que si van a hacer las reformas, x o y cosa (e insisto, los aplausos son para Peña, no para la oposición). Yo iría un poco más allá para hacer una evaluación atinada, porque en realidad tendríamos que ver el futuro, las consecuencias, para hacer una buena evaluación.

    Al final cabe la pregunta ¿Entonces la democracia no funcionó y es más rentable un sistema híbrido dónde el gobierno tenga más fuerza y autoridad para «mover a México»? Siempre insisto en que una democracia no solo es un privilegio, es una responsabilidad que hay que asumir, y no asumimos.

    Y hay algunos otros que se hacen «Pato por México».